miércoles, 31 de enero de 2018

Strava: la app que delató bases secretas en Afganistán

EL MUNDO

Strava: la app que delató bases secretas en Afganistán

Soldados revelan la ubicación de bases secretas en países como Afganistán e Irak al usar Strava, una app de deporte. Un problema serio, pero predecible, opina Jörg Brunsmann.
Afghanistan US Army Jogger Laufen Sport (Getty Images/S. Platt)
Me gustaría exclamar algo como: "¡Es su propia culpa! Siempre advertimos sobre  este tipo de peligros". Pero no sirve de nada. Los soldados estadounidenses en sus bases secretas podrían haber marcado sus rutas de entrenamiento como "privadas", para que los datos por lo menos no se publicaran en la red. O podrían haber leído las reglas de privacidad de la app para averiguar lo que la empresa haría con sus datos.
¿A quién le importa la protección de datos privados?
DW Hintergrund Deutschland Jörg Brunsmann (DW/Christel Becker-Rau)
Jörg Brunsmann, DW
¿Pero quién lee hoy en día la política de privacidad de una aplicación que descarga de la red? Suena totalmente al año 2005. Una época pasada en la que todavía nos interesábamos por la privacidad y no naufragábamos en aplicaciones y dispositivos electrónicos como hoy. Porque, mientras tanto, la mayoría de nosotros ya nos hemos rendido. Compramos un dispositivo electrónico, descargamos una aplicación y la queremos usar al instante. No queremos perder tiempo controlando las opciones de la configuración o leyendo políticas de privacidad. Sin embargo, somos bien conscientes de que en la red nada es gratis y de que siempre pagamos con nuestros datos.
Millonarios con nuestros datos
El modelo de negocio "recopilar, almacenar, evaluar" funciona tan bien que en pocos años ya ha convertido a personajes como el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, en multimillonarios. No es de extrañar que muchos intenten copiar el modelo recopilando datos en cualquier momento y en cualquier lugar. Todo empezó con el teléfono móvil, pero pronto se recopilarán datos en muchos hogares, por el controlador de calefacción, el frigorífico, el Wifi, la televisión, Bienvenido a la economía de datos.
¿Podemos cambiar eso como usuarios? O, mejor dicho, ¿queremos realmente cambiar algo? La cosa solo se pone desagradable en casos muy especiales, como por ejemplo en el caso de los soldados que involuntariamente revelaron la ubicación de sus bases. Pero en general, nosotros no notamos mucho de lo que hacen con nuestros datos.
¿Queremos un nuevo modelo de negocio para la red?
Podría haber una alternativa al modelo existente. Un modelo de servicios que se pagan. ¿Podría funcionar? No lo sé. Pregúntese a si mismo: ¿Estaría usted dispuesto a pagar una tarifa mensual por Facebook o Google para tener una garantía que sus datos privados no se evaluarán más? ¿Pagaría por un software para la evaluación de su rendimiento al trotar, que proteja sus datos privados? ¿O prefiere pagar con sus datos?
Por el momento, apenas existen alternativas a la economía de datos. Y eso se debe principalmente a que preferimos entregar nuestros datos en vez de sacar el monedero. Me temo que todavía necesitamos muchos casos más, como el de los soldados de la OTAN en Afganistán. Tal vez nos daríamos cuenta de que la protección de nuestros datos debería ser más valiosa para nosotros.
Autor: Jörg Brunsmann (GG/ER)
 
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