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Groenlandia, la isla más grande del mundo, con una superficie de 2,2 millones de kilómetros cuadrados, se sitúa principalmente en el océano Atlántico y forma parte de Dinamarca, aunque goza de una amplia autonomía al ser una entidad que tiene su propio gobierno. Sin embargo, esto no incluye una política exterior, de seguridad y monetaria propia.
En las últimas semanas, Groenlandia, en su mayoría cubierta de hielo y de apenas 57.000 habitantes, se ha convertido en uno de los principales temas de la agenda mundial después de que el presidente electo de EE.UU., Donald Trump, expresara su idea de que este territorio forme parte del país norteamericano, calificándola de "una necesidad absoluta".
A partir de ese momento, la isla se encuentra bajo escrutinio, mientras que sus autoridades descartan tal posibilidad e insisten en que Groenlandia no está en venta, ya que pertenece a los groenlandeses.
¿Por qué Trump quiere hacerse con Groenlandia?
Historia: de colonia al autogobierno
Relaciones con EE.UU.
La primera vez que Washington planteó la posibilidad de comprar Groenlandia fue en 1867, cuando William H. Seward, el entonces secretario de Estado, negociaba con Dinamarca la adquisición de Santo Tomás y San Juan, y el entonces ministro del Tesoro Robert J. Walker le sugirió "la conveniencia de obtener de la misma potencia Groenlandia, y probablemente también Islandia", por la abundancia de recursos pesqueros y minerales.
Si bien en 1868 se informó que las negociaciones para adquirir Groenlandia e Islandia por 5,5 millones de dólares en oro estaban casi terminadas, Seward no hizo ninguna oferta, probablemente porque el proyecto de adquirir las Indias Occidentales Danesas, ahora conocidas como las Islas Vírgenes de EE.UU., no fue aprobado en aquel entonces por el Congreso del país norteamericano.
Relaciones con EE.UU.
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En 1946, la administración de Harry Truman ofreció a Dinamarca 100 millones de dólares en lingotes de oro por su territorio autónomo. En medio de las crecientes tensiones entre EE.UU. y la Unión Soviética, los funcionarios estadounidenses de entonces pensaban que era una "necesidad militar", ya que la isla helada estaba situada entre los dos países y se consideraba un posible campo de batalla.
Por su parte, el Gobierno danés consideró la oferta como un insulto, señaló a The Washington Post Ronald Doel, profesor de la Universidad Estatal de Florida. El rechazo de tal oferta no se hizo público hasta 1991, cuando un periódico de Copenhague encontró documentos desclasificados en los Archivos Nacionales.
Ya en el siglo XXI, en 2019, salió a la luz que el entonces presidente de EE.UU., Donald Trump, había discutido con sus asesores la posibilidad de comprar Groenlandia. En aquel entonces, Trump afirmó que sería "estratégicamente bueno" que su país poseyera la isla. Tanto el Gobierno danés como el groenlandés han rechazado la sugerencia de Trump, insistiendo en que "Groenlandia no está en venta".
¿Por qué Groenlandia es tan importante para EE.UU.?
Groenlandia tiene una importancia estratégica para el Ejército de EE.UU. y su sistema de alerta temprana de misiles balísticos, ya que la ruta más corta de Europa a Norteamérica pasa por la isla ártica. Los militares estadounidenses mantienen una presencia permanente en la base aérea de Pituffik, en el noroeste de la isla.
Washington ha expresado su interés en una mayor presencia militar, incluida la colocación de radares en Groenlandia para vigilar las aguas entre la isla, Islandia y Reino Unido, que son una puerta de entrada para los buques de la Armada rusa y los submarinos nucleares.
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El subsuelo de Groenlandia contiene diversos minerales valiosos, tierras raras, metales, piedras preciosas, carbón, grafito y uranio, además de oro, plata, cobre, plomo, zinc, grafito, olivino, criolita y mármol, entre otros. De igual modo, goza de riquezas petrolíferas y de gas natural, aunque solo se han explorado pequeñas porciones de la isla, en parte debido a sus duras condiciones, ya que está cubierta predominantemente por hielo y glaciares.
Asimismo, Groenlandia ha prohibido la extracción de petróleo y gas natural por razones medioambientales. Esto ha hecho que su economía dependa de la pesca, que representa más del 95% de las exportaciones, y de las subvenciones anuales de Dinamarca, que cubren aproximadamente la mitad del presupuesto público. En total, Copenhague gasta algo menos de 1.000 millones de dólares al año en Groenlandia.
¿Qué busca la propia Groenlandia?
En los últimos años ha cobrado fuerza en Groenlandia un movimiento independentista. La mayoría de los habitantes de la isla apoyan la independencia, pero están divididos sobre el momento y el impacto potencial en los niveles de vida.
"Groenlandia habla de independizarse de Dinamarca, pero ningún groenlandés quiere pasarse sin más a un nuevo amo colonial", apuntó el investigador Ulrik Pram Gad.
En 2023, el Gobierno de Groenlandia presentó su primer proyecto de Constitución, según el que una futura Groenlandia independiente sería una república parlamentaria. No estaría presidida por un presidente elegido mediante procedimientos separados, como en EE.UU. o Francia, sino que el presidente del
Naalakkersuisut (el gobierno de Groenlandia) sería el jefe de Estado.





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