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lunes, 1 de junio de 2026
Mythos y la fragilidad digital | Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
viernes, 29 de mayo de 2026
Presidente Abinader insta a estudiantes a prepararse en inglés, inteligencia artificial, ciberseguridad, ingeniería y carreras técnicas de alta demanda; afirma que son las profesiones del futuro
Presidente Abinader insta a estudiantes a prepararse en inglés, inteligencia artificial, ciberseguridad, ingeniería y carreras técnicas de alta demanda; afirma que son las profesiones del futuro
En el encuentro, los estudiantes destacaron el impacto del programa English for a Better Life
Educación | 28 de Mayo 2026 | 17:50

Santo Domingo.- El presidente Luis Abinader instó este jueves a estudiantes de liceos públicos y colegios privados del municipio Santo Domingo Oeste a prepararse en inglés, inteligencia artificial, ciberseguridad, ingeniería y carreras técnicas de alta demanda, al asegurar que representan las profesiones del futuro y las áreas con mayores oportunidades laborales tanto en la República Dominicana como en el extranjero.
Durante el encuentro, realizado en el Polideportivo de Las Caobas, que reunió a estudiantes del Distrito Educativo 15-05, pertenecientes a distintos centros educativos públicos y colegios privados, el presidente Luis Abinader estuvo acompañado del ministro de Educación, Luis Miguel De Camps.

Los estudiantes presentaron propuestas sobre calidad educativa, seguridad escolar, empleabilidad juvenil y acceso a nuevas tecnologías, además de resaltar la importancia del inglés, el pensamiento crítico y la formación técnica.
En el encuentro se abordó sobre la importancia del idioma inglés como herramienta de desarrollo y acceso a mejores oportunidades. En ese ámbito, los estudiantes participantes agradecieron programas como English for a Better Life, destacando que les ha permitido ampliar sus conocimientos y visualizar nuevas oportunidades académicas y profesionales.
Por lo que, el mandatario recomendó a los jóvenes aprender inglés como segundo idioma, asegurando que representa una ventaja importante en el mundo laboral actual. “Aprender inglés les abre otro mundo y acelera su nivel de enseñanza”, expresó.
El presidente Abinader también aprovechó el encuentro para motivar a los estudiantes a prepararse en áreas relacionadas con inteligencia artificial, drones y nuevas tecnologías, afirmando que estos sectores marcarán el futuro del desarrollo económico y laboral a nivel mundial.
Explicó que los drones ya son utilizados en áreas como agricultura, seguridad, vigilancia y defensa, mientras que la inteligencia artificial está transformando los métodos de aprendizaje y producción. “Si ustedes se montan en esas nuevas tecnologías, se montan en el futuro y en la vanguardia”, manifestó.

Otro de los puntos tocados en el encuentro fue la preocupación por la empleabilidad juvenil y las oportunidades laborales para los estudiantes una vez concluyen el bachillerato o la universidad.
En respuesta, el presidente Abinader explicó que en el país existe un desempleo estructural relacionado con carreras saturadas, mientras que otras áreas mantienen una alta demanda de profesionales.
El mandatario indicó que sectores como tecnología, ciberseguridad, ingeniería mecánica, ingeniería eléctrica, ingeniería electrónica, electricidad, mecánica automotriz y especialidades médicas presentan altos niveles de empleabilidad tanto en la República Dominicana como en el extranjero. “Un estudiante que estudie ciberseguridad encuentra empleo inmediatamente”, expresó el jefe de Estado, al destacar la creciente necesidad de especialistas tecnológicos en el mercado laboral.
Los estudiantes también propusieron incluir en la educación secundaria materias y talleres relacionados con educación financiera, inteligencia emocional, primeros auxilios, leyes y formación constitucional.
Sobre este tema, el presidente Abinader manifestó estar de acuerdo con la necesidad de integrar contenidos más prácticos dentro del sistema educativo y explicó que actualmente se trabaja en modificaciones para fortalecer la educación técnica y profesional.
El mandatario consideró que los conocimientos básicos sobre finanzas deben formar parte de la preparación de todos los estudiantes y mencionó como ejemplo el concepto del costo de oportunidad del dinero, señalando que es una herramienta fundamental para comprender el valor financiero del tiempo y los recursos.
Reforzar la seguridad en las escuelas
Asimismo, el gobernante reconoció que el tema de la seguridad representa uno de los mayores desafíos del Estado debido a la cantidad de centros educativos existentes y las limitaciones de recursos humanos.
El jefe de Estado señaló que el Gobierno evalúa la posibilidad de incorporar militares y policías retirados para reforzar la seguridad en algunos liceos y escuelas ubicadas en zonas de mayor riesgo.
En ese mismo orden, el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, informó que el Gobierno evalúa distintas iniciativas para reforzar la vigilancia en los centros educativos, incluyendo proyectos tecnológicos de identificación mediante cámaras en las afueras de las escuelas y liceos.
Además, explicó que se desarrollan programas de integración comunitaria como Escuelas Abiertas, mediante los cuales los espacios educativos son utilizados para actividades deportivas, recreativas y sociales que permitan fortalecer la relación entre las escuelas y las comunidades.
El presidente Abinader reveló además que durante reuniones sostenidas con autoridades de Qatar y Emiratos Árabes Unidos recibió solicitudes de personal dominicano especializado en áreas médicas, enfermería y tecnología.

Asimismo, adelantó que solicitará al Ministerio de Trabajo realizar un estudio para identificar cuáles son las carreras con mayor demanda laboral y cuáles presentan mayores niveles de desempleo estructural, con el objetivo de orientar mejor a los estudiantes sobre las oportunidades del mercado.
Al finalizar la actividad, el presidente Abinader y el ministro De Camps, realizaron la entrega de computadoras portátiles a los estudiantes participantes en el encuentro, como parte de las iniciativas para fortalecer el acceso a herramientas digitales y apoyar la educación tecnológica en los centros educativos del país.
https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-abinader-insta-estudiantes-prepararse-en-ingles-inteligencia-artificial
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Educar para el futuro antes de que el futuro nos alcance
La discusión sobre inglés, inteligencia artificial, ciberseguridad y carreras técnicas de alta demanda revela una verdad ineludible: la escuela dominicana ya no puede seguir formando para un mercado laboral que dejó de existir, sino para uno que cambia a gran velocidad y exige nuevas competencias, mayor adaptabilidad y visión estratégica.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La educación dominicana enfrenta una hora decisiva. Durante años, el país ha discutido la cobertura, la infraestructura y el acceso, pero ahora el centro del debate debe desplazarse hacia la pertinencia. Ya no basta con que más jóvenes lleguen a las aulas; el verdadero desafío consiste en asegurar que aquello que aprenden les sirva para insertarse con dignidad en una economía cada vez más tecnológica, bilingüe e interconectada. El reciente intercambio con estudiantes de Santo Domingo Oeste puso sobre la mesa una inquietud legítima: cómo preparar a la juventud para un mundo donde el conocimiento aplicado y las competencias técnicas pesan tanto como los títulos tradicionales.
En ese contexto, el inglés ha dejado de ser un lujo académico para convertirse en una herramienta concreta de movilidad social. Quien domina una segunda lengua amplía su acceso a empleos, becas, plataformas digitales, redes internacionales de conocimiento y mejores condiciones de negociación en el mercado de trabajo. Que los estudiantes hayan valorado positivamente programas como English for a Better Life demuestra que la juventud reconoce con claridad algo que muchas veces el sistema tarda en asumir: el idioma ya no es un complemento, sino una puerta de entrada al siglo XXI. Apostar por el inglés no es ceder a una moda, sino invertir en competitividad nacional.
A esa necesidad se suma el peso creciente de la inteligencia artificial, la ciberseguridad, los drones y otras tecnologías emergentes. No se trata de conceptos lejanos ni de asuntos reservados para laboratorios sofisticados: ya están transformando la agricultura, la logística, la seguridad, los servicios y hasta los métodos de enseñanza. Por eso, incorporar estas áreas al imaginario educativo nacional no debería verse como una extravagancia futurista, sino como una obligación de política pública. Un país que no alfabetiza tecnológicamente a sus jóvenes corre el riesgo de condenarlos a ser simples consumidores del progreso ajeno, en lugar de protagonistas de su propia transformación.
Sin embargo, el punto más sensible del debate quizá sea la empleabilidad. La preocupación estudiantil sobre qué ocurrirá después del bachillerato o la universidad conecta con una realidad estructural: existen carreras saturadas y, al mismo tiempo, sectores con vacantes persistentes por falta de personal calificado. Tecnología, ciberseguridad, ingenierías, electricidad, mecánica automotriz y varias especialidades de salud aparecen entre las áreas con mayor demanda. Esa brecha entre oferta educativa y necesidad productiva revela un problema de orientación, planificación y cultura académica. Seguir formando masivamente en profesiones con bajo nivel de absorción laboral mientras faltan técnicos y especialistas en áreas estratégicas es una contradicción que el país no puede seguir postergando.
Por eso resulta especialmente valioso que los propios estudiantes hayan pedido más educación financiera, inteligencia emocional, primeros auxilios, formación constitucional y contenidos prácticos para la vida. Esa demanda juvenil es, en sí misma, una lección para el sistema. Los jóvenes no están reclamando una educación más fácil, sino una educación más útil. Quieren herramientas para comprender el dinero, gestionar sus emociones, convivir en democracia, cuidar la vida y tomar decisiones con criterio. En otras palabras, están pidiendo una escuela menos memorística y más conectada con la realidad. Escucharlos debería ser el punto de partida de cualquier reforma seria.
La seguridad escolar, por su parte, no puede tratarse como un tema accesorio. Ningún proceso educativo florece plenamente en entornos inseguros, fracturados o aislados de su comunidad. Las ideas planteadas sobre reforzar la vigilancia, incorporar soluciones tecnológicas y expandir programas de integración como Escuelas Abiertas apuntan en una dirección correcta: la escuela debe ser un espacio protegido, pero también vivo, útil y cercano a su entorno social. La educación no se fortalece únicamente con más aulas o más dispositivos; también se fortalece cuando estudiantes, familias, docentes y comunidad sienten que el centro educativo les pertenece y les ofrece horizonte.
El desafío nacional consiste, en definitiva, en construir una pedagogía del porvenir. Eso implica orientar mejor a los estudiantes, revisar el mapa de carreras, fortalecer la educación técnica y profesional, ampliar el acceso a herramientas digitales y vincular la formación con las demandas reales del mercado local e internacional. Si el país logra convertir estas conversaciones en políticas sostenidas, la juventud dominicana no solo estará mejor preparada para conseguir empleo: estará en condiciones de innovar, emprender y competir con mayor confianza en una economía global. Educar para el futuro no es una consigna; es una urgencia. Y cuanto antes la asumamos con seriedad, menos distancia habrá entre el talento de nuestros jóvenes y las oportunidades que merecen.
#GuasábaraEditor.
miércoles, 13 de mayo de 2026
DGA fortalece la supervisión tecnológica institucional con la puesta en marcha del Centro de Observabilidad TIC
DGA fortalece la supervisión tecnológica institucional con la puesta en marcha del Centro de Observabilidad TIC
El nuevo centro operará 24/7 para monitorear, en tiempo real, la infraestructura tecnológica, la ciberseguridad y los servicios digitales que sostienen las operaciones aduaneras del país.
Santo Domingo, R.D., 13 de mayo de 2026.– La Dirección General de Aduanas (DGA) puso en funcionamiento el Centro de Observabilidad TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), una iniciativa estratégica orientada a reforzar la supervisión, estabilidad y continuidad de los servicios tecnológicos institucionales.
Este centro permitirá a los equipos especializados de la DGA mantener una vigilancia permanente sobre la infraestructura tecnológica, las aplicaciones críticas, las redes, la seguridad y los servicios digitales que soportan las operaciones aduaneras a nivel nacional, con capacidad de monitoreo las 24 horas del día, los siete días de la semana.
El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, destacó que una de las principales ventajas de esta implementación es la reducción significativa de los tiempos de detección y respuesta ante incidentes, así como el incremento en la disponibilidad y confiabilidad de los sistemas críticos. “Con esta plataforma de supervisión continua, fortalecemos la capacidad institucional para anticiparnos a eventos y actuar con mayor rapidez y precisión”, expresó.
El alcance del Centro de Observabilidad TIC incluye la detección temprana de incidentes, el análisis de desempeño de los sistemas, la gestión proactiva de alertas, el seguimiento de eventos de seguridad y el apoyo a la continuidad operativa, mediante la integración de herramientas especializadas de monitoreo y observación.
“Con esta implementación, la DGA avanza con determinación en su proceso de transformación digital, elevando la eficiencia, la resiliencia tecnológica y la confiabilidad de sus servicios”, afirmó López.
Con la puesta en marcha del Centro de Observabilidad TIC, la DGA consolida su compromiso con una gestión pública moderna, sustentada en la innovación y en el uso estratégico de la tecnología para garantizar servicios cada vez más ágiles y seguros en beneficio de los ciudadanos y del comercio.
Esta iniciativa permitirá responder con mayor rapidez ante incidentes, optimizar la toma de decisiones y garantizar servicios más eficientes y confiables para todos. pic.twitter.com/OliZUAKhIr
— Dirección General de Aduanas (@aduanard) May 13, 2026
OPINIÓN
DGA fortalece la supervisión tecnológica institucional con la puesta en marcha del Centro de Observabilidad TIC
Operación 24/7, monitoreo en tiempo real y una respuesta más rápida ante incidentes elevan la resiliencia digital que sostiene las operaciones aduaneras y la continuidad del comercio.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
En la República Dominicana, la modernización del Estado ya no se mide solo por la cantidad de trámites digitalizados, sino por la capacidad real de sostenerlos con estabilidad, seguridad y continuidad. En instituciones como la Dirección General de Aduanas (DGA), donde cada minuto cuenta y cada sistema impacta el flujo de mercancías, la recaudación y la confianza de los operadores, la tecnología deja de ser un “soporte” para convertirse en infraestructura crítica. Por eso, la puesta en marcha del Centro de Observabilidad TIC representa un paso estratégico: no es un anuncio tecnológico, es una decisión de gobernanza institucional orientada a garantizar que lo digital funcione siempre, funcione bien y funcione de forma segura.
El nuevo centro operará 24 horas al día, 7 días a la semana, con capacidad de vigilancia permanente sobre la infraestructura tecnológica, las aplicaciones críticas, las redes, los servicios digitales y los componentes de ciberseguridad que sostienen las operaciones aduaneras en todo el territorio nacional. En un entorno donde la demanda de servicios en línea crece y los riesgos cibernéticos se vuelven más sofisticados, la observabilidad se convierte en una ventaja pública: permite mirar el “estado de salud” del ecosistema digital en tiempo real, anticipar fallos y responder con precisión cuando surge una amenaza o una interrupción.
El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, lo sintetizó con claridad al destacar una de las principales ventajas: la reducción significativa de los tiempos de detección y respuesta ante incidentes, junto con el incremento de la disponibilidad y confiabilidad de los sistemas críticos. Ese punto es crucial. La diferencia entre enterarse tarde y actuar temprano puede determinar si un incidente se queda en una alerta controlada o escala hacia una interrupción que afecte servicios, usuarios y operaciones. La observabilidad no promete “cero eventos”, porque eso sería irreal; promete algo más valioso: capacidad institucional para anticiparse, acortar el tiempo de reacción y recuperar la normalidad con mayor rapidez y mejor información.
El alcance operativo del Centro de Observabilidad TIC incluye funciones esenciales para una institución que opera con estándares de continuidad: detección temprana de incidentes, análisis del desempeño de los sistemas, gestión proactiva de alertas, seguimiento de eventos de seguridad y apoyo a la continuidad operativa, mediante la integración de herramientas especializadas de monitoreo y observación. Esto marca un cambio de enfoque: pasar de la corrección reactiva al control preventivo, de “resolver cuando se cae” a “evitar que se caiga”, y de diagnósticos aislados a una visión integral donde datos y alertas se conectan con decisiones oportunas.
Durante el recorrido por las instalaciones, el subdirector de Transformación Digital de la DGA, Frederick López, explicó que el centro garantiza visibilidad en tiempo real del estado de los servicios tecnológicos, fortalece la ciberseguridad con monitoreo continuo y respalda una mejor toma de decisiones basada en datos operativos. En términos institucionales, ese triángulo —visibilidad, seguridad y decisiones informadas— es la base de la resiliencia digital. Y la resiliencia, en aduanas, no es un concepto abstracto: se traduce en servicios disponibles, trámites ágiles, operaciones más estables, y mayor confianza del comercio y de la ciudadanía.
Conviene entender por qué esto importa más allá de lo técnico. Hoy la aduana es un nodo de competitividad nacional. Cuando el país apuesta por la facilitación del comercio, por el nearshoring, por cadenas de suministro más confiables y por procesos digitales que reduzcan tiempos, también está apostando por una infraestructura tecnológica que no puede fallar. La continuidad operativa de una institución como la DGA incide en costos logísticos, en cumplimiento de plazos, en la experiencia del usuario y en la percepción de seguridad jurídica y operativa del país. Por eso, fortalecer la supervisión tecnológica es, en la práctica, fortalecer la capacidad del Estado para sostener el comercio con eficiencia y previsibilidad.
Además, el Centro de Observabilidad TIC contribuye a una visión moderna de la seguridad: no se limita a “blindar” sistemas, sino que mejora la capacidad institucional de detectar patrones, correlacionar señales, priorizar riesgos y actuar con evidencia. Ese enfoque es coherente con los principios contemporáneos de ciberseguridad y con la necesidad de proteger servicios públicos digitales que hoy son parte de la vida económica del país. En otras palabras, la observabilidad eleva el estándar: permite que la DGA no solo tenga tecnología, sino que la gobierne con disciplina, método y capacidad de respuesta.
Hay también un componente de cultura organizacional. Un centro de esta naturaleza impulsa coordinación entre equipos, protocolos claros, métricas de desempeño, aprendizaje continuo y una rutina de mejora basada en información verificable. Cuando una institución mide, ve y comprende lo que ocurre en su plataforma tecnológica, reduce incertidumbre interna y mejora la calidad del servicio externo. Ese es un valor público tangible: los usuarios no necesitan conocer los detalles técnicos para beneficiarse de ellos; lo perciben cuando los sistemas están disponibles, cuando las operaciones fluyen y cuando la respuesta institucional es rápida y consistente.
Con esta implementación, la DGA consolida su compromiso con una gestión pública moderna, sustentada en la innovación y en el uso estratégico de la tecnología para garantizar servicios cada vez más ágiles y seguros. En un mundo donde la reputación institucional también se construye en lo digital, el Centro de Observabilidad TIC envía un mensaje claro: la transformación digital no se improvisa, se sostiene. Y sostenerla exige vigilancia permanente, decisiones basadas en datos y una arquitectura de respuesta que proteja la continuidad operativa.
En definitiva, poner en funcionamiento un centro de observabilidad no es simplemente inaugurar una sala con pantallas; es dar un paso hacia una administración más resiliente, más confiable y más preparada para enfrentar incidentes, amenazas y exigencias crecientes del comercio. Esta iniciativa permitirá responder con mayor rapidez, optimizar la toma de decisiones y garantizar servicios más eficientes para todos. Y cuando la tecnología se administra con visión, el beneficio se multiplica: gana la institución, gana el usuario y gana el país.
Luis Orlando Díaz Vólquez
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DGA continúa trabajando en el fortalecimiento de la supervisión tecnológica institucional
El Centro de Observabilidad TIC operará las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Santo Domingo, R.D.– La Dirección General de Aduanas (DGA) ha puesto en marcha el Centro de Observabilidad TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) una iniciativa clave dirigida a robustecer la supervisión, estabilidad y continuidad de los servicios tecnológicos institucionales.
Este centro permitirá a los equipos de DGA una vigilancia constante de la infraestructura tecnológica, aplicaciones críticas, redes, seguridad y servicios digitales que soportan las operaciones aduaneras del país.
Nelson Arroyo, director general de Aduanas, destacó que unas de las ventajas de esta, es la reducción significativa en los tiempos de detección y respuesta ante incidentes. Así como una mayor “disponibilidad y confiabilidad de los sistemas críticos.
El alcance del Centro Observabilidad TIC incluye la detección temprana de incidentes, análisis de desempeño de los sistemas, gestión proactiva de alertas, seguimiento a eventos de seguridad y apoyo a la continuidad operativa, integrando herramientas especializadas de monitoreo.
Durante el recorrido realizado por las instalaciones, el subdirector de Transformación Digital de la DGA, Frederick López, explicó a los presentes que el centro garantizará visibilidad, en tiempo real, del estado de los servicios tecnológicos, fortalecimiento de la ciberseguridad mediante monitoreo continuo y mejora en la toma de decisiones basada en datos operativos.
“Con esta implementación, la DGA avanza en su transformación digital, elevando la eficiencia y confiabilidad de sus servicios”, destacó López.
martes, 12 de mayo de 2026
Hegseth eleva la alerta sobre Cuba y reabre el tablero del Caribe: ¿qué implica para República Dominicana?
La geopolítica volvió a tensar el Caribe con un mensaje directo desde Washington. En una audiencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que el Gobierno de Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense, citando como factor la presencia recurrente de buques militares rusos —incluidos submarinos de propulsión nuclear— en puertos cubanos. La comparecencia, centrada originalmente en prioridades de defensa y presupuesto, derivó hacia la discusión sobre cooperación entre Cuba, Rusia y China y sobre presuntas actividades de inteligencia en la isla. En ese marco, el congresista republicano Mario Díaz‑Balart interrogó a Hegseth sobre si embarcaciones militares rusas habían utilizado territorio cubano; el secretario confirmó que sí, consolidando en registro público una preocupación que suele manejarse con cautela por su sensibilidad estratégica.
El intercambio fue relevante no solo por el “sí” del jefe del Pentágono, sino por el lenguaje de disuasión que acompañó la respuesta. Hegseth explicó que para Washington es “altamente problemático” que un adversario extranjero utilice una ubicación tan cercana a Estados Unidos, una frase que convierte la geografía cubana en variable de seguridad dura y no solo en tema diplomático. Los reportes también reactivaron el foco sobre infraestructura de inteligencia, incluyendo referencias al histórico complejo de señales en Lourdes, presentado como un motivo persistente de preocupación por la posibilidad de que actores rivales operen capacidades de vigilancia e interceptación en el entorno inmediato de EE. UU. Aunque Hegseth evitó detallar aspectos clasificados, su testimonio fue interpretado como confirmación de actividad de “adversarios extranjeros” cerca de La Habana, en un contexto donde también se mencionó a China, al menos como hipótesis operativa discutida en la audiencia.
Esta escalada discursiva se inserta en una arquitectura política ya activada por la Casa Blanca. En enero de 2026, una orden ejecutiva declaró una emergencia nacional al considerar que las políticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, citando explícitamente vínculos y apoyos a actores adversarios, incluidos Rusia y la República Popular China, así como el riesgo de que se basen capacidades militares e inteligencia en la isla. En otras palabras, lo ocurrido en el Congreso no es un episodio aislado: es la verbalización de una línea institucional que busca fijar un marco de competencia entre grandes potencias en el hemisferio occidental. Para el Caribe, esto suele traducirse en mayor vigilancia, presión diplomática y una redefinición de umbrales de tolerancia frente a visitas navales, acuerdos portuarios o proyectos tecnológicos que puedan interpretarse como “infraestructura sensible”.
En ese tablero, República Dominicana aparece como un actor inevitable por su ubicación y por el nivel de cooperación en seguridad que mantiene con Washington. El país ha renovado memorandos de entendimiento para compartir información de radares y sensores mediante redes como el “Sistema Cooperativo de Integración de Información Situacional (CSII)”, orientados a reforzar el conocimiento del espacio marítimo, aéreo y terrestre para seguridad, búsqueda y rescate y respuesta ante desastres. En comunicaciones oficiales, tanto autoridades dominicanas como representantes de EE. UU. han subrayado que esta cooperación busca fortalecer vigilancia, detección temprana de amenazas y toma de decisiones basada en datos, reconociendo la vulnerabilidad del “corredor Caribe” ante dinámicas ilícitas transnacionales. En paralelo, medios dominicanos han descrito a República Dominicana como un aliado clave de Estados Unidos en el Caribe en un contexto regional volátil, lo que eleva la importancia de administrar cuidadosamente señales de alineamiento sin comprometer soberanía ni estabilidad interna.
La lectura dominicana no se limita a lo militar: toca el corazón económico del país. República Dominicana viene consolidando una narrativa de “hub logístico” apoyada en infraestructura portuaria, zonas francas y conectividad. El Puerto/Terminal de Caucedo, operado por DP World, se presenta como la principal puerta marítima del país y como un ecosistema integrado entre terminal, zona económica y servicios logísticos, con énfasis en eficiencia, documentación y seguridad. En 2026, Diario Libre reseñó datos de un estudio (Oxford Economics) que atribuye al puerto contribuciones económicas y proyecciones de impacto en exportaciones hacia 2035, además de reportar que en 2024 movilizó mercancías valoradas en torno a US$13,300 millones y que la conectividad podría traducirse en aumentos relevantes de exportaciones a mediano plazo. Asimismo, se ha divulgado la expansión prevista de Caucedo y su zona franca bajo un memorando de entendimiento por US$760 millones para elevar capacidades, incorporar sistemas avanzados de vigilancia e infraestructura de seguridad y fortalecer la competitividad del país en cadenas de suministro regionales. En un entorno de mayor rivalidad geopolítica en el Caribe, la reputación de los nodos logísticos —puertos, aeropuertos, parques industriales— se vuelve un activo estratégico: la confianza se mide en trazabilidad, cumplimiento y gestión de riesgos.
Por eso, el impacto más sensible para República Dominicana podría sentirse en el terreno de la “seguridad económica”: controles más exigentes, mayor escrutinio sobre rutas, cargas y transbordos, y presión para blindar infraestructuras críticas ante amenazas híbridas (contrabando, crimen transnacional, ciberinterferencias o uso indebido de facilidades logísticas). En ese contexto, herramientas de facilitación y control como los programas de seguridad de la cadena logística cobran un valor adicional. La certificación de Operador Económico Autorizado (OEA) en República Dominicana ha sido presentada como un mecanismo para asegurar y facilitar el comercio, reduciendo riesgos y fortaleciendo confianza en la cadena de suministro mediante estándares de seguridad y validaciones rigurosas. La propia Dirección General de Aduanas define su rol como autoridad de frontera que trasciende la recaudación para actuar como garante de seguridad del Estado y facilitador del comercio, una visión que adquiere mayor relevancia cuando el Caribe vuelve a ser visto como teatro de competencia estratégica. En síntesis, lo dicho por Hegseth sobre Cuba no es solo una noticia internacional: es un recordatorio de que, para un país-hub como República Dominicana, la geopolítica se traduce rápidamente en estándares, controles, reputación y resiliencia de la logística nacional.
EDITORIAL
El Caribe vuelve a “zona de disuasión”: implicaciones para República Dominicana ante el nuevo endurecimiento de EE. UU. sobre Cuba
La reciente calificación pública de Cuba como amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, vinculada a señales de presencia naval rusa, reintroduce una lógica de vigilancia reforzada en el entorno caribeño. Para República Dominicana —aliado de Washington y hub logístico en expansión— el giro eleva el valor estratégico de la seguridad marítima, la integridad portuaria, la ciberresiliencia y la trazabilidad de la cadena de suministro.
El Caribe ha vuelto a hablar en el idioma de la disuasión. En una audiencia congresual en Washington, la narrativa de seguridad nacional de Estados Unidos reubicó a Cuba en el centro del tablero hemisférico al sostenerse, en registro público, que la isla representa una amenaza para su seguridad nacional y que buques militares rusos han utilizado puertos cubanos de manera recurrente.¹ Esa forma de enmarcar el problema —amenaza, proximidad, adversarios extrarregionales— no es un matiz semántico: es un reordenamiento del clima estratégico regional. Cuando la mayor potencia del hemisferio decide nombrar un riesgo y fijarlo en actas, el resto del vecindario no puede actuar como si solo se tratara de un episodio mediático.
El punto más delicado no es únicamente la afirmación, sino el tipo de lógica que activa. Al describirse como “altamente problemático” que un adversario extranjero opere tan cerca del territorio estadounidense,² la geografía vuelve a convertirse en variable dura: el Caribe deja de ser periferia y retorna, por momentos, a la condición de “frente”. En regiones de distancias cortas, donde un atraque, un ejercicio o un despliegue se interpreta como señal, la percepción puede ser tan determinante como el hecho. Por eso, incluso sin anuncios de medidas inmediatas, el mensaje tiende a traducirse en más vigilancia, mayor escrutinio de infraestructuras críticas y umbrales más estrictos para evaluar “riesgos” en puertos, telecomunicaciones, logística y ciberseguridad.¹
Este endurecimiento discursivo no ocurre en el vacío: se inserta en una arquitectura política previamente activada por Washington. A finales de enero de 2026, una hoja informativa oficial vinculada a la orden ejecutiva que declaró emergencia nacional respecto a Cuba presentó el caso en términos de “amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional y la política exterior estadounidenses, con énfasis en presuntos vínculos con actores adversarios y en la posibilidad de capacidades de inteligencia situadas en la isla.³ Ese marco convierte el episodio congresual en continuidad, no en excepción: la línea institucional se consolida, y con ella se refuerza la tendencia a securitizar el entorno caribeño.
Ahora bien, para República Dominicana el asunto no es “Cuba” como tema ajeno, sino el efecto dominó sobre el espacio regional que compartimos. Cuando el Caribe se endurece como corredor de seguridad, la primera consecuencia es que los países bisagra —los que conectan rutas marítimas, aéreas, logísticas y financieras— pasan a ser evaluados por su capacidad de control y por la confiabilidad de sus nodos críticos. En ese mapa, República Dominicana aparece como un actor inevitable: por ubicación, por conectividad y por el grado de cooperación con Estados Unidos en seguridad y conocimiento situacional.
Esa cooperación ya tiene instrumentos concretos. Un memorando de entendimiento bilateral sobre el Sistema Cooperativo de Integración de Información Situacional (CSII) describe una red de intercambio que permite fusionar datos de radares y sensores —aéreos, marítimos y terrestres— para construir un panorama operativo común, con usos declarados que van desde la lucha contra el tráfico ilícito hasta búsqueda y rescate y respuesta ante desastres.⁴ En términos geopolíticos, esta capacidad equivale a elevar el “conocimiento del dominio marítimo” (maritime domain awareness), un activo que se vuelve más valioso cuando la región entra en fase de vigilancia reforzada. En el nuevo clima, la cooperación no solo se mide por afinidad política, sino por interoperabilidad, velocidad de intercambio de información y estándares de gestión de riesgo.⁴
La lectura dominicana, además, debe incorporar el ángulo económico: República Dominicana viene consolidando una narrativa de hub logístico apoyada en puertos, zonas francas y servicios. El puerto de Caucedo, operado por DP World, ha sido presentado en la prensa económica como un nodo con impacto medible: un estudio de Oxford Economics reseñado por un medio dominicano atribuye a la terminal contribuciones al PIB, empleo indirecto y un volumen movilizado en 2024 en torno a US$13,300 millones, además de proyectar que mejoras de conectividad podrían impulsar exportaciones hacia 2035.⁵ En paralelo, el Estado dominicano firmó un memorando de entendimiento con DP World Dominicana para una inversión estimada de US$760 millones destinada a expansión de terminal y zona económica, incluyendo sistemas avanzados de monitoreo e infraestructura de seguridad.⁶ Es decir: la apuesta país por logística y nearshoring está íntimamente ligada a la reputación de seguridad del nodo.
Aquí emerge la idea clave: en tiempos de competencia estratégica, la logística deja de ser solo eficiencia y costo; pasa a ser confianza, cumplimiento y resiliencia. Cuando un socio mayor redefine amenazas en el vecindario, tiende a elevar requisitos de trazabilidad, controles de transbordo, verificación de cargas, auditorías de seguridad y, cada vez más, exigencias cibernéticas. Esto puede impactar tiempos, costos y reputación si no se anticipa. Para un país-hub, el riesgo no es únicamente “militar”: es de “seguridad económica”, porque un incidente de integridad portuaria o un evento cibernético en infraestructura crítica puede traducirse en sobrecostos, pérdida de competitividad o degradación del perfil de riesgo ante operadores globales.
En ese punto, instrumentos de facilitación segura del comercio adquieren valor estratégico adicional. El programa de Operador Económico Autorizado (OEA) en República Dominicana se define como una herramienta para garantizar niveles mínimos de seguridad en la cadena de suministro y facilitar el flujo del comercio internacional, consolidando alianzas público‑privadas y reconociendo a actores confiables.⁷ En un Caribe más escrutado, fortalecer la masa crítica de operadores certificados, elevar estándares de cumplimiento y profundizar la gestión de riesgos no es un “proyecto técnico”: es política geoeconómica aplicada. Porque, cuando los flujos globales se fragmentan, el diferencial competitivo no se juega solo en infraestructura dura, sino en gobernanza, transparencia, controles inteligentes y capacidad de respuesta.
También conviene recordar la naturaleza ampliada del rol aduanero contemporáneo. La propia Dirección General de Aduanas describe su responsabilidad como autoridad nacional de frontera que trasciende la recaudación y se extiende a la seguridad del Estado y la protección de la sociedad, con integridad y servicio.⁸ Esa autodefinición encaja con el momento: si el Caribe entra en fase de disuasión y vigilancia, las aduanas —junto a armadores, puertos, operadores logísticos y autoridades de seguridad— se convierten en primera línea de resiliencia. Y resiliencia aquí significa tres cosas: prevenir (gestión de riesgo), resistir (continuidad operativa) y recuperar (capacidad de restablecer flujos con rapidez y credibilidad).
La conclusión estratégica para República Dominicana es nítida: no se trata de reaccionar al titular, sino de anticipar el cambio de época. Si Washington reabre el expediente caribeño como un asunto de seguridad dura, el efecto será más presión por integridad de infraestructuras críticas, más demanda de cooperación operativa y más sensibilidad ante cualquier ambigüedad en puertos, telecomunicaciones o vínculos tecnológicos. En ese contexto, la mejor defensa de un país-hub no es la retórica, sino la arquitectura: seguridad marítima robusta, puertos blindados, ciberhigiene de infraestructura crítica, certificaciones de cadena logística, transparencia regulatoria y diplomacia serena que preserve soberanía sin erosionar confianza. El Caribe puede tensarse; la tarea dominicana es que su logística no se fracture. Ahí, y no en el ruido, se juega la competitividad estratégica del país.
Luis Orlando Díaz Vólquez
Notas (Chicago):
- “Secretario de Guerra afirma que Cuba representa amenaza a la seguridad nacional de EEUU,” Infobae (Agencia EFE), 12 de mayo de 2026, https://www.infobae.com/america/agencias/2026/05/12/secretario-de-guerra-afirma-que-cuba-representa-amenaza-a-la-seguridad-nacional-de-eeuu/. [infobae.com]
- “U.S. Secretary of Defense confirms that the Cuban regime is a threat to national security,” CiberCuba, 12 de mayo de 2026. [en.cibercuba.com]
- “Hoja informativa: El presidente Donald J. Trump se pronuncia respecto a las amenazas a Estados Unidos por parte del Gobierno de Cuba,” U.S. Department of State, 29 de enero de 2026. [state.gov]
- “Memorando de Entendimiento… sobre el Sistema Cooperativo de Integración de Información Situacional (CSII),” Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX) (documento PDF). [mirex.gob.do]
- “DP World genera potencial de US$2,400 millones anuales en exportaciones para la economía dominicana,” Diario Libre, 3 de mayo de 2026. [diariolibre.com]
- “DP World pretende invertir US$760 millones en Punta Caucedo,” Listín Diario, 9 de mayo de 2025; ver también “El Gobierno y DP World Dominicana firman un memorando para invertir US$760 millones,” Diario Libre, 9 de mayo de 2025. [listindiario.com], [diariolibre.com]
- “¿Quiénes somos? Programa Operador Económico Autorizado (OEA),” Operador Económico Autorizado RD (DGA). [oea.aduanas.gob.do]
- “Quiénes somos,” Dirección General de Aduanas (DGA) (sitio institucional). [aduanas.gob.do]
jueves, 20 de noviembre de 2025
Aduanas del Caribe se reúnen en República Dominicana para fortalecer sus capacidades y competencias
Aduanas del Caribe se reúnen en República Dominicana para fortalecer sus capacidades y competencias
En la Reunión del Comité Ejecutivo y grupos de trabajo del Consejo del Caribe para la Aplicación de las Leyes Aduaneras (CCALA).
Santo Domingo, R.D., 19 noviembre 2025.- Representantes de las aduanas, de 12 países del Caribe, se reúnen en la República Dominicana en busca de fortalecer sus capacidades institucionales, sus recursos humanos, mejorar la seguridad fronteriza y el intercambio de información aduanera entre países.
Esto en el marco de la Reunión del Comité Ejecutivo y grupos de trabajo del Consejo del Caribe para la Aplicación de las Leyes Aduaneras (CCALA/CCLEC), que agrupa a las aduanas de habla, inglesa, francesa y neerlandesa, del que, también, son parte de este foro la República Dominicana, Cuba, entre otros.
El director general de Aduanas, Yayo Sanz Lovatón, destacó que tanto el presidente, Luis Abinader, como el canciller, Roberto Álvarez, apoyan la ratificación del acuerdo que se aprobó en Cuba 2019, y que establece que esta entidad será sustituida por la Organización de Aduanas del Caribe. Y que requiere el voto favorable de al menos diez países miembros.
“Podemos afirmar que la República Dominicana seguirá impulsando este acuerdo y esperamos que todas sus administraciones aduaneras se unan a nosotros en este esfuerzo. Es algo que la región del Caribe necesita con urgencia”, expresó Sanz Lovatón durante el inicio de la reunión.
Significó, además, que el entorno actual del comercio mundial está colocando al Caribe en la primera línea de los movimientos del comercio internacional.
En la reunión se pasó revista a las acciones realizadas de años anteriores y las que se harán en el futuro relacionadas con la cooperación regional, inteligencia, fortalecimiento de las capacidades, la ciberseguridad y el intercambio de información, que sigue siendo un pilar entre estas entidades para combatir las actividades de las organizaciones delictivas, como el contrabando, entre otros.
El encuentro encabezado por Roderick Lionel Croes, presidente del CCLEC y Claude Paul, secretario permanente, también, es clave para la estabilidad económica y de seguridad en el Caribe, y propicia una respuesta colectiva ante las amenazas transnacionales.
Están presentes las aduanas de Aruba, Antigua y Barbuda, Barbados, Bermuda, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Países Bajos, Haití, Jamaica, Montserrat, Santa Lucía y República Dominicana.
El CCLEC es un organismo establecido en la década de 1970, formalizado mediante Memorándum de Entendimiento de fecha 1989, con sede en Santa Lucía, es una organización regional que promueve la cooperación aduanera, la seguridad fronteriza y la facilitación del comercio en el Caribe y las Américas.
Forman parte del Comité Ejecutivo del CCLA/CCLEC (Anguilla, Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Barbados, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, República Dominicana, Francia, Haití, Jamaica, Monserrat, Países Bajos, St Kitts & Nevis, Santa Lucía y San Vicente.
Cada espacio de diálogo regional es una oportunidad para fortalecer nuestros procesos.
— Yayo (@SanzLovaton) November 20, 2025
En el Comité Ejecutivo del Consejo del Caribe para la Aplicación de las Leyes Aduaneras (CCALA) compartimos, junto a los demás Estados miembros, una agenda enfocada en modernización,… pic.twitter.com/t9vxc0Nfda
Desde el Comité Ejecutivo del Consejo del Caribe para la Aplicación de las Leyes Aduaneras (CCALA) seguimos impulsando, junto a @aduanard, estrategias que fortalezcan la seguridad regional, la cooperación operativa y la eficiencia aduanera del Caribe.
— Yayo (@SanzLovaton) November 20, 2025
Cada avance consolida a la… pic.twitter.com/KLyFbS6My5
OPINIÓN
— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) November 20, 2025
Cooperación Aduanera en el Caribe: Un Imperativo Estratégico para la Seguridad y el Comercio
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
La reciente reunión del Comité Ejecutivo y los grupos de trabajo del Consejo del Caribe para la Aplicación de las Leyes Aduaneras (CCALA/CCLEC),… pic.twitter.com/ZEnkdkSxEl
20 de noviembre de 2025 | @GuasabaraEditor @LuisOrlandoDia1
Referencias
CCLEC. (2024). Annual Report 2024. Caribbean
Customs Law Enforcement Council.
Dirección General de Aduanas (DGA). (2025).
Informe sobre cooperación aduanera en el Caribe. Santo Domingo: DGA.
Inter-American Development Bank (IDB). (2022).
Trade and Security in the Caribbean. Washington, DC: IDB.
Organización Mundial de Aduanas (OMA). (2023).
Customs and Trade Facilitation Report. Brussels: WCO.
United Nations Office on Drugs and Crime
(UNODC). (2024). Transnational Organized Crime in the Caribbean. Vienna: UNODC.
World Bank. (2023). Caribbean Trade and Logistics Outlook. Washington, DC: World Bank.
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