jueves, 14 de septiembre de 2017

Desde Colombia, alemán para refugiados a través de internet

ALEMANIA

Desde Colombia, alemán para refugiados a través de internet

Alrededor de 200 refugiados residentes en Alemania reciben lecciones de alemán desde Colombia a través de Internet.
Sprachkurs Migranten Symbolbild (picture-alliance/dpa)
Entre el profesor y los alumnos hay casi 10.000 km de distancia, siete horas de diferencia horaria y todo un océano. Sin embargo, parece que este modelo, desarrollado por el Instituto Cultural Colombo-Alemán (ICCA) con el apoyo de la Universidad de Leuphana (Lüneburgo) y la Start Up Social Kiron (Berlín), funciona: lecciones de alemán para refugiados residentes en Alemania, con clases impartidas desde Bogotá. 
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Steffen Bäuerle ejerce desde hace años como director del ICCA en la capital de Colombia y es el responsable de estas clases de idiomas. Los alumnos que asisten a clase a través de Internet proceden de países en crisis, pero están físicamente en Berlín, Hamburgo o el Bajo Rin. Al otro lado de la línea se comunican con profesores como Dominik Damian Leistner, de Ratisbona, o Nadja Widder, de Baviera
Creciente interés por los cursos de alemán
"Es un proyecto emocionante en el que todos los profesores de alemán tienen mucho entusiasmo”, explica Bäuerele. Originario de Friburgo, vive en la capital colombiana desde hace cuatro años. Situado en el distrito universitario de Chapinero, el programa de la ICCA estaba, en realidad, dirigido a estudiantes colombianos. Pero el interés por los curso de alemán creció constantemente en los últimos años. En parte debido al aumento de la clase media colombiana, pero también por el aumento del atractivo de Alemania como país de estudio e investigación.
Kolumbien Bogota - Interkontinentales Klassenzimmer (DW/T. Käufer)
Steffen Bäuerle, director del ICCA en Bogotá.
Actualmente, alrededor de 1.600 estudiantes colombianos estudian alemán en el ICCA para preparar semestres en el extranjero. Para los profesores, enseñar alemán a gente de otros países es rutina diaria. Y ahora 200 refugiados residentes en Alemania se unieron también a esta escuela de idiomas en Bogotá, a través de un sistema de E-Learning. Oficialmente son estudiantes de la Start Up Social Kiron. Para esta institución, el objetivo es que los refugiados superen las barreras para acceder a los estudios con clases de apoyo por internet. Con alguna limitación: solo pueden participar alumnos que se vieron obligados a interrumpir su formación a causa de algún tipo de crisis y tienen un cierto "nivel de inglés”.
Los refugiados interesados pueden hacer un examen de nivel gratuito a través de la plataforma. Según los resultados, entrarán en los diferentes niveles de clases 2.0.  "La situación de  partida de los refugiados es distinta a la de los alumnos colombianos”, explica Dominik Damian Leistner, enlace entre la dirección y los 20 profesores de Alemania, Austria y Suiza. "Orientamos la formación a las necesidades actuales de los migrantes, simulamos entrevistas de trabajo y situaciones con funcionarios”. Para eso, los profesores tienen que tener cierta sensibilidad en estos temas: "A  menudo, la clase se comienza con conceptos como hermano, hermana, madre, padre…  pero a veces los alumnos han perdido estos familiares”, explicó Bäuerle. Y es mejor no abrir esas heridas.
Aprender y solucionar problemas
Nadja Widder se pone los auriculares al tiempo que muchas pequeñas caras aparecen en su pantalla. Widder está sentada en un espacio bastante insonorizado, sin ventanas, para que tanto profesores como estudiantes puedan concentrarse en las lecciones. Son ejercicios de gramática, pero también situaciones concretas de la vida cotidiana de los refugiados. Los estudiantes  también se pueden ver entre ellos y plantear problemas. Aunque a veces hay problemas que no se pueden calcular: "algunas mujeres participantes no quieren que se les vea. Y sobre el tema de salud, tienen dificultades para describir ciertas partes el cuerpo”.
La mayoría de participantes son conscientes de que hay diferencias culturales y están dispuestos a aceptarlas, explica el profesor Leistner. Aunque los profesores estén separados de los alumnos, tienen una visión muy personal sobre la vida de los refugiados al otro lado del océano. "Seguramente somos más conscientes de las condiciones de vida de estos migrantes que otros que viven en Alemania”, apunta Leistner. "Después de todas estas semanas estoy convencido de que aquellos a los que les hemos enseñado están dispuestos a integrarse. Están muy motivados”.
El proyecto continuará hasta mediados de septiembre. Entonces habrá tiempo para sacar conclusiones: "El trabajo con refugiados en Alemania desde Colombia demuestra que esto es posible independientemente de la ubicación y de los miles de kilómetros de distancia. Para nosotros, el intercambio mundial de conocimientos no tiene límites".

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