Resumen | Este documento presenta un análisis exhaustivo del panorama económico global al 31 de marzo de 2026, con especial énfasis en la República Dominicana, abordando la situación geopolítica, el estado de la economía mundial, proyecciones para el año, y las repercusiones específicas en sectores clave del país caribeño, finalizando con un editorial que sintetiza recomendaciones estratégicas.
1. Situación Geopolítica Internacional Actual (Marzo 2026)
El contexto global se caracteriza por conflictos armados prolongados y tensiones diplomáticas, especialmente la guerra en Ucrania y la escalada militar en Oriente Medio entre Irán, EE. UU. e Israel, que han elevado la volatilidad en los mercados energéticos y aumentado la incertidumbre geopolítica. La guerra en Ucrania continúa sin resolución, afectando exportaciones agrícolas y provocando desplazamientos masivos, mientras que el conflicto en el Golfo ha disparado el precio del petróleo a niveles máximos en tres años, afectando la estabilidad económica global. Además, persisten tensiones entre EE. UU. y China, con una tregua comercial parcial, y conflictos regionales en Asia-Pacífico, África y América Latina que contribuyen a un clima general de incertidumbre. Paralelamente, se han logrado avances multilaterales como el acuerdo UE-Mercosur, la cooperación tecnológica y climática, y la ampliación del bloque BRICS, que reflejan un mundo multipolar en reorganización. Estas dinámicas impactan directamente en los precios de energía, seguridad alimentaria, confianza financiera y reconfiguración de cadenas de suministro, con efectos mixtos que combinan riesgos y oportunidades para la economía global y para países como República Dominicana .
2. Estado de la Economía Global – Cierre del 1er Trimestre 2026
La economía mundial muestra un crecimiento moderado y resiliente del 3.3 % proyectado para 2026, con inflación en descenso y expectativas de ajustes graduales en políticas monetarias. Se observa divergencia regional: economías avanzadas crecen entre 1 % y 2 %, con EE. UU. mostrando un repunte notable, mientras economías emergentes crecen más rápido, destacando India y con China enfrentando retos estructurales. Sectores tecnológicos y de transición energética lideran el dinamismo, en contraste con manufacturas tradicionales en enfriamiento. La inflación global se modera, situándose en torno a 3.8 % para 2026, con variaciones regionales y desafíos particulares en EE. UU. y algunos emergentes. Los bancos centrales comienzan a contemplar recortes de tasas, aunque con cautela debido a la reciente subida del petróleo. Los mercados financieros han mostrado resiliencia, con concentración en sectores tecnológicos y volatilidad ligada a eventos geopolíticos recientes. El comercio internacional desacelera su crecimiento en volumen, con una tendencia a la regionalización y reconfiguración de flujos comerciales, aunque con auge en bienes tecnológicos y servicios como el turismo. La situación global presenta un equilibrio entre riesgos y oportunidades que condicionan las perspectivas económicas .
3. Proyecciones Económicas Globales 2026: Escenarios Optimista, Central y Pesimista
Se delinean tres escenarios para la evolución económica mundial en 2026:
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Escenario Optimista: Distensión geopolítica con acuerdos de paz en Ucrania y el Golfo, caída de precios del petróleo a US$70-80/barril, impulso tecnológico temprano que añade crecimiento, relajación comercial y confianza inversora, y política monetaria acomodaticia que permitiría un crecimiento global de 3.6-3.8 % con inflación descendente a ~3 %. Los mercados emergentes se beneficiarían de mayores exportaciones y financiamiento favorable .
-
Escenario Central (Base): Conflictos contenidos sin resoluciones definitivas, crecimiento estable alrededor del 3.3 %, inflación en descenso gradual (3.8 %), políticas monetarias mesuradas con recortes leves y estabilidad en tasas europeas, volatilidad financiera manejable y comercio mundial estancado en volumen (~1 %). Este escenario implica una resiliencia con riesgos controlados .
-
Escenario Pesimista: Escalada simultánea de conflictos en Ucrania, Oriente Medio y Asia-Pacífico, con petróleo por encima de US$130/barril, corrección financiera severa con caída bursátil mayor al 20 %, endurecimiento crediticio con tasas elevadas, crisis en mercados emergentes, y estancamiento económico con crecimiento global cercano a 2 % o menos y alta inflación (>5 %). Las políticas públicas tendrían un margen limitado para mitigar el impacto, generando un entorno muy difícil para la economía mundial y para países vulnerables como República Dominicana .
| Indicador | Escenario Optimista | Escenario Base (Moderado) | Escenario Pesimista |
|---|---|---|---|
| Conflictos geopolíticos | Treguas y paz en 2026 | Contenidos, sin escaladas | Escalada múltiple y prolongada |
| Crecimiento global 2026 | 3.6–3.8 % | 3.3 % | ~2 % o menor |
| Inflación global 2026 | ~3 % | ~3.8 % | >5 % |
| Política monetaria | Recortes agresivos | Recortes leves, estabilidad BCE | Sin recortes, nuevas alzas |
| Comercio mundial | Repunte +3–4 % volumen | Estancado ~1 % volumen | Contracción y proteccionismo |
| Precio petróleo promedio | US$75/barril | US$85–90/barril | >US$120/barril |
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4. Repercusiones en la Economía de República Dominicana
Turismo: Resiliencia y retos
El turismo es vital, representando cerca del 8 % del PIB directo y hasta 30 % incluyendo efectos indirectos. Tras la pandemia, RD alcanzó récords históricos en 2023-2025 con 11.68 millones de visitantes en 2025, destacando la diversificación de mercados emisores y expansión de conectividad aérea. Para 2026, se proyecta alcanzar 12.5 millones de turistas, aunque el alza del petróleo encarece los costos de transporte aéreo y podría moderar la demanda. La competencia regional y riesgos sanitarios son factores a vigilar. Se recomienda mitigar el impacto del combustible caro, reforzar mercados alternativos y mantener la inversión e innovación turística para sostener el crecimiento.
Zonas Francas: Motor exportador
Las zonas francas dominicanas lideran las exportaciones con más del 60 % del valor total, superando US$8,600 millones en 2025. El sector crece con nuevas empresas, parques industriales y empleo récord. La tendencia global de nearshoring favorece a RD como destino para relocalización de manufactura, especialmente hacia el mercado estadounidense. Sin embargo, amenazas como el proteccionismo estadounidense, desaceleración de la demanda global y competencia internacional exigen diversificación, defensa comercial y aumento de valor agregado mediante tecnología y automatización. Se recomienda acelerar promoción internacional, fortalecer alianzas comerciales y aumentar productividad para mantener la competitividad .
Energía: Choque de precios y transición acelerada
RD depende totalmente de combustibles fósiles importados, por lo que la subida abrupta del petróleo a más de US$110/barril en marzo 2026 genera presiones inflacionarias y fiscales. El gobierno ha aplicado subsidios significativos para congelar precios internos, con un costo fiscal elevado que amenaza la sostenibilidad. La generación eléctrica se encarece, complicando la estabilidad tarifaria. Sin embargo, la crisis impulsa la aceleración de la transición energética hacia renovables, con un avance del 23.3 % en capacidad instalada renovable en 2025 y planes para ampliar parques solares y eólicos. Se promueven también la eficiencia energética, diversificación de proveedores y protección social para sectores vulnerables. La estrategia apunta a transformar el choque en un impulso estructural para mayor competitividad y sostenibilidad ambiental .
Agroindustria: Récord y desafíos
El sector agropecuario dominicano alcanzó un récord histórico en exportaciones en 2025, con US$3,596 millones, impulsado por cacao, tabaco, banano, café y frutas tropicales, y diversificación de mercados. Sin embargo, enfrenta retos en costos de insumos importados, seguridad alimentaria, riesgos climáticos y competencia internacional. El aumento de precios globales de fertilizantes y cereales podría afectar costos y precios internos. Se enfatiza la necesidad de mantener subsidios focalizados, fortalecer la productividad local, promover agroindustria con mayor valor agregado y proteger a los sectores vulnerables. La agroindustria es clave para la Meta RD 2036 que busca erradicar la pobreza rural y potenciar exportaciones .
Respuesta social: Protección a vulnerables
La triple crisis reciente ha reforzado la importancia de redes de protección social en RD. Se han implementado subsidios a productos básicos y combustibles, programas de transferencias condicionadas como la tarjeta Supérate, bonos para energía y alimentos, y ajustes salariales para recuperar poder adquisitivo. El empleo formal ha crecido, aunque la informalidad sigue alta. Se recomienda mantener la focalización de ayudas, fortalecer programas de empleo y capacitación, proteger la inversión en salud y educación, y asegurar la sostenibilidad fiscal con eficiencia y combate a la evasión. La política social debe ser transformativa para lograr las metas de desarrollo social de Meta RD 2036 .
Viabilidad del Programa Meta RD 2036
Meta RD 2036 es la hoja de ruta para duplicar el PIB real dominicano en 11 años y lograr un desarrollo sostenible integral. Su éxito dependerá del manejo de la coyuntura global, la aceleración del crecimiento económico hacia tasas de 6-7 %, la inversión pública y privada, la continuidad política y el fortalecimiento institucional. El plan incluye metas en tecnología, integración regional, sostenibilidad ambiental y capital humano. La cooperación internacional y la capacidad de implementación eficiente son factores críticos. El documento destaca que, aunque el entorno global es incierto, RD cuenta con ventajas para alcanzar sus objetivos si mantiene disciplina fiscal, impulsa reformas y aprovecha oportunidades tecnológicas y comerciales .
Conclusiones y Recomendaciones (Editorial)
El editorial firmado por Luis Orlando Díaz Vólquez sintetiza los hallazgos y ofrece recomendaciones estratégicas para RD en 2026. Destaca la necesidad de priorizar la resiliencia económica y social, manteniendo subsidios focalizados y fortaleciendo redes de protección. Se recomienda acelerar la diversificación económica mediante la integración comercial inteligente y el nearshoring, consolidar la estabilidad macroeconómica con disciplina fiscal y sostenibilidad, y apostar decididamente por la transición energética y la sostenibilidad ambiental, promoviendo energías renovables y movilidad eléctrica. Además, enfatiza fortalecer la institucionalidad y unidad nacional en torno a Meta RD 2036, para asegurar continuidad y eficacia en la implementación. El mensaje final es de optimismo realista, confiando en que RD, con visión estratégica y esfuerzo conjunto, podrá superar los retos globales y avanzar hacia un futuro próspero y equitativo .
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Análisis del Mercado Global al
31 de Marzo de 2026 y Repercusiones en República Dominicana
Al 31 de marzo de
2026, la economía global mantiene un crecimiento moderadamente resiliente
pero enfrenta nuevos desafíos ante un panorama geopolítico complejo.
Conflictos bélicos en curso, tensiones comerciales, shocks energéticos e
iniciativas de integración comercial configuran un entorno internacional
volátil que influye directamente en los mercados financieros, los precios de
las materias primas y las perspectivas económicas de todos los países. En este informe se analiza detalladamente:
·
Situación
geopolítica internacional actual (conflictos armados, tensiones diplomáticas y
acuerdos multilaterales) y su impacto en el comercio y la estabilidad económica
global.
·
Estado
de la economía global al cierre del primer trimestre de 2026, con indicadores clave: crecimiento del PIB,
inflación, tasas de interés, comercio internacional, precios de materias primas
(petróleo, alimentos, minerales) y tendencias en los mercados financieros.
·
Proyecciones
económicas globales para el resto de 2026, considerando escenarios optimista, base y pesimista bajo
distintas hipótesis.
·
Repercusiones
específicas en la economía y el mercado de la República Dominicana, con énfasis en turismo, zonas francas,
energía (transición energética y precios de combustibles), agroindustria,
políticas sociales para los sectores vulnerables y la viabilidad del
programa Meta RD 2036.
Finalmente, se
presenta un editorial firmado por Luis Orlando Díaz Vólquez, que
resume los hallazgos clave y ofrece recomendaciones para diseñadores de
políticas públicas (Poder Ejecutivo) y tomadores de decisiones del sector
privado, en un lenguaje técnico e institucional pero accesible al público
general.
1. Situación Geopolítica
Internacional Actual (Marzo 2026)
El panorama
geopolítico a inicios de 2026 se caracteriza por conflictos armados
prolongados, nuevas escaladas bélicas, tensiones diplomáticas
persistentes y reacomodos en los acuerdos multilaterales. Estos
factores están incidiendo significativamente en el comercio global y la
estabilidad económica internacional.
Conflictos armados y tensiones
diplomáticas
Europa del Este
(Ucrania): La guerra en
Ucrania se prolonga por cuarto año. Las hostilidades entre Rusia y Ucrania
persisten sin un final definitivo a la vista, más allá de algunas señales
diplomáticas. A inicios de 2026, Rusia controla aproximadamente el 20 % del
territorio ucraniano[1] y continúa bombardeando infraestructuras
críticas, mientras Ucrania mantiene contraataques selectivos (por ejemplo,
ataques de drones a instalaciones petroleras rusas)[2]. El conflicto ha causado decenas de miles de
víctimas civiles y desplazado a millones de personas, además de haber
interrumpido gravemente las exportaciones agrícolas de Ucrania en estos años[3] [4].
La nueva
administración estadounidense ha mostrado un enfoque distinto: Washington,
bajo el presidente Trump, impulsa negociaciones de paz. A finales de 2025
se presentó un borrador de acuerdo con 20 puntos para resolver la
guerra hacia mediados de 2026[5]. Ucrania ha aceptado discutir esta propuesta,
pero muchos términos son ambiguos (e.g. posibles concesiones
territoriales y garantías de seguridad), y Rusia ha expresado reticencias a
cualquier trato que no respete lo acordado previamente con Putin[6]. Aunque estos esfuerzos sugieren la
posibilidad de un alto el fuego o paz negociada en los próximos meses,
la situación en terreno sigue siendo violenta al 31 de marzo de 2026, con ataques
diarios. Por ejemplo, en las últimas 48 horas Rusia lanzó bombardeos contra
infraestructura ferroviaria ucraniana y ataques masivos de drones, mientras
Kiev intensificó sus esfuerzos de defensa aérea[7]. Los think tanks y analistas coinciden
en que este conflicto continúa siendo un factor clave de inestabilidad
global, afectando mercados energéticos (gas y cereales) y generando
incertidumbre geopolítica.
Oriente Medio (Irán
y conflicto del Golfo): En un
giro preocupante, a partir del 28 de febrero de 2026 estalló una escalada
militar en Oriente Medio que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel. Teherán
ha incrementado sus acciones hostiles: drones iraníes atacaron en marzo un petrolero
kuwaití (Al-Salmi) cerca de Dubái, dañando su casco[8] [9], en una señal de disposición iraní a golpear
infraestructura energética de la región. Estos ataques a la navegación en
el Golfo Pérsico han sido recurrentes desde que comenzó el enfrentamiento. La crisis
rápidamente puso en riesgo el flujo de petróleo mundial: Irán llegó a bloquear
parcialmente el Estrecho de Ormuz, ruta por donde transita cerca de una
cuarta parte del crudo global[10] [11]. En respuesta, Estados Unidos ha desplegado
fuerzas en la zona y el presidente Trump alternó entre amenazar con ataques
a refinerías y plantas eléctricas de Irán y sugerir una pronta finalización
de la campaña militar[12] [13]. Asimismo, Israel efectuó bombardeos sobre
objetivos iraníes, mientras aliados de Irán (la milicia Houthi en Yemen)
lanzaron ataques contra Israel, ampliando el conflicto regional[14].
Esta nueva guerra
en el Golfo ha disparado las alarmas económicas: el precio del petróleo subió
más de 50 % en marzo alcanzando alrededor de US$110 por barril[15] [16], su máximo en casi tres años, ante el temor a
un corte prolongado de suministros. Es el mayor encarecimiento mensual del
crudo desde 2020[17]. Los mercados globales se muestran nerviosos
por la posibilidad de una interrupción sostenida en dos de las principales vías
energéticas del mundo (Ormuz en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo vía el Canal de
Suez, que también podría verse afectado)[18]. El conflicto iraní añade así una nueva
capa de incertidumbre geopolítica, elevando los riesgos de inflación global
y amenazando la frágil estabilidad financiera internacional.
Otras tensiones
internacionales: En paralelo,
continúan otras tensiones diplomáticas relevantes:
·
Estados
Unidos – China: La rivalidad
estratégica entre Washington y Pekín persiste, aunque a inicios de 2026 se
observó una tregua comercial puntual. Luego de varios años de guerra
arancelaria y restricciones tecnológicas mutuas, a finales de 2025 se alcanzó
un acuerdo provisional: ambas potencias acordaron pausar nuevos
aranceles y controles a exportaciones de semiconductores hasta noviembre de
2026[19]. Además, EE. UU. redujo algunos aranceles
agrícolas impuestos previamente[20]. Estas medidas han mantenido la tasa
arancelaria efectiva de EE. UU. alrededor del 18.5 %, similar a
niveles anteriores[21]. Si bien este cese al fuego comercial redujo
algo la incertidumbre (ahora menor que en octubre de 2025), las relaciones
siguen siendo tensas. Persisten flashes ocasionales, por ejemplo,
disputas sobre tecnología de inteligencia artificial y acusaciones de espionaje
industrial. Observadores aguardan también un fallo de la Corte Suprema de
EE. UU. sobre los poderes presidenciales en materia de sanciones económicas
internacionales (IEEPA), que podría redefinir los márgenes de maniobra en la
política comercial de EE. UU. en 2026[22]. En suma, aunque se hayan relajado
temporalmente las barreras comerciales entre las dos mayores economías, la
rivalidad geopolítica no amaina, manteniendo cautos a inversionistas y
empresas globales.
·
Otras
regiones: En Oriente Medio,
además del conflicto Irán-EE. UU., persiste la
inestabilidad crónica en zonas como Siria, Yemen y Líbano, aunque con impacto
global más acotado. En
Asia-Pacífico, las tensiones en el estrecho de Taiwán y el Mar de China
Meridional siguen latentes. Si bien no se ha desatado un conflicto abierto
en esa región, la retórica y maniobras militares intermitentes de China y
EE. UU. (y sus aliados) mantienen a los mercados
atentos ante cualquier incidente que pudiera escalar. En la península coreana, las pruebas de misiles
de Corea del Norte generan condenas internacionales periódicas, sin afectar aún
al comercio masivamente. En África y América Latina, los conflictos locales
(por ejemplo, insurgencias en el Sahel africano, crisis políticas en Haití)
tienen impacto económico localizado pero contribuyen al clima general de
incertidumbre.
Acuerdos multilaterales y
realineamientos comerciales
A pesar del convulso
panorama, 2026 también trae iniciativas diplomáticas y comerciales
esperanzadoras en el frente multilateral y regional, que buscan
contrarrestar las tendencias proteccionistas y aportar estabilidad:
·
Acuerdo
Unión Europea – Mercosur: Tras
más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea y los países del
Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) lograron superar trabas
finales. En un hecho histórico, se anunció que el acuerdo comercial UE-Mercosur
entrará en vigor de forma provisional el 1 de mayo de 2026[23]. Todos los países sudamericanos del Mercosur
ratificaron el pacto a finales de 2025, y la Comisión Europea decidió su
aplicación interina pese a que la ratificación plena en el Parlamento Europeo
aún está pendiente[24] [25]. Este tratado eliminará aranceles sobre
numerosos productos desde el primer día de vigencia[26], fortaleciendo el flujo comercial birregional.
Si bien quedan escollos (por ejemplo, la aprobación definitiva por parte de la
UE podría llevar tiempo, dependiendo de un dictamen del Tribunal de Justicia
europeo sobre aspectos legales[27]), el paso simbólico es significativo: llega en
momentos en que Europa busca estrechar lazos comerciales con otras regiones
ante el “repliegue” de EE. UU. en materia de libre comercio[28]. De hecho, la elección de Donald Trump en 2024
–y su retorno a políticas comerciales nacionalistas en 2025– fue un catalizador
para cerrar este pacto pendiente con Sudamérica[29]. También incentivó a la UE a avanzar en nuevos
acuerdos con socios como India, Indonesia, México, Singapur y Corea del
Sur[30]. Incluso negociaciones estancadas
(UE-Australia) se reanudaron con mayor flexibilidad de ambas partes, señal de
cómo el nuevo escenario geopolítico impulsa insospechadas alianzas comerciales[31]. En suma, el vacío dejado por EE. UU.
en liderazgo comercial global está siendo parcialmente llenado por la UE y
otras potencias mediante estos acuerdos multilaterales, reconfigurando cadenas
de suministro y oportunidades de exportación.
·
Cooperación
tecnológica y climática: Otra
área de diplomacia multilateral activa es la cooperación en tecnología y
cambio climático. En 2025 se lanzaron iniciativas como la Coalición
Global de IA Responsable, agrupando a más de 30 países para establecer
estándares éticos en inteligencia artificial (con fuerte impulso de la UE y
apoyo de EE. UU. y Japón). Asimismo, tras la cumbre climática COP30
(noviembre 2025), varias economías acordaron acelerar la transición
energética y financiar la adaptación al cambio climático en el mundo en
desarrollo, aunque el financiamiento concreto avanza lentamente. Para República
Dominicana y el Caribe, estas alianzas climáticas son vitales por su
vulnerabilidad a huracanes y subida del nivel del mar. No obstante, algunas
promesas de fondos “verdes” siguen pendientes de materializarse.
·
BRICS y
bloques emergentes: Las
grandes potencias emergentes continúan fortaleciendo sus foros propios. En 2025
se concretó la ampliación del bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China,
Sudáfrica) con la incorporación de nuevos miembros (entre ellos Argentina,
Egipto, Arabia Saudita e Irán). Esto refleja el interés de economías no
occidentales en profundizar la cooperación Sur-Sur y crear contrapesos a las
instituciones dominadas por Occidente. Si bien en el corto plazo el impacto
comercial es limitado, a mediano plazo podría surgir un mayor flujo de
inversión y comercio intrabloque, incluso discutiéndose mecanismos
financieros alternativos (como reducir el peso del dólar en transacciones entre
estos países). Para América Latina, la pertenencia de Brasil y Argentina al
BRICS podría abrir oportunidades de financiamiento e intercambio tecnológico,
aunque también marca ciertos alineamientos geopolíticos que requieren
equilibrio diplomático.
En conjunto, estos
acuerdos y realineamientos muestran un mundo multipolar en reorganización.
Por un lado, el retorno del proteccionismo estadounidense (con medidas
unilaterales, aranceles e impugnación de reglas de la OMC bajo la
administración Trump) ha debilitado la confianza en el sistema multilateral de
comercio. Por otro, otras potencias y bloques han reaccionado estrechando
sus lazos comerciales y diversificando socios para mitigar riesgos.
Este entramado complejo implica que la estabilidad económica global en 2026
depende cada vez más de arreglos regionales y de la capacidad de los países
para adaptarse a cambios rápidos en las reglas del juego del comercio
internacional.
Impacto en el comercio global y la
estabilidad económica
La conjunción de
conflictos y tensiones descritos tiene efectos económicos directos e
indirectos:
·
Petróleo
y energía: La guerra en
Ucrania ya había tensionado los mercados energéticos desde 2022 (recordemos que
Europa, para 2024, redujo drásticamente su dependencia del gas ruso a costa de
precios más altos de energía). Ahora, el conflicto en el Golfo Pérsico ha
provocado un shock petrolero inmediato. En marzo de 2026, el crudo Brent
se encareció a niveles no vistos desde 2022, rozando los 108-110 US$/barril[32]. El salto en los costos energéticos reaviva
presiones inflacionarias globales justo cuando la inflación comenzaba a
ceder. Países importadores netos de petróleo, entre ellos República Dominicana,
enfrentan mayor deterioro en sus términos de intercambio y dificultades
fiscales para subsidiar combustibles. La estabilidad de algunas economías
emergentes con alta dependencia de importación de hidrocarburos podría verse
comprometida si el precio del crudo se mantiene elevado por un periodo
prolongado. Por el contrario, los países exportadores de petróleo (p.ej.
naciones del Golfo, algunos sudamericanos) se benefician de un ingreso
extraordinario que podría impulsar sus cuentas fiscales –aunque en un
contexto bélico, estas ganancias vienen acompañadas de mayor volatilidad y
riesgo de destrucción de infraestructura.
·
Seguridad
alimentaria: Ucrania y Rusia
son actores clave en la exportación de granos, aceites vegetales y
fertilizantes. A pesar de esfuerzos intermitentes para mantener corredores de
exportación (como la Iniciativa del Mar Negro en 2022-2023, que finalmente
colapsó en julio de 2023), el conflicto redujo la oferta disponible en los
mercados internacionales de trigo, maíz y aceite de girasol en los últimos años[33]. Esto contribuyó a un pico histórico en los
precios alimentarios en 2022. Durante 2024 y gran parte de 2025, la situación
mejoró: el índice mundial de precios de alimentos de la FAO cayó durante
cinco meses seguidos hasta enero de 2026[34], gracias a cosechas favorables en otros
países, adaptaciones logísticas (vías alternativas para el grano ucraniano vía
Rumanía y Bulgaria) y menor demanda por la desaceleración económica. En enero
de 2026 dicho índice alcanzó su nivel más bajo desde agosto de 2024[35]. Sin embargo, en febrero de 2026 los
precios globales de alimentos repuntaron un 0.9 % –primer alza mensual
tras cinco caídas consecutivas– situándose en 125.3 puntos (base
100=2014-2016)[36]. El encarecimiento de cereales (↑1.1 %
en febrero), motivado por riesgos climáticos (heladas en Europa) y tensiones
en el Mar Negro que complican las exportaciones de granos, revirtió la
tendencia a la baja[37]. También subieron ligeramente las carnes
(+0.8 %) y especialmente los aceites vegetales (+3.3 %, su
mayor nivel desde 2022)[38]. En cambio, el azúcar abarató un 4 %
en el mes, tocando mínimos de varios años gracias a buenas cosechas en India y
Tailandia, y los lácteos cayeron 1.2 % por mayor oferta de quesos
en Europa[39]. Aun con esta leve alza reciente, los precios
alimentarios globales se mantienen un ≈22 % por debajo del pico de
marzo 2022[40] [41], lo cual es un alivio parcial para las
economías importadoras de alimentos básicos. No obstante, la vulnerabilidad
sigue presente: cualquier escalada mayor en Ucrania que afecte la
producción de granos, o eventos climáticos extremos (sequías, fenómenos como El
Niño) en regiones agrícolas clave, podrían generar nuevos repuntes de precios.
Para los países caribeños, importadores netos de alimentos, esta volatilidad
representa un riesgo para la seguridad alimentaria de los hogares más
pobres.
·
Confianza
del mercado e inestabilidad financiera: La incertidumbre geopolítica elevada tiende a motivar la búsqueda
de activos refugio por parte de los inversores. En el primer trimestre de
2026, factores como la perspectiva de paz en Ucrania (optimista) combinados con
la crisis en Irán (pesimista) han creado altibajos en la confianza. A fines de
2025, los mercados mostraban notable optimismo –con bolsas en alza y
mejor apetito por riesgo– gracias a señales de desaceleración de la inflación
global y expectativas de política monetaria más laxa en 2026. Sin embargo, el
estallido de la guerra EE. UU.-Irán el 28 de febrero socavó esa confianza:
encuestas globales a ejecutivos revelan que el 72 % identificó la
“inestabilidad geopolítica” como el principal riesgo para la economía mundial
en marzo de 2026, un salto desde 51 % en diciembre previo[42]. Asimismo, el precio de la energía volvió
al radar: tras el 28-F aumentó drásticamente la proporción de directivos
preocupados por los precios del petróleo, que por primera vez desde 2023 se
ubicaron entre los tres riesgos globales más citados[43]. En consecuencia, los mercados financieros
experimentaron volatilidad a finales de marzo: las bolsas globales
recortaron ganancias y hubo movimientos hacia activos seguros (bonos del Tesoro
de EE. UU., oro, dólar en parte). No obstante, hasta ahora no se ha
materializado una crisis financiera global. Las condiciones financieras
siguen siendo relativamente acomodaticias en comparación con episodios
de estrés pasados[44]. Ello es atribuible a que los bancos centrales
y gobiernos están mejor preparados (por ejemplo, muchos bancos centrales
constituyeron “colchones” de liquidez tras la pandemia, y las instituciones
financieras globales tienen mayor capitalización). Además, la fuerte
inversión tecnológica y los buenos resultados corporativos en ciertos
sectores han actuado de contrapeso, sosteniendo las valoraciones de mercado
incluso en medio de las tensiones[45] [46]. Con todo, el riesgo de correcciones
bruscas permanece: cualquier escalada militar inesperada o un error
de cálculo político podría desencadenar salidas rápidas de capitales de
mercados emergentes, depreciación de monedas y ajuste de liquidez global, como
advierten los organismos internacionales[47] [48].
·
Cambio
en flujos comerciales y cadenas de suministro: Las disputas comerciales de los últimos años –aranceles de
EE. UU. a China, sanciones cruzadas, etc.– ya habían provocado un reordenamiento
de las cadenas globales de suministro. Muchas empresas respondieron con
estrategias de nearshoring (trasladar manufactura más cerca del mercado
final) o friendshoring (proveer insumos mediante países aliados). En
2026, con la tregua parcial entre EE. UU. y China, alguna tensión
inmediata se redujo, pero la tendencia de fondo de diversificación
continúa. Países como México, Vietnam, India o Indonesia han captado
inversiones manufactureras desplazadas desde China. En América Latina, República
Dominicana, Costa Rica y otros miembros de CAFTA-DR empiezan a ver mayores
oportunidades en sectores como dispositivos médicos, textil-confección y
electrónica ligera, gracias al deseo de las empresas estadounidenses de reducir
su exposición a Asia. Esto se refleja en la llegada de nuevas empresas a
parques industriales dominicanos en 2025 (82 nuevas compañías de zona
franca aprobadas ese año, junto con 10 parques industriales adicionales)[49].
·
Por otra
parte, la formalización del acuerdo UE-Mercosur en 2026 presagia un aumento
en el intercambio transpacífico y transatlántico: países sudamericanos
podrán colocar más agroproductos y minerales en Europa sin aranceles, mientras
importarán maquinaria y tecnología europea más barata. Esta integración podría
restar algo de participación de mercado a proveedores tradicionales (por ejemplo,
granos de EE. UU. o carbón de Asia), pero en general ampliará el
comercio global al eliminar barreras. Para República Dominicana,
indirectamente, puede significar mayor competencia en mercados europeos para
algunos productos (como banano o azúcar vs. Brasil), pero a la vez
oportunidades de encadenarse a esas nuevas corrientes comerciales (por ejemplo,
empresas europeas que se instalen en Mercosur podrían requerir insumos
caribeños, o viceversa).
En síntesis, la
situación geopolítica actual presenta un doble rostro para la economía
global: por un lado, riesgos importantes (guerras prolongadas, choque
energético, crecientes tensiones militares) que amenazan con ralentizar el
crecimiento e incrementar la volatilidad; por otro, respuestas
cooperativas (acuerdos comerciales, alianzas tecnológicas, diversificación
de socios) que aportan resiliencia y mantienen el comercio internacional
en funcionamiento. La estabilidad económica en 2026 dependerá de si los
esfuerzos diplomáticos logran apaciguar los conflictos y de si las políticas
nacionales e internacionales pueden mitigar los efectos económicos negativos
(controlando la inflación, asegurando suministros críticos) mientras se
aprovechan las nuevas oportunidades de integración económica.
2. Estado de la Economía Global –
Cierre del 1er Trimestre 2026
Al primer trimestre de
2026, la economía mundial muestra un crecimiento moderado pero sostenido,
con una inflación en descenso frente a los picos recientes y con expectativas
de un giro gradual en las políticas monetarias. Sin embargo, esta panorámica
agregada esconde brechas significativas por regiones y una situación
financiera marcada por tensiones latentes que contrastan con la resiliencia
observada en varios indicadores. A continuación, examinamos los principales
componentes de la coyuntura económica global:
Crecimiento económico y actividad
productiva
Crecimiento global: La producción mundial ha demostrado una sorprendente
capacidad de adaptación a las perturbaciones. Tras expandirse un 3.3 % en
2025, el crecimiento global estimado para 2026 es también de 3.3 % según
las proyecciones actualizadas del FMI[50]. Esta cifra, ligeramente superior a
previsiones anteriores, indica un dinamismo firme aunque modesto, muy
cerca del promedio histórico pre-pandemia. De hecho, el FMI revisó al alza en
+0.2 puntos la previsión 2026 respecto a su informe de octubre 2025[51], gracias a ciertos vientos de cola que
han contrarrestado los obstáculos. Entre esos factores positivos destacan: un auge
de inversiones en tecnología (especialmente en digitalización e
inteligencia artificial) que está elevando la productividad en sectores clave,
el apoyo continuo de políticas fiscales en algunas economías (programas
gubernamentales de estímulo o inversión pública) y condiciones financieras
internacionales que, si bien se están normalizando, han sido más
acomodaticias de lo esperado en la transición post-crisis.
No obstante, el
desempeño no es uniforme. Hay una marcada divergencia entre economías
avanzadas y emergentes –y también dentro de cada grupo–:
·
Las economías
avanzadas (EE. UU., Europa occidental, Japón, etc.) están creciendo en
torno a 1 % – 2 % anual, muy por debajo de la media global[52]. La demanda interna en estos países enfrenta
vientos en contra por las políticas monetarias restrictivas recientes y, en
algunos casos, por la menor confianza empresarial. Por ejemplo, la zona euro
coquetea con la estanflación: Alemania registró crecimiento nulo en el
tercer trimestre de 2025 debido a la caída de sus exportaciones
industriales[53], y algunas proyecciones apuntan a un avance
apenas superior a 1 % en 2026 para el bloque. Japón sufrió una
contracción de -2.3 % (tasa anualizada) en el tercer trimestre de
2025[54], atribuida al freno de la inversión
residencial y las exportaciones, aunque se espera cierta recuperación a inicios
de 2026. Estados Unidos ofrece un panorama más dinámico: tras la
desaceleración en 2023, la economía estadounidense esquivó la recesión en
2024-25 y mostró un sorprendente repunte; de hecho, en el 3er trimestre de
2025 el PIB de EE. UU. creció a una tasa anualizada de 4.3 %[55], impulsado por un boom de gasto en
tecnología e inversión empresarial que sumó 0.3 puntos porcentuales al
crecimiento de ese año[56]. Este “veranillo” de la economía
norteamericana –favorecido también por el consumo resiliente y el fin de
cierres administrativos en el gobierno federal– llevó a que varias
instituciones (como Bank of America) pronostiquen un crecimiento de 2.8 %
para EE. UU. en 2026[57], ritmo notable para una economía madura y
claramente un factor de arrastre para socios comerciales. Sin embargo, esta
fortaleza podría moderarse conforme el impulso extraordinario de la inversión
en IA se normalice en trimestres posteriores.
·
Los mercados
emergentes y en desarrollo en conjunto crecen más rápido, alrededor de 4 %
– 4.5 % anual[58]. Destacan las economías asiáticas: India
continúa a la cabeza con expansiones superiores al 6 %, alimentadas por el
consumo doméstico y la atracción de manufactura global, mientras China
atraviesa un momento más delicado. Tras décadas de crecimientos de dos dígitos,
China se enfrenta a vientos en contra estructurales (envejecimiento
poblacional, alta deuda inmobiliaria) que han frenado su ritmo. En 2025, la
economía china sorprendió a la baja: su crecimiento trimestral se desaceleró a
solo 2.4 % (t/t anualizado) en el Q3 de 2025[59] debido a débil demanda interna,
especialmente la crisis de su sector vivienda, parcialmente compensada por
sólidas exportaciones de productos tecnológicos[60]. Para 2026, Pekín ha adoptado estímulos
moderados (reducción de ciertos tipos de interés y apoyo al crédito
hipotecario) con la meta de sostener un crecimiento en el rango 4 % – 5 %. En
América Latina, el panorama es mixto: países como México se benefician
del nearshoring y de la demanda estadounidense y podrían crecer cerca de
3 %, mientras Brasil encara retos tras un 2025 de virtual estancamiento
(0–1 % de crecimiento) y espera un leve repunte (~2 %) apoyado en la mejora de
precios de materias primas y políticas sociales expansivas. Región del
Caribe: La reactivación del turismo ha apuntalado la recuperación de las
pequeñas economías caribeñas tras la pandemia; por ejemplo, República
Dominicana –la mayor economía de CARICOM por tamaño– tuvo un crecimiento
moderado (~2.5 %) en 2025 afectado por choques externos, pero se proyecta
un repunte a ~4 % en 2026[61] [62], liderando la región gracias a la fortaleza de
sus exportaciones de servicios y zonas francas. En contraste, algunas economías
muy dependientes de importaciones de combustible (ej. distintas islas del
Caribe Oriental) enfrentan la disyuntiva de altos precios de energía en 2026
que podrían mermar su crecimiento si se prolongan.
En general, el impulso
global es desigual (“uneven momentum” en palabras del FMI[63]). Sectores vinculados a la tecnología y
la transición energética exhiben un desempeño vibrante a nivel internacional:
la demanda de equipos de cómputo, software, semiconductores, vehículos
eléctricos y sus componentes se mantiene elevada. Esto ha beneficiado a
productores especializados, desde las fábricas de chips en el Este de Asia
hasta las plantas de vehículos eléctricos en Norteamérica. De hecho, las
exportaciones tecnológicas de Asia han crecido con brío y han compensado la
atonía en otros rubros comerciales[64]. La industria aeroespacial es otro foco
de crecimiento, con países como Francia recibiendo impulso de grandes pedidos
de aviones comerciales en 2025[65].
Por otro lado,
sectores tradicionales como la manufactura básica (textiles, bienes de
capital tradicionales) y parte de la construcción están en fase de
enfriamiento ante la menor demanda en economías clave y el endurecimiento de
costos financieros. Esta divergencia genera brechas sectoriales:
mientras las empresas tecnológicas encabezan la creación de valor bursátil y
las ganancias corporativas, otras industrias enfrentan inventarios abultados y
recortes de producción. Así, el cuadro de actividad global a inicios de 2026 es
de crecimiento persistente pero compuesto de piezas muy heterogéneas.
Inflación, precios y política
monetaria
Tendencias
inflacionarias: Después del
azote inflacionario de 2021-2022 –cuando la inflación global superó el 7 %
anual, la más alta en 40 años, impulsada por disrupciones de oferta y estímulos
pandémicos–, el mundo ha visto un descenso gradual de la inflación. A
cierre de 2025, la inflación general mundial promedió en torno a 4.1 %[66]. Para 2026, se espera una continuación de
esta tendencia a la baja, proyectándose una inflación global de
aproximadamente 3.8 %[67] (y bajando a 3.4 % en 2027). Esto indicaría
que la inflación global estaría cerca de los niveles pre-crisis y dentro
de un rango manejable para muchos bancos centrales. ¿Qué explica esta
moderación? Principalmente, la normalización de las cadenas de suministro
(costos de transporte y fletes muy por debajo de los picos de 2021), la caída
de precios de muchas materias primas desde sus máximos (petróleo y
alimentos se abarataron sustancialmente entre mediados de 2022 y mediados de
2025 antes del reciente repunte del crudo), y el efecto del ajuste monetario
global que enfrió la demanda en 2023-2024.
No obstante, persisten
diferencias entre regiones. Algunas grandes economías ya han logrado acercar
la inflación a sus metas: por ejemplo, la inflación interanual en la zona
euro cayó a ~3 % a fines de 2025 después de haber superado 10 % en 2022,
gracias en parte a la estabilidad de los precios energéticos antes de la nueva
crisis del Golfo. En Latinoamérica, países como Brasil y México también
redujeron inflación al rango 4 % – 5 % en 2025, tras políticas monetarias
agresivas. En cambio, Estados Unidos –epicentro
del shock inflacionario post-pandemia– muestra una desinflación más lenta:
si bien retrocedió desde su pico de 9.1 % (junio 2022) hasta ~4 % anual a
finales de 2025, la convergencia al 2 % de meta se retrasa. El FMI anticipa que
EE. UU. tardará más en retornar a su objetivo de inflación que
otras economías grandes[68]. Las expectativas de
inflación a corto plazo en EE. UU. siguen algo elevadas, con encuestas
indicando que los hogares esperan costos de vida aún altos en el año entrante[69]. De hecho, en encuestas
recientes el “alto costo de la vida” sigue siendo la principal preocupación
de los consumidores estadounidenses[70]. Esta resistencia de la
inflación núcleo (especialmente en servicios, alquileres y salarios) explica
por qué su banco central se mantiene cauto.
En mercados emergentes la situación
varía. China experimentó un entorno cercano a la deflación en 2023-2024
(inflación rondando 0 % – 1 %, reflejo de su demanda débil); a inicios de 2026
su problema es estimular moderadamente los precios y evitar espirales
deflacionarias en sectores afectados por la sobrecapacidad (como vivienda). En
contraste, países como Argentina o Turquía batallan con
inflaciones de dos y tres dígitos (110 % y 50 % respectivamente a
fines de 2025), pero estos casos obedecen más a desbalances internos que a la
coyuntura global.
Política monetaria y tasas de interés: La notable caída de la inflación permitió que, por primera vez
desde 2021, los bancos centrales comiencen a vislumbrar recortes de tasas.
Durante 2022-2023, prácticamente todos los principales bancos centrales
(Reserva Federal, BCE, Banco de Inglaterra, entre otros) implementaron subidas
agresivas de tipos de interés para domar la inflación. Estas alzas –las más
rápidas desde los años 80– llevaron las tasas de referencia a máximos en una
década o más (p.ej., la Fed de EE. UU. elevó su tasa del 0.25 % en 2021 a
un rango 5.25 % – 5.5 % en 2024). Este endurecimiento, aunque necesario para
enfriar precios, encareció el crédito, frenó inversiones y alivió solo
gradualmente la inflación.
Ahora, a marzo de 2026, la situación se
acerca a un punto de inflexión monetario. Según el FMI, se prevé que
el Banco de Inglaterra (Reino Unido) y la Reserva Federal de EE. UU.
empiecen a recortar sus tasas de interés durante 2026, aunque a ritmos
distintos[71].
La Fed probablemente actuará con prudencia: podría ejecutar recortes pequeños
en la segunda mitad de 2026 si la inflación se sitúa firmemente en trayectoria
descendente (por ejemplo, la propia Fed insinuó en su comunicación de diciembre
2025 posibles reducciones de 25 pb hacia final de 2026). El Banco de
Inglaterra, habiendo frenado una inflación que llegó a 11 %, también
contempla bajar el tipo, sobre todo si la economía británica (ya debilitada por
el Brexit) entra en estancamiento técnico.
Por otro lado, el Banco Central Europeo
(BCE) enfrenta un dilema diferente: su inflación ha caído, pero teme
efectos de segunda ronda y la crisis energética previa no está del todo
resuelta. Por ello, el FMI asume que el BCE mantendría sin cambios su tasa
rectora durante 2026[72], priorizando la
estabilidad de precios sobre el estímulo al crecimiento. La eurozona además
lidia con un núcleo inflacionario aún cercano al 4 %, y los salarios han
empezado a subir, factores que aconsejan cautela en Frankfurt.
En Japón, tras décadas de política
ultraexpansiva, el Banco de Japón ha comenzado a normalizar gradualmente su
postura: se espera que eleve lentamente sus tipos de interés en 2026[73], saliendo finalmente de
tipos negativos si la inflación (actualmente ~3 %) se consolida por encima del
2 %. Japón destaca como caso aparte, ya que su reto es asegurar que la
inflación moderada actual no se revierta a deflación, al tiempo que controla los
efectos colaterales de sus políticas pasadas (como el impacto en los mercados
de bonos de desmantelar el yield curve control).
En los países emergentes, muchos
bancos centrales actuaron con rapidez desde 2021 y lograron controlar la
inflación antes que sus pares desarrollados. Varios –como los de Brasil, Chile
o República Dominicana– ya iniciaron recortes de tasas en 2023-2024 al
avistar la desaceleración de precios. Por ejemplo, el Banco Central dominicano
redujo su tasa de política de 8.5 % a 7.5 % entre mayo y noviembre de 2023, y
la ha mantenido estable desde entonces, con la inflación dentro de su rango
meta (4 % ±1 %)[74] [75]. En 2026, se espera que
más bancos centrales emergentes sigan esta senda acomodaticia, siempre y cuando
las presiones cambiarias estén contenidas. El riesgo de sobreajuste
existe: si se relajan demasiado pronto y ocurre otro shock (por ejemplo, nuevo
repunte de commodities por la guerra en Irán), la inflación local podría
repuntar, socavando credibilidad.
En suma, la economía global al cierre del
primer trimestre 2026 está en una fase donde la inflación se modera y la
era de tasas en ascenso toca techo. Las autoridades monetarias comienzan
a ponderar cómo equilibrar apoyos al crecimiento sin descuidar la estabilidad
de precios. Aun así, la reciente subida del precio del petróleo es un factor
disruptivo que complicará las decisiones: los bancos centrales podrían
verse obligados a posponer recortes de tasas si el shock petrolero añade
presión inflacionaria en el corto plazo. Es un delicado ejercicio de timing
que determinará el curso de la política monetaria en lo que resta del año.
Mercados financieros y comercio internacional
Mercados financieros globales: Hasta mediados de marzo de 2026, los mercados financieros
internacionales exhibían una sorprendente resiliencia pese a las
incertidumbres. Los índices bursátiles en muchas plazas tocaron niveles
elevados a inicios de año, impulsados en parte por el optimismo tecnológico.
Las acciones de las grandes empresas líderes en inteligencia artificial,
computación y vehículos eléctricos –conocidas coloquialmente como el grupo de
los "Magnificent 7" en Wall Street (Apple, Microsoft, Amazon,
Alphabet/Google, Tesla, Nvidia y Meta/Facebook)– ampliaron aún más su ventaja
frente al resto del mercado[76]. A finales de 2025 estas
tecnológicas marcaron máximos, impulsando significativamente los índices
generales incluso cuando muchas otras empresas tenían rendimientos más
modestos. Esta divergencia hizo que la capitalización bursátil global siga
subiendo, pero concentrada en unos pocos sectores. El crédito también
fluyó con relativa normalidad: a pesar de las subidas de tipos, las empresas
pudieron financiarse en condiciones no demasiado restrictivas, en parte porque
existía una expectativa de recortes futuros. Los rendimientos de los bonos
soberanos subieron en 2025 (por ejemplo, la rentabilidad del bono del
Tesoro estadounidense a 10 años superó el 4.5 % por primera vez desde 2007),
pero a inicios de 2026 se estabilizaron o retrocedieron ligeramente ante la
perspectiva de menores presiones inflacionarias[77].
Sin embargo, tras la escalada bélica en
Medio Oriente y la subida del petróleo, los mercados experimentaron episodios
de volatilidad a finales de marzo: las bolsas retrocedieron un
3 %–5 % desde sus máximos anuales en las principales plazas (Nueva
York, Frankfurt, Tokio), el dólar estadounidense se fortaleció
transitoriamente (actuando como activo refugio) y activos como el oro
subieron ~8 % en el mes, reflejando la búsqueda de cobertura frente a
riesgos geopolíticos. Aun con estas turbulencias, los indicadores de
condiciones financieras globales (que sintetizan tasas de interés,
diferenciales de crédito, valoraciones bursátiles, etc.) siguen siendo
relativamente holgados comparados con épocas de crisis[78]. Esto se debe a que, por
ejemplo, los diferenciales de bonos corporativos sobre treasuries no se han
disparado y los bancos mantienen niveles sólidos de liquidez. Los bancos
centrales, además, han comunicado claramente su disposición a proveer liquidez en
caso de tensiones (aprendiendo de episodios como las quiebras bancarias en
EE. UU. en 2023).
Un signo de la aparente despreocupación
de los inversores hasta hace poco era la baja volatilidad implícita en
mercados: el índice VIX, que mide la volatilidad esperada en acciones S&P
500, se mantenía por debajo de 20 puntos gran parte de enero-febrero 2026,
cercano a promedios históricos bajos. Tras el conflicto con Irán subió por
encima de 25, señal de nerviosismo pero no pánico. Similarmente, los spreads
de deuda emergente (EMBI) se ampliaron ligeramente en marzo (unos +50 pb en
promedio), pero permanecen lejos de niveles de stress severo. Esto sugiere que,
pese a todo, los mercados siguen apostando a la resiliencia
–posiblemente confiando en que la guerra del Golfo no se prolongará demasiado,
y en que los bancos centrales no dejarán que se desate un crash bursátil.
Con todo, hay riesgos financieros
latentes. Uno de ellos es la concentración excesiva en el sector
tecnológico: el fuerte rally de acciones de IA ha llevado a evaluaciones
muy exigentes. El FMI advierte que una corrección abrupta en las empresas
tecnológicas –si las expectativas sobre sus beneficios futuros se
recalibran a la baja– podría contagiar al resto del mercado y erosionar la
riqueza de los hogares[79]. Dado que hoy las
tecnológicas pesan más en los índices que en la burbuja “.com” de 2000, un
retroceso podría tener efectos macroeconómicos mayores, reduciendo el
consumo y la inversión global[80]. Otro frente son las deudas
soberanas y corporativas: la bonanza de deuda barata en la década de
2010-2020 dejó un legado de altos apalancamientos. Si bien hasta ahora no ha
habido grandes sustos (en parte porque muchas deudas tienen tasas fijas de
largo plazo), un periodo prolongado de tasas real altas o un enfriamiento mayor
del crecimiento podrían tensar la sostenibilidad de algunas deudas. Mercados
emergentes con altos déficits o dependientes de financiamiento externo
(ej.: algunos de África y Latinoamérica) están atentos a posibles salidas de
capital si las condiciones globales cambian bruscamente.
Comercio internacional: El comercio global de bienes y servicios ha experimentado en
2025-2026 una desaceleración en volumen, pero con cambios
cualitativos importantes. Luego del rebote post-pandemia (2021-22) y la
posterior normalización, el comercio mundial enfrenta varios lastres: la
demanda europea deprimida, la menor inversión china y los rezagos de políticas
proteccionistas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)
advirtió que el volumen del comercio mundial de mercancías apenas crecería
un 0.5 % en 2026[81] [82] –una tasa muy por debajo
del crecimiento económico– debido a la “escalada arancelaria” de
EE. UU. y a una reducción del dinamismo importador global[83] [84]. De confirmarse, esto
implicaría prácticamente un estancamiento del comercio físico. Ya en 2023-24 se
observó esa tendencia: el coeficiente de elasticidad del comercio (qué tanto
crece el comercio por cada punto de PIB) cayó, rompiendo con los patrones de la
globalización de décadas previas.
Sin embargo, si en términos de volumen el
comercio va lento, en términos nominales y de reconfiguración de flujos
hay bastante movimiento. Como se explicó, el comercio de bienes tecnológicos
está en auge: las exportaciones asiáticas de insumos de alta tecnología
crecieron vigorosamente en 2025, compensando caídas en otras categorías[85]. Exportaciones de
servicios (como turismo, tecnología de la información, servicios
empresariales) también muestran dinamismo a medida que las economías reabrieron
del todo tras la pandemia. El turismo global en 2023-2025 recuperó y superó
niveles pre-Covid, redistribuyendo ingresos a muchos países en desarrollo. En
cambio, el comercio de bienes manufacturados tradicionales ha sufrido por la
menor demanda de bienes duraderos en Occidente (tras la sobrecompra pandémica)
y por las tensiones comerciales.
Otro fenómeno destacable es la regionalización
del comercio: las cadenas de suministro se acortan o redirigen. Por
ejemplo, América del Norte importa menos insumos de Asia y más de México
y Centroamérica; Asia profundiza intercambios intrarregionales bajo el nuevo
acuerdo RCEP (en vigor desde 2022) y con China pivotando sus exportaciones
hacia mercados emergentes; Europa busca asegurar suministros críticos (energía,
semiconductores, materias primas) mediante acuerdos con países cercanos o
afines. Así, en cierta medida el comercio global se está reorganizando en bloques
comerciales con fuertes lazos internos. Esto puede restar eficiencia
(ya que no siempre el proveedor más cercano es el más barato), pero gana en resiliencia
geopolítica.
En términos de precios comerciales,
2025 fue un año de corrección: muchos precios de exportación bajaron (fletes,
insumos industriales, alimentos) tras los picos de 2022. Pero en 2026 estamos
viendo un leve repunte en algunos precios externos (energía, ciertos granos y
metales) por las razones mencionadas. Para países exportadores de commodities,
esto es positivo; para los importadores, supone un shock negativo de
términos de intercambio.
En resumen, al cierre del primer trimestre
2026, el sistema económico internacional presenta rasgos contrastantes:
crecimiento sostenido pero divergente, inflación menguante pero amenazada por
nuevos shocks, mercados financieros robustos pero atentos a riesgos, y un
comercio mundial en pausa en cuanto a volumen pero en plena transformación
estructural. Estas condiciones sentarán la base para proyectar qué cabe esperar
para el resto del año 2026, considerando distintos escenarios.
3. Proyecciones Económicas Globales 2026: Escenarios
Optimista, Central y Pesimista
La incertidumbre que rodea al panorama
global obliga a considerar más de un posible desenlace económico para lo que
resta de 2026. Presentamos a continuación tres escenarios –optimista, base
(moderado) y pesimista– que delinean distintos rumbos que podría tomar la
economía mundial según la evolución de los factores clave identificados
(conflictos geopolíticos, inflación/monetaria, inversiones tecnológicas, etc.).
Estas proyecciones no son predicciones definitivas, sino ejercicios que
ayudan a tomadores de decisión a prepararse ante diferentes eventualidades.
Escenario Optimista: “Desinflado y en
recuperación”
En este caso, varios elementos juegan a favor de la economía global:
·
Distensión geopolítica: Los conflictos muestran avances hacia la paz. El conflicto entre
EE. UU. e Irán en el Golfo Pérsico se resuelve rápidamente con una tregua
en el segundo trimestre de 2026, reabriendo el Estrecho de Ormuz.
Paralelamente, las negociaciones de paz en Ucrania prosperan y se alcanza un acuerdo
de alto el fuego antes del otoño de 2026, reduciendo significativamente las
tensiones en Europa del Este. Esta pacificación global trae como resultado una caída
sostenida de los precios del petróleo de vuelta a ~US$70-80/barril hacia
mediados de año, y disipación de la prima de riesgo por incertidumbre
geopolítica.
·
Impulso tecnológico con
frutos tempranos: La oleada de inversiones en
tecnología digital e inteligencia artificial comienza a traducirse en
ganancias de productividad más tangibles de lo esperado rápidamente. Según
estimaciones del FMI, si la adopción de IA rinde beneficios más pronto, podría
añadir unos 0.3 puntos porcentuales adicionales al crecimiento global
este año[86].
Este escenario supone que algunas aplicaciones de IA generan ahorros de costos
notables en industrias (manufactura optimizada, logística, atención médica) ya
a finales de 2026, elevando la producción sin presionar los precios.
·
Relajación comercial y
confianza inversora: Las tensiones comerciales se
moderan aún más: EE. UU. extiende la pausa de aranceles a China más allá
de noviembre, e incluso se retiran algunos gravámenes vigentes. A su vez, no se
producen nuevas disputas comerciales significativas en la OMC ni fuera de ella.
Esto reduce la incertidumbre para las empresas exportadoras[87]. La ausencia de sustos
geopolíticos y una inflación contenida llevan a un repunte de la confianza
de consumidores y empresas globalmente. Los indicadores adelantados (PMIs,
índices de sentimiento) escalan a máximos en varios años. Los mercados
bursátiles, ya al alza, podrían subir otro 10-15 % en el año, y la inversión
privada retoma vigor en sectores rezagados.
·
Política monetaria
acomodaticia ordenada: Con la inflación cayendo más
rápido de lo previsto (por la baja en energía y la mejora de la productividad),
los bancos centrales tienen margen para acelerar recortes de tasas sin
temores. La Fed recorta tal vez 50-100 pb acumulados en 2026, el BCE sorprende
con un recorte simbólico a fines de año, y en general las condiciones de
crédito se alivian. Este estímulo monetario suave impulsa más la actividad
hacia el Q4 de 2026, cerrando el año con brío sin reavivar inflación.
En este escenario optimista, la economía
global aceleraría ligeramente. El crecimiento mundial de 2026 podría
acercarse a 3.6 % – 3.8 %, superando las proyecciones actuales
(3.3 %)[88]. Regiones como América
del Norte y Asia liderarían este extra de crecimiento. La inflación global
convergería más rápido a ~3 % o menos en promedio, prácticamente en línea con
las metas de los bancos centrales principales. Los mercados emergentes
se beneficiarían significativamente vía mayores exportaciones (ej: más turismo,
commodities demandados) y menores costos de financiamiento externo. En
síntesis, sería un marco cercano al “aterrizaje suave” ideal: inflación
dominada sin recesión, apoyado por la disolución de factores de riesgo.
Escenario Central (Moderado):
“Resiliencia con riesgos controlados”
Este escenario corresponde básicamente a la proyección base de
organismos internacionales, incorporando las tendencias actuales sin sorpresas
extremas. Sus características:
·
Conflictos contenidos pero
no resueltos: La guerra en Ucrania sigue durante
2026 sin un acuerdo definitivo, pero sin escaladas mayores; se mantiene un
frente estabilizado y alguna negociación abierta que evita intensificaciones.
En Oriente Medio, el conflicto EE. UU.-Irán en el Golfo se prolonga
algunos meses pero con intensidad decreciente; finalmente las
hostilidades cesan para el Q4 2026 sin victorias claras, permitiendo reabrir
flujos de petróleo, aunque persiste cierta tensión latente. Es decir, los
conflictos no desaparecen de inmediato, pero tampoco empeoran al punto de
descarrilar la economía.
·
Crecimiento global estable: Se cumplen las estimaciones vigentes: el mundo crece alrededor del
3.2 % – 3.3 % en 2026[89]. EE. UU. mantiene un
crecimiento moderado (~2 %), la eurozona ~1.5 %, China ~4-4.5 %,
India ~6 %. Los precios del petróleo se estabilizan quizá en un rango
intermedio (US$85-90) hacia el segundo semestre, tras el shock inicial, evitando
impactos adicionales severos. Los mercados laborales en economías avanzadas se
enfrían ligeramente (aumento leve del desempleo desde mínimos históricos) pero
sin crisis. Los países emergentes continúan recuperándose a ritmo moderado, con
América Latina promediando ~2.5 % y el Caribe ~4 % gracias al turismo.
·
Inflación a la baja gradual: La inflación global sigue su curso descendente pero de forma pausada.
El FMI proyecta 3.8 % en 2026 y 3.4 % en 2027[90], y esto se materializa.
Puede haber repuntes puntuales en el año (por ejemplo, algunos meses de
2026 ven la inflación subir algunas décimas debido al shock petrolero de Q1),
pero la tendencia general es de moderación. En EE. UU. la inflación cierra
2026 quizás en ~3 %, aún por encima de la meta, y la eurozona cerca de 2 %.
·
Políticas monetarias
divergentes: En este escenario base, los bancos
centrales actúan con mesura. La Fed recorta algo su tasa hacia finales
de 2026 (digamos, la deja en ~4.5 %), pero de forma muy gradual. El BCE
mantiene la suya estable en 4 % todo el año. Bancos de mercados emergentes
continúan bajando tipos donde es posible (ej.: varios latinoamericanos recortan
100-300 pb durante 2026), pero vigilando sus monedas. El costo global del
crédito sigue alto en términos históricos, pero no se eleva más; es un “plateau”
de tipos altos antes de un ciclo de baja más franco en 2027.
·
Mercados financieros
volátiles pero sin crisis: La confianza
inversionista sufre altibajos, influida por noticias diarias de guerras o datos
macro. Aun así, no ocurre ningún evento financiero disruptivo de gran magnitud.
Los índices bursátiles terminan el año 2026 más o menos planos respecto al inicio
o con modestos avances. Los países altamente endeudados logran refinanciar sus
obligaciones con esfuerzos pero sin impagos generalizados, gracias a apoyo
multilateral en casos puntuales. En resumen, predomina una resiliencia con
sobresaltos manejables.
·
Comercio y precios de
commodities: El comercio global crece muy
lentamente en volumen (~1 %), reflejando la todavía baja demanda europea y las
tensiones comerciales residuales. Sin embargo, los nuevos acuerdos
(UE-Mercosur, etc.) comienzan a amplificar ciertos flujos regionales para 2027.
Los precios de materias primas muestran dispersiones: el petróleo promedia
quizás US$90 el barril en 2026 (más alto que 2025, pero ya lejos del pico
de US$110 de marzo); los alimentos se mantienen relativamente estables,
con la FAO marcando índices ligeramente inferiores en promedio a 2025; los metales
industriales suben moderadamente, apoyados en la continua demanda para
transición verde y menores tensiones arancelarias[91]. De hecho, analistas de
Fitch (BMI) pronostican que en 2026 la mayoría de minerales y metales
promediarán precios algo mayores que en 2025, gracias a la estabilidad
macro y la robusta demanda de sectores vinculados a energías limpias[92]. Por ejemplo, el cobre
podría situarse en rangos históricamente altos (cercanos a US$11,000–12,000 por
tonelada) y el litio mantener precios elevados por la demanda de baterías. Esto
beneficia a países productores (Chile, Perú, Australia) pero encarece insumos a
importadores.
En conjunto, el escenario central
traza un mundo que “resiste”: la economía global no se acelera
significativamente pero tampoco decae abruptamente. Es, en esencia, la
prolongación de las tendencias actuales con algunos ajustes. Los riesgos
existen (por ejemplo, nueva escalada militar, una caída inesperada de la
inversión en tecnología, o un evento financiero), pero en este caso no se
materializan plenamente antes de fin de año. Para los tomadores de
decisión, este escenario implica seguir gestionando cuidadosamente la salida de
las políticas de emergencia, reconstruir buffers fiscales y monetarios, y
mantener políticas de oferta que sostengan el crecimiento de mediano plazo tal
como recomiendan organismos internacionales[93] [94].
Escenario Pesimista: “Choques y
estancamiento”
En el lado adverso, se considera un escenario donde varios riesgos latentes se
concretan simultáneamente, llevando a un marcado debilitamiento de la economía
global:
·
Escalada geopolítica
múltiple: En este panorama negativo, los conflictos
se agravan. La guerra de Ucrania se intensifica a mediados de 2026 –por
ejemplo, fracasan las negociaciones de paz y Rusia lanza una nueva ofensiva, o
aumenta el involucramiento de terceros actores– lo cual dispara de nuevo los
precios de los granos y introduce sanciones adicionales (afectando suministro
de fertilizantes o metales). A la vez, la confrontación en Oriente Medio se
amplía: EE. UU. intensifica bombardeos en Irán, Irán responde bloqueando
totalmente Ormuz durante meses y atacando infraestructuras saudíes, e Israel
enfrenta un frente bélico con actores respaldados por Irán (Hezbolá en Líbano,
Houthis desde Yemen, etc.). Incluso podría sumarse otra crisis: tensiones en el
Mar de China Meridional derivan en un incidente militar entre China y aliados
de EE. UU. (p. ej., un conflicto breve por Taiwán o islas disputadas).
Este deterioro simultáneo generaría pánico en los mercados e
impacto económico severo: el petróleo podría escalar por encima de US$130-150 (recuperando
niveles de 2008) ante la pérdida de producción del Golfo[95] [96]; los precios del gas
natural en Europa también subirían por riesgo geopolítico; los precios de
commodities agrícolas podrían subir otro ~15-20 % debido a interrupciones
logísticas y acaparamiento preventivo por países importadores.
·
Corrección financiera y
frenazo crediticio: Con las malas noticias
geopolíticas, llegaría una corrección en los mercados bursátiles. Los
inversionistas, asustados, retirarían capital de bolsa, llevándola a una caída
significativa (por ejemplo, >20 % desde picos, entrando en territorio
de “mercado bajista”). Esto haría evaporarse billones de dólares en riqueza
financiera, deprimiendo la confianza y el consumo (efecto riqueza negativo).
Empresas tecnológicas sobrevaluadas podrían ver sus acciones desplomarse más
que el promedio, afectando al sector financiero dado que muchos fondos y bancos
están expuestos a esos activos. Además, el choque inflacionario energético
obligaría a los bancos centrales a mantener o incluso reanudar subidas de
tasas, en lugar de bajar, para evitar un rebrote inflacionario. Así, habría
un endurecimiento crediticio en plena desaceleración económica. En este
escenario podría haber alzas de tasas largas (por ejemplo, la Fed sube
de nuevo hacia ~6 %), encareciendo severamente el coste de crédito global. Esto
tensionaría de inmediato a países emergentes con deuda elevada: podríamos ver crisis
de balanza de pagos locales (algunos países tendrían que devaluar
fuertemente sus monedas o pedir rescates al FMI) e incluso riesgo de impagos
soberanos en economías frágiles. Las empresas endeudadas también sufrirían:
aumentaría la morosidad, y ciertos sectores (bienes raíces comerciales,
altamente endeudado) enfrentarían quiebras.
·
Estancamiento económico
(estanflación global): Bajo estos choques, el
crecimiento global de 2026 se debilitaría notablemente. El FMI considera que si
el boom de inversión tecnológica se frenara repentinamente, eso podría
restar por lo menos 0.4 puntos al crecimiento global base[97]; súmesele los impactos de
conflictos y contracción financiera, y no es descabellado imaginar que el
crecimiento mundial podría caer a alrededor de 2 % o incluso menos –un
nivel que algunos economistas considerarían cercano a una “recesión global”
(dados los crecimientos poblacionales, etc.). Las economías avanzadas entrarían
posiblemente en recesión técnica: EE. UU. podría contraerse en la segunda
mitad de 2026 arrastrado por la caída de bolsas y consumo; Europa caería en
recesión más profunda dada su vulnerabilidad energética (recordando los temores
de racionamiento de gas en la crisis de 2022, que podrían resurgir si se
dispara el petróleo/gas). Economías emergentes mayores como China e India
verían mermar su crecimiento (China quizá bajando a ~2-3 %, India a ~4 %) tanto
por la debilidad de exportaciones como por sus propios retos internos. En suma,
se configuraría un cuadro de estanflación global, con crecimiento muy
bajo y alta inflación simultáneamente –rara vez visto desde los años 70–.
La inflación repuntaría (posiblemente la global volvería a 5 % o más en 2026
por el shock de commodities y devaluaciones en emergentes), justo cuando la
actividad se contrae.
·
Respuesta de políticas
insuficiente o tardía: Las autoridades fiscales y
monetarias se encontrarían en una posición muy complicada. Con la inflación
alta, los bancos centrales no podrían aliviar mucho las condiciones sin
arriesgar su credibilidad, y con las economías débiles, los gobiernos –ya endeudados
tras la pandemia– tendrían poco espacio fiscal para estímulos. Pese a ello,
probablemente se implementaría algún apoyo de emergencia: por ejemplo, liberar
reservas estratégicas de petróleo (como la SPR de EE. UU., aunque
limitada), esfuerzos coordinados de bancos centrales para proveer liquidez en
dólares (redes de swap lines reactivadas) o incluso algún tímido intento
de control de precios de energía a corto plazo. Aun así, el margen de maniobra
sería escaso frente a la magnitud de los choques.
Este escenario pesimista resultaría en un
año 2026 muy difícil a nivel global. Varios países podrían caer en crisis:
recesiones severas en Europa, EE. UU. estancado, mercados emergentes con
triple golpe (menos comercio, capitales saliendo, importaciones encarecidas).
Habría un retroceso en la lucha contra la pobreza a nivel mundial si la
inflación de alimentos/energía se dispara, afectando a los más vulnerables.
Para República Dominicana específicamente, este sería un entorno extremamente
retador: caída del turismo por la recesión global, exportaciones de zonas
francas a la baja, precios de importación al alza, y presiones fiscales enormes
para proteger a la población (lo cual tratamos en la siguiente sección).
Es importante subrayar que este escenario no
es el más probable pero sí posible. Los formuladores de política
deben prepararse con planes de contingencia para afrontarlo si comienza a
materializarse. En particular, mantener y fortalecer “colchones”
macroeconómicos (reservas internacionales, líneas de crédito contingentes,
disciplina fiscal para poder reaccionar) es crucial para resistir un escenario
de estas características[98] [99].
Comparativa de los Escenarios:
Para resumir las diferencias, presentamos
una tabla comparativa de algunos indicadores bajo los tres escenarios:
|
Indicador |
Escenario
Optimista |
Escenario
Base (Moderado) |
Escenario
Pesimista |
|
Conflictos
geopolíticos |
Distensión:
treguas en 2026, paz Ucrania en vista[100];
petróleo a la baja |
Conflictos
contenidos, sin escaladas; petróleo estable/moderado |
Escalada:
Guerra Golfo prolongada, Ucrania recrudece; petróleo > US$130[101] |
|
Crecimiento global 2026 |
~3.6–3.8 % (arriba de lo previsto)[102] |
~3.3 % (en línea con proy. FMI)[103] |
~2 % o menor (estancamiento) |
|
Inflación
global 2026 |
~3 %
(rápido descenso) |
~3.8 %
(descenso gradual)[104] |
> 5 %
(repunte por shock commodities) |
|
Política monetaria |
Bancos centrales recortan tasas antes y más (Fed -100 pb) |
Fed/BoE recortan leve; BCE sin cambios[105] |
Sin recortes; incluso nuevas alzas en emergencias |
|
Comercio
mundial |
Repunte,
+3–4 % volumen (tarifas bajan, confianza alta) |
Estancado,
~1 % volumen[106];
flujos se reconfiguran regionalmente |
Contracción,
flujos interrumpidos, proteccionismo crece |
|
Precio del petróleo (promedio) |
US$75/barril (baja por paz Golfo) |
US$85–90/barril (tras shock Q1, estabiliza) |
> US$120/barril (Oferta restringida por conflicto) |
|
Metales
y minerales |
Suben
moderadamente (fuerte demanda net zero; menor incertidumbre) |
Ligeras
alzas en 2026 vs 2025 (ej. cobre elevado)[107] |
Mixtos:
precios nominales altos por dólar débil, pero demanda real deprimida (ej.
cobre cae tras pico) |
|
Economías avanzadas |
Evitan recesión, crecimientos aceleran un poco (USA ~3 %) |
Crecimiento lento (USA ~2 %, UE ~1–1.5 %) |
Recesión en UE, USA crece 0 % o negativo H2 |
|
Economías
emergentes |
Fuerte
impulso, mayor inversión, flujos de capital entran |
Crecimiento
estable (Asia robusta, AL moderada, China 4 %) |
Duro
impacto: crisis en algunos mercados (deuda, inflación), AL cerca 0 % creci. |
|
Riesgos principales |
Sobrecalentamiento de activos tech (leve) |
Persist. de incertidumbre moderada |
Crisis financiera internacional, defaults, malestar social global |
(Fuente: Elaboración propia con datos de
FMI[108] [109] y proyecciones
hipotéticas según supuestos descritos.)
Cabe enfatizar que la realidad puede
ubicarse en algún punto intermedio. Por ejemplo, podríamos tener ciertos
elementos optimistas (tecnología que impulsa sectores) conviviendo con otros
negativos (conflictos prolongados). De ahí la importancia de la vigilancia
constante de indicadores líder y de la flexibilidad de las políticas
económicas para ajustarse sobre la marcha.
4. Repercusiones en la Economía de República Dominicana
La República Dominicana, como economía
abierta de tamaño mediano concentrada en sectores específicos (servicios
turísticos, exportaciones de zonas francas, remesas, producción
agroindustrial para exportación e importación de combustibles), resiente de
forma diferenciada los impactos de las tendencias globales analizadas. En
esta sección evaluamos cómo los factores globales actuales –y los escenarios
previstos– inciden en los principales sectores y objetivos nacionales:
·
Turismo
·
Zonas Francas y
exportaciones manufactureras
·
Energía (incluyendo la
transición energética y precios de combustibles)
·
Agroindustria
·
Respuesta social para los
más vulnerables
·
Viabilidad del programa Meta
RD 2036
Turismo: Resiliencia récord pero vulnerable a costos y
recesión externa
El turismo internacional es un pilar
fundamental de la economía dominicana, aportando alrededor del 8 % del PIB
de forma directa (y hasta ~30 % si se consideran efectos indirectos).
Después del colapso provocado por la pandemia en 2020, la recuperación ha sido
impresionante: República Dominicana rompió todos sus récords turísticos en
2023–2025, superando incluso las cifras pre-pandemia. En 2025 el país
recibió 11.68 millones de visitantes (vía aérea + cruceros), la mayor cifra
de su historia[110], lo que representó un
crecimiento de 4.7 % sobre 2024[111]. Este desempeño
extraordinario se logró a pesar de la desaceleración del mercado emisor
estadounidense en 2025[112]. Estados Unidos sigue
siendo el principal origen de turistas (65 % de los viajeros en 2025
fueron norteamericanos)[113], pero el gobierno y
sector privado dominicanos implementaron con éxito una estrategia de
diversificación de mercados emisores y expansión de la conectividad aérea[114] [115]. Así, Sudamérica
emergió como la región de mayor crecimiento en llegadas en 2025 (con
notables aumentos desde Argentina, Colombia, Brasil, etc.)[116], compensando la leve
caída de visitantes estadounidenses. Nuevas rutas aéreas directas desde
ciudades de EE. UU. y Latinoamérica añadieron cientos de miles de asientos
adicionales, fortaleciendo especialmente al aeropuerto de Punta Cana (que
concentró 61 % de los turistas)[117]. El turismo de cruceros
también se consolidó –2.8 millones de cruceristas en 2025– posicionando a RD
como tercer destino de cruceros del Caribe[118] [119].
Gracias a esta gestión estratégica,
República Dominicana superó en 2025 en más del 10 % los niveles de
visita de 2019 (pre-Covid)[120], situándose como líder
turístico en la región caribeña[121]. Para 2026, el sector se
ha planteado metas ambiciosas: alcanzar 12.5 millones de turistas
en el año, e incluso vislumbrar 15 millones en 2028[122] [123]. Esta senda proyectada
implicaría seguir creciendo ~7 % anual en visitantes.
No obstante, el panorama global actual
introduce riesgos y retos para lograr esas metas:
·
Costo de viajar al alza: El encarecimiento del petróleo en primer trimestre de 2026 (con
Brent ~US$110[124])
impacta inmediatamente en los costos del transporte aéreo. El combustible
representa entre 20 % y 30 % de los gastos operativos de las
aerolíneas; por tanto, un alza de 50 % en el precio del jet fuel se
traslada a tarifas más caras para los pasajeros. De hecho, se estima que
boletos intercontinentales podrían encarecerse en US$50–$100 por pasajero
debido a los nuevos recargos de combustible[125]. Esto podría enfriar
la demanda turística, ya que los viajeros posponen o recortan viajes ante
precios más altos. Para un destino de larga distancia como República
Dominicana, un turista norteamericano o europeo se enfrentará a costos de vuelo
mayores, reduciendo la competitividad frente a destinos más cercanos o baratos.
Por otro lado, los turistas cruceristas también podrían verse afectados:
las navieras suelen ajustar recargos de combustible en paquetes si el petróleo
sube demasiado, lo que encarece los cruceros.
·
Situación económica de
mercados emisores: El turismo dominicano es
altamente dependiente de la economía de los países de origen de los turistas
(principalmente EE. UU., Canadá y, crecientemente, países de América
Latina y Europa). En el escenario optimista o incluso base, estos países
mantienen crecimiento positivo (EE. UU. 2–3 %, América del Sur en
expansión), lo que apuntalaría la demanda de viajes. Además, la fuerte
fidelidad lograda –92 % de los visitantes dicen que regresarían[126]– sugiere que RD seguirá
siendo atractiva. Sin embargo, en un escenario global pesimista (recesivo),
los viajes al extranjero son un gasto que típicamente se reduce: las familias
en EE. UU. o Europa recortarían vacaciones si enfrentan pérdida de
ingresos o incertidumbre laboral. Un frenazo económico en 2026 en Norteamérica
o Europa implicaría menor flujo turístico hacia el Caribe. Un indicio
temprano en 2025 fue que, pese al récord global, ciertos mercados
tradicionales se contrajeron (EE. UU. bajó ligeramente su número de
visitantes a RD)[127], lo cual RD compensó
diversificando destinos. Mantener esa diversificación será crucial si algún
mercado clave flaquea.
·
Competencia y factores
sanitarios: Si bien el COVID-19 ya no es un freno,
siempre existe la posibilidad de eventuales restricciones sanitarias (por
nuevas variantes, etc.) que afecten los viajes, aunque ese riesgo se ve bajo
actualmente. En cuanto a la competencia, otros destinos caribeños también están
compitiendo agresivamente por los turistas internacionales con campañas e
inversiones (ej. México, Jamaica, Cuba reabierta). RD, con su liderazgo, deberá
seguir innovando en oferta (p.ej. desarrollo de nuevos polos como
Pedernales/Cabo Rojo) y manteniendo elevada la satisfacción del visitante
(actualmente muy alta, >90 % recomiendan[128]).
En balance, el turismo dominicano ha
demostrado resiliencia estructural –incluso convirtiendo la adversidad (ej.
pérdida de turistas de Rusia y Ucrania tras la guerra) en oportunidad para
abrir nuevos mercados–. Las perspectivas para 2026 siguen siendo de
crecimiento, aunque quizás algo más moderado dada la coyuntura. Un
aumento al rango de 12–12.5 millones de visitantes es factible si el
entorno global es medianamente favorable (escenario base). Pero alcanzar o
superar esa meta requerirá:
·
Mitigar el impacto del
combustible caro: Las autoridades podrían coordinar
con aerolíneas e inversionistas turísticos medidas de apoyo, como promociones
especiales o subvenciones temporales de tasas aeronáuticas, para que los
billetes no suban tanto y sigan llegando vuelos llenos. También promover más
rutas directas desde mercados cercanos (América del Sur, Centroamérica) donde
el coste por distancia es menor.
·
Refuerzo de mercados
alternos: Profundizar la diversificación.
Sudamérica resultó ser “la gran revelación” de 2025[129]; en 2026 se puede
ampliar ese éxito, consolidando conexiones con países como Brasil, Chile, Perú.
Asimismo, explorar mercados emergentes de alto crecimiento (por ej. turista de
clase media de India o países del Golfo) podría ser estratégico a futuro.
·
Mantener inversión e
innovación turística: Continuar la expansión de la
oferta hotelera (ya en 2025 se sumaron 2,500 nuevas habitaciones[130]), fomentar turismo
sostenible y de alto valor añadido (ecoturismo, congresos, sector lujo) para
atraer nichos diversos. La distinción recibida por el ministro Collado como
“Ministro de Turismo de las Américas”[131] refleja un
reconocimiento a las políticas públicas en turismo; es vital seguir con ese
liderazgo institucional para sortear nuevos desafíos.
En conclusión, el turismo dominicano encara
2026 con optimismo prudente. Si bien las condiciones globales (precios
del petróleo, posible desaceleración en EUA) añaden incertidumbre, la inercia
positiva y la capacidad adaptativa demostrada por el sector son fortalezas
clave. A menos de que se materialice el escenario global pesimista severo
(recesión internacional), es esperable que el turismo dominicano siga
creciendo en 2026, generando divisas esenciales, aunque quizás a un ritmo
algo menor al de 2025.
Zonas Francas: Motor exportador ante la prueba de la
incertidumbre comercial
El sector de zonas francas de la
República Dominicana –que agrupa industrias manufactureras orientadas a la
exportación (textil/confecciones, dispositivos médicos, electrónicos,
cigarrillos, manufacturas diversas)– ha sido en la última década uno de los
motores más dinámicos de la economía dominicana. En 2025, las cifras de
desempeño confirman su liderazgo:
·
Las zonas francas aportaron
más del 60 % del valor total exportado por el país[132]. Se estima que las exportaciones
de bienes de zonas francas superaron los US$8,600 millones en 2025, un
récord histórico[133]. Esto significó un
crecimiento robusto con respecto a años anteriores, reflejando tanto aumentos
en volúmenes como buenos precios en ciertos rubros.
·
En la primera mitad de 2025,
el sector ZF ya representaba el 62 % de todas las exportaciones dominicanas.
Los productos líderes incluyeron dispositivos médicos y farmacéuticos,
cigarros, aparatos eléctricos, confecciones textiles, etc., con los insumos
médicos en particular consolidándose como principal rubro exportador.
·
Inversiones y empleo en alza: El número de empresas en zonas francas ha crecido sostenidamente.
Solo en 2025, el Consejo Nacional de Zonas Francas aprobó 82 nuevas empresas
y 10 nuevos parques[134], expandiendo la
capacidad productiva. La superficie ocupada por las ZF aumentó 24 % desde
2020 con más de 10 millones de pies² adicionales[135], y en 2025 sumó otro
millón de pies²[136]. El empleo directo en
zonas francas superó los 200 mil puestos en 2025[137] (récord de mano de
obra), y considerando encadenamientos indirectos llega a impactar más de 600
mil hogares dominicanos[138]. Esta expansión de
empleo formal ha tenido efectos positivos en ingreso y transferencia
tecnológica.
Estas cifras reflejan que RD ha sabido capitalizar
oportunidades en manufactura exportadora, pese a un contexto global no
exento de desafíos (competencia asiática, pandemia). Factores como la
proximidad geográfica al mercado de EE. UU., la estabilidad macroeconómica
local, incentivos fiscales de las ZF y la reputación en ciertos nichos (ej.
calidad del tabaco dominicano) han sustentado este auge.
Mirando a 2026, las perspectivas del
sector zonas francas vienen definidas por un entorno de “dos caras”:
1. Vientos a favor (oportunidades):
·
Nearshoring y relocalización: La tendencia global de reubicar cadenas de suministro más cerca de
los mercados de consumo (como respuesta a las guerras comerciales y
vulnerabilidades reveladas durante la pandemia) juega a favor de República
Dominicana. Como parte de la estrategia “América Crece” apoyada por
EE. UU. y bajo el paraguas del DR-CAFTA, el país es visto como un destino
atractivo para inversiones manufactureras que busquen servir al mercado
norteamericano con menores riesgos políticos que Asia. Los datos de 2025 lo confirman:
la instalación de nuevas empresas extranjeras en las ZF dominicanas
sugiere que compañías de sectores como textil, moda rápida, dispositivos
médicos e incluso call-centers están trasladando parte de su producción
desde Asia (China, Vietnam) hacia Dominicana[139]. Este proceso podría
acelerarse en 2026-2027 si persisten las tensiones de Occidente con China. Por
ejemplo, ante la posibilidad (aún en discusión) de nuevos aranceles de
EE. UU. al cobre refinado y productos metálicos chinos en 2027[140], los fabricantes quizás
busquen base en países socios para evitar esas tarifas. RD ya es un hub
regional logístico en el Caribe[141] gracias a sus puertos y
posición; consolidarlo implicaría más empresas usando el país para ensamblar o
reexportar a EE. UU.
·
Diversificación de mercados
de exportación: Tradicionalmente, Estados Unidos
absorbe ~el 75 % de exportaciones de ZF dominicanas (especialmente en
ramas de dispositivos médicos, electrónica y textil por el DR-CAFTA). Sin
embargo, se están explorando nuevos mercados. Por ejemplo, con la entrada en
vigor provisional del acuerdo UE-CARIFORO (actualización post-Brexit) y
otros tratados, se facilita la exportación a Europa sin aranceles. También se
podría aprovechar la Plataforma de Exportación del Caribe, integrando
producción con Haití y Puerto Rico. Cuantos más mercados diversificados,
menos expuesto estará el sector a una recesión en un solo país.
·
Tipo de cambio competitivo y
costos contenidos: El peso dominicano se ha
mantenido relativamente estable frente al dólar en años recientes, con
depreciaciones modestas y cierta apreciación en 2023-2024 por la fuerte entrada
de divisas. Aun así, los salarios locales y costos siguen siendo muy competitivos
comparados con, por ejemplo, EE. UU. o Puerto Rico. Mientras la inflación
local permanezca bajo control (~4 %), las ZF dominicanas retienen su
ventaja de costo. Además, la actual administración ha impulsado la capacitación
técnica y la simplificación de trámites para negocios, mejorando
el clima para el sector.
2. Vientos en contra (amenazas):
·
Proteccionismo y cambios en
política de EE. UU.: Una gran inquietud es
cómo las políticas comerciales de EE. UU. bajo el presidente Trump podrían
afectar a RD. Hasta ahora, no ha habido medidas directas contra RD (el
DR-CAFTA sigue vigente sin modificaciones). Sin embargo, la “incertidumbre
global derivada del cambio en la política comercial estadounidense” ya está
afectando la economía local en general[142] [143]. Si EE. UU.
decidiera renegociar tratados, imponer reglas de origen más estrictas, o
inclusive fijar tarifas globales (como se discutió con el acero y podría
pasar con otros productos), las ZF dominicanas sufrirían. Por ejemplo, un arancel
global de EE. UU. a textiles por supuestas razones de seguridad
nacional (como los que impuso a lavadoras o paneles solares anteriormente)
encarecería los productos dominicanos y restaría competitividad. También hay
preocupación sobre disposiciones extraterritoriales –e.g., presión para que
países aliados no importen insumos de China– que podrı́an complicar la
obtención de materia prima barata para las ZF (muchas telas, componentes
electrónicos provienen de Asia). En resumen, un giro abrupto hacia el
proteccionismo de EE. UU. representa posiblemente el mayor riesgo externo
para las zonas francas dominicanas.
·
Desaceleración de la demanda
global: Si bien la diversificación de mercados se
ha iniciado, EE. UU. sigue siendo el destino principal de nuestros
bienes. Por ende, una disminución del consumo estadounidense (como ocurriría en
un escenario global pesimista) implicaría menos pedidos para las fábricas
dominicanas. Ya en 2023-24 hubo cierta ralentización en las órdenes de
confecciones debido al ajuste de inventarios del retail norteamericano tras el
boom pandémico. Para 2026, se espera una recuperación modesta de esa demanda,
pero si la economía de EE. UU. entra en problemas, clientes de sectores fast
fashion, electrónicos, autopartes podrían recortar producción, afectando
las plantas en RD.
·
Competencia internacional
creciente: Otros países competidores continúan
mejorando sus propuestas. En Centroamérica, Honduras y El Salvador también
apuestan a maquila textil; en el Caribe, Jamaica y Costa Rica quieren atraer
inversiones de dispositivos médicos. Y fuera de la región, África
subsahariana ofrece costos laborales aún más bajos en textil (Etiopía
posiciónandose, por ejemplo, con apoyo chino). RD debe seguir diferenciándose
con calidad, entregas rápidas y cumplimiento normativo (algo bien
valorado por marcas sensibles a reputación), pero no puede dormirse ya que los
compradores siempre buscan optimizar costos.
·
Costo de insumos importados: Muchas empresas de ZF importan materiales (telas, plásticos,
componentes) para transformación. La subida global de precios de insumos
(metales, químicos) o los atrasos logísticos (ej. congestión portuaria)
encarecen su operativa. En particular, un precio del petróleo alto les
afecta doble: por un lado, petroquímicos más caros (fibras sintéticas,
plásticos para empaques); por otro, tarifas de flete más altas. Si bien los
fletes marítimos están muy por debajo del pico de 2021, podrı́an encarecerse
ligeramente con el increment del combustible. Todo ello puede comprimir los
márgenes de las empresas exportadoras si no logran traspasar costos al cliente
final.
Balance y recomendaciones: Las zonas francas dominicanas están bien posicionadas para continuar
su crecimiento en 2026 pero deben navegar con cautela la volatilidad
externa. Se sugieren acciones tanto públicas como privadas:
·
Aprovechar y acelerar el
nearshoring: Redoblar esfuerzos de promoción
internacional para atraer empresas extranjeras que busquen relocalizar.
Esto incluye ofrecer infraestructura de calidad (los nuevos parques aprobados
deben desarrollarse rápidamente), garantizar estabilidad jurídica y quizá
incentivos adicionales temporales para sectores estratégicos (ej. facilidades
en costos de energía para industrias electrointensivas). La inversión que
llega ahora sentará bases para crecimiento en los próximos años y para lograr
las metas de Meta 2036 en manufactura.
·
Defensa y diversificación
comercial: Diplomáticamente, RD deberı́a trabajar
con sus socios de CAFTA y vía organismos regionales para abogar porque
EE. UU. mantenga sus compromisos y evite medidas que perjudiquen a los
aliados del hemisferio. Esto se enlaza con la iniciativa de “Amigos de las
Américas” que promueve la administración de RD. Asimismo, conviene buscar
nuevos mercados: aprovechar el acuerdo CARICOM-DR para exportar a las islas
del Caribe; explorar Sudamérica (por ejemplo, exportar cigarros premium a
mercados emergentes allí) y Oriente Medio (los productos dominicanos de belleza
o industria farmacéutica pueden tener nichos).
·
Incrementar valor agregado y
productividad: Para contrarrestar eventuales costos
mayores, las empresas de zonas francas deben invertir en tecnología,
automatización y capacitación. Esto permitirá producir más con igual o
menor coste. Ejemplo: la incorporación de robots colaborativos en líneas de
ensamblaje, o la capacitación de operarios en técnicas más especializadas
(que incrementen la calidad y justifiquen mayores precios). Pasar de maquila
básica a manufactura avanzada y fórmulas full-package (donde la
empresa dominicana se encarga de todo el proceso incluido diseño/logística) es
vital para subir en la cadena de valor y no competir solo por bajos salarios.
En conclusión, las zonas francas
dominicanas, líderes exportadoras del país, enfrentan 2026 con buenas
perspectivas si el entorno global se mantiene razonablemente estable.
Incluso en escenarios moderadamente adversos, su inercia expansiva y la
diversificación en curso podrían sostener crecimiento. Pero deben mantener
la guardia alta ante posibles sorpresas en las políticas de su mercado
clave (EE. UU.) y asegurarse de consolidar su ventaja competitiva
vía eficiencia y calidad. Un desempeño sólido de las ZF es imprescindible para
que la economía dominicana alcance tasas de crecimiento cercanas al 5 %
que acercarían a la Meta RD 2036.
Energía: Choque de precios y aceleración obligada de la
transición energética
El sector energético de República
Dominicana se caracteriza por una alta dependencia de combustibles fósiles
importados. El país importa la totalidad de los hidrocarburos que
consume[144],
ya sea en forma de derivados del petróleo (gasolina, diésel, GLP, fueloil) para
transporte y generación eléctrica, o de gas natural licuado (GNL) para algunas
plantas de generación. Esto hace que la economía dominicana sea muy
vulnerable a las fluctuaciones de precios internacionales del petróleo.
Asimismo, la nación ha emprendido en los últimos años un esfuerzo por diversificar
su matriz energética hacia fuentes renovables (solar, eólica, biomasa e
hidroeléctrica), tanto para mejorar su seguridad energética como para cumplir
compromisos ambientales y reducir costos a largo plazo.
Impacto del shock petrolero 2026: La abrupta subida del precio del crudo en marzo de 2026 –superando
los US$100 y rondando US$110-115/barril[145] [146]– tiene implicaciones
inmediatas y de gran alcance para RD:
·
Presión inflacionaria y en
balanza de pagos: Al ser combustibles y
electricidad componentes importantes del consumo, un crudo más caro suele
traducirse en mayor inflación. Cada 10 % de alza en petróleo puede
adicionar ~0.3-0.5 puntos a la inflación interna (directa e indirectamente).
Por suerte, el Gobierno dominicano ha actuado para blindar a los consumidores:
se implementó una política decidida de subsidios para congelar los precios
internos de combustibles en estas semanas críticas. Por ejemplo, la última
semana de marzo, el gobierno destinó RD$1,682 millones (aprox US$30
millones) en subsidio para no subir los precios de gasolinas, gasoil y GLP.
En lo que va de 2026, el gasto acumulado en subsidios a combustibles ya supera
los RD$4,000 millones[147] (unos US$72 millones).
Estas sumas reflejan el enorme sacrificio fiscal asumido para proteger a la
población de aumentos bruscos de precios. Gracias a ello, hasta ahora los
precios locales de la gasolina, gasoil y GLP se han mantenido fijos semana
a semana de marzo, conteniendo la inflación. Sin embargo, este alivio tiene un
costo: erosiona las finanzas públicas y distrae recursos de otras áreas.
El Ministerio de Hacienda indicó que el costo semanal del subsidio subió de
RD$300-400 millones típicos a más de RD$1,000 millones (y alcanzando picos de
RD$1,500 millones) con la escalada petrolera[148]. Es decir, por cada mes
que el petróleo permanece >$100, el erario dominicano pudiera gastar
alrededor de RD$4,000-6,000 millones adicionales (US$70-105 millones).
Continuar esa senda todo el año es inviable sin desbordar el déficit. Por otro
lado, en la balanza comercial, un petróleo caro encarece la factura
petrolera y puede ensanchar el déficit corriente. RD importa unos 50 mil
barriles diarios de derivados en promedio; una subida de US$30/barril
implicaría pagar US$1.5 millones más por día (~US$550 millones al año). Este
deterioro, sin compensación de más ingresos por exportaciones, puede presionar
a la baja el valor del peso o agotar reservas si no hay financiamiento externo.
·
Respuesta gubernamental: Consciente de la necesidad de equilibrio, el Gobierno ya baraja
ajustes. El ministro de Hacienda, junto a Energía y Minas, han señalado que se
buscará reducir gradualmente el subsidio permitiendo algunos aumentos
paulatinos en precios, para no disparar el costo fiscal[149] [150]. De hecho, se mencionó
que un aumento de apenas RD$15 por galón (unos US$0.25) en los combustibles
podría ahorrar RD$10,000-12,000 millones de subsidio en lo que resta del año[151], y que se identificaron RD$15,000
millones adicionales en espacio fiscal para sostener la política, si fuera
necesario[152].
Esto implica que las autoridades están dispuestas a asumir hasta cerca de
RD$19,000 millones (~US$340 millones) en subsidios en 2026 para paliar el
shock, pero intentando que parte del alza la asuma el consumidor de forma
gradual. Efectivamente, a finales de marzo se autorizó un incremento de 5.2%
a 6.7% en las gasolinas y gasoil (tras meses congelados)[153]. Aun con estos ajustes,
el precio por galón en RD –cerca de US$5.09 equivalente– se mantiene entre los
más altos de la región[154], dado que incluso antes
del conflicto ya incluía una carga impositiva notable. Cabe destacar que los
subsidios se han focalizado en los combustibles de mayor uso popular: GLP
(usado en hogares) se ha mantenido congelado sin alzas por su impacto social[155], y la gasolina regular y
gasoil de uso público han sido priorizados en las ayudas. En cambio,
combustibles como el avtur (turbo para aviación) o la gasolina premium, con
usuarios más específicos, han absorbido más las subidas. Esta estrategia busca proteger
a los hogares vulnerables y el transporte de carga/público, evitando
aumento del pasaje y de productos básicos.
·
Impacto en la generación
eléctrica: El sistema eléctrico dominicano depende
de plantas que queman fuel oil y gasoil (aún cerca del 35 % de la
generación en conjunto), gas natural (cerca de 30 %), carbón
mineral (~20 %) y energías renovables (~15 %). El shock
petrolero encarece principalmente la porción de fuel oil/gasoil, y por arrastre
puede subir el costo spot del gas natural licuado (aunque en este caso, los
precios del gas natural se han mantenido relativamente contenidos globalmente
por menor demanda europea y abundancia de GNL[156]). Las plantas a carbón
no se ven afectadas directamente por el petróleo, lo cual es un alivio parcial.
No obstante, dado que el precio marginal del sistema suele venir dado
por el combustible más caro necesario para suplir demanda pico, un fuel oil
caro presiona al alza el costo de generación total. Esto complica los esfuerzos
del Pacto Eléctrico para mantener tarifas estables. Por ahora, el gobierno no
ha ajustado significativamente la tarifa eléctrica al usuario final, pero los
subsidios eléctricos (que ya eran cuantiosos) pueden aumentar si el costo de
generación sube y no se traslada a clientes.
Transición energética en marcha: Este choque no hace sino recalcar una realidad que el país conoce:
es primordial acelerar la transición hacia energías renovables y reducir la
dependencia de combustibles importados volátiles. Antes de este evento, RD
ya venía avanzando: a mayo de 2025, las fuentes renovables representaban
23.3 % de la capacidad de generación instalada en el país (sumando
hidroeléctricas ~9 % y eólico+solar ~14 %), un avance significativo
comparado con años anteriores. De hecho, para 2025 se proyectaba alcanzar un 25 %
de capacidad renovable, meta plausible con la entrada de varios parques
solares y eólicos ese año. El gobierno lanzó un Plan Energético Nacional
2025-2038, alineado con la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 y con
Meta RD 2036, que busca una matriz más limpia y sostenible. Entre las
iniciativas están subastas de energía renovable, conversión de plantas viejas
de fuel oil a gas natural (menos costoso y contaminante), ampliación de la
hidroeléctrica (proyectos como Las Placetas) y fomento de la movilidad
eléctrica.
El shock actual podría actuar como catalizador
para estos planes:
·
Inversiones aceleradas en
renovables: Con el precio del fuel disparado, la
energía solar y eólica (cuyos costos de inversión han bajado sustancialmente en
la última década) se tornan aún más competitivas económicamente. Es probable
que veamos un aumento de la instalación de parques solares en 2026-2027,
ya que los PPA firmados de fuente renovable a precio fijo resultan muy
convenientes frente al spot de combustibles. El país tenía unos ~700 MW de
solar y 400 MW eólicos operando a inicios de 2025, y se proyectaba casi 2,700
MW renovables acumulados en 2025 con 80 proyectos en operación. Continuar
esta tendencia –y superarla– es clave. Hay indicios de gran interés privado:
empresas internacionales han anunciado proyectos solares adicionales (ej.: en
Montecristi, Azua) y existe potencial eólico pendiente (por ejemplo, parques en
Baní, Pedernales). Agilizar los procesos de licenciamiento y facilitación a
estos proyectos es fundamental en 2026.
·
Impulso a la eficiencia y
ahorro: Un aspecto de transición a veces
subestimado es reducir el desperdicio de energía. Con los precios altos, tanto
gobierno como hogares tendrán incentivos fuertes para ahorrar energía
(por ejemplo, las campañas de uso racional, sustitución de bombillas por LED,
etc.). El gobierno ya promueve el programa de transformación del parque
vehicular hacia fuentes más limpias, incluyendo la introducción de
autobuses eléctricos en Santo Domingo y bonos para comprar motores eléctricos
en lugar de de gasolina.
·
Diversificación de
proveedores y almacenamiento: En el corto plazo, RD
debe asegurar suministro de combustibles en condiciones favorables. Explorar compras
conjuntas regionales (con Centroamérica o PetroCaribe revitalizado) podría
mejorar términos. Además, reforzar la capacidad de almacenamiento estratégico
de combustibles del país es un tema a valorar para resistir shocks temporales
futuros, aunque sea costoso.
·
Protección a vulnerables: Como se trata en la siguiente subsección, la política social juega
un rol complementario, ya que mientras el cambio a renovables rinde frutos, se
debe proteger a los sectores pobres de los embates de precios. Congelar el GLP
(consumido en 85 % de los hogares para cocinar) es un acierto, pero podría
complementarse con acelerar programas de masificación de estufas eléctricas
eficientes en barrios marginados –dado que con más renovables, cocinar con
electricidad será más barato a largo plazo que con gas–.
En resumen, el shock energético de 2026
pone en aprietos a la economía dominicana a corto plazo, forzando gasto fiscal
para estabilizar precios y balance macro. Pero simultáneamente subraya la
importancia de la visión estratégica de largo plazo: la Meta RD 2036
incluye sin duda llegar a 2036 con una matriz en la que las renovables y el
gas natural (más limpio) dominen, garantizando independencia de los
vaivenes de petroprecios. La respuesta institucional hasta ahora –combinando
amortiguación del impacto inmediato con redoblado compromiso hacia la
transición– es la adecuada. Se trata de transformar la adversidad en un
impulso para el cambio estructural en la polı́tica energética, lo que a
mediano plazo redundará en mayor competitividad económica y sostenibilidad
ambiental para RD.
Agroindustria: Récord de exportaciones pero retos en
costos y seguridad alimentaria
La agroindustria dominicana abarca
desde la producción primaria agropecuaria (arroz, banano, cacao, café, caña de
azúcar, vegetales, ganadería, etc.) hasta el procesamiento y exportación de
productos alimenticios y materias primas. Es un sector de doble cara para RD:
por una parte, exportador neto de varios productos (especialmente
tradicionales como cacao, tabaco, banano, además de rubros emergentes como
aguacate y mango) que generan divisas; por otra, importador de alimentos
básicos y materias primas (trigo, maíz, soya, lácteos, carnes) para consumo
interno. Por eso, los vaivenes de los precios globales de alimentos repercuten
de manera compleja: pueden beneficiar a ciertos productores locales (vendiéndo
más caro sus cosechas) pero perjudicar a consumidores y a otras cadenas
productivas que dependen de insumos importados.
Desempeño reciente: 2025 fue un año muy exitoso para las exportaciones agropecuarias
dominicanas. Según ProDominicana, el sector agropecuario nacional exportó
US$3,596 millones en 2025, lo que representa un 55.1 % de crecimiento
respecto al año prepandemia 2019[157]. Se trata de un récord
histórico para el agro dominicano[158], impulsado por la alta
demanda internacional de varios rubros:
·
Cacao: RD es un exportador importante de cacao orgánico y de alta
calidad. El cacao en grano fue uno de los productos de mayor dinamismo en 2025[159]. Precios internacionales
favorables y mejoras en productividad local (mejor manejo de postcosecha,
controles fitosanitarios) ayudaron. También se han diversificado mercados (hubo
ventas a Asia, sin depender solo de Europa).
·
Tabaco: El tabaco en rama (para puros) también destacó en crecimiento[160]. La reputación del
cigarro dominicano “Hecho a mano” sigue muy alta en el mundo; a raíz de
restricciones a cigarros cubanos en EE. UU., los fabricantes dominicanos
ampliaron cuota en el mercado de puros premium. Zonas como Santiago (cuna del
cigarro) se han beneficiado.
·
Banano: Este rubro, vital en el noroeste (Mao, Montecristi), mantuvo
volúmenes sólidos de venta a Europa. Aunque no crece explosivamente, es estable
y con precios mejorados en 2022-23 tras dificultades logísticas de pandemia.
·
Café: Tras años de baja por plagas (roya) y poca inversión, la
producción de café de RD está remontando en nichos de alta calidad.
Exportaciones de café dominicano repuntaron, aprovechando precios altos
globales en 2022-23. Resta mucho por crecer pero es prometedor.
·
Otras agroexportaciones: Frutas tropicales (piña, aguacate, mango) tuvieron buen desempeño,
al igual que vegetales orientales y condimentos hacia mercados étnicos en
EE. UU. Se hizo énfasis en ampliación de mercados: en ferias
internacionales (como Agroalimentaria 2025) se conectó RD con 33 mercados
nuevos, y el mapa exportador incluye ya más de 40 destinos para productos como
aguacate y cacao. La región norte Cibao aporta 70 % de las
exportaciones agro[161] gracias a su
productividad.
El mercado interno agropecuario
también tuvo variaciones: en 2022-2023 la inflación en alimentos fue elevada
por insumos caros (fertilizantes se duplicaron de precio tras inicio de guerra
Ucrania), pero programas de apoyo y subsidios a fertilizantes mitigaron algo.
En 2024 la inflación alimentaria bajó notablemente a medida que esos precios se
normalizaron.
Desafíos actuales y futuros:
·
Costos de insumos importados: El agro depende de fertilizantes (urea, fosfatos, potasa) en gran
medida importados. La guerra de Ucrania causó en 2022 una fuerte alza de
fertilizantes, pero para 2025 bajaron. Ahora, con la posible reescalada
(tensiones en Mar Negro y energía cara), existe riesgo de nuevos
encarecimientos. El gobierno dominicano en 2022 aplicó subsidios directos a
fertilizantes para que los productores pudieran comprarlos a precios
pre-crisis; de ser necesario, tendrían que reactivar esa política en 2026 para
la siembra principal. Igualmente, alimentos balanceados para animales (maíz,
soya) suben si los precios globales de granos suben –lo que parece leve pero
presente en 2026 por las tensiones y clima[162]. Esto puede presionar
hacia arriba costos de producción de pollo, huevo, cerdo. Las autoridades
podrían ampliar el programa de compra masiva de maíz a mejores precios o
fomentar sustitutos locales (sorgo, yuca en raciones) para abaratar la
producción ganadera.
·
Seguridad alimentaria y
vulnerables: Aunque RD es autosuficiente o
superavitario en varios rubros (por ejemplo, arroz, pollo, huevos se producen
mayormente local), depende externamente del trigo (para pan, pastas) y otros.
Un aumento del 1.1 % en el índice cereal de la FAO en febrero, con trigo
+1.8 %[163],
sugiere que el pan y la pasta podrían encarecerse ligeramente. Para la
población vulnerable urbana esto incide en su canasta. Programas sociales tipo tarjeta
Supérate y Comedores Económicos son herramientas para garantizar la
alimentación básica asequible en contextos de precios altos. En 2022 ya las
expandieron; en 2026 convendrá mantener su cobertura.
·
Clima y eventos extremos: En el contexto global, la intensificación de eventos climáticos
(sequías, huracanes) es un riesgo latente. 2025 fue un año sin huracanes
catastróficos en RD, pero nadie garantiza que 2026 sea igual. Un gran huracán
devastador pondría en aprietos no solo la producción sino las finanzas por
reconstrucción (lo cual pega a Meta 2036). Es imperativo seguir fortaleciendo
sistemas de alerta temprana, infraestructuras resilientes (drenajes, muros) y
seguros agropecuarios.
·
Mercados externos: La globalización tuvo un reflujo, pero el agro dominicano podría
aprovechar la reconfiguración. Por ejemplo, el acuerdo UE-Mercosur implica que
nuestras exportaciones agro a Europa enfrentan mayor competencia de
Brasil/Argentina sin arancel (carne, azúcar, etc. de Mercosur entrarían a UE
con menos trabas). RD, pequeño exportador, debe enfatizar nichos de calidad,
orgánicos y denominaciones de origen para diferenciarse y no competir volumen
con gigantes.
·
Industrialización y valor
agregado: Tradicionalmente RD exporta muchos
productos en forma primaria (cacao en grano, café verde, tabaco en rama). Para
aumentar resiliencia y retorno, se ha hablado de impulsar la agroindustria
local: fabricar chocolate dentro del país, procesar más tabaco manufacturado
(más marcas nacionales de puros), envasar café tostado de origen, etc. Esto
generaría empleos industriales, aunque requiere superar limitantes de escala y
certificaciones. Programas de apoyo a PYMEs agroexportadoras y clústeres (como
el clúster del cacao, café) ayudan para ir en esa dirección.
Reflexión final sector Agro: La agroindustria dominicana se encuentra en un buen momento
exportador, mostrando fortaleza y diversificación de mercados. Sin
embargo, para mantener esta tendencia debe navegar precios internacionales
volátiles (posiblemente al alza leve en 2026 para varios commodities[164]) y apostar por mayor
productividad local. El Cibao, con su 70 % de las exportaciones agro[165], es un ejemplo de cómo
la combinación de tierras fértiles, tradición productiva y buena logística
puede generar superávit. Extender ese modelo a otras regiones (Sur, Este) es
parte de los objetivos de desarrollo territorial.
El programa Meta RD 2036 sin duda contempla
convertir a RD en un exportador agroalimentario de clase mundial,
duplicando ingresos campesinos y erradicando la pobreza rural extrema. Para
ello, es crítico proteger e invertir en el campo incluso en momentos
difíciles: mantener abiertos los mercados (evitando prohibiciones de exportar
que a veces se hacen con buenas intenciones pero desincentivan la producción),
proveer asistencia técnica, titulación de tierras y crédito asequible a los productores,
y promover la asociatividad (cooperativas eficaces) para lograr economías de
escala. Si se hace bien, la agroindustria dominicana puede simultáneamente garantizar
precios justos para el consumidor interno y ser un bastión de
competitividad externa.
Respuesta social: Protección de los más vulnerables ante
las crisis
La “triple crisis” de los últimos años
(pandemia, inflación, y ahora choques geopolíticos) ha subrayado la importancia
de redes de protección social sólidas para salvaguardar el bienestar de
los sectores más vulnerables de la población dominicana.
Las autoridades dominicanas han desplegado
varios instrumentos en este sentido:
·
Subsidios directos a
productos básicos y combustibles: Frente a la
inflación post-pandemia y de guerra en 2022, el Gobierno implementó subsidios
temporales a alimentos como el pan y los fertilizantes, aumento de
transferencias, y muy notablemente congeló los precios de los combustibles
mediante subsidios masivos. Entre 2020 y 2025, se destinó RD$88,612
millones en subsidios a combustibles para evitar traspasar por completo los
incrementos al público. En febrero de 2026 aún se mantenían subsidios
semanales (p.ej. RD$183.5 millones para GLP y gasolinas en una semana de
febrero). Si bien esto protege especialmente a las familias pobres (que
dependen de GLP para cocinar y del transporte público que usa diesel/gasolina),
se reconoce que es fiscalmente oneroso. Por ello, los subsidios en RD se han
diseñado para ser parciales: el Gobierno asume una parte del alza y
permite otra parte al consumidor. Esto equilibra un poco la carga. En el caso
actual, el presidente Abinader ha enfatizado que las medidas combinan protección
social, contención inflacionaria y mantenimiento de la inversión pública[166], es decir, no sacrificar
por completo las finanzas del Estado en la protección, sino buscar balance con
otras prioridades.
·
Programas de transferencias
condicionadas y bonos: La tarjeta Supérate
(antes Progresando con Solidaridad) sigue siendo la columna vertebral de la
asistencia social directa, entregando fondos mensuales a hogares de menores
ingresos para compras de alimentos y necesidades básicas. Durante la pandemia,
se amplió su cobertura bajo el programa “Quédate en Casa”; hoy sigue activa
focalizada en pobreza extrema. También existen ayudas específicas, como el BonoGas
para compensar compra de GLP por hogares pobres, y subsidios de electricidad
(BonoLuz) para reducir las facturas eléctricas de familias de bajos ingresos.
Estas intervenciones, aunque modestas en monto, son cruciales para aliviar el
impacto de subidas de precios en la canasta básica.
·
Incremento salarial y
empleos: En 2023-2024, los salarios mínimos se
ajustaron al alza en varios sectores (un 15 % en promedio en empresas
privadas no sectorizadas en 2023, y subas diferenciadas para turismo,
construcción, etc.). El Gobierno ha promovido acuerdos en el Comité Nacional de
Salarios para que los sueldos mínimos recuperen poder adquisitivo. Además, la
fuerte creación de empleos formales tras la pandemia (se recuperaron los
empleos perdidos y se han sumado más, alcanzando niveles récord de cotizantes a
la seguridad social) es una buena noticia social, pues el empleo formal trae
seguro de salud y estabilidad. Aun así, la informalidad sigue alta
>50 % y muchos dominicanos dependen de ingresos precarios día a día.
·
Control de precios y diálogo: El gobierno ha recurrido ocasionalmente a acuerdos con sectores
privados para mantener estables precios de ciertos alimentos (por ejemplo, con
molinos de trigo para no subir demasiado el precio del pan, a cambio de apoyo
en insumos). También usa los Comedores Económicos para ofrecer comidas muy
baratas en comunidades pobres, actuando como red de emergencia alimentaria.
En el contexto actual de shock petrolero
y posible desaceleración global, estas herramientas cobran relevancia:
·
Mantener la protección
focalizada: Como ya se hace, hay que focalizar los
subsidios en items de consumo esencial de los pobres: GLP (ya se hace),
transporte público (apoyo a los choferes de transporte urbano para no subir
pasajes sería ideal si gasolina se dispara), alimentos básicos (quizá reactivar
subsidiar harina pan, pollo si sube). Cada medida debe calibrarse para no
exceder los recursos.
·
Fortalecer los programas de
empleo: Si un escenario adverso redujera empleos
(por menos turismo por ejemplo), el Estado puede reimpulsar programas de obras
públicas intensivas en mano de obra (pequeñas obras comunitarias,
mantenimiento) para absorber mano de obra desempleada temporalmente. También
los programas de capacitación INFOTEP para reconversión laboral son útiles.
·
Salud y educación: La inversión social en salud pública (vacunas, medicamentos) y
educación (por ejemplo, el programa de alimentación escolar que garantiza
comidas a niños) son formas indirectas de alivio a familias. Estos rubros no
deben recortarse pese a aprietos fiscales, porque son fundamentales para los
vulnerables.
Afortunadamente, la inflación general en RD
ha retornado cerca del rango meta (~5 % en 2023, bajando a ~4 % a
inicios 2024[167]),
lo que implica que los ingresos reales de la gente dejaron de
erosionarse. Eso da un respiro. Pero las nuevas incertidumbres (petróleo alto,
alimentos globales en repunte leve) requieren mantener la vigilancia social.
Meta RD 2036
pone énfasis en erradicar la pobreza extrema, reducir la pobreza absoluta y
garantizar servicios básicos universales[168]. Para lograrlo, es
imprescindible que la protección social no sea solo reactiva (apagar
incendios inflacionarios), sino transformativa. Esto significa: ampliar
la base productiva en comunidades rurales (que los pobres produzcan su comida y
generen excedentes), mejorar la educación para romper el ciclo
intergeneracional de pobreza, formalizar empleos para que más gente tenga
seguridad social, y construir un Estado eficiente en proveer estos servicios.
Los comités de Meta 2036 seguramente
integran aspectos sociales transversales. De hecho, se habla de aumentar la esperanza
de vida, ingresos más altos y vivienda digna para todos[169], metas que atañen
directísimamente la esfera social. El gasto social, pues, no es un gasto
suntuoso sino una inversión en el capital humano que permitirá a RD ser
un país desarrollado en 2036.
La sostenibilidad fiscal es un reto,
ya que tantas cosas requieren dinero. Por ello, es importante que la política
social esté bien focalizada (que la reciban quienes la necesitan realmente) y
que se combata la evasión fiscal para obtener recursos (por ejemplo, la reforma
de Aduanas Digitales aumenta recaudación, y eso se puede destinar a lo social).
Otro factor es colaboración público-privada y con sociedad civil:
iglesias, ONGs y empresas pueden ayudar (y ayudan) en capacitación,
microcréditos, etc., complementando los esfuerzos del gobierno.
Viabilidad del Programa Meta RD 2036
Meta RD 2036
es la hoja de ruta de la República Dominicana para “construir hoy el país que
queremos ser en 2036”. Lanzado en 2024 por el presidente Luis Abinader, el plan
plantea el ambicioso objetivo de duplicar el PIB real en 11 años (2025–2036)[170], lo que implicaría
transformar a RD en un país desarrollado de altos ingresos para el bicentenario
de la Independencia. Alcanzar tal meta conlleva, más allá del crecimiento
económico cuantitativo, una serie de transformaciones estructurales:
eliminación de la pobreza extrema, mejora sustancial en educación y salud,
generación masiva de empleos formales y de calidad, incremento de productividad
e innovación, fortalecimiento institucional y de transparencia, y
sostenibilidad ambiental[171].
La viabilidad de Meta RD 2036
dependerá en gran medida de cómo el país navegue la coyuntura global incierta
de esta década. Los factores globales analizados inciden de la siguiente
manera:
·
Crecimiento económico
requerido: Duplicar el PIB en 11 años equivale a
lograr una tasa compuesta de crecimiento de alrededor de 6–7 % anual.
En la última década, RD promedió ~5 %, uno de los más altos de AL, pero
6-7 % de manera sostenida es un salto notable. Los pronósticos actuales
para 2026 rondan 4–5 %[172] [173], lo que deja un déficit
de crecimiento respecto a la meta. Alcanzar 6 %+ exigirá acelerar el
ritmo a partir de 2027. Esto solo será posible si la economía mundial ofrece un
viento de cola (por ejemplo, demanda externa robusta, mercados financieros
abiertos) y, sobre todo, si RD implementa reformas internas que aumenten
su potencial de crecimiento (mejorar clima de inversión, capital humano,
infraestructura, etc.). Meta 2036 contempla “objetivos transformacionales” en
el plan de gobierno 2024-2028[174] precisamente orientados
a eso. La estabilidad macroeconómica es la base: hasta ahora RD la ha
preservado (inflación controlada, deuda manejable ~60 % PIB, inversión
pública robusta en infraestructura 2020-2023). De cara a shocks globales,
deberá seguir prudente (no descarrilar las finanzas con subsidios excesivos o
gasto corriente electoralista) para no hipotecar el futuro crecimiento.
·
Inversión y financiamiento: Meta 2036 requiere enormes inversiones en múltiples
sectores (energía, infraestructura logística, educación, innovación). Parte
vendrá del presupuesto público, parte será inversión privada nacional y
extranjera. Aquí el contexto global cuenta: si las tasas de interés
internacionales permanecen altas por mucho tiempo, encarecerán el
financiamiento de grandes proyectos. También, la incertidumbre geopolítica
puede desviar capitales a refugios y restar flujos a emergentes. RD debe
fortalecer su propuesta de valor para atraer IED (por ejemplo, mega-proyectos
como el desarrollo de Pedernales, la transformación digital, etc., necesitan
socios e inversores). La buena noticia es que la comunidad internacional apoya
la visión de RD: organismos como el BID, Banco Mundial y la UE han mostrado
respaldo a reformas e inversiones dominicanas, y se enmarcaron en la Meta 2036.
Por ejemplo, en 2025 se presentaron avances de Meta RD 2036 en foros
internacionales mostrando alineación con Objetivos de Desarrollo Sostenible. La
cooperación internacional y alianzas (público-privadas, PPPs) son
fundamentales para su viabilidad. Un riesgo sería que crisis globales hagan a
los países ricos retraerse de sus compromisos de ayuda/inversión en países
emergentes.
·
Consenso interno y
continuidad de políticas: Meta 2036 se concibió de
manera participativa, con comités sectoriales público-privados creados
para definir acciones prioritarias en sectores estratégicos[175] [176]. Esto incluye gente del
gobierno, empresarios y expertos, promoviendo un consenso que debe trascender
administraciones. Es crucial que independientemente de quién esté en el poder
en los próximos años, el compromiso con la meta de desarrollo de largo plazo se
mantenga. La experiencia de otros países muestra que planes de nación exitosos
(p.ej. Costa Rica Visión 2050, Panama 2030) sobreviven cambios políticos si hay
apropiación social. En RD, 2024 es un año electoral; el actual gobierno está
integrando a distintos sectores en el plan para garantizar que no sea visto
como agenda partidista sino de país. La viabilidad pasa por institucionalizar
Meta 2036 (quizás vía un decreto, o mejor, una ley de Estado que obligue a
su seguimiento, similar a la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 ya
existente).
·
Capacidad de implementación: Los objetivos en papel lucen excelentes, pero ¿puede RD
implementarlos efectivamente? Por ejemplo, duplicar PIB requiere duplicar
productividad total o insumos, lo que recae en ejecutar proyectos en tiempo y
forma. La experiencia dominicana tiene casos de éxito (sistema 911 implementado
con rapidez, vacunación Covid eficiente) y de lentitud (reforma educativa con
resultados mixtos a pesar de 4 % del PIB en educación). La eficiencia
del Estado es parte del plan (fortalecer un Estado ágil e innovador)[177]. Modernizar la
administración pública, reducir corrupción y burocracia son tareas difíciles
pero necesarias para que cada peso invertido rinda frutos. La transformación
digital gubernamental en curso (como Gobierno Digital y Burocracia Cero)
puede aumentar la eficiencia, por ejemplo, facilitando invertir o exportar.
En cuanto al impacto de factores
globales específicos en Meta 2036:
·
Tecnología y cambio
industrial: El auge de la IA y la digitalización
pueden jugar a favor. RD, con su población joven, puede subirse a esa ola
formando talento digital y atrayendo empresas de servicios globales. Meta 2036
habla de impulsar innovación –todavía incipiente–. La meta de “duplicar PIB”
puede ser más alcanzable si RD da un salto tecnológico (ejemplo: India duplicó
PIB en una década apoyada en tecnología y servicios globales). Aquí la
cooperación con países líderes y usar la diáspora dominicana en ciencia/tech
podrían ayudar.
·
Integración regional: RD no debe lograr su meta aislada. Debe aprovechar mejor la
integración con su región: CARICOM, SICA, Alianza para el Desarrollo en
Democracia con Panamá y Costa Rica, etc. Una región integrada puede crecer más
que la suma de partes. Por ejemplo, un mercado caribeño unificado sería de 30
millones de personas –o más si incluye Centroamérica–, atractivo para
inversión.
·
Sostenibilidad ambiental: Desarrollo a 2036 no sirve de nada si de aquí a allá el país se ve
devastado por cambio climático. Meta 2036 incluye sostenibilidad, pero la
realidad global (aumento nivel del mar, clima errático) impone urgencia.
Viabilidad implica invertir en resiliencia climática (protección costera, agua,
gestión desastres). Debe integrarse en cada proyecto.
En conclusión, Meta RD 2036 es ambiciosa pero alcanzable con trabajo arduo
y un entorno favorable. Los riesgos globales podrían retrasar su cumplimiento
(por ej., un lustro global perdido por conflictos haría difícil el 2036, quizás
se correría a 2040 la meta). Pero lo importante es la dirección: RD aspira a salir
del “medio ingreso” y convertirse en un país próspero y equitativo. Para ello
deberá desplegar todo su ingenio, perseverancia y unidad nacional. El contexto
internacional ofrecerá oportunidades (mercados, tecnología, cooperación) que
hay que saber capturar, y amenazas que hay que mitigar con
resiliencia.
Como enfatizó el Presidente Abinader en la
presentación de Meta 2036, “esta es una apuesta por el futuro... con
participación de sector público, privado y organismos internacionales, creando
una ruta clara para el desarrollo sostenible... que generará bienestar para
todos los dominicanos, especialmente ante el contexto de incertidumbre
internacional”[178] [179]. Esa es la visión a
mantener: enfocar políticas internas correctas para que, pese a las tormentas
globales, la nave dominicana siga su rumbo hacia puerto seguro de
desarrollo en 2036.
Conclusiones y Recomendaciones (Editorial)
(A continuación se presenta un editorial
firmado por Luis Orlando Díaz Vólquez, sintetizando los hallazgos clave
del análisis anterior y ofreciendo recomendaciones estratégicas para
autoridades públicas y líderes del sector privado dominicano. El tono es
técnico e institucional, pero accesible para el público general.)
Título del Editorial: Dominicana ante un mundo convulso: Hora de la visión y la acción
estratégicas
La economía global al 31 de marzo de 2026
se asemeja a un mar agitado: olas de conflictos geopolíticos rompen
contra las costas de la estabilidad internacional, a la par que corrientes
de transformación tecnológica y nuevos acuerdos comerciales redibujan las
rutas del comercio. En esta realidad, la República Dominicana –navegante
experimentada en sortear tempestades– debe ajustar sus velas con pericia para
no solo mantenerse a flote, sino acelerar hacia el puerto de prosperidad que
nos hemos fijado en Meta RD 2036.
Los hechos son claros. Hoy presenciamos una
doble crisis bélica de dimensiones globales: la guerra en Ucrania sigue
prolongándose en Europa del Este, y una inesperada conflagración en el Golfo
Pérsico ha sacudido los mercados energéticos[180] [181]. Sus efectos ya tocan
nuestro día a día: el petróleo encarecido internacionalmente es un viento en
contra para nuestra economía, que nos obliga a destinar miles de millones de
pesos a subsidios de combustible para proteger a las familias y frenar la inflación[182] [183]. Al mismo tiempo, las
fuerzas inflacionarias globales se han moderado respecto a los picos
pospandemia, y las proyecciones aún indican un crecimiento económico mundial
modesto pero resiliente para este año[184]. Es decir, hay
condiciones para avanzar, pero persisten nubarrones que podrían convertirse en
tormentas.
En este contexto, ¿qué deben hacer la
República Dominicana y sus líderes?
1. Priorizar la resiliencia económica y
social ante los choques externos: El Gobierno ha
demostrado rápida reacción amortiguando el impacto del petróleo caro
–congelando precios de gasolinas, diésel y GLP en plena turbulencia[185] [186]–. Esta política de protección
social e inflacionaria es acertada: defiende el poder adquisitivo de los
más vulnerables y la competitividad de sectores clave (transporte, producción).
Sin embargo, no es sostenible indefinidamente. Recomiendo una estrategia
escalonada: mantener la ayuda mientras el choque persista, pero con
reducción gradual y focalizada del subsidio a medida que los precios
internacionales se estabilicen[187] [188]. En paralelo, debemos
reforzar las redes de seguridad orientadas a los pobres –tarjeta Supérate,
BonoGas, apoyo a agricultores– asegurando que ningún dominicano caiga en la
inseguridad alimentaria por factores fuera de nuestro control. La inversión
en capital humano es crucial en épocas de crisis: no recortar presupuestos
de educación, salud y protección social, sino hacerlos más eficientes. Cada
peso invertido en mantener a un niño en la escuela o en garantizar la nutrición
de una familia es un cimiento para la sociedad próspera y equitativa que
aspiramos en 2036.
2. Acelerar la diversificación económica
y la integración comercial inteligente: La era de
la hiper-globalización desenfrenada ha dado paso a una de regionalización
estratégica. Para la República Dominicana, esto presenta oportunidades
formidables. La relocalización industrial (nearshoring) es real:
empresas internacionales miran a nuestro país como destino confiable para
suplir al mercado estadounidense y latinoamericano[189]. El éxito de nuestras
zonas francas –que lideran las exportaciones con más del 60 % del total[190]– debe ampliarse. Insto
al Ejecutivo y al sector privado a trabajar hombro a hombro en atraer
inversión productiva nueva: fabriquemos aquí lo que antes se hacía en Asia,
desde dispositivos médicos hasta componentes electrónicos y textiles de alto
valor. Tenemos ventajas: ubicación privilegiada, tratado DR-CAFTA vigente, mano
de obra capacitable. Consolidemos esas ventajas mejorando trámites (ya
avanzamos con la agenda de burocracia cero), garantizando energía estable y
formando talento técnico.
Al mismo tiempo, cuidemos nuestros mercados
externos diversificando destinos. La lección del turismo es aleccionadora:
gracias a abrirnos más a Suramérica y otros países, logramos un récord de 11.6
millones de turistas en 2025 a pesar de menos viajeros de nuestro mercado
tradicional[191]
[192]. Apliquemos esa
filosofía al comercio: sin descuidar a Estados Unidos, ampliemos exportaciones
a Europa, Asia, Latinoamérica. El reciente acuerdo UE-Mercosur y otros pactos
muestran que el mundo no se detiene[193] [194]; no debemos quedarnos
fuera de ninguna mesa donde se decidan accesos a mercados. Impulsemos
activamente nuestra incorporación a iniciativas regionales de comercio e
inversión. Una meta concreta: aprovechar nuestra membresía en CAFTA y alianzas
con Costa Rica, Panamá, etc., para presentar una “gran oferta caribeña” a
inversores globales. Juntos somos más atractivos.
3. Garantizar la estabilidad
macroeconómica y la sostenibilidad fiscal: En
momentos de tensión es tentador recurrir a endeudamiento excesivo o a políticas
populistas. No debemos desviarnos de la disciplina que nos ha caracterizado.
Tenemos la inflación bajo control en ~4 %[195], las reservas
internacionales robustas y una reputación crediticia que mantener. Recomiendo
al Poder Ejecutivo y al Congreso continuar con una gestión fiscal
responsable, reasignando recursos hacia las prioridades (protección social,
inversión en infraestructura generadora de crecimiento) pero evitando aumentos
disparatados del déficit. En ese sentido, será necesario ser creativos en la
financiación de Meta RD 2036: promover más alianzas público-privadas para
proyectos clave (energía, puertos, telecomunicaciones), apalancar
financiamiento concesional verde/climático para nuestra transición energética y
resiliencia, y mejorar la recaudación tributaria combatiendo la evasión. Un
Estado financieramente sano es condición sine qua non para cumplir nuestros objetivos
de largo plazo[196] [197].
4. Apostar decididamente por la
transición energética y la sostenibilidad: Cada
crisis es una oportunidad. El shock del petróleo sobre US$100 nos grita que ha
llegado la hora de acelerar la independencia energética. Afortunadamente
tenemos un Plan Energético Nacional alineado con Meta 2036; ahora hay que
ejecutarlo con urgencia. Mi recomendación: catalizar una “revolución de
energías renovables” en República Dominicana en los próximos 5 años.
Tenemos sol y viento en abundancia –convirtámoslos en kilovatios limpios que
reemplacen al diésel y fueloil costoso. Incentivemos la inversión privada en
parques solares y eólicos (facilitando permisos, garantizando compras vía
licitaciones transparentes) y reforcemos la red eléctrica para absorber esa
energía. Lograr, por ejemplo, un 40 % de capacidad renovable hacia 2030
sería un legado transformacional. Esta transición no solo nos blindará de
vaivenes externos, también creará empleos verdes y reducirá emisiones.
Complementariamente, invito a las autoridades a lanzar un plan masivo de
movilidad eléctrica: que la próxima renovación de flotillas de autobuses
sea de vehículos eléctricos, ampliar la red de cargadores públicos, y explorar
incentivos para vehículos particulares eléctricos. Cada vehículo que deje de
consumir gasolina importada mejora nuestra balanza de pagos y el aire que
respiran nuestros ciudadanos.
En materia medioambiental más amplia,
integrémonos en las soluciones globales: busquemos apoyo internacional para
proyectos de resiliencia climática, protección de costas y de agua. Un país que
aspira a desarrollo debe ser también un país que preserva sus recursos
naturales para las futuras generaciones.
5. Fortalecer la institucionalidad, la
planificación y la unidad nacional alrededor de Meta RD 2036: Este ambicioso programa no pertenece a un gobierno ni a un partido,
pertenece a la nación dominicana. Es esencial que todos –sector público,
privado, academia, sociedad civil– nos apropiemos de sus objetivos. Los comités
sectoriales ya están trabajando en identificar acciones transformacionales por
área[198] [199]. Llamo a convertir esos
planes en hechos; a no dejar que queden en discursos. Para los formuladores de
políticas: implementen las reformas pendientes que sabemos que necesitamos
(educativa, del transporte, del agua, laboral), con visión de Estado y con diálogo,
pero con determinación. Para el sector privado: sumen inversiones y promuevan
la innovación; la competitividad país se construye también puertas adentro de
nuestras empresas, formando trabajadores, adoptando tecnología, exportando más.
Para los líderes políticos: perseveren en esta ruta de desarrollo por encima
de cálculos de corto plazo. La continuidad de políticas efectivas
–respetando la estabilidad macro, las alianzas público-privadas, la lucha
contra la corrupción y la burocracia– dará confianza a inversores y certidumbre
a los ciudadanos.
No nos engañemos: duplicar el PIB real en
11 años es un reto histórico, máxime en un entorno global volátil. Pero
República Dominicana cuenta con ventajas sólidas: un pueblo trabajador y lleno
de talento, una posición geográfica privilegiada, y la invaluable experiencia
de haber superado crisis antes –huracanes, shocks de materias primas,
recesiones globales– saliendo siempre más fuerte. Esta vez no será diferente,
siempre que actuemos con visión estratégica, responsabilidad y unidad.
Al concluir este análisis, mi mensaje es de
optimismo realista. Tenemos ante nosotros años cruciales. El mundo de
2026 nos presenta amenazas que debemos neutralizar –inflación importada,
proteccionismos foráneos, conflictos–, pero también nos brinda plataformas para
dar un salto –tecnologías emergentes, recomposición del comercio, apoyo
internacional disponible–. República Dominicana puede y debe convertirse en un ejemplo
de crecimiento sostenido e inclusivo en la región.
Para ello, naveguemos con prudencia las
aguas internacionales turbulentas, sin perder de vista la estrella polar de
nuestras metas nacionales. Que cada política pública y cada inversión privada
se evalúe preguntándonos: “¿Nos acerca esto al país próspero, innovador y
equitativo que queremos en 2036?”. Si la respuesta es sí, adelante con
fuerza. Si es no, rectifiquemos el rumbo.
En palabras sencillas: mantengamos el
timón firme. Ya hemos trazado el mapa estratégico –Meta RD 2036– y
conocemos las tormentas en el horizonte. Con el esfuerzo conjunto de todos los
dominicanos, seguiremos remando hacia el progreso, y estoy convencido de
que lograremos arribar a puerto seguro, haciendo realidad el sueño de un futuro
mejor para la República Dominicana.
++++++++++++
Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
[19]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[20]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[21]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[22]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[23]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[24]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[25]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[26]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[27]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[28]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[29]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[30]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[31]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[42]https://www.mckinsey.com/capabilities/strategy-and-corporate-finance/our-insights/economic-conditions-outlook
[43]https://www.mckinsey.com/capabilities/strategy-and-corporate-finance/our-insights/economic-conditions-outlook
[44]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[45]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
[46]https://www.mckinsey.com/capabilities/strategy-and-corporate-finance/our-insights/economic-conditions-outlook
[47]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[48]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
[50]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[51]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[52]https://www.imf.org/en/publications/weo/issues/2026/01/19/world-economic-outlook-update-january-2026
[53]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[54]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[55]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
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[59]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[60]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[61]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[63]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[64]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
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[67]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[68]https://www.imf.org/en/publications/weo/issues/2026/01/19/world-economic-outlook-update-january-2026
[69]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[70]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[71]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[72]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[73]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[74]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[76]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[77]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[78]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[79]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
[80]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
[81]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[82]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[83]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[84]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[85]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[86]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
[88]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
[89]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[90]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[93]https://www.imf.org/en/publications/weo/issues/2026/01/19/world-economic-outlook-update-january-2026
[94]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
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[99]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
[102]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
[103]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[104]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[105]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[106]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[108]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[109]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
[110]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[111]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[112]https://americas.reportnews.la/blog/2026/01/05/republica-dominicana-cerro-2025-con-11-6-millones-de-visitantes-y-lidera-el-turismo-en-la-region/
[113]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[114]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[115]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[116]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[117]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[118]https://americas.reportnews.la/blog/2026/01/05/republica-dominicana-cerro-2025-con-11-6-millones-de-visitantes-y-lidera-el-turismo-en-la-region/
[119]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[120]https://americas.reportnews.la/blog/2026/01/05/republica-dominicana-cerro-2025-con-11-6-millones-de-visitantes-y-lidera-el-turismo-en-la-region/
[121]https://americas.reportnews.la/blog/2026/01/05/republica-dominicana-cerro-2025-con-11-6-millones-de-visitantes-y-lidera-el-turismo-en-la-region/
[122]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[123]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[126]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[127]https://americas.reportnews.la/blog/2026/01/05/republica-dominicana-cerro-2025-con-11-6-millones-de-visitantes-y-lidera-el-turismo-en-la-region/
[128]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[129]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[130]https://americas.reportnews.la/blog/2026/01/05/republica-dominicana-cerro-2025-con-11-6-millones-de-visitantes-y-lidera-el-turismo-en-la-region/
[131]https://americas.reportnews.la/blog/2026/01/05/republica-dominicana-cerro-2025-con-11-6-millones-de-visitantes-y-lidera-el-turismo-en-la-region/
[142]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[143]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[156]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[157]https://www.amodominicana.com/el-cibao-aporta-el-70-de-las-exportaciones-agropecuarias-en-ano-record-para-el-pais/
[158]https://www.amodominicana.com/el-cibao-aporta-el-70-de-las-exportaciones-agropecuarias-en-ano-record-para-el-pais/
[159]https://www.amodominicana.com/el-cibao-aporta-el-70-de-las-exportaciones-agropecuarias-en-ano-record-para-el-pais/
[160]https://www.amodominicana.com/el-cibao-aporta-el-70-de-las-exportaciones-agropecuarias-en-ano-record-para-el-pais/
[161]https://www.amodominicana.com/el-cibao-aporta-el-70-de-las-exportaciones-agropecuarias-en-ano-record-para-el-pais/
[165]https://www.amodominicana.com/el-cibao-aporta-el-70-de-las-exportaciones-agropecuarias-en-ano-record-para-el-pais/
[167]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[168]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[169]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[170]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[171]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[172]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[174]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[175]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[176]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[177]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[178]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[179]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[184]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
[191]https://americas.reportnews.la/blog/2026/01/05/republica-dominicana-cerro-2025-con-11-6-millones-de-visitantes-y-lidera-el-turismo-en-la-region/
[192]https://acento.com.do/turismo/cuales-perspectivas-propone-el-record-de-11-millones-676-mil-de-visitantes-al-pais-en-2025-9603097.html
[193]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[194]https://elpais.com/economia/2026-03-23/el-acuerdo-comercial-de-la-ue-con-mercosur-entrara-en-vigor-de-forma-provisional-el-proximo-1-de-mayo.html
[195]https://www.diariolibre.com/economia/macroeconomia/2025/12/22/cual-sera-el-crecimiento-economico-dominicano-en-2026/3383787
[196]https://www.imf.org/en/publications/weo/issues/2026/01/19/world-economic-outlook-update-january-2026
[197]https://gulfnews.com/business/economy/imf-raises-2026-global-growth-forecast-to-33-on-ai-surge-1.500413194
[198]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[199]https://www.diariolibre.com/politica/gobierno/2025/03/28/gobierno-activa-comites-sectoriales-de-meta-rd-2036/3051023
[200]https://financing.desa.un.org/sites/default/files/2026-01/IMF%20World%20Economic%20outlook%20update%202026JAN.pdf
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