miércoles, 4 de marzo de 2026

Facilitación del comercio como política de Estado: del CNFC a Meta RD 2036

Opinión | Facilitación del comercio como política de Estado: del CNFC a Meta RD 2036

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La competitividad de un país no se mide únicamente por el tamaño de su economía, sino por la calidad de sus procesos: cuánto tarda una mercancía en liberarse, cuántas veces se repite un trámite, cuánta incertidumbre se acumula entre ventanillas, permisos y plataformas. En esa lógica, la Vigésima Séptima Sesión Plenaria del Comité Nacional de Facilitación del Comercio (CNFC) dejó un mensaje que merece ser leído como algo más que un acto institucional: la República Dominicana intenta pasar de la coyuntura a la estrategia y de la promesa al desempeño. Y esa transición coincide con la arquitectura de transformación que impulsa el presidente Luis Abinader a través de Meta RD 2036, concebida como una hoja de ruta para duplicar el PIB real, elevar productividad, crear empleo y reducir vulnerabilidades estructurales. 

Que la plenaria haya sido encabezada por Nelson Arroyo, en su doble rol de director general de Aduanas y presidente del CNFC, no es un simple dato de protocolo: es una señal de gobernanza. Cuando un país decide competir como hub logístico regional y destino de Nearshore, el centro de gravedad no está en los discursos, sino en la capacidad institucional de convertir flujos complejos —documentos, permisos, riesgos, pagos, inspecciones, puertos— en procesos predecibles, trazables y medibles. En esa línea, Arroyo lo resumió con una frase que define el momento: “Hoy nosotros reafirmamos el compromiso de esta nueva gestión con la transparencia, la innovación y la excelencia institucional”. Ese compromiso, si se sostiene, es la diferencia entre un Estado que facilita y un Estado que estorba; entre una economía que atrae cadenas de valor y otra que las pierde por fricción.

La sesión, además, colocó resultados concretos sobre la mesa. Se reportó el cumplimiento total del Acuerdo de Facilitación del Comercio de la OMC (Convenio de Bali) y una mejora de 29 posiciones en el Índice de Desempeño Logístico (LPI) del Banco Mundial entre 2018 y 2023. La relevancia de estas cifras no está en el aplauso, sino en su implicación: cuando el Estado y el sector privado se alinean con metas operativas, el desempeño se vuelve verificable y el país gana reputación, confianza y previsibilidad para inversión y relocalización productiva. Ese “método” —metas, seguimiento y ejecución— es precisamente el tipo de disciplina que Meta RD 2036 promueve al plantear un salto estructural de productividad para lograr sus objetivos nacionales. 

La clave, sin embargo, es no caer en el triunfalismo. La pregunta editorial no es si vamos “bien” o “mal” en facilitación del comercio; la pregunta es más exigente: ¿podemos convertir estos avances en una política de Estado sostenida y alineada a Meta RD 2036? El plan nacional no se limita a un objetivo macroeconómico: plantea metas estructurales como duplicar el PIB real, eliminar la pobreza extrema, crear 1.7 millones de empleos y triplicar el salario medio, lo que exige reducir el costo de transacción de producir, importar, exportar y distribuir. En términos prácticos, una aduana más ágil y un ecosistema logístico eficiente son multiplicadores de productividad; por eso su conexión con Meta RD 2036 es directa, no decorativa.

En la apertura, Francesca Rainieri, presidenta de AMCHAMDR y secretaria del CNFC, describió la esencia del modelo dominicano cuando afirmó: “Desde la creación de este grupo de trabajo, la colaboración público-privada ha impulsado una agenda clara de facilitación del comercio, enfocada en simplificar, modernizar y hacer más eficiente y transparente nuestro entorno comercial”. Esa idea —colaboración como ventaja competitiva— encaja con la lógica de Meta RD 2036, que se estructura sobre comités sectoriales y coordinación público-privada para identificar iniciativas de alto impacto y acompañar su implementación con rigor técnico.

En el mismo tono, William Malamud, vicepresidente de AMCHAMDR, aportó una advertencia que conviene subrayar: el reconocimiento regional “no es casualidad”, pero tampoco es permanente. Malamud lo dijo con claridad al plantear que los avances actuales son fruto de “años de diálogo técnico, de soluciones prácticas y de una visión compartida”; y, precisamente por eso, llamó a evitar la complacencia y avanzar hacia una estructura de trabajo más eficiente, con objetivos medibles y un mapa de ruta compartido. Esa conversación —cómo organizarse mejor para ejecutar mejor— es coherente con el enfoque de Meta RD 2036, donde se ha insistido en convertir propuestas en una ruta crítica con responsables y cronogramas, evitando la dispersión que mata cualquier estrategia nacional.

Donde la plenaria mostró mayor capacidad de “aterrizar” la estrategia fue en la transformación digital. Hablar de competitividad hoy sin hablar de digitalización es hablar incompleto. Meta RD 2036 prioriza la modernización institucional y la innovación tecnológica como condiciones para elevar productividad y competitividad. En el ámbito aduanero, esa prioridad se traduce en lo que el usuario siente: trazabilidad de expedientes, menor discrecionalidad, autogestión y reducción de tiempos. En ese marco, el proyecto “Despacho en 24 horas” y las mejoras operativas en plataformas como SIGA apuntan al corazón del problema: la fricción administrativa que encarece la economía sin necesidad. 

Las funcionalidades explicadas por el equipo técnico —notificaciones más inteligentes, lectura trazable, consulta de días hábiles/no laborables, listados de declaraciones listas para pagar o despachar, consulta de embarques manifestados pendientes y automatizaciones para traslados— son piezas de un modelo más amplio: convertir la facilitación en sistema, no en “excepción”. Aquí la filosofía correcta es sencilla: lo que no se mide, no se mejora; y lo que no se automatiza, se vuelve cuello de botella. Si Meta RD 2036 busca elevar la efectividad del Estado como parte de su visión-país, el camino lógico es que estos avances no queden como anuncios, sino que se conviertan en estándares operativos sostenidos.

Pero el reto mayor sigue siendo la consistencia. Meta RD 2036 exige ritmo y continuidad, no solo hitos. En el proceso reportado por los comités sectoriales se habló de consolidar propuestas, priorizar acciones y pasar “de las palabras a la acción”, definiendo responsables y cronogramas. Esa es, en realidad, la prueba de fuego del CNFC: sostener una agenda técnica sin superposición de mesas, sin fatiga institucional y sin pérdida de foco. La facilitación del comercio no se hereda; se construye todos los días. Y se pierde rápido si no se protege con gobernanza, métricas y transparencia. 

La dimensión de promoción internacional también debe leerse con disciplina estratégica. Paul Machuca, en representación de la Asociación de Centros Logísticos (ASOLOGIC), presentó el eslogan “Closure by Nature” como eje creativo para proyectar al país. La marca puede abrir puertas, pero el producto —insisto— es la operación. En Meta RD 2036, el componente de Transporte y Logística incluye explícitamente el fortalecimiento del plan de promoción del hub logístico y la consolidación de capacidades de monitoreo e inteligencia logística. En otras palabras: promoción sí, pero respaldada por desempeño verificable. La mejor campaña para un hub es un despacho que funciona de forma consistente, incluso en días pico, incluso bajo presión.

De ahí que integrar Meta RD 2036 a la planificación del CNFC no deba quedarse en una mención simbólica. Debe convertirse en alineamiento explícito de objetivos e indicadores: tiempos promedio de despacho por régimen, porcentaje real de trámites 100% digitales, tiempos de respuesta ante notificaciones, predictibilidad del proceso, interoperabilidad con puertos y reguladores, y calidad de la gestión de riesgos. Meta RD 2036 fue diseñada con una arquitectura multisectorial de comités precisamente para atacar cuellos de botella de productividad que ningún actor resuelve solo. El CNFC, por su naturaleza público-privada, está llamado a ser uno de esos brazos ejecutores con mayor impacto transversal.

En conclusión, la plenaria del CNFC exhibe avances que merecen reconocimiento, pero también revela la magnitud del desafío: convertir la facilitación del comercio en política de Estado, integrada al método y la ambición de Meta RD 2036. Si el país quiere duplicar su PIB real y sostener un desarrollo más inclusivo, no puede permitirse retrocesos en aduanas, puertos y logística. El liderazgo institucional, la cooperación público-privada y la digitalización útil —la que cambia procesos, no solo pantallas— deben traducirse en una sola palabra: ejecución. Porque en desarrollo, los planes importan; pero lo que transforma, al final, es lo que se hace, se mide y se sostiene. 

Santo Domingo, 4 de marzo de 2026 //

Sobre el autor

 

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. 

Post: 🧭 Opinión | Facilitación del comercio como política de Estado

La competitividad no se mide solo en cifras, sino en procesos: tiempos de despacho, digitalización, previsibilidad y gobernanza.
La reciente plenaria del CNFC muestra avances reales, pero el reto es mayor: convertir la facilitación del comercio en un pilar estructural alineado a Meta RD 2036.

🚢 Aduanas ágiles
💻 Transformación digital útil
🤝 Colaboración público-privada
📈 Productividad como meta país

Porque en desarrollo, los planes importan… pero lo que transforma es la ejecución sostenida.

✍️ Luis Orlando Díaz Vólquez @LuisOrlandoDia1 @GuasabaraEditor
📍 Santo Domingo | 4 de marzo de 2026

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