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martes, 14 de marzo de 2017

Tres poderes, tres funciones - INÉS AIZPÚN

AM 14 MAR 2017, 12:00 AM
Tres poderes, tres funciones
INÉS AIZPÚN
En una democracia en la que realmente exista una separación de los poderes, un Estado de Derecho, seguridad jurídica, verdadero respeto a las instituciones, no deberían ser necesarias las declaraciones (vía nota de prensa) de los funcionarios del gobierno rechazando una posible (e improbable) indagatoria al Presidente de la República.
Y eso vale aquí y en cualquier otro país.
Con sus presiones, los funcionarios peledeístas, dan la razón a los que ven una Justicia sometida al Ejecutivo o un Legislativo sumiso. En cualquier democracia, el Jefe del Ejecutivo puede y debe responder a las investigaciones de la Justicia si ésta llevara hasta su puerta alguna pregunta. Y ninguno de los otros dos poderes pueden renunciar a su función o mandato sin crear una crisis todavía mayor que la que pretendan disimular.
Una dictadura no es necesariamente militar ni nace siempre de un golpe de Estado. Una dictadura es una Justicia controlada y un Parlamento inútil, tres poderes bajo un solo mando, un poder ilimitado sin fiscalización ni controles de oposición. Ni siquiera tiene que ser violenta para ser una dictadura.
Pero si un derecho legítimo en una situación extraordinaria es considerado un “intento de desestabilización“ es que los poderes no son tan independientes o los funcionarios se pasan de sabrosos...
Danilo Medina es el presidente dominicano de mayor popularidad y puede seguir siéndolo, manejando bien esta crisis.
http://www.diariolibre.com/opinion/am/tres-poderes-tres-funciones-GX6563833
IAizpun@diariolibre.com

lunes, 13 de marzo de 2017

¿Hemos notado que todo ha cambiado? - ADRIANO MIGUEL TEJADA

AM 13 MAR 2017, 12:00 AM
¿Hemos notado que todo ha cambiado?
ADRIANO MIGUEL TEJADA
Todos parecemos estar conscientes de que las cosas han cambiado, pero seguimos tratando de resolver los nuevos problemas utilizando las instituciones y los canales viejos, sin analizar que muy posiblemente los mismos forman parte del problema y no de la solución.
Moisés Naim, en un lúcido ensayo titulado “El fin del poder”, concluye que “en el siglo 21, el poder es fácil de obtener, más difícil de usar y más fácil de perder”, y esto es así por la aparición de numerosas fuerzas sociales que apoyadas en la tecnología y en las nuevas oportunidades y derechos, son capaces de remover los cimientos de la vieja sociedad.
Por supuesto, una sociedad como la descrita por Naím es muy inestable y muchos de los grupos que interactúan en la sociedad no buscan construir un nuevo orden sino destruir el viejo sin ofrecer una alternativa.
Pero lo que me interesa es llamar la atención de que seguimos hablando de que los partidos políticos son fundamentales para el nuevo orden, cuando en realidad pueden ser una retranca al cambio con su monopolio de las candidaturas, con su financiamiento sin control y con sus camarillas enquistadas dispuestas a hacer todo tipo de negocios con tal de mantenerse en el poder.
Así como vemos que una guerrilla obliga a negociar a las fuerzas regulares, que un emprendedor logra vender por internet más que una gran corporación y que un grupo con un slogan logra doblarle el pulso a un gobierno, como ocurrió con el 4 por ciento, así tenemos que cambiar las instituciones políticas para adecuarlas a los nuevos tiempos.
No se trata de cambiar una elite partidaria por un grupo de sublevados, sino de comprender que ya no existe el monopolio del poder como lo conocemos y todos debemos adaptarnos, incluyendo la ley.
http://www.diariolibre.com/opinion/am/hemos-notado-que-todo-ha-cambiado-GA6552844
atejada@diariolibre.com EL FIN DEL PODER: especial de Moisés Naím

martes, 19 de mayo de 2015

Complejidad electora, elecciones presidenciales, congresuales y municipales | Por JOSÉ ANGEL AQUINO/MIEMBRO TITUAR DE LA JCE

Por JOSÉ ANGEL AQUINO/MIEMBRO TITUAR DE LA JCE
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Este 15 de mayo del 2015 se ha iniciado el conteo regresivo anual hacia las elecciones presidenciales, congresuales y municipales del 15 de mayo del año 2016. Desde el año 1994 no se realizan en el país elecciones simultáneas en todos los niveles de elección, ya que la reforma constitucional de ese año separó las elecciones presidenciales de las congresuales y municipales, lo cual conducía a la realización de comicios cada dos años.
Entre cada elección presidencial, tuvimos lo que se denomina en la nomenclatura electoral como “elecciones de medio término”, y que se interpretan frecuentemente como una evaluación anticipada por parte del elector de la gestión presidencial.
La Constitución del 2010, en su artículo 209, vuelve a unificar el calendario electoral, pero solamente las elecciones presidenciales y legislativas, manteniendo separados los comicios municipales.
En ese sentido, señala este texto constitucional que las “elecciones se celebrarán de manera separada e independiente. Las de presidente, vicepresidente y representantes legislativos y parlamentarios de organismos internacionales, el tercer domingo del mes de mayo y las de autoridades municipales, el tercer domingo del mes de febrero”. Sin embargo, de manera especial, la propia Constitución en su disposición transitoria decimocuarta estipula que “por excepción, las asambleas electorales para elegir las autoridades municipales se celebrarán en el año 2010 y 2016 el tercer domingo de mayo”.
Es por ello que la separación de las elecciones presidenciales y congresuales de las municipales, tendrá efectividad a partir del año 2020.
Cambios división política. Sin duda alguna, la geografía electoral que caracterizará las elecciones del 15 de mayo de 2016 será sustancialmente distinta de la que tuvimos hace 22 años. Cerrado el plazo para la elevación de categoría de nuevas demarcaciones con fines electorales, conforme el artículo 18 de la Ley No. 55 sobre Registro Electoral, podemos evaluar las significativas modificaciones que han experimentado las provincias y municipios y la cantidad de representantes a ser electos en cada una de estas circunscripciones.
Según las estimaciones de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), para el año 1995 la población de la República Dominicana era de 7,770,617 personas, cantidad que aumentaría a 10,075,045 para el año 2016. Diversos estudios también demuestran el alto grado de migración interna que se registra en la población dominicana, no sólo del campo a la ciudad, sino también de unas ciudades a otras, en atención a la modificación de la estructura productiva y la oferta de empleo.
Estos cambios poblacionales han tenido un importante impacto en la transformación que ha sufrido nuestra división política de 1994 a la fecha. Hemos pasado de 30 a 32 provincias, de 107 a 158 municipios, incluyendo el Distrito Nacional, y se ha aumentado el número de distritos municipales de 47 a 235.
También es cierto que no todos estos cambios en la división política obedecen a razones demográficas o de desarrollo municipal, sino que también en esta situación juega un determinado papel las prácticas clientelares que tanto arropan al sistema político dominicano.
A este aumento significativo de municipios y distritos municipales se suma la creación de nuevas circunscripciones electorales para los diputados. Mientras que en el año 1994 teníamos 30 circunscripciones electorales, equivalentes a las 29 provincias y el Distrito Nacional; para estas elecciones del 2016 tendremos un total de 48 circunscripciones para elegir los representantes en la Cámara Baja.
La composición Congreso. El aumento de la población y la creación de nuevas provincias, impactaron directamente en el incremento de la representación congresual.
Aunque en el caso del Senado de la República solamente aumentó en dos el número de integrantes, con la creación de las provincias de San José de Ocoa y de Santo Domingo; en la Cámara de Diputados el número de integrantes subió hasta 178 primero y hasta 190 después, con la reforma constitucional del 2010 que estableció un número fijo de diputados, en proporción a la población de las provincias y el Distrito Nacional e incluyó los representantes del exterior y los diputados nacionales.
Así, tenemos 178 diputados por las provincias y el Distrito Nacional, 5 diputados nacionales y 7 diputados que representan a los dominicanos en el exterior, para un total de 190.
A esto debemos añadir los representantes electos para el Parlamento Centroamericano y que son 20 titulares y 20 suplentes. Estos diputados, que antes eran designados por el Poder Ejecutivo mediante decreto, desde las elecciones del 2010 son también electos por el voto popular.
Representación Municipal. Los cambios en la cantidad de alcaldes y regidores son mayores en estos 22 años, dado el aumento exponencial de las demarcaciones municipales y el hecho de que los municipios y distritos municipales tienen un mínimo de 5 regidores y 3 vocales, respectivamente, independientemente del tamaño de su población. Mientras en 1994 teníamos 107 alcaldes y sus suplentes, esa cantidad se elevará a 158 alcaldes y 158 vicealcaldes para el 2016. Pero en cuanto a los regidores el monto casi se duplica: de 650 regidores en el 1994, pasaremos a un estimado de 1,164 regidores en el 2016.
Para los distritos municipales, cuya composición era decidida en 1994 por las salas capitulares de los municipios a los que pertenecían, en las elecciones del 15 de mayo del 2016 los electores van a elegir directamente con su voto un total de 234 directores, 234 subdirectores, así como 746 vocales correspondientes a estas demarcaciones.
Otras diferencias. Pero aparte de las diferencias que registran ambas elecciones en cuanto a la división política y la cantidad de puestos en disputa, tenemos otras circunstancias que le dan un carácter esencialmente distinto a estos procesos.
Por ejemplo, en cuanto a la regla decisoria, para la elección del presidente y vicepresidente de la República, se aplica desde el año 1996 el sistema de balotaje o doble vuelta electoral; mientras que en el caso de los diputados de las provincias y el Distrito Nacional, se utilizan las listas cerradas y desbloqueadas, más conocidas como voto preferencial; mecanismos que no existían en las elecciones de 1994.
Del mismo modo, en cuanto a la organización del proceso, desde el año 1998 la Junta Central Electoral cuenta con un padrón electoral fotográfico a color, cuya calidad ha ido aumentando en cada proceso, que es auditado por los partidos políticos y organismos internacionales.
Igualmente, con un moderno sistema de transmisión de resultados a través de scanner que permite el envío de los resultados de manera simultánea a partidos políticos y medios de comunicación acreditados.
También cuenta con mecanismos informáticos cifrados para la digitación de los datos electorales y sistemas en línea para la presentación de candidaturas.
Sin embargo, al igual que en el 1994, nuestro sistema electoral todavía carece de los mecanismos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos, la equidad en la competencia electoral y la prevención del uso de los fondos públicos en la promoción de las candidaturas.
Al día de hoy, no contamos todavía con una legislación electoral y de partidos que esté en armonía con los principios de transparencia y equidad que consagra la nueva Constitución del 2010.
http://hoy.com.do/complejidad-electora-elecciones-presidenciales-congresuales-y-municipales/
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