lunes, 19 de enero de 2026

OPINIÓN | Nelson Arroyo y la responsabilidad de un liderazgo que escucha

Nelson Arroyo y la responsabilidad de un liderazgo que escucha

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Todo cambio en la Administración Pública implica un examen profundo sobre el rumbo que toman las instituciones y sobre la capacidad de sus líderes para conducirlas hacia metas superiores. En la Dirección General de Aduanas (DGA), ese proceso inicia con la llegada de Nelson Arroyo, un servidor público cuya trayectoria ha estado marcada por tres pilares que hoy adquieren renovada relevancia: transparencia, eficiencia y resultados.

Pero Arroyo plantea una visión que trasciende la figura del director. En un país donde históricamente se ha depositado demasiado peso en las decisiones individuales, él recuerda que ninguna transformación real se sostiene sin equipos comprometidos, sin técnicos que crean en su rol, sin estructuras que funcionen con planificación, coordinación y respeto institucional. Su mensaje no es de protagonismo, sino de corresponsabilidad.

En su declaración pública, el nuevo director general reafirma una idea esencial para los tiempos que vive la administración pública dominicana:

“Los resultados no dependen de una sola persona, sino de equipos enfocados y conscientes del impacto de su trabajo.”

Esta afirmación resume una filosofía moderna del servicio público, una en la que el liderazgo no se impone, sino que se construye escuchando, acompañando y liderando con el ejemplo. En una institución tan estratégica como Aduanas —puerta de entrada y salida del comercio, garante de seguridad y motor de competitividad— este enfoque no es solo deseable: es imprescindible.

La DGA vive un período en el que la modernización tecnológica, la agilidad operativa y la integridad institucional se han convertido en estándares exigidos tanto por el país como por la comunidad internacional. Para sostener estos avances, Arroyo coloca el foco en lo más valioso: las personas.

Reconoce la dedicación detrás de cada proceso, el profesionalismo que sostiene cada verificación, cada despacho, cada análisis de riesgo. Valora el esfuerzo cotidiano que, aunque muchas veces invisible, es la base de una Aduanas moderna y confiable.

Su mensaje apunta a un norte claro: consolidar una institución donde el trabajo en equipo sea la norma, donde la comunicación interna fluya, donde cada rol se comprenda como parte de un engranaje que mueve al país.

La propia DGA lo reafirma en su comunicación oficial:

todo inicio implica responsabilidad y visión compartida. Y ese es, quizá, el punto más importante. Modernizar una entidad no es solo adquirir tecnología; es construir una cultura organizacional que piense a largo plazo, que genere resultados sostenibles y que entienda su obligación con la nación.

Arroyo asume el reto con un llamado a la unión, al compromiso colectivo y a la convicción de que cuando la institución avanza, avanza el país. Si esta visión se materializa en políticas efectivas, acompañamiento técnico y respeto por el talento humano, la DGA tendrá ante sí una oportunidad histórica para seguir fortaleciendo su rol en la administración del comercio y en la defensa de los intereses nacionales.

El desafío está planteado. El liderazgo que escucha ya dio su primer paso.

Santo Domingo, República Dominicana | 19.01.2026 | Por @LuisOrlandoDia1 @GUASABARAeditor @aduanard @nelsonarroyop

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