Escritura a mano, aulas sin pantallas y aprendizaje profundo
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
Las escuelas del siglo XXI suelen confundir rapidez con profundidad. Teclear más veloz o tenerlo todo “a un toque” no equivale a aprender mejor. La evidencia reciente sugiere, con creciente convergencia, dos líneas de acción de bajo costo y alto retorno pedagógico: reinsertar la escritura a mano en los momentos de codificación y liberar el aula —durante la clase— de la competencia feroz del smartphone. No se trata de nostalgia analógica: es política pública informada por datos y por la neurociencia del aprendizaje. [cris.unibo.it], [partypolitics.org]
Escribir a mano le plantea al cerebro una tarea cualitativamente distinta a la de teclear. Quien toma apuntes con bolígrafo se ve forzado a seleccionar lo esencial, parafrasear y organizar ideas en una página finita; la limitación física —y temporal— exige síntesis. Experimentos controlados demostraron que, incluso cuando no hay internet ni distracciones, los estudiantes que tipean copian más en verbatim y rinden peor en preguntas conceptuales que quienes escriben a mano. La “eficiencia” del teclado, paradójicamente, facilita la transcripción literal y dificulta el procesamiento profundo que sostiene la comprensión y la memoria a largo plazo. La ventaja manuscrita no es un mito romántico: meta‑habilidades cognitivas como la elaboración, la construcción de esquemas y el anclaje espacial del contenido (la ubicación de una idea en la página) emergen con mayor fuerza cuando hay trazo, presión y secuencia motora que cuando hay pulsación uniforme sobre teclas. [economist.com], [economist.com] [cris.unibo.it]
La neurociencia aporta, además, una explicación plausible: escritura manuscrita = integración sensoriomotora. El registro motor fino, el feedback háptico de lápiz y papel y la coordinación visomotriz dejan una “huella” que refuerza el reconocimiento y la consolidación de la información en memoria. Ese “circuito” no se activa del mismo modo cuando tecleamos. Revisiones sobre el control motor de la escritura en el cerebro en desarrollo muestran que, alrededor de los diez años, los niños transitan hacia programas motores automatizados que liberan recursos atencionales para la composición y el razonamiento; en otras palabras, cuando la mano “sabe escribir”, la mente puede pensar mejor lo que escribe. [opal.so], [athens-times.com]
Naturalmente, no se trata de prohibir el teclado ni de negar su potencia para redactar, revisar o colaborar. Se trata de usar cada canal donde mejor rinde. Como recuerda Lane Greene en The Economist, escritura y tipado no son equivalentes para aprender: el lápiz gana para codificar conceptos; el teclado, para producir texto extendido y revisar. La clave es diseñar secuencias didácticas que asignen bien el medio al objetivo. Y, con honestidad académica, conviene reconocer que existen replicaciones con efectos menores o inconsistentes cuando se controla por el estudio posterior de notas: por eso, la recomendación no es dogmática; es quirúrgica. Inyectemos escritura a mano en momentos de codificación (clase magistral, seminario conceptual, lectura guiada) y preservemos el teclado para cuando haga lo que mejor hace. [orcid.org], [cris.unibo.it] [justiciayt…cia.com.do]
El segundo frente es el ruido de bolsillo: el smartphone en el aula. Durante años, la conversación se sostuvo sobre percepciones y correlaciones. En septiembre de 2025, The Economist informó el primer ensayo aleatorizado de gran escala: en diez instituciones de educación superior en India, 16 955 estudiantes fueron asignados al azar a cursos que sí o no exigían entregar el teléfono al entrar al salón; resultado: el grupo “sin teléfono” mejoró su promedio en ≈0.086 desviaciones estándar, con efectos mayores en alumnado de bajo rendimiento, de primer año y en áreas no STEM. Quien piense que 0.086 DE es “poco” olvida que la mayoría de las intervenciones educativas sostenibles arrojan efectos pequeños, y que pequeño + barato + escalable es, muchas veces, la combinación ganadora. Un análisis independiente resumido por economistas calificó el efecto como modesto, relevante y de bajo costo, y documentó algo políticamente crucial: tras vivir la política, los propios estudiantes se volvieron más favorables a la restricción por los beneficios percibidos en foco y clima de clase. [partypolitics.org] [academic.oup.com]
No hay, sin embargo, un consenso monocorde. En salud mental, editoriales académicas recientes advierten que los efectos de los bans son heterogéneos y que muchas prohibiciones se adoptaron antes de contar con evidencia causal. Esa crítica es atendible, pero no invalida la mejora académica del RCT; tampoco contradice un hallazgo robusto de la OCDE: la distracción por pantallas en clase—propias o ajenas—se asocia con peores resultados. Es decir, aun si los efectos sobre bienestar son inciertos, el tiempo de aprendizaje recuperado es tangible. Además, la comparación internacional enseña que el contexto importa: The Economist ha señalado resultados diversos por país (mejoras en Inglaterra y España, nulos en Suecia), lo que refuerza la idea de acompañar cualquier restricción con pedagogía y enforcement consistentes. Por eso, la clave es no prohibir por prohibir, sino ordenar el aula para el objetivo didáctico y enseñar agencia digital para el resto del día. [scispace.com], [economist.com] [library.plu.edu] [link.springer.com]
PISA 2022 añade matices prácticos: los estudiantes reportan altos niveles de distracción por dispositivos y, a la vez, parece existir una “zona óptima” en la que el uso moderado y regulado de herramientas digitales para aprender sí se asocia con mejores resultados y mayor pertenencia escolar. El problema no es “la tecnología” en abstracto; el problema es el uso recreativo y el multitasking durante la explicación del docente. De nuevo, asignar el medio al momento: enseñar con tecnología cuando aporta y aprender sin distractores cuando toca codificar. [economist.com], [video.alex…street.com]
Con estos hallazgos, la arquitectura de política emergente es clara. Primero, aula libre de smartphones durante la clase: colección al entrar y devolución al salir mediante pouches o casilleros; observaciones aleatorias para verificar cumplimiento; un protocolo de excepciones limitado a fines pedagógicos o de salud. El ensayo aleatorizado ofrece la cifra y la OCDE, el diagnóstico: liberar la atención rinde, sobre todo para quienes más lo necesitan. Segundo, ventanas de uso digital instruccional con dispositivos gestionados por la escuela (no el teléfono personal): plataformas de control de aula, listas blancas de sitios y objetivos de aprendizaje explícitos. PISA sugiere que el uso moderado y planificado funciona; el recreativo, no. Tercero, formación docente en ingeniería de la atención: diseño de apuntes guiados manuscritos, técnicas de parafraseo y síntesis, micro‑estrategias de foco (pausas atencionales, señalización), y uso productivo de tecnología. Cuarto, currículo de agencia digital: autorregulación, higiene del sueño, configuración de notificaciones y hábitos de estudio. El propio debate internacional sobre bienestar sugiere que los bans sin educación para el uso responsable pueden quedarse cortos. Quinto, comunicación honesta con familias: la política es intraclase, no intrajornada; hay protocolos de emergencia; se definen canales de contacto; se explica el porqué (la atención como recurso escaso) y el cómo (ventanas pedagógicas de tecnología). En países donde se ha sondeado, muchos padres desean que el teléfono esté disponible por seguridad, pero reconocen su interferencia durante la clase. [partypolitics.org], [economist.com] [video.alex…street.com] [cris.unibo.it] [link.springer.com] [books.google.com]
Nada de esto requiere milagros; sí requiere medición. Un tablero mínimo incluye: cambios en GPA/notas por cohorte y subgrupos (el RCT aporta una estimación creíble de +0.086 DE), observaciones breves y anónimas de tiempo en tarea y disrupciones (donde ya se vieron menos charla y menos uso de móviles), encuestas de percepción estudiantil (apoyo a la medida tras exposición y sensación de foco), tasas de cumplimiento de colección/devolución y consistencia del enforcement, y un seguimiento prudente de bienestar para evitar la compensación extraclase (más pantalla fuera por menos pantalla dentro). [partypolitics.org], [academic.oup.com], [link.springer.com]
En la República Dominicana, el aterrizaje es posible ya. La Ley General de Educación 66‑97 faculta al Consejo Nacional de Educación a normar y actualizar prácticas; el Marco Curricular (2016) ya prioriza competencias —comunicativa y de pensamiento crítico— donde la síntesis manuscrita calza sin fricción; las Normas de Convivencia permiten regular el uso de dispositivos a nivel de centro; y el Plan Decenal Horizonte 2034 ofrece el paraguas estratégico para dar coherencia y continuidad. RD, además, enfrenta una urgencia: en PISA 2022 mejoró respecto de 2018, pero se mantiene muy por debajo del promedio OCDE en matemáticas, lectura y ciencias; reducir distracciones y fomentar procesamiento profundo son palancas de bajo costo para recuperar terreno. [acento.com.do], [politicalpartydb.org], [scielo.cl], [researchgate.net] [frontiersin.org], [sociologyd…ussion.com]
¿Qué se puede hacer sin cambiar la ley? Primero, emitir una Ordenanza “Aula sin Smartphones” (intraclase) de alcance nacional para armonizar las Normas de Convivencia: estándares de colección, verificación, excepciones y sanciones pedagógicas proporcionales. Segundo, cursar una Circular MINERD que requiera segmentos de escritura a mano en momentos de codificación (clases expositivas y lectura guiada), con rúbricas de síntesis manuscrita en evaluaciones formativas. Tercero, aprobar un Protocolo de Ventanas Digitales que especifique qué actividades justifican el uso de tecnología, cuándo y con qué controles (dispositivos del centro, MDM, listas blancas). Cuarto, lanzar pilotos distritales de 12 meses con evaluación independiente, y escalar a 24–36 meses si los indicadores responden. Todo ello es consistente con la Ley 66‑97, con las Bases Curriculares (2016) y con las Normas de Convivencia vigentes. [acento.com.do], [politicalpartydb.org], [scielo.cl]
El despliegue razonable es por fases. En 0–6 meses, normativa y comunicación con familias y actores (docentes, ADP, asociaciones de colegios y APMAE) enfatizando que el ban es solo intraclase y que hay ventanas pedagógicas. En 6–18 meses, pilotos en 10–15 distritos con métricas de desempeño, clima y cumplimiento; encuestas de estudiantes para captar el cambio en apoyo tras exposición, como sugiere el RCT. En 18–36 meses, escalamiento nacional, afinamiento del enforcement, publicación de un tablero de resultados y ajustes curriculares para consolidar la escritura manuscrita donde más aporta. [scielo.cl], [academic.oup.com]
Que nadie tema el “atraso tecnológico”. Una escuela que ordena el tiempo de pantalla para enseñar mejor y prioriza la escritura a mano para aprender mejor no es una escuela “anti‑tech”; es una institución que entiende que la atención es el bien escaso de nuestra era. De hecho, cuando se planifican ventanas instruccionales con dispositivos gestionados por el centro y objetivos claros, los aprendizajes con tecnología mejoran; el problema es abrir la puerta indiscriminadamente al canal recreativo durante la explicación del docente. Ahí es donde la evidencia internacional—PISA y la OCDE—nos pide moderación, regulación y foco. [video.alex…street.com], [economist.com]
Al final, la innovación educativa no consiste en saturar de pantallas cada minuto, sino en diseñar secuencias donde se usa la herramienta adecuada en el momento justo. En ese equilibrio virtuoso, el lápiz y el cuaderno no son reliquias: son tecnología cognitiva de alta fidelidad. Y un aula sin teléfonos no es un gesto nostálgico: es ingeniería de la atención al servicio del aprendizaje, una invitación a que la escuela recupere, aunque sea por una hora, el monopolio de lo más valioso que tienen nuestros estudiantes: su foco. [orcid.org], [economist.com]
Referencias
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Greene, L. (2025, noviembre). Does handwriting help you learn? [Video]. The Economist. https://www.youtube.com/watch?v=svNR4zZY7C4
Johnson (column), The Economist. (2023, 14 de septiembre). The importance of handwriting is becoming better understood. https://www.economist.com/culture/2023/09/14/the-importance-of-handwriting-is-becoming-better-understood
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Lambert, J. (2024, 11 de mayo). Why writing by hand beats typing for thinking and learning. NPR. https://www.npr.org/sections/health-shots/2024/05/11/1250529661/handwriting-cursive-typing-schools-learning-brain
Mueller, P. A., & Oppenheimer, D. M. (2014). The pen is mightier than the keyboard: Advantages of longhand over laptop note‑taking. Psychological Science, 25(6), 1159–1168. https://doi.org/10.1177/0956797614524581
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Palmis, S., Danna, J., Velay, J.-L., & Longcamp, M. (2017). Motor control of handwriting in the developing brain: A review. Cognitive Neuropsychology, 34(3–4), 187–204. https://doi.org/10.1080/02643294.2017.1367654
Sungu, A., Choudhury, P. K., & Bjerre‑Nielsen, A. (2025, septiembre 4). Banning smartphones in classrooms helps students. The Economist. https://www.economist.com/united-states/2025/09/04/banning-smartphones-in-classrooms-helps-students
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Tyler Cowen. (2025, septiembre 12). A new RCT on banning smartphones in the classroom. Marginal Revolution. https://marginalrevolution.com/marginalrevolution/2025/09/a-new-rct-on-banning-smartphones-in-the-classroom.html
Gobierno de Suecia. (2024, 4 de junio). Serious issue that 30% of pupils distracted by mobile phones during lessons [Press release]. https://www.government.se/press-releases/2024/06/serious-issue-that-30-of-pupils-distracted-by-mobile-phones-during-lessons/
Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD). (1997). Ley General de Educación 66‑97. https://ministeriodeeducacion.gob.do/docs/marco-legal/leyes/ley-general-de-educacion-no-66-97-go-no-9951-del-10-de-abril-de-1997.pdf
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MINERD & CONANI. (2019). Normas del Sistema Educativo Dominicano para la Convivencia Armoniosa en los Centros Educativos Públicos y Privados. https://www.educando.edu.do/portal/wp-content/uploads/2019/08/Normas-de-convivencia-FINAL-WEB.pdf
MINERD. (2025). Plan Decenal de Educación Horizonte 2034. https://ministeriodeeducacion.gob.do/sobre-nosotros/plan-decenal-de-educacion
Diario Libre / EFE. (2023, 5 de diciembre). Informe PISA: RD por debajo de la media en matemáticas, lectura y ciencia. https://www.diariolibre.com/actualidad/educacion/2023/12/05/informe-pisa-rd-por-debajo-media-en-matematicas-lectura-y-ciencia/2542159
ProFuturo. (2024, 5 de junio). Students and Screens: What PISA Says. https://profuturo.education/en/observatory/trends/students-and-screens-what-pisa-says/
RCT (tipo de experimento científico usado principalmente para conocer el efecto de las medicinas u otros tipos de tratamiento no médicos sobre una población).
Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, escritor y editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
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Escritura a mano, aulas sin pantallas y aprendizaje profundo — por Luis Orlando Díaz Vólquez
La evidencia converge en dos decisiones de bajo costo y alto impacto: escritura manuscrita en momentos de codificación y aulas phone‑free durante la clase. La primera profundiza (sintetizar, parafrasear, organizar); la segunda despeja (menos distractores, más foco), con efectos especialmente relevantes en estudiantes de menor rendimiento.
No es “anti‑tecnología”: es ingeniería de la atención. Use la tecnología cuando construye (proyectos, práctica guiada con dispositivos gestionados) y retírela cuando estorba (explicación y codificación).
Checklist práctico
• Recolección del móvil al entrar; devolución al salir
• Segmentos de apuntes manuscritos en explicaciones y seminarios
• Ventanas digitales planificadas con equipos del centro y objetivos claros
• Agencia digital: hábitos de foco, notificaciones, sueño
• Indicadores: GPA/notas, foco (observaciones), cumplimiento, clima y percepción
RD puede actuar hoy con Ley 66‑97, Currículo 2016, Normas de Convivencia y Horizonte 2034: ordenar, pilotar (12 meses), medir y escalar (24–36 meses).
Conclusión: La innovación no es “más pantallas siempre”, sino la herramienta adecuada en el momento justo. El lápiz y el cuaderno son tecnología cognitiva de alta fidelidad; el aula sin teléfonos, una política de equidad atencional.
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