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martes, 4 de junio de 2019

República Dominicana, literatura contra los fantasmas

República Dominicana, literatura contra los fantasmas
Una radiografía desde el país caribeño de un panorama literario que tiene más peso creativo que editorial

Es una venda de azulejos negros tapando los ojos y una boca abierta con los dientes dorados. Detrás de la escultura está el mar Caribe. En esta playa pegada a la carretera donde en 1961 mataron al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, se bañaba de niño el poeta Frank Báez (1978) y recuerda que los adultos le decían que tuviera cuidado: “Si tú te metes por ahí, te va a venir su fantasma”.
El fantasma del caudillo quizá más estrafalario y homicida de Latinoamérica sigue recorriendo también la literatura casi 60 años después de su muerte, culpa en gran parte de dos obras mayores, La Fiesta del Chivo (2000) y La maravillosa vida breve de Óscar Wao (2007), las más vendidas en el país pese a estar escritas las dos fuera de la República Dominicana. La segunda isla más grande del Caribe —10 millones de habitantes— tiene un mercado del libro diminuto y sin apenas músculo editorial, desde donde despegan hacia el extranjero cada vez más nombres emergentes en la escena internacional, continuando con una larga tradición de dialogo entre voces de dentro y de fuera.

PISTAS PARA EL RETIRO

Días. La 78ª edición de la Feria del Libro de Madrid se celebra en el parque del Retiro hasta el 16 de junio.
Invitado. Como país invitado, la República Dominicana protagoniza más de 100 actividades. Autores como Rita Indiana, Frank Báez, Rosa Silverio, Rey Andújar y Soledad Álvarez acudirán a Madrid.
Homenajes. Los 50 años de sellos como Tusquets y Anagrama serán objeto de homenaje. A ellos se suma el dedicado a Claudio López-Lamadrid, de Penguin Random House, fallecido en enero. El viernes 7 de junio, Núria Cabutí, Ray Loriga, Patricio Pron, Lara Moreno y Miguel Aguilar recordarán a López-Lamadrid. Acto seguido, Almudena Grandes, Luis Landero y Fernando Aramburu hablarán de su editorial de siempre (Tusquets) con la librera Lola Larumbe. Al día siguiente, Jorge Herralde, fundador de Anagrama, conversará con Juan Cruz.
Autor. En Cibeles, a unos metros del Retiro, la Casa de América dedica su Semana de Autor (del 4 al 7 de junio) al gran novelista salvadoreño Horacio Castellanos Moya.
España vacía. La otra España, una conversación sobre la vida en las zonas rurales es el título del coloquio que organiza EL PAÍS el sábado 15 de junio a las 19.30. Participan los escritores Sergio del Molino y Virginia Mendoza. Modera la periodista Carmen Morán.
A Trujillo lo acribillaron 27 balazos en este arcén de la carretera. Junot Díaz, el escritor dominicano de más éxito, migrante desde los seis años y nacionalizado estadounidense, narró el episodio a cámara lenta, como si fuera una de esas escenas congeladas de Matrix. Está en un pie de página de las andanzas de Wao, un regordete fanático de la ciencia-ficción que lucha por no convertirse en el “único varón dominicano de la historia que morirá virgen”. Mario Vargas Llosa, por su parte, recordó la última frase que la leyenda atribuye a uno los ejecutores antes de rematar al Chivo en la cara: “Ya este guaraguao no come más pollo”.
Dos décadas antes, otra novela sobre los últimos dos años de dictadura, Sólo cenizas hallarás, del diplomático y residente muchos años en España Pedro Vergés, tuvo un fuerte impacto al ganar en 1980 el Premio de la Crítica en España. Y hoy, entre los títulos de ficción más vendidos de la principal librería del país, otra obra con el telón de fondo de las tres décadas de trujillato: La reina de Santomé, de Guillermo Piña-Contreras. Los golpes de la dictadura —prolongada por Joaquín Balaguer, impuesto por EE UU en los setenta— fueron los responsables del alejamiento definitivo del país por parte de Pedro Henríquez Ureña, mano derecha de Vasconcelos en México, maestro de Borges o García Márquez; así como directamente del exilio del presidente-escritor Juan Bosch, las dos figuras tutelares a quien está dedicado el programa dominicano de la Feria del Libro de Madrid, inaugurada el viernes.
La diáspora, la sombra de Trujillo y lo fantástico —lo mágico, esa pegajosa etiqueta asociada tantas veces al Caribe— son algunas constantes en espiral que explican el devenir de la literatura dominicana. “Es como un pozo negro, como si el tiempo no pasara y todo lo que estamos viviendo ahora se explicara desde ahí. Y en parte sí, pero a mí me parece más interesante llevarlo hacia otra dirección”, dice Báez, cuentista y cronista además de poeta, único autor dominicano en ser incluido en la última lista Bogotá39 del Hay Festival británico y con un reciente poemario publicado por Seix Barral.

Magia pop

En otra dirección se encaminó el propio Junot Díaz, ganador del Pulitzer de novela en 2008 con su Óscar Wao y considerando “un referente”, “una inspiración”, “la estrella polar de nuestra literatura” por algunos de los autores jóvenes dominicanos. Su Trujillo es presentado como el eslabón de una maldición ancestral de la isla —“era un promotor, un sumo sacerdote del fukú”—, pero a la vez es comparado con Sauron, el gran villano de El señor de los anillos. Del realismo mágico al mundo fantástico pop.
“Trujillo es un género”, dice Rita Indiana del dictador novelado por Vargas Llosa y Junot Díaz
“Trujillo es nuestro Rey Arturo, en torno a su figura hay ya un género. Y a las editoriales les encanta una buena novela de dictadura”, dice Rita Indiana(1977), una de las autoras emergentes de más proyección internacional. Para Miguel D. Mena, director de Cielo Naranja, editorial independiente con más de 30 años de recorrido, “lo que más se ha exportado de la República Dominicana tradicionalmente ha sido lo muy trágico o lo muy frívolo”. Un péndulo que oscilaría entre los horrores de la dictadura —los asesinatos políticos, el perfil de depredador sexual de Trujillo— y el cliché exótico del latin lover caribeño, representado por Porfirio Rubirosa, miembro de la jet-setinternacional de los años cuarenta, y al que hasta Truman Capote llegó a loar en un texto sus supuestas proezas eróticas.
“Nosotros nos alejamos decididamente de todo eso, aunque sí está presente el arquetipo masculino que quedó implantado con Trujillo [obsesionado con la ropa y atusado con polvos de talco en una mezcla de vanidad y racismo para blanquear su piel morena], que se va a parecer más al marine de EE UU que al caballero colonial español”, apunta Rey Andújar (1977), novelista y profesor universitario en Chicago. Así sería el padre de Wao en la novela de Junot Díaz: un macho militar, cuarentón y musculoso, coqueto rozando la afectación, a la vez que rígido, estricto y machista. O incluso el padre mafioso de la protagonista de la novela Papi, de Rita Indiana, que “es como Jason, el de Viernes 13. O Como Freddy Krueger”, y que a la vez tiene “removedor de esmalte y limas y piedras de pómez y cremas hidratantes y aceite de cacao y aceite Johnson”.
“Mi generación, que vivió en los noventa, está obsesionada con la ciudad y con la cultura popular, con la música, el cine y el arte contemporáneo. Es una literatura que mira más hacia los beatnick que al boom latinoamericano”, añade Indiana, que en 2015 fue finalista del Premio Vargas Llosa por su novela La mucama de Omicunlé. Para Andújar, el trabajo de su compatriota estaría “más cerca de la obra de Basquiat y su mezcla bolero de Ravel, Picasso y hip-hop, que de García Márquez”.
La ruptura con la tradición de los narradores nacidos a finales de los setenta no es tan nítida en las generaciones anteriores. Ángela Hernández (1954), premio Nacional de Literatura, considera que la influencia de Trujillo en la literatura es “una sombra que no se elige”, y que ella ha recogido, por ejemplo, en una novela ambientada al filo de los sesenta en un pueblo aislado de la montaña al norte del país: Mudanza de los sentidos, publicada en España por Siruela. El componente mágico también está presente en sus obras. “Está en mi literatura porque está en mi imaginación y en mi memoria. Mi mamá solía hablar de su hermana muerta, que era curandera del pueblo, como si estuviera viva. Yo recupero ese tiempo de imágenes para mis cuentos”. Pedro Antonio Valdez (1968) pone a dialogar lo mágico con lo real con cortes más tajantes, como en Carnaval de Sodoma (Alfaguara), donde por el río de una provincia dominicana aparece Marco Polo.
La nueva magia del Caribe se parecería en todo caso más a un glitch informático que a los fantasmas, mientras que el dinero y las finanzas representarían los embrujos más poderosos en tiempos de turbocapitalismo. “Somos hijos de una generación de dominicanos a los que los noventa agarra sin un peso en el banco con las privatizaciones y se produce una reconfiguración de la sociedad. Había gente negra que conservaba dinero de la dictadura y por otra parte las remesas empiezan a también a crecer. Las divisiones de raza empezaron a mezclarse”, dice Rey Andújar. Su novela Candela (Alfaguara) bucea en las intersecciones de una migrante haitiana, la hija de un político dominicano y un policía mestizo con acceso a ambos mundos. El año que viene se estrenará una versión cinematográfica de la novela y, de momento, ha vendido 8.000 ejemplares, un cifra media-alta en la isla.

Vacío editorial

Con 70.000 y 50.000 ejemplares, La Fiesta del Chivo y La maravillosa vida breve de Óscar Wao siguen siendo las dos obras más vendidas en el país, según cifras tentativas de Ruth Herrera, directora de las ferias nacionales del libro, dependiente del Ministerio de Cultura. No existen datos oficiales de ventas ni de publicaciones en el país. “El gran problema es la educación, no tenemos un verdadero fondo de lectores con formación y poder adquisitivo para alimentar el mercado. Por otro lado, tampoco hay incentivos para la industria editorial ni para el consumo”, añade Herrera.
La feria de Santo Domingo es la mayor del Caribe pese a la debilidad de la industria editorial
La feria de Santo Domingo, con 22 años de historia, sí cuenta con una considerable influencia regional. “Es la principal actividad cultural del país y la mayor feria del Caribe y Centroamérica. Por volumen y calidad, por aquí han pasado Carlos Fuentes, Sergio Pitol, Ana María Matute”, apunta Hernández. En la edición de este año participaron 38 editoriales de 10 países, especialmente volcadas en Cuba y Puerto Rico.
Las librerías en la capital no llegan a la decena y el panorama de bibliotecas tampoco es muy alentador: 230 en un país de 10 millones de habitantes. “La República Dominicana es un lugar muy árido para la literatura. No hay editoriales de relevancia en la isla. Y la mayoría de los autores de mi generación nos fuimos a México, a EE UU, a España; la mayoría de las veces por un tema económico, pero también por claustrofobia”, apunta Indiana, que vive en Puerto Rico. Las editoriales independientes que dan el primer vuelo a los autores jóvenes, como CieloNaranja o Ediciones De a Poco, también están fuera del país y dentro se limitan a imprimir, pocas veces más de 500 ejemplares.
No siempre fue así. En la década de los dos mil tuvo presencia en la isla la colombiana Norma y la multinacional española Santillana, facilitando mayores vías de distribución para los autores dominicanos. Pero con la venta de la división de literatura a Ramdom House, Alfaguara y el resto de sellos salieron de la isla en 2014. Valdez, que llegó a vender 8.000 ejemplares de Carnaval en Sodoma, y que también contó con una versión cinematográfica de la mano de Arturo Ripstein, recuerda la sensación de desamparo: “Nuestros libros se quedaron en un almacén en México”.

Un país de poetas

Desde el siglo XIX, la República Dominicana ha sido conocida sobre todo por los poetas: Salomé Ureña, José Joaquín Pérez o Gastón Fernando Deligne. “Siempre se dice que somos un país de poetas”, subraya José Mármol (1960), ganador prácticamente de todos los premios literarios de la isla; traducido al inglés, al francés y al italiano, y responsable de una reciente antología de poesía dominicana del siglo XX en Visor, donde ha publicado también varios poemarios propios. “Partimos”, añade Mármol, “de una fuerte tradición modernista. Aquí Rubén Darío se conocía y se publicaba en revista antes de su icónico Azul, de 1908. Y durante las vanguardias, por ejemplo, el manifiesto futurista nos llegó pocos meses después de ser publicado en Europa”.
“Nuestras novelas quedaron en un almacén de México”, dice Pedro Antonio Valdez sobre la salida de Alfaguara de la isla
Entre los poetas más jóvenes también destaca un sabor urbano y contemporáneo. “Lo urbano en mi poesía es un artificio. Intento utilizar los elementos del paisaje que mejor conozco —la isla, el mar, la ciudad a medio hacer, sus cables que cuelgan como tripas de los postes eléctricos— para reflexionar sobre el mundo en el que vivo. Para el escritor que crece en una isla, especialmente una del Tercer Mundo, es casi imposible que el entorno no permee su forma de usar el lenguaje”, apunta Alejandro González Luna (1983), residente en España y con un reciente poemario temático sobre la insularidad publicado en Pre-Textos: Donde el mar termina, premio Emilio Prados.
El trabajo poético de Frank Báez aspira a insertar el propio lenguaje en el contexto dominicano. Una tarea basada en cribar “libros y referencias donde pasan historias que no se parecen a la del entorno de uno” y que le ha empujado a una cierta orfandad. Pero a la vez a “una gran libertad para crear lo nuevo, para convertirte en explorador y lanzarte a buscar formas novedosas y un lenguaje que de pronto comprendes que siempre lo llevabas contigo, pero que no te atrevías a usarlo porque no salía en libros o en películas y pensabas que era vulgar o nada literario”. Algo parecido le sucedió hace muchos años a Josefina Baez (1960), sin tilde, migrante a EE UU en los setenta y precursora del uso del spanglish que Yunot Díaz ha homologado y elevado a las alturas. “Me decían que eso no era literatura. Pero cuando alguien como Junot, de las grandes ligas, batea en una de tus bases, es que hay algo”. Báez, con tilde, está trabajando últimamente en un texto sobre el barrio donde se crio, Los Kilómetros, la zona pegada a la playa donde mataron a Trujillo, el lugar donde sus mayores veían fantasmas.

LECTURAS

La maravillosa vida breve de Óscar Wao. Junot Díaz. Debolsillo
Llegó el fin del mundo a mi barrio. Frank Baéz. Sonámbulos
Hecho en Saturno. Rita Indiana. Periférica
Yo, la isla dividida. José Mármol. Visor
Donde el mar termina. Alejandro González Luna. Pre-Textos
Mudanza de los sentidos. Ángela Hernández. Siruela
Cuentos dominicanos. Varios autores. Siruela
La poesía del siglo XX en República Dominicana. Edición de José Mármol y Basilio Belliard. Visor
No creo que yo esté aquí de más. Antología de poetas dominicanas 1932-1987. Edición de Rosa Silverio. Huerga & Fierro
FE DE ERRORES
En una edición anterior, se decía que era la isla más grande del Caribe.

miércoles, 27 de junio de 2018

Dominican-American author Junot Díaz: the latest artist victimized by the #MeToo campaign

Dominican-American author Junot Díaz: the latest artist victimized by the #MeToo campaign

By Sandy English 
26 June 2018
Following a controversy that erupted in May involving charges of sexual misconduct against Junot Díaz, the Massachusetts Institute of Technology (MIT), where the Dominican-American writer teaches, launched an inquiry into his conduct.
Junot Diaz (Photo: Christopher Peterson)
On June 18, MIT, a private research university in Cambridge, Massachusetts, cleared Díaz to return to his teaching post in the fall. Its statement read, “To date, M.I.T. has not found or received information that would lead us to take any action to restrict Professor Díaz in his role as an M.I.T. faculty member, and we expect him to teach next academic year.”
While no one at the university had apparently made any accusations, officials felt obliged to “preemptively” investigate Díaz because of a series of unsubstantiated accusations on social media.
The Boston Review also recently announced that Díaz would continue to be the magazine’s fiction editor. “During his 15-year tenure as fiction editor, we have never received any complaints about Junot’s conduct, either from our staff or from writers,” two of the directing editors wrote. The decision caused the journal’s three poetry editors to resign.
Allegations against Díaz emerged in the wake of the publication of a piece he wrote for the New Yorker magazine in April, in which he detailed the sexual abuse he suffered as a child.
On May 4, at the Sydney [Australia] Writer’s Festival, during a panel called “Why We Read,” American novelist Zinzi Clemmons (What We Lose, 2017) took an open microphone and accused Díaz of forcibly kissing her some years earlier. Díaz withdrew from the festival and did not appear at a subsequent scheduled appearance. It is unclear if he was asked to withdraw or did so voluntarily. Clemmons then tweeted the same claim, alleging that he had done this to other women as well. The tweet gained a following and soon other women began alleging improprieties.
Then, as the New York Times noted, “The Cambridge Public Library and the Boston Children’s Museum canceled scheduled events with Mr. Díaz. The Pulitzer Prize board opened an independent review of the accusations against him, which has not yet been resolved, and Mr. Díaz voluntarily stepped down as the board’s chairman. Some independent booksellers said they would no longer carry his books.”
The floodgates were open, and bile and bitterness flowed through.
Novelist Carmen Maria Machado tweeted that several years ago she attended a public reading of Díaz’s collection of interrelated short stories, This Is How You Lose Her (2012): “When I made the mistake of asking him a question about his protagonist’s unhealthy, pathological relationship with women, he went off on me for twenty minutes.”
She later tweeted, “Junot Díaz is a widely lauded, utterly beloved misogynist. His books are regressive and sexist. He has treated women horrifically in every way possible. And the #metoo stories are just starting,” and “His books are misogynist trash.” She provided no proof of this.
Also in May, science fiction author Monica Byrne tweeted that Díaz had, in reply to a comment she made, shouted “rape” in her face loudly at a dinner party, and then, “Every point I made—ABOUT issues women face in publishing—he made a point of talking over me, cutting me off, ignoring me.” Byrne, in her tweet, alleged there were many more women who Díaz had abused. If Díaz was rude or disagreed with her, how does that constitute “abuse”?
Writer Alisa Valdes then published a piece in which she said that Díaz, with whom she had had a consensual relationship, had asked her to clean up the dishes in his apartment. She had published an article over a decade ago detailing this, and a May 2018 piece on her blog claimed she had warned the world that Díaz was a “misogynist opportunistic liar” and that in reaction to that blog post, “The Latino power establishment was quick to slap me down.”
After having dinner with Díaz, “theorist and feminist” Marianella Belliard says that he made a pass at her, which she rebuffed. “I found his undeniable intent to hurt or degrade me alarming and even frightening,” she wrote. Shreerekha Subramanian, a poet who had been romantically involved with Díaz, wrote in a May 12 essay in the Rumpus that he broke up with her because she wasn’t brown enough.
Most of this is simply preposterous. Clemmons, for example, “broke silence” to claim that “As a grad student, I invited Junot Diaz to speak to a workshop on issues of representation in literature. I was an unknown wide-eyed 26 yo [-year-old], and he used it as an opportunity to corner and forcibly kiss me. I’m far from the only one he’s done this 2, I refuse to be silent anymore.” One simply wants to ask, “Is this really the most serious crime taking place in America today?”
But more than delicate middle-class sensibilities are at issue here. In fact, something quite ferocious is going on. In these circles, this is how scores are settled, personal and professional slights avenged, careers advanced. If American liberals joined enthusiastically in the McCarthyite purges in the 1940s and 1950s, it was in part to take over the jobs and positions of Communist Party members in the entertainment field, the media and academia. The campaign against “misogyny” has the same significance for a layer of female professionals today.
There is nothing principled, progressive or democratic about this affair. Well-paid academics and aspiring academics and others, full of jealousy and spite in many cases, are dishonestly taking advantage of, twisting, amplifying an individual’s difficulties and peccadilloes, and even perhaps missteps or misdeeds, to advance themselves and their careers.
In the first place, if every allegation is true, nothing Díaz did rose to the level of a crime or near-crime. What’s more, the incidents are treated by the New York Times, other journalists and thousands of hysterics on social media as fact, when they are entirely unproven.
When one reviews the anti-Díaz blog posts and tweets in question, what strikes one immediately is their intense subjectivity and their careerism (“It’d be great to be credited for my work on your mobile platform”). These same twitter accounts seldom, if ever, express outrage over war, social inequality or the monstrous attacks on immigrants organized by the Trump administration. The politics are unwaveringly those of personal identity and the concerns are trivial and selfish.
The quantity of the accusations and the evident attempt to take down a significant writer such as Díaz elicited a reaction by dozens of academics, who published an open letter in the Chronicle of Higher Education that read: “The (at times uncritical) reception and repetition of the charges have created what amounts to a full-blown media-harassment campaign. They have led to the characterization of the writer as a bizarre person, a sexual predator, a virulent misogynist, an abuser, and an aggressor. Within less than 24 hours after the tweets, scholars and writers called for a boycott of the Pulitzer Prize winner and for his withdrawal from Voices of Our Nations Arts Foundation.”
While the letter generally supports the #MeToo movement and does not raise the latter’s attacks on due process and democratic rights, the signatories feel obliged to point out that the “issue at hand is not whether or not one believes Díaz, or his accusers, but whether one approves the use of media to violently make a spectacle out of a single person while at the same time cancelling out the possibility of disagreement about the facts at hand.”
An op-ed in the New York Times by one of the signers, Linda Martin Alcoff, a professor at the City University of New York, expands on this: “We also need to reassess how we confer credibility on accusers. A blanket acceptance of all accusations simply avoids the difficult work of transforming our methods of judgment.”
In reply, another group of academics published an open letter, “In Scholarly Debates on #MeToo, Survivor Support Should Take Precedence,” which takes a stand with Díaz’s accusers without the slightest regard for the truth or non-truth of the allegations. His “alleged abuse” simply becomes his “abuse.” These are professional witch-hunters, without an ounce of shame.
“Díaz,” they claim, “has been protected by the literary and academic world for decades. It is these institutions which have facilitated his abuse. The sensitive nature of survivors’ stories mandates that we not rush to pillory survivors as vengeful social media users eager to castigate a fellow writer of color.” The labeling of the various accusations against Diaz as “survivors’ stories” is only slightly short of insane.
Socialist Worker, the publication of the International Socialist Organization, published an article (“Our Side Can Never Accept Silence About Abuse”) by one of the signers of the second open letter, Akua Gyamerah, a postdoctoral scholar at the University of California San Francisco. Gyamerah labels the initial letter “victim-shaming, masquerading in anti-colonial, anti-racist and anti-violence language, that conflated speaking out against a perpetrator with being racist.” “Perpetrator”!
The reactionary core of the argument is on display here in Gyamerah’s restatement of the anti-Marxist doctrine of “intersectionality”:
“Women and queer people of color, for example, are multiply oppressed by racism, sexism, homophobia and class. If we elevate any one of these oppressions over the other in the name of unity, we risk leaving the struggles of the most marginalized on the sidelines—an outcome I feared the open letter would perpetuate.” This appears in a publication that laughingly calls itself the “Socialist Worker.”
The attack on Díaz has another sinister feature: the association of an artist’s allegedly bad behavior with the content of his work and the conduct of his characters. Junot Díaz is not an insignificant figure in American fiction. There is in his work a genuine freshness and honesty about immigrant and Dominican working class life that has rightfully found an audience.
The characters he depicts, men and women both, are often rude, abusive and even backward. There is a strain of machismo that runs through many of his Dominican-American men, who must, after all, face the violence of poor neighborhoods and low wages, i.e., of class oppression. The reader of Díaz’s work often senses that the author, and even the characters themselves, regard their behavior uncomfortably and critically. They also, not incidentally, exhibit kindliness, forgiveness and sensitivity.
“I’m not a bad guy,” a character at the start of his story, “The Sun, the Moon and the Stars” says. “I’m like everyone else, weak, full of mistakes, but basically good. Magdalena disagrees though.”
Frankly, as in the case of the denunciations of the late novelist Philip Roth, realism about life in art is under attack. Díaz’s philistine critics don’t seem to care for the fact that his chief concern is not to paint pretty pictures or to depict the type of behavior they approve of.
When Carmen Maria Machado tweets, “His books are regressive and sexist. He has treated women horrifically in every way possible,” something deeply retrograde and censorious is at work.
The author has not treated women “horrifically” in his books. He is trying to be honest. His characters mistreat each other in a setting that wells up from the real world of Paterson, New Jersey, where much of Díaz’s material is set.
“I asked Nilda [the narrator says to his brother’s girl-friend in “Nilda”] about the group home.” And she answers that the “food was bad but there were a lot of cute guys in the house with me. They all wanted me. She started chewing on a nail. Even the guys who worked there were calling me after I left, she said.” Is this misogyny or the sincere depiction of the lot of working class youth in New Jersey?
The whole incident only underscores how far the #MeToo movement and the media, infected with an anti-democratic virus, are willing to go. The right to free artistic expression is now also under assault. https://www.wsws.org/en/articles/2018/06/26/diaz-j26.html
El autor dominicano-estadounidense Junot Díaz: el último artista víctima de la campaña #MeToo
Por Sandy English
26 de junio de 2018
Luego de una controversia que estalló en mayo con cargos de conducta sexual inapropiada contra Junot Díaz, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde el escritor dominicano-americano enseña, inició una investigación sobre su conducta.
Junot Diaz (Foto: Christopher Peterson)
El 18 de junio, el MIT, una universidad privada de investigación en Cambridge, Massachusetts, autorizó a Díaz a regresar a su puesto de profesor en el otoño. Su declaración decía: "Hasta la fecha, M.I.T. no ha encontrado o recibido información que nos lleve a tomar alguna medida para restringir al Profesor Díaz en su papel de M.I.T. miembro de la facultad, y esperamos que enseñe el próximo año académico ".
Aunque aparentemente nadie en la universidad había hecho acusaciones, los funcionarios se sintieron obligados a investigar "preventivamente" a Díaz debido a una serie de acusaciones infundadas en las redes sociales.
The Boston Review también anunció recientemente que Díaz continuaría siendo el editor de ficción de la revista. "Durante su mandato de 15 años como editor de ficción, nunca hemos recibido ninguna queja sobre la conducta de Junot, ya sea de nuestro personal o de escritores", escribieron dos de los editores. La decisión provocó que los tres editores de poesía de la revista renunciaran.
Las acusaciones contra Díaz surgieron a raíz de la publicación de una pieza que escribió para la revista New Yorker en abril, en la que detallaba el abuso sexual que sufrió de niño.
El 4 de mayo, en el Festival de Escritores de Sydney [Australia], durante un panel titulado "Por qué leemos", la novelista estadounidense Zinzi Clemmons (What We Lose, 2017) tomó un micrófono abierto y acusó a Díaz de besarla por la fuerza unos años antes. Díaz se retiró del festival y no apareció en una aparición programada posterior. No está claro si se le pidió que se retirara o lo hizo voluntariamente. Clemmons luego twitteó el mismo reclamo, alegando que él también le había hecho esto a otras mujeres. El tweet ganó seguidores y pronto otras mujeres comenzaron a alegar impropiedades.
Luego, como señaló el New York Times, "La Biblioteca Pública de Cambridge y el Museo de Niños de Boston cancelaron los eventos programados con el Sr. Díaz. La junta del Premio Pulitzer abrió una revisión independiente de las acusaciones en su contra, que aún no se ha resuelto, y el Sr. Díaz renunció voluntariamente como presidente de la junta. Algunos libreros independientes dijeron que ya no llevarían sus libros ".
Las compuertas estaban abiertas, y la bilis y la amargura fluían.
La novelista Carmen Maria Machado tuiteó que hace varios años asistió a una lectura pública de la colección de cuentos interrelacionados de Díaz, This Is How You Lose Her (2012): "Cuando cometí el error de hacerle una pregunta sobre la relación enfermiza y patológica de su protagonista. con mujeres, se fue conmigo durante veinte minutos ".
Más tarde tuiteó: "Junot Díaz es un misógino ampliamente alabado y amado. Sus libros son regresivos y sexistas. Él ha tratado a las mujeres horriblemente de todas las formas posibles. Y las # historias de memento están comenzando, "y" Sus libros son basura misógina ". Ella no dio ninguna prueba de esto.
También en mayo, la autora de ciencia ficción Monica Byrne tuiteó que Díaz, en respuesta a un comentario que hizo, gritó "violación" en su cara en voz alta en una cena, y luego, "cada punto que hice-ACERCA de los problemas que enfrentan las mujeres en la publicación "Hizo un punto de hablar sobre mí, interrumpirme, ignorarme". Byrne, en su tuiteo, alegó que había muchas más mujeres que Díaz había abusado. Si Díaz fue grosero o no estuvo de acuerdo con ella, ¿cómo eso constituye "abuso"?
La escritora Alisa Valdés publicó un artículo en el que decía que Díaz, con quien había tenido una relación consensuada, le había pedido que limpiara los platos en su departamento. Ella había publicado un artículo hace más de una década que detallaba esto, y un artículo de mayo de 2018 en su blog afirmaba que había advertido al mundo que Díaz era un "mentiroso misógino oportunista" y que en reacción a esa publicación del blog, "El establecimiento de poder latino era rápido para abofetearme ".
Después de cenar con Díaz, "teórica y feminista", Marianella Belliard dice que él la rechazó y que ella rechazó. "Me pareció que su intención innegable de lastimarme o degradarme era alarmante e incluso aterradora", escribió. Shreerekha Subramanian, un poeta que había tenido una relación sentimental con Díaz, escribió en un ensayo del 12 de mayo en el Rumpus que rompió con ella porque no era lo suficientemente morena.
La mayoría de esto es simplemente absurdo. Clemmons, por ejemplo, "rompió el silencio" para afirmar que "Como estudiante de posgrado, invité a Junot Díaz a hablar en un taller sobre cuestiones de representación en la literatura. Era un desconocido de ojos grandes, 26 años [de edad], y lo usó como una oportunidad para arrinconarme y besarme a la fuerza. Estoy lejos de ser el único que ha hecho esto 2, me niego a guardar silencio nunca más ". Uno simplemente quiere preguntar:" ¿Es realmente este el delito más grave que está teniendo lugar en los Estados Unidos hoy en día? "
Pero más que delicadas sensibilidades de la clase media están en cuestión aquí. De hecho, algo bastante feroz está sucediendo. En estos círculos, así es como se resuelven los puntajes, venganzas personales y profesionales vengados, carreras avanzadas. Si los liberales estadounidenses se unieron con entusiasmo en las purgas de McCarthy en los años 1940 y 1950, fue en parte para hacerse cargo de los puestos de trabajo y los puestos de los miembros del Partido Comunista en el campo del entretenimiento, los medios y la academia. La campaña contra la "misoginia" tiene el mismo significado para una capa de profesionales femeninas de hoy.
No hay nada de principios, progresivo o democrático sobre este asunto. Académicos bien remunerados y aspirantes a académicos y otros, llenos de celos y rencor en muchos casos, se aprovechan de manera deshonesta, retorciendo, amplificando las dificultades y pecadillos de un individuo, e incluso quizás pasos en falso o fechorías, para avanzar en sus carreras.
En primer lugar, si cada alegación es cierta, nada de Díaz se elevó al nivel de un crimen o casi delito. Además, los incidentes son tratados por el New York Times, otros periodistas y miles de histéricos en las redes sociales como hechos, cuando no se han probado por completo.
Cuando uno revisa las publicaciones en el blog anti-Díaz y los tweets en cuestión, lo que llama la atención de inmediato es su intensa subjetividad y su carrera profesional ("Sería grandioso que me acreditaran por mi trabajo en su plataforma móvil"). Estas mismas cuentas de twitter rara vez, o nunca, expresan su indignación por la guerra, la desigualdad social o los monstruosos ataques a inmigrantes organizados por la administración Trump. La política es inquebrantablemente la de la identidad personal y las preocupaciones son triviales y egoístas.
La cantidad de acusaciones y el evidente intento de derribar a un escritor significativo como Díaz provocaron una reacción de docenas de académicos, que publicaron una carta abierta en la Crónica de la Educación Superior que decía: "La recepción y repetición (a veces sin sentido crítico) de los cargos han creado lo que equivale a una campaña de acoso de medios en toda regla. Han llevado a la caracterización del escritor como una persona extraña, un depredador sexual, un misógino virulento, un abusador y un agresor. En menos de 24 horas después de los tweets, los eruditos y escritores llamaron al boicot al ganador del Premio Pulitzer y a su retiro de la Fundación de las Artes Voices of Our Nations ".
Si bien la carta generalmente apoya el movimiento #MeToo y no plantea los ataques de este último sobre el debido proceso y los derechos democráticos, los signatarios se sienten obligados a señalar que el "tema en cuestión no es si uno cree en Díaz o sus acusadores, sino en si uno aprueba el uso de los medios para hacer un espectáculo violento de una sola persona y, al mismo tiempo, anula la posibilidad de desacuerdo sobre los hechos en cuestión ".
Un editorial del New York Times escrito por una de las firmantes, Linda Martin Alcoff, profesora de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, se explaya al respecto: "También debemos volver a evaluar cómo otorgamos credibilidad a los acusadores. Una aceptación general de todas las acusaciones simplemente evita el trabajo difícil de transformar nuestros métodos de juicio ".
En respuesta, otro grupo de académicos publicó una carta abierta, "In Scholarly Debates on #MeToo, Survivor Support Should Take Precedence", que toma una posición con los acusadores de Díaz sin el más mínimo respeto por la verdad o la no verdad de las acusaciones. Su "presunto abuso" simplemente se convierte en su "abuso". Estos son cazadores de brujas profesionales, sin una pizca de vergüenza.
"Díaz", afirman, "ha estado protegido por el mundo literario y académico durante décadas. Son estas instituciones las que han facilitado su abuso. La naturaleza sensible de las historias de los sobrevivientes exige que no nos apresuremos a los supervivientes de la picota como usuarios vengativos de las redes sociales ansiosos de castigar a un compañero escritor de color ". El etiquetado de las diversas acusaciones contra Díaz como" historias de sobrevivientes "es solo un poco insano .
Socialist Worker, la publicación de la Organización Internacional Socialista, publicó un artículo ("Nuestro lado no puede aceptar el silencio sobre el abuso") por uno de los firmantes de la segunda carta abierta, Akua Gyamerah, un becario postdoctoral en la Universidad de California en San Francisco . Gyamerah etiqueta la letra inicial "vergüenza a la víctima, enmascarada en un lenguaje anticolonial, antirracista y antiviolencia, que combina el discurso contra un perpetrador con ser racista". "¡Perpetrador!"
El núcleo reaccionario del argumento se muestra aquí en la reafirmación de Gyamerah de la doctrina antimarxista de la "interseccionalidad":
"Las mujeres y las personas de color queer, por ejemplo, están muy oprimidas por el racismo, el sexismo, la homofobia y la clase. Si elevamos una de estas opresiones sobre la otra en nombre de la unidad, nos arriesgamos a dejar las luchas de los más marginados al margen, un resultado que temí que la carta abierta perpetuara ". Esto aparece en una publicación que se llama a sí misma. el "Trabajador Socialista".
El ataque a Díaz tiene otra característica siniestra: la asociación del comportamiento supuestamente malo de un artista con el contenido de su trabajo y la conducta de sus personajes. Junot Díaz no es una figura insignificante en la ficción estadounidense. Hay en su trabajo una genuina frescura y honestidad acerca de la vida de la clase trabajadora inmigrante y dominicana que ha encontrado legítimamente una audiencia.
Los personajes que representa, tanto hombres como mujeres, a menudo son groseros, abusivos e incluso atrasados. Hay una tensión de machismo que atraviesa a muchos de sus hombres dominicoamericanos, quienes, después de todo, deben enfrentar la violencia de los barrios pobres y los bajos salarios, es decir, de la opresión de clase. El lector de la obra de Díaz a menudo percibe que el autor, e incluso los propios personajes, consideran que su comportamiento es incómodo y crítico. También, no por casualidad, muestran bondad, perdón y sensibilidad.

"No soy un mal tipo", dice un personaje al comienzo de su historia, "The Sun, the Moon and the Stars". "Soy como todos los demás, débil, lleno de errores, pero básicamente bueno. Magdalena no está de acuerdo, sin embargo ".

Francamente, como en el caso de las denuncias del difunto novelista Philip Roth, el realismo sobre la vida en el arte está bajo ataque. A los críticos filisteos de Díaz no parece importarles el hecho de que su principal preocupación no sea pintar bellas imágenes o describir el tipo de comportamiento que aprueban.
Cuando Carmen María Machado tuitea: "Sus libros son regresivos y sexistas". Él ha tratado a las mujeres horriblemente de todas las maneras posibles, "algo profundamente retrógrado y censurador está en el trabajo".
El autor no ha tratado a las mujeres "horriblemente" en sus libros. Él está tratando de ser honesto. Sus personajes se maltratan unos a otros en un entorno que surge del mundo real de Paterson, Nueva Jersey, donde se encuentra gran parte del material de Díaz.
"Le pregunté a Nilda [el narrador le dice a la novia de su hermano en" Nilda "] sobre el hogar del grupo". Y ella responde que "la comida era mala, pero había muchos chicos lindos en la casa conmigo". Todos me querían. Ella comenzó a masticar un clavo. Incluso los tipos que trabajaban allí me llamaron después de que me fui, ella dijo: "¿Es esta misoginia o la representación sincera de la gran cantidad de jóvenes de clase trabajadora en Nueva Jersey?
Todo el incidente solo subraya hasta dónde están dispuestos a llegar el movimiento #MeToo y los medios infectados con un virus antidemocrático. El derecho a la expresión artística libre ahora también está bajo asalto.
https://www.wsws.org/en/articles/2018/06/26/diaz-j26.htm


lunes, 14 de mayo de 2018

Retiran obras de Junot Díaz de exhibidores de algunas librerías de Estados Unidos

Retiran obras de Junot Díaz de exhibidores de algunas librerías de Estados Unidos

El autor dominicano Junot Diaz. (Fuente externa)


NUEVA YORK. Un cerco al autor dominicano Junot Díaz, uno de los pocos latinos que han escalado a la literatura inglesa, se cierra en la medida en que avanzan los días después que varias mujeres lo acusaran de acoso sexual. Sus libros, entre ellos su primera entrega dedicada a los niños, “IslandBorn”, comenzaron ser sacados de librerías en los estados Massachusetts y Maine, incluso de la prestigiosa Universidad de Harvard.
El escritor, ganador del codiciado Premio Pulitzer no responde a las acusaciones, mientras la librería pública de Cambridge también canceló un evento literario anual en el que, además de Díaz, participarían varias escritoras reconocidas.
El periódico Boston Globe dijo que la Biblioteca Pública de Cambridge canceló su lanzamiento anual de lectura de verano que contaría con la participación de Junot como figura principal.
El evento estaba programado para este 16 de mayo y fue descartado después de que la novelista Zinzi Clemmons tuiteó la semana pasada que Díaz la acorraló y la besó por la fuerza hace varios años.
Varias otras escritoras, incluidas Carmen María Machado, Monica Byrne y Alisa Valdés, aseguran que también fueron intimidadas o maltratadas por el célebre novelista.
El vocero de la biblioteca Lee Gianetti le dijo al periódico que la biblioteca y Díaz "acordaron mutuamente" cancelar el evento.
El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde Díaz enseña escritura creativa, dijo la semana pasada que investiga las acusaciones contra el autor, cuya novela, "La Breve y Maravillosa Vida de Oscar Wao" ganó el Pulitzer en 2008.
La escritora de Cambridge Celeste Ng, autora de "Everything I Never Told You" (Todas las cosas que nunca te he dicho) y "Little Fires Everywhere" (Pequeños fuegos en todas partes), cuestionó que el evento tuviera que ser cancelado por completo simplemente porque Díaz ya no aparecería.
Al parecer, la Biblioteca Pública de Cambridge estaba prestando atención porque Ng tuiteó el jueves que está discutiendo los planes para un posible panel de reemplazo con los organizadores del evento.
Por su parte, la Junta del Premio Pulitzer anunció el jueves que ha autorizado una investigación independiente de las acusaciones de mala conducta contra Díaz.
La junta dijo que el autor, que fue elegido presidente el mes pasado, dio la bienvenida a la investigación y está cooperando. Díaz fue compelido a renunciar a la presidencia de la junta, aunque permanecerá en el panel.
La decisión de algunas librerías
Una de las librerías, situada en la ciudad de Westbrook en el estado de Maine, eliminó todos los títulos del novelista. Allison Krzanowski, copropietaria de Quill Books & Beverage, le dijo al periódico Portland Press Herald que no quiere apoyar a los escritores acusados ​​de conducta sexual inapropiada.
La librería está ganando notoriedad nacional mediática, por ser la segunda que dio el paso en Estados Unidos.
Allison dijo que su tienda previamente tiró títulos de David Foster Wallace y Sherman Alexie, que se han enfrentado a similares alegatos.
"Hay muchos autores que no están sexualmente atacando y acosando sexualmente a las personas, por lo que les damos más espacio al eliminar a los que sí lo están", dijo Krzanowski.
Las que sí ofertan sus obras
Hasta ahora, las librerías de Boston no están retirando las obras de Díaz.
La librería universitaria Harvard Book Store dijo que normalmente no prohíbe los libros, pero ha eliminado a "Islandborn".
Asimismo, Brookline Booksmith dijo que permitirá a los consumidores decidir si quieren comprar las obras del autor dominicano.
La dueña de Porter Square Books, Dina Mardell, dijo que la tienda continuará vendiendo los libros de Díaz, así como ha seguido vendiendo los de Alexie y "Giant of the Senate", de Al Franken, el senador de Minnesota que fue forzado a renunciar por acusaciones de que actuó de manera inapropiada hacia las mujeres.
En la Feria del Libro de Móviles de Nueva Inglaterra, el propietario Tom Lyons dijo que quitar los libros de Díaz no tiene ningún sentido en absoluto.
Añadió que las acusaciones contra el autor lo ha hecho culpable antes de demostrarse que así lo es.
https://m.diariolibre.com/mundo/eeuu/retiran-obras-de-junot-diaz-de-exhibidores-de-algunas-librerias-de-estados-unidos-KI9857862

lunes, 7 de mayo de 2018

Junot Díaz cancela actividades en la feria de Sídney tras ser acusado de acoso sexual

Junot Díaz cancela actividades en la feria de Sídney tras ser acusado de acoso sexual

La organización dijo que el estadounidense-dominicano abandonó el festival "tras acusaciones de comportamiento inapropiado y agresivo hacia Zinzi Clemmons y otras mujeres jóvenes", en un comunicado recogido por la cadena ABC.
Servicios de Acento.com.do - 5 de mayo de 2018 - 8:07 am 

FotoAcento.com.do/Archivo/Junot Díaz.
Sídney (Australia), 5 may (EFE).- El novelista Junot Díaz, ganador del Premio Pulitzer en 2008, canceló todos sus actos en el Festival de Escritores de Sídney después de que fuera acusado por otra autora de haberla acosado sexualmente en el pasado, informó hoy el festival.
La organización dijo que el estadounidense-dominicano abandonó el festival “tras acusaciones de comportamiento inapropiado y agresivo hacia Zinzi Clemmons y otras mujeres jóvenes”, en un comunicado recogido por la cadena ABC.
Clemmons, que también participa en el festival, hizo la acusación durante una charla en la que preguntó a Díaz sobre su reciente ensayo en la revista The New Yorker en el que el escritor relataba los abusos que sufrió de niño.

El autor de “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”, obra con la que ganó el Pulitzer, respondió en un comunicado emitido por su agente literario en Nueva York a la prensa estadounidense en el que aseguró que “asumo la responsabilidad por mi pasado”.

Luego la autora le pidió que explicara por qué la trató como lo hizo hace seis años cuando ella era estudiante en la Universidad de Columbia.
Posteriormente, Clemmons relató en Twitter que invitó a Díaz a un taller de literatura y que él “lo aprovechó como una oportunidad para arrinconarme y besarme a la fuerza. Ni de lejos soy la única a la que ha hecho esto”.
El autor de “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”, obra con la que ganó el Pulitzer, respondió en un comunicado emitido por su agente literario en Nueva York a la prensa estadounidense en el que aseguró que “asumo la responsabilidad por mi pasado”.
“Esta es la razón por la que tomé la decisión de decir la verdad sobre mi violación y sus dolorosas consecuencias. Este diálogo es importante y debe continuar. Escucho y aprendo de relatos de mujeres de este movimiento cultural pendiente y esencial”, añadió. EFE https://acento.com.do/2018/cultura/8562313-junot-diaz-cancela-actividades-la-feria-sidney-tras-acusado-acoso-sexual/

Junot Díaz es acusado por varias mujeres de violencia verbal y conducta sexual inapropiada

Junot Díaz es acusado por varias mujeres de violencia verbal y conducta sexual inapropiada

Univisión detalla que, según le confesó Byrne al medio The Cut , estas historias no sorprenden a nadie en el mundo de la literatura, al que acusa de haber protegido a Junot Díaz.
Servicios de Acento.com.do - 5 de mayo de 2018 

FotoAcento.com.do/Archivo/Junot Díaz.
REDACCIÓN.-El escritor dominicoestadounidense Junot Díaz, ganador del Premio Pulitzer, fue acusado por tres escritoras de violencia verbal y conducta sexual inapropiada, según informó en exclusiva la cadena de televisión hispana de Estados Unidos Univisión.
La televisora informó que en las redes sociales, al menos tres escritoras salieron a contar sus experiencias con el afamado escritor de origen dominicano, acusándolo de misógino, de verbalmente violento y, en un caso, de ejercer la fuerza para besar a una mujer.
Univisión resalta que la denuncia se hace cuando todavía está fresca la confesión que Junot Díaz hizo el pasado 16 de abril, en un texto publicado en el diario The New York Times, en el que contaba cómo había sido abusado dos veces de niño por una persona muy cercana y cómo ese abuso había afectado, su infancia, su adolescencia, su vida entera.
Explica que Junot Díaz, en su ensayo, se adentró en los detalles de cómo esa herida le había impedido tener relaciones sentimentales funcionales y cómo su propio daño lo había hecho causar daño a su vez.
“Pienso en ti, X-. Pienso en esa mujer del Brattle. Pienso en el silencio; Pienso en la vergüenza, pienso en la soledad. Pienso en el dolor que causé”, escribió.
Univisión agrega que en las redes sociales muchos devotos de la literatura de Díaz, quien ganó en 2008 un premio Pulitzer por su novela La maravillosa vida breve de Oscar Wao, solo podían decir que estas acusaciones les habían roto el corazón.
En la mañana de este viernes, 4 de mayo, varias mujeres de la literatura, al parecer víctimas de la conducta del escritor, comenzaron a hablar sobre ese daño causado por Junot Díaz.
Univisión relata que en un tuit que publicó a las 3:06, Zinzi Clemmons, una escritora autora de la novela publicada en 2017 ‘What We Lose’, y reconocida por la National Book Foundation como una de las cinco mejores escritoras menores de 35 dijo rehusarse a seguir callada.
“Como estudiante de posgrado, invité a Junot Díaz a hablar en un taller sobre cuestiones de representación en la literatura. Era una desconocida de 26 años con los ojos abiertos y lo usó como una oportunidad para acorralarme y besarme a la fuerza. Estoy lejos de ser la única a la que le ha hecho esto”, dijo.
La información da cuenta de que de inmediato más voces femeninas ligadas a la literatura salieron a apoyarla, si bien no acusando a Junot Díaz de ningún tipo de comportamiento sexual inapropiado, pero sí de violencia verbal. Carmen María Machado, autora del libro ‘Her body and other parties’ se unió a la conversación con su historia.
“Durante la gira de su libro ‘Así es como la pierdes’, Junot Díaz hizo una sesión de preguntas y respuestas en el programa de graduación del que me acababa de graduar. Cuando cometí el error de hacerle una pregunta sobre la relación enfermiza y patológica de su protagonista con las mujeres, se fue contra mí por veinte minutos”, explica Carmen María Machado.
Por su lado, Monica Byrne, habló también en contra del autor, según relata Univisión en su portal www.univision.com
“Tenía 32 años y mi primera novela aún no había salido. Fui invitada a una cena y me senté junto a él. No estaba de acuerdo con él en un punto menor. Gritó la palabra “violación” (“Rape”) en mi cara para probar su punto. Fue completamente extraño, desproporcionado y violento”, dijo Monica Byrne.
Univisión detalla que, según le confesó Byrne al medio The Cut , estas historias no sorprenden a nadie en el mundo de la literatura, al que acusa de haber protegido a Junot Díaz.
Byrne también insinuó que cuando vio publicado el ensayo en The New York Times lo vio como una estrategia de Junot Díaz de salirle un paso adelante a las posibles acusaciones que tarde o temprano se iban a hacer sobre él, debido al empoderamiento que ha dado a las mujeres el movimiento #MeToo, que ha puesto a muchas vulneradas a revelar sus casos.
Univisión agrega que en las redes sociales muchos devotos de la literatura de Díaz, quien ganó en 2008 un premio Pulitzer por su novela La maravillosa vida breve de Oscar Wao, solo podían decir que estas acusaciones les habían roto el corazón.
https://acento.com.do/2018/cultura/8562296-junot-diaz-acusado-varias-mujeres-violencia-verbal-conducta-sexual-inapropiada/
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