martes, 28 de abril de 2026

CONEP afirma que precios y abastecimiento se mantienen estables pese a la incertidumbre internacional


CONEP afirma que precios y abastecimiento se mantienen estables pese a la incertidumbre internacional

César Dargam destaca la resiliencia de los sectores productivos y el diálogo permanente con el Gobierno como factores clave para preservar la estabilidad del mercado y proteger el poder adquisitivo de los consumidores.

Santo Domingo, República Dominicana – 28 de abril de 2026. El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), César Dargam, aseguró que en la República Dominicana no se han registrado, hasta el momento, problemas de abastecimiento ni alzas significativas en los precios, aun en un contexto internacional marcado por incertidumbres y tensiones en los mercados. Según explicó, la estabilidad actual responde en gran medida a la resiliencia de los sectores productivos nacionales y a una coordinación constante entre el sector privado y las autoridades.

En declaraciones ofrecidas a la prensa, Dargam señaló que la normalidad en la oferta de bienes y la relativa estabilidad de los precios constituyen una señal positiva para la economía y para los consumidores. “La buena noticia es que República Dominicana el día de hoy no ha habido un tema de abastecimiento, no ha habido cambios significativos en los precios; eso en gran parte se debe a la resiliencia de nuestros sectores productivos”, afirmó, subrayando la capacidad de adaptación del aparato productivo ante escenarios complejos.

El ejecutivo del CONEP explicó que esta estabilidad no es producto del azar, sino de un seguimiento cercano de los indicadores económicos y del impacto que estos pueden tener sobre el costo de vida. En ese sentido, destacó que el empresariado mantiene un diálogo permanente con el Gobierno, con reuniones de trabajo semanales orientadas a evaluar la evolución de los precios y anticipar posibles presiones. “Estamos en diálogo permanente con el gobierno… semanal, se hacen reuniones. Mañana habrá una nueva reunión y ahí evaluamos los indicadores y cómo va esto afectando directamente al bolsillo de los consumidores”, indicó.

Dargam enfatizó que este monitoreo coordinado permite generar alertas tempranas y contribuir a la toma de decisiones oportunas que ayuden a preservar la estabilidad y la confianza en los mercados. A su juicio, la comunicación fluida entre los sectores público y privado resulta esencial para gestionar adecuadamente un entorno global volátil, donde los costos logísticos, energéticos y financieros pueden variar de forma acelerada.

Asimismo, reconoció que cada empresa debe reflejar en sus precios los costos reales de su operación, pero resaltó que el sector empresarial está aplicando medidas preventivas para amortiguar impactos abruptos y reducir la incertidumbre en la cadena de suministro. “Al final del día quien produce debe reflejar los costos que le cuesta esa operación”, puntualizó, al tiempo que explicó que se han intensificado acciones como el monitoreo constante de los fletes, la revisión de inventarios, las compras adelantadas y el uso de contratos futuros que permitan cierta estabilidad en los costos y en la planificación.

No obstante, advirtió que la coyuntura sigue siendo dinámica y que las condiciones pueden cambiar de un día a otro, por lo que el seguimiento debe ser continuo y riguroso. Aun así, reiteró el compromiso del empresariado de contribuir a mantener la normalidad en el abastecimiento y evitar alteraciones innecesarias en los precios. “Esta es una situación que cambia todos los días, pero hay el compromiso de mantener las condiciones actuales”, concluyó.

Desde el CONEP se reafirmó la disposición de continuar aportando información, análisis y coordinación junto a las autoridades para preservar la estabilidad del mercado, priorizando el bienestar de los consumidores y la sostenibilidad de la actividad económica. La organización reiteró que la colaboración institucional y la responsabilidad compartida son claves para atravesar escenarios complejos sin afectar de manera significativa el poder adquisitivo de la población.

El Consejo Nacional de la Empresa Privada es la principal organización cúpula del empresariado dominicano y agrupa asociaciones y empresas de diversos sectores productivos. Su labor se centra en promover la competitividad, el diálogo público-privado y un desarrollo económico sostenible que fortalezca la estabilidad y el crecimiento del país.

📊🇩🇴 CONEP: estabilidad en precios y abastecimiento pese a la incertidumbre global

El vicepresidente ejecutivo del CONEPCésar Dargam, aseguró que en la República Dominicana no se han registrado alzas significativas de precios ni problemas de abastecimiento, aun en medio de un escenario internacional incierto 🌍⚖️.

✅ La clave: resiliencia de los sectores productivos,
🤝 diálogo permanente con el Gobierno,
📈 y monitoreo constante de los indicadores económicos, siempre con la mirada puesta en proteger el poder adquisitivo de los consumidores.

🗣️ “La buena noticia es que hoy no hay temas de abastecimiento ni cambios significativos en los precios”, destacó Dargam, subrayando el compromiso del sector empresarial con la estabilidad del mercado y la planificación responsable ante un entorno global volátil.

💬 Sector público y privado continúan trabajando juntos para anticipar riesgos, mantener la normalidad en la oferta y evitar impactos innecesarios en el bolsillo de la gente.

🔎 Seguimiento continuo, coordinación y responsabilidad compartida: pilares para sostener la confianza y la estabilidad económica del país.

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OPINIÓN

Cuando la estabilidad se vuelve noticia: precios, abastecimiento y confianza en tiempos de volatilidad  

En un entorno internacional que cambia “todos los días”, el mensaje de César Dargam, del Conep, pone el foco en lo esencial: disponibilidad de bienes, seguimiento de costos y un diálogo público‑privado que debe traducirse en protección real del consumidor.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En economía, lo extraordinario suele hacerse visible por sus rupturas: faltan productos, suben los precios, se rompe la cadena de suministro, y la incertidumbre se instala en el hogar. Por eso, cuando una voz representativa del sector privado afirma que “no ha habido un tema de abastecimiento” y que “no ha habido cambios significativos en los precios”, lo que está diciendo —en el fondo— es que la normalidad se está defendiendo activamente. Y en una coyuntura volátil, la normalidad es un activo.

El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), César Dargam, resumió el punto con una frase que, bien leída, describe una política económica no escrita: la estabilidad requiere gestión, coordinación y resiliencia. “La buena noticia es que República Dominicana el día de hoy no ha habido un tema de abastecimiento, no ha habido cambios significativos en los precios; eso en gran parte se debe a la resiliencia de nuestros sectores productivos”, expresó. Esa “resiliencia” no es una palabra decorativa: es la capacidad de producir, importar, distribuir y reponer inventarios aun cuando el entorno —fletes, combustibles, riesgos geopolíticos, tasas, seguros, disponibilidad— se mueve de forma abrupta.

Ahora bien, el ciudadano no vive de conceptos; vive de resultados. Y el resultado que hoy importa es concreto: poder encontrar lo que necesita y pagarlo sin sobresaltos. Dargam apunta a esa dimensión social cuando coloca el foco en “el bolsillo de los consumidores”: “Estamos en diálogo permanente con el gobierno… semanal, se hacen reuniones. Mañana habrá una nueva reunión y ahí evaluamos los indicadores y cómo va esto afectando directamente al bolsillo de los consumidores”. En esa línea, el valor del diálogo público‑privado no está en la foto de la reunión, sino en la capacidad de anticipar presiones antes de que lleguen a la góndola, al colmado, a la farmacia o a la factura del transporte.

Sin embargo, hay un matiz que no debe ignorarse. La estabilidad de precios no es un deseo; es una ecuación. Y Dargam lo reconoce sin ambigüedad: “Al final del día quien produce debe reflejar los costos que le cuesta esa operación”. Esta frase, que puede sonar fría, en realidad describe una verdad estructural: si los costos suben y el mercado no permite absorberlos, tarde o temprano se trasladan. El reto de un país —y de su política económica— es impedir que ese traslado sea súbito, desordenado o injusto; es amortiguar choques para que la economía no se vuelva una montaña rusa.

Ahí entran las medidas empresariales que Dargam enumera con intención pedagógica, “que la gente las entienda y que tengan tranquilidad”. “Entonces, el monitoreo constante, cambios en los fletes, revisión de los inventarios, compras adelantadas, contratos futuros que permitan traer algo de estabilidad”. Traducido al lenguaje del consumidor: vigilar el costo de traer productos, saber cuánta mercancía hay disponible, comprar con previsión cuando se anticipan alzas y usar instrumentos de cobertura (contratos) para reducir el impacto de la volatilidad. Esto es gestión de riesgo aplicada a la vida diaria.

Pero también es un recordatorio de que el mercado no opera en piloto automático. La estabilidad que hoy se observa puede ser el resultado de decisiones tomadas semanas antes: inventarios bien planificados, compras oportunas, contratos negociados, logística afinada. Y, por tanto, es frágil si la volatilidad se prolonga o se intensifica. Por eso Dargam insiste: “Sin embargo, insisto, esta es una situación que cambia todos los días, pero hay el compromiso de mantener las condiciones actuales”. La frase “cambia todos los días” no es un recurso retórico; es la descripción de un tablero en el que un evento externo —un aumento de flete, un cambio de ruta, un ajuste de seguros, una disrupción en puertos— puede reconfigurar costos en cuestión de horas.

En este punto, vale una reflexión de fondo: cuando el sector productivo afirma que la situación está bajo control, el país debe convertir esa afirmación en un plan de acción verificable. No para poner en duda lo dicho, sino para fortalecerlo. ¿Cómo se hace? Con información clara, indicadores públicos y coordinación efectiva. Si hay reuniones semanales, la ciudadanía se beneficia cuando se comunican —sin alarmismo— los hallazgos: tendencia de fletes, niveles de inventario en rubros sensibles, comportamiento de precios en canasta prioritaria, tiempos de reposición. La transparencia, en crisis, es un estabilizador psicológico y económico.

Además, la estabilidad de precios no se mide solo por “no subir”, sino por su distribución. Un promedio nacional puede ocultar alzas puntuales en productos específicos o en zonas con mayor costo logístico. Por eso, el enfoque en el “bolsillo” debe traducirse en microdatos: alimentos básicos, medicamentos, transporte, materiales esenciales. Si el objetivo es tranquilidad, debe ser tranquilidad con evidencia.

También hay un equilibrio delicado entre estabilidad y competencia. En mercados tensos, la tentación de “alinear” precios puede aparecer por simple incertidumbre. La defensa del consumidor pasa por mantener la competencia viva, garantizar abastecimiento y vigilar prácticas abusivas sin criminalizar la actividad productiva. La economía funciona cuando la confianza no se rompe: confianza del consumidor para comprar, del comerciante para reponer, del productor para invertir y del importador para traer mercancías con previsibilidad.

La declaración de Dargam, entonces, es más que un mensaje coyuntural: es un mapa de prioridades. Primero, abastecimiento. Segundo, monitoreo de costos y logística. Tercero, coordinación con el Estado. Cuarto, comunicación que explique —sin tecnicismos innecesarios— por qué los precios pueden resistir o por qué podrían moverse. En esa arquitectura, el consumidor no es un espectador; es el indicador final.

De cara a los próximos días, la clave será sostener lo que hoy luce positivo sin caer en complacencia. Si “cambia todos los días”, la respuesta debe ser igual de dinámica: inteligencia de mercado, reacción temprana, ajustes logísticos, inventarios prudentes y, sobre todo, un canal de diálogo que no se limite a “monitorear”, sino que sea capaz de acordar medidas concretas cuando se enciendan señales de alerta. La economía real no espera a que los informes estén listos.

En resumen, que “no ha habido cambios significativos en los precios” y que no exista “tema de abastecimiento” es una noticia que merece atención, porque refleja una operación país funcionando en condiciones complejas. Pero el verdadero valor de esta buena noticia estará en su continuidad. El compromiso expresado debe sostenerse con datos, coordinación y responsabilidad en toda la cadena: desde quien importa y produce, hasta quien distribuye y vende, con un Estado que facilite, vigile y comunique. Porque si algo enseña la volatilidad es esto: la estabilidad no se declara; se construye cada día.

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