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viernes, 16 de octubre de 2020

Yvelisse: el roble y la rosa _ Rafael Peralta Romero

Rafael Peralta Romero

Yvelisse: el roble y la rosa

Yvelisse: el roble y la rosa

A nadie he expresado condolencias por la dolorosa partida de Yvelisse Prats-Ramírez. Ni siquiera a su esposo, Mario Emilio Pérez, apreciado amigo y colega, ni a su hijo mayor, Francisco Guerrero Prats, a quien me unen viejos vínculos políticos. No fui su alumno en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, pero siempre me pareció que lo fuera.

Declaro mi aflicción por esta vía porque doña Yvelisse trasciende el reducido círculo familiar y el tradicional abrazo con “te acompaño en tu sentimiento”.

Creo que mi condolencia por el fallecimiento de esta extraordinaria mujer debe ser dirigida a todos los dominicanos, pues a todos nos compete este dolor. Todos hemos muerto un poco.

Ella vivió y trabajó por el pueblo dominicano. Dedicó su existencia a la tarea de educar y lo hizo con dignidad y acendrada pasión. Combinó el magisterio con la práctica política, siempre al lado de la democracia y en consonancia con las sentidas aspiraciones del pueblo de vivir en paz. La ejerció con un decoro poco usual en nuestro ámbito.

Cultivó el arte de la palabra, no solo en el discurso didáctico y el político, que lo hizo con esmero y eficiencia, sino también en la poesía, la más sublime forma de expresión. De los poetas se ha dicho que no mueren, sino que se ausentan. Freddy Gatón Arce, que de eso sabía, ha precisado que los buenos poetas ni siquiera se ausentan.

Cuando murió el doctor José Francisco Peña Gómez, 10 de mayo de 1998, me correspondió escribir para el diario donde trabajaba la columna editorial durante tres días. Asistido por el poema “Cuando la rosa muere”, de nuestro gran Franklin Mieses Burgos, titulé mis trabajos “Cuando un roble muere”. Peña era un roble.

“Cuando la rosa muere / deja un hueco en el aire / que no lo llena nada…” Hoy también me gravita en la conciencia el poema de Mieses Burgos, porque lo cierto es que con su ausencia, Yvelisse Prats-Ramírez deja un hueco grande en la sociedad dominicana. No sé quién podrá colmarlo. Inteligencia y dedicación como las suyas no abundan.

Puedo asegurar que tardará mucho tiempo para que aparezca una humanista tan lúcida, tan plena de convicciones, tan capaz de mixturar sentimiento y razón. No solo su familia la ha perdido, también el sistema educativo, el movimiento político y la vida intelectual. Mieses lo reitera: “Cuando la rosa muere / deja un hueco en el aire / que no lo llena nadie…” 

https://elnacional.com.do/voces-y-ecos-488/

Por: Rafael Peralta Romero

rafaelperaltar@gmail.com

domingo, 9 de diciembre de 2018

Reconocen a Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez por sus aportes a la educación dominicana | @YvepraPrats

Reconocen a Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez por sus aportes a la educación dominicana

La escritora, docente y política fue homenajeada en la vigésimo tercera edición del reconocimiento “Un Día con el Autor y su Obra” que organiza la universidad, por sus valiosos aportes a la sociedad dominicana
SANTO DOMINGO. Sentada al lado de su compañero de largos años, Mario Emilio Pérezriendo y en ocasiones llorando, fruto de la emoción, la destacada educadora y política dominicana, Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez fue reconocida por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) en la vigésimo tercera edición del reconocimiento “Un Día con un Autor y su Obra”, que organiza el Área de Ciencias Sociales y Humanidades.
Tras recibir el homenaje, la maestra de maestros hizo un esfuerzo por hablar y con la voz ronca y entrecortada afirmó que “la connotación que le da INTEC a este reconocimiento es que plantea la enorme capacidad del ser humano de hacer en su vida, con su vida y de la vida, una obra importante que puede ser reconocida”.
Con sus mejillas humedecidas indicó que el reconocimiento que otorga la universidad vuelve a darle valor a los valores y aviva el sentimiento de confianza del homenajeado en sí mismo, para continuar su propia historia y contribuir a la historia de la República Dominicana.
Yvelisse Prats Ramírez de Pérez1
El rector del INTEC, Rolando M. Guzmán, aseguró que doña Yvelisse descubrió la fórmula de movimiento perpetuo y hace que quienes la conocen de cerca la describan en formas que se acercan al mito.
“Personalmente, tengo la impresión que es una de las pocas figuras de nuestro entorno que pueden ser catalogadas como “legendarias” sin que eso sea una exageración, y no tengo la menor duda de que llegará un día en que generaciones futuras hablarán de ella con la admiración con que hoy hablamos de nuestras maestras más ilustres, como Salomé Ureña, Petronila Angélica Gómez o Ercilia Pepín”, dijo el rector al pronunciar las palabras centrales del acto.
En el evento, realizado en el salón Julio Ravelo de la Fuente, estudiantes de los colegios Santa TeresitaBabeque Secundario y la Comunidad Educativa Lux Mundi realizaron diversas presentaciones artísticas en que destacaban  aspectos de la vida y obra de una dama que se ha destacado por su activismo político, su defensa a la mujer y sus innumerables aportes al magisterio.
Asimismo, Tirso Mejía RicartHugo Tolentino Dipp y Danilo Camilo, quienes fueron sus compañeros de lucha en favor del magisterio en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y mientras fue Secretaria de Educación, evocaron los momentos más íntimos de una mujer que batalló hombro con hombro con sus compañeros maestros para lograr mejoras en elsistema educativo dominicano.
En el coloquio “Yvelisse Prats-Ramírez de Pérez: tres voces, tres visiones” destacaron la coherenciahonestidad y honradezcomo las mayores virtudes de la homenajeada. Para emocionar aún más a doña Yvelisse su amigo Hugo Tolentino Dipp terminó su participación con un breve poema en el que elogió su entrega como docente y política.
En el acto estuvieron presentes hijos y nietos de doña Yvelisse, así como amigos que la han acompañado en su carrera política, entre ellos Rafael –Fafa- Taveras, Tony Raful, Milagros Ortiz Bosch, Guido Gómez Mazara, Luis Abinader, Faride Raful, entre otros.
Yvelisse Prats Ramírez junto a sus hijos y nietos1
La decisión de reconocer a Prats-Ramírez de Pérez recayó sobre un jurado integrado por el director del periódico El Día, José Monegro; la directora del Departamento Editorial de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Carmen Pérez; el rector del INTEC, Rolando M. Guzmán; la decana del Área de Ciencias Sociales y Humanidades del INTEC, Elsa Alcántara, y el coordinador del reconocimiento “Un Día con un Autor y su Obra”, Carlos Enrique Cabrera.
“Un día con un Autor y su Obra”
INTEC inició el programa “Un Día con un Autor y su Obra” en el año 1995 con el objetivo de contribuir al fortalecimiento de la cultura dominicana, mediante el reconocimiento y promoción de figuras destacadas en la sociedad. Algunos de los reconocidos durante los veintitrés años de vigencia del Programa son: Mariano Lebrón Saviñón, Marcio Veloz Maggiolo, Juan Bolívar Díaz, Soucy de Pellerano, Mary Pérez de Marrazini, Iván García, José Alcántara Almánzar y Sor Leonor Gibb, entre otroshttps://www.intec.edu.do/prensa/notas-de-prensa/item/reconocen-a-yvelisse-prats-ramirez-de-perez-por-sus-aportes-a-la-educacion-dominicana

lunes, 22 de octubre de 2018

La ADP y yo․.. Un “nosotros” duradero | por Yvelisse Prats Ramírez de Pérez @YvepraPrats | EN PLURAL |

EN PLURAL

La ADP y yo... Un “nosotros” duradero

  • La ADP y yo... Un “nosotros” duradero
Yvelisse Prats Ramírez de Pérez
yvepra@hotmail.com
En el relato de mi vida, la Asociación Dominicana de Profesores, ADP, ocupa muchos capítulos, todos hilvanados en un argumento que da coherencia a la obra.
Me inicié en el magisterio muy joven, tenía apenas 20 años en 1951. La “Era de Trujillo” en su pleno apogeo, ni se hablaba de sindicatos.
Yo sí había escuchado que existían. Mi papá de joven sue socialista, me entusiasmó hablando de la importancia de la unión de la clase obrera.
Como soy, por naturaleza, gregaria, y luchadora, me inscribí en el primer intento de sindicalizar a los maestros: Fenama, en 1961, y ya luego, en la Asociación de Maestros del Distrito, desprendimiento de la primera, por diferencias políticas.
Por participar en el derrocamiento de Bosch, Fenama empezó a declinar. A quienes habíamos apoyado al gobierno constitucional de Bosch desde la Asociación de Maestros del Distrito, se nos canceló, fui de los primeros, se nos persiguió. Darío Solano, nuestro presidente, se fue al exilio.
En los próximos años, una capa pesada, mezcla de desencanto, de apatía, de entrega, cayó sobre los maestros. Después de la Revolución de Abril, Balaguer se instaló en el poder, iniciándose aquellos doce años terribles.
Un presidente que había sido maestro y Ministro de Educación se ensañó contra nosotros, nos calificó de analfabetos, aves de paso, concluyó cerrando las escuelas y ocupando la UASD.
Entonces, la indignación que es madre de las decisiones heroicas, nos congregó de nuevo, no solo como maestros, sino como ciudadanos.
Cuando por los asesinatos políticos, por las prisiones, por las continuas violaciones a los derechos humanos y a nuestra dignidad de educadores, nos fuimos convocando, encontrándonos: profesores de los planteles públicos y de los colegios privados, de la capital y de provincias, de todos los niveles, desde la primaria hasta el superior, y fundamos la ADP.
Fue una mañana gloriosa, esa del 13 de abril de 1970, cuando entramos al teatro agua y luz, entre dos filas de militares con fusiles, con banderitas rojas en las manos.
No sé los otros, Enrique De León, Milagros Pineda, Héctor Jiménez, los cientos más que conmigo recorrieron el peligroso pasillo que cruzábamos. Yo sí tuve miedo. ¡Pero me sentí tan bien mientras me apretaba el pecho ese temor, y yo seguía avanzando!
En esa reunión solemne fui elegida presidenta de la ADP. Esa es una de las honras que no olvidaré nunca.
De ahí en adelante, los adepeístas nos hicimos sentir. Hubo huelgas, manifestaciones, logros, también mucha represión. ADP creció, pero la división se anidó en ella y estremeció nuestras estructuras.
A mí me costó la pérdida de mi cargo como presidenta, acosada entre dos fuegos, la orden de don Juan de renunciar a la ADP (nunca olvidó que Fenama participara en su derrocamiento) y los compañeros de partidos radicales de izquierda que aspiraban el control total del sindicato.
Me fui, no de la ADP, sino de mi cargo. Creo que me expulsaron, aunque Rafael Santos en su obra “30 años de sindicalismo magisterial en República Dominicana”, dice que yo renuncié.
Continué asistiendo, pese a las críticas y a los intentos de ofensa, asistiendo a las manifestaciones de la ADP.
Hay un capitulo, particular, entrañable en este relato. Un periodista visité para entrevistarme sobre ADP, en los días agitados de su fundación.
Su nombre: Mario Emilio Pérez. Nos casamos unos meses después. 48 años de matrimonio, un hijo en común dan testimonio de que ADP fue buena casamentera, proporcionándome un compañero leal en las malas y en las buenas.
Era mi sindicato, lo ha seguido siendo, fue como adepeísta que en alianza con el presidente del gremio de entonces creé el Seguro Médico para Maestros, SEMMA.
Cuando me preguntan cuál es la cosa más importante que he hecho, respondo sin vacilar ¡el SEMMA!
Y esa cosa importante la pensé, la logré, porque salió de corazón de adepeísta.
Ahora, me siento feliz en mi adepeísmo por el triunfo de Xiomara. Porque ganó en buena lid, porque es una adepeísta probada, porque es una compañera de partido que espero sabrá cumplir sus respectivas funciones con acierto, tanto en nuestro partido como en el sindicato.
Porque me hizo ser valiente, aun con miedo. Porque escribí junto a Jesús De la Rosa y Jacobo Moquete el primer escalafón magisterial. Porque fundé el Seguro Médico, la mayor conquista social del magisterio. Porque fui ministra sin tener que enfrentar una sola huelga, en el diálogo permanente que mantuve con la ADP, no solo como funcionaria sino como compañera.
Vale la pena vivir, y luchar, y contarlo. Por todo eso y por Mario Emilio, siento y proclamo que la ADP y yo, somos un “nosotros” duradero.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/2018/10/20/538274/la-adp-y-yo--un-nosotros-duradero