jueves, 13 de noviembre de 2025

Alessandra Rojo de la Vega respalda a la Generación Z: “La libertad no se toca y defenderla jamás será un delito” | #GeneracionZ @AlessandraRdlv

Alessandra Rojo de la Vega respalda a la Generación Z: “La libertad no se toca y defenderla jamás será un delito”

13 de noviembre de 2025 | @GuasabaraEditor

Ciudad de México, La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, expresó su respaldo a la juventud mexicana ante la polémica generada por la convocatoria a una marcha organizada por jóvenes de la Generación Z. 

En un mensaje difundido en redes sociales, la funcionaria manifestó su sorpresa por el temor que, según ella, muestran los gobernantes frente a una movilización pacífica. “Me sorprende cómo les da miedo todo, hasta una marcha de jóvenes. Hoy quienes gobiernan México se burlan de la Generación Z, dicen que no es legítima y que hay alguien detrás de ella. Incluso nos echan la culpa a varios, incluyéndome. Eso nos pasa a quienes hemos alzado la voz y les hemos dicho sus verdades”, afirmó Rojo de la Vega. 

La alcaldesa subrayó que los jóvenes no necesitan permiso, padrinos ni políticos detrás, y destacó su claridad, valentía y amor por México: “La libertad no se toca y defenderla jamás será un delito”.

Aunque aclaró que no participará en la marcha, Rojo de la Vega reiteró su compromiso como autoridad local: “Como alcaldesa de Cuauhtémoc, este espacio es un oasis de libertades y derechos. Cuentan conmigo, con mi respeto y con mi respaldo a cualquier protesta pacífica que defienda libertades”. 

Finalmente, advirtió que el temor del gobierno hacia la juventud refleja una pérdida de rumbo: “Cuando un gobierno le teme a sus jóvenes, es porque ya perdió el rumbo. Cuando una generación se levanta, no hay dictadura que pueda con eso. Jóvenes, gracias por recordarnos que México todavía tiene futuro. Ustedes son la brújula moral de este país y nadie puede silenciar a una generación despierta”.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum abordó el tema en conferencia de prensa, señalando: “Esta movilización que aparece en las redes está llena de inteligencia artificial… cuentas que no tienen identidad; ahora toman la intervención PRI, PAN u otros actores de derecha”, en referencia a la autenticidad de las convocatorias digitales.

Colectivos como Gen Z México enfatizaron que la convocatoria es apartidista y surge del hartazgo por la inseguridad y la falta de transparencia: “No somos de izquierda ni de derecha; somos la generación que se cansó de agachar la cabeza”. Miguel Meza, impulsor de la iniciativa “Narcopolíticos”, declaró: “La violencia es algo que ya no podemos tolerar… Tenemos que hacer que estas marchas sean millones”. 

Asociaciones feministas también respaldaron la postura de Rojo de la Vega, destacando su trayectoria como activista y fundadora de colectivos de defensa de derechos. 

En redes sociales, las reacciones se polarizaron: mientras miles de usuarios celebraron la autonomía de la Generación Z, otros cuestionaron la autenticidad de las convocatorias y acusaron manipulación política. Líderes de opinión como Eduardo Verástegui protagonizaron debates públicos con la alcaldesa, lo que amplificó la discusión sobre el papel de la juventud en la agenda nacional.

Medios internacionales como CNN en Español registraron la marcha como un acto de rechazo a la violencia y a favor de derechos laborales, mientras El País advirtió que la tensión entre gobierno y juventud podría derivar en una brecha irreversible si no se corrige el enfoque paternalista. 

Analistas comparan esta movilización con expresiones juveniles en Nepal, Kenia y Perú, destacando que la estética digital y la narrativa disruptiva de la Generación Z son parte de una ola global de activismo. 

La controversia revela un dilema político: cómo incluir a la juventud en el proyecto de transformación sin deslegitimar sus expresiones autónomas. 

Para los expertos, el reto del gobierno es pasar del paternalismo institucional a la escucha activa, reconociendo que la Generación Z no solo quiere programas sociales, sino voz, autonomía y participación real en la agenda pública.

📢 “La libertad no se toca y defenderla jamás será un delito”.

Alessandra Rojo de la Vega respalda a la #GeneraciónZ ante críticas por la marcha del 15N.
“Cuando un gobierno teme a sus jóvenes, perdió el rumbo”.
#MéxicoTieneFuturo #Marcha15N

Cuando el poder teme a sus jóvenes

Por Luis Orlando Díaz Vólquez @GuasabaraEditor | 13 de noviembre de 2025

La declaración de Alessandra Rojo de la Vega no es solo un respaldo a la Generación Z; es un espejo incómodo para el poder. “La libertad no se toca y defenderla jamás será un delito”, dijo la alcaldesa de Cuauhtémoc, en medio de una polémica que revela algo más profundo: el miedo del gobierno a una generación que no pide permiso.

¿Por qué tanto nerviosismo ante una marcha juvenil? Claudia Sheinbaum lo dejó claro: “Esta movilización que aparece en las redes está llena de inteligencia artificial… cuentas que no tienen identidad”. El mensaje implícito es evidente: deslegitimar la protesta antes de escucharla. Pero ¿qué significa cuando el poder llama “montaje” a lo que sienten millones de jóvenes? Significa que ya perdió la batalla moral.

La Generación Z no se organiza como los viejos partidos ni como los movimientos tradicionales. Su fuerza está en la viralidad, en la estética digital, en la narrativa disruptiva. No necesita padrinos ni estructuras; necesita voz. Y esa voz incomoda porque no se puede controlar con becas ni con discursos paternalistas.

Mientras el gobierno levanta vallas en Palacio Nacional, colectivos como Gen Z México responden: “No somos de izquierda ni de derecha; somos la generación que se cansó de agachar la cabeza”. Miguel Meza, desde la iniciativa “Narcopolíticos”, lo resume con crudeza: “La violencia es algo que ya no podemos tolerar… Tenemos que hacer que estas marchas sean millones”.

El contraste es brutal: un poder que presume estabilidad frente a una juventud que exige libertad. Y aquí está el punto neurálgico: cuando un gobierno le teme a sus jóvenes, no solo pierde el rumbo, pierde el futuro. Porque esta generación no quiere dádivas, quiere autonomía. No quiere programas, quiere participación real.

Las reacciones internacionales lo confirman: CNN en Español registró la marcha como un acto contra la violencia y por derechos laborales; El País advierte que la tensión puede convertirse en una brecha irreversible. Y no es un fenómeno aislado: Nepal, Kenia, Perú… el mundo está viendo cómo las juventudes reclaman espacios que los gobiernos no saben cómo conceder.

El poder puede seguir llamando “montaje” a la indignación, pero la historia enseña algo: cuando una generación despierta, no hay dictadura que pueda con eso. Hoy, la brújula moral de México no está en los palacios, está en las calles y en las redes. Y nadie, absolutamente nadie, puede silenciarla.

Llamado a la acción:
Es momento de escuchar, no de blindar. De abrir espacios, no de cerrar puertas. Si el gobierno quiere futuro, debe dialogar con quienes lo representan: la juventud. Porque ignorar su voz no solo es un error político, es un riesgo histórico. México necesita puentes, no muros. Y esos puentes empiezan hoy.

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