ISO 37001 en Aduanas: cuando la integridad deja de ser discurso y se convierte en sistema
La implementación y sostenimiento de un Sistema de Gestión Antisoborno bajo la norma ISO 37001 en la Dirección General de Aduanas (DGA) no es un trámite de prestigio: es una decisión estratégica que fortalece la confianza, reduce riesgos operativos y alinea la facilitación del comercio con la transparencia que exige el mundo.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
En tiempos de hiperexposición pública, cadenas globales de valor más exigentes y una ciudadanía menos tolerante a las zonas grises, la integridad institucional ya no puede depender de la buena voluntad individual, de consignas ocasionales ni de campañas esporádicas. La integridad, para ser creíble, debe funcionar como un sistema: medible, auditado, corregible, sostenido en el tiempo. Ese es el valor de que una institución como la Dirección General de Aduanas insista —como lo ha reafirmado públicamente— en fortalecer sus controles mediante la Norma ISO 37001, concebida para establecer, implementar, mantener y mejorar un sistema de gestión antisoborno orientado a prevenir, detectar y responder al soborno, tanto en el sector público como en el privado.
Conviene subrayarlo: ISO 37001 no es una medalla; es un marco de gobernanza que obliga a pasar del “decir” al “hacer”. La norma se enfoca en estructurar políticas, roles, evaluaciones de riesgo, controles y mecanismos de respuesta para combatir el soborno de forma sistemática, elevando el estándar de cumplimiento y reduciendo costos asociados a prácticas indebidas, además de fortalecer la confianza de las partes interesadas. En la administración pública, donde los incentivos y presiones pueden ser complejos, la existencia de un esquema normativo auditable contribuye a disminuir el espacio para la discrecionalidad improductiva y a fortalecer la trazabilidad de las decisiones, lo que se traduce en institucionalidad: reglas claras, controles efectivos y responsabilidades definidas.
La discusión adquiere mayor relevancia cuando se entiende el rol de una aduana moderna. Aduanas no es solo una ventanilla recaudadora; es un nodo de seguridad, competitividad y reputación-país. La propia Organización Mundial de Aduanas (OMA), en su Declaración de Arusha Revisada, recuerda que las administraciones aduaneras contribuyen a objetivos nacionales como la recaudación, la protección de la comunidad, la facilitación del comercio y la seguridad nacional, y advierte que la corrupción puede limitar severamente esa capacidad, reduciendo la inversión extranjera, elevando costos, manteniendo barreras al comercio y erosionando la confianza pública. En otras palabras: la integridad aduanera no es una virtud abstracta; es un factor directo de eficiencia económica y legitimidad estatal.
Desde esa perspectiva, lo importante no es únicamente que la DGA comunique que fortalece su integridad mediante ISO 37001; lo determinante es que exista evidencia de implementación y continuidad. Y la hay. La DGA informó que recibió la certificación ISO 37001 del Sistema de Gestión Antisoborno en junio de 2023, tras un proceso de auditoría que determinó la puesta en marcha de procesos, procedimientos y políticas orientadas a prevenir y mitigar riesgos de soborno y corrupción. Más aún, la información publicada posteriormente en medios da cuenta de auditorías de seguimiento que evaluaron procedimientos, canales y acciones correctivas, así como el alcance sobre procesos sensibles como Operadores Económicos Autorizados (OEA), soporte a usuarios en la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), registros de importadores y exportadores, y compras y contrataciones. Cuando un sistema antisoborno cubre precisamente esas áreas —donde se cruzan intereses, trámites, tiempos, costos y decisiones—, el mensaje es claro: se está intentando blindar el “corazón operativo” de la institución, no solo la periferia.
Este punto es crucial porque, en el comercio internacional, la corrupción no solo es un problema ético; es un impuesto invisible. Distorsiona la competencia, encarece operaciones, introduce incertidumbre y penaliza al operador que cumple. La ISO 37001, al promover un enfoque sistemático para prevenir y responder al soborno, persigue exactamente lo que necesita una aduana que aspira a ser moderna: previsibilidad y confianza. Y la OMA, al insistir en liderazgo, marco regulatorio simplificado y transparencia como pilares de integridad, conecta directamente la lucha anticorrupción con la facilitación del comercio: menos fricción, menos “zonas grises”, menos oportunidades de captura.
Ahora bien, un editorial profundo no puede quedarse en la proclamación del estándar: debe mirar la integridad como una política pública en evolución. La certificación y su mantenimiento sirven si se convierten en cultura institucional y práctica diaria: evaluación constante de riesgos, debida diligencia con terceros, controles financieros y no financieros, canales confiables para denuncias, investigación oportuna, consecuencias proporcionales y aprendizaje organizacional. La experiencia internacional sugiere que los sistemas de integridad colapsan cuando se vuelven ceremoniales; por eso la vigilancia y la disciplina deben ser permanentes, especialmente en instituciones con alto contacto transaccional y capacidad de decisión sobre flujos económicos.
En el caso aduanero, además, la integridad debe caminar al lado de la modernización. No hay transparencia robusta sin procesos estandarizados, digitalizados y trazables; no hay control efectivo sin datos confiables; no hay prevención real si los puntos de contacto críticos no están mapeados con precisión. La Declaración de Arusha Revisada insiste en que la corrupción se combate con programas integrales y sostenidos, y que la simplificación regulatoria y la eliminación de “red tape” reducen oportunidades indebidas. Por su parte, ISO 37001 plantea un enfoque de mejora continua: revisar, corregir, fortalecer. Si se toma en serio esa lógica, la integridad deja de ser un “departamento” y pasa a ser un atributo transversal del servicio público: desde la atención al usuario hasta las compras, desde el despacho hasta la gestión de riesgos.
Hay, además, un efecto estratégico que a veces se subestima: la integridad institucional como ventaja competitiva nacional. Un país que aspira a ser plataforma logística y manufacturera necesita que su aduana sea percibida como predecible, profesional y confiable. Y esa confiabilidad no se decreta: se demuestra con estándares, auditorías, resultados y comunicación transparente. La propia DGA, al documentar su certificación y destacar que el sistema promueve la confianza de las partes interesadas, apunta en esa dirección: reputación como activo. La OMA, por su lado, conecta integridad con inversión extranjera, costos y confianza pública; es decir, con variables económicas reales.
Por eso, la conversación correcta no es “¿tenemos ISO 37001?”, sino “¿qué estamos logrando con ella y cómo lo sostenemos?”. Sostener implica blindar la independencia de las funciones de cumplimiento, consolidar la formación continua del personal, robustecer la gestión de denuncias y proteger la confidencialidad, reforzar la debida diligencia con proveedores y asociados, y medir resultados con indicadores que la ciudadanía y el sector productivo puedan comprender. Implica, también, coherencia: que los controles no sean selectivos, que el estándar se aplique en los puntos críticos y que el sistema no dependa del entusiasmo de una coyuntura, sino de la institucionalidad.
Al final, lo que está en juego es simple y enorme: la credibilidad del Estado en uno de sus puntos más sensibles. Cuando Aduanas convierte la integridad en sistema, no solo protege su misión; protege el clima de negocios, fortalece la competitividad y eleva la confianza ciudadana. ISO 37001, bien entendida, es una promesa verificable: que la transparencia no será un acto de fe, sino un método; no una consigna, sino una práctica; no una campaña, sino un estándar.
#GuasábaraEditor
[iso.org], [wcoomd.org] [aduanas.gob.do], [hoy.com.do] [precision.com.do], [infoexpress.com.do]¡Fortalecemos nuestra integridad institucional!
— Dirección General de Aduanas (@aduanard) May 18, 2026
A través de la Norma ISO 37001, implementamos mejores prácticas para prevenir y detectar riesgos en nuestros procesos. En la #AduanasRD, estamos comprometidos con el cumplimiento y la transparencia. pic.twitter.com/sb0UdOBMBb
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