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viernes, 10 de julio de 2026

El fracaso de la bancarización en Cuba: jubilados hacen fila desde el amanecer para cobrar pensiones de menos de 10 dólares

América Latina

El fracaso de la bancarización en Cuba: jubilados hacen fila desde el amanecer para cobrar pensiones de menos de 10 dólares

Cajeros vacíos, negocios que rechazan billetes y una infraestructura digital precaria convierten el día de cobro en una odisea para más de 1.700.000 personas

Por Infobae en Cuba 10 Jul, 2026 06:01 a. m. EST



Jubilados hacen fila en los bancos de Cuba

Más de 1,7 millones de jubilados cubanos cobran pensiones de menos de 10 dólares mensuales y deben hacer fila desde las cinco de la mañana frente a los bancos para intentar retirar un efectivo que, con frecuencia, no está disponible.

Esa es la cara más visible del colapso del programa de bancarización impulsado por el régimen de Cuba tres años atrás, un proceso que prometía modernizar la economía y que hoy es reconocido incluso por la prensa oficialista como “un problema social”.

El caso del periodista jubilado Arturo Chang, de 74 años, resume la arbitrariedad del sistema. Días atrás, Chang intentó pagar 10 panes en un negocio privado de Santa Clara con 100 billetes de cinco pesos, dinero que el propio banco estatal le había entregado como pensión. La empleada del establecimiento se negó a aceptarlos.

Su pensión máxima es de 3.653 pesos cubanos mensuales, el equivalente a menos de 10 dólares. “Sin dudas, es una cadena en la cual el eslabón que siempre se rompe es el de los clientes, sobre todo, los más envejecidos”, escribió Chang en el periódico Trabajadores, recogido por el portal CiberCuba.

Los jubilados son el grupo más golpeado por la escasez de liquidez, en parte porque la mayoría carece de teléfonos inteligentes y no puede recurrir a los pagos electrónicos que la dictadura promueve como solución. La brecha tecnológica los obliga a depender del efectivo en un sistema donde los cajeros automáticos están vacíos o directamente fuera de servicio.

Una anciana camina con la ayuda de un bastón en La Habana Vieja (Foto AP/Ramón Espinosa/Archivo)
Una anciana camina con la ayuda de un bastón en La Habana Vieja (Foto AP/Ramón Espinosa/Archivo)

En La Habana, más del 50% de los cajeros ya no funcionaban en mayo, según datos publicados por CiberCuba. El Banco Metropolitano habría reducido, además, el límite de retiro a 3.000 pesos por operación, por debajo del propio tope legal de 5.000 pesos fijado en 2023.

La magnitud del fracaso queda expuesta en los números. A escala nacional, apenas el 3,77% de las transacciones son digitales, pese a que las autoridades han detectado más de 26.500 deficiencias, aplicado 15.240 multas y ordenado el cierre de 269 establecimientos.

En Pinar del Río, solo entre el 10% y el 12% de unas 700.000 operaciones mensuales se realizan por vías digitales. En Sancti Spíritus, menos del 10% de las mipymes y trabajadores privados acepta transferencias como método de pago habitual, de acuerdo con un sondeo del mes pasado.

Ante ese panorama, el Banco de Crédito y Comercio (Bandec) lanzó una nueva campaña en redes sociales para defender la bancarización y ofrecer su diagnóstico del problema. A través de una infografía publicada por Bandec Matanzas, la entidad sostiene que la escasez de efectivo se produce porque los negocios que cobran en efectivo no depositan sus ingresos, lo que deja el dinero “retenido fuera del sistema financiero”. La propuesta del banco es directa: “Más pagos digitales para que el dinero regrese a las sucursales y pueda redistribuirse”.

La respuesta en redes sociales fue inmediata y mayoritariamente crítica. Uno de los comentarios más respaldados señaló que “el dinero de los jubilados tiene que estar ahí, no pertenece ni al banco ni a los comerciantes; el banco solo es el custodio”. Otros usuarios apuntaron que el Estado debería aumentar la oferta de productos en pesos cubanos para que el dinero vuelva de forma natural al sistema. “No le echen más la culpa a las personas”, escribió otro internauta, mientras que un tercero comparó el argumento del banco con responsabilizar a los ciudadanos por los apagones.

Las críticas a la infraestructura tecnológica también abundaron. Muchos establecimientos aún no cuentan con terminales de punto de venta (POS) o sufren cortes frecuentes de conectividad, lo que hace prácticamente inviable el uso cotidiano de los pagos electrónicos, en especial para las personas mayores.

Personas caminando en La Habana (EFE/Ernesto Mastrascusa)
Personas caminando en La Habana (EFE/Ernesto Mastrascusa)

El propio director de políticas macroeconómicas del Banco Central de Cuba (BCC) lo admitió en mayo: “Si el pago electrónico no es más fácil de hacer o más rápido que pagar en efectivo, por supuesto que no va a calar”, según recogió CiberCuba.

La situación ha generado un mercado paralelo donde la extracción de efectivo “al por ciento” —con comisiones de entre el 35% y el 50%— se ha normalizado como única vía de liquidez para miles de cubanos. En Santiago de Cuba, la policía detuvo en mayo a individuos que cobraban esas comisiones por convertir transferencias en efectivo. El ciudadano Freddy De León López tardó tres días en retirar apenas el 40% de su salario debido a cajeros sin efectivo y caídas del sistema. Cuando lo logró, un negocio privado rechazó su pago electrónico.

El Banco de Crédito y Comercio (Bancec) de Ciego de Ávila emitió un comunicado exigiendo a mipymes y cuentapropistas el cese del rechazo de billetes de cinco, 10 y 20 pesos, al calificarlo de “flagrante violación de los derechos de los ciudadanos”. La respuesta ciudadana fue contundente: “Si es una ley, no hace falta ningún llamado de conciencia. Lo que corresponde es aplicarla sin mano blanda”.

El régimen aprobó el 19 de junio un paquete de 176 medidas que incluye, por primera vez desde 1959, la autorización de banca privada y la eliminación de límites en las extracciones de efectivo.

Las reformas llegan cuando el sistema bancario ya opera en condiciones de colapso, según reconoció el periódico oficialista Venceremos de Guantánamo, que admitió que la crisis del efectivo “ha dejado de ser una dificultad bancaria para convertirse en un problema social”.

https://www.infobae.com/america/america-latina/2026/07/10/el-fracaso-de-la-bancarizacion-en-cuba-jubilados-hacen-fila-desde-el-amanecer-para-cobrar-pensiones-de-menos-de-10-dolares/

viernes, 5 de junio de 2026

Cuba entre la épica agotada y el deber del pragmatismo

Cuba entre la épica agotada y el deber del pragmatismo

Durante demasiado tiempo, la política cubana —tanto en la isla como en el exilio— ha estado atrapada entre relatos de pureza heroica, maximalismos ideológicos y lealtades simbólicas que, al final, han terminado trasladando el costo del conflicto a la vida cotidiana de la gente común. Hoy, en medio del colapso económico, la represión persistente y el éxodo demográfico, el verdadero debate ya no debería ser quién conserva la superioridad moral del relato, sino quién está dispuesto a colocar en el centro la supervivencia, la dignidad y el futuro de los cubanos. 

La tragedia cubana no puede entenderse solamente como el fracaso de un modelo económico ni como el resultado mecánico de la presión exterior. Es, también, la consecuencia de una imaginación política secuestrada durante décadas por la lógica de la pureza: una pureza revolucionaria que convirtió toda crítica en traición y una pureza anticastrista que, en no pocos momentos, privilegió la caída total del régimen por encima del alivio inmediato del sufrimiento social. Esa tensión ha sido devastadora. El poder en La Habana ha insistido en administrar la escasez bajo una narrativa sacrificial, mientras una parte del discurso del exilio más duro ha llegado a tolerar que el dolor interno funcione como palanca de desenlace político. El resultado ha sido el mismo: la población cubana, dentro y fuera de la isla, cargando con el precio de una confrontación sostenida por símbolos más que por soluciones. 

Hoy esa contradicción es más visible que nunca. El deterioro de las condiciones de vida en Cuba ha dejado de ser un episodio coyuntural para convertirse en una crisis estructural de dimensiones históricas. Organizaciones de derechos humanos y reportajes internacionales coinciden en describir un país marcado por apagones prolongados, escasez aguda de alimentos y medicinas, deterioro del sistema de salud, restricciones crecientes al espacio cívico y un éxodo masivo que ha reducido de forma dramática la población residente. Human Rights Watch ha documentado que cientos de críticos y manifestantes continúan detenidos arbitrariamente, mientras el acceso a derechos básicos se deteriora junto con los servicios públicos; por su parte, investigaciones periodísticas recientes hablan abiertamente de un colapso de los pilares que durante décadas sostuvieron la legitimidad simbólica del castrismo, desde la sanidad hasta la educación.  

Ese agotamiento material ha coincidido con el desgaste del mito. Durante años, la Revolución cubana exportó una épica formidable: la del pequeño país resistente, la del socialismo caribeño capaz de desafiar a Washington, la del sacrificio como fuente de virtud histórica. Pero cuando esa épica deja de traducirse en bienestar mínimo, movilidad social o expectativas de futuro, termina revelando su costado más cruel: el de justificar la precariedad como destino político. En los últimos años, incluso voces cercanas a la sensibilidad progresista latinoamericana han comenzado a reconocer que la narrativa heroica ya no alcanza para explicar un país envejecido, despoblado y emocionalmente exhausto. El problema no es que Cuba haya perdido un relato; el problema es que el relato ha empezado a funcionar como sustituto de la realidad. 

Pero sería intelectualmente insuficiente cargar toda la responsabilidad sobre La Habana y pasar por alto la dimensión de la política estadounidense. El embargo de larga data, las restricciones acumuladas, las limitaciones financieras y, más recientemente, el endurecimiento de medidas que afectan suministro energético y canales de alivio externo, han contribuido a agravar una crisis que ya era seria. Human Rights Watch reconoce que la política de aislamiento de Estados Unidos continúa siendo un factor relevante, y reportajes recientes han señalado que nuevas decisiones de presión sobre el petróleo han profundizado el colapso de servicios esenciales en la isla. Negar el peso de esa presión sería tan dogmático como negar la responsabilidad del régimen cubano en la ruina productiva y la represión. Cuba está atrapada, precisamente, porque dos rigideces se alimentan mutuamente: la del poder que no reforma a tiempo y la del castigo externo que convierte la asfixia en estrategia. 

En ese contexto, hablar de pragmatismo no es una concesión ideológica; es una exigencia humanitaria y política. Pragmatismo significa entender que ninguna transición sostenible puede construirse sobre el hundimiento absoluto de la sociedad. Significa aceptar que abrir espacios al emprendimiento, facilitar remesas, restablecer puentes consulares, ampliar márgenes para la sociedad civil y permitir una economía menos militarizada no equivale a legitimar el autoritarismo, del mismo modo que exigir libertades públicas y liberación de presos políticos no equivale a apoyar un colapso indiscriminado. La alternativa a este enfoque no es la coherencia moral, sino la prolongación del castigo colectivo. Y un país que ha perdido alrededor de una décima parte de su población en años recientes no puede seguir siendo tratado como laboratorio de posturas absolutas.  

También el exilio cubano enfrenta aquí una prueba de madurez histórica. Durante mucho tiempo, buena parte de su identidad política se construyó sobre una memoria legítima de despojo, persecución y ruptura. Pero toda memoria corre el riesgo de endurecerse cuando se convierte en doctrina única. Las nuevas generaciones de cubanos fuera de la isla, más conectadas con las urgencias familiares que con las ortodoxias de la Guerra Fría, parecen comprender algo esencial: que ayudar a respirar a Cuba no es traicionar la causa de la libertad, sino hacerla viable. El maximalismo puede tener rentabilidad retórica, pero pocas veces produce gobernabilidad futura. Si la política hacia Cuba sigue definida por la necesidad de demostrar inflexibilidad antes que por la voluntad de mejorar vidas concretas, el resultado será una perpetuación del estancamiento, no una solución.  

La gran cuestión, entonces, no es si Cuba debe cambiar. Eso ya no admite discusión: Cuba necesita cambiar en lo económico, en lo político, en lo institucional y en su relación con el mundo. La cuestión real es si ese cambio será secuestrado otra vez por guardianes de la pureza —de un lado y del otro— o si por fin se impondrá una ética de responsabilidad. Esa ética exige reconocer, sin evasivas, que el régimen cubano ha reprimido, censurado y administrado mal; pero también exige admitir que la política de castigo perpetuo no ha democratizado la isla y sí ha contribuido a su sufrimiento social. En esa doble verdad incómoda reside la única base seria para una salida.  

Cuba no necesita más épica: necesita oxígeno. No necesita más liturgias ideológicas: necesita instituciones que funcionen, energía, alimentos, medicinas, libertades y horizonte. Tal vez la señal más clara de este tiempo sea que cada vez más cubanos, dentro y fuera de la isla, parecen estar menos interesados en la pureza de las consignas que en la posibilidad de una vida vivible. Y quizá ahí, justamente ahí, comience la única revolución útil: la del pragmatismo moral que antepone al ser humano sobre el mito.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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For too long, dreams of heroic purity have harmed ordinary Cubans, both on the island and in exile. Register for free to learn why some are ready for more pragmatism https://econ.st/4uPZmra

sábado, 30 de mayo de 2026

Altos mandos militares de EEUU y Cuba se reúnen en Guantánamo

Altos mandos militares de EEUU y Cuba se reúnen en Guantánamo

Contexto y significado
- Tensión bilateral: El encuentro se produce mientras Washington aplica sanciones y medidas de presión —incluyendo restricciones energéticas y despliegues navales en la región— y no descarta opciones militares, según comunicados y cobertura reciente. Ese contexto convierte la reunión en un canal de comunicación operativo que busca reducir riesgos inmediatos.   
- Naturaleza inusual: Reuniones de este nivel entre mandos militares de ambos países son poco frecuentes desde la normalización parcial de relaciones; su carácter “positivo” sugiere voluntad de mantener líneas de comunicación para evitar incidentes. 

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Implicaciones para la región y para República Dominicana
- Riesgo de escalada local: Cualquier incidente en Guantánamo podría afectar rutas marítimas y la estabilidad del Caribe; países vecinos, incluida la República Dominicana, deben vigilar movimientos navales y flujos de combustible.   
- Cooperación práctica: Mantener canales militares abiertos reduce la probabilidad de malentendidos que deriven en enfrentamientos; esto beneficia la seguridad regional si se traduce en protocolos claros de notificación. 

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Riesgos y señales a vigilar
- Escalada retórica o sanciones adicionales que aumenten la presión económica sobre Cuba.   
- Movimientos militares en el Caribe (despliegue de buques, ejercicios, uso de drones) que puedan cruzar líneas de seguridad.   
- Falta de transparencia en acuerdos operativos que deje a terceros sin información sobre protocolos de seguridad.

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Recomendaciones prácticas
- Para gobiernos regionales: Reforzar canales diplomáticos y de seguridad marítima; coordinar avisos a la comunidad marítima y consulados.  
- Para ciudadanos en RD y el Caribe: Mantenerse informados por fuentes oficiales sobre alertas marítimas o cambios en rutas comerciales; evitar zonas de maniobras militares si se emiten avisos.  
- Para medios y analistas: Priorizar verificación de comunicados oficiales y vigilar si el intercambio deriva en acuerdos formales de notificación. 

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Lectura rápida: encuentro operativo positivo; ocurre en contexto de presión estadounidense; su principal valor es reducir riesgos inmediatos, pero la situación exige vigilancia por posibles escaladas.
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Altos mandos militares de Estados Unidos y Cuba se reúnen en Guantánamo

En medio de las tensiones entre Washington y La Habana, se celebró en la base naval estadounidense de Guantánamo, un atípico encuentro entre altos mandos militares de ambos países, en el que participaron el jefe del Comando Sur para Latinoamérica, Francis Donovan, y el jefe del Estado Mayor General de las FF. AA. Revolucionarias, Roberto Legrá Sotolongo. 

El motivo fue realizar “un breve intercambio sobre asuntos de seguridad operativa”. El régimen lo calificó de “positivo”. Esto mientras la Casa Blanca continúa una campaña de presión sobre el régimen, sin descartar completamente una intervención militar en Cuba.
https://x.com/i/status/2060817808603103743

Altos mandos militares de EEUU y Cuba se reúnen en Guantánamo

El encuentro se produjo en la base que tiene Estados Unidos en el extremo suroriental de la isla comunista

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Altos mandos militares de EEUU y Cuba se reúnen en Guantánamo
Fotografía difundida en la cuenta del Comandos Sur de EE.UU. de su comandante, general Francis L. Donovan (c), posando con el jefe del Estado Mayor General de Cuba, general Roberto Legrá Sotolongo (2-i), y otros militares cubanos este viernes, en la base naval en la bahía de Guantanamo (Cuba). (EFE) 

Altos mandos militares de Estados Unidos y Cuba se reunieron el viernes en Guantánamo, en medio del deterioro de las relaciones entre ambos países por la amenaza del presidente Donald Trump de tomar el poder de la isla.

El encuentro se produjo en la base que tiene Estados Unidos en el extremo suroriental de la isla comunista.

El general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, se reunió con el general cubano Roberto Legrá Sotolongo, viceministro de Fueras Armadas Revolucionarias y jefe de su Estado Mayor, "para un breve intercambio sobre asuntos de seguridad operativa", señaló el Comando Sur de Estados Unidos en un comunicado que publicó en X, acompañado de una foto del encuentro.

El Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba destacó que "ambas delegaciones valoran de positivo el encuentro" y acordaron "mantener comunicación entre ambos mandos militares", según un breve comunicado divulgado en Facebook.

El presidente Trump ha multiplicado sus amenazas contra Cuba, situada a 150 kilómetros de las costas de Florida (sureste), y a la que considera "una amenaza extraordinaria" para la seguridad nacional de Estados Unidos, sobre todo por sus relaciones con Rusia, China e Irán.

Las relaciones entre La Habana y Washington se han deteriorado desde enero, después de que Estados Unidos impusiera un bloqueo petrolero de facto contra la isla, decretara nuevas sanciones contra empresas y dirigentes cubanos e imputara al expresidente Raúl Castro en una causa que se remonta a 1996.

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El cerco petrolero estadounidense, que dura cuatro meses, ha llevado a la economía de la isla, bajó embargo de Washington desde 1962, al borde del colapso.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló la semana pasada que Washington prefería "siempre una solución diplomática", pero advirtió que Trump tenía otras opciones para Cuba, que "siempre ha representado una amenaza para la seguridad nacional" de su país.

- Contactos diplomáticos -

Donovan encabezó una evaluación de la seguridad del perímetro de la base naval estadounidense y discutió la seguridad del personal militar, señaló el Comando sur en su comunicado.

"La estación naval de la bahía de Guantánamo es un centro operativo y logístico vital que respalda los esfuerzos militares de Estados Unidos para contrarrestar amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en nuestro hemisferio", agregó.

De su lado, el Minfar precisó que durante el encuentro "se abordaron temas vinculados con la seguridad en torno al perímetro divisorio del enclave militar" estadounidense.

Cuba ha considerado supuestamente distintos escenarios para utilizar drones contra la base de Guantánamo, e incluso contra territorio de Estados Unidos, según informaron hace unas semanas medios estadounidenses.

A pesar de las tensiones, ambos gobiernos afirman que mantienen sus contactos diplomáticos, aunque manejan con discreción el desarrollo de las conversaciones.

  • El jueves, La Habana cuestionó la postura de Washington en el diálogo bilateral.

"Esperamos que prevalezca la vía del diálogo" en momentos en que "las acciones agresivas que el gobierno de los Estados Unidos emprende contra Cuba, hacen dudar de la seriedad y responsabilidad con que asume este proceso", comentó la vicecanciller cubana, Josefina Vidal, en un audiencia parlamentaria.

La diplomática, de 65 años y figura clave en el restablecimiento de relaciones entre los dos países en 2015, subrayó que La Habana ha apostado por el diálogo, pero "no para que Estados Unidos intente dominar el destino de Cuba a través de la presión, la coerción y la amenaza de agresión militar".

Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez, pidió el martes a la comunidad internacional ayuda urgente para evitar un desastre en la isla, en un discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

A mediados de mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para reunirse con altos responsables cubanos.

Otra reunión, de un alto nivel diplomático, tuvo lugar el 10 de abril en la capital cubana. Ningún avión gubernamental estadounidense había aterrizado en Cuba desde 2016.

 
Contexto estratégico

El encuentro entre los mandos militares de Estados Unidos y Cuba en el perímetro de la base naval de Guantánamo es más que una foto protocolaria: es una medida práctica para contener riesgos en un momento de alta tensión bilateral. Las sanciones, restricciones energéticas y la retórica que no descarta opciones militares convierten cualquier contacto operativo en un mecanismo esencial para evitar errores de cálculo que puedan escalar.

Naturaleza del encuentro

Descrito como un “breve intercambio sobre asuntos de seguridad operativa” y valorado como positivo por ambas partes, el encuentro combina discreción y pragmatismo. Su ambigüedad permite mantener comunicación sin normalizar ni legitimar las disputas políticas que persisten entre Washington y La Habana.

Señales de ambas partes

La presencia del Comando Sur y la inspección de perímetros muestran el interés estadounidense por minimizar riesgos inmediatos y proteger personal y activos. La aceptación cubana del diálogo operativo indica que La Habana prioriza la gestión de incidentes y la supervivencia del Estado frente a la presión externa, sin que ello implique concesiones políticas.

Riesgos latentes

La combinación de despliegues navales, sanciones energéticas y amenazas públicas aumenta la probabilidad de incidentes accidentales. Un choque menor —un dron, una maniobra naval o un malentendido— podría amplificarse rápidamente por la presión política y mediática. La falta de transparencia en acuerdos operativos también deja a terceros vulnerables a sorpresas que afectan comercio, navegación y seguridad humana.

Implicaciones regionales

Cualquier perturbación en Guantánamo repercute en rutas comerciales, suministro energético y turismo en el Caribe. La seguridad en la región exige coordinación y mecanismos de notificación que permitan a países vecinos anticipar y mitigar impactos sobre la navegación y la economía.

Recomendaciones políticas

Formalizar protocolos mínimos de notificación y conducta alrededor del perímetro reduciría ambigüedad y riesgos. Involucrar a actores regionales y organismos multilaterales en canales de información sobre movimientos navales y ejercicios fortalecería la prevención colectiva. Mantener el diálogo militar como un canal técnico separado de la confrontación política ayudará a evitar que la disputa diplomática derive en enfrentamientos militares.

Conclusión

El intercambio en Guantánamo es una victoria momentánea de la prudencia: no resuelve las causas profundas del conflicto, pero cumple la función vital de mantener abiertas las líneas que impiden que un incidente operativo se transforme en crisis mayor. Su valor real dependerá de si ese gesto se traduce en protocolos concretos, mayor transparencia regional y una voluntad sostenida de separar la gestión de riesgos militares de la confrontación política.

viernes, 22 de mayo de 2026

Marco Rubio afirma que Cuba es una amenaza para EE.UU. y ve poco probable un acuerdo diplomático99999

Fuente de la imagen,Reuters

Rubio hablando con periodistas antes de abordar su avión en la Base de la Reserva Aérea de Homestead, el jueves 21 de mayo de 2026.

Pie de foto,El secretario de Estado de Estados Unidos afirmó que Cuba siempre ha representado una amenaza.
    • Autor,Sofia Ferreira Santos
    • Título del autor,BBC News | 
    • 22 mayo 2026
  • Marco Rubio afirma que Cuba es una amenaza para EE.UU. y ve poco probable un acuerdo diplomático

Cuba representa una "amenaza para la seguridad nacional" para Estados Unidos y la probabilidad de que se alcance un acuerdo pacífico "no es alta", declaró este jueves el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio.

Sus comentarios se produjeron apenas un día después de que EE.UU. acusara al expresidente de Cuba Raúl Castro de homicidio por el derribo en 1996 de dos aviones, lo que provocó la muerte de cuatro ciudadanos estadounidenses.

Rubio señaló que la preferencia de Washington era "una solución diplomática", pero advirtió que el presidente Donald Trump tenía el derecho y la obligación de proteger a su país frente a cualquier amenaza.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó a Rubio de decir "mentiras" y sostuvo que la isla nunca ha representado una amenaza para EE.UU.

Rubio expresó en rueda de prensa que la diplomacia "sigue siendo" su "preferencia con Cuba", pero agregó: "Solo estoy siendo honesto con ustedes, saben, la probabilidad de que eso ocurra, dadas las personas con las que tratamos en este momento, no es alta".

El funcionario también acusó a Cuba de ser "uno de los principales patrocinadores del terrorismo en toda la región", algo que Rodríguez negó de forma tajante en una publicación en X.

El canciller cubano criticó a Rubio por intentar "instigar una agresión militar" y acusó al gobierno de EE.UU. de atacar a su país de forma "implacable y sistemática".

Cuba atraviesa una crisis de combustible agravada por un bloqueo petrolero efectivo de EE.UU., mientras enfrenta presión del gobierno de Trump para alcanzar un acuerdo.

Sus ciudadanos han experimentado apagones prolongados y escasez de alimentos en los últimos meses.

Rubio agregó que el país había aceptado una oferta de EE.UU. de ayuda humanitaria por US$100 millones.

Trump ha buscado repetidamente ejercer presión sobre Cuba y ha hablado abiertamente de derrocar al gobierno comunista.

La acusación del miércoles contra el expresidente cubano es vista por algunos como un antecedente similar a la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Trump en enero.

Título del video,Video: De qué acusa EE.UU. a Raúl Castro en Cuba y cómo su caso se compara con el de Maduro en Venezuela
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Sobre si su gobierno llevaría a Castro a EE.UU. para enfrentar los cargos —y cómo—, Rubio respondió a los periodistas: "No voy a hablar de cómo vamos a traerlo aquí; si estuviéramos intentando traerlo, ¿por qué le diría a los medios cuáles son nuestros planes al respecto?".

El fiscal general interino, Todd Blanche, quien anunció los cargos en Miami el miércoles, declaró: "[EE.UU.] espera que se presente aquí, por su propia voluntad o de otra manera".

Rubio anunció el jueves en X que EE.UU. había detenido a Adys Lastres Morera, hermana de una de los principales funcionarias de un conglomerado administrado por militares cubanos que controla gran parte de los sectores más lucrativos de la economía del país.

Lastres Morera residía en Florida "mientras también ayudaba al régimen comunista de La Habana", alegó Rubio. Fue detenida por autoridades migratorias y permanecerá bajo custodia mientras se llevan a cabo los procedimientos de deportación.

Al hablar con periodistas en el Despacho Oval, Trump declaró que Cuba era un "país fallido" y que su gobierno estaba intentando ayudarlo "sobre una base humanitaria".

El mandatario añadió que los cubano-estadounidenses "quieren regresar a su país" y ayudar a que la isla prospere.

"Otros presidentes han considerado esto durante 50, 60 años intentando hacer algo y parece que seré yo quien lo haga, así que estaría encantado de hacerlo", afirmó Trump.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c052vpv77gmo