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domingo, 28 de diciembre de 2014

“Lo mataron a traición...” - por Tony Raful

Puntos de vista 23 Diciembre 2014     
Tony Raful

El 12 de agosto de 1966, alrededor de las siete de la noche, un sobrino de Pichirilo, Otto, con quien vivía junto a su madre, en una segunda planta de la calle Arzobispo Meriño, casi esquina calle Restauración, le pidió prestada su pistola calibre 45. Otto era dirigente estudiantil y miembro del Movimiento Popular Dominicano. Otto alegó que se iba a trasladar a la parte alta de la ciudad a visitar un liceo secundario, y que la situación era muy peligrosa para la seguridad personal de los revolucionarios, por lo cual  necesitaba el arma. Pichirilo se la entregó y le dijo que tuviera cuidado y que regresara temprano.
Al entregarle el arma a su sobrino, Pichirilo quedó desarmado, aunque tenía a su alcance un arma larga de guerra, decidió salir a dar una vuelta en el barrio, sin protección. En la esquina de la Restauración con Meriño, los jóvenes departían tomando tragos y oyendo música del colmado que todavía hoy se encuentra en el mismo lugar. Cuando vieron a Pichirilo, varios de ellos se levantaron  a saludarlo y lo invitaron a quedarse con ellos, compartiendo. Pichirilo agradeció la invitación y les dijo que iba a subir la cuesta de la calle Restauración para visitar una familia amiga. Hacía apenas dos semanas, Pichirilo había detectado un servicio de agentes secretos ubicado en las cercanías que vigilaba sus salidas y visitas, por lo que varios combatientes de abril estuvieron acompañándolo para evitar un atentado.
La ciudad estaba desierta y semi oscura. Pichirilo llegó a la casa amiga en el momento en que el presidente Balaguer se dirigía  a la nación. Balaguer había tomado el poder el 1ero de julio de 1966. Luego de oírlo, charló de diversos temas, entre ellos su salida del país en los próximos días a una cita importante con la historia. El exterminio de los combatientes constitucionalistas fue sistemático desde el mismo inicio del gobierno provisional del doctor García Godoy. Un equipo homicida operaba teniendo como cuartel general la Base Aérea de San Isidro.
Feroz era el mandato a ejecutar con la finalidad de aniquilar todo vestigio y ejemplo combatiente. Sacha Volman, el rumano-norteamericano, colaborador de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana, vinculado al sector liberal de Washington, y uno de los factores claves en la lucha por la apertura de un espacio de libertades en el país a raíz del ajusticiamiento de Trujillo, y quien estuvo todo el tiempo de la guerra de abril, defendiendo la causa constitucionalista y moviendo contactos entre Senadores y Representantes, en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, opuesto a la invasión de los marines, y a quien ese adefesio de Estado llamado “Triunvirato”, deportó cuando el Golpe de Estado de 1963, llamándolo comunista, agente de Moscú, logró con su influencia, sacar del país a cientos de combatientes de abril así como a militares constitucionalistas para salvarlos de la muerte, consiguiendo visado a los Estados Unidos.
Una tarde, Sacha se encontró con Pichirilo y le ofreció sacarlo del país, Pichirilo le dijo que él se iba muy pronto, pero no para Estados Unidos. Tiempo después, el veredicto de muerte que pesaba sobre los comandantes constitucionalistas, se intentó aplicar cuando pistoleros tirotearon al comandante Eliseo Andújar (Barahona), casi en la misma puerta de su casa. Para poder salvar sus vidas se produjo un acuerdo, y varios comandantes constitucionalistas fueron designados en puestos diplomáticos en el exterior.
Cuando Pichirilo bajaba la cuesta de la calle Restauración, un sujeto le disparó por la espalda. Pichirilo que caminaba en medio de la estrecha calle, se lanzó a la acera izquierda donde  había una carbonera, hasta hace algunos años, el asesino observó que Pichirilo se había puesto la mano  sobre el pantalón al parecer buscando su pistola, y en vez de rematarlo, como debió hacerlo en su oficio malhechor, lo que hizo  fue huir desesperado, dejando el “trabajo” incompleto y cruzar las calle Meriño, Isabel la Católica hasta llegar a la calle Las Damas, perseguido por los jóvenes que departían en el colmando de la Meriño con Restauración. Pichirilo buscaba en su  cintura la pistola que  horas antes había prestado a su sobrino, y que de haberla tenido, hubiese eliminado al bandolero.
Los muchachos recogieron al herido y lo llevaron a un Centro Médico de la zona. Pichirilo que moriría al día siguiente en horas de la tarde, no habría muerto, según me dijo el médico José Martínez, quien lo recibió, si la Clínica hubiese tenido los aparatos y medios de que dispone ahora. Uno de los dos disparos penetró la parte baja de la espalda, lacerando la columna vertebral y uno de los riñones. El asesino, un sargento de la Fuerza Aérea,  logró refugiarse en la Fortaleza Ozama, que había sido reocupada por tropas de militares, cuando estuvo al punto de ser capturado por sus perseguidores. En el entierro de Pichirilo la multitud coreaba: “lo mataron a traición porque no tenían valor”.
http://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2014/12/16/349302/Pichirilo-no-era-comunista

Fidel habla de Pichirilo (Y 4) - por Tony Raful

El Che y Pichirilo (1,2,3) _ Por Tony Raful

¡Pichirilo no era comunista! - por Tony Raful

Puntos de vista 16 Diciembre 2014     
Tony Raful

Pichirilo no era comunista. Su ideología era un tanto difusa, basada en un antitrujillismo beligerante, un hermano suyo fue desaparecido por Trujillo. Lo animaba un ferviente deseo de combatir la dictadura más criminal del continente. De Pichirilo podría decirse lo mismo, que el Che dijo del comandante cubano, Camilo Cienfuegos, desvanecido por el azar en los cielos de Cuba: “Öno tenía la cultura de los libros, tenía la inteligencia natural del pueblo, que lo había elegido entre miles para ponerlo en el lugar privilegiado a donde llegó, con golpes de audacia, con tesón, con inteligencia... No vamos a encasillarlo, para aprisionarlo en moldes, es decir, matarlo. Dejémoslo así, en líneas generales, sin ponerle ribetes precisos a su ideología socioeconómica, que no estaba perfectamente definida; recalquemos, sí, que no ha habido en esta guerra de liberación un soldado comparable a Camilo...”.
Pichirilo fue uno de los fundadores del histórico Movimiento Popular Dominicano, el 20 de febrero de 1956 en La Habana, junto, entre otros, a Máximo López Molina. En ese mismo año de 1956, a mediados, salió hacia Ciudad México, para unirse a Fidel Castro y la expedición del yate “Granma”,  e iniciar la lucha armada para derrocar otra dictadura, la de Fulgencio Batista, aliado de Trujillo. Cuando el Movimiento Popular Dominicano fue fundado no reclamó la ideología marxista, surgió como una fuerza política de exilados antitrujillistas de matices diversos, con el objetivo de diferenciarse de otros grupos, sosteniendo la tesis enarbolada por Pablo Martínez, asesinado por Batista, sintetizada en la consigna de “Lucha interna o Trujillo siempre”. Cuando en 1965, las agencias de prensa norteamericanas difundieron un documento de la CIA, donde mencionaba los nombres de 56 supuestos comunistas dominicanos, que estaban participando en “puestos de dirección” en la revolución constitucionalista los primeros días de la guerra, para así justificar la injustificable intervención de 42 mil marines en nuestra Patria, no incluyó el nombre de Ramón Emilio Mejía del Castillo (Pichirilo), a quien los servicios de inteligencia norteamericanos tenían fichado como combatiente dominicano, destacado en la frustrada invasión de “Cayo Confites” (1947), y como expedicionario del “Granma” (1956), segundo capitán al mando de la embarcación. Sabían que había estado en Cuba desde diciembre de 1956, integrado a las células urbanas del Movimiento 26 de Julio, que había permanecido en diferentes posiciones administrativas del Estado cubano entre 1959 y 1963, que había laborado junto al Che en el Ministerio de Industrias, y que se encontraba en República Dominicana desde el inicio del gobierno constitucional de Juan Bosch.
¿Por qué no incluyeron a Pichirilo en la lista, cuando en el famoso listado, había muchos que no eran ni por asomo, comunistas?  ¿Tenía la Agencia Central de Inteligencia norteamericana el dato de que Pichirilo había salido de Cuba disgustado con el trato recibido a raíz de la incautación de armas en su residencia en 1960?  Desde su llegada al país durante el gobierno de Bosch, Pichirilo se convirtió en una especie de “perredeísta silvestre”, o sea, no organizado propiamente, en “bajo perfil político”, trabajando con sus parientes en el puerto de la capital en actividades comerciales. Su cercanía afectiva con los hermanos Mundito y Manny Espinal, dirigentes importantes del PRD y  militantes de la línea conspirativa y la lucha popular contra el Triunvirato, lo orientó políticamente. La CIA sabía que Pichirilo no era comunista y de seguro que intentó acercarse a él, para aprovechar su resentimiento o dolor por el trato recibido, desconociendo la CIA, la relación fraterna del Che Guevara con éste, que pesaría mucho más en su espíritu, que cualquier divergencia con la dirección de la revolución cubana. No especulo, tengo datos al respecto, que espero darlos a conocer en una obra que parece inevitable, sobre la estampa de Pichirilo.
Además, Pichirilo no era una figura mencionada en los primeros días de la revuelta, hubo de permanecer observando los acontecimientos de las primeras horas antes de envolverse con ribetes de leyenda en los sucesos de abril de 1965. Un dato curioso es que los días 15 y 16 de junio de 1965, cuando las tropas intervencionistas intentaron tomar la ciudad constitucionalista con un bombardeo infernal de toda clase de armamentos, sobre  San  Antón y la Puerta de San Diego, sobrevoló un helicóptero de la Fuerza Aérea Norteamericana, con unos altoparlantes donde un oficial decía, “Comandante Pichirulo (pronunciaba su nombre así), ríndete, te garantizamos la vida, esta no es tu guerra, tú  sabes pelear, tus amigos no, ríndete”.
La respuesta fue viril, patriótica entre las ruinas y los mesones coloniales, toneladas de palabras impublicables, gritos de guerra y victoria, mientras dejaba escuchar su  inseparable ametralladora “Cristóbal”, como refutación a los invasores. Y es que Pichirilo no era comunista, nunca lo fue, pero como dijo su amigo el Che, de Camilo, diríamos de él: no hubo en abril de 1965 un combatiente  comparable a Pichirilo.
http://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2014/12/16/349302/Pichirilo-no-era-comunista

Fidel habla de Pichirilo (Y 4) - por Tony Raful

El Che y Pichirilo (1,2,3) _ Por Tony Raful

Fidel habla de Pichirilo (Y 4) - por Tony Raful

Puntos de vista 9 Diciembre 2014     
Tony Raful

Una joven periodista cubana llamada Daily Sánchez Lemus, le escribió una carta a Fidel Castro, en la cual le pide informaciones sobre el personaje histórico dominicano, Ramón Emilio Mejía del Castillo (Pichirilo), para hacer una investigación sobre su vida. Castro le respondió de inmediato, en el mes de marzo de este año (2014). La periodista Sánchez Lemus, dijo en su carta a Fidel, que escribir la historia de Pichirilo, era además de algo tremendamente especial, un homenaje pendiente de la historia cubana a la de República Dominicana, y que  era, como si ella hubiera navegado en el “Granma” y llegado a las aguas cubanas con ellos y luchado junto a Caamaño, como luchó Pichirilo en 1965. 
En la carta de Fidel Castro, éste describe a Pichirilo como “un hombre de mar, menudo, con el rostro curtido por los rayos del sol”, y dice que fue Pichirilo que  comandó la embarcación que lo transportó a Cayo Confites (1947), donde más de mil combatientes aguardaron la hora de partida, para desembarcar en República Dominicana y enfrentarse a Trujillo. Sigue narrando Fidel, que conversó bastante con Pichirilo cuando asaltaron (Pichirilo y Fidel) la goleta “Angelita”, que pasaba cerca de Cayo Confites, y que según Fidel fue identificada a bastante distancia por Pichirilo.
Sigue diciendo Fidel que cuando se suscitaron problemas en Cayo Confites por la traición de aventureros cubanos que participaban en la expedición armada y por la compra de Genóvevo Pérez Dámera, jefe del ejército de Cuba de parte de Trujillo, Fidel se rebeló con la finalidad de no entregarse a los barcos de Marina cubana que detuvieron a los combatientes frustrando la invasión a Santo Domingo, y que su gran reconocimiento a Pichirilo nació por el hecho de que, “tomó el mando del buque para apoyarme y en coordinación conmigo, realizó grandes y audaces esfuerzos por engañar a la corbeta de la Marina de Cuba que, con los cañones de proa listos, nos ordenó en el extremo oriental de Cuba retroceder hacia el puerto de Antillas,  en la Bahía de Nipe, donde el resto de la expedición estaba ya prisionera.
Mi objetivo era salvar el grueso de las armas que llevaba el Aurora”. Castro añade: “Diez años más tarde, cuando el Granma zarpó de Méjico, Pichirilo se había unido a nosotros e iba, con toda su audacia y coraje, como segundo jefe de la embarcación. Ojalá hubiese sido el primero, pero tal tarea correspondió a un Comandante de la Marina de Cuba que se suponía experto en las costas y puertos de nuestro país. Ignoraba realmente cómo Pichirilo pudo salvar su vida después del desembarco del Granma, cuando nuestro destacamento fue prácticamente exterminado. Supe por estos días que Pichirilo fue uno de los 19 expedicionarios del Granma que lograron escapar sin ser torturados, asesinados o enviados a prisión.
La tarea de conocer más sobre él, corresponderá a los que investiguen la vida del combatiente dominicano. Solo conozco que luchó, con el grado de Comandante, bajo las órdenes de Caamaño, contra los soldados de la 82 división aerotransportada, que sumados a más de 40 mil infantes de marina, desembarcaron en Quisqueya. Fue atacado a tiros el 12 de agosto de 1966 por los órganos de inteligencia de República Dominicana, durante la Presidencia de Joaquín Balaguer, órganos que estaban bajo la égida del Gobierno de Estados Unidos. Murió horas después, el 13 de agosto cuando yo cumplía 40 años. Su muerte provocó una ola de protestas en la Ciudad de Santo Domingo y su entierro devino en una combativa manifestación de repudio al débil gobierno de Balaguer”.
Fidel Castro termina su respuesta a Daily Sánchez Lemus con estas palabras: “Nadie agradecería más que yo, una biografía de Ramón Emilio Mejía del Castillo, no importa cuán modesta sea. Vale la pena que hombres como él, Jiménez Moya, y otros heroicos combatientes, sean conocidos por dominicanos y cubanos”. Todo parece indicar que Fidel no  siguió la vida de Pichirilo en Cuba después del triunfo de la revolución. Pichirilo vivió el proceso revolucionario desde 1959 hasta 1963, cuatro años.
Tampoco se enteró de algunas dificultades que tuvo Pichirilo, debido a su almacenamiento de armas y a su estilo libre de críticas que exponía abiertamente. No supo que Pichirilo había laborado en varias instituciones y que trabajó en el Ministerio de Industrias junto al Che Guevara, ni mucho menos las circunstancias de su salida de Cuba auspiciada por el Che, con el que tuvo lazos muy fraternos de convivencia. Para la esperada biografía de Pichirilo es necesario  reconstruir la memoria histórica con el concurso de todos, para que, como dice  el propio Fidel, “hombres como él, Jiménez Moya  y otros heroicos combatientes, sean conocidos por dominicanos y cubanos”.
http://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2014/12/9/348424/Fidel-habla-de-Pichirilo

El Che y Pichirilo (1,2,3) _ Por Tony Raful

martes, 2 de diciembre de 2014

El Che y Pichirilo (1,2,3) _ Por Tony Raful

El azar: ¡El Che y Pichirilo! (1)
TONY RAFUL
Puntos de vista 18 Noviembre 2014 http://www.listindiario.com/
Ernesto Guevara desapareció de la vida pública cubana en el mes de marzo de 1965, con la finalidad de encabezar  fuerzas africanas e internacionalistas en el Congo, para luchar por sus ideales de liberación contra el Estado racista de Sudáfrica y los sectores colonialistas de la región. Como dato curioso
, (de nuevo el  concurrente azar), el Che y trece combatientes cubanos desembarcaron en el  Este del Congo Leopoldville, luego de cruzar el lago Tanganica, la tarde del 24 de abril de 1965, iniciando la lucha armada esa tarde histórica para el pueblo dominicano, tal y como lo señala el señor Jorge Risquet, organizador de su llegada a los campos de batallas africanos.
La revolución constitucionalista fue una revolución democrática cuyos objetivos eran la reposición del gobierno del profesor Juan Bosch, derrocado el 25 de septiembre de 1963, y  tuvo como bandera emblemática, la puesta en vigor de la reforma constitucional del 29 de abril de 1963, que garantizaba derechos  sociales y políticos. En gran medida el experimento democrático e impecable de Bosch, los siete meses de su gobierno, se aproximaba al  proyecto del presidente John Kennedy,  de la “Alianza para el Progreso”, cambios democráticos pacíficos, en oposición al modelo violento y  confrontativo de la revolución cubana, enfrentando al  “Pentágono” que no  creía en los estándares  “flojos con los comunistas”, que se les endilgaba a Bosch. El Che llegó a Bolivia, luego de su experiencia en África, en los primeros días de noviembre de 1966, para iniciar la lucha armada contra el régimen militar golpista del general René Barrientos, y extender las llamas de la rebelión  en todo el continente.
Ramón Emilio Mejía (Pichirilo) era un viejo lobo de mar, que tempranamente  huyó del país por su oposición a la dictadura de Trujillo, en los años 40 del siglo pasado, integrándose a todas las tentativas de derrocamiento de la tiranía dominicana. En Cayo Confites, Cuba, en 1947, capturó una goleta dominicana, que él identificó  como la goleta “Angelita” del general Trujillo y junto a Fidel Castro la tomaron por asalto en mar abierto (Castro ha citado varias veces la valentía de Pichirilo). El 3 de diciembre de 1956, Pichirilo timoneó junto a un marinero cubano, el yate Granma, que desembarcó con 82 hombres, encabezados por Castro, en el Oriente de Cuba para iniciar la lucha armada contra la dictadura de Batista. Pichirilo sobrevivió al exterminio de los expedicionarios, sorprendidos por las patrullas del ejército cubano. Mientras Castro y 11 combatientes lograron tomar el firme de la Sierra Maestra, Pichirilo logró llegar a la ciudad de La Habana, donde se integró a las células urbanas del Movimiento 26 de Julio. En el año de 1960, la casa de Pichirilo fue allanada, incautándose una gran cantidad de armas de fuego, que el dominicano almacenaba para emplearlas en la lucha contra Trujillo.
Debido  a la calamitosa situación que vivía Cuba en aquellos meses y a las denuncias de conspiración (el Vapor francés “La Coubre” fue dinamitado el 3 de marzo de 1960, en el muelle de La Habana, con gran cargamento de armas compradas por el gobierno cubano en Bélgica, para defenderse de una posible invasión), las armas incautadas a Pichirilo no les fueron devueltas, lo que provocó un virtual rompimiento de éste con Castro. Aunque Pichirilo permaneció en Cuba, mostraba inconformidad con el trato recibido por la Seguridad cubana. En 1961 la represión contra opositores y sospechosos se intensificó luego del desembarco de Playa Girón en abril de ese año. Sin embargo, Pichirilo tenía un amigo dentro de la revolución cubana, y ese era el comandante Ernesto Guevara, quien lo mandó a buscar a su despacho y le informó, que lo más conveniente era que saliera de Cuba, debido a que estaba siendo investigado por las armas que había guardado y por ciertas amistades que no eran bien vistas, y que él, el Che, le garantizaba su salida, aunque podría posteriormente volver a Cuba. Fue así como Pichirilo salió de Cuba en ese tiempo. El relato de  esa entrevista  está debidamente datada en un documento escrito por quien fue su compañera en Cuba, y con quien tuvo un hijo, que luego vino a la República Dominicana, exhumó el cadáver de Pichirilo en el cementerio de la avenida Independencia, y se hizo las pruebas de paternidad del ADN, que confirmaron que ciertamente era su hijo.  Quien escribe conoció y trató a este único hijo de Pichirilo y lo acompañó  al acto de exhumación de sus restos. Las motivaciones de esta amistad entre Pichirilo y Guevara estaban probablemente determinadas por la condición de extranjeros de ambos como acompañantes de Castro en el Granma y por la admiración que despertaba en Guevara, la legendaria valentía y coraje del dominicano. Pichirilo que vivió de nuevo en el país entre 1962 y 1966 (fue asesinado en agosto de 1966), siempre citaba a Guevara como su líder y amigo, más no a Castro, al que guardaba algún resentimiento por el allanamiento de su casa y la incautación de las armas. Volveremos sobre el tema y revelaremos los contactos de Guevara con Pichirilo al finalizar la revolución constitucionalista de 1965, y el pasaje de avión que Guevara le envió, para que se reuniera con él cuanto antes. Pichirilo murió con el pasaje a México en su bolsillo, cuando fue baleado en agosto de 1966.

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“El Che me quería”, dijo Pichirilo  II
TONY RAFUL
Puntos de vista 25 Noviembre 2014
El malestar que le causó a Pichirilo el allanamiento a su casa y la incautación de armas de guerra que almacenaba para los futuros combates contra Trujillo, estimuló su inveterada vocación a expresarse críticamente en todos los escenarios, tratándose como lo era él, un héroe de la triunfante revolución cubana, pero Pichirilo no comprendía los difíciles momentos que se vivían en Cuba en los que se atentaba diariamente contra el proceso histórico que él había ayudado a materializar.
La “lengua” del dominicano era imparable, incluso haciendo alusiones al “caballo” como él llamaba a Fidel Castro. Laboró en varias instituciones, hasta que el Che Guevara con la finalidad de protegerlo, se lo llevó al Ministerio de Industrias, y lo puso a trabajar a su lado, pero Pichirilo no cesó en sus quejas y pedimentos de que le devolvieran las armas.
Hay que ubicarse en ese tramo de la historia cubana (1960-61), la voladura del vapor La Coubre, sabotajes en todo el país, quema terrorista de la famosa cadena de tiendas “El Encanto”, surgimiento de guerrillas anticastristas en las lomas del Escambray, quema de cañaverales, invasión de Playa Girón, para tener una aproximación de la gravedad del momento vivido y de las medidas extremas, algunas injustas que tomaron las autoridades cubanas para preservar su revolución socialista.
Pero Pichirilo no poseía entre sus activos cognitivos el aval de una cultura política sólida ni de una formación ideológica, era un guerrero valiente, un antitrujillista probado, un revolucionario silvestre, pero no un pensador ni un analista. Un día, abrumado por los informes de los servicios de la “inteligencia cubana”, el Che mandó a buscar a su despacho a Pichirilo. La historia de esta conversación histórica, la narró el propio Pichirilo a su amigo entrañable, Joaquín Basanta, quien la relata en una especie de “memorias” sobre Pichirilo.
Basanta era un argentino sublime, revolucionario intenso y solidario, muy comprometido con la revolución cubana, y amigo devoto del profesor Juan Bosch, a quien había conocido en el exilio. Basanta conoció y trató a Pichirilo en Cuba y en el país. Sus notas son valiosas y nos confi rman los datos posteriores sobre el destino de Pichirilo. Joaquín Basanta fue el esposo de la Dra. Milagros Ortiz Bosch, y padre del gran artista de la producción cinematográfi ca, nuestro admirado y dilecto, Juan Basanta.
“El Che me quería”, le dijo Pichirilo a Basanta, cuando le narró el encuentro, en el cual, el Che, de manera ríspida, en el lenguaje que entendía Pichirilo, le dijo, “Oye Pichi, ¿tú no puedes dejar de hablar tanta mierda?”. El Che se quejó de que Pichirilo seguía criticando y no detenía la lengua.
El Che le planteó la conveniencia de que Pichirilo saliera del país por un tiempo, que se tomara una especie de vacaciones, y en tono profético, apostando a un “cisne negro”, le dijo, que “a lo mejor en ese tiempo, aparece un lío por ahí en Santo Domingo, y te metes de lleno”, (el lío que el Che sugirió era la guerra de abril de 1965, que ni el Che ni Pichirilo pudieron suponer).
Pichirilo le dijo que de ninguna manera se iba de Cuba. El Che le dijo que era una orden, que él le arreglaba los documentos de viaje y que se fuera por su propio bien. Al parecer Pichirilo entendió después, que el Che lo estaba salvando, porque siempre que pudo, en Santo Domingo, hablaba con cariño del Che, hasta que el Che lo mandó a buscar, en los preparativos de su proyecto guerrillero en Bolivia, misión para la cual, Pichirilo, exhibió una inusitada alegría, la sola idea de reencontrarse con su amigo que lo quería, el Che, aunque no tenía idea dónde iría fi nalmente.
El Che se encontraba desde el mismo 24 de abril en El Congo, pero se enteró de los trascendentales sucesos de Santo Domingo y de la intervención militar norteamericana, así como de las noticias que lo ubicaban en República Dominicana. Y repasando las informaciones, supo que entre los combatientes civiles dominicanos, el más destacado y mencionado, por su fi ereza en el combate, era Pichirilo, quien había encontrado el “lío” histórico que le profetizó. Abril del 65 puso a Pichirilo en la cabeza del Che. Para sus fi nes continentales, Pichirilo era un símbolo internacionalista y tenía la actualidad histórica de los sucesos de Santo Domingo. Sólo el azar impidió que el Che y Pichirilo, juntos, cruzaran la barrera de la historia, como cóndores en los altozanos de la cordillera de los Andes.


El Che quiere verte, Pichirilo... 3
Puntos de vista 2 Diciembre 2014
Por lo menos tres fuentes atestiguaron haber escuchado de labios de  Pichirilo la versión  según la cual, éste había sido contactado  por el Che Guevara, para encontrarse con él en alguna parte del mundo. Una de ellas, lo fue Joaquín Basanta, quien así lo confirmó, declarando que Pichirilo se lo informó días antes de morir asesinado. Otra lo fue, el dramático testimonio que al autor de esta columna, ofrecieron los comandantes constitucionalistas, Eliseo Andújar (Barahona) y Arturo Pujols, amigos y compañeros íntimos de Pichirilo. “Barahona””fue el segundo hombre al mando del valeroso comando de San Antón que encabezó Pichirilo. Y el tercer informante lo fue Otto Pérez Pichirilo, su pariente, con quien vivía a la hora de morir, en la calle Arzobispo Meriño casi esquina Restauración, de la ciudad colonial. Otto fue un destacado dirigente estudiantil y me aseguró, que Pichirilo, a quien él tenía como un tío, le dijo que el Che lo había mandado a buscar, enseñándole el boleto aéreo, con destino a Ciudad México, que era el lugar donde Pichirilo debía llegar para ser llevado posteriormente  ante la presencia del Che. Ese boleto aéreo indicaba que Pichirilo debía salir de Santo Domingo la semana  posterior a su muerte. El boleto aéreo fue visto y tenido en sus manos por  Eliseo Andújar y Arturo Pujols. Pichirilo  no tenía la menor idea, sobre el lugar donde estaba el Che, pero suponía que estaba combatiendo o iría a combatir con las armas en las manos en algún territorio, pues en octubre de 1965, Fidel Castro dio a conocer la famosa carta de despedida del Che, donde anunciaba su decisión de retomar el camino guerrillero. El Che estaba en Cuba clandestinamente, desde  finales de junio o principio de julio de 1966, escogiendo los hombres que lo acompañarían a la guerrilla en Bolivia  y contactando figuras de otras naciones, para incorporarlas al frente guerrillero de carácter internacionalista. Pichirilo estaba feliz, como niño  con juguete nuevo, hasta el grado de que le dijo a “Barahona” y a Pujols, cuando le enseñó el boleto, que hablaría con el Che, para mandar a buscarlos y que éstos, “Barahona” y Pujols, se integrarían con él, juntos al Che.
Pichirilo recibió semanas antes de su muerte, a un enigmático sujeto, de origen cubano, quien visitó el país, vestido  con hábitos sacerdotales, perteneciente a una supuesta orden religiosa, quien se identificó como correo de un “viejo amigo” que lo quería ver, para lo cual le entregó una carta cifrada,  cuya tutoría reconoció de inmediato, en la cual había un mensaje donde lo invitaba a una “fiesta” en México. La carta no estaba firmada por el Che, sino por “un viejo amigo”. “Barahona” antes de su muerte me aseguró que cuando mataron a Pichirilo, él recogió todas sus pertenencias entre ellas la carta que le trajo el supuesto sacerdote católico, y que la buscaría entre los papeles,  documentos y  vestimentas de Pichirilo. No la pudo encontrar pero me juró delante de Pujols, que él vio la carta,  en papel muy fino y arrugado, pero que la misiva no decía más nada.  El “contacto” del Che  compró el boleto aéreo con destino  final, “México”, para lo cual le pidió el nombre completo a Pichirilo, quien se llamaba Ramón Emilio Mejía del Castillo. Estamos hablando de que Pichirilo fue  tiroteado el 12 de agosto de 1966 y murió al otro día, 13 de agosto. La entrevista  con el supuesto sacerdote cubano se  efectuó diez días antes de su asesinato, en los primeros días de agosto de 1966, que es el período de tiempo, en el cual Pichirilo habló del viaje a México con Basanta, Barahona, Pujols y con su pariente, Otto. El Che estaba en Cuba reclutando sus fuerzas para la lucha armada en Bolivia, en ese interregno. Pichirilo debió tener a la hora de su muerte 42 o 43 años, no más, el Che tenía  39. Pichirilo venía de conquistar lauros peleando contra los interventores norteamericanos, y esa credencial, pudo haber sido la razón de su atractivo y escogencia.  
El dibujante argentino Ciro Bustos, relata, en un libro titulado, “El Che quiere verte”, que estando en Argentina, sin ningún contacto con el Che desde hacía varios años, recibió una extraña visita, de una persona que no conocía, que le llevó el mensaje de que el Che quería verlo, facilitándole pasaje aéreo y contacto, antes de  ser iniciada la campaña guerrillera boliviana, lo que confirmaría el método usado en el caso de Pichirilo.