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domingo, 5 de mayo de 2019

Diplomacia china: deuda y megaproyectos | Miguel Collado Di Franco @CREESRD

Diplomacia china: deuda y megaproyectos

Autor: Miguel Collado Di Franco
Fecha: 1 de mayo del 2019
Una característica fundamental de la política externa de la República Popular China es el endeudamiento público. Los flujos de recursos de China hacia países en desarrollo, particularmente en América Latina y en África, son préstamos. Es decir, la política exterior China no está fundamentada en asistencia o ayuda para el desarrollo, sino en préstamos con estándares establecidos por ese país. 
Así como las monedas, las relaciones diplomáticas tienen dos caras. Por un lado, está lo que se ve y del otro, lo que no es tan evidente. Si bien es evidente el financiamiento chino a grandes proyectos en el mundo, no lo es tanto el conjunto de características relacionadas con esa política externa. Por ejemplo, es norma que los proyectos financiados por China sean construidos por contratistas de ese país empleando materiales y hasta mano de obra china; no por empresas y personal de los países que reciben el financiamiento. Los programas de financiamiento pueden contener esquemas mediante los cuales China cobra los préstamos con recursos naturales como minerales y petróleo. Otro aspecto que también caracteriza a la política de financiamiento chino es conceder préstamos a países con dificultades crediticias; y una consecuencia del crédito chino es el deterioro de la posición financiera de gobiernos receptores del endeudamiento.
República Dominicana estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China en mayo de 2018. En consecuencia, el país terminó las relaciones que mantenía con la República de China o Taiwán, una nación caracterizada por un mayor respeto a las instituciones y los derechos de sus ciudadanos. 
Seis meses después del inicio de las relaciones diplomáticas con China, República Dominicana estableció el primer paso a la instauración de lazos bilaterales por medio del financiamiento público. En noviembre de 2018, el país tomó un préstamo por US$600 millones con el Banco de Importación y Exportación de China, el Eximbank de China.  República Dominicana pasó a formar parte de las naciones de América Latina y el Caribe que tienen a China como uno de sus acreedores (Gráfica No. 1). 
El inicio de las relaciones diplomáticas entre República Dominicana y China, y el primer préstamo otorgado al país, son hechos que plantean la relevancia de pensar hacia el futuro. Ante la experiencia internacional existente, ¿cuáles pueden ser las consecuencias de obtener financiamiento procedente de la República Popular China? El examen de datos y hechos relacionados con otras economías del mundo es una forma de analizar posibles implicaciones de la política externa China de financiamiento público.
El financiamiento de China a América Latina
La estrategia de financiamiento internacional de China pudo consolidarse a partir de las políticas expansivas de los principales bancos centrales del mundo luego de la crisis financiera del 2008. Con tasas bajas y con políticas monetarias laxas, a China le fue más fácil expandir su economía a base de endeudamiento. Esas mismas condiciones permitieron destinar recursos financieros al exterior, sobre todo ante el deseo de gobiernos de economías emergentes de implementar políticas expansivas luego de la crisis internacional.
La falta de transparencia de China, tal como suele suceder con los regímenes totalitarios, en sentido general, limita conocer el monto total de la deuda que mantiene el resto del mundo con las entidades de financiamiento de ese país. La mayoría de los datos disponibles sobre préstamos provienen del Eximbank y del China Development Bank. Sin embargo, el gobierno chino tiene otras fuentes de financiamiento que apoyan su política externa: Sinopec, PetroChina, China Construction Bank, los diferentes brazos financieros de la State Administration of Foreign Exchange (SAFE), CITIC Group, China Investment Corporation, Agricultural Debelopment Bank y el Silk Road Fund, entre otras instituciones y brazos financieros.
El Diálogo Interamericano y la Universidad de Boston mantienen la China-Latin America Finance Database, una base de datos sobre el financiamiento de China a países de la región. Los datos que nutren la base provienen del China Development Bank (CDB) y del Eximbank. De acuerdo con esas estadísticas, el financiamiento acumulado entre los años 2005 y 2018 destinado a América Latina y el Caribe alcanzó US$141.1 millardos (billones en inglés). El 82% de ese financiamiento provino del CDB y el restante 18%, del Eximbank. 

Cerca del 70% del financiamiento chino a países de América Latina y el Caribe ha sido destinado a proyectos en el área de energía. Dicho porcentaje equivale aproximadamente a US$97,000 millones. El monto en inversiones en energía es superior, ya que empresas estatales chinas del área de petróleo como son PetroChina y Sinopec, por ejemplo, han destinado recursos a varios países de la región. Sin embargo, esa información no está disponible.
Ecuador: endeudamiento, infraestructura y petróleo
A principios de marzo pasado, el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó un acuerdo a favor de Ecuador por US$4,200 millones. El acuerdo está enfocado en mejorar la posición fiscal del país. En efecto, Ecuador acudió al FMI luego de cinco años con déficits fiscales que, en promedio, representaron 5% del PIB. 

De igual forma, entre 2013 y 2018, la proporción de la deuda pública ecuatoriana como porcentaje del PIB pasó de 20% a 46%. El peso de la deuda en las finanzas públicas se hizo evidente mediante el incremento en la razón gasto en intereses como porcentaje de los ingresos tributarios, al pasar de 9.7% en 2014 a 18.7% en 2018. Esta última medida proporciona una mejor idea de cómo está incidiendo la deuda sobre el manejo de las finanzas del país, al observar su incidencia sobre los ingresos tributarios y sobre el resto de los gastos. 
Según las más recientes estadísticas publicadas por el Ministerio de Economía y Finanzas de Ecuador, la deuda pública de esa nación se sitúa en US$50,776 millones; una cifra que es casi cuatro veces superior al monto de US$10,235 millones de hace diez años atrás[1]. La deuda pública de Ecuador creció por los déficits fiscales y por el financiamiento de proyectos de infraestructura. Una parte importante de la deuda proviene de la República Popular China. En la actualidad, la deuda de Ecuador con China asciende a US$6,988.2 millones; un monto que representa el 19% de la deuda externa y hace a China el principal acreedor de Ecuador. 
De acuerdo con la base de datos de China-Latin America Finance Database de Diálogo Interamericano, entre 2010 y 2018 Ecuador recibió US$18.4 millardos en préstamos provenientes del CDB y del Eximbank. A través de Petroecuador, PETROCHINA prestó US$4,000 millones al Ecuador a cambio de ventas anticipadas de petróleo, al igual que UNIPEC, que prestó US$3,100 millones[2]. En consecuencia, de acuerdo con los registros del CDB y del Eximbank, así como los del mismo gobierno relacionados con la deuda de Petroecuador, estimamos que Ecuador contrajo compromisos financieros con China por más de US$25.5 millardos.
La deuda pública de Ecuador con China tiene varias características. Primero, su manejo poco transparente. De acuerdo con el informe de la Contraloría General del Estado de marzo de 2018, durante la administración del presidente Rafael Correa los registros de la deuda pública total del país no reflejaron la realidad de esta. El informe establece que "Mediante 3 Resoluciones Ministeriales (2010) se declaró secreta y reservada la documentación de operaciones de endeudamiento, sin cumplir con los requisitos previstos en la ley y extendiendo indebidamente tal declaratoria hasta el pago total de los créditos." Precisamente, en 2010 iniciaron las relaciones crediticias con la República Popular China. El informe también indica que el "Decreto Ejecutivo 1218 estableció una metodología para cálculo de relación Deuda/PIB, situación no prevista en la ley, lo que posibilitó seguir contratando deuda sin requerir de la aprobación de Asamblea[...]". Ambas prácticas permitieron el incremento de la deuda con China, el principal acreedor del Ecuador.
Otra característica es el financiamiento a proyectos construidos por empresas chinas con mano de obra y materiales chinos, una costumbre que es parte de la política exterior de ese país. El principal proyecto financiado por China y construido por una empresa del mismo país es la obra de infraestructura más costosa de la historia de Ecuador, la presa Coca Codo Sinclair. El proyecto de la presa fue otorgado, sin concurso, a la empresa china Sinohydro, luego de la firma de un acuerdo de financiamiento con el Eximbank de China[3].
Desde sus inicios, el proyecto fue cuestionado por carecer de los estudios pertinentes. El resultado es que la presa Coca Codo Sinclair, que debía generar 1,500 megavatios de electricidad, solo genera la mitad, además de presentar grietas y sedimentos que la hacen una obra que no sirve los propósitos anunciados a su inicio por las autoridades[4]. Sin embargo, el costo que debió ser de US$1,980 millones ahora se estima que terminó en US$2,250 millones.
Los préstamos otorgados por China al gobierno de Ecuador por intermedio de la petrolera estatal Petroecuador incluyeron el repago mediante el uso del petróleo ecuatoriano. Los contratos de ventas anticipadas de petróleo llegaron a comprometer entre el 60% y el 80% de las exportaciones anuales de Ecuador. Con relación a estos acuerdos preventa, la Contraloría del Estado de Ecuador encontró indicios penales.
China ha obtenido petróleo a bajo precio mediante el cobro del financiamiento otorgado a diferentes países, entre ellos miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Tales han sido los casos de Ecuador y de Venezuela. Es una situación que puede ser descrita afirmando que la República Popular China controla parte de la producción de la OPEP sin ser miembro de ese organismo. Los contratos de venta anticipada permiten a China obtener petróleo con un descuento para luego revenderlo a un precio mayor[5]. Las ventas pueden ser realizadas a cualquier país; es una decisión de las autoridades chinas. 
En resumen, el caso de Ecuador está caracterizado por deuda contraída sin control de la Asamblea del país, por el incremento de la deuda por encima de los límites legales, por el endeudamiento para construir proyectos de retorno negativo y por las ventas anticipadas del principal recurso natural, el petróleo, para el pago de financiamiento público; en todos los casos estuvo involucrada China mediante su política externa de financiamiento.
Riesgos del Cinturón y Ruta de la Seda
China está desarrollando el conjunto de obras de infraestructura conocido como Cinturón y Ruta de la Seda, con un costo estimado de US$1.3 billones (trillones en inglés). Sin lugar a duda, ese proyecto es la base de la política exterior china de financiamiento internacional.  La iniciativa de China incluye la construcción de puertos, vías férreas, aeropuertos, carreteras, proyectos de energía, entre otros.
¿Una iniciativa para el desarrollo? Aunque se ha llamado iniciativa para el desarrollo, el Cinturón y Ruta de la Seda no puede ser descrito de esa forma. El desarrollo no se alcanza por medio de la construcción de proyectos de infraestructura; esa es la misma política que propiciaron, sin éxito, organismos multilaterales en el pasado. Las inversiones de capital que no están vinculadas a las decisiones particulares de los agentes económicos, reveladas a través del mercado, no son la forma de adecuada de emplear los recursos de los ciudadanos, quienes deben de pagar las deudas. El desarrollo requiere la articulación espontánea que se produce por medio de la coordinación de las necesidades y preferencias de los agentes económicos, actuando dentro de un ambiente de instituciones que favorezcan esa dinámica. 
Kenia: un tren que aumentó el endeudamiento con China
La política china de crédito fácil para infraestructura relacionada con la iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda ha impactado a muchos países, entre ellos se encuentran varios del continente africano. El proyecto de infraestructura más grande de la historia de Kenia es el tren que conecta el puerto de Mombasa con la capital, Nairobi. La obra fue financiada por el Eximbank de China y construida por la China Road & Bridge Corporation. El ferrocarril, que costó US$ 3.3 millardos, ha estado vinculado con escándalos de corrupción relacionados con el uso de terrenos sobre los cuales se construyó la obra[6]. De igual forma, empleados de China Road & Bridge Corporation, empresa que además de construir el tren también lo opera, han sido vinculados a un esquema de desfalco en el manejo de los ingresos por boletos[7].
Kenia debe pagar el financiamiento de la obra a China, a quien también le paga por la operación del proyecto ferroviario. Sin embargo, los beneficios en términos de menos costos de movilidad de mercancía y pasajeros no están claros. Mientras tanto, la deuda del ferrocarril representa el 30% de la deuda de Kenia con China, la cual asciende a más de US$10,989 millones.    
De hecho, el principal acreedor de Kenia es la República Popular China, país con el que mantiene el 22.0% de su deuda pública[8]. De acuerdo con la Tesorería Nacional de Kenia, el gasto en intereses como porcentaje de los ingresos ordinarios del gobierno pasó de 13.0% en 2012 a 23.6% en 2018. Mientras que el servicio de la deuda se incrementó de 16.5% a 33.8%, también como relación con los ingresos ordinarios (gráficas No. 7 y No. 8). El panorama fiscal de Kenia no es alentador. En 2018, la agencia clasificadora de riesgo Moody's redujo la clasificación crediticia del gobierno de Kenia de B1 a B2 debido a las perspectivas fiscales, al aumento de la deuda pública y a la capacidad de pago de dicha deuda por parte del gobierno[9].


Sri Lanka: un puerto que pasa a manos chinas
Sri Lanka presenta un caso de un país con problemas fiscales, que recibe préstamos de China para la construcción de infraestructura y que debe ceder una obra terminada para el pago de la deuda contraída. 
El puerto de Hambantota, en la costa sur de Sri Lanka, fue construido como parte del Cinturón y Ruta de la Seda. La terminal portuaria, construida en 2010 con financiamiento chino, no pudo generar ingresos suficientes para pagar los intereses de la deuda[10].
Sri Lanka, junto con Ecuador y Kenia, es otro país con ausencia de disciplina fiscal. Los déficits fiscales han promediado 5.9% del PIB en los últimos años. Como consecuencia de los déficits, la deuda pública como porcentaje del PIB aumentó de 72.2% a 84.1% en cinco años, de 2014 a 2018. 


Como consecuencia de las dificultades de la operación del puerto y de la situación fiscal, en 2018 el gobierno de Sri Lanka decidió otorgarlo en concesión a China Merchants Port Holdings Company, una empresa estatal de China. El acuerdo tendrá una duración de 99 años y por la misma Sri Lanka recibió a cambio US$1.1 millardos. Junto con el puerto de Hambantota, el gobierno de Sri Lanka cedió a China cerca de 60 millones de metros cuadrados adyacentes al proyecto.
En este año, las autoridades del puerto otorgaron una concesión a Sinopec, la empresa petrolera china con negocios también en Ecuador, para el comercio de combustibles y la operación y mantenimiento de la terminal petrolera del puerto. De esta forma, China aprovecha mejor la estructura portuaria y su ubicación estratégica.
Conclusión
El desarrollo de los países se produce a partir del ahorro que se traduce en inversiones productivas. El ambiente institucional es la base para el proceso de desarrollo; es preciso un ambiente favorable para que puedan concretarse las inversiones. Ese ambiente institucional incluye valores, aquellos que son el soporte de las mismas instituciones. Entre esos valores se encuentra el respeto a los derechos humanos fundamentales: a la vida, a la propiedad y a la libertad. Se trata de fundamentos, de principios, que en economía han mostrado que están presentes en los países que han transitado con éxito permanente la vía del desarrollo material.
Las relaciones diplomáticas también deben estar basadas en principios. En principios que permitan establecer vínculos que no deterioren el ambiente institucional de los países. Las relaciones que se basan en beneficios para particulares, que conllevan ocultamiento de los términos reales de los contratos, que resultan en bienes y servicios que no tienen la calidad que merecen los ciudadanos o que están relacionadas con hechos de corrupción, no son beneficiosas.
Con los casos de Ecuador en América Latina, Kenia en África, y Sri Lanka en Asia, es posible tener una idea de los muchos casos que abundan con respecto a las relaciones de China con el resto del mundo a través de su política de préstamos. Ese tipo de relaciones implican costos para los países que suscriben los acuerdos con la República Popular China. Hay costos observables en términos financieros e institucionales. 
Al cumplirse un año del inicio de las relaciones diplomáticas entre República Dominicana y China es un momento adecuado para reflexionar hacia dónde deben dirigirse esos vínculos. En términos de relaciones comerciales, existen muchas expectativas que aún faltan cumplirse. Las exportaciones dominicanas totales hacia la República Popular China representaron el 1.9% de las exportaciones del país en 2017 y en 2018, según estadísticas del Centro de Comercio Internacional, una institución de la Organización Mundial del Comercio y de Naciones Unidas. Es decir, en términos porcentuales se mantuvieron invariables. 
Sin embargo, las estadísticas de crédito chinas ya registran una facilidad crediticia por US$600 millones para el país. República Dominicana debe ser prudente en el manejo de sus finanzas públicas y en la contratación de préstamos para obras de infraestructuras. La clase política debe ver lo ocurrido en otros países en términos de deuda pública y de corrupción relacionada con proyectos financiados por China. Por consiguiente, no debe verse alentada a suscribir acuerdos de financiamiento en base a ofrecimientos de facilidades atractivas de crédito. Ante la situación fiscal que vive el país, es necesario actuar con prudencia en materia de endeudamiento.

[1]Extraído de “Deuda pública al 28 de febrero del 2019” Subsecretaría de Financiamiento Público y del Sistema SIGADE 5.3.
[2]Ibidem.

China refuta acusaciones de EEUU sobre "diplomacia de la deuda"

China refuta acusaciones de EEUU sobre "diplomacia de la deuda"
Spanish.xinhuanet.com   2018-10-18 08:25:45  
BEIJING, 17 oct (Xinhua) -- El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino Lu Kang refutó el miércoles las acusaciones de Estados Unidos en el sentido de que China utiliza la llamada "diplomacia de la deuda" para ampliar su influencia a nivel mundial.
Lu también exhortó a la parte estadounidense a ver correctamente la cooperación de China con los países en vías de desarrollo.
En un discurso reciente, el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, acusó a China de usar la llamada "diplomacia de la deuda" para ampliar su influencia en todo el mundo.
El secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, dijo durante su visita a Vietnam que China "ha adoptado un comportamiento económico depredador" y ha apilado una deuda enorme sobre países más pequeños que resultará difícil de pagar.
"Ante múltiples hechos y estadísticas, Estados Unidos, en repetidas ocasiones, ha fabricado mentiras y ha hecho declaraciones irresponsables derivadas de sus propias necesidades políticas. Esto es decepcionante", dijo Lu en una rueda de prensa de rutina.
China, subrayó el vocero, entiende las dificultades a las que se enfrentan los países en vías de desarrollo, coopera con ellos usando su propia experiencia de desarrollo y les ayuda dentro de sus propias capacidades y sin ninguna condición política.
Lu señaló que esta cooperación ha promovido, en gran medida, el desarrollo económico y social de los países concernidos y ha mejorado el bienestar de la gente local.
"Por ejemplo, el ferrocarril Mombasa-Nairobi, financiado y construido por China, ha generado casi 50.000 empleos para Kenia. El Corredor Económico China-Pakistán aportó 2,5 puntos porcentuales del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Pakistán en 2016", dijo Lu.
Esta cooperación, añadió, es bienvenida en muchos países en vías de desarrollo.
De hecho, los proyectos de cooperación relacionados con China sólo representan una parte muy pequeña de la deuda de los países y regiones a los que EEUU se ha referido recientemente de manera exagerada, y no hay ni un solo país sumido en "la trampa de la deuda" debido a la cooperación con China, señaló Lu.
"Para fines de 2017, los préstamos de China representaban aproximadamente el 10 por ciento de la deuda externa de Sri Lanka. Los préstamos totales de China para Filipinas ascienden a menos del uno por ciento de su deuda externa", dijo.
"El embajador de Sri Lanka en China dijo recientemente que la acusación de que el gobierno chino ha arrastrado a su país a la 'trampa de la deuda' es totalmente errónea. El ministro de Finanzas paquistaní también refutó la acusación estadounidense en el sentido de que la construcción del Corredor Económico China-Pakistán generó una crisis de deuda en su país. Creo que estos países son quienes más tienen que decir", indicó Lu.
En la cumbre del Foro de Cooperación China-Africa celebrada este año en Beijing, así como en el 73° periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, muchos líderes africanos también expresaron sus objeciones a la falacia de que la cooperación China-Africa ha empeorado la carga de la deuda del continente, dijo Lu, quien observó que expresaron su deseo de desarrollo, financiamiento y cooperación.
Estados Unidos no recibirá apoyo, a través de clavar con indiscreción etiquetas a China, dijo el portavoz.
"Exhortamos a la parte estadounidense a ver correctamente la cooperación de China con los países en vías de desarrollo y esperamos que haga más cosas prácticas en favor del desarrollo de esos países, en lugar de estar ocioso y generar problemas", afirmó.
Es poco ético que algún país favorezca sus propias necesidades políticas a costa del bienestar de la gente de los países en vías de desarrollo, agregó Lu.
http://spanish.xinhuanet.com/2018-10/18/c_137540709.htm

China utiliza la diplomacia de la ‘trampa de la deuda’ para buscar hegemonía

China utiliza la diplomacia de la ‘trampa de la deuda’ para buscar hegemonía

China utiliza la diplomacia de la ‘trampa de la deuda’ para buscar hegemonía
Según los críticos, las tácticas permiten a China ampliar sus abusos contra los derechos humanos
Por Emel Akan - La Gran Época
WASHINGTON – A través de su iniciativa ‘Un Cinturón, Una Ruta’ (OBOR por sus siglas en inglés), China está invirtiendo miles de millones de dólares en países emergentes para ayudar a construir grandes proyectos de infraestructura. Muchos de estos proyectos, sin embargo, se financian a través de prestamistas chinos controlados por el Estado, lo que deja a algunas naciones en dificultades por la carga de la deuda poniendo en riesgo su soberanía.
La iniciativa ‘Un Cinturón, Una Ruta’  también conocido como proyecto OBOR, es uno de los programas de desarrollo más ambiciosos del mundo, que abarca casi 70 países y cubre más de dos tercios de la población mundial. En 2013, por primera vez fue propuesto por el líder chino Xi Jinping.
El Partido Comunista Chino hizo de la iniciativa una pieza central de sus planes para aumentar su influencia geopolítica. El objetivo de la iniciativa es entregar billones de dólares de inversión para una vasta red de infraestructura de transporte, energía y telecomunicaciones que une Asia, Europa y África.
Los proyectos de construcción masiva de la iniciativa OBOR se financian principalmente a través de una amplia gama de organismos chinos e instituciones controladas por el Estado. En los últimos años, sin embargo, la iniciativa fue percibida como una “trampa de la deuda”, lo que aumentó el riesgo de problemas económicos en los países prestatarios, particularmente en Asia Central y del Sur.
La cuestión de si Beijing, a través de esta iniciativa, está llevando a cabo una “diplomacia de la deuda” también desencadena un nuevo debate internacional. Contrariamente a sus promesas de proporcionar prosperidad a la población local de los países anfitriones, China, según los críticos, está jugando un partida de suma cero.
Jeff Smith, un experto en el sur de Asia de la Heritage Foundation, explica que algunos de los negocios de la iniciativa OBOR son de una sola dirección. Hablando en un panel organizado por la fundación, dijo que las naciones participantes acumularon grandes sumas de deuda con las instituciones financieras chinas y se quedaron enganchadas con altas tasas de interés.
Además, los contratistas chinos se llevan la mayor parte de la construcción de muchos proyectos de infraestructura. Las naciones participantes compensan a las empresas chinas utilizando materiales y trabajadores chinos.
Según un estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, de todos los contratistas que participan en proyectos financiados por China, el 89% son empresas chinas. Esto contrasta con los proyectos financiados por bancos multilaterales de desarrollo que normalmente utilizan casi un 40 por ciento de contratistas locales.
El primer ministro de Malasia, Mahathir Mohamad, calificó la iniciativa de “nuevo colonialismo” para expresar su malestar por la creciente influencia política y económica de China en la región.

Retorno geopolítico

Los países occidentales expresaron su preocupación por el ambicioso plan de desarrollo internacional de Beijing, debido a cuestiones que incluyen la falta de normas, transparencia y rendición de cuentas en los contratos de construcción. Según Smith, estos acuerdos facilitaron la corrupción y el nepotismo, y socavaron las prácticas crediticias existentes y las normas internacionales.
Los cientos de miles de millones invertidos en estos países no produjeron ningún beneficio económico; Beijing busca principalmente beneficios geopolíticos, lo que hizo incrementar el riesgo de la deuda.
“Ciertamente hay preguntas sobre la sostenibilidad financiera y el riesgo de problemas de deuda” para los países que participan en el proyecto OBOR, agregó Smith.
Según la empresa de investigación RWR Advisory Group, 270 proyectos de infraestructura de la iniciativa OBOR (o el 32 por ciento del valor de los proyectos totales) fueron suspendidos debido a las preocupaciones financieras. Y la deuda soberana de 27 países participantes en el proyecto OBOR es considerada como “basura” por las agencias de calificación, mientras que otros 14 no tienen calificación alguna.
Países como Djibouti, Kirguistán, Laos, Maldivas, Mongolia, Montenegro y Pakistán están en serios problemas, según Smith.
El pago de la deuda externa de Pakistán, por ejemplo, aumentará en un 65 por ciento el próximo año. Mientras tanto, sus reservas de divisas cayeron un 40 por ciento en los últimos dos años.
“Eso es insostenible”, afirmó Smith.

Abusos contra los derechos humanos

La diplomacia de la trampa de la deuda también permitió a China ampliar sus abusos contra los derechos humanos. Hay un aumento del acoso a los disidentes chinos en el extranjero, las detenciones de extranjeros en China y la represión de la libertad académica. Y China estuvo usando su influencia económica y política en la región para silenciar las críticas.
Smith dijo que la mayoría de los expertos chinos dirán que hubo un cambio en la última década no solo en la política exterior de China, sino también en su política interna para convertirse en una nación más asertiva, y “de alguna manera, una nación más agresiva en casa”.
“[El proyecto OBOR], como una extensión de la influencia china, amplió algunas de estas preocupaciones y sirvió como un sustituto de algunas de ellas”, dijo. La administración de Trump criticó abiertamente la iniciativa OBOR y a China en los últimos dos años; y estuvo particularmente preocupado por la creciente crisis de la deuda en la región de Asia y el Pacífico.
El Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, advirtió anteriormente sobre la inminente crisis financiera en la región y señaló a China, calificándola de “acreedor soberano emergente no transparente”.
El asunto también se planteó en la cumbre del G-20 en Buenos Aires y los líderes mundiales acordaron tomar medidas para abordar “las vulnerabilidades de la deuda en los países de bajos ingresos”.
“Trabajaremos para mejorar la transparencia y la sostenibilidad de la deuda, así como para mejorar las prácticas de financiación sostenible”, dice la declaración.
Los países del G-20 también pidieron “al FMI y al Banco Mundial que trabajen con prestatarios y acreedores para mejorar el registro, el seguimiento y la transparencia de los informes sobre las obligaciones de deuda pública y privada”.

A continuación

¿Es posible que China tome el control de la economía global?

 
 
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