Deuda del Banco Central baja en 2025 por tercer año consecutivo; registra un 9.31 % interanual
La deuda del Banco Central de República Dominicana (BCRD) experimentó una disminución en el año pasado, tanto en términos absolutos como en proporción al producto interno bruto (PIB) del país, continuando con una tendencia descendente observada desde 2023, de acuerdo a datos de la Dirección General de Crédito Público (DGCP).
El saldo de la deuda del Banco Central pasó de US$16,111.9 millones en 2024 a US$14,612.1 millones en 2025, lo que indica una disminución del 9.31%, equivalente a una reducción absoluta de US$1,499.7 millones.
En la última década, el saldo de la deuda del ente regulador financiero y monetario del país registró cantidad más alta en el 2023, al situarse en US$ US$18,403.4 millones. Sin embargo, los datos muestran una tendencia a la baja hasta el cierre del año pasado.
Entre 2023 y 2025, estos compromisos del BCRD presentan una reducción de un 20.6 % que equivale a una variación absoluta de US$3,791.30 millones menos durante esos dos años.

Deuda frente PIB
Las estadísticas de Crédito Público, dependencia del Ministerio de Hacienda y Economía (MHC), precisan que, como porcentaje al producto interno bruto, la deuda del BCRD también bajó en el año pasado.
Esta pasó de 13 % en 2024 a 11.4 % en 2025, lo que representa una caída de 1.59 puntos porcentuales en el último año. No obstante, esta disminución es de 3.7 puntos porcentuales respecto al 2023, cuando su proporción se ubicó en 15.2 % del PIB.

Composición deuda
La reducción de la deuda del Banco Central observada en 2025 estuvo explicada principalmente por la disminución de los compromisos financieros contraído a lo interno del país, el cual representa la mayor cantidad de su stock.
El total de este reglón pasó de US$15,038.4 millones en 2024 a US$13,495.0 millones en 2025, para una baja de dos dígitos (10. 2 %). En contraste, la deuda externa del BCRD aumentó de manera ligera, pasando de US$1,073.5 millones a US$1,117.1 millones, un 4 % interanual durante ese período.
Gobierno sube su deuda
En el caso del Gobierno dominicano, los datos muestran un comportamiento distinto durante el último año. La deuda pasó de US$57,467.4 millones en 2024 a US$61,472.7 millones en 2025, lo que representa un aumento de US$4,005.3 millones.
Como proporción del PIB, el endeudamiento del Gobierno Central subió de 46.2% en 2024 a 48.1% en 2025, para un incremento de 1.9 puntos porcentuales.
En años previos, la deuda del Gobierno había mostrado una tendencia creciente. En 2023 se ubicó en US$54,601.8 millones (45.2% del PIB), mientras que en 2022 alcanzó US$51,542.6 millones (45.2%) y en 2021 fue de US$47,221.9 millones (49.6%).
https://elnacional.com.do/deuda-bcrd-baja-en-2025-por-tercer-ano/
Menos deuda en el Banco Central: una señal técnica que fortalece la estabilidad macroeconómica
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
En el debate público dominicano, la palabra “deuda” suele pronunciarse con alarma, y no sin razón. Sin embargo, no toda deuda se comporta igual ni cumple el mismo rol dentro de la arquitectura macroeconómica del Estado. Los datos oficiales publicados al cierre de 2025 y confirmados al 30 de marzo de 2026 ofrecen una noticia que merece una lectura técnica y ponderada: la deuda del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) se redujo por tercer año consecutivo, tanto en términos absolutos como en proporción al producto interno bruto (PIB).
El saldo de los compromisos financieros del Banco Central pasó de US$16,111.9 millones en 2024 a US$14,612.1 millones en 2025, una disminución interanual de 9.31%, equivalente a US$1,499.7 millones menos. Más relevante aún es la tendencia: desde el pico alcanzado en 2023, cuando la deuda del ente emisor llegó a US$18,403.4 millones, la reducción acumulada entre 2023 y 2025 asciende a 20.6%, es decir, casi US$3,800 millones.
Este comportamiento no es casual ni cosmético. La deuda del Banco Central —conocida técnicamente como deuda cuasifiscal— está directamente vinculada a la política monetaria, particularmente a las operaciones de esterilización de liquidez mediante certificados, notas y otros instrumentos. Reducirla implica, en términos simples, menores presiones futuras sobre el gasto en intereses, mejor balance operativo del banco emisor y un reforzamiento de su credibilidad institucional.
El descenso también se verifica al observar la deuda como porcentaje del PIB. En 2023 representaba 15.2% del tamaño de la economía; en 2024 bajó a 13.0%, y en 2025 se ubicó en 11.4% del PIB, una reducción acumulada de 3.7 puntos porcentuales. En un contexto internacional caracterizado por tasas de interés elevadas y volatilidad financiera, esta trayectoria coloca a la República Dominicana en una posición comparativamente más sólida que la de muchos países emergentes.
La composición del ajuste es igualmente reveladora. La disminución provino casi íntegramente de la deuda interna, que cayó de US$15,038.4 millones a US$13,495.0 millones, una contracción de dos dígitos. La deuda externa del Banco Central, en cambio, aumentó levemente hasta US$1,117.1 millones, manteniéndose en niveles manejables. Esto significa que el esfuerzo de reducción se concentró en los pasivos más directamente asociados al costo de la política monetaria doméstica.
Ahora bien, este desempeño positivo convive con una realidad fiscal distinta. Durante el mismo período, la deuda del Gobierno Central aumentó en más de US$4,000 millones, alcanzando US$61,472.7 millones en 2025, equivalente al 48.1% del PIB. Esta divergencia obliga a una lectura equilibrada: mientras el Banco Central avanza en sanear su balance, el desafío de la sostenibilidad recae crecientemente sobre la política fiscal.
Lejos de ser una contradicción, esta dinámica revela una verdad estructural: la estabilidad macroeconómica es el resultado de responsabilidades bien delimitadas. El Banco Central ha logrado reducir gradualmente su deuda sin comprometer el control de la inflación ni la estabilidad cambiaria, apoyado en una política monetaria prudente y una normalización progresiva de los estímulos postpandemia. Ese logro, sin embargo, requiere ser acompañado por una gestión fiscal que frene la aceleración del endeudamiento del Gobierno Central y mejore la calidad del gasto público.
La reducción de la deuda del BCRD envía una señal clara a los mercados, a los organismos multilaterales y a la ciudadanía: la República Dominicana puede corregir desequilibrios heredados cuando existe consistencia técnica y disciplina institucional. No se trata de triunfalismo, sino de evidencia. Cada punto porcentual menos de deuda cuasifiscal es espacio adicional para la credibilidad monetaria, para la estabilidad de tasas y, en última instancia, para el crecimiento económico.
El reto ahora es no perder esta oportunidad. Consolidar este avance exige acelerar el proceso de recapitalización pendiente del Banco Central, fortalecer la coordinación entre Hacienda y el ente emisor, y, sobre todo, asumir que el verdadero debate no es si endeudarse o no, sino para qué, cuánto y a qué costo.
En tiempos en que la incertidumbre global aprieta, reducir deuda no es solo una estadística: es una decisión de política pública que protege el futuro. Y en ese frente, el Banco Central dominicano ha demostrado que la prudencia técnica sigue siendo una de las fortalezas silenciosas del país.

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