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jueves, 14 de septiembre de 2017

La indolencia del Estado - Por: Susi Pola

Por: Susi Pola
susipola@gmail.com e-mail: redaccion[@]elnacional.com.do Publicado el: 12 septiembre, 2017

La indolencia del Estado



Somos un país en el que la indefensión aprendida es el sentimiento mayor, sobre todo, después de un mes de agosto tan revelador de la peligrosidad en que vivimos, por la falta de consecuencias a tantos crímenes contra las mujeres y las niñas, a cuyo reclamo no se une el Estado nacional.
A finales de los años noventa, decía el sacerdote jesuita colombiano Javier Giraldo Moreno S.J., que sentía que se estaba produciendo un movimiento progresivo de desjuridización de los derechos humanos, y que en esas circunstancias, “los Estados muestran, una tendencia a irresponsabilizarse; a liberarse de una o de otra manera de la fuerza vinculante que tienen para ellos los “derechos humanos”[…] A veces asumen características de “víctimas” de las violaciones a los derechos humanos; a veces simulan el papel de “árbitros de buena voluntad” entre los ciudadanos, etc. En esta tendencia a la irresponsabilidad hay que encontrar una de las raíces más profundas de la impunidad”.
Este discurso del padre Giraldo, entonces, es de plena vigencia en nuestro país, donde, como él decía, “la imagen es la de un Estado que “no es ya el garante”, y, por lo tanto, el violador potencial, en estricto sentido, de los derechos humanos, se apoya la tendencia consecuente de restarle importancia, de relegar a bajo rango la función de investigar, enjuiciar y sancionar a los agentes del Estado comprometidos en violaciones graves a los derechos humanos”.
Para las mujeres, las instituciones formales del Estado dominicano, no son garante de nuestros derechos y en cualquier etapa de nuestra vida estamos por “nuestra cuenta”, lo que no es nada fácil en una sociedad machista y con niveles peligrosos de misoginia. Los crímenes contra dominicanas jóvenes y los escenarios pletóricos de saña, indican que los niveles de machismo son dañinos y muy peligrosos.
Las cosas así, la semana pasada, el cambio de medidas de coerción a los dos tristemente únicos políticos presos por corrupción, en medio del gran desasosiego producido en la ciudadanía por los macabros sucesos de agosto, no hace más que reafirmar la impotente desesperanza de este pueblo.
Y ahí la vigencia de lo dicho a finales de los noventa por el jesuita colombiano: “hay que decir que la impunidad no ha transitado impunemente por nuestros caminos. Ha dejado huellas profundas.
Ha erosionado instituciones y estructuras; ha afectado profundamente el mundo de las relaciones sociales y políticas; ha rediseñado el Estado; ha resquebrajado peligrosamente el pedestal del Derecho y la Justicia pulverizando una de las columnas más fundamentales de su base: la de su operatividad”.
http://elnacional.com.do/la-indolencia-del-estado/

martes, 5 de enero de 2016

Abuso a la niñez / Susi Pola

Abuso a la niñez / Susi Pola


Susi Pola
Comparto en mi primer artículo de este 2016, el mismo que escribiera el 7 de enero de 2014 por la vigencia de su contenido y con un gran alerta, porque parecemos un pueblo sedado, sin reacciones sanas, una especie de veleta al viento que soplen quienes nos dirigen y quienes pretenden dirigirnos, aunque lo hagan mal
Terminamos el 2013 igual que estrenamos este 2014, con las mismas mañas que caracterizan a la sociedad política nacional, trabajando permanentemente por sí misma en la promoción al poder. Desalentador este panorama, deprimente realidad que nos enseña a vivir de limosnas una vez al año, un aprendizaje fatal para la niñez dominicana que crece viendo su propia pobreza, como un destino merecido y sostenido.
En las postrimerías del viejo 2013, se divulgó la noticia de que solamente la Cámara de Diputados/as “invertiría” 120 millones de pesos para hacer regalos navideños y luego, vino la entrega de canastas, fundas y cajas con nombres y fotos de políticos/as de todo término, desde el Congreso hasta la presidencia del país. Objetivo: hacer feliz a la gente en tiempos pascueros. Nada más. El resto del año sigue igual, se sobrevive como se puede.
Y llegarán los Santos Reyes regalando juguetes de cualquier clase, para que la niñez dominicana “celebre” a partir de la humillación de pasar horas en colas tan interminables como la pobreza dominicana, con policías armados para mantener el orden de la desesperación. Eso no es justo. Los niños y las niñas no son “un día” objetivo de caridad. ¡Por favor! Son el año entero merecedores de políticas públicas que respeten y protejan sus derechos. Con posibilidades de trabajo digno para sus padres y madres que no tienen como mantenerles.
En la región de A. Latina, de acuerdo a la CEPAL, con un 44.5% de la población en pobreza, nuestro país ocupa el octavo lugar, siendo el más pobre, Haití, con 75% y el menos pobre, Chile, con 13.7%. Somos un país pobre que debiera respetar la dignidad de sus habitantes, como manera de ir saliendo de esta situación desde el imaginario.
De acuerdo al Censo de Población de 2010, República Dominicana tiene 9,3 millones de habitantes, de los cuales el 48% es menor de 18 años, con lo que, al menos el Estado dominicano administrado, debiera tener en cuenta que el potencial para un cambio generacional de actitudes y aptitudes es inmensamente grande aquí.
Seguimos con las mismas prácticas politiqueras, clientelares y de corrupción que la niñez dominicana mira y aprende. Deprimente, injusto, manipulador y antidemocrático. http://elnacional.com.do/abuso-a-la-ninez/

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mujeres y violencia: hacia 2015 - Por Susi Pola

Por Susi Pola susipola@gmail.com - 30 de diciembre del 2014
Susi Pola
No conocemos el saldo trágico de la violencia basada en el género contra la mujer en este 2014 del país, números más o menos, la cifra ya es demasiado grande para aceptarla. En la primera etapa del feriado navideño, cuatro feminicidios reportados en los medios, un padre que mata al pretendiente de su hija y un altísimo porcentaje en las emergencias por violencia intrafamiliar, anuncia que terminamos el año, como lo empezamos, bastante mal.
A pesar de que desde 1997, aquí se adoptaron legislaciones que han generado políticas y prácticas para prevenir, abordar, sancionar y erradicar esta violencia, seguimos manteniendo altos niveles de impunidad, situación denunciada por la sociedad civil organizada y reconocida por las instituciones del Estado dominicano.
A partir de reformar el Código Penal, por la ley 24-97, no con la velocidad necesaria y requerida, se ha ido trabajando desde algunas instituciones, más por impulsos primarios de personas ubicadas en la línea de atención al fenómeno que a las políticas públicas debidas. En el acceso a la justicia, a pesar de la estructura creada que fortalece la normativa desde la Constitución misma, no hay un presupuesto transparentado para aplicar a estas violencias que son diferentes y recicladas por la propia cultura, por lo tanto, prevenibles.
En este sentido, el desafío hacia el 2015 para el Estado dominicano es doble. Por un lado, el establecimiento de un cambio cultural en nuestra sociedad, capaz de desmontar, en general, las formas de control públicas y privadas a la mujer, y en particular, todas las violencias especificadas en su contra. Por otro lado, optimizar el acceso a la justicia de las mujeres que viven violencia, en cantidad y en calidad.
En ambos ejes, es necesaria una articulación de todo el sistema político, económico y social, es decir, una vinculación con consecuencias en todo el ámbito nacional, del poder y de la sociedad, que abarque la capacitación necesaria para la comprensión del fenómeno. Que estas leyes, llamadas de segunda generación, no sean letra muerta porque quienes las aplican no las entiendan, por ejemplo.
En el mundo y aquí también, se vislumbra un cambio en la correlación de fuerzas que puede ser favorable para grandes temas democráticos, pero a las mujeres, sabemos que nos va a costar más allá de este inicio de saberes y creencias. Tenemos el ejemplo en el desentendimiento legislativo de la modificación al C. Penal, una débil institucionalidad cuando se trata de reconocer derechos de las mujeres.
¡Las dominicanas, tenemos que estar y ser, frente a este 2015 que despunta!
 http://elnacional.com.do/mujeres-y-violencia-hacia-2015/