MICM y CECCOM cierran estación de combustibles en Montecristi por vender gasolina premium de baja calidad
· La gasolina premium despachada presentaba un octanaje por debajo del mínimo establecido por las normas vigentes.
Montecristi, R.D., 6 de mayo de 2026. – El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), a través del Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM), procedió al cierre de una estación de expendio de combustibles en el municipio de Castañuelas, provincia Montecristi, tras comprobarse mediante laboratorio que la gasolina que vendían como premium no cumplía con la calidad mínima requerida.La clausura de la estación se llevó a cabo durante una inspección encabezada por técnicos del MICM y miembros del CECCOM. Posterior a una inspección en la que se tomaron muestras del combustible que vendían.
Ante este incumplimiento de los estándares de calidad requeridos, las autoridades procedieron de inmediato a la suspensión de las operaciones del establecimiento, dejando constancia de la acción en las actas correspondientes para los fines legales pertinentes.
El MICM y el CECCOM mantienen un programa de supervisión continua en todo el territorio nacional, mediante el cual se realizan inspecciones periódicas. Estas acciones permiten identificar y sancionar a personas físicas y jurídicas que operan estaciones de combustibles o tanques de almacenamiento de forma irregular, con fines de comercialización.
Las autoridades reiteran su compromiso de garantizar la calidad de los combustibles y la seguridad de los consumidores, así como de combatir cualquier práctica que viole las disposiciones establecidas en el sector.
Sobre el CECCOMSe recuerda que este cuerpo militar junto al MICM tiene la finalidad de aplicar una política nacional en materia de seguridad y control en el proceso de distribución y comercialización de los combustibles, medicamentos, alcoholes, cigarrillos y productos regulados por la Ley 17-19 sobre Erradicación del Comercio Ilícito, que permita garantizar el cumplimiento de las normas, procedimientos y regulaciones sobre la materia.
..........El MICM y el CECCOM continúan reforzando la supervisión del sector combustibles en todo el territorio nacional.
— Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (@MIC_RD) May 6, 2026
Las inspecciones y controles permanentes permiten detectar incumplimientos, asegurar la calidad de los productos y proteger a los consumidores.
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Gasolina premium no admite engaños
El cierre de una estación de combustibles en Castañuelas, Montecristi, por vender como “premium” un producto que no alcanzaba el octanaje mínimo permitido, no es un hecho menor ni una simple nota administrativa: es una señal clara de que la vigilancia del Estado está llamada a proteger lo más básico en una economía moderna, la confianza del ciudadano en el mercado. Cuando un conductor paga por calidad y recibe menos de lo establecido por norma, se rompe un pacto esencial: el de la transparencia comercial y la equidad entre consumidores y negocios que sí cumplen.
Lo ocurrido coloca en el centro un tema sensible: la calidad de los combustibles no solo impacta el bolsillo, sino también la seguridad y el patrimonio. Un octanaje por debajo de los estándares puede traducirse en fallas de rendimiento, daños en componentes del motor y, en casos extremos, riesgos que nadie debería asumir por una práctica irresponsable. La “trampa” en un surtidor no es un atajo comercial; es un abuso que desplaza costos hacia el ciudadano y distorsiona la competencia, castigando a los establecimientos formales que operan con apego a la ley.
Por eso, la actuación del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) y del CECCOM debe leerse como una defensa del interés público y como un mensaje preventivo a todo el sector: la regulación existe para cumplirse, y el control técnico —con evidencia de laboratorio— es la herramienta correcta para evitar arbitrariedades y garantizar decisiones fundamentadas. La suspensión inmediata de operaciones, asentada en actas para los fines legales, también refuerza un principio indispensable: no hay tolerancia para prácticas que lesionen a los consumidores y comprometan la credibilidad del mercado.
Al mismo tiempo, este tipo de intervenciones recuerda que la supervisión continua no puede ser episódica ni reactiva; debe ser sostenida, estratégica y visible. En un país donde el transporte y la movilidad son pilares de la actividad productiva, la calidad del combustible se convierte en un asunto de competitividad nacional. Y cuando las autoridades combaten el comercio ilícito y las irregularidades —sea en combustibles u otros productos regulados— se fortalece la institucionalidad, se reduce el espacio para la informalidad abusiva y se protege la recaudación legítima que sostiene servicios públicos.
La lección es directa: el cumplimiento no es negociable y la calidad no es un eslogan. El consumidor, por su parte, también tiene un rol: exigir comprobantes, reportar irregularidades y respaldar a los negocios que actúan con transparencia. Y el Estado debe perseverar con inspecciones periódicas, sanciones proporcionales y comunicación clara para que cada cierre, cada corrección y cada proceso legal tengan un efecto disuasivo real. Porque al final, una “premium” que no lo es, no solo engaña: erosiona la confianza, compromete la seguridad y traiciona la ética básica del comercio.
Luis Orlando Díaz Vólquez
EDITORIAL #GuasábaraEditor



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