lunes, 18 de mayo de 2026

La República Dominicana afianza liderazgo regional con inversiones, cooperación y nuevas infraestructuras

Presidente Luis Abinader

La República Dominicana afianza liderazgo regional con inversiones, cooperación y nuevas infraestructuras

17 de Mayo 2026 | PresidenciA

Santo Domingo.– El director de la Dirección de Estrategia y Comunicación Gubernamental (Diecom), Félix Reyna, resaltó en su resumen semanal los avances alcanzados por el Gobierno dominicano en materia de atracción de inversiones, cooperación internacional, seguridad energética, infraestructura deportiva y obras de conectividad vial.

Agenda internacional fortalece atracción de inversiones

Esta semana, el presidente Luis Abinader desarrolló una agenda internacional enfocada en proyectar al país como destino estratégico para la inversión y ampliar las oportunidades de crecimiento económico.

El mandatario participó en el Congreso Mundial de Zonas Francas, en Panamá, donde pronunció el discurso central del acto inaugural y agotó una agenda de reuniones estratégicas con el objetivo de atraer nuevas inversiones, especialmente en logística, manufactura y zonas francas especializadas.

Durante su intervención, el jefe de Estado presentó a la República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio, destacando que el país ofrece ecosistemas completos donde convergen la manufactura avanzada, los servicios globales y la economía digital, permitiendo reducir riesgos, acelerar retornos y abrir puertas a nuevos mercados.

El presidente Abinader subrayó que las zonas francas generan más de 200,000 empleos y representan más del 60 % de las exportaciones nacionales, consolidándose como uno de los pilares más sólidos de la economía.

En el marco del congreso, el Gobierno dominicano y la Organización Mundial de Zonas Francas firmaron un memorándum de entendimiento para fortalecer la cooperación empresarial, promover la certificación de zonas francas seguras y consolidar mecanismos de colaboración para el desarrollo del comercio internacional.

Reuniones bilaterales con Panamá impulsan intercambio económico

Durante su visita oficial, el presidente Abinader sostuvo una reunión bilateral con su homólogo panameño, José Raúl Mulino, con quien acordó actualizar una propuesta de acuerdo comercial entre ambos países para fortalecer el intercambio económico y generar mayores oportunidades de negocios.

El mandatario también se reunió con líderes empresariales panameños, ante quienes presentó las ventajas competitivas del país y el crecimiento sostenido de sectores estratégicos como zonas francas y turismo, despertando el interés del empresariado en continuar ampliando inversiones en la República Dominicana.

Visita a Guyana fortalece seguridad energética

Además, el jefe de Estado realizó su cuarta visita oficial a Guyana para continuar estrechando los lazos de cooperación bilateral.

Durante la visita, participó en la firma de un contrato para la exploración, desarrollo y eventual producción de petróleo o gas natural en el bloque on-shore Berbice, en territorio guyanés, proyecto en el que la Refinería Dominicana de Petróleo representará al Estado dominicano.

El acuerdo garantiza al país una participación accionaria del 10 % sin inversión de capital y, en caso de éxito de la exploración, acceso a petróleo crudo o gas natural en condiciones preferenciales, lo que representará beneficios estratégicos y económicos para la nación.

Infraestructura deportiva continúa avanzando rumbo a Santo Domingo 2026

Vocero de la Presidencia
Félix Reyna

En el país, como parte de los trabajos de preparación para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones entregó completamente remodelado el Estadio de Softball A del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.

La intervención incluyó drenaje, iluminación, rehabilitación de graderías, instalación de 875 butacas y recuperación integral de los espacios en un área de más de 6,500 metros cuadrados. Con esta entrega, suman nueve las instalaciones deportivas remozadas por el Mivhed con miras a la cita regional.

Construcción del puente de Los Hierros impulsa desarrollo en Peravia

En materia de infraestructura vial, el Ministerio de Obras Públicas avanza en la construcción del puente de Los Hierros, en la provincia Peravia, obra que transformará la movilidad y la seguridad de miles de familias del sur.

El puente conectará los sectores Pueblo Nuevo y Fundación y se convertirá en una nueva vía de acceso al municipio de Baní, como parte de la política nacional de puentes impulsada por el Gobierno para conectar comunidades y llevar desarrollo a zonas históricamente vulnerables.

https://presidencia.gob.do/noticias/la-republica-dominicana-afianza-liderazgo-regional-con-inversiones-cooperacion-y-nuevas

COMENTARIO

La nueva ventaja dominicana: liderazgo que se construye con confianza, energía y conectividad

En una región donde la incertidumbre suele frenar decisiones y la infraestructura tarda en llegar, la República Dominicana está articulando una fórmula de liderazgo práctico: atraer inversión con reglas claras, ampliar cooperación con visión geoestratégica y traducir la gestión pública en obras que mueven producción, seguridad y orgullo deportivo. 

La palabra “liderazgo” se desgasta cuando se pronuncia como consigna, pero recupera sentido cuando se verifica en hechos. En el tablero regional, la República Dominicana está intentando —y en varios frentes logrando— algo que no es menor: convertir su estabilidad relativa en una ventaja competitiva, y esa ventaja en decisiones concretas de inversión, cooperación y ejecución de infraestructura. Eso es lo que deja ver el más reciente balance gubernamental: una agenda que no se limita a “anunciar”, sino que procura encadenar tres planos que rara vez avanzan al mismo ritmo en América Latina: diplomacia económica, seguridad energética e infraestructura funcional. 

En el plano internacional, el mensaje central es claro: el país busca consolidarse como plataforma de producción, logística y servicios para el hemisferio, apoyándose en su ecosistema de zonas francas y en una narrativa de “destino confiable” en tiempos de reconfiguración de cadenas de suministro. Esta proyección no se reduce a la presencia en foros: implica reuniones estratégicas y un esfuerzo por anclar la promesa en marcos de cooperación que sobrevivan al ciclo noticioso. En Panamá, el Congreso Mundial de Zonas Francas funcionó como vitrina, pero también como termómetro del nuevo lenguaje económico: nearshoring, manufactura avanzada, servicios globales, economía digital y certificaciones de seguridad como parte del “costo de entrada” a mercados exigentes. 

El dato más elocuente, porque traduce discurso en estructura productiva, es el peso que hoy tienen las zonas francas: más de 200,000 empleos y más del 60% de las exportaciones nacionales, cifras que describen un pilar económico, no un programa sectorial. Ese músculo exportador explica por qué la estrategia dominicana insiste en “ecosistemas” y no en parques aislados: cuando se integran manufactura, logística, talento y servicios, el país deja de competir solo por costos y empieza a competir por confiabilidad, velocidad y escala. Y en el mundo actual —fragmentado, más proteccionista y más sensible a riesgos— esa confiabilidad se paga con inversión. 

Un segundo componente de esa misma apuesta es la cooperación institucional con actores globales del sector. La firma de un memorándum de entendimiento con la Organización Mundial de Zonas Francas apunta a un objetivo que suele pasarse por alto: estandarizar y certificar. En otras palabras, no basta con atraer empresas; hay que asegurar que los regímenes especiales operen con estándares que faciliten comercio, reduzcan riesgos y mejoren reputación país. La certificación de zonas francas seguras —mencionada como uno de los ejes del acuerdo— entra exactamente en esa lógica: confianza como infraestructura invisible, pero decisiva. 

A ese marco se suma un elemento de diplomacia económica regional: el impulso a actualizar una propuesta de acuerdo comercial con Panamá y el acercamiento con su liderazgo empresarial. En una economía pequeña y abierta, el comercio no es “una opción”; es una condición de supervivencia. Por eso, cada conversación bilateral que facilite acceso, reduzca fricciones y promueva oportunidades de negocios vale tanto como una obra física. Lo inteligente aquí es que la agenda no se presenta como un acto ceremonial, sino como una búsqueda explícita de intercambio económico y ampliación de inversiones. 

Sin embargo, el giro más estratégico —por su naturaleza preventiva— está en el capítulo energético. La volatilidad global ha demostrado que la factura petrolera puede convertirse en un impuesto externo sobre el crecimiento: presiona inflación, debilita cuentas externas y encarece logística. En ese contexto, el acuerdo suscrito con Guyana para explorar y eventualmente producir hidrocarburos en el bloque on‑shore Berbice, con participación dominicana del 10% sin inversión de capital, no debe leerse como una jugada especulativa, sino como un seguro geoeconómico: una opción real de acceso a crudo o gas en condiciones preferenciales si la exploración resulta exitosa. 

Por supuesto, todo “seguro” tiene condiciones. En el sector de hidrocarburos, el éxito exploratorio no es automático, y los calendarios suelen ser largos. Pero precisamente por eso es relevante el diseño del modelo: participación sin desembolso de capital y un mecanismo de cooperación bilateral derivado de un memorando previo que ya había establecido mesas técnicas y ruta institucional. El país, así, no se lanza a ciegas; intenta institucionalizar la relación energética, conectándola además con una agenda más amplia de cooperación. En términos de política pública, esto representa un principio saludable: diversificar fuentes y opciones para reducir vulnerabilidad, en vez de reaccionar cuando el choque externo ya golpeó. 

El liderazgo regional, sin embargo, no se gana solo con diplomacia ni con anuncios de inversión: se consolida cuando la ciudadanía percibe resultados tangibles. Aquí es donde la infraestructura deportiva y vial entra como un componente de cohesión nacional y competitividad. La remodelación y entrega del Estadio de Softball A del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte —con intervención de más de 6,500 m² e instalación de 875 butacas, además de mejoras de drenaje e iluminación— es más que un remozamiento: es una señal de capacidad organizativa de cara a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 y un activo para la vida deportiva del país. Y cuando se confirma que ya suman nueve instalaciones remozadas en esa misma ruta, el mensaje es consistente: se está trabajando con una lógica de sistema, no de “parches”. 

En paralelo, la obra vial del puente de Los Hierros, en Peravia, ilustra un tipo de infraestructura que suele subestimarse hasta que falta: los puentes son economía cotidiana. Conectar Pueblo Nuevo y Fundación, habilitar una nueva puerta de acceso a Baní y diseñar la estructura bajo criterios de resiliencia y modernización no solo mejora tránsito; reduce riesgos, acorta tiempos, integra mercados locales y cambia la geografía real de oportunidades. El propio informe técnico-comunicacional sobre el avance habla de longitud aproximada de 90 metros y de progresos estructurales concretos (vigas postensadas, pilotes, losa finalizada y muros de gaviones), lo cual, en un entorno donde muchas obras se quedan en promesa, importa. 

Si unimos todas las piezas, el patrón se vuelve evidente: la República Dominicana está intentando convertir su “marca país” en un circuito de política pública donde cada componente refuerza al otro. La atracción de inversión exige reglas, reputación y logística; la logística exige infraestructura y energía; la energía exige diversificación y cooperación; la cohesión social exige espacios públicos, deporte y conectividad territorial. Cuando esos elementos se alinean, el liderazgo deja de ser una disputa retórica y se vuelve una consecuencia: otros países observan, comparan y —si el modelo sostiene resultados— replican o se asocian. 

El reto, desde luego, es sostener la coherencia. Una agenda así solo se consolida si mantiene continuidad técnica, transparencia en la ejecución y capacidad de convertir acuerdos en beneficios medibles. Pero el rumbo que se dibuja —inversión con estándares, cooperación con objetivos, energía como blindaje y obras como evidencia— apunta a una idea de liderazgo regional que vale la pena defender: el liderazgo que se construye, no el que se proclama. 

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

No hay comentarios.:

Publicar un comentario