lunes, 12 de noviembre de 2018

Ocho años de Trump, #SepaQue, de José Ignacio Torreblanca

CAFÉ STEINER
JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA | 10 NOV. 2018 01:36
Ocho años de Trump
Jonathan Ernst / REUTERS
Durante mucho tiempo hemos visto a Trump como un fenómeno paranormal y confiado en que no podría durar. A la vez, detectábamos que esa anomalía tenía anclajes profundos tanto en la sociedad estadounidense como en una serie de tendencias y procesos globales. Pero después de las elecciones de mitad de mandato pareciera que la anomalía está muy cerca de convertirse en la nueva normalidad. Así que la pregunta es: ¿estamos preparados para ocho años de Trump? Porque solo comenzar a imaginar el daño que para la democracia estadounidense y para el orden global podría suponer un doble mandato de Trump provoca escalofríos.
Es cierto que en las elecciones del pasado martes los demócratas se han hecho con la Cámara de Representantes y que desde ahí podrán hostigar y eventualmente debilitar a Trump tanto en algunos temas legislativos clave como en lo personal (declaraciones de impuestos o Rusia). Pero dada la impunidad de la que el personaje ha hecho gala hasta ahora no deberíamos ser muy optimistas.
Hasta ahora Trump ha sido capaz de deslizarse por encima del agua, a la manera de un hovercraft, sobre un colchón de aire formado por una combinación a partes iguales de un narcisismo sin límites, un populismo tan cínico como descarnado, una increíble capacidad de mentir en serie y toneladas de dinero y apoyo por parte de los medios alternativos y la extrema derecha. Pero detrás del ruido y la furia generado por el personaje, hemos asistido a una fusión más que completa entre los intereses y agendas de Trump y del Partido Republicano.
Con la economía creciendo, los impuestos a las empresas bajando y el mercado laboral en niveles de pleno empleo, los republicanos tienen casi todo lo que quieren. Y si le sumas Dios, armas y unas buenas dosis de racismo y xenofobia, añades a toda la derecha religiosa e identitaria que durante años ha sido hostil a los republicanos y ha buscado refugio en el Tea Party o la abstención. A ello hay que añadir unos demócratas que no tienen candidato, seguramente porque no tienen claro cómo deben derrotar a Trump, si aceptando el juego de la polarización e intentando sacar todos sus votos a la calle (aunque ya ganaron en el voto popular en el 2016 y no les sirvió de nada), o intentando adaptar su mensaje en temas como el comercio y la inmigración para recuperar parte de los votos demócratas que se han marchado a Trump. La pregunta que nos debemos hacer es si después de estas elecciones Trump está más lejos o más cerca de la reelección. Y, por desgracia, parece que está más cerca
https://www.elmundo.es/opinion/2018/11/10/5be56f3b268e3e712b8b4593.html
 @jitorreblanca

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