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jueves, 28 de junio de 2018

Piedad Córdoba a Rafael Correa: "El paramilitarismo en Colombia está hoy peor que antes"

Piedad Córdoba a Rafael Correa: "El paramilitarismo en Colombia está hoy peor que antes"

Publicado: 28 jun 2018 16:13 GMT | Última actualización: 28 jun 2018 16:41 GMT
En esta nueva edición de 'Conversando con Correa', el expresidente de Ecuador dialoga con Piedad Córdoba, exsenadora colombiana y referente en la búsqueda de la paz en su país. Durante su conversación, ambos profundizan en las múltiples formas de violencia de las que se han servido las élites políticas de Colombia para perpetuar un conflicto en el que el pueblo sufre las consecuencias.
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El diálogo entre Rafael Correa y Piedad Córdoba aborda uno de los problemas más graves de la realidad que vive Colombia: el conflicto interno y los niveles de violencia que llega a alcanzar. "¿Como es posible 50 años de guerra fratricida?", pregunta el exmandatario de Ecuador.
Al respecto, esta exsenadora de Colombia explica que "esto ha sido generado por una élite política que se hizo con el poder y se lo repartió entre los liberales y los conservadores durante muchísimos años, dejando fuera cualquier otra opción política que pudiera transformar ese poder".
Piedad Córdoba, política y exsenadora colombiana
"La violencia ha sido en Colombia el instrumento de la clase política y económica para aplastar a la gente".Piedad Córdoba, política y exsenadora colombiana
Esta abogada y política nacida en Medellín asegura que "la violencia ha sido el instrumento de la clase política y económica para aplastar a la gente y eso se fue inveterando, se fue quedando", con lo cual "el paramilitarismo está hoy peor que antes" debido a que, aunque "en teoría se desmovilizaron" tras los últimos acuerdos de paz, en realidad "están regados por todo el país".

Doble moral y numerosos asesinatos

Piedad Córdoba parte de su historia personal para denunciar la presión que padece cualquier intento de oposición al poder régimen imperante en Colombia. "Yo estuve secuestrada por el peor de todos, Carlos Castaño, el más sanguinario [difunto líder de los grupos terroristas AUC y ACCU]. Aplaudido por toda la clase política, aplaudido por empresarios, casi parecía merecer una medalla", mientras "muchos luchadores" que "protestan por sus condiciones de vida" mueren de manera violenta; de hecho, Córdoba recuerda que 300 líderes sociales han sido asesinados desde que se firmó el acuerdo, en 2016.
Piedad Córdoba, política y exsenadora colombiana
"Los tratados de libre comercio hay que revisarlos para darle garantías a los productores y a los empresarios colombianos"Piedad Córdoba, política y exsenadora colombiana
En este punto de la charla, Correa lamenta la existencia de "una doble moral" y argumenta que "a Venezuela se la pone como el país violento, inseguro, porque allí se tratan de cambiar las cosas, esas relaciones de poder, en función de las grandes mayorías y eso genera resistencias de los que siempre han mantenido ese poder para excluir pero, en realidad, los países más violentos, siempre han sido gobernados por la derecha: Colombia, México…"

El libre comercio y el nuevo Plan Cóndor

En una fase más avanzada de la entrevista, Rafael Correa recuerda que Colombia firmó un tratado de libre comercio con Estados Unidos y aprovecha este hecho para atacar el "mito" de que esa presunta libertad beneficia a todos, porque "hay grandes víctimas, que son los más débiles".
Tras mencionar varios ejemplos de la realidad económica de Colombia y los estragos que ha causado el libre comercio en su país, Córdoba concluye que "los tratados de libre comercio hay que revisarlos, para darle garantías a los productores y a los empresarios colombianos".
Retomando el tema de la violencia, Correa invita a su interlocutora a ponerse en "el peor de los escenarios", en el que "la extrema derecha gana y deroga los acuerdos de paz. ¿A dónde va Colombia entonces?".
Piedad Córdoba, política y exsenadora colombiana
"Con muy escasas excepciones, los medios de comunicación colombianos han jugado un papel muy a favor de las élites que no quieren la paz"Piedad Córdoba, política y exsenadora colombiana
"Pues, nuevamente, a una guerra", responde Córdoba, a quien esa posibilidad le resulta "muy preocupante, porque no se puede mirar a Colombia aislada de su contexto regional", donde estima que existe "una especie de nuevo Plan Cóndor". Si su país "se vuelve a incendiar", eso "va a garantizar que" la zona "no pueda volver a ser lo que estaba siendo".
Para finalizar, el anfitrión pide que su invitada valore el papel de los medios de comunicación y su aportación a la paz en Colombia y Piedad Córdoba valora que su rol "ha sido nefasto, con muy escasas excepciones", debido a que "han jugado un papel muy a favor, precisamente, de las élites que no quieren la paz". Además, esta exsenadora lamenta la actual ausencia de libertad de expresión y de "formación de pensamiento crítico" en el panorama mediático colombiano.

lunes, 9 de abril de 2018

Piedad Córdoba retira su candidatura a la Presidencia de Colombia

COLOMBIA ELECCIONES

Piedad Córdoba retira su candidatura a la Presidencia de Colombia

Imagen de archivo de la candidata presidencial colombiana Piedad Córdoba. EFE/Archivo
Bogotá, 9 abr (EFE).- La candidata a la Presidencial de Colombia Piedad Córdoba del movimiento Poder Ciudadano, retiró hoy su candidatura por motivos familiares, según informó.
Córdoba explicó hoy en un acto en Bogotá que su abandono a la aspiración presidencial se debe a la delicada salud de su madre, quien se encuentra hospitalizada, y pidió a sus seguidores que la "entiendan".
"Mi retirada de la carrera electoral no presupone en modo alguno mi retirada de la política", aseguró Córdoba, puesto que, según dijo, para ella "la política es una pasión".
Piedad Córdoba fue senadora entre 1994 y 2010 por el Partido Liberal, y en 2010 fue inhabilitada por 18 años por el entonces procurador general de Colombia, Alejandro Ordóñez, por supuestos vínculos con la guerrilla de las FARC, hoy convertidas en partido político.
Esa medida fue anulada en octubre de 2016 por el Consejo de Estado y la exsenadora pudo retomar su actividad política.
Su compañero de fórmula vicepresidencial, Jaime Araújo, denunció que la política fue "discriminada" durante la campaña presidencial por ser "mujer", ser "afrodescendiente" y por sus ideas de orientación izquierdista.
"Piedad Córdoba ha sido discriminada por tres causales: por ser mujer, por ser afro y por ser mujer democrática", aseguró Araújo, quien criticó que a los debates presidenciales no haya sido invitada la candidata.
Córdoba, por su parte, afirmó que ha sido "invisibilizada" en la campaña para las elecciones presidenciales del próximo 27 de mayo para las cuales las últimas encuestas le daban menos del 1 % de intención de voto. EFE       http://www.lavanguardia.com/politica/20180409/442387301607/piedad-cordoba-retira-su-candidatura-a-la-presidencia-de-colombia.html

domingo, 16 de octubre de 2016

La paz posible MARIO VARGAS LLOSA

Puntos de vista domingo, 16 de octubre de 2016
La paz posible
MARIO VARGAS LLOSA
Algo mareados por los fastos de la espectacular movilización con que se celebró la firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, los partidarios del “Sí” nos llevamos una mayúscula sorpresa cuando, desmintiendo todos los sondeos, el “No” se impuso en el plebiscito. Lo más desconcertante de aquella consulta no han sido los pocos miles de votos que derrotaron a quienes estaban a favor, sino el casi 63% de electores que se abstuvieron de ir a votar.
Conviene hacer un esfuerzo y juzgar aquel resultado con la cabeza fría. Es evidente que no hay ni puede haber tres cuartas partes de Colombia a favor de esa guerra que, desde hace más de medio siglo, causa estragos en el país, con los millares de muertos y heridos, los secuestrados y chantajeados, el terrorismo, el obstáculo que significa para la vida económica las vastas regiones paralizadas por las acciones armadas,  la inseguridad reinante y la letal alianza de la guerrilla y el narcotráfico  fuente de copiosa corrupción institucional y social.  El voto negativo y la abstención no  implican un rechazo a la paz; manifiestan un escepticismo profundo frente a la naturaleza del acuerdo firmado en el que, con razón o sin ella, una gran mayoría de colombianos ve a las FARC como la gran triunfadora de la negociación y beneficiaria de concesiones que le parecen desmedidas e injustas.
No tiene sentido discutir si esta opinión sobre el tratado de paz es justa o injusta, porque los defensores de una u otra alternativa jamás se pondrán de acuerdo al respecto. En una democracia una mayoría puede acertar o equivocarse y el veredicto de una consulta electoral, si es legítimo, hay que aceptarlo, nos guste o nos disguste; en ello reside la esencia misma de la cultura democrática.
 ¿Significa esto que la guerra debe inevitablemente regresar a Colombia? En absoluto. Las reacciones tanto del Gobierno como de las propias FARC indican que ni uno ni otro lo creen así. Por su parte, los propios líderes de los partidos que promovieron el “No” -los ex Presidentes Uribe y Pastrana- insisten en que su oposición al Acuerdo no lo era a la paz, sino a una paz injusta, por lo que estimaban concesiones excesivas a la guerrilla sobre todo en lo concerniente a la impunidad para los autores de delitos de sangre y los “crímenes contra la humanidad”  así como los privilegios que obtenían las FARC en su mutación de movimiento subversivo a fuerza política legal. Esto significa que queda siempre una oportunidad para la paz; basta que prevalezca en ambas partes cierto espíritu pragmático y una pizca de buena voluntad.
A mí, en medio de la desazón que me produjo el resultado del plebiscito, me levantó algo el ánimo -más todavía que las palabras alentadoras con las que Timochenko comentó el resultado de la votación- ver a los jefes guerrilleros, en La Habana, con sus impecables guayaberas, sus puros entre los dedos y, acaso, los vasos de ron al alcance de la mano, siguiendo expectantes el recuento del escrutinio. No era ese el espectáculo de combatientes nostálgicos de la dura y sacrificada vida del monte y la intemperie, sino la de un grupo de hombres envejecidos y cansados, acaso conscientes en el fondo de sus corazones (aunque nunca lo reconocerían) que aquello que representan está ya fuera del tiempo y de la historia, condenado irremisiblemente a desaparecer. Si no fuera así, no hubiera habido Acuerdo de Paz. Y puede volver a haberlo, a condición de que las partes saquen las conclusiones adecuadas de la consulta democrática que acaba de ocurrir.
La primera de ellas es que la popularidad de las FARC, que en algunos momentos del medio siglo transcurrido llegó a ser alta, ha caído en picada y que una clara mayoría del pueblo colombiano no cree ya en lo que hacen ni en lo que dicen. Y  que su aspiración máxima es que no sólo se vayan de las montañas y la selva sino también de la vida política. Eso significa que a los antiguos guerrilleros les costará muchos esfuerzos y una entrega real al quehacer político pacífico para recuperar un papel importante en la Colombia del futuro.
Los partidarios del “No”, ganadores del plebiscito, no deben dejar que los obnubile la victoria y demostrar con hechos que, efectivamente, quieren la paz. Una paz mejor que la que proponía el Acuerdo, pero la paz, no de nuevo la guerra. Eso implica negociar, hacer y conseguir concesiones del adversario, algo perfectamente realista, a condición de que no confundan el triunfo del “No” con unas FARC derrotadas a las que se puede humillar e imponer toda clase de exigencias.
Será difícil llegar a ese nuevo acuerdo, pero no es imposible. No todavía. Lo han conseguido en Centroamérica y en Irlanda del Norte, donde quienes se entremataban con ferocidad sin igual  hace pocos años, hoy coexisten y, mal que mal, se aclimatan a la democracia.  Lo importante es ser conscientes de que la vieja idea-fuerza, que en los años sesenta y setenta movilizó a tantos jóvenes, que la justicia social está en los fusiles y las pistolas, es ahora letra definitivamente muerta. Quienes murieron fascinados por esa ilusión mesiánica no contribuyeron un ápice a disminuir la pobreza y las desigualdades y sólo sirvieron de pretexto para que se entronizaran atroces dictaduras militares, murieran millares de inocentes, y se retrasara todavía más la lucha contra el subdesarrollo. En América Latina ha ido renaciendo, en medio de ese aquelarre de revoluciones y contrarrevoluciones, la idea de que, a fin de cuentas, la democracia  es el único sistema que trae progreso de verdad, ataja la violencia y crea unas condiciones de coexistencia pacífica que permiten ir dando solución a los problemas. Es menos vistoso y espectacular de lo que quisieran los impacientes justicieros, pero, juzgando con los pies bien asentados sobre la tierra, ¿cuáles son los modelos revolucionarios exitosos? ¿La trágica y letárgica Cuba, de la que millones de cubanos siguen tratando de escapar, cueste lo que les cueste? ¿La destrozada Venezuela, que se muere literalmente de hambre, sin medicinas, sin trabajo, sin luz, sin esperanzas, secuestrada por una pequeña pandilla de demagogos y  narcotraficantes?
Los partidarios del “No” que agitaban el espectro de una Colombia que podría volverse “castrochavista” si ganaba el “Sí”, sabían muy bien que no era cierto.  Si en algún momento “el socialismo del siglo XXI” ejerció alguna influencia en América Latina, aquello ya quedó muy atrás y, dado el estado calamitoso adonde ha llevado a Venezuela, el chavismo se ha convertido más bien en el ejemplo luminoso de lo que no hay que hacer si se quiere vivir con paz y libertad y progresar. 
Colombia ha seguido siendo una democracia en el medio siglo y pico que ha durado la guerrilla y eso es ya un extraordinario mérito. Un esfuerzo más, de todos, para que la paz sea posible.
Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2016. 
http://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2016/10/16/439308/la-paz-posible

Consejo de Estado colombiano quita inhabilidad política a Piedad Córdoba | ✔ @piedadcordoba

"Hoy que recobro mis derechos políticos..."

Consejo de Estado colombiano quita inhabilidad política a Piedad Córdoba

COLOMBIA | 11 DE OCTUBRE DE 2016
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Hoy que recobro mis derechos políticos quiero agradecer a quienes de distintas formas en los momentos difíciles se mantuvieron conmigo.

El Consejo de Estado, este martes, habilitó nuevamente a la excongresista Piedad Córdoba para que regrese a la política, se tumbó la sanción que le había impuesto la Procuraduría y que le impedía ejercer cargos públicos por 14 años.
Hace dos meses, la Sala Plena del alto tribunal había tumbado otra inhabilidad que tenía la excongresista por 18 años que se había dado por su presunta relación con las Farc.
Los argumentos de la Procuraduría, en ese entonces es que sancionaba a la exfuncionaria por "colaborar y promover a la guerrilla de las Farc", teniendo como pruebas en sus investigaciones los archivos encontrados en el computador del extinto jefe de las Farc, Raúl Reyes. Pero para el Consejo de Estado, las pruebas recogidas en la operación Fenix para soportar la acusación habían sido recogidas de manera ilegal.
En el 2014 el Consejo de Estado aceptó el estudio de una demanda de Córdoba contra la sanción disciplinaria de la Procuraduría en la que la excongresista argumentaba que con esa inhabilidad se vulneraron sus derechos fundamentales, el debido proceso y las garantías procesales.
Esta es la segunda ocasión en que el Consejo de Estado tumba una decisión de la Procuraduría contra Córdoba.
Reacción de Córdoba en las redes sociales:

Estos años injustamente inhabilitada me enseñaron que hay otras formas de hacer política, trabajar por la paz ha sido la más enriquecedora.