martes, 12 de septiembre de 2017

Trump confirma a la joven Hope Hicks para pilotar su complicada estrategia de comunicación

Trump confirma a la joven Hope Hicks para pilotar su complicada estrategia de comunicación

Tiene 28 años, formó parte del equipo de campaña y es amiga de la hija del presidente


Hope Hicks, en la ceremonia de investidura en la Casa Blanca.
Hope Hicks, en la ceremonia de investidura en la Casa Blanca.  EFE

La dirección de comunicación de la Casa Blanca, un puesto clave en Washington -y rematadamente complejo en el Washington de Donald Trump-, queda en manos finalmente de Hope Hicks, la mujer de 28 años que fue jefa de prensa del equipo de campaña electoral y que asumió el puesto de forma interina este verano, después del sonado despido de Anthony Scaramucci. Todo en la comunicación de la nueva Administración americana se ha demostrado imprevisible e inflamable.


Fuentes de la Casa Blanca y la propia Hicks han confirmado el nombramiento este martes, aunque ya era un secreto a voces. El de director de Comunicación -distinto del de portavoz, que es quien tiene el contacto directo con los periodistas a diario- era un puesto vacante hasta el pasado julio, cuando Trump se lo confió a Scaramucchi, un ejecutivo de Wall Street que parecía más bien anatema de las relaciones públicas. En tan solo 10 días enfangó tanto la imagen del Gobierno que ya no llegó a ver el undécimo día.
Al rescate acude Hicks, una millenniall de Connecticut que trabajó como modelo y también como relaciones públicas de la firma de moda de Ivanka, la primogénita del presidente. Se la considera muy cercana a la familia y ha sobrevivido a todos los vaivenes del universo Trump desde la campaña electoral, pasando por el periodo de transición y estos 10 meses plagados de polémicas, dimisiones y despidos.
La directora de Comunicación trabaja, de hecho, con Sara Huckabee Sanders, el nuevo rostro de las ruedas de prensa diarias de la Casa Blanca después de la dimisión de Sean Spicer en julio. Aquella renuncia puso fin a seis meses de tensiones con la prensa, contradicciones permanentes con el presidente y algunos errores sonados. Con un trabajo muy complicado -dar la cara los medios por todas asa contradicciones del Gobierno-, Spicer resultó un personaje muy peculiar de la Administración de Trump. La parodia que la cómica Melissa McCarthy hacía de él en Saturday Night Live le acaba de deparar un premio Emmy.
Como a muchos de los que han rodeado a Trump desde la campaña electoral, a Hope Hicks también le afecta la investigación de la llamada trama rusa, que es la injerencia de Moscú en las elecciones estadounidenses, que los servicios de Inteligencia y el FBI dan por segura, y la posible connivencia del empresario neoyorquino. El fiscal especial estadounidense que investiga el caso, Robert Mueller, ha avisado a la Casa Blanca de que sus investigadores pueden interrogar a varios asesores, según publicó la semana pasada The Washington Post, y entre ellos figura la joven Hicks. https://elpais.com/internacional/2017/09/12/estados_unidos/1505224717_825764.html

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Hope Hicks en la ceremonia de investidura en la Casa Blanca
Hope Hicks en la ceremonia de investidura en la Casa Blanca  EFE
Hope es una las palabras más utilizadas en los lemas de campaña para movilizar la ilusión y la confianza del electorado hacia un proyecto. Esperanza, en la traducción literal del inglés, se llama la elegida para dirigir el aparato de comunicación de la Casa Blanca, de apellido Hicks. La millennial de Connecticut es una de las personas más fieles a Donald Trump y su bajo perfil le permitió sobrevivir al tumulto permanente que acecha al presidente. Ni siquiera tiene cuenta en Twitter y en Instagram es privada.
Los que siguieron la contienda electoral recuerdan perfectamente a la elegida para sustituir al controvertido Anthony Scaramucci, que no duró más de diez días en el cargo de propagandista jefe. Se encargaba, entre bastidores, de dirigir la estrategia de comunicación. Y todo indica que la idea es que siga al margen del objetivo de las cámaras para protegerse. Esa discreción se está mostrando un activo clave para prosperar sin que se note mucho.
Hicks tiene su oficina al lado de la de Trump. Los corresponsales de la Casa Blanca, de hecho, dicen que era una especie de guardiana con la autoridad suficiente para decir quién entraba en el Despacho Oval y cuentan cómo les colaba para encuentros improvisados con el presidente. Eso era antes de que el general retirado John Kelly asumiera el cargo de jefe de gabinete y empezara a poder orden en el caos.
La exmodelo es una de las figuras más jóvenes en el complejo entramado político en Washington. La debutante tiene 28 años. Trabajó con Jason Miller durante la transición, después con Mike Dubke y con Sean Spicer. Anthony Scaramucci también dijo que su plan era mantenerla en el equipo de comunicación de la Casa Blanca, que iba a someter a una intensa purga para cortar las filtraciones.
El anuncio de su nombramiento se hizo en plena ruptura de las relaciones del mundo empresarial con la Administración, limitado a una nota de prensa. Nada que ver con la puesta en escena que hace un mes se hizo para presentar al tiburón de las finanzas. Hope Hicks trabajará codo con codo con Sarah Huckabee Sanders, la secretaria de prensa, otra superviviente. En principio su cargo es interino pero no será una sorpresa si lo asumo con carácter permanente.
La intocable Hope Hicks, como dicen en los círculos políticos, es una vieja amiga de Ivanka Trump, hija predilecta del presidente, y Jared Kushner, yerno y asesor directo de Donald Trump. En el entorno de la familia la tratan como un miembro más, hasta el punto de que la incluyeron en el grupo que estuvo en la audiencia con el Papa Francisco –Sean Spicer se quedó fuera. Pese a esta proximidad con el magnate, se dirige a él como “Mr. Trump”.
Trump la llama cariñosamente “Hopester”. Hicks entiende que está ahí para ayudar y por eso ejerce al pie de la letra su papel de defensora intelectual del presidente. Pero como sucede con otros miembros cercanos personalmente al magnate, en los círculos de poder en Washington se preguntan si estas figuras de su anterior vida en Nueva York no hacen más que torpedear el trabajo de la Administración.
https://elpais.com/internacional/2017/08/18/universo_trump/1503070218_885129.html?rel=mas

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