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miércoles, 7 de marzo de 2018

Ahora es el momento | #DíadelaMujer #AhoraEsElMomento

Ahora es el momento. Hoy:


  • 1 de cada 3 mujeres sufre violencia a lo largo de su vida; 
  • 830 mujeres mueren cada día de causas evitables relacionadas con el embarazo; 
  • sólo 1 de 4 parlamentarios son mujeres a nivel mundial; y 
  • hasta 2086 no se cerrará la brecha salarial si no se contrarresta la tendencia actual. 
La desigualdad de género es endémica. Ahora, cuando la comunidad internacional se une con la Agenda para el Desarrollo Sostenible, tenemos que luchar para que las próximas generaciones vivan en un mundo donde la mujer pueda expresarse, decidir e intervenir, y disfrutar de los mismos derechos que el hombre.
Mujeres, hombres, niñas y niños, ciudadanas y ciudadanos del mundo, ¡únanse!
http://interactive.unwomen.org/multimedia/timeline/womenunite/es/index.html#/closing 

Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Internacional de la Mujer | | #DíadelaMujer #AhoraEsElMomento

Día Internacional de la Mujer

Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Internacional de la Mujer

Fecha: jueves, 1 de marzo de 2018
Nos encontramos en un momento decisivo para los derechos de la mujer. Las desigualdades históricas y estructurales que han dado lugar a la opresión y la discriminación están saliendo a la luz como nunca antes. Desde América Latina hasta Asia, pasando por Europa, en las redes sociales, los platós de cine, las fábricas y las calles, las mujeres están pidiendo que se produzca un cambio duradero y que no se toleren ni las agresiones sexuales ni el acoso ni ninguna clase de discriminación. 
Conseguir la igualdad de género y empoderar a las mujeres y las niñas son tareas pendientes de nuestra época y constituyen el mayor desafío en materia de derechos humanos del mundo. 
El activismo y las campañas llevadas a cabo por generaciones de mujeres han dado fruto: más niñas que nunca van a la escuela; cada vez más mujeres tienen un trabajo remunerado y ocupan cargos de responsabilidad en el sector privado, los círculos académicos, la política y las organizaciones internacionales, como las Naciones Unidas; la igualdad de género se consagra en numerosas leyes; y prácticas nocivas, como la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil, se prohíben en muchos países. 
Sin embargo, siguen existiendo importantes obstáculos para acabar con los desequilibrios de poder históricos en los que se asientan la discriminación y la explotación. 
Más de mil millones de mujeres en todo el mundo carecen de protección jurídica frente a la violencia sexual en el hogar. La desigualdad salarial por razón de género en el mundo es del 23 % y alcanza el 40 % en las zonas rurales, y el trabajo no remunerado que realizan muchas mujeres pasa desapercibido. La representación media de la mujer en los parlamentos nacionales sigue siendo inferior a una cuarta parte y en los consejos de administración es aún menor. Sin una acción concertada, millones de niñas serán mutiladas genitalmente en el próximo decenio. 
Con frecuencia se incumplen las leyes vigentes y se cuestiona, denigra y descalifica a las mujeres que solicitan una compensación. Ahora sabemos que el acoso y los abusos sexuales han sido una constante en los lugares de trabajo, los espacios públicos y los hogares en países orgullosos de su trayectoria en materia de igualdad de género. 
Las Naciones Unidas deberían servir de ejemplo al mundo. 
Reconozco que no siempre ha sido así. Desde que tomé posesión de mi cargo el año pasado, he introducido cambios en la Sede de la Organización, nuestras misiones de mantenimiento de la paz y nuestras oficinas en todo el mundo. 
Por primera vez, en el equipo directivo hemos alcanzado la paridad de género y estoy decidido a que ocurra lo mismo en el resto de la Organización. Estoy absolutamente comprometido con la tolerancia cero frente al acoso sexual y he establecido estrategias para aumentar la presentación de informes y la rendición de cuentas. Además, trabajamos en estrecha colaboración con países de todo el mundo para prevenir los casos de explotación y abuso sexual cometidos por el personal de las misiones de mantenimiento de la paz, hacerles frente y ayudar a las víctimas. 
Desde las Naciones Unidas apoyamos la lucha de las mujeres de todo el mundo para superar las injusticias a las que se enfrentan, ya se trate de las mujeres de las zonas rurales que son víctimas de la discriminación salarial, de las mujeres de las zonas urbanas que se unen para impulsar el cambio, de las mujeres refugiadas que corren el riesgo de sufrir explotación y abuso o de las mujeres que sufren múltiples tipos de discriminación: viudas, mujeres indígenas, mujeres con discapacidad y mujeres que no se ajustan a las normas de género. 
El empoderamiento de la mujer es un tema central de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Si avanzamos en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, avanzaremos también en la causa de todas las mujeres de todo el mundo. A través de la Iniciativa Spotlight que hemos puesto en marcha junto con la Unión Europea, se destinarán recursos a la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas, un requisito previo para la igualdad y el empoderamiento. 
Seré claro: no se trata de hacer un favor a las mujeres. La igualdad de género tiene que ver con los derechos humanos, pero también redunda en interés de todos: hombres y niños, mujeres y niñas. La desigualdad de género y la discriminación contra la mujer nos perjudica a todos. 
Ha quedado de sobra demostrado que invertir en las mujeres es la forma más eficaz de que las comunidades, las empresas e incluso los países prosperen. La participación de la mujer hace que los acuerdos de paz sean más sólidos, que las sociedades sean más resilientes y que las economías sean más pujantes. Normalmente, cuando se discrimina a las mujeres es porque hay prácticas y creencias de por medio que nos perjudican a todos. En cambio, las licencias de paternidad, las leyes contra la violencia doméstica y la legislación que favorece la igualdad salarial nos benefician. 
En este momento decisivo para los derechos de la mujer, es hora de que los hombres apoyen a las mujeres, las escuchen y aprendan de ellas. Es primordial que haya transparencia y rendición de cuentas para que puedan alcanzar todo su potencial y nos ayuden a todos a prosperar en la comunidad, la sociedad y la economía.
Me enorgullece formar parte de este movimiento y espero que continúe expandiéndose en las Naciones Unidas y en el mundo entero.  
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António Guterres, Secretario general de la ONU
http://www.unwomen.org/es/news/stories/2018/3/statement-un-sg-iwd

lunes, 9 de marzo de 2015

Phumzile Mlambo-Ngcuka - Es hora de que demos el paso por la igualdad de género

En este artículo de opinión para el Día Internacional de la Mujer, la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, llama la atención sobre el progreso desigual alcanzado desde la Conferencia de Beijing de 1995. Además, insta a renovar los compromisos y fijar una fecha de vencimiento para lograr la igualdad de género adoptando medidas sustanciales en la actualidad, así como conseguir la plena igualdad antes del año 2030.

Phumzile Mlambo-Ngcuka - Es hora de que demos el paso por la igualdad de género

Por Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres
Fecha : 04 March 2015
Oped EVAW Phumzile Mlambo-Ngcuka 
Foto: ONU Mujeres/Marco Grob
En este artículo de opinión para el Día Internacional de la Mujer, la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, llama la atención sobre el progreso desigual alcanzado desde la Conferencia de Beijing de 1995 y pide medidas audaces para acelerar el cambio en las vidas de las mujeres y las niñas. Asimismo, subraya la urgente necesidad de renovar los compromisos adquiridos en forma de promesas en 1995 por las y los líderes mundiales, y fijar una fecha de vencimiento para lograr la igualdad de género. En un llamado a favor de un cambio sustancial, resalta la necesidad de impulsar acciones para los próximos cinco años a fin de conseguir la plena igualdad antes del año 2030.
Si leemos los titulares o vemos el último clip aterrador en YouTube al día de hoy, Día Internacional de la Mujer, no parece buen momento para celebrar la igualdad de las mujeres. Sin embargo, junto con las historias de atrocidades extraordinarias y violencia cotidiana, también existe otra realidad donde, como nunca antes, son más las niñas que asisten a la escuela y son más las que obtienen un título; donde la mortalidad materna se ubica en los niveles más bajos de la historia; donde las mujeres ocupan cargos de liderazgo y se ponen de pie, se hacen oír y exigen medidas.
Hará 20 años en septiembre que miles de delegadas y delegados partían de la histórica Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing con grandes esperanzas. La sensación abrumadora era que las mujeres habían logrado una gran victoria. Y de hecho así era: 189 líderes mundiales habían comprometido a sus países con una extraordinaria Plataforma de Acción que tenía promesas ambiciosas pero realistas en áreas clave, y una hoja de ruta para cumplirlas.
Si los países hubieran cumplido todas esas promesas, hoy estaríamos observando muchísimos más avances en materia de igualdad que las pequeñas conquistas que estamos celebrando en algunas áreas. Estaríamos hablando de igualdad para las mujeres en todos los ámbitos y podríamos estar hablando de un mundo más sano, con una prosperidad más uniforme y sosteniblemente más pacífico.
Al observar hoy el progreso lento e irregular hacia la igualdad de género, parece que tuvimos la expectativa exageradamente ambiciosa de acabar en 20 años con un régimen de desigualdad de género y opresión absoluta que había durado en algunos casos miles de años.
Entonces, ¿era pedir demasiado? ¿Qué clase de mundo es éste que condena a la mitad de su población a una condición de ciudadanía de segunda clase en el mejor de los casos y a la esclavitud absoluta en el peor de ellos? ¿Cuánto costaría en realidad liberar el potencial de las mujeres del mundo? Y ¡cuánto se podría haber ganado! Si las y los líderes del mundo verdaderamente hubiesen visto en la Plataforma de Acción de Beijing una inversión en el futuro de sus países, ¿por qué no la cumplieron?
Algunas mujeres están ocupando lugares en los principales centros de toma de decisiones. En 1990, las jefas de estado o de gobierno eran 12; en 2015 son 19, pero el resto son hombres. Ocho de cada 10 parlamentarios en todo el mundo todavía son hombres.
La mortalidad materna disminuyó un 45 por ciento, pero la meta para 2015 era una disminución del 75 por ciento. Todavía hay 140 millones de mujeres sin acceso a la planificación familiar moderna: la meta para 2015 era la cobertura universal.
Más niñas están comenzando la escuela y más niñas están completando su educación; los países en gran medida han eliminado la “brecha de género” en la educación primaria. Muchas más niñas están ingresando también a la escuela secundaria, pero existe una amplia brecha entre los niveles educativos alcanzados por las niñas y los niños.
Hay más mujeres trabajando: hace 20 años, el 40 por ciento de las mujeres tenía empleo remunerado y asalariado. Hoy esa proporción ha aumentado hasta alcanzar alrededor del 50 por ciento pero, a este ritmo, tomaría más de 80 años lograr la paridad de género en el empleo y más de 75 años alcanzar la igualdad salarial.
Este año representa una gran oportunidad para las y los líderes del mundo, y también un gran desafío. Cuando se reúnan en las Naciones Unidas en Nueva York en septiembre, tendrán la oportunidad de repasar y volver a comprometerse con los objetivos de Beijing.
Hoy instamos a esas y esos líderes a unirse a las mujeres en una gran alianza en favor de los derechos humanos, la paz y el desarrollo. Les instamos a mostrar un ejemplo de su propia vida sobre el modo en que la igualdad beneficia a cada persona: hombre, mujer, niño y niña. Y les instamos a encabezar e invertir en un cambio en el ámbito nacional que enfrente las disparidades de igualdad de género que sabemos que todavía persisten.
Debemos tener en la mira un resultado final. Nuestro objetivo es una acción sustancial inmediata, enfocada de forma urgente en los próximos cinco años y en la igualdad antes de 2030. Hay una necesidad imperiosa de modificar el ritmo actual. La baja representación de las mujeres en la toma de decisiones políticas y económicas amenaza el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género, de cuyo abordaje los hombres pueden y deben formar parte.
Si en el próximo mes de septiembre las y los líderes mundiales se unen a las mujeres del mundo; si genuinamente redoblan sus esfuerzos por la igualdad a partir de las bases fundadas durante los últimos 20 años; si pueden realizar las inversiones necesarias, forjar alianzas con las empresas y la sociedad civil y hacerse responsables de los resultados, esto podría lograrse antes.
Al final las mujeres obtendrán la igualdad. La única pregunta es ¿por qué debemos esperar? Por eso estamos celebrando hoy el Día Internacional de la Mujer con confianza en la expectativa de que tendremos aún más motivos para celebrar el año próximo y en los años venideros.
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