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jueves, 31 de mayo de 2018

Maduro y el descontento verde oliva

AMÉRICA LATINA

Maduro y el descontento verde oliva

Algo se cocina en los cuarteles venezolanos. Cada vez más oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana están siendo arrestados por la Dirección General de Contrainteligencia Militar, leal al régimen de Maduro.
Venezuela Nicolas Maduro wird im Amt vereidigt (picture-alliance/AP/A. Cubillos)
Este martes (29.5.2018), la abogada venezolana Tamara Sujú advirtió que la represión política sistemática se había intensificado en su país, enfatizando que cada vez más oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) estaban siendo arrestados por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). “El régimen de Nicolás Maduro ha iniciado una férrea persecución contra miembros activos de las Fuerzas Armadas y de su entorno familiar y de amistad, que suman hoy más de cuarenta personas detenidas y por lo menos cuatro civiles desaparecidos”, señaló Sujú desde la República Checa, donde recibió asilo político en 2014.
Entre los uniformados detenidos se encuentran los generales Pedro Naranjo Suárez y Nelson Morales Guitian; tres de los civiles encarcelados son Jorman Ortiz, Hebert Ramírez y José Marulanda. El caso de Marulanda ha causado particular indignación en Venezuela debido a las torturas que ha recibido en el Centro para Procesados Militares de Ramo Verde, estado Miranda, según el Foro Penal Venezolano, una red de juristas que defiende gratuitamente a quienes han sido detenidos arbitrariamente por razones políticas desde el 4 de febrero de 2014, cuando comenzaron las primeras protestas multitudinarias contra la gestión de Maduro.
Marulanda fue arrestado el 20 de mayo –mientras se celebraban elecciones presidenciales en Venezuela– e imputado ante una corte militar por traición a la patria e instigación a la rebelión cuatro días más tarde: se le acusa de haber asistido a reuniones donde integrantes de la FANB conspiraban contra el Gobierno. Su abogada destacó que el único nexo de Marulanda con esos militares era su “relación sentimental con una oficial de la Armada”. Foro Penal Venezolano anunció que Marulanda, médico cirujano del Hospital Clínico Universitario de Caracas, había perdido la audición en un oído y la sensibilidad en ambas manos debido a las golpizas recibidas.
 
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Maduro denuncia complot militar

En busca de los sublevados
Sujú citó a otros detenidos que, tras ser liberados, también aseguran haber sido sometidos a tratos crueles e inhumanos. A sus ojos, las detenciones arbitrarias, las torturas y las desapariciones forzadas denunciadas en los últimos días corren por cuenta de la Dirección General de Contra inteligencia Militar (DGCIM), del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), de la Brigada de Asuntos Especiales (BAE) y hasta del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS); la abogada da por sentado que están buscando delaciones para dar con los militares sublevados.
La primera alusión oficial a la reciente ola de arrestos y a conatos de sedición en la institución castrense la hizo el propio Maduro el pasado 24 de mayo, en el marco de su discurso de juramentación como presidente reelecto de Venezuela. Pero, desde entonces, el Ejecutivo ha relegado el asunto a un segundo plano. “Nada sugiere que Maduro esté intranquilo; él parece creer que puede controlar la situación y evitar que la rebeldía se torne contagiosa”, comenta el politólogo Ricardo Sucre, profesor de la Escuela de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela. A su juicio, el hombre fuerte de Caracas no le teme a un golpe inminente.
“Maduro lleva un lustro en el poder y no ha pasado un año sin que alerte que hay componendas en su contra; las más recientes –de 2015 hasta hoy– parecen tener mayor calado, pero no han derivado en acciones bien estructuradas”, explica Sucre, uno de los especialistas incluidos en el libro Desarmando el sistema, un análisis multidisciplinario del sistema político chavista publicado en 2017 bajo el patrocinio de la Universidad Católica Andrés Bello, el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro y la Fundación Konrad Adenauer, cercana al partido alemán Unión Demócrata Cristiana (CDU). Sucre es autor del capítulo dedicado a los militares.
 
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Persecución a la prensa independiente en Venezuela

Conspicuos conspiradores
Sebastiana Barráez, quien cubre la fuente militar para varios medios locales, deja en el aire la noción de que Maduro tiene motivos de sobra para inquietarse, por mucho que disimule su preocupación. En las últimas tres semanas “les echaron el guante” a varios oficiales activos de alto rango y a agentes de la Aviación y de la Armada, arguye la comunicadora. “Ese es un detalle sobresaliente porque casi ningún representante de esos componentes ha participado en conspiraciones previas. También me llama la atención la poca información disponible sobre el número de detenidos; eso me lleva a intuir que son muchos y que el caso en cuestión es serio”, esgrime.
“Foro Penal Venezolano insiste en que son once los uniformados presos, pero solo hace referencia a los que han sido presentados ante tribunales militares e imputados”, añade Barráez antes de citar a oficiales retirados en el exilio, según los cuales la cifra está entre cuarenta y setecientos. “Otro indicio de que el descontento en la FANB ha alcanzado niveles alarmantes para Maduro es la repentina salida del país de un montón de oficiales activos, presuntamente hacia Estados Unidos, Colombia y Perú. Debo subrayar, por cierto, que el Ejecutivo de Maduro no hace imputaciones falsas cuando dice oír ruido de sables”, sostiene la periodista.
“No le creo al Gobierno cuando acusa a un preso político de haber orquestado un ataque terrorista; pero sus servicios secretos han incrementado su capacidad para monitorizar las telecomunicaciones y establecer patrones de contacto entre militares. Aún si se constatara que algunos miembros de la FANB han sido detenidos siendo inocentes, yo pienso que los servicios de inteligencia venezolanos tienen un alto grado de precisión; quizás gracias al apoyo de los servicios secretos cubanos”, agrega Barráez, columnista del diario TalCual, del semanario Quinto Día y de la revista web Punto de Corte, fundada por el chavista disidente Nicmer Evans.
Cohesión en la élite militar
Aunque a las salas de interrogatorio y a las prisiones de Maduro han ido a parar capitanes, coroneles, contralmirantes y hasta generales sospechosos de preparar alzamientos, Sucre desestima que las conjuras de los últimos tres años y medio hayan tenido perspectivas de éxito. “Al Gobierno de Maduro sí le importa lo que haga el contingente de los ‘comacate’ (comandantes, mayores, capitanes y tenientes); de hecho, a partir de 2017, el Ejecutivo se ha esmerado en tomarle el pulso. Pero Maduro está consciente de que, para alcanzar sus metas, los levantamientos deben tener una estructura que de momento no tienen”, observa el politólgo.
“En este instante, la cúpula de las Fuerzas Armadas está muy cerca de Maduro y le es muy leal. Yo creo que el alto mando militar venezolano prefiere conservar el status quo en lugar de aventurarse y darle pie a nuevos escenarios. Hay cohesión en la élite militar y eso impide que el descontento de la base y los mandos medios se traduzca en un alzamiento exitoso”, acota Sucre. Mientras tanto, su compatriota Sujú, ex colaboradora de Foro Penal Venezolano, procura que varios funcionarios chavistas de alto rango sean investigados por presuntos crímenes de lesa humanidad; ella es directora ejecutiva del Instituto CASLA, una organización no gubernamental con sede en Praga que desde mayo de 2016 ha presentado ante la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya cuatro expedientes sobre torturas ordenadas por el Gobierno de Maduro contra más de seiscientas personas.
Evan Romero-Castillo

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Maduro puede estar ante una nube de conspiradores”

AMÉRICA LATINA

“Maduro puede estar ante una nube de conspiradores”

En entrevista con DW, la periodista Sebastiana Barráez, quien cubre la fuente militar para varios medios independientes venezolanos, contrasta las distintas conjuras contra el hombre fuerte de Caracas, Nicolás Maduro.
Venezuela Nicolas Maduro (picture-alliance/AA/C. Becerra)
Este martes (29.5.2018), la mayoría opositora del Parlamento venezolano ordenó determinar el papel que la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) ha jugado en la detención arbitraria y la tortura de miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). A lo largo del mes de mayo, familiares, medios de comunicación y organismos no gubernamentales han denunciado el arresto de decenas de uniformados por delitos contra el decoro militar que van desde el motín hasta la rebelión y la traición a la patria.
Los legisladores llamaron a iniciar las pesquisas contra el general Iván Hernández, director de la DGCIM; el coronel José Franco Quintero, jefe de Investigaciones de esa entidad; y otros eslabones de su cadena de mando. A la cúpula de la FANB se le atribuyó “complicidad institucional en la violación de los derechos fundamentales de los presos políticos militares” e irrespeto del debido proceso en el marco de las averiguaciones de presuntas conspiraciones castrenses contra el Gobierno de Nicolás Maduro. 
El Parlamento prevé llevar los casos de arrestos arbitrarios y tratos crueles e inhumanos ante las respectivas instancias internacionales. Según la asociación civil Foro Penal Venezolano, al menos cuarenta oficiales han sido objeto de esas prácticas ilegales en lo que va de año. Foro Penal Venezolano es una red de juristas que defiende gratuitamente a quienes han sido detenidos por razones políticas desde el 4 de febrero de 2014, cuando comenzaron las primeras protestas multitudinarias contra la gestión de Maduro.
Los diputados opositores acusan al gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de haber impulsado progresivamente “la destrucción institucional de la Fuerza Armada nacional, pues ésta ha sido empleada como un instrumento político y no como garante de paz y estabilidad”. Aunque la élite verde oliva le ha jurado lealtad a Maduro y a la “Revolución Bolivariana” iniciada por el presidente Hugo Chávez (1999-2013), conocedores del ámbito castrense aseguran que en la base y los mandos medios crece el descontento.
DW habló sobre estos acontecimientos con la periodista Sebastiana Barráez, quien cubre la fuente militar para medios independientes venezolanos como el diario TalCual, el semanario Quinto Día y la revista web Punto de Corte, fundada por el chavista disidente Nicmer Evans.
Deutsche Welle: El pasado 24 de mayo, durante su juramentación como presidente reelecto de Venezuela, Nicolás Maduro dijo que oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) habían sido detenidos bajo cargos de conspiración a lo largo de varias semanas. ¿Esos arrestos incluyen a los realizados en febrero y marzo de 2018?
Porträt von der venezolanischen Journalistin Sebastiana Barráez (Privat)
La periodista Sebastiana Barráez cubre la fuente militar para varios medios independientes venezolanos.
Sebastiana Barráez: No. En el primer trimestre de 2018 fueron arrestados militares cercanos al ex mayor general Miguel Rodríguez Torres, quien se convirtió en un funcionario incómodo para Maduro tras haber dirigido el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional y el Ministerio del Interior. Rodríguez Torres coqueteó con una candidatura presidencial y creó su propio partido político, el Movimiento Amplio Desafío de Todos; se unió recientemente al Frente Amplio Venezuela Libre, convocado por las formaciones antichavistas más fuertes; y terminó siendo arrestado también el pasado 14 de marzo bajo el cargo de complotar contra Maduro.
Los oficiales detenidos a finales de febrero y principios de marzodecían querer rescatar la esencia de la ‘Revolución Bolivariana’; ellos ya están encarcelados por una supuesta instigación a la rebelión, una presunta traición a la patria y sospechas de espionaje. Pero desde entonces, en las últimas tres semanas, se han registrado nuevas detenciones. Aunque miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y de los servicios de inteligencia alegaban que esos arrestos estaban relacionados con el asalto al Fuerte Paramacay (6.8.2017), el cuartel con mayor poder de fuego en el país, yo sospechaba que ese no era el caso.
¿Qué elementos la llevan a dudar que exista correlación entre las conjuras frustradas recientemente y el levantamiento del 6 de agosto de 2017 en el Fuerte Paramacay, liderado por Juan Carlos Caguaripano Scott?
Para empezar, los agentes detenidos recientemente tienen un perfil distinto. Entre otras cosas, tienen un rango más alto; son capitanes de navío y de fragata, coroneles, contralmirantes y generales. Y los oficiales activos de la FANB no suelen obedecer órdenes de militares retirados como el excapitán Juan Carlos Caguaripano Scott, líder de la ‘Operación David Carabobo’, quien ya había sido expulsado de la Guardia Nacional Bolivariana –la GNB es la policía militarizada– bajo cargos de traición a la patria y rebelión en 2014, cuando hizo público su desprecio por la ‘Revolución Bolivariana’ al calor de la represión de las protestas de aquel año.
En el asalto al Fuerte Paramacay de 2017 participaron muy pocos miembros activos del Ejército. Ahora les echaron el guante a oficiales activos de la Aviación y de la Armada. Ese es un detalle sobresaliente porque casi ningún representante de esos componentes había participado en conspiraciones previas. La Armada es el componente más elitista de la FANB; su Comandancia General tiene una sede propia, distante de las del Ejército y la Aviación. También me llama la atención la poca información disponible sobre el número de uniformados detenidos; eso me lleva a intuir que son muchos y que el caso en cuestión es serio.
El Gobierno venezolano no ha comunicado exactamente cuántos oficiales de la FANB han sido arrestados bajo sospecha de sedición, pero en las agencias de noticias se decía que eran más de quince…
Foro Penal Venezolano insiste en que son once los uniformados presos, pero sólo hace referencia a los que han sido presentados ante tribunales militares e imputados. Varios militares en el exilio alegan que son más: el mayor general Hebert García Plaza, ex ministro de Transporte Acuático y Aéreo, estima que son cuarenta detenidos; el general retirado del Ejército Antonio Rivero dice que son doscientos; y el excapitán José Antonio Colina, presidente de la asociación Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX), con sede en Miami, habla de setecientos. Creo que hubo arrestos masivos porque no se ha identificado a un grupo conspirador.
Al referirse al complot en su contra, Maduro no mencionó a los militares más prominentes por ser críticos de su gestión, que están presos bajo cargos de conspiración: no nombró ni al excapitán Juan Carlos Caguaripano Scott, ni al ex mayor general Miguel Rodríguez Torres, ni al ex mayor general Raúl Isaías Baduel, otrora comandante general del Ejército venezolano y ministro de Defensa de Chávez. Es posible que haya surgido otro movimiento subversivo y que éste sea difícil de detectar porque no se trata de un grupo cohesionado. En lugar de una cofradía, Maduro puede estar ante una nube de conspiradores que ni siquiera se conocen entre sí.
¿Qué otras pistas le hacen pensar que la última conspiración denunciada por Maduro es más riesgosa para él que las anteriores? ¿Cómo comprobar que Maduro no está persiguiendo a oficiales simplemente por atreverse a articular críticas a su gestión de gobierno?
Entre los detenidos por averiguaciones figuran militares activos que descienden de oficiales retirados con una destacada trayectoria en la institución castrense; son, sobre todo, integrantes de la Aviación, a cuyas filas suelen unirse varias generaciones de una misma familia. Otro indicio de que el descontento en la FANB ha alcanzado niveles alarmantes para Maduro es la repentina salida del país de un montón de oficiales activos, presuntamente hacia Estados Unidos, Colombia y Perú. A eso se suma la sospecha de que un contralmirante fue torturado para que delatara a camaradas y el posterior arresto de compañeros de ese contralmirante.
Debo subrayar, por cierto, que, a mis ojos, el Ejecutivo de Maduro no hace imputaciones falsas cuando dice oír ruido de sables. No le creo al Gobierno cuando acusa a un preso político de haber orquestado un ataque terrorista; pero los servicios secretos venezolanos han incrementado su capacidad para monitorizar las telecomunicaciones y establecer patrones de contacto entre militares. Aún si se constatara que algunos miembros de la FANB han sido detenidos siendo inocentes, yo pienso que los servicios de inteligencia venezolanos tienen un alto grado de precisión; quizás gracias al apoyo de los servicios secretos cubanos.
Evan Romero-Castillo
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