viernes, 13 de julio de 2018

Opinión: la OTAN y el molesto tío Donald

EL MUNDO

Opinión: la OTAN y el molesto tío Donald

Lo que el presidente de los Estados Unidos hizo en la cumbre de la OTAN perjudica a todos, pero especialmente a sí mismo: en el extranjero, en casa y para lograr sus objetivos, dice Max Hofmann.
Belgien Brüssel Pressekonferenz Donald Trump (Reuters/Y. Herman)
Muchos tienen un tío molesto que aparece en todas las fiestas familiares y cuenta los mismos disparates todo el día. De alguna manera forma parte de la experiencia, pero ya nadie lo toma en serio. Sin embargo, ese tío no tiene el mando del arsenal nuclear más grande y el ejército más poderoso del mundo.
Donald Trump está a punto de entrar en una categoría similar a la del tío molesto con sus socios de la OTAN. ¿Cómo puede Alemania, por ejemplo, tomarlo en serio cuando, por la mañana, se molesta por la compra de gas natural a Rusia por parte de este país, por la tarde dice que EE. UU. y Alemania tienen una "muy, muy buena relación" y luego, por la noche, publica un tuit malvado, para terminar alabando a Alemania en la rueda de prensa final?
Siempre el dedo en la llaga
Además, el presidente estadounidense casi siempre cuenta lo mismo. Es cierto que descubre nuevas facetas, pero en la OTAN realmente solo se trata del dinero. Los otros aliados deberían finalmente pagar lo que corresponde o de lo contrario... Sí, ¿de lo contrario qué? Realmente no quiere decirlo, pero los rublos -lo siento, quise decir los dólares- finalmente deberían rodar. No importa que todos comenzaran a aumentar significativamente sus gastos de defensa en 2014, antes de que fuera presidente. Con una ceguera rabiosa Trump mete el dedo siempre en la llaga. Los jefes de Gobierno como Angela Merkel quedan solo para señalar "lo entendimos hace tiempo (y estamos haciendo algo al respecto)”.
Max Hofmann dirige el estudio de DW en Bruselas.
Max Hofmann dirige el estudio de DW en Bruselas.
Sin mencionar las mentiras que cuenta sobre sus actos heroicos inventados y los de su país: la contribución financiera de Estados Unidos a la OTAN es del 90 por ciento, ¿90 por ciento de qué? ¿Del presupuesto de la OTAN? La cuota de Estados Unidos es un poco más del 20 por ciento, e incluso con la mejor voluntad no se encontrará categoría alguna en la que Estados Unidos lleve solo el 90 por ciento de las cargas. ¿Quién quiere escuchar a este Tío Sam en ese contexto? Exacto: casi nadie.
Se agota la narrativa de Trump
La narrativa del presidente de Estados Unidos está agotándose. Quizás eso ayude a que los socios de la OTAN pronto le den la despedida diciendo "Hacemos lo que podemo; si eso no es suficiente, entonces vete". Si bien eso sería el fin de la alianza y no sería bueno para el futuro, Canadá y la Unión Europea no van a dejarse presionar por Trump infinitamente. De ese modo, el presidente habría perdido la partida a pesar de la presión que pretende ejercer. 
A pesar de que muchos estadounidenses apoyen al presidente, sus amenazas de actuar en solitario no lo benefician en EE. UU. Incluso entre su electorado, Alemania y Gran Bretaña siguen siendo vistos como grandes socios. Cuestionar la existencia de la OTAN podría espantar a muchos de ellos. Por eso es que Trump nunca habla del aspecto militar de la alianza, porque solo le interesa el aspecto monetario, en el que cree ser experto. 
Estados Unidos pagará la factura
El presidente de Estados Unidos tiene usa solo un arma de su arsenal: la porra. Quizás eso ayudó los socios de la OTAN a tratar con urgencia el tema del aumento del gasto militar. Pero para el futuro, la actitud de Trump es completamente inadecuada. Y los aliados no olvidarán eso. Cuando, quizás dentro de en algunos años, puedan ser independientes militarmente, lo recordarán. Entonces Estados Unidos (tal vez sin este presidente) recibirá la factura por la reputación perdida de Trump.
Aun cuando algunos estadounidenses apoyen al presidente en su gira de destrucción, por el bien de su país, lo que Trump ha generado en esta cumbre de la OTAN en Bruselas no está bien en absoluto. Es de esperar que la mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos se de cuenta de que, a más tardar a partir de ahora, ya nadie cree ni confía en su presidente. En algún momento, en un futuro cercano, ya nadie lo escuchará más. Como al tío molesto en la fiesta familiar.
Autor: Max Hoffmann (RRR/CP)
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