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domingo, 22 de febrero de 2026

República Dominicana: de “usuaria” a protagonista digital — una agenda país para que el Puerto de Intercambio Digital sea palanca de soberanía, productividad e innovación | Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GoogleEnRD @GuasabaraEditor


República Dominicana: de “usuaria” a protagonista digital — una agenda país para que el Puerto de Intercambio Digital sea palanca de soberanía, productividad e innovación

Por: Luis Orlando Díaz Vólquez


1) Tesis: la frase correcta, el reto verdadero

Cuando el presidente Luis Abinader afirma que “La República Dominicana no quiere ser solo usuaria de tecnología; quiere ser protagonista en su desarrollo”, coloca el debate donde debe estar: en la ambición estratégica, no en el fetichismo de la infraestructura.
Pero la historia enseña que el “protagonismo” no se decreta: se diseña, se gobierna y se mide. Y ahí reside el reto real del anuncio del Puerto de Intercambio Digital impulsado por Google: convertir una obra de conectividad en un proyecto de transformación productiva, con reglas, capacidades y compromisos que eviten que la promesa se quede en “más velocidad” sin “más desarrollo”.


2) Qué se anunció (y por qué importa): infraestructura como ventaja geoestratégica

El Gobierno formalizó la prioridad nacional de estos proyectos mediante el Decreto 113-26, orientado a la construcción de puertos de intercambio digital y al despliegue/operación de cables submarinos para reforzar la infraestructura y servicios digitales.
En términos técnicos y de arquitectura regional, se comunicaron elementos de alto impacto: un puerto “abierto y neutral” con capacidad para albergar hasta cuatro cables; el salto de uno a tres cables directos hacia Estados Unidos; y el incremento de diez veces en pares de fibra hacia ese mercado, además del primer anillo internacional de cable submarino desde RD hacia EE. UU., con conmutación en tiempo real para resiliencia.

¿Traducción a lenguaje país? Menor latencia, redundancia real (menos “puntos únicos de falla”), y un argumento plausible para atraer centros de datos, servicios digitales y actividades de economía del conocimiento, como subrayó el propio mandatario. 


3) El “círculo virtuoso” existe… si se gobierna

Abinader alude a un patrón internacional: conectividad de alta capacidad → llegada de data centers y servicios → empleo especializado → más innovación.
La evidencia anecdótica en la propia cobertura del proyecto refuerza el diagnóstico de demanda: crecimiento del tráfico de internet superior al 500 % en cinco años, alta dependencia de tráfico desde EE. UU., y envejecimiento de varios cables existentes, lo que vuelve urgente modernizar.

Sin embargo, el círculo virtuoso no es automático. La conectividad es condición necesaria, no suficiente: sin talento, energía confiable, seguridad jurídica, competencia efectiva, ciberseguridad y datos, el país puede terminar como simple “territorio de paso” para bits, sin capturar valor agregado.


4) Protagonismo no es “hosting”: es capturar valor en la cadena digital

El anuncio posiciona a RD como nodo entre Norte, Centro y Suramérica, y como punto estratégico para el flujo de información y procesamiento vinculado a IA, según explicaciones de ejecutivos de Google citadas en la comunicación oficial.
Ese posicionamiento abre tres rutas de captura de valor:

  1. Productividad doméstica: reducción de latencia y mejora de resiliencia para banca, comercio, gobierno digital, salud y educación.
  2. Exportación de servicios: BPO/ITO, desarrollo de software, ciberseguridad, analítica y servicios cloud/IA.
  3. Atracción de capital intensivo: data centers, CDNs, y servicios de infraestructura digital asociados a conectividad de clase mundial. 

Pero para que esas rutas se materialicen, el país debe resolver el dilema central: cómo convertir una inversión ancla (Google) en un ecosistema plural (proveedores, universidades, startups, telcos, Estado) sin asfixiar la competencia ni concentrar riesgos sistémicos. 


5) Riesgos estratégicos: cuando la infraestructura crea nuevas dependencias

Una lectura “think tank” obliga a mapear riesgos con la misma seriedad con que celebramos oportunidades:

a) Riesgo de concentración y “single point of governance”

Aunque se comunique como “abierto y neutral”, el puerto será un activo con enorme poder de configuración del mercado (interconexión, peering, condiciones técnicas). Eso exige regulación procompetencia, transparencia y supervisión técnica independiente. 

b) Ciberseguridad y continuidad nacional

Más cables y anillo internacional reducen vulnerabilidad física por cortes, pero aumentan superficie de ataque (routing, DNS, DDoS, supply chain). La resiliencia técnica no sustituye una estrategia país de ciberresiliencia

c) “Brecha de IA” como brecha de productividad

Google advierte que la infraestructura evita que la brecha digital se convierta en brecha de IA; el punto es correcto.
Pero si la IA se adopta solo en sectores de alta renta y no permea MIPYMES, agroindustria y servicios públicos, la brecha se traslada a desigualdad regional y salarial. 

d) Energía y sostenibilidad

Infraestructura digital de clase mundial demanda energía estable, costos competitivos y licenciamiento ambiental serio. Parte de la cobertura señala la necesidad de estudios/gestión ambiental para el despliegue.


6) La agenda de política pública: 10 decisiones para convertir conectividad en desarrollo

A continuación, una hoja de ruta para “protagonismo” real —medible— alineada con lo anunciado (puerto, cables, anillo, baja latencia, atracción de inversión, empleo joven). 

1) Gobernanza del proyecto con rendición de cuentas

Publicar un marco de gobernanza (roles, hitos, KPIs, gestión de riesgos). La prioridad decretada debe traducirse en metas trimestrales verificables.

2) Reglas “open & neutral” auditables

Definir y auditar criterios de acceso, interconexión, tarifas y no discriminación para telcos, ISPs, banca, CDNs y nuevos entrantes. “Neutralidad” debe ser operativa, no solo declarativa. 

3) Estrategia de “peering nacional” y reducción de tránsito internacional

Aprovechar el puerto para fortalecer intercambio local de tráfico (IXP/peering) y reducir costos/latencia internos, mejorando servicios públicos digitales.

4) Ciberresiliencia crítica: del cable al Estado

Crear un programa país de ciberresiliencia ligado a la nueva infraestructura (ruteo seguro, monitoreo, respuesta a incidentes, simulacros). La resiliencia técnica del anillo no cubre ataques lógicos. 

5) Talento: 20,000 profesionales en 5 años (meta sugerida)

El presidente habló de empleo especializado y oportunidad juvenil; eso exige una meta explícita de formación con rutas (networking, cloud, IA, ciberseguridad, data engineering). 

6) “Compute para innovar”: acceso a nube/IA para MIPYMES y startups

Si habrá conectividad de baja latencia a regiones de Google Cloud en EE. UU., el Estado debe negociar/impulsar programas para emprendimiento, universidades y pymes (créditos cloud, sandboxes, compras públicas innovadoras). 

7) Paquete país para data centers

Atraer centros de datos requiere: permisos ágiles, seguridad jurídica, energía, agua, conectividad, y un régimen claro de protección de datos. Es la “segunda ola” del proyecto. 

8) Competencia efectiva en telecom y servicios digitales

Más cables (de 1 a 3 directos a EE. UU.) y más pares de fibra (x10) deben traducirse en mejores precios y calidad para hogares y empresas, no solo en capacidades “en papel”. 

9) Encadenamientos locales: compras y proveedores dominicanos

Definir porcentajes/planes de participación local en construcción, operación, mantenimiento, ciberseguridad, capacitación y servicios asociados, para maximizar derrame económico. 

10) Diplomacia tecnológica y posicionamiento regional

Si RD aspira a ser nodo entre Norte, Centro y Suramérica, debe activar una diplomacia tecnológica: acuerdos de interconexión, estándares, y cooperación en ciberseguridad regional.


7) Cómo medir el “protagonismo”: indicadores de impacto (no de anuncio)

Para evitar que el proyecto sea recordado solo como “un gran evento”, propongo un tablero público de indicadores:

  • Latencia promedio a servicios críticos antes/después (ms) y disponibilidad anual (SLA). 
  • Costo mayorista de tránsito y evolución de tarifas minoristas (internet fijo/móvil). 
  • Número de empresas tecnológicas instaladas (CDNs, data centers, servicios cloud, ciberseguridad).
  • Empleo tech: nuevas plazas, salarios medios, certificaciones emitidas (cloud, redes, seguridad).
  • Resiliencia: incidentes de conectividad y tiempo medio de recuperación (MTTR), aprovechando la conmutación entre cables.


8) Conclusión: la oportunidad es histórica; la responsabilidad, mayor

El anuncio del Puerto de Intercambio Digital —con decreto de prioridad, nuevos cables, anillo internacional, capacidad ampliada y ambición de ser hub de IA— es, por escala y simbolismo, un punto de inflexión para el país.
Pero el verdadero “antes y después” no será la obra física: será la capacidad de la República Dominicana de convertir conectividad en productividad, productividad en empleos de calidad y empleos en movilidad social, bajo un marco de competencia, ciberresiliencia y gobernanza transparente. 

En síntesis: la frase presidencial es una brújula; ahora hace falta el mapa. Y ese mapa debe construirse con Estado, empresa, academia y sociedad civil, porque —en el siglo XXI— la soberanía también se escribe con datos, talento y reglas.


Luis Orlando Díaz Vólquez

Sobre el autor

 

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

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Editorial | @GuasabaraEditor

Del cable al valor: que el Puerto de Intercambio Digital sea una agenda país, no solo una obra

La República Dominicana ha sido colocada, de manera explícita, ante una oportunidad de reposicionamiento económico: dejar de ser únicamente consumidora de tecnología y aspirar a capturar valor en la economía digital. Ese giro se expresa en el anuncio del Puerto de Intercambio Digital impulsado por Google y en la narrativa oficial que lo presenta como un “antes y después” para la infraestructura tecnológica nacional. La pregunta editorial de fondo no es si la obra es importante —lo es— sino si el país está listo para convertir conectividad en productividad y productividad en bienestar

El anuncio viene acompañado de un marco de prioridad nacional: el Decreto 113-26 declara de alta prioridad la construcción de puertos de intercambio digital y la instalación, despliegue y operación de sistemas de cables submarinos para reforzar infraestructura y servicios digitales. En otras palabras, se reconoce que esta infraestructura no es un lujo tecnológico, sino un componente de competitividad y resiliencia. Esa decisión se alinea con un diagnóstico público: el tráfico de internet ha crecido de forma acelerada y parte relevante del tránsito se vincula a Estados Unidos, mientras varios cables existentes se acercan al fin de su vida útil. 

En términos técnicos, lo comunicado es ambicioso: un puerto “abierto y neutral” con capacidad para alojar hasta cuatro cables; el salto de uno a tres cables directos a Estados Unidos; el incremento de diez veces en pares de fibra hacia ese mercado; y, crucialmente, el primer anillo internacional de cable submarino desde el país hacia EE. UU., con capacidades de conmutación para resiliencia. Este paquete —si se ejecuta con estándares— reduce latencia, mejora redundancia y baja la fragilidad de depender de rutas envejecidas o únicas. No es retórica: es arquitectura de red con implicaciones económicas.

Ahora bien, el riesgo de las grandes obras digitales es conocido: pueden terminar siendo infraestructura de paso, una autopista por donde circulan datos sin que el país capture valor agregado. Para evitarlo, la conectividad debe ser tratada como “plataforma” y no como “fin”. La propia comunicación oficial subraya el “círculo virtuoso” que atrae centros de datos, empresas de servicios digitales y proyectos de economía del conocimiento cuando un país consolida conectividad de alta capacidad. Ese círculo virtuoso existe, sí, pero no ocurre en piloto automático: requiere reglas, talento, energía confiable, seguridad jurídica y un mercado competitivo.

Si la República Dominicana aspira a protagonismo digital, debe preguntarse: ¿qué parte de la cadena de valor quiere dominar? Porque “ser hub” no significa lo mismo para todos. Hay al menos tres rutas posibles: (1) productividad interna (mejores servicios digitales para banca, comercio, salud, educación y gobierno), (2) exportación de servicios (software, ciberseguridad, analítica, BPO/ITO), y (3) atracción de capital intensivo (data centers, CDNs, infraestructura cloud). El anuncio se presenta como un habilitador para esas tres rutas —especialmente por la conectividad de baja latencia y resiliencia—, pero sin una política deliberada, el resultado puede quedarse solo en “más velocidad”. 

De ahí que el punto crítico sea la gobernanza. Un puerto de intercambio, incluso cuando se declare “abierto y neutral”, puede concentrar poder estructural sobre interconexión, peering y condiciones técnicas del ecosistema. Por eso, la prioridad decretada debe traducirse en mecanismos verificables de acceso, no discriminación y transparencia, con supervisión técnica que evite sesgos de mercado y que asegure que la nueva capacidad se refleje en mejor calidad y precio para usuarios finales. El propio marco de decreto y el anuncio oficial abren la puerta a una coordinación multisectorial; toca convertirla en institucionalidad efectiva. 

A la par, la resiliencia no puede entenderse solo como redundancia física. Un anillo internacional reduce el riesgo de cortes y fallas de ruta, pero el nuevo ecosistema amplía la superficie de ataque: ruteo, infraestructura crítica, servicios cloud y dependencia de proveedores. Si el país se posiciona como nodo regional de intercambio digital, la ciberresiliencia debe ser política pública central: monitoreo, respuesta a incidentes, estándares de seguridad, ejercicios y coordinación público-privada. En un mundo donde la economía es digital, la seguridad también lo es. 

El otro pilar insustituible es el talento. Los anuncios insisten en que el mayor impacto será la generación de empleos especializados y oportunidades para la juventud. Eso exige metas explícitas: formación en redes, cloud, IA, ciberseguridad y data engineering; certificaciones; y empleabilidad real. Conectividad de clase mundial sin masa crítica de especialistas genera dependencia: se importan soluciones y se exportan rentas. Con talento, en cambio, se exportan servicios y se construye industria. El discurso oficial lo coloca como prioridad; corresponde materializarlo con programas y métricas.

También hay un requisito material que suele subestimarse: energía confiable y competitiva. Infraestructura digital moderna —y particularmente la que atrae centros de datos— demanda continuidad eléctrica, planificación, sostenibilidad y permisos robustos. Parte de la cobertura pública del proyecto ha señalado la necesidad de procesos y estudios para su desarrollo. Si este puerto es la puerta de entrada a la “segunda ola” (data centers y servicios), la política energética y ambiental debe estar alineada desde el día uno.

Por eso, la oportunidad que se abre no es solo tecnológica: es industrial. La República Dominicana puede usar esta inversión ancla para diseñar una agenda país con diez decisiones prácticas: (1) tablero público de hitos y KPIs; (2) reglas auditables de “open & neutral”; (3) estrategia nacional de peering para mantener tráfico local; (4) plan de ciberresiliencia crítica; (5) metas de formación masiva y especializada; (6) acceso a nube/IA para MIPYMES y startups; (7) paquete país para data centers; (8) competencia efectiva en telecom y servicios digitales; (9) encadenamientos locales y compras a proveedores dominicanos; y (10) diplomacia tecnológica regional para consolidar el rol de nodo. Todo esto es coherente con lo comunicado sobre capacidad, redundancia y vocación regional del proyecto. 

En definitiva: un puerto digital y nuevos cables pueden ser el “puente” hacia una economía más productiva y sofisticada; pero el progreso no viaja dentro del cable por sí solo. Viaja cuando el Estado regula bien, cuando el mercado compite de verdad, cuando la academia forma talento relevante y cuando las empresas convierten conectividad en innovación. El reto nacional es simple de enunciar y difícil de ejecutar: que esta obra no sea recordada como un hito de infraestructura, sino como el comienzo de una estrategia de soberanía tecnológica, competitividad y movilidad social

Luis Orlando Díaz Vólquez
@GuasabaraEditor


Fuentes 


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jueves, 7 de agosto de 2025

Digital Finance Forum: cómo la IA irrumpió en el sistema financiero y qué estrategias adoptan las empresas

 

Digital Finance Forum: cómo la IA irrumpió en el sistema financiero y qué estrategias adoptan las empresas

Innovación, inteligencia artificial y trabajo del futuro fueron solo algunos de los temas debatidos en el tradicional encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF)

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El evento tomó lugar en
El evento tomó lugar en el Golden Center porteño y asistieron más de 1.000 personas. Fotografía: Adrián Escandar

Bajo el lema “Proyectá el futuro, revolucioná el presente”, este jueves se llevó a cabo el 7° Digital Finance Forum, organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) y donde figuras destacadas del sector público y privado pusieron foco en las nuevas tecnologías y su impacto en el ecosistema financiero en particular pero en las organizaciones en general.

El evento tiene lugar en el Golden Center porteño con la asistencia de más de 1.000 personas, incluyendo CEOs y ejecutivos de las principales empresas del país. Además, para el cierre se espera la presencia del reconocido físico y referente global, Michio Kaku, quien es autor de Una semana en el futuro.

En los paneles se abordaron los desafíos que enfrentan las compañía ante una transformación tecnológica acelerada, que exige reconvertir modelos de negocio y estructuras internas.

Pablo Miedziak, presidente del IAEF, estuvo a cargo de la ceremonia de apertura y explicó que el objetivo del encuentro, el cual comenzó a gestarse hace 10 años, es proyectar el futuro de las finanzas y de las organizaciones en medio de una irrupción tecnológica sin precedentes.

“Vivimos tiempos de enorme transformación, donde la tecnología redefinió los modelos de negocios y los servicios financieros. Es necesario generar un espacio de debate y compartir experiencias”, dijo.

Pablo Miedziak, presidente del IAEF.
Pablo Miedziak, presidente del IAEF. Fotografía: Adrián Escandar

La pregunta trascendente para las distintas organizaciones es cómo construir un ecosistema financiero más ágil y competitivo en la nueva economía digital. “Nuestra responsabilidad como ejecutivos es liderar esa transformación”, sostuvo Miedziak.

Con ese telón de fondo, “si uno no tiene visión de futuro, puede caerse del mapa y desarrollar una estrategia que en poco tiempo quede obsoleta”, consideró Perdriel y agregó que la idea del foro “es que podamos escuchar hacia dónde vamos en las próximas décadas”.

El primer orador que pasó por el estrado fue Daniel Hadad, fundador y CEO de Infobae, quien contó la historia del medio en paralelo con la revolución tecnológica. “Con Infobae en los teléfonos crecimos mucho, siendo en la actualidad el sitio de noticias más leído en español a nivel global”, subrayó.

Se remitió a una famosa frase del escritor uruguayo Mario Benedetti para ilustrar este momento: “Cuando aprendiste todas las respuestas, te cambian todas las preguntas”.

Daniel Hadad, fundador y CEO
Daniel Hadad, fundador y CEO de Infobae (Adrián Escandar)

En ese marco, Hadad afirmó: “Creo que internet le dio 20 años al mundo para adaptarse, pero en noviembre de 2022 nos enteramos de la aparición de ChatGPT y vamos a un escenario muy distinto al que conocemos”. Contó que días después del anuncio armó un equipo de IA y el resultado fue el desarrollo de una tecnología propia pionera: ScribNews. Generación de imágenes, videos, artículos y voces en off son solo algunas de las herramientas que provee.

Y manifestó: “No creo que todos los humanos vayan a ser reemplazados en sus trabajos por la IA, pero sí aquellos que no sepan usarla”.

Luego, CEOs de diferentes firmas debatieron las temáticas y coincidieron en que la transformación digital exige reconfiguraciones continuas, planificación anticipada y liderazgo cercano. Señalaron que la inteligencia artificial, la automatización y la personalización marcarán el rumbo del futuro. La incorporación de Cloud, IA y data será un pilar básico en las organizaciones.

En primer lugar, Roberto Nobile, CEO de Telecom, aseguró que las disrupciones son cada vez más rápidas y por ello, la adaptación en las empresas debe ser constante.

El ejecutivo planteó que la investigación y los desarrollos para futuras inversiones son imprescindibles a fin de que en los próximos años se pueda seguir brindando el servicio de calidad que los clientes esperan. En ese sentido, detalló que invirtieron USD 800 millones este año y prevén que esa cifra ascienda a USD 1200 millones en 2026.

Roberto Nobile, CEO de Telecom.
Roberto Nobile, CEO de Telecom. Fotografía: Adrián Escandar

Nobile también apuntó que para tomar decisiones en ambientes cambiantes, como sucede en Argentina, es clave anticiparse en la planificación y evaluar posibles imprevistos.

A su turno, Gustavo Manriquez, flamante CEO de Supervielle, expresó que la industria se transforma día a día y que seguramente haya nuevos jugadores en el corto plazo.

Por ese motivo, “tenemos que crear un nuevo concepto de banco, cercano a la gente y que brinde experiencias más que productos”. Añadió que hoy el cliente quiere inmediatez y plataformas sencillas. “El gran desafío es cómo hacemos le acercamos soluciones simples”.

“El ecosistema se está transformando y hacia adelante veremos pagos internacionales tan simples como enviar dinero con un número de teléfono, sin fricciones ni demoras” (Soto)

Fabián Kon, CEO de Banco Galicia, dijo que el mercado cambia rápidamente y destacó que un individuo en Argentina tiene 4 medios de pagos en el teléfono y en ese contexto, es necesario mejorar la propuesta de valor, más allá de las apps en sí, algo que en un principio era lo más relevante.

En otro orden, opinó: “Para transformar la organización no solo es importante transformar la estructura sino que también la cultura”. A su vez, cree que “si hoy un líder no es más cercano y abierto ni tiene visión, no tiene sentido”, teniendo en cuenta que el banco viene de fusionarse recientemente con el ex HSBC.

Gustavo Manriquez, flamante CEO de
Gustavo Manriquez, flamante CEO de Supervielle. Fotografía: Adrián Escandar

Carlos Cirimelo, CEO de Andreani, afirmó que la logística “forma parte de la vida de todos”. “Es importante que nuestros transportistas sepan usar la tecnología a favor de nuestros clientes”, remarcó, al considerar que esa capacidad resulta clave ante el aumento de los envíos internacionales impulsado por el repunte de las importaciones.

En cuanto al desafío de innovar en los procesos, mencionó que la automatización será central. Y advirtió que “todos aquellos que impulsamos cambios profundos tenemos que estar dispuestos a sufrir, no todo lo que va a pasar va a ser bueno”. Frente a esas circunstancias, recalcó la necesidad de contar con equipos preparados y el rol fundamental del liderazgo.

Para 2040, los empresarios proyectaron que la segmentación para atender y resolver los problemas de los clientes de manera más personalizada será imprescindible y en ese sentido, la IA jugará un rol central.

Sofía Guidotti, Managing Director de Oracle Argentina, señaló que el mundo atraviesa un punto de inflexión impulsado por un nuevo superciclo: el de la inteligencia artificial. Recordó que en décadas pasadas hubo ciclos marcados por el procesamiento de datos, la digitalización y las aplicaciones empresariales, pero hoy se transita una transformación estructural de largo plazo.

Fabián Kon, CEO de Banco
Fabián Kon, CEO de Banco Galicia. Fotografía: Adrián Escandar

En esa línea, aportó algunos datos: este año el 25% del crecimiento de las empresas se explicará por el uso de IA y a nivel global ya se invierten 1,1 billones de dólares en esa tecnología. En Argentina, el 92% de las compañías prevé aumentar su inversión allí, aunque apenas el 1% se considera madura en su uso y menos del 20% mide su impacto con indicadores claros. “Entonces la pregunta no es si la uso, sino cómo la voy a usar, cuándo y para qué”, afirmó.

Según Guidotti, el verdadero desafío para los líderes empresariales es salir del entusiasmo inicial y avanzar hacia una implementación estratégica que genere eficiencias, reduzca costos y contribuya al crecimiento.

Alejandra Cabo, Co-Founder de Moonflow y Board Member de Farmatodo, apuesta a un cambio de enfoque en la forma en que las organizaciones adoptan las tecnologías. Sugirió dejar atrás la idea de adaptar lo nuevo a procedimientos preexistentes. “Ya no se trata de ver si esto encaja en lo que veníamos haciendo”, dijo.

En lugar de ajustar las herramientas a estructuras ya establecidas, propuso invertir el proceso: “Hay que partir de la herramienta y repensar la estructura y la organización para que la inteligencia artificial pueda ocupar un rol central. Porque esa capacidad ya está presente en los sistemas autónomos que hoy existen”.

Carlos Cirimelo, CEO de Andreani.
Carlos Cirimelo, CEO de Andreani. Fotografía: Adrián Escandar

Respecto a los talentos y a la capacitación, Fernando Turri, CTO de Santander, cree que el acceso a las herramientas de inteligencia artificial es más cercano y accesible de lo que muchas veces se cree. “Me da la sensación de que la curva de aprendizaje será mucho más rápida y simple de lo que imaginamos”

También, “la IA no puede ser potestad de un solo sector sino que tiene que estar embebida en todos los procesos. De hecho, estamos capacitando a ejecutivos muy senior para que aprendan a usar prompts. Lo más importante —concluyó— es soltar el control y permitir que las personas se eduquen”.

El futuro de los pagos

Por otro lado, Rafael Soto, CEO de MODO, describió dos grandes tendencias en la evolución de los pagos. En primer lugar, se encuentran los llamados “pagos invisibles”, que buscan eliminar cualquier fricción entre el usuario y el producto o servicio, mediante tecnologías como NFC, biometríacard on file o incluso el reconocimiento de patentes desde un vehículo.

Asimismo, se refirió a experiencias más complejas, donde el usuario interactúa con promociones, planes de financiamiento, programas de fidelización o validaciones adicionales. En ambos casos, destacó que “no hay una forma única de pagar que vaya a imponerse”.

“El teléfono es la antigua sucursal del banco; la inteligencia artificial debería ser tu banquero privado” (Quirno)

“El ecosistema se está transformando —señaló— y hacia adelante veremos pagos internacionales tan simples como enviar dinero con un número de teléfono, sin fricciones ni demoras", dijo.

Natalia Márquez, vicepresidenta de Producto para Visa Cono Sur, coincidió en que los pagos digitales evolucionan rápidamente y remarcó que “el comercio electrónico y las transacciones embebidas en redes sociales y apps crecen de forma exponencial”. La industria trabaja para que esa integración se traduzca en experiencias más ágiles y fluidas para el usuario.

Pablo Quirno, Country Manager de Ualá en Argentina, proyectó un entorno radicalmente distinto, donde la inteligencia artificial asuma un rol protagónico en la gestión financiera personal. Citó al fundador de NubankDavid Vélez, para graficar su visión: “El teléfono es la antigua sucursal del banco; la inteligencia artificial debería ser tu banquero privado”.

En ese modelo, el usuario ya no debería pensar en sus finanzas, sino que el sistema anticiparía necesidades, organizaría pagos y sugeriría inversiones en función del flujo de ingresos y gastos.