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jueves, 19 de abril de 2018

EE.UU. pide a Díaz-Canel "escuchar" al pueblo cubano y acabar con "represión"

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EE.UU. pide a Díaz-Canel "escuchar" al pueblo cubano y acabar con "represión"

10 de abril de 2018
  • EE.UU. PIDE A DÍAZ-CANEL "ESCUCHAR" AL PUEBLO CUBANO Y ACABAR CON "REPRESIÓN"
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    Estados Unidos pidió este jueves al nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, que "escuche" el deseo del pueblo cubano de un país "más libre y democrático", que mejore su calidad de vida y acabe con la "represión", y dijo que el flamante líder tiene la opción de dirigir el país hacia un nuevo paradigma.
    "El nuevo presidente de Cuba debería dar pasos concretos para mejorar la vida del pueblo cubano, respetar los derechos humanos, acabar con la represión y permitir mayores libertades políticas y económicas", dijo a Efe una portavoz del Departamento de Estado estadounidense.
    "Urgimos al presidente Díaz-Canel a escuchar y responder a las peticiones de los ciudadanos cubanos de tener una Cuba más próspera, libre y democrática", añadió la fuente.
    Preguntada por si Washington considera como un cambio el relevo de poder en la isla, la portavoz respondió que el hasta ahora presidente cubano, Raúl Castro, "seguirá teniendo influencia como primer secretario del Partido Comunista de Cuba" (PCC, único), cargo en el que permanecerá hasta 2021.
    "El presidente Díaz-Canel tiene ahora una decisión que tomar: seguir con el precedente autoritario que marcaron los hermanos Castro, o avanzar hacia un estilo de gobierno más abierto y democrático", indicó la vocera.
    "Estados Unidos seguirá apoyando al pueblo cubano en sus esfuerzos para crear una Cuba más democrática y libre", agregó.
    La portavoz criticó el proceso de elección de Díaz-Canel en el Parlamento de Cuba, al asegurar que "los ciudadanos cubanos no tuvieron ningún poder real para influir en el resultado de este proceso de transición no democrático".
    "Estamos decepcionados porque el Gobierno cubano optó por silenciar a las voces independientes y mantener su represivo monopolio del poder, en lugar de permitir que su pueblo tuviera una capacidad de decisión significativa mediante elecciones libres, justas y competitivas", indicó la fuente.
    La Casa Blanca adelantó este miércoles que no planea cambiar la política antagonista hacia Cuba que ha mantenido el presidente de EE.UU., Donald Trump, desde su llegada al poder el año pasado, y que se ha manifestado en la restricción del comercio y los viajes de los estadounidenses a la isla.
    "No se espera que cambie nuestra política de dirigir fondos hacia el pueblo cubano y alejarlos de los servicios militares, de seguridad y de inteligencia de Cuba", afirmó a Efe un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
    El Gobierno de Trump no tiene "ninguna expectativa de que el pueblo cubano verá mayores libertades bajo el sucesor elegido a dedo por Castro", añadió ese portavoz.
    Díaz-Canel, de 57 años, fue propuesto este miércoles ante la Asamblea Nacional del Poder Popular de la isla para ocupar la Presidencia del país en sustitución de Raúl Castro, de 86 años, quien deja el cargo tras dos mandatos.
    http://z101digital.com/articulos/ee-uu-pide-a-diaz-canel-escuchar-al-pueblo-cubano-y-acabar-con-represion-04-19-2018

    Cuba: quién es Miguel Díaz-Canel, el "discípulo predilecto" de Raúl Castro llamado a continuar con el castrismo

    Cuba: quién es Miguel Díaz-Canel, el "discípulo predilecto" de Raúl Castro llamado a continuar con el castrismo

    Miguel Díaz-Canel
    Derechos de autor de la imagenAFP
    Image captionMiguel Díaz-Canel, actual vicepresidente primero, sucederá a Raúl Castro.

    Para algunos es un reformista a la espera de su oportunidad para hacer los cambios que necesita la Revolución de Cuba.
    Para otros, un burócrata gris elegido a dedo para mantener a flote el retrógrado sistema político de la isla.
    ¿Quién es realmente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el hombre nominado para suceder a Raúl Castro en la jefatura del Estado cubano?
    "Es una gran pregunta cuya respuesta solo dará el tiempo", responde en conversación con BBC Mundo el exembajador cubano Carlos Alzugaray.
    Díaz-Canel, quien celebra su 58 cumpleaños este 20 de abril, debe asumir este jueves la responsabilidad de guiar al país en circunstancias inéditas.



    CubaDerechos de autor de la imagenAFP
    Image captionLa Asamblea Nacional de Cuba nominó a Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente en sustitución de Raúl Castro

    Por primera vez en seis décadas no habrá un Castro en el poder.
    La generación que protagonizó la insurrección contra Batista inicia su retirada y cede la posta a una menos avejentada de la que él es el máximo exponente.
    Los círculos políticos e intelectuales en el país se debaten entre quienes piden más reformas económicas y más apertura al exterior, y quienes abogan por mantener el control de la economía y la opinión pública para asegurar la estabilidad política.
    Con cuál de estas visiones se alinea este hombre corpulento, canoso y de ojos azules es la incógnita que todos quieren despejar.
    Su mirada vidriosa y su voz áspera, que le llega a los cubanos cada vez más a menudo a través de los noticieros oficiales, es de las pocas certezas que sobre él tienen los habitantes de la isla.

    Raíces en Villa Clara




    Díaz-Canel.Derechos de autor de la imagenAFP
    Image captionDíaz-Canel ha subrayado en sus últimas declaraciones su apuesta por la "continuidad" en Cuba.

    Descendiente de inmigrantes asturianos, casado en segundas nupcias con una profesora universitaria y padre de dos hijos de un matrimonio anterior, es oriundo de Placetas, en la provincia de Villa Clara.
    Fue en esa provincia central donde forjó la mayor parte del crédito político que ha terminado por auparle a lo más alto de un extenso entramado estatal que ha recorrido casi en su totalidad desde su juventud.
    Completados sus estudios en la Universidad de Las Villas y el servicio militar obligatorio, se incorporó como profesor a esa misma Universidad en 1985.
    En 1987 se convirtió en dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas y daba el primer paso de su incipiente carrera política.



    Raúl Castro, junto a su vicepresidente primero, Miguel Díaz-Canel.Derechos de autor de la imagenAFP
    Image captionRaúl Castro se comprometió que dejaría la presidencia al culminar su segundo mandato.

    Fue entonces cuando el Departamento de Organización y Cuadros del Partido Comunista se fijó en este joven que admiraba a los Beatles pero se adscribía sin fisuras a la causa socialista.
    Compañeros de aquellos años recuerdan el aprecio que le mostraban sus subordinados en las caminatas por el campo que se organizaban como parte del trabajo de adoctrinamiento de la juventud.
    Díaz-Canel era un leal seguidor de la ortodoxia socialista y, sin embargo, no mostraba el talante autoritario al que estaban habituados.
    Fue luego enviado en misión internacionalista a Nicaragua, por donde pasaron militares, médicos y otros profesionales cubanos desplazados por el gobierno en apoyo a la causa sandinista.
    "Allí organizaba los comités de base de los jóvenes comunistas e hizo el trabajo político-ideológico que buscaba reforzar las posiciones afines al gobierno cubano y el sandinismo", recuerda Arturo López Levy, politólogo de la Universidad de Texas.
    De vuelta en Cuba, se convirtió en 1993 en primer Secretario del Partido Comunista en su provincia natal.



    Díaz Canel.Derechos de autor de la imagenAFP
    Image captionDíaz-Canel tiene una larga carrera política en diferentes responsabilidades en el Estado cubano.

    Máximo responsable provincial en los duros años del Periodo Especial, cuando la la caída de la URSS hizo desplomarse a la economía cubana, se ganó fama de gestor comprometido y dirigente más tolerante de lo acostumbrado.

    Progresista

    El también villaclareño Harold Cárdenas Lema, autor del blog "socialista y revolucionario" La Joven Cuba, rememora en conversación con BBC Mundo sus "políticas sociales progresistas, que lo hacían muy diferente de las de otros".
    Otros lugareños recuerdan su celo en la persecución del mercado negro, al que muchos en la planificada economía de Cuba acuden en busca de los productos que escasean en el circuito comercial legal.
    Uno de los hitos que más mencionan quienes, como Alzugaray, lo creen un hombre "moderno", fue su defensa del club El Mejunje, un local frecuentado por los miembros de la comunidad LGTB que escandalizaba a los sectores más intransigentes del oficialismo por los espectáculos con travestis y otras actividades que allí se organizaban.
    Su fundador, el artista Ramón Silverio, recuerda cómo Díaz-Canel solía llevar a sus dos hijos pequeños a las actividades infantiles del club.
    López Levy coincidió con él en su época de responsable ideológico juvenil.



    Un Comité de Defensa de la Revolución en Santa Clara.Derechos de autor de la imagenAFP
    Image captionDíaz-Canel recorrió Comités de Defensa de la Revolución (CDR) como este de Santa Clara en su época de gobernador de la provincia de Villa Clara.

    Evoca a un político distinto.
    "Ejerció en Santa Clara un liderazgo bastante raro para la época, andaba en bicicleta y en pantalones cortos por las calles", le cuenta a BBC Mundo.
    "En una época de escasez se había construido una imagen de modestia, de cercanía a la gente. Fue una jugada política muy inteligente".
    Pero, además de sus maneras desenfadadas, lo distinguía su capacidad de organización.
    Es un ingeniero que piensa en términos de eficiencia, preguntándose qué sistema dará los mejores resultados"
    "Es un ingeniero que piensa en términos de eficiencia, preguntándose qué sistema dará los mejores resultados".
    Racionalista y metódico, se fue erigiendo en una especie de alto funcionario ejemplar bien considerado por sus superiores.

    Fidel Castro, impresionado

    López Levy cuenta que "impresionó a Fidel Castro porque fue capaz de organizar en pocas horas una gran movilización" con motivo de una visita del histórico dirigente a la provincia.
    En 2003, al mismo tiempo que se le asignó dirigir a la provincia de Holguín, Raúl Castro promovió su candidatura al Buró Político del Partido Comunista.
    Había nacido entre ambos una relación "de maestro y discípulo predilecto", como la describe Alzugaray, que se ha mantenido desde entonces.
    Díaz-Canel entraba así en el núcleo duro del poder estatal en Cuba y en 2009 se le nombró ministro de Educación Superior.



    Raúl Castro y Miguel Díaz-CanelDerechos de autor de la imagenAFP
    Image captionRaúl Castro promovió que Miguel Díaz-Canel ingresará en el Buró Político del Partido Comunista.

    Fiel a su proceder meticuloso, al poco de tomar posesión, organizó una serie de reuniones con cuadros estudiantiles para conocer la situación de su nueva área de responsabilidad.
    Luis Carlos Bautista era uno entre la quincena de jóvenes que se reunía con el nuevo ministro en la Universidad de la Habana.
    "Recuerdo a un hombre serio, pero no frío, que estaba al tanto de lo que ocurría en las universidades extranjeras", le dice a BBC Mundo.
    Mostraba especial interés por "las condiciones materiales y el trabajo político-ideológico".
    Harold Cárdenas también tomó parte en esos encuentros y notó algo que cree que puede ser un problema.
    "Díaz-Canel pertenece a la generación de mis padres, que creció bloqueada por Estados Unidos y tiene una actitud negativa hacia ese país".
    En 2013, al ser nombrado primer Vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, se convirtió en el sucesor "in pectore" de Raúl Castro.



    Un bicitaxi en las calles de La HabanaDerechos de autor de la imagenAFP
    Image captionMuchos en Cuba se preguntan si Díaz-Canel avanzará en las reformas iniciadas por Raúl Castro.

    Este elogió de él que "no era un advenedizo" y su "firmeza ideológica".
    "Distanciarse de Raúl Castro le hubiera puesto en riesgo", explica López Levy. Desde entonces ha evitado impulsar una agenda propia y ha mantenido un perfil bajo que dificulta pronosticar cuál será su política.

    Cautela

    Puede que Díaz-Canel aprendiera la lección de Carlos Lage, Roberto Robaina o Felipe Pérez-Roque, otros dirigentes defenestrados inesperadamente por tomar iniciativas que los Castro vieron como desleales.
    La cautela, casi timidez, que lo caracteriza según quienes lo han tratado quizá lo ayudaron a sobrevivir en la cúpula.
    Un veterano periodista cubano que prefiere no dar su nombre afirma que "lo único que ha podido hacer hasta ahora es lo mismo que todos los demás, obedecer".
    Alejándose del perfil aperturista que dibujó en su etapa de dirigente provincial, en sus últimas declaraciones ha subrayado su total adscripción a los postulados clásicos del comunismo en Cuba y prometido persistir en "la marcha triunfante de la Revolución".
    "En los últimos tiempos muestra una dureza ideológica algo preocupante", señala Alzugaray.
    Para Antonio Rodiles, activista anticastrista, Díaz-Canel "es una persona gris y apagada que repite como un robot lo que se ha repetido en Cuba en los últimos 60 años".



    CubaDerechos de autor de la imagenAFP
    Image captionMás que en sus palabras, algunos prefieren fijarse en sus gestos.

    Según él, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la reducción en el número de gobiernos en manos de la izquierda en Latinoamérica, el gobierno cubano se siente "arrinconado" y solo se plantea "resistir".
    Rafael Rojas, del Centro de Investigación y Docencia Económica de Ciudad de México, lo achaca a que, sin ser un Castro, "el continuismo es la garantía de su legitimidad".
    Este experto cree que, en sus primeros años al menos, Díaz-Canel cumplirá sus promesas de "continuidad".
    En un video filtrado hace algunos meses cargaba contra algunos medios cubanos, acusándolos de practicar "estereotipos probados de guerra cultural", lo que desalentó a quienes esperan que sea el gobernante que pilote los cambios que muchos demandan en el país.
    Algunos observadores han visto en la filtración un intento de desprestigiarlo por parte de sus propios compañeros de filas.
    Más que en sus palabras, algunos prefieren fijarse en sus gestos.



    Díaz-Canel y su esposa, antes de votar en la provincia de Villa Clara.Derechos de autor de la imagenAFP
    Image captionAl contrario que otras generaciones de dirigentes cubanos, Díaz-Canel se ha mostrado en público con su esposa.

    Díaz-Canel acostumbra a acudir a sus reuniones con una tableta y se deja ver en público con su mujer, algo inusual entre la vieja dirigencia cubana, reacia a las nuevas tecnologías y a la exposición pública de su vida privada.
    López Levy cree que él, en realidad, es partidario de "aplicar con más premura" las reformas ya aprobadas y que "se le está subestimando al presentarlo como alguien en manos del sector más reaccionario".
    Para muchos en Cuba y entre la numerosa colonia cubana en el exterior, esos cambios no solo son necesarios sino insuficientes.
    Díaz-Canel tendrá que pilotar la nave entre presiones contradictorias.
    La capacidad de trabajar en equipo que se le reconoce deberá ser uno de los recursos que explote.
    Porque, como dice Alzugaray, "a Fidel se le perdonaba todo, a Raúl casi todo, pero a él no se le va a perdonar tanto".



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      Díaz-Canel, disciplinado pupilo de Raúl Castro que pilotará el poscastrismo

       El primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, asiste hoy, miércoles 18 de abril de 2018, en La Habana (Cuba), a la sesión constitutiva de la IX legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), que será la encargada de elegir al próximo presidente de la isla, en sucesión de Raúl Castro.
      El primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, asiste hoy, miércoles 18 de abril de 2018, en La Habana (Cuba), a la sesión constitutiva de la IX legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), que será la encargada de elegir al próximo presidente de la isla, en sucesión de Raúl Castro. 
      LA HABANA.- Miguel Díaz-Canel, el disciplinado pupilo de Raúl Castro, se dispone a entrar en el libro de la historia de Cuba como el primer presidente del poscastrismo, tras una carrera forjada desde la base del Partido Comunista y rodeado de incógnitas sobre cómo pilotará la nueva era que se abre en la isla.


      El actual primer vicepresidente encabeza la propuesta de la Comisión de Candidaturas Nacional (CCN) para la conformación del máximo órgano de gobierno del país, el Consejo de Estado, candidatura que será sometida a votación en la Asamblea y cuyo resultado no se conocerá hasta mañana.
      El primer presidente de Cuba que en casi 60 años no se apellidará Castro y que no llevará uniforme militar encabezará así el relevo generacional prometido por su antecesor, en una sucesión minuciosamente diseñada y cuyo objetivo es asegurar la supervivencia del sistema socialista cubano.
      Perteneciente a una generación que no participó en la lucha de Sierra Maestra, educada en la ortodoxia comunista y cuya juventud sí conoció el socialismo próspero auspiciado por la extinta URSS, Díaz-Canel es un hombre del Partido Comunista (PCC) que ha escalado paso a paso y sin estridencias los peldaños del poder hasta llegar a la cúpula dirigente.

      “No es un advenedizo ni un improvisado”: ya lo dijo Raúl Castro cuando en 2013 Díaz-Canel fue nombrado primer vicepresidente, el número dos del régimen, en lo que fue su plataforma de lanzamiento hacia la presidencia.

      Nacido en Placetas (Villa Clara) en 1960, un año después del triunfo de la Revolución, este ingeniero electrónico que el viernes cumple 58 años comenzó su carrera política en 1987 en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), la cantera del PCC, en la Universidad Central de las Villas, donde ejercía como docente.
      Siete años después y, tras progresar en el escalafón de la UJC e ingresar en el PCC, fue designado primer secretario del partido en su provincia natal de Villa Clara.
      Allí dejó una impronta de dirigente accesible y cercano a la gente en los duros tiempos del Periodo Especial, pues se le podía ver recorriendo los barrios en bicicleta o a pie, bailando en actos festivos e incluso apoyando iniciativas como El Mejunje, centro pionero en espectáculos de travestismo y convertido en símbolo de la lucha por los derechos LGTBQI.
      En 2003 se produjo un paso sustancial en su trayectoria: además de ser nombrado primer secretario del partido en la provincial oriental de Holguín, ingresó en el todopoderoso Buró Político del PCC.
      Ya estaba en la mira del general Raúl Castro que, entonces, subrayó de Díaz-Canel su “alto sentido del trabajo colectivo y de exigencia con los subordinados” y su “sólida firmeza ideológica”.
      Su paso al Gobierno llegó en 2009 como ministro de Educación Superior. Cuatro años después, en 2013, fue elevado a primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, “un paso definitorio en la configuración de la dirección futura del país”, anunció Raúl Castro en aquel momento.
      De mirada seria y gesto un tanto frío e inexpresivo en sus apariciones oficiales, Díaz-Canel es un político experimentado que se ha conducido con cautela, sabedor de los riesgos que entraña ser tentado por “las mieles del poder”.
      Tentaciones que sí acabaron en la defenestración de anteriores “delfines” del castrismo como Roberto Robaina o Carlos Lage, dos de las fallidas promesas de la era fidelista que destacaron más de lo que tocaba.
      Ya como “número dos”, Díaz-Canel se hizo visible para los cubanos y para el exterior: en la isla se hizo constante su aparición en los medios estatales y en los últimos cinco años ha cursado numerosas visitas y giras internacionales.

      En sus intervenciones públicas, Díaz-Canel ha exhibido un discurso fiel a la ortodoxia revolucionaria, con continuas referencias de lealtad a Fidel y Raúl Castro y a la generación histórica que luchó en Sierra Maestra.

      Como su mentor, Díaz-Canel no es amigo de prodigarse ante los medios y menos ante los internacionales, pese a que ha hablado en varias ocasiones de acabar con el secretismo de las fuentes informativas y ha admitido limitaciones en los medios cubanos -todos estatales-.
      Un aspecto que le distingue de sus predecesores es cierta sensibilidad por impulsar las nuevas tecnologías en Cuba, uno de los países del mundo con menor acceso a internet, pero con la vista puesta en contrarrestar la “avalancha pseudocultural”, “banal” y “subversiva” para sustituirla por los “contenidos de la Revolución”.
      Los retos que afronta Díaz-Canel son tantos como las incógnitas que suscita.
      Descartada una transición política, el candidato está llamado a culminar las reformas que Raúl Castro deja pendientes como la unificación monetaria, la ampliación del trabajo privado, la inversión extranjera o la mejora de los precarios salarios en el sector estatal.
      Díaz-Canel, disciplinado pupilo de Raúl Castro que pilotará el poscastrismo
      Otro interrogante es cómo gestionará las maltrechas relaciones con Estados Unidos tras el frenazo al deshielo impuesto por la administración Trump.
      Y uno de los enigmas más interesantes es cómo consolidará su propio liderazgo, tanto de cara a la población como en los complejos equilibrios del poder en Cuba entre el Partido Comunista, las Fuerzas Armadas y el Gobierno y los sectores reformistas y ortodoxos.
      Díaz-Canel es un dirigente discreto con su vida familiar, aunque se sabe que tiene dos hijos de su primer matrimonio.
      Está casado en segundas nupcias con Liz Cuesta, una académica experta en cultura cubana con la que se ha dejado ver en numerosos actos públicos, que la proyecta, en una imagen inédita en la Cuba revolucionaria, como la “primera dama” del país. Soledad Álvarez https://www.diariolibre.com/mundo/latinoamerica/diaz-canel-disciplinado-pupilo-de-raul-castro-que-pilotara-el-poscastrismo-JD9665812