Aduanas reafirma su compromiso con el crecimiento del sector exportador dominicano durante encuentro de ADOEXPO
La DGA destacó los avances en digitalización, facilitación del comercio y gestión de riesgos como pilares para fortalecer la competitividad, diversificar exportaciones y consolidar la confianza del sector exportador dominicano.
Santo Domingo, República Dominicana – 7 de mayo de 2026.- La Dirección General de Aduanas (DGA) reiteró su compromiso de seguir impulsando el crecimiento y la competitividad del sector exportador de la República Dominicana, en el marco de un encuentro organizado por la Asociación Dominicana de Exportadores (ADOEXPO), que reunió a autoridades gubernamentales, legisladores y líderes empresariales.
Durante la actividad, el director general de Aduanas, Nelson Arroyo, resaltó que el desempeño exportador del país evidencia no solo crecimiento, sino una transformación estructural respaldada por la alianza público‑privada. “No hay una República Dominicana competitiva sin exportadores fuertes y no hay exportadores fuertes sin un Estado que facilite, acompañe y genere confianza”, afirmó Arroyo al valorar la relevancia estratégica del sector para la economía nacional.
Arroyo subrayó que, en poco más de una década, las exportaciones dominicanas se duplicaron, pasando de alrededor de US$7,000 millones a más de US$14,000 millones anuales, con una expansión sostenida hacia 165 destinos internacionales, lo que refleja una economía más abierta, diversificada e integrada a los mercados globales. En ese contexto, señaló que más del 60% de las exportaciones se concentra en bienes de alto valor y especialización —como dispositivos médicos, tabaco, cacao, agroindustria, manufacturas y productos farmacéuticos—, resultado de inversiones sostenidas y una clara orientación a la competitividad.
ADOEXPO: aliado clave del desempeño exportador
El director general de la DGA destacó el papel de ADOEXPO como actor determinante del avance exportador, al agrupar empresas innovadoras con visión de largo plazo y capacidad de generar empleo, divisas y reputación país. De acuerdo con las cifras presentadas, las empresas miembros de ADOEXPO representan una parte relevante del dinamismo exportador y han ampliado su huella internacional, llevando productos dominicanos a 119 mercados.
Por su parte, el presidente de ADOEXPO, Karel Castillo, valoró el desempeño reciente de las exportaciones nacionales en un entorno internacional exigente. “La presencia de productos dominicanos en más de 165 destinos confirma la capacidad del país para mantenerse competitivo en un contexto internacional desafiante”, expresó Castillo, al tiempo que resaltó la importancia de sostener la coordinación entre el sector productivo y las instituciones públicas para preservar el ritmo de crecimiento.
Aduanas como facilitador del comercio: digitalización, eficiencia y gestión de riesgos
Arroyo enfatizó que la DGA ha consolidado una transformación institucional para convertirse en un facilitador del comercio exterior, sin debilitar la función de control. “Una aduana moderna no frena el comercio, lo impulsa, lo facilita”, sostuvo, al explicar que la visión de la institución se centra en tres objetivos fundamentales para el exportador: tiempo, costos y predictibilidad.
En esa línea, indicó que la DGA ha impulsado la mayor modernización tecnológica de su historia, con énfasis en la continuidad institucional y la consolidación de reformas iniciadas en gestiones anteriores, apostando por mejoras sostenibles y medibles para el usuario. Como parte de ese proceso, la institución ha automatizado más de 90 servicios, incluyendo ocho directamente vinculados a operaciones de exportación, integrados en plataformas digitales que reducen trámites presenciales, eliminan duplicidades y aumentan la trazabilidad.
Al explicar el impacto económico de estas medidas, Arroyo fue enfático: “Digitalizar aduanas no es un discurso tecnológico para ganar like; es una decisión económica. Cada proceso que se automatiza es menos tiempo perdido, menos costo logístico y más competitividad para el exportador dominicano”.
“Aduana Virtual”: nueva arquitectura para un servicio más ágil y seguro
Como parte de la agenda de modernización, la DGA avanza en la implementación de “Aduana Virtual”, un ecosistema digital que permitirá a los usuarios realizar sus trámites en un entorno único, más ágil y seguro. Esta nueva arquitectura incorpora un API Manager, diseñado para facilitar la integración de los actores del ecosistema aduanero y habilitar transacciones en línea a lo largo de todo el ciclo de procesos.
El proyecto contempla, además, una aplicación móvil y el pago con tarjeta de crédito, ya implementado, con un lanzamiento integral previsto para junio, reforzando la orientación de la DGA hacia un servicio centrado en el ciudadano y el contribuyente.
Control inteligente: más fluidez para quien cumple y mayor foco donde hay riesgo
Arroyo precisó que facilitar el comercio no significa disminuir el control, sino hacerlo más inteligente. En ese sentido, la DGA ha fortalecido un modelo de gestión de riesgo apoyado en tecnología, logrando que el 96% de las inspecciones en puerto se realicen de forma no intrusiva, mediante el uso de rayos X y escáneres móviles. Esto, explicó, permite asegurar la carga sin detener innecesariamente la cadena logística, ofreciendo mayor agilidad a los operadores cumplidores y concentrando la acción donde realmente existe riesgo.
Confianza internacional: más empresas certificadas como OEA
Otro de los pilares destacados fue el fortalecimiento de la credibilidad internacional del país a través de la certificación de Operador Económico Autorizado (OEA). Actualmente, más de 700 empresas dominicanas cuentan con esta certificación, incluyendo empresas vinculadas a ADOEXPO, lo cual reduce fricciones, facilita acceso a mercados y mejora la percepción de la República Dominicana como socio confiable.
Resultados y proyección
Entre los resultados compartidos durante el encuentro se destacan: más de 500 exportadores registrados en el último año, más de US$36,000 millones exportados desde 2021, y más de 366,000 contenedores movilizados en el mismo período, como evidencia tangible de una alianza público‑privada que produce impactos concretos.
Arroyo concluyó reiterando la visión de futuro de la institución: profundizar la digitalización, ampliar servicios especializados para exportadores, facilitar el reconocimiento internacional y consolidar una aduana centrada en el usuario. “Cuando las aduanas son ágiles y eficientes, la competitividad se multiplica y cuando el exportador avanza, el país progresa”, finalizó.
Sobre la Dirección General de Aduanas
La Dirección General de Aduanas es la institución responsable de la administración aduanera en la República Dominicana. Su misión es facilitar y asegurar el comercio exterior mediante procesos modernos, tecnología, gestión de riesgos y servicios orientados al ciudadano, garantizando el cumplimiento normativo y fortaleciendo la competitividad del país./
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OPINIÓN | Aduanas, exportaciones y Estado competitivo: cuando facilitar es desarrollar
En un mundo donde la geopolítica encarece el flete, multiplica los riesgos y castiga los retrasos, la competitividad de un país exportador se decide —cada vez más— en sus aduanas. El reciente encuentro entre la Dirección General de Aduanas y la Asociación Dominicana de Exportadores confirma una idea central de las políticas públicas modernas: un Estado que simplifica, digitaliza y gestiona riesgos con inteligencia no “cede control”; gana productividad nacional y crea confianza para invertir.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
En la República Dominicana se habla con frecuencia de crecimiento, de inversión, de empleo y de productividad. Sin embargo, el desarrollo no ocurre por proclamación ni por inercia: ocurre cuando las instituciones convierten la estrategia en servicios concretos, medibles y previsibles. En ese sentido, el encuentro organizado por ADOEXPO —bajo el título “Aduanas como motor de competitividad exportadora”— y la reiteración del compromiso institucional de la Dirección General de Aduanas (DGA) con el sector exportador colocan en primer plano una discusión que trasciende lo sectorial: ¿cómo se construye un Estado que acompañe el comercio sin frenar su dinamismo?
La coyuntura internacional vuelve la pregunta más urgente. Los propios actores del sector han reconocido que los conflictos bélicos y las crisis globales imponen presiones simultáneas sobre cadenas de suministro, tiempos de tránsito y costos logísticos. En ese contexto, la competitividad ya no depende únicamente de producir más, sino de mover mejor: garantizar trazabilidad, reducir incertidumbre, asegurar cumplimiento y acortar ciclos operativos. Lo expresó con claridad el liderazgo exportador al subrayar que el gran desafío no es solo “producir más o mejor”, sino sostener procesos logísticos eficientes donde los tiempos, la digitalización y la trazabilidad inciden directamente en el cumplimiento de compromisos internacionales.
Los números, aun con matices según la fuente y el corte estadístico, describen una tendencia robusta. Solo en el primer trimestre de 2026 las exportaciones dominicanas se ubicaron alrededor de los US$3.7 mil millones, con variaciones reportadas entre US$3,738.6 millones y US$3,773 millones, una señal de resiliencia y diversificación en mercados clave. A ello se suma el dato —relevante en términos de estrategia-país— de que los productos dominicanos alcanzan más de 165 destinos, lo que confirma una inserción global más amplia y menos dependiente de un número reducido de mercados.
Pero un artículo de opinión no puede quedarse en la contabilidad del desempeño; debe interpretar su significado. La expansión exportadora, para ser sostenible, exige un “piso institucional” que reduzca el costo país: trámites menos onerosos, reglas claras, capacidad de respuesta y un aparato público que entienda que cada hora de demora en puerto es un impuesto oculto a la productividad. Por eso el énfasis de la DGA en tres variables —tiempo, costos y predictibilidad— no es retórico: es una lectura económica correcta sobre dónde se pierden ventajas comparativas en el siglo XXI.
Aquí aparece el aporte estratégico de ADOEXPO como “arquitecto de músculo exportador”, articulando empresas con vocación de mercado, cultura de innovación y capacidad de competir. La evidencia reciente indica que el dinamismo exportador ha venido acompañado de diversificación y de una discusión más madura sobre logística y facilitación, precisamente porque el comercio internacional ya no premia únicamente el producto: premia el sistema completo que lo produce, certifica, moviliza y entrega.
Ahora bien, si el objetivo de las políticas de desarrollo del presidente Luis Abinader es consolidar un crecimiento más sofisticado —más valor agregado, mayor productividad y mejor empleo—, entonces las aduanas se convierten en una plataforma de política pública, no solo en una institución recaudadora. De hecho, la visión-país que busca posicionar la logística como nuevo eje económico se ha apoyado en mejoras operativas y de seguridad basadas en tecnología, y ha sido presentada como parte de un “círculo virtuoso” de comercio, reputación y crecimiento. No es un detalle menor: cuando se pretende ser hub, el diferencial competitivo está en la confiabilidad del sistema.
Ese es el punto donde el encuentro DGA–ADOEXPO adquiere valor como símbolo de continuidad institucional y de alianza público‑privada: el Estado no puede reemplazar al mercado, pero sí puede —y debe— diseñar un entorno donde competir sea más fácil para quien cumple. La facilitación moderna funciona así: se vuelve más estricta con el riesgo y más ágil con el cumplimiento. En otras palabras, el control ya no es sinónimo de freno; es sinónimo de inteligencia.
Por eso, en la agenda de modernización aduanera, la digitalización no debe entenderse como un “proyecto tecnológico”, sino como una auténtica reforma económica. Cuando un trámite migra de la ventanilla a la plataforma, el beneficio no es solo comodidad: es reducción de costos de transacción, menor discrecionalidad, mayor trazabilidad y mejores incentivos para la formalidad. En su comunicación institucional, la DGA —liderada actualmente por su director general, Nelson Arroyo— ha subrayado su orientación hacia los servicios en línea y la incorporación de medios de pago electrónicos para los impuestos aduanales como parte de esa transformación.
Esa lógica se alinea con una discusión más amplia sobre modernización del Estado: simplificar, integrar y automatizar para que el usuario no “transite” por el Estado como si fuera un laberinto. El exportador que compite en 165 destinos no puede depender de procesos analógicos; requiere un Estado interoperable, capaz de hablar con el ecosistema logístico y con los sistemas de los operadores, y de ofrecer certezas en tiempos compatibles con la economía global.
Sin embargo, la facilitación efectiva tiene una condición: confianza. Y la confianza se gana con estándares. Aquí entra el valor de programas como el Operador Económico Autorizado (OEA), que en la región se ha convertido en un lenguaje común de seguridad y cumplimiento en la cadena logística. La República Dominicana alcanzó el hito de 700 empresas certificadas bajo este esquema, una cifra que refuerza la narrativa de confiabilidad comercial y reduce fricciones en los intercambios internacionales. En el mundo real del comercio, esa certificación no es un adorno: es una ventaja competitiva porque acorta inspecciones, mejora la reputación del exportador y, sobre todo, envía un mensaje: aquí hay reglas, y se respetan.
El contexto de 2026 aporta otro matiz que conviene subrayar. Los datos desagregados para el primer trimestre muestran que el empuje exportador no se explica por un solo factor; hay componentes como el oro que pueden distorsionar el crecimiento interanual, pero también hay señales de expansión en rubros y regímenes con implicaciones estructurales, incluyendo el aumento del régimen nacional y la composición por vías (marítima, aérea y terrestre) que revela un país que se organiza, cada vez más, como nodo logístico. Si se quiere sostener esa trayectoria, la agenda pública debe cuidar el “ecosistema” completo: puertos, aeropuertos, ventanillas únicas, inspección inteligente, talento humano y financiamiento productivo.
Y aquí es donde el debate se vuelve verdaderamente político (en el sentido noble del término): ¿qué tipo de Estado necesita una economía exportadora que aspira a dar el salto hacia mayor valor agregado? La respuesta no está en más burocracia ni en menos control; está en mejor Estado. Mejor Estado es aquel que mide tiempos, estandariza procesos, integra plataformas y rinde cuentas con indicadores. Mejor Estado es aquel que entiende que cada contenedor retenido sin causa justificada no solo afecta una empresa: afecta empleo, reputación país y oportunidades futuras.
El encuentro con ADOEXPO debe leerse, entonces, como parte de una política de desarrollo que privilegia tres principios: (1) alianza público‑privada como método de gestión; (2) digitalización como reforma económica; y (3) gestión de riesgos como equilibrio entre control y fluidez. No se trata de escoger entre recaudar y facilitar; se trata de comprender que la recaudación sostenible y la seguridad real dependen de un comercio formal, eficiente y trazable. Ese es el paradigma que han adoptado los países que compiten con éxito en cadenas globales: aduanas que protegen sin paralizar.
Hay, además, un componente cultural que no conviene omitir. En sociedades donde históricamente se ha confundido servicio público con “favor”, una aduana centrada en el usuario —en el contribuyente— representa un cambio de mentalidad: el ciudadano no pide permiso para ejercer derechos; exige calidad en la prestación de servicios que ya financia. Y ese giro cultural es indispensable para reducir discrecionalidad, combatir la informalidad y elevar la productividad nacional.
Por supuesto, todavía queda camino. La diversificación exportadora exige políticas complementarias: innovación, certificaciones, cumplimiento de estándares sanitarios y técnicos, infraestructura logística, energía competitiva, formación técnica, y financiamiento que acompañe al productor que quiere convertirse en exportador. Pero sería un error subestimar el poder de la aduana como catalizador: una aduana que reduce tiempos y costos puede ser, de hecho, la política industrial más silenciosa y más efectiva.
En definitiva, lo ocurrido en el encuentro DGA–ADOEXPO confirma una tesis: cuando una institución pública se moderniza con propósito, se convierte en política de desarrollo. Y cuando el Estado se alinea con el exportador —sin renunciar a control, pero sí renunciando a fricciones innecesarias—, la competitividad deja de ser una consigna y se vuelve una práctica.
La República Dominicana está exportando más, llegando más lejos y enfrentando un entorno global más duro. El reto ahora es sostener ese impulso con instituciones que no se queden atrás. Porque al final, lo que se juega en aduanas no es un trámite: es la velocidad del desarrollo. /
Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
Palabras clave: Aduanas modernas · Facilitación del comercio · Competitividad exportadora · Digitalización del Estado · Alianza público‑privada
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