Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La inauguración del Americas Investment Forum (AIF) 2026, encabezada por el presidente Luis Abinader y organizada por ProDominicana, debe ser leída más allá de la coyuntura de un evento internacional. En términos de visión de Estado, representa una señal estratégica: la República Dominicana procura consolidarse como un centro confiable de inversión, producción, logística, innovación y conexión hemisférica en un tiempo en que el capital global se mueve con mayor cautela, pero también con mayor sentido de oportunidad. Según la Presidencia de la República Dominicana, el foro reunió a más de 2,000 representantes de 52 países y colocó en el centro del debate la confianza, la estabilidad macroeconómica, las instituciones sólidas, las reglas claras, la transparencia y el cumplimiento de compromisos como fundamentos de la atracción de inversiones. [presidencia.gob.do]
La frase del mandatario —“la confianza es la moneda más valiosa de la economía moderna”— sintetiza una comprensión profunda del momento histórico. En la economía contemporánea, los inversionistas no observan únicamente incentivos fiscales, costos laborales o disponibilidad de infraestructura. Evalúan, sobre todo, previsibilidad institucional, certidumbre jurídica, estabilidad política, calidad regulatoria, eficiencia administrativa y consistencia macroeconómica. La literatura económica ha reconocido ampliamente que la calidad institucional influye en la capacidad de los países para atraer inversión extranjera directa y convertirla en crecimiento económico sostenible, particularmente cuando existen reglas confiables, gobernanza efectiva y reducida incertidumbre para los agentes privados (Hayat, 2019; North, 1990). Estudios recientes también subrayan que la calidad institucional y la gobernanza constituyen factores determinantes para incentivar los flujos de inversión extranjera directa hacia las economías receptoras. [link.springer.com], [link.springer.com], [mpra.ub.un...uenchen.de]
Desde una perspectiva de estadista, el valor del AIF 2026 no reside únicamente en promocionar al país, sino en proyectar una narrativa nacional coherente: la República Dominicana quiere competir por inversión de calidad, no solo por volumen de capital. En ese sentido, las cifras compartidas durante el foro —una inversión extranjera directa superior a US$5,000 millones en 2025, más de 11 millones de visitantes anuales, más de 200,000 empleos directos en zonas francas y una participación superior al 60 % de las exportaciones— expresan algo más que desempeño económico. Revelan una acumulación de confianza internacional y una capacidad creciente de articular sectores productivos con vocación exportadora. [presidencia.gob.do]
Sin embargo, el reto dominicano consiste en no confundir atracción de inversión con transformación productiva. Recibir capital es importante; convertirlo en productividad, innovación, transferencia tecnológica, empleos de mayor calidad y encadenamientos locales es lo verdaderamente decisivo. La evidencia académica muestra que la inversión extranjera directa puede contribuir al crecimiento mediante transferencia de tecnología, acumulación de capital, aprendizaje empresarial y fortalecimiento del capital humano, aunque sus efectos dependen de las condiciones internas del país receptor, incluyendo su capacidad institucional y productiva (Borensztein, De Gregorio, & Lee, 1998; Alfaro, Chanda, Kalemli-Ozcan, & Sayek, 2004). Revisiones recientes de la literatura también destacan que el impacto positivo de la inversión extranjera directa está condicionado por factores como gobernanza, capacidad de absorción, innovación e integración de las empresas locales en cadenas de valor. [ijsmsjournal.org], [mpra.ub.un...uenchen.de]
El contexto internacional favorece una lectura estratégica de esta oportunidad. La reorganización de las cadenas globales de suministro, el auge del nearshoring, la búsqueda de resiliencia productiva y las tensiones geopolíticas han creado una ventana de oportunidad para América Latina y el Caribe. El Banco Mundial ha señalado que el nearshoring y la integración económica pueden contribuir a elevar el crecimiento regional, especialmente si los países preservan la estabilidad macroeconómica y mejoran su inserción en la economía global. [blogs.worldbank.org], [worldbank.org]
En ese escenario, la República Dominicana posee atributos relevantes: ubicación geográfica privilegiada, cercanía con Estados Unidos, conectividad marítima y aérea, régimen de zonas francas, estabilidad política comparativa, experiencia turística, plataforma logística en expansión y creciente reputación como destino de inversión. Pero esas ventajas no deben asumirse como permanentes. La competencia por capital productivo es cada vez más exigente. México, Costa Rica, Panamá, Colombia y otros países de la región también buscan capturar oportunidades derivadas del rediseño de las cadenas de suministro. Informes del Banco de Pagos Internacionales han identificado señales de cambios en los patrones comerciales de las Américas, incluyendo ganancias de participación de países como Costa Rica, República Dominicana y Panamá en el comercio con Estados Unidos, aunque advierten que los efectos del nearshoring todavía son desiguales y requieren condiciones internas sólidas para materializarse plenamente. [bis.org]
La intervención del ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, al definir el momento actual como una “ruptura de época” marcada por la inteligencia artificial y los cambios geopolíticos, introduce una dimensión indispensable. Las naciones que deseen competir en la economía del futuro no podrán limitarse a ofrecer mano de obra, exenciones o ubicación. Tendrán que ofrecer talento, innovación, infraestructura digital, energía competitiva, logística inteligente, seguridad jurídica y políticas industriales modernas. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo ha destacado que la inversión extranjera directa debe analizarse no solo por sus flujos, sino por su contribución al desarrollo, las cadenas globales de valor, la inversión digital y las capacidades productivas de los países receptores. [unctad.org]
En esa misma dirección se inscribe la visión de Biviana Riveiro Disla, directora ejecutiva de ProDominicana, al plantear la necesidad de pasar de la cantidad a la calidad de la inversión, priorizando proyectos con transferencia tecnológica, sostenibilidad y encadenamiento productivo. Esa transición resulta esencial para que el país no sea únicamente receptor de capital, sino constructor de capacidades nacionales. La inversión de calidad debe medirse por su impacto en productividad, formalización laboral, exportaciones, innovación, sostenibilidad ambiental, desarrollo territorial y participación de proveedores dominicanos. [presidencia.gob.do], [unctad.org]
Una mirada de Estado exige reconocer también los desafíos. La confianza no es un discurso; es una práctica institucional sostenida. Requiere justicia eficiente, permisos transparentes, seguridad jurídica, estabilidad fiscal, simplificación regulatoria, lucha contra la corrupción, educación técnica pertinente, infraestructura resiliente y continuidad de políticas públicas. También demanda fortalecer la coordinación entre el sector público, el sector privado, la academia y los territorios, para que la inversión no se concentre únicamente en polos tradicionales, sino que contribuya a una modernización productiva más equilibrada.
Por eso, el AIF 2026 debe entenderse como una plataforma, no como un punto de llegada. Su mayor importancia radica en abrir conversaciones de largo plazo sobre el país que la República Dominicana aspira a ser: un socio confiable, una plataforma logística regional, un centro de manufactura avanzada, una economía digital emergente, un destino turístico sostenible y un puente entre América, Europa, Asia y Medio Oriente. Esa aspiración exige diplomacia económica inteligente, institucionalidad robusta y una visión nacional que trascienda gobiernos, coyunturas y ciclos electorales.
La afirmación presidencial de que las Américas deben pasar de la narrativa del potencial a la narrativa de los resultados tiene una profunda pertinencia histórica. América Latina ha sido descrita durante décadas como una región de posibilidades, pero con frecuencia ha fracasado en convertir sus ventajas en prosperidad sostenida. La República Dominicana tiene hoy la oportunidad de demostrar que el Caribe puede ser más que destino turístico; puede ser plataforma productiva, logística, tecnológica y financiera para una nueva etapa de integración hemisférica.
En definitiva, la confianza es hoy una forma superior de capital. No aparece en los balances como una carretera, un puerto o una central energética, pero sostiene todas las decisiones que hacen posible la inversión. Donde hay confianza, el capital se atreve; donde hay estabilidad, la empresa planifica; donde hay instituciones, el futuro se vuelve financiable. La República Dominicana debe proteger ese activo con visión de Estado, porque en la economía global del siglo XXI la inversión llega donde existe certidumbre, pero solo permanece donde encuentra institucionalidad, talento y propósito nacional.
Referencias
Alfaro, L., Chanda, A., Kalemli-Ozcan, S., & Sayek, S. (2004). FDI and economic growth: The role of local financial markets. Journal of International Economics, 64(1), 89–112.
Banco Mundial. (2023). Global economy trends in nearshoring and green industry can help boost growth in Latin America and the Caribbean. World Bank. [worldbank.org]
Banco Mundial. (2023). Nearshoring and green economy offer paths to higher growth for Latin America and the Caribbean. World Bank Blogs. [blogs.worldbank.org]
Borensztein, E., De Gregorio, J., & Lee, J. W. (1998). How does foreign direct investment affect economic growth? Journal of International Economics, 45(1), 115–135.
Hayat, A. (2019). Foreign direct investment, institutional quality, and economic growth. Munich Personal RePEc Archive. [mpra.ub.un...uenchen.de]
North, D. C. (1990). Institutions, institutional change and economic performance. Cambridge University Press.
Presidencia de la República Dominicana. (2026, 1 de julio). Presidente Abinader destaca que la confianza y la estabilidad hacen de República Dominicana un imán para la inversión. [presidencia.gob.do]
United Nations Trade and Development. (2025). World Investment Report 2025: International investment in the digital economy. UNCTAD. [unctad.org]