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sábado, 29 de agosto de 2026
China endurece su política fiscal: un giro institucional que revela la nueva arquitectura del poder económico
domingo, 23 de agosto de 2026
Japón no es revanchismo: es una democracia que reclama su derecho a defenderse
Japón no es revanchismo: es una democracia que reclama su derecho a defenderse
A la luz de la democracia occidental: soberanía, disuasión y orden internacional en el Indo-Pacífico de 2026
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
Resumen
Este ensayo de opinión geopolítica examina el giro estratégico de Japón bajo el gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi y refuta la tesis —promovida por Moscú y Pekín— de que dicho giro constituye una forma de "revanchismo" o de retorno al militarismo imperial. Desde el marco normativo de la democracia occidental, se argumenta que las decisiones japonesas en materia de defensa (aumento presupuestario, adquisición de capacidades de contraataque, debate sobre los principios antinucleares y eventual reforma del artículo 9 constitucional) responden a procedimientos democráticos, gozan de mandato electoral y se ajustan al derecho de legítima defensa reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. El texto sostiene que la etiqueta de "revanchismo" opera como una construcción retórica destinada a deslegitimar la respuesta defensiva de un Estado democrático frente a un entorno de seguridad deteriorado por sus propios acusadores.
Palabras clave: Japón, seguridad internacional, Indo-Pacífico, disuasión, democracia, Kuriles, Senkaku, orden liberal.
Introducción
En la gramática de la propaganda existe una figura tan antigua como eficaz: la inversión del sujeto y el predicado morales. Consiste en atribuir al agredido los rasgos del agresor, y al que se defiende, la intención del que ataca. El relato que hoy retrata a Tokio como heredero del militarismo imperial de la primera mitad del siglo XX es un ejemplo de manual de esa operación semántica. Lo que Moscú y Pekín califican de "revanchismo" es, examinado con rigor, la respuesta legítima de una democracia consolidada a un entorno de seguridad que ellos mismos han deteriorado.
Conviene empezar por lo esencial, porque el titular del "aliado clave que apuesta por el rearme" descansa precisamente sobre esa operación: se toma cada decisión soberana de una democracia parlamentaria —aprobar un presupuesto, debatir su Constitución, protestar por la ocupación de un territorio— y se la reviste con el vocabulario de 1937. Pero el Japón de 2026 no es el Imperio que invadió Manchuria; es una de las mayores economías del planeta, un actor internacional confiable y una democracia madura cuyo giro en defensa fue votado en las urnas, no impuesto por casta militar alguna. El propósito de este ensayo es demostrar, a la luz de los valores de la democracia occidental, que la remilitarización controlada de Japón no es una recaída revanchista, sino un ejercicio de soberanía defensiva plenamente compatible con el orden internacional de posguerra que sus críticos dicen defender.
El mandato democrático como fundamento de legitimidad
La primera distinción que desmonta la tesis del revanchismo es de naturaleza procedimental. En las autocracias, la política de defensa emana de un núcleo de poder cerrado; en las democracias, se somete al escrutinio del electorado y al control parlamentario. En febrero de 2026 el Partido Liberal Democrático (PLD) de Sanae Takaichi obtuvo 316 escaños en una victoria histórica, y el bloque gobernante alcanzó una posición de dominio legislativo con el respaldo explícito de un electorado que avaló el fortalecimiento de la seguridad nacional (Takenaka, 2026)¹. Llamar "revanchismo" al mandato de un pueblo es negarle a Tokio el derecho democrático que sí se reconoce a cualquier otra nación.
Resulta significativo que analistas del Council on Foreign Relations hayan subrayado que, en el ciclo electoral de 2026, lo llamativo no fue la polarización sobre la defensa, sino la ausencia de contención: por primera vez en décadas, se conformó un consenso transversal sobre las necesidades de seguridad del país, con prácticamente ninguna fuerza de oposición reclamando moderación en el gasto militar (Smith, Merow y Baylor, 2026)². Este dato es decisivo, porque erosiona la caricatura de una élite militarista que impone su agenda a una sociedad reticente. La deliberación japonesa ha sido, si acaso, más lenta que su entorno estratégico: como han advertido observadores del propio archipiélago, la política de defensa se ha acelerado mientras el debate público permanece rezagado, concentrado en la inflación y el costo de vida más que en la gran estrategia (Takahashi, 2026)³. Una nación que discute su seguridad en campaña electoral, con prensa libre y alternancia posible, no es una amenaza para el orden liberal: es su expresión.
Las Kuriles del Sur: el espejo de la inversión histórica
La disputa de las Kuriles del Sur es el espejo perfecto de esa inversión. Los llamados Territorios del Norte —Etorofu, Kunashiri, Shikotan y el grupo de las Habomai— quedaron delimitados como territorio japonés en el Tratado de Comercio, Navegación y Delimitación de 1855, pactado de forma completamente amistosa y pacífica, y nunca antes pertenecieron a potencia extranjera alguna (Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón [MOFA], 2026a)⁴. La historia jurídica es inequívoca: fue la Unión Soviética la que, violando el Pacto de Neutralidad soviético-japonés aún vigente, abrió hostilidades en los estertores de la Segunda Guerra Mundial y ocupó las cuatro islas entre el 28 de agosto y el 5 de septiembre de 1945 —es decir, después de que Japón hubiera aceptado la Declaración de Potsdam— para luego incorporarlas unilateralmente sin base jurídica y deportar por la fuerza a unos 17.000 residentes japoneses (MOFA, 2026a)⁵.
No es dato menor que Estados Unidos haya respaldado de manera consistente la posición japonesa sobre estos territorios (MOFA, 2026a)⁶. La visita del presidente Vladímir Putin a la isla de Iturup en agosto de 2026 —la primera de un jefe de Estado ruso a la cadena disputada desde 2010— fue concebida como una señal de que Moscú considera su soberanía "no negociable" (Singla, 2026)⁷. Que el Kremlin invoque hoy la Carta de las Naciones Unidas y hable de "línea de la decencia" mientras sostiene una guerra de agresión contra Ucrania y utiliza esa visita como "bofetada" política a Tokio revela quién ejerce realmente el hecho consumado. La coherencia moral no puede ser selectiva: quien reclama el respeto a las fronteras en el Pacífico difícilmente puede vulnerarlas en Europa oriental sin incurrir en una contradicción performativa.
Las Senkaku: la cronología desmiente la coerción
Lo mismo ocurre con las islas Senkaku. Japón las incorporó a su territorio en enero de 1895, tras verificar cuidadosamente que constituían terra nullius —tierra sin dueño— sin rastro de control previo por parte de ningún Estado, mediante los procedimientos lícitos del derecho internacional de la época (MOFA, 2026b)⁸. El dato cronológico que desarma la narrativa de la "usurpación" es contundente: China no cuestionó esa soberanía durante aproximadamente 75 años, y solo comenzó a reclamarla en la primera mitad de la década de 1970, cuando estudios geológicos revelaron el potencial de reservas de hidrocarburos en el mar de China Oriental (MOFA, 2026b; Senkaku Islands dispute, 2026)⁹.
Presentar la expulsión de un pesquero japonés de aguas que Tokio administra efectivamente como si Japón fuera el intruso equivale a premiar la coerción. La documentación oficial es taxativa en sentido contrario: son los buques de la Guardia Costera china los que, de forma casi diaria desde 2012, penetran en la zona contigua y en el mar territorial en torno a las islas, en un patrón sostenido de intentos unilaterales de alterar el statu quo por la fuerza o la coacción (MOFA, 2026c)¹⁰. Cuando un Estado ejerce control administrativo pacífico durante más de un siglo y otro despliega guardacostas armados para desafiarlo, la carga de la prueba del revisionismo recae sobre el segundo, no sobre el primero.
El tabú nuclear: deliberación democrática, no rearme atómico
Ningún capítulo de la campaña de deslegitimación es más engañoso que el de la supuesta "nuclearización" de Japón. La precisión aquí es un deber intelectual: ningún dirigente japonés ha anunciado la adquisición de armas atómicas. Lo que el ministro de Defensa Shinjiro Koizumi solicitó fue debatir la cuestión "sin tabúes", invocando los precedentes de Francia —que reforzó sus capacidades nucleares— y de Finlandia tras la invasión rusa de Ucrania (Johnson, 2026)¹¹. El propio Gobierno mantiene formalmente su compromiso con los tres principios antinucleares —no fabricar, no poseer y no permitir el despliegue de armas nucleares—, respaldados por cerca del 75 % de la población según encuestas recientes (Johnson, 2026)¹².
Deliberar sobre la defensa en el único país que ha sufrido el ataque de armas atómicas, en Hiroshima y Nagasaki, con supervivientes (hibakusha) que protestan libremente y una prensa que critica con dureza al ministro, no es blanqueo del pasado: es democracia en ejercicio (Arimoto, 2026; The Asahi Shimbun, 2026)¹³. La reacción crítica del Asahi Shimbun y de treinta y dos organizaciones de supervivientes en Nagasaki demuestra que el sistema japonés conserva plenos contrapesos deliberativos, algo impensable en las autocracias que hoy señalan a Tokio con el dedo¹⁴. El debate, en democracia, no es sinónimo de decisión; es su antesala legítima.
El artículo 9 y el presupuesto: garantías, no aventurerismo
Otro tanto vale para el eventual cambio del artículo 9 de la Constitución. La primera ministra Takaichi ha manifestado su deseo de reconocer explícitamente a las Fuerzas de Autodefensa como organización militar legítima, pero cualquier reforma constitucional exige un procedimiento agravado: aprobación por dos tercios de ambas cámaras de la Dieta seguida de un referéndum nacional (Sato, 2026)¹⁵. Difícilmente existe un mecanismo más garantista y menos "militarista" que someter la definición de la defensa nacional al voto directo del pueblo soberano. La eventual revisión no derogaría la vocación pacífica del texto: la dotaría de precisión jurídica, terminando con la ambigüedad que durante décadas ha rodeado el estatuto legal de los militares japoneses.
En cuanto al gasto récord —que supera los 9 billones de yenes para 2026, con un incremento del orden del 9,4 % respecto al año anterior—, conviene enmarcarlo correctamente: apunta a la meta del 2 % del PIB, estándar compartido con los aliados de la OTAN, y choca de frente con el freno estructural de una deuda pública colosal que actúa como límite natural de cualquier expansión (Smith, Merow y Baylor, 2026; Takenaka, 2026)¹⁶. Un Estado que se rearma dentro de los parámetros de sus aliados democráticos y bajo la restricción de sus propias finanzas públicas no se comporta como una potencia revisionista, sino como un socio responsable que asume su parte de la carga colectiva.
¿Qué impulsa el giro? La respuesta está en el vecindario
La pregunta honesta no es por qué Japón se rearma, sino qué lo empuja a hacerlo. La respuesta está inscrita en su vecindario estratégico. El propio Libro Blanco de Defensa 2026 identifica a China como "el mayor desafío estratégico sin precedentes" y describe el momento como "la mayor prueba de la era de posguerra", en un entorno marcado por intentos unilaterales de alterar el statu quo por parte de Estados que no comparten valores universales (Rej, 2026)¹⁷. A ello se suman los ensayos misilísticos de Corea del Norte y la creciente alineación militar entre Pekín, Moscú y Pyongyang, un eje que ha transformado la periferia japonesa en uno de los teatros más tensos del planeta (Singla, 2026)¹⁸.
Aquí opera un principio elemental de la teoría de la disuasión y de la ética de la legítima defensa: una nación que renuncia para siempre a la guerra —como hace Japón en su Constitución— no está obligada a renunciar también a existir. El artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas reconoce el derecho inmanente de legítima defensa individual y colectiva, y ningún principio del derecho internacional obliga a un Estado democrático a permanecer inerme frente a la coerción de sus vecinos. Japón no busca revancha: busca lo que cualquier Estado soberano reclama tras ocho décadas de pacifismo desarmado —la capacidad de defenderse dentro de la ley, con el aval de sus votantes y sin pedir permiso a quienes hoy redibujan por la fuerza el mapa de Eurasia.
Conclusión: la democracia occidental y el derecho a la disuasión
A la luz de los valores de la democracia occidental, la acusación de "revanchismo" no resiste el análisis. El revanchismo es una pulsión emocional que busca reparar una humillación mediante la fuerza; lo que Japón ejerce es un derecho procedimental, sometido a elecciones, parlamento, prensa libre y, en su caso, referéndum. Las cuatro piezas del expediente —Kuriles, Senkaku, principios antinucleares y artículo 9— comparten un denominador común: en todas ellas Tokio actúa dentro del derecho, mientras sus acusadores actúan dentro del hecho consumado.
La paradoja final es reveladora. Quienes exigen a Japón "quietud" en nombre del orden de posguerra son, precisamente, quienes más lo han erosionado: uno mediante una guerra de agresión en Europa; el otro mediante la coerción marítima sistemática en Asia. Defender el orden internacional liberal no consiste en pedir a las democracias que se desarmen frente a las autocracias, sino en garantizar que el uso de la fuerza permanezca sujeto al derecho y al consentimiento de los gobernados. Japón, al hacer exactamente eso, no traiciona el legado de 1945: lo honra. No es revanchismo. Es una democracia que reclama, con hechos y con derecho, su derecho a defenderse. Por un Indo-Pacífico libre, abierto y próspero.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
Notas (estilo Chicago)
Harukata Takenaka, "Takaichi's Security Agenda After the Landslide Election", Carnegie Endowment for International Peace, 19 de marzo de 2026, https://carnegieendowment.org/research/2026/03/takaichis-security-agenda-after-the-landslide-election.
Sheila A. Smith, John E. Merow y Chris Baylor, "Japan's 2026 Election: National Security", Council on Foreign Relations, 6 de febrero de 2026, https://www.cfr.org/articles/japans-2026-election-national-security.
Takahashi Kosuke, "Japan's Defense Policy Accelerates as Public Debate Lags Behind", The Diplomat, 4 de febrero de 2026, https://thediplomat.com/2026/02/japans-defense-policy-accelerates-as-public-debate-lags-behind/.
Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, "Northern Territories Issue", consultado el 23 de agosto de 2026, https://www.mofa.go.jp/region/europe/russia/territory/overview.html.
Ibíd.
Ibíd.
Anmol Singla, "What Are the Disputed Kuril Islands That Putin Visited, Triggering Japan's Protest?", Firstpost, 13 de agosto de 2026, https://www.firstpost.com/explainers/what-are-disputed-kuril-islands-putin-visit-japan-protest-14037974.html.
Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, "Situation of the Senkaku Islands", consultado el 23 de agosto de 2026, https://www.mofa.go.jp/a_o/c_m1/senkaku/page1we_000010.html.
Ibíd.; "Senkaku Islands Dispute", Wikipedia, consultado el 23 de agosto de 2026, https://en.wikipedia.org/wiki/Senkaku_Islands_dispute.
Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, "Trends in China Coast Guard and Other Vessels in the Waters Surrounding the Senkaku Islands, and Japan's Response", 4 de agosto de 2026, https://www.mofa.go.jp/region/page23e_000021.html.
Jesse Johnson, "Japan 'Cannot Avoid' Nuclear Weapons Debate, Defense Chief Koizumi Says", The Japan Times, 19 de julio de 2026, reproducido en Nuclear-News, https://nuclear-news.net/2026/08/08/8-b1-japan-cannot-avoid-nuclear-weapons-debate-defense-chief-koizumi-says/.
Ibíd.
Takashi Arimoto, "Defense Minister Koizumi Calls for Nuclear Discussion Without Taboo", Japan Forward, 19 de agosto de 2026, https://japan-forward.com/koizumi-nuclear-debate-taboo-defense-minister/.
"Koizumi's Call for Nuclear Debate 'Without Taboos' Triggers Backlash", The Asahi Shimbun, 5 de agosto de 2026, https://www.asahi.com/ajw/articles/16786411.
Daisuke Sato, "Japan Pushes Constitutional Change to Recognize Military Forces", Defence Blog, 3 de febrero de 2026, https://defence-blog.com/japan-pushes-constitutional-change-to-recognize-military-forces/.
Smith, Merow y Baylor, "Japan's 2026 Election"; Takenaka, "Takaichi's Security Agenda".
Abhishek Rej [redacción MP-IDSA], "Assessing Japan's 2026 Defence White Paper", Manohar Parrikar Institute for Defence Studies and Analyses, 21 de agosto de 2026, https://idsa.in/publisher/issuebrief/assessing-japans-2026-defence-white-paper.
Singla, "What Are the Disputed Kuril Islands".
Referencias (estilo APA, 7.ª edición)
Arimoto, T. (2026, 19 de agosto). Defense Minister Koizumi calls for nuclear discussion without taboo. Japan Forward. https://japan-forward.com/koizumi-nuclear-debate-taboo-defense-minister/
Johnson, J. (2026, 19 de julio). Japan 'cannot avoid' nuclear weapons debate, defense chief Koizumi says. The Japan Times. https://nuclear-news.net/2026/08/08/8-b1-japan-cannot-avoid-nuclear-weapons-debate-defense-chief-koizumi-says/
Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. (2026a). Northern Territories issue. https://www.mofa.go.jp/region/europe/russia/territory/overview.html
Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. (2026b). Situation of the Senkaku Islands. https://www.mofa.go.jp/a_o/c_m1/senkaku/page1we_000010.html
Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. (2026c). Trends in China Coast Guard and other vessels in the waters surrounding the Senkaku Islands, and Japan's response. https://www.mofa.go.jp/region/page23e_000021.html
Rej, A. (2026, 21 de agosto). Assessing Japan's 2026 Defence White Paper. Manohar Parrikar Institute for Defence Studies and Analyses. https://idsa.in/publisher/issuebrief/assessing-japans-2026-defence-white-paper
Sato, D. (2026, 3 de febrero). Japan pushes constitutional change to recognize military forces. Defence Blog. https://defence-blog.com/japan-pushes-constitutional-change-to-recognize-military-forces/
Senkaku Islands dispute. (2026). En Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Senkaku_Islands_dispute
Singla, A. (2026, 13 de agosto). What are the disputed Kuril Islands that Putin visited, triggering Japan's protest? Firstpost. https://www.firstpost.com/explainers/what-are-disputed-kuril-islands-putin-visit-japan-protest-14037974.html
Smith, S. A., Merow, J. E., & Baylor, C. (2026, 6 de febrero). Japan's 2026 election: National security. Council on Foreign Relations. https://www.cfr.org/articles/japans-2026-election-national-security
Takahashi, K. (2026, 4 de febrero). Japan's defense policy accelerates as public debate lags behind. The Diplomat. https://thediplomat.com/2026/02/japans-defense-policy-accelerates-as-public-debate-lags-behind/
The Asahi Shimbun. (2026, 5 de agosto). Koizumi's call for nuclear debate 'without taboos' triggers backlash. https://www.asahi.com/ajw/articles/16786411
Takenaka, H. (2026, 19 de marzo). Takaichi's security agenda after the landslide election. Carnegie Endowment for International Peace. https://carnegieendowment.org/research/2026/03/takaichis-security-agenda-after-the-landslide-election
Japón no es revanchismo: es una democracia que reclama su derecho a defenderse
El relato que retrata a Tokio como heredero del militarismo imperial invierte la historia, la geografía y el derecho. Lo que Moscú y Pekín califican de "revanchismo" es, en rigor, la respuesta legítima de una democracia consolidada a un entorno de seguridad que ellos mismos han deteriorado.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
Conviene empezar por lo esencial, porque el titular del "aliado clave que apuesta por el rearme" descansa sobre una operación semántica: se toma cada decisión soberana de una democracia parlamentaria —aprobar un presupuesto, debatir su Constitución, protestar por la ocupación de un territorio— y se la reviste con el vocabulario de 1937. Pero el Japón de 2026 no es el Imperio que invadió Manchuria; es una de las mayores economías del planeta, un actor internacional confiable y una democracia madura cuyo giro en defensa fue votado en las urnas, no impuesto por casta militar alguna. En febrero de 2026 el Partido Liberal Democrático de Sanae Takaichi obtuvo 316 escaños en una victoria histórica, con un electorado que respaldó explícitamente el fortalecimiento de la seguridad nacional. Llamar "revanchismo" al mandato de un pueblo es negarle a Tokio el derecho democrático que sí se reconoce a cualquier otra nación. [carnegieen...owment.org]
La disputa de las Kuriles del Sur es el espejo perfecto de esa inversión. Los llamados Territorios del Norte —Etorofu, Kunashiri, Shikotan y las Habomai— quedaron delimitados como territorio japonés en el Tratado de Comercio, Navegación y Delimitación de 1855, pactado de forma pacífica, y nunca antes pertenecieron a potencia extranjera alguna. Fue la Unión Soviética la que, violando el Pacto de Neutralidad aún vigente, abrió hostilidades en los estertores de la guerra y ocupó las cuatro islas entre el 28 de agosto y el 5 de septiembre de 1945, cuando Japón ya había aceptado la Declaración de Potsdam; luego las incorporó unilateralmente sin base jurídica y deportó por la fuerza a unos 17.000 residentes. No es dato menor que Estados Unidos haya respaldado de manera consistente la posición japonesa. Que Moscú invoque hoy la Carta de la ONU y hable de "línea de la decencia" mientras sostiene una guerra de agresión en Ucrania y usa la visita de Putin a Iturup como "bofetada" política revela quién ejerce realmente el hecho consumado. [mofa.go.jp] [mofa.go.jp] [mofa.go.jp] [firstpost.com]
Lo mismo ocurre con las Senkaku. Japón las incorporó en enero de 1895, tras verificar que eran terra nullius sin control previo de ningún Estado, y China no cuestionó esa soberanía durante unos 75 años: solo lo hizo en los setenta, cuando asomó el potencial de hidrocarburos en el mar de China Oriental. Presentar la expulsión de un pesquero japonés de aguas que Tokio administra como si Japón fuera el intruso es premiar la coerción, cuando son los buques de la Guardia Costera china los que casi a diario intentan alterar por la fuerza el statu quo. [mofa.go.jp], [en.wikipedia.org] [mofa.go.jp]
También la supuesta nuclearización merece precisión. Ningún dirigente ha anunciado adquirir armas atómicas: el ministro Shinjiro Koizumi pidió debatir el tema "sin tabúes", invocando a Francia y Finlandia tras la invasión rusa, pero el Gobierno mantiene su compromiso con los tres principios antinucleares, respaldados por el 75 % de la población. Deliberar sobre defensa en el país que sufrió Hiroshima y Nagasaki, con hibakusha protestando libremente y prensa criticando al ministro, no es blanqueo del pasado: es democracia en ejercicio. Otro tanto vale para el artículo 9, cuya reforma exige dos tercios de ambas cámaras y un referéndum popular, el procedimiento más garantista imaginable. Y el gasto récord apunta a la meta aliada del 2 % del PIB, contra el freno estructural de una deuda pública colosal. [nuclear-news.net], [japan-forward.com] [asahi.com] [defence-blog.com] [cfr.org], [carnegieen...owment.org]
La pregunta honesta no es por qué Japón se rearma, sino qué lo empuja. La respuesta está en su vecindario: su propio Libro Blanco de Defensa 2026 señala a China como "el mayor desafío estratégico sin precedentes", junto a los ensayos misilísticos norcoreanos y la creciente alineación militar entre Pekín, Moscú y Pyongyang. Una nación que renuncia para siempre a la guerra no está obligada a renunciar también a existir. Japón no busca revancha: busca lo que cualquier Estado soberano reclama tras ocho décadas de pacifismo desarmado, la capacidad de defenderse dentro de la ley, con el aval de sus votantes y sin pedir permiso a quienes rediseñan por la fuerza el mapa de Eurasia. [idsa.in], [thediplomat.com]
miércoles, 22 de julio de 2026
El próximo movimiento de China podría determinar la evolución de los precios del petróleo este año.
Por Tsvetana Paraskova - 21 de julio de 2026, 7:00 p.m. CDT
El próximo movimiento de China podría determinar la evolución de los precios del petróleo este año.
- Las importaciones de crudo de China se desplomaron un 41,3% interanual en junio, hasta un mínimo de una década de 7,12 millones de barriles diarios, el factor clave que impidió que los precios del petróleo se dispararan aún más durante la guerra de Irán.
- Pekín ya ha comenzado a reducir sus reservas, estimadas entre 1.200 y 1.400 millones de barriles, extrayendo aproximadamente 41 millones de barriles de las reservas solo en junio, según la AIE.
- Con el petróleo de nuevo cerca de los 90 dólares el barril y los productores del Golfo recortando los precios oficiales de venta, Goldman Sachs afirma que China podría aumentar las compras de nuevo este mismo mes.

La demanda china de importaciones de petróleo crudo y el ritmo de sus exportaciones de productos refinados contribuirán a determinar la tendencia de los precios del petróleo hasta finales de año, junto con las interrupciones en el suministro en Oriente Medio.
Las importaciones chinas de crudo, que se encuentran en su nivel más bajo en una década, han aliviado la presión alcista sobre los precios del petróleo en los últimos meses, a pesar de la peor interrupción del suministro en la historia de los mercados petroleros. La drástica caída de la demanda china de importaciones de crudo fue el factor clave del lado de la demanda que limitó las subidas de precios desde el inicio de la guerra con Irán.
El mercado se pregunta cada vez más qué hará China a continuación y cómo las políticas inmediatas de importación de crudo y exportación de combustible del principal importador mundial de crudo influirán en los mercados regionales y mundiales de petróleo y combustible.
China ayudó a amortiguar la crisis de suministro en el primer semestre.
En los últimos cuatro meses, China ha recortado drásticamente sus importaciones de petróleo crudo, en reacción al precio del petróleo, que superó los 100 dólares, y a la extrema volatilidad de las primeras semanas de la guerra.
Las importaciones chinas, las más débiles en años, ayudaron a limitar los picos de precios, ya que China eliminó alrededor de 4 millones de barriles por día (bpd) de la demanda de importaciones, mientras que la oferta se mantuvo restringida en el estrecho de Ormuz.
Por lo general, China reduce sus importaciones de petróleo crudo cuando los precios superan los 80 dólares por barril y realiza grandes compras cuando los precios se sitúan entre los 60 y los 70 dólares por barril. Pekín es reacio a los precios de compra elevados y siempre busca una buena oferta.
El año pasado, China implementó esta estrategia cuando el precio del petróleo, entre 60 y 70 dólares por barril, le permitió acumular más de mil millones de barriles de crudo. Algunos analistas estimaron que China afrontó el inicio de la guerra con Irán a finales de febrero con hasta 1.400 millones de barriles de crudo en reservas estratégicas y comerciales.
La enorme acumulación de inventarios ayudó a China a reducir significativamente sus compras de crudo en medio del fuerte aumento de los precios del petróleo en marzo y abril.
China es el principal importador mundial de crudo, pero también el mejor preparado para afrontar la crisis de suministro global provocada por el conflicto en Oriente Medio. Se estima que, el año anterior al inicio de la guerra con Irán, China acumuló entre 1.200 y 1.400 millones de barriles de petróleo en reservas comerciales y estratégicas. Estas cifras podrían ser incluso mayores, ya que los inventarios se mantienen en estricto secreto, al igual que los planes inminentes de China sobre el almacenamiento o la utilización de reservas.
Como resultado, China se ha convertido en el principal comprador de la demanda en el mercado petrolero mundial desde el comienzo de la crisis en Oriente Medio en febrero.
El principal importador mundial de crudo, gracias a los bajísimos volúmenes de importación de los últimos meses, evitó un repunte importante de los precios del petróleo, ya que sus compras oportunistas se desmoronaron con el aumento de los precios.
En junio, China redujo drásticamente sus importaciones totales de petróleo crudo a su nivel más bajo en una década , culminando así tres meses de niveles de importación muy bajos en medio de precios elevados y una oferta limitada procedente de Oriente Medio. Las importaciones chinas de petróleo crudo se desplomaron un 41,3% en junio con respecto al año anterior, hasta situarse en tan solo 29,27 millones de toneladas, o 7,12 millones de barriles diarios, según datos oficiales de aduanas chinas publicados el martes.
Es probable que la llegada de cargamentos en junio, la más baja de la década, se haya concertado en abril y mayo, cuando los productores de Oriente Medio fijaron el precio de su cargamento de crudo para Asia con primas récord respecto a los precios de referencia.
¿Repunte de la demanda en la segunda mitad del año?
Tras la firma del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, que hizo caer los precios del petróleo a 70 dólares por barril a finales de junio y principios de julio, y después de que los productores de Oriente Medio recortaran los precios de los cargamentos de julio y agosto destinados a Asia, las importaciones chinas de crudo podrían repuntar este mes y el próximo, e incluso en parte de septiembre, lo que impulsaría la demanda.
Pero ahora que el petróleo ha vuelto a alcanzar casi los 90 dólares por barril, las refinerías chinas podrían reducir las compras de cargamentos que lleguen después de septiembre.
China aprovechará cualquier bajada de precios para impulsar las importaciones, ya que ha empezado a recurrir a sus enormes reservas.
Pekín comenzó a recurrir a sus reservas en mayo, en unos 500.000 barriles diarios, y continuó con las reducciones en junio, a un ritmo de unos 940.000 barriles diarios, según estimaciones del columnista de Reuters Clyde Russell , basadas en datos oficiales chinos sobre importaciones de crudo, producción nacional y procesamiento en refinerías.
Según las estimaciones del último informe mensual de la Agencia Internacional de Energía (AIE), China extrajo 41 millones de barriles de sus reservas el mes pasado.
A pesar de la disminución de las reservas, China aún no tiene prisa por comprar más petróleo, ya que todavía posee importantes existencias, según indicó Goldman Sachs en una nota publicada por el Wall Street Journal la semana pasada.
Pero el punto de inflexión podría llegar pronto, y China podría acelerar las compras para julio y agosto, según analistas de Goldman, también porque los productores del Golfo han recortado sus precios oficiales de venta para este mes y el próximo.
China también está flexibilizando las restricciones a la exportación de combustible y ha impulsado las exportaciones de petróleo refinado en las últimas semanas, obteniendo márgenes de refinación altísimos en un mercado de combustibles ajustado. Ante la débil demanda interna de combustible, Pekín podría optar por aumentar las exportaciones de combustible y la producción de sus refinerías, lo que requeriría la compra de más petróleo crudo.
El aumento de las exportaciones de combustible sería un factor determinante a corto plazo para la demanda de crudo en China, según afirmó la semana pasada Emma Li, analista principal del mercado petrolero chino de Vortexa.
A pesar de la eliminación de las restricciones a la exportación, es poco probable que las exportaciones se recuperen de inmediato.
“Además del tiempo que necesitan las refinerías para conseguir nominaciones de carga y organizar los envíos, Pekín ha mantenido una condición importante: las refinerías están obligadas a mantener los inventarios de productos en niveles iguales o superiores a los de finales de febrero, lo que les impide depender únicamente de la reducción de inventarios para aumentar las exportaciones”, señaló Li.
Por Tsvetana Paraskova para Oilprice.com
Tsvetana Paraskova
Lo que cubro | Tsvetana Paraskova es una periodista especializada en energía y materias primas que ha colaborado con Oilprice.com durante casi una década, cubriendo los mercados energéticos mundiales, las materias primas,...
Mientras el mundo avanza hacia la transición energética, la realidad sigue siendo contundente: los combustibles fósiles aún generan el 57% de la electricidad mundial.
Según recientes análisis internacionales, aunque la energía eólica y solar han triplicado su participación en la última década y ya aportan el 17% de la electricidad global, el carbón, el gas y el petróleo continúan siendo la columna vertebral del siste
ma energético mundial. ⛽⚙️
🌱 China lidera la expansión de las energías renovables, pero sigue siendo el mayor consumidor de carbón del planeta. Mientras tanto, la Unión Europea acelera su transformación energética con una creciente participación de fuentes no hidrocarbonadas.
📈 La conclusión es clara: la transición energética avanza, pero no al ritmo suficiente para desplazar la dependencia global de los hidrocarburos. El desafío del siglo XXI no es solo producir más energía limpia, sino garantizar seguridad energética, competitividad económica y sostenibilidad ambiental al mismo tiempo.
🌎 En este escenario, países como la República Dominicana tienen la oportunidad de fortalecer su matriz energética mediante inversiones en renovables, innovación tecnológica y políticas públicas que aseguren un crecimiento sostenible y resiliente.
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