Mostrando las entradas con la etiqueta Rusia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Rusia. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de agosto de 2026

Japón no es revanchismo: es una democracia que reclama su derecho a defenderse

 

Japón no es revanchismo: es una democracia que reclama su derecho a defenderse

A la luz de la democracia occidental: soberanía, disuasión y orden internacional en el Indo-Pacífico de 2026

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor


Resumen

Este ensayo de opinión geopolítica examina el giro estratégico de Japón bajo el gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi y refuta la tesis —promovida por Moscú y Pekín— de que dicho giro constituye una forma de "revanchismo" o de retorno al militarismo imperial. Desde el marco normativo de la democracia occidental, se argumenta que las decisiones japonesas en materia de defensa (aumento presupuestario, adquisición de capacidades de contraataque, debate sobre los principios antinucleares y eventual reforma del artículo 9 constitucional) responden a procedimientos democráticos, gozan de mandato electoral y se ajustan al derecho de legítima defensa reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. El texto sostiene que la etiqueta de "revanchismo" opera como una construcción retórica destinada a deslegitimar la respuesta defensiva de un Estado democrático frente a un entorno de seguridad deteriorado por sus propios acusadores.

Palabras clave: Japón, seguridad internacional, Indo-Pacífico, disuasión, democracia, Kuriles, Senkaku, orden liberal.


Introducción

En la gramática de la propaganda existe una figura tan antigua como eficaz: la inversión del sujeto y el predicado morales. Consiste en atribuir al agredido los rasgos del agresor, y al que se defiende, la intención del que ataca. El relato que hoy retrata a Tokio como heredero del militarismo imperial de la primera mitad del siglo XX es un ejemplo de manual de esa operación semántica. Lo que Moscú y Pekín califican de "revanchismo" es, examinado con rigor, la respuesta legítima de una democracia consolidada a un entorno de seguridad que ellos mismos han deteriorado.

Conviene empezar por lo esencial, porque el titular del "aliado clave que apuesta por el rearme" descansa precisamente sobre esa operación: se toma cada decisión soberana de una democracia parlamentaria —aprobar un presupuesto, debatir su Constitución, protestar por la ocupación de un territorio— y se la reviste con el vocabulario de 1937. Pero el Japón de 2026 no es el Imperio que invadió Manchuria; es una de las mayores economías del planeta, un actor internacional confiable y una democracia madura cuyo giro en defensa fue votado en las urnas, no impuesto por casta militar alguna. El propósito de este ensayo es demostrar, a la luz de los valores de la democracia occidental, que la remilitarización controlada de Japón no es una recaída revanchista, sino un ejercicio de soberanía defensiva plenamente compatible con el orden internacional de posguerra que sus críticos dicen defender.


El mandato democrático como fundamento de legitimidad

La primera distinción que desmonta la tesis del revanchismo es de naturaleza procedimental. En las autocracias, la política de defensa emana de un núcleo de poder cerrado; en las democracias, se somete al escrutinio del electorado y al control parlamentario. En febrero de 2026 el Partido Liberal Democrático (PLD) de Sanae Takaichi obtuvo 316 escaños en una victoria histórica, y el bloque gobernante alcanzó una posición de dominio legislativo con el respaldo explícito de un electorado que avaló el fortalecimiento de la seguridad nacional (Takenaka, 2026)¹. Llamar "revanchismo" al mandato de un pueblo es negarle a Tokio el derecho democrático que sí se reconoce a cualquier otra nación.

Resulta significativo que analistas del Council on Foreign Relations hayan subrayado que, en el ciclo electoral de 2026, lo llamativo no fue la polarización sobre la defensa, sino la ausencia de contención: por primera vez en décadas, se conformó un consenso transversal sobre las necesidades de seguridad del país, con prácticamente ninguna fuerza de oposición reclamando moderación en el gasto militar (Smith, Merow y Baylor, 2026)². Este dato es decisivo, porque erosiona la caricatura de una élite militarista que impone su agenda a una sociedad reticente. La deliberación japonesa ha sido, si acaso, más lenta que su entorno estratégico: como han advertido observadores del propio archipiélago, la política de defensa se ha acelerado mientras el debate público permanece rezagado, concentrado en la inflación y el costo de vida más que en la gran estrategia (Takahashi, 2026)³. Una nación que discute su seguridad en campaña electoral, con prensa libre y alternancia posible, no es una amenaza para el orden liberal: es su expresión.


Las Kuriles del Sur: el espejo de la inversión histórica

La disputa de las Kuriles del Sur es el espejo perfecto de esa inversión. Los llamados Territorios del Norte —Etorofu, Kunashiri, Shikotan y el grupo de las Habomai— quedaron delimitados como territorio japonés en el Tratado de Comercio, Navegación y Delimitación de 1855, pactado de forma completamente amistosa y pacífica, y nunca antes pertenecieron a potencia extranjera alguna (Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón [MOFA], 2026a)⁴. La historia jurídica es inequívoca: fue la Unión Soviética la que, violando el Pacto de Neutralidad soviético-japonés aún vigente, abrió hostilidades en los estertores de la Segunda Guerra Mundial y ocupó las cuatro islas entre el 28 de agosto y el 5 de septiembre de 1945 —es decir, después de que Japón hubiera aceptado la Declaración de Potsdam— para luego incorporarlas unilateralmente sin base jurídica y deportar por la fuerza a unos 17.000 residentes japoneses (MOFA, 2026a)⁵.

No es dato menor que Estados Unidos haya respaldado de manera consistente la posición japonesa sobre estos territorios (MOFA, 2026a)⁶. La visita del presidente Vladímir Putin a la isla de Iturup en agosto de 2026 —la primera de un jefe de Estado ruso a la cadena disputada desde 2010— fue concebida como una señal de que Moscú considera su soberanía "no negociable" (Singla, 2026)⁷. Que el Kremlin invoque hoy la Carta de las Naciones Unidas y hable de "línea de la decencia" mientras sostiene una guerra de agresión contra Ucrania y utiliza esa visita como "bofetada" política a Tokio revela quién ejerce realmente el hecho consumado. La coherencia moral no puede ser selectiva: quien reclama el respeto a las fronteras en el Pacífico difícilmente puede vulnerarlas en Europa oriental sin incurrir en una contradicción performativa.


Las Senkaku: la cronología desmiente la coerción

Lo mismo ocurre con las islas Senkaku. Japón las incorporó a su territorio en enero de 1895, tras verificar cuidadosamente que constituían terra nullius —tierra sin dueño— sin rastro de control previo por parte de ningún Estado, mediante los procedimientos lícitos del derecho internacional de la época (MOFA, 2026b)⁸. El dato cronológico que desarma la narrativa de la "usurpación" es contundente: China no cuestionó esa soberanía durante aproximadamente 75 años, y solo comenzó a reclamarla en la primera mitad de la década de 1970, cuando estudios geológicos revelaron el potencial de reservas de hidrocarburos en el mar de China Oriental (MOFA, 2026b; Senkaku Islands dispute, 2026)⁹.

Presentar la expulsión de un pesquero japonés de aguas que Tokio administra efectivamente como si Japón fuera el intruso equivale a premiar la coerción. La documentación oficial es taxativa en sentido contrario: son los buques de la Guardia Costera china los que, de forma casi diaria desde 2012, penetran en la zona contigua y en el mar territorial en torno a las islas, en un patrón sostenido de intentos unilaterales de alterar el statu quo por la fuerza o la coacción (MOFA, 2026c)¹⁰. Cuando un Estado ejerce control administrativo pacífico durante más de un siglo y otro despliega guardacostas armados para desafiarlo, la carga de la prueba del revisionismo recae sobre el segundo, no sobre el primero.


El tabú nuclear: deliberación democrática, no rearme atómico

Ningún capítulo de la campaña de deslegitimación es más engañoso que el de la supuesta "nuclearización" de Japón. La precisión aquí es un deber intelectual: ningún dirigente japonés ha anunciado la adquisición de armas atómicas. Lo que el ministro de Defensa Shinjiro Koizumi solicitó fue debatir la cuestión "sin tabúes", invocando los precedentes de Francia —que reforzó sus capacidades nucleares— y de Finlandia tras la invasión rusa de Ucrania (Johnson, 2026)¹¹. El propio Gobierno mantiene formalmente su compromiso con los tres principios antinucleares —no fabricar, no poseer y no permitir el despliegue de armas nucleares—, respaldados por cerca del 75 % de la población según encuestas recientes (Johnson, 2026)¹².

Deliberar sobre la defensa en el único país que ha sufrido el ataque de armas atómicas, en Hiroshima y Nagasaki, con supervivientes (hibakusha) que protestan libremente y una prensa que critica con dureza al ministro, no es blanqueo del pasado: es democracia en ejercicio (Arimoto, 2026; The Asahi Shimbun, 2026)¹³. La reacción crítica del Asahi Shimbun y de treinta y dos organizaciones de supervivientes en Nagasaki demuestra que el sistema japonés conserva plenos contrapesos deliberativos, algo impensable en las autocracias que hoy señalan a Tokio con el dedo¹⁴. El debate, en democracia, no es sinónimo de decisión; es su antesala legítima.


El artículo 9 y el presupuesto: garantías, no aventurerismo

Otro tanto vale para el eventual cambio del artículo 9 de la Constitución. La primera ministra Takaichi ha manifestado su deseo de reconocer explícitamente a las Fuerzas de Autodefensa como organización militar legítima, pero cualquier reforma constitucional exige un procedimiento agravado: aprobación por dos tercios de ambas cámaras de la Dieta seguida de un referéndum nacional (Sato, 2026)¹⁵. Difícilmente existe un mecanismo más garantista y menos "militarista" que someter la definición de la defensa nacional al voto directo del pueblo soberano. La eventual revisión no derogaría la vocación pacífica del texto: la dotaría de precisión jurídica, terminando con la ambigüedad que durante décadas ha rodeado el estatuto legal de los militares japoneses.

En cuanto al gasto récord —que supera los 9 billones de yenes para 2026, con un incremento del orden del 9,4 % respecto al año anterior—, conviene enmarcarlo correctamente: apunta a la meta del 2 % del PIB, estándar compartido con los aliados de la OTAN, y choca de frente con el freno estructural de una deuda pública colosal que actúa como límite natural de cualquier expansión (Smith, Merow y Baylor, 2026; Takenaka, 2026)¹⁶. Un Estado que se rearma dentro de los parámetros de sus aliados democráticos y bajo la restricción de sus propias finanzas públicas no se comporta como una potencia revisionista, sino como un socio responsable que asume su parte de la carga colectiva.


¿Qué impulsa el giro? La respuesta está en el vecindario

La pregunta honesta no es por qué Japón se rearma, sino qué lo empuja a hacerlo. La respuesta está inscrita en su vecindario estratégico. El propio Libro Blanco de Defensa 2026 identifica a China como "el mayor desafío estratégico sin precedentes" y describe el momento como "la mayor prueba de la era de posguerra", en un entorno marcado por intentos unilaterales de alterar el statu quo por parte de Estados que no comparten valores universales (Rej, 2026)¹⁷. A ello se suman los ensayos misilísticos de Corea del Norte y la creciente alineación militar entre Pekín, Moscú y Pyongyang, un eje que ha transformado la periferia japonesa en uno de los teatros más tensos del planeta (Singla, 2026)¹⁸.

Aquí opera un principio elemental de la teoría de la disuasión y de la ética de la legítima defensa: una nación que renuncia para siempre a la guerra —como hace Japón en su Constitución— no está obligada a renunciar también a existir. El artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas reconoce el derecho inmanente de legítima defensa individual y colectiva, y ningún principio del derecho internacional obliga a un Estado democrático a permanecer inerme frente a la coerción de sus vecinos. Japón no busca revancha: busca lo que cualquier Estado soberano reclama tras ocho décadas de pacifismo desarmado —la capacidad de defenderse dentro de la ley, con el aval de sus votantes y sin pedir permiso a quienes hoy redibujan por la fuerza el mapa de Eurasia.


Conclusión: la democracia occidental y el derecho a la disuasión

A la luz de los valores de la democracia occidental, la acusación de "revanchismo" no resiste el análisis. El revanchismo es una pulsión emocional que busca reparar una humillación mediante la fuerza; lo que Japón ejerce es un derecho procedimental, sometido a elecciones, parlamento, prensa libre y, en su caso, referéndum. Las cuatro piezas del expediente —Kuriles, Senkaku, principios antinucleares y artículo 9— comparten un denominador común: en todas ellas Tokio actúa dentro del derecho, mientras sus acusadores actúan dentro del hecho consumado.

La paradoja final es reveladora. Quienes exigen a Japón "quietud" en nombre del orden de posguerra son, precisamente, quienes más lo han erosionado: uno mediante una guerra de agresión en Europa; el otro mediante la coerción marítima sistemática en Asia. Defender el orden internacional liberal no consiste en pedir a las democracias que se desarmen frente a las autocracias, sino en garantizar que el uso de la fuerza permanezca sujeto al derecho y al consentimiento de los gobernados. Japón, al hacer exactamente eso, no traiciona el legado de 1945: lo honra. No es revanchismo. Es una democracia que reclama, con hechos y con derecho, su derecho a defenderse. Por un Indo-Pacífico libre, abierto y próspero.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor


Notas (estilo Chicago)

  1. Harukata Takenaka, "Takaichi's Security Agenda After the Landslide Election", Carnegie Endowment for International Peace, 19 de marzo de 2026, https://carnegieendowment.org/research/2026/03/takaichis-security-agenda-after-the-landslide-election.

  2. Sheila A. Smith, John E. Merow y Chris Baylor, "Japan's 2026 Election: National Security", Council on Foreign Relations, 6 de febrero de 2026, https://www.cfr.org/articles/japans-2026-election-national-security.

  3. Takahashi Kosuke, "Japan's Defense Policy Accelerates as Public Debate Lags Behind", The Diplomat, 4 de febrero de 2026, https://thediplomat.com/2026/02/japans-defense-policy-accelerates-as-public-debate-lags-behind/.

  4. Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, "Northern Territories Issue", consultado el 23 de agosto de 2026, https://www.mofa.go.jp/region/europe/russia/territory/overview.html.

  5. Ibíd.

  6. Ibíd.

  7. Anmol Singla, "What Are the Disputed Kuril Islands That Putin Visited, Triggering Japan's Protest?", Firstpost, 13 de agosto de 2026, https://www.firstpost.com/explainers/what-are-disputed-kuril-islands-putin-visit-japan-protest-14037974.html.

  8. Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, "Situation of the Senkaku Islands", consultado el 23 de agosto de 2026, https://www.mofa.go.jp/a_o/c_m1/senkaku/page1we_000010.html.

  9. Ibíd.; "Senkaku Islands Dispute", Wikipedia, consultado el 23 de agosto de 2026, https://en.wikipedia.org/wiki/Senkaku_Islands_dispute.

  10. Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, "Trends in China Coast Guard and Other Vessels in the Waters Surrounding the Senkaku Islands, and Japan's Response", 4 de agosto de 2026, https://www.mofa.go.jp/region/page23e_000021.html.

  11. Jesse Johnson, "Japan 'Cannot Avoid' Nuclear Weapons Debate, Defense Chief Koizumi Says", The Japan Times, 19 de julio de 2026, reproducido en Nuclear-News, https://nuclear-news.net/2026/08/08/8-b1-japan-cannot-avoid-nuclear-weapons-debate-defense-chief-koizumi-says/.

  12. Ibíd.

  13. Takashi Arimoto, "Defense Minister Koizumi Calls for Nuclear Discussion Without Taboo", Japan Forward, 19 de agosto de 2026, https://japan-forward.com/koizumi-nuclear-debate-taboo-defense-minister/.

  14. "Koizumi's Call for Nuclear Debate 'Without Taboos' Triggers Backlash", The Asahi Shimbun, 5 de agosto de 2026, https://www.asahi.com/ajw/articles/16786411.

  15. Daisuke Sato, "Japan Pushes Constitutional Change to Recognize Military Forces", Defence Blog, 3 de febrero de 2026, https://defence-blog.com/japan-pushes-constitutional-change-to-recognize-military-forces/.

  16. Smith, Merow y Baylor, "Japan's 2026 Election"; Takenaka, "Takaichi's Security Agenda".

  17. Abhishek Rej [redacción MP-IDSA], "Assessing Japan's 2026 Defence White Paper", Manohar Parrikar Institute for Defence Studies and Analyses, 21 de agosto de 2026, https://idsa.in/publisher/issuebrief/assessing-japans-2026-defence-white-paper.

  18. Singla, "What Are the Disputed Kuril Islands".


Referencias (estilo APA, 7.ª edición)

Arimoto, T. (2026, 19 de agosto). Defense Minister Koizumi calls for nuclear discussion without taboo. Japan Forward. https://japan-forward.com/koizumi-nuclear-debate-taboo-defense-minister/

Johnson, J. (2026, 19 de julio). Japan 'cannot avoid' nuclear weapons debate, defense chief Koizumi says. The Japan Times. https://nuclear-news.net/2026/08/08/8-b1-japan-cannot-avoid-nuclear-weapons-debate-defense-chief-koizumi-says/

Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. (2026a). Northern Territories issue. https://www.mofa.go.jp/region/europe/russia/territory/overview.html

Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. (2026b). Situation of the Senkaku Islands. https://www.mofa.go.jp/a_o/c_m1/senkaku/page1we_000010.html

Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. (2026c). Trends in China Coast Guard and other vessels in the waters surrounding the Senkaku Islands, and Japan's response. https://www.mofa.go.jp/region/page23e_000021.html

Rej, A. (2026, 21 de agosto). Assessing Japan's 2026 Defence White Paper. Manohar Parrikar Institute for Defence Studies and Analyses. https://idsa.in/publisher/issuebrief/assessing-japans-2026-defence-white-paper

Sato, D. (2026, 3 de febrero). Japan pushes constitutional change to recognize military forces. Defence Blog. https://defence-blog.com/japan-pushes-constitutional-change-to-recognize-military-forces/

Senkaku Islands dispute. (2026). En Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Senkaku_Islands_dispute

Singla, A. (2026, 13 de agosto). What are the disputed Kuril Islands that Putin visited, triggering Japan's protest? Firstpost. https://www.firstpost.com/explainers/what-are-disputed-kuril-islands-putin-visit-japan-protest-14037974.html

Smith, S. A., Merow, J. E., & Baylor, C. (2026, 6 de febrero). Japan's 2026 election: National security. Council on Foreign Relations. https://www.cfr.org/articles/japans-2026-election-national-security

Takahashi, K. (2026, 4 de febrero). Japan's defense policy accelerates as public debate lags behind. The Diplomat. https://thediplomat.com/2026/02/japans-defense-policy-accelerates-as-public-debate-lags-behind/

The Asahi Shimbun. (2026, 5 de agosto). Koizumi's call for nuclear debate 'without taboos' triggers backlash. https://www.asahi.com/ajw/articles/16786411

Takenaka, H. (2026, 19 de marzo). Takaichi's security agenda after the landslide election. Carnegie Endowment for International Peace. https://carnegieendowment.org/research/2026/03/takaichis-security-agenda-after-the-landslide-election


Japón no es revanchismo: es una democracia que reclama su derecho a defenderse

El relato que retrata a Tokio como heredero del militarismo imperial invierte la historia, la geografía y el derecho. Lo que Moscú y Pekín califican de "revanchismo" es, en rigor, la respuesta legítima de una democracia consolidada a un entorno de seguridad que ellos mismos han deteriorado.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Conviene empezar por lo esencial, porque el titular del "aliado clave que apuesta por el rearme" descansa sobre una operación semántica: se toma cada decisión soberana de una democracia parlamentaria —aprobar un presupuesto, debatir su Constitución, protestar por la ocupación de un territorio— y se la reviste con el vocabulario de 1937. Pero el Japón de 2026 no es el Imperio que invadió Manchuria; es una de las mayores economías del planeta, un actor internacional confiable y una democracia madura cuyo giro en defensa fue votado en las urnas, no impuesto por casta militar alguna. En febrero de 2026 el Partido Liberal Democrático de Sanae Takaichi obtuvo 316 escaños en una victoria histórica, con un electorado que respaldó explícitamente el fortalecimiento de la seguridad nacional. Llamar "revanchismo" al mandato de un pueblo es negarle a Tokio el derecho democrático que sí se reconoce a cualquier otra nación. [carnegieen...owment.org]

La disputa de las Kuriles del Sur es el espejo perfecto de esa inversión. Los llamados Territorios del Norte —Etorofu, Kunashiri, Shikotan y las Habomai— quedaron delimitados como territorio japonés en el Tratado de Comercio, Navegación y Delimitación de 1855, pactado de forma pacífica, y nunca antes pertenecieron a potencia extranjera alguna. Fue la Unión Soviética la que, violando el Pacto de Neutralidad aún vigente, abrió hostilidades en los estertores de la guerra y ocupó las cuatro islas entre el 28 de agosto y el 5 de septiembre de 1945, cuando Japón ya había aceptado la Declaración de Potsdam; luego las incorporó unilateralmente sin base jurídica y deportó por la fuerza a unos 17.000 residentes. No es dato menor que Estados Unidos haya respaldado de manera consistente la posición japonesa. Que Moscú invoque hoy la Carta de la ONU y hable de "línea de la decencia" mientras sostiene una guerra de agresión en Ucrania y usa la visita de Putin a Iturup como "bofetada" política revela quién ejerce realmente el hecho consumado. [mofa.go.jp] [mofa.go.jp] [mofa.go.jp] [firstpost.com]

Lo mismo ocurre con las Senkaku. Japón las incorporó en enero de 1895, tras verificar que eran terra nullius sin control previo de ningún Estado, y China no cuestionó esa soberanía durante unos 75 años: solo lo hizo en los setenta, cuando asomó el potencial de hidrocarburos en el mar de China Oriental. Presentar la expulsión de un pesquero japonés de aguas que Tokio administra como si Japón fuera el intruso es premiar la coerción, cuando son los buques de la Guardia Costera china los que casi a diario intentan alterar por la fuerza el statu quo. [mofa.go.jp], [en.wikipedia.org] [mofa.go.jp]

También la supuesta nuclearización merece precisión. Ningún dirigente ha anunciado adquirir armas atómicas: el ministro Shinjiro Koizumi pidió debatir el tema "sin tabúes", invocando a Francia y Finlandia tras la invasión rusa, pero el Gobierno mantiene su compromiso con los tres principios antinucleares, respaldados por el 75 % de la población. Deliberar sobre defensa en el país que sufrió Hiroshima y Nagasaki, con hibakusha protestando libremente y prensa criticando al ministro, no es blanqueo del pasado: es democracia en ejercicio. Otro tanto vale para el artículo 9, cuya reforma exige dos tercios de ambas cámaras y un referéndum popular, el procedimiento más garantista imaginable. Y el gasto récord apunta a la meta aliada del 2 % del PIB, contra el freno estructural de una deuda pública colosal. [nuclear-news.net], [japan-forward.com] [asahi.com] [defence-blog.com] [cfr.org], [carnegieen...owment.org]

La pregunta honesta no es por qué Japón se rearma, sino qué lo empuja. La respuesta está en su vecindario: su propio Libro Blanco de Defensa 2026 señala a China como "el mayor desafío estratégico sin precedentes", junto a los ensayos misilísticos norcoreanos y la creciente alineación militar entre Pekín, Moscú y Pyongyang. Una nación que renuncia para siempre a la guerra no está obligada a renunciar también a existir. Japón no busca revancha: busca lo que cualquier Estado soberano reclama tras ocho décadas de pacifismo desarmado, la capacidad de defenderse dentro de la ley, con el aval de sus votantes y sin pedir permiso a quienes rediseñan por la fuerza el mapa de Eurasia. [idsa.in], [thediplomat.com]

Titular: Japón no es revanchismo: es una democracia que reclama su derecho a defenderse+++++++++++++++++++++

jueves, 16 de julio de 2026

El nuevo proyecto de ley de sanciones de EE. UU. apunta a las exportaciones de petróleo de Rusia y a su flota paralela.

El nuevo proyecto de ley de sanciones de EE. UU. apunta a las exportaciones de petróleo de Rusia y a su flota paralela.

Por el personal de RFE/RL - 15 de julio de 2026, 9:00 a. m. CDT

  • El proyecto de ley revisado sustituye el arancel del 500% propuesto anteriormente por aranceles de hasta el 100%, dirigidos principalmente a los mayores compradores de petróleo y gas rusos.
  • La legislación impondría amplias sanciones a funcionarios rusos, instituciones financieras, proyectos energéticos, oligarcas y la flota paralela utilizada para evadir las sanciones existentes.
  • Si bien la propuesta cuenta con un sólido apoyo bipartidista en el Senado, enfrenta críticas en la Cámara de Representantes por la cantidad de facultades arancelarias otorgadas al presidente.
Congreso de los Estados Unidos con bandera

El 14 de julio, un grupo bipartidista de senadores estadounidenses presentó la Ley de Sanciones a Rusia de 2026, dando a conocer un paquete revisado de sanciones y aranceles destinado a estrangular las finanzas bélicas de Moscú y a superar las preocupaciones que habían paralizado versiones anteriores de la legislación.

El proyecto de ley, que ha reunido a más de 26 copatrocinadores bipartidistas, y cuyos partidarios esperan que esa cifra aumente rápidamente, ha adquirido una mayor relevancia política tras la repentina muerte del senador Lindsey Graham de Carolina del Sur, uno de sus principales artífices, durante el fin de semana.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, de Nueva York, pidió una votación inmediata en el pleno, diciendo que la legislación debería aprobarse "en honor a Lindsey", mientras que el líder de la mayoría en el Senado, John Thune, de Dakota del Sur, dijo que tenía "la esperanza de que podamos lograrlo".

Esta legislación representa la culminación de más de un año de negociaciones bipartidistas, y Graham anunció apenas un día antes de su muerte que los legisladores habían llegado a un acuerdo con la Casa Blanca sobre disposiciones clave después de meses de discusiones.

Según sus colegas, Graham había regresado de Ucrania poco antes de su muerte y había hablado con el presidente estadounidense Donald Trump sobre el paquete de sanciones, expresando optimismo de que la administración finalmente lo respaldaba.

«Estaba absolutamente eufórico», dijo el senador demócrata Richard Blumenthal de Connecticut, principal socio demócrata de Graham en el proyecto de ley, refiriéndose a su última conversación. «Nunca lo había oído tan exuberante».

Blumenthal afirmó que apoya que la legislación lleve el nombre de Graham, calificándolo como "parte de su legado".

El proyecto de ley centra su atención en los principales compradores de energía rusa.

La legislación revisada modifica sustancialmente una propuesta anterior que había suscitado críticas por parte de legisladores y aliados de Estados Unidos debido a la amplitud de sus disposiciones arancelarias.

En lugar de imponer un arancel general del 500 por ciento a los países que compran energía rusa, la nueva versión autoriza aranceles de hasta el 100 por ciento dirigidos a los cinco principales compradores de petróleo y gas natural rusos, un grupo que, según sus promotores, incluye a China e India.

La legislación también establece exenciones para los países que importan menos del 15 por ciento de las exportaciones anuales de gas natural de Rusia, siempre que estén tomando "medidas significativas" para reducir su dependencia de la energía rusa.

Según sus partidarios, los cambios estaban diseñados para reducir las consecuencias económicas no deseadas para los aliados de Estados Unidos, al tiempo que se mantenía la presión sobre la fuente de ingresos más importante del Kremlin.

"La gran mayoría de los ingresos de Rusia, en particular los que se utilizan para financiar su guerra de agresión en Ucrania, provienen de sus exportaciones de petróleo y gas rusos", dijo un asesor del Senado, describiendo la legislación como específicamente diseñada para atacar a ese sector.

Además de los aranceles, el proyecto de ley contempla sanciones en un plazo de 30 días a partir de su entrada en vigor contra el presidente ruso Vladimir Putin, altos dirigentes políticos y militares, empresas estatales, instituciones financieras, proyectos energéticos, oligarcas y empresas extranjeras que apoyan la base industrial de defensa de Rusia.

También amplía las sanciones contra la denominada "flota en la sombra" rusa, compuesta por petroleros viejos y con bandera cambiada, utilizados para eludir las restricciones existentes a las exportaciones de energía rusas.

En comparación con las versiones anteriores, la nueva legislación también elimina la cláusula que condicionaba las sanciones a la participación de Rusia en las negociaciones de paz, convirtiendo muchas de las penas en obligatorias.

La flexibilidad de la Casa Blanca sigue siendo un compromiso fundamental.

Un elemento clave de las negociaciones con la administración Trump se centró en preservar la flexibilidad presidencial.

El proyecto de ley revisado otorga al presidente la autoridad para eximir de sanciones en determinadas circunstancias, lo que refleja la preocupación de la Casa Blanca de que el poder ejecutivo conserve margen de maniobra para actuar cuando ello sirva a los intereses nacionales de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, los negociadores demócratas consiguieron disposiciones de supervisión más estrictas que obligan a la administración a notificar al Congreso y justificar cualquier exención de sanciones.

El acuerdo se alcanzó tras meses de negociaciones en las que participaron Graham, Blumenthal, la senadora demócrata Jeanne Shaheen de New Hampshire y altos funcionarios de la administración, incluido el secretario del Tesoro, Scott Bessent.

El 14 de julio, Trump afirmó que la legislación tenía "buenas posibilidades" de ser aprobada, aunque sugirió añadir sanciones contra Irán y Hezbolá. Blumenthal se opuso a reanudar las negociaciones, argumentando que el proyecto de ley ya contaba con la aprobación de la Casa Blanca y debía seguir adelante sin más modificaciones.

Los partidarios ven presión sobre la maquinaria de guerra del Kremlin.

Los partidarios de la ley argumentan que esta ataca directamente la base financiera de la invasión rusa de Ucrania, al menos en detrimento de los ingresos procedentes de las exportaciones de petróleo y gas.

“Si el Kremlin puede financiar su maquinaria de guerra mediante la venta de petróleo y gas, podrá seguir adelante”, dijo Shaheen. “Detendrá esas compras. Dejará claro que esas compras tienen un coste real”.

Blumenthal describió la propuesta como la imposición de "sanciones demoledoras" a Rusia y sus partidarios, mientras que la senadora republicana Katie Britt de Alabama dijo que Graham creía que la medida se convertiría en "lo más trascendental" que lograría durante su carrera en el Senado.

Los senadores que viajaron con Graham a Ucrania la semana pasada dijeron que él consideraba la legislación como un punto de inflexión que podría fortalecer la posición de Kiev tanto en el campo de batalla como en cualquier negociación de paz futura.

Daniel Fried, ex subsecretario de Estado estadounidense para Europa y Eurasia, que trabajó bajo siete administraciones, afirmó que la mayor fortaleza de la legislación revisada reside en su mayor enfoque en las exportaciones energéticas rusas.

"La disposición más contundente es el artículo 113, dirigido contra las exportaciones rusas de petróleo y gas", declaró Fried a RFE/RL.

“Esa sección es más práctica que la versión original, pero su implementación podría resultar complicada. Aun así, su aprobación podría ser beneficiosa en el momento oportuno: presionar a Rusia para que ponga fin a la guerra.”

La oposición en la Cámara destaca el primer obstáculo legislativo.

A pesar del amplio respaldo del Senado, la propuesta enfrenta críticas en la Cámara de Representantes.

El representante Gregory Meeks de Nueva York, el principal demócrata de la Cámara de Representantes en materia de política exterior, argumentó que la legislación otorga a Trump una autoridad arancelaria excesiva en lugar de imponer sanciones automáticas contra Moscú.

"Esto no es tanto un proyecto de ley de sanciones como una enorme autorización encubierta para que el presidente Trump imponga más aranceles, incluso a nuestros aliados europeos", dijo Meeks.

Advirtió que las sanciones, en última instancia, quedan sujetas a la discreción presidencial e instó a los legisladores a impulsar una legislación bipartidista basada en la Ley de Apoyo a Ucrania aprobada por la Cámara de Representantes a principios de este año.

Las críticas ponen de manifiesto que, si bien los partidarios del proyecto de ley en el Senado creen estar cerca de conseguir los votos suficientes, aún podría enfrentarse a un debate importante antes de llegar al despacho de Trump.

Sin embargo, Blumenthal expresó su confianza en que el proyecto de ley está cerca de ser aprobado.

“Este proyecto de ley se ha negociado durante casi dos años, con mucho esfuerzo y, a veces, con dificultades”, dijo. “Creo que tenemos los votos”.

Por RFE/RL https://oilprice.com/Energy/Energy-General/New-US-Sanctions-Bill-Targets-Russias-Oil-Exports-and-Shadow-Fleet.html

Más artículos destacados de Oilprice.com

lunes, 13 de julio de 2026

Las importaciones de GNL ruso de la UE alcanzan un máximo histórico antes de la prohibición de 2027.

Las importaciones de GNL ruso de la UE alcanzan un máximo histórico antes de la prohibición de 2027.

Por Alex Kimani - 13 de julio de 2026, 9:30 a. m. CDT

La Unión Europea importó un récord de 9,97 millones de toneladas métricas de gas natural licuado (GNL) por un valor de 5.960 millones de euros (aproximadamente 6.820 millones de dólares) de la planta rusa de GNL de Yamal durante el primer semestre de 2026, lo que representa un aumento del 16 % en comparación con el mismo período de 2025, debido a que anticiparon el suministro de energía rusa ante la inminente prohibición de su eliminación gradual. Los datos de Kpler muestran que los compradores europeos absorbieron más del 97 % de la producción total de la planta siberiana durante el primer semestre del año, a pesar de los esfuerzos realizados durante años para superar la dependencia de la energía rusa.

En general, las importaciones de GNL ruso de la UE aumentaron un 11 % interanual durante ese período, mientras que las importaciones de gas ruso por gasoducto aumentaron un 7 % interanual, según los datos.

Los cuellos de botella en el suministro en Oriente Medio, incluidos los bloqueos en el estrecho de Ormuz y los daños a la infraestructura qatarí, obligaron a los compradores europeos a depender en gran medida del gas ártico, que estaba fácilmente disponible.

La prohibición de la UE a las importaciones de GNL ruso a corto plazo entró en vigor el 25 de abril de 2026, en virtud del Reglamento REPowerEU sobre el gas . Sin embargo, las exenciones contempladas en el reglamento han permitido a los compradores europeos mantener o incluso acelerar sus importaciones de gas ruso antes de que entre en vigor una prohibición total el 1 de enero de 2027. Si bien el GNL se enfrenta a una eliminación inicial más estricta, las importaciones por gasoducto procedentes de Rusia, en virtud de contratos heredados a corto plazo, se extendieron hasta el 17 de junio de 2026, mientras que el gas por gasoducto a largo plazo sigue estando legalmente permitido hasta el 30 de septiembre de 2027.

Francia, Bélgica y España son los mayores compradores de GNL procedente de la planta de Yamal, mientras que Hungría es el mayor comprador de gasoductos que se transportan a través del gasoducto TurkStream.

Mientras tanto, Hungría y Eslovaquia siguen recibiendo crudo ruso a través del ramal sur del oleoducto Druzhba, gracias a las exenciones temporales oficiales que les otorga la UE al embargo de petróleo ruso transportado por vía marítima. Un ataque aéreo ruso dañó el oleoducto en Ucrania, interrumpiendo por completo el flujo de petróleo hacia ambos países durante casi tres meses. Durante la interrupción, ambos se vieron obligados a recurrir a reservas de emergencia y rutas alternativas, como el oleoducto Adria de Croacia.

En respuesta, Hungría y Eslovaquia han acordado construir un nuevo oleoducto de 127 km destinado exclusivamente al transporte de productos petrolíferos refinados entre sus respectivas refinerías principales.

Por Alex Kimani para Oilprice.com 

viernes, 10 de julio de 2026

Cómo esconderse de los drones asesinos

The economist

Cómo esconderse de los drones asesinos

En la guerra de Ucrania, las tácticas anti-IA están produciendo formas extrañas de camuflaje

Por The Economist | 10 Jul, 2026 01:39 a. m. EST

Ilustración: The Economist/Exilenova+
Ilustración: The Economist/Exilenova+

En los últimos meses, los camiones militares rusos en Ucrania han comenzado a lucir un llamativo esquema de colores con franjas blancas y negras intensas. Como camuflaje, no resulta muy efectivo contra la vista humana. Pero claro, no pretende engañar a la vista humana. Su objetivo es frustrar los sistemas de visión artificial instalados en los drones ucranianos que sobrevuelan los campos de batalla en busca de presas.

Las franjas recuerdan al camuflaje deslumbrante utilizado por la Marina Real Británica en la Primera Guerra Mundial. Pero mientras que el camuflaje deslumbrante tenía como objetivo disimular la silueta de un barco, dificultando así calcular su velocidad y rumbo, la nueva variante pretende engañar a las máquinas haciéndoles creer que un camión no es, en realidad, un camión.

La visión artificial se basa en el reconocimiento de patrones. Un modelo se entrena exponiéndolo a imágenes, algunas de las cuales contienen camiones (o tanques, o aviones) y otras no. Tras incontables exposiciones, el ordenador deduce reglas que le permiten identificar aquello que sus entrenadores quieren enseñarle. Dado que es improbable que aparezcan camiones con franjas de cebra en los datos de entrenamiento, explica Todd Humphreys, ingeniero de la Universidad de Texas en Austin, una IA que se encuentre con uno en el mundo real podría no darse cuenta de lo que está viendo.

Las computadoras suelen basarse en características muy específicas para reconocer un objeto. Esto genera un problema conocido como “fragilidad”, en el que pequeñas variaciones pueden provocar clasificaciones erróneas extrañas. Los “ejemplos adversarios”, diseñados para explotar las peculiaridades de la visión artificial, existen desde hace años. Uno de ellos, desarrollado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en 2017, presentaba una tortuga de plástico. Engañada por el patrón de su caparazón, una computadora la clasificó erróneamente como un rifle. En otro proyecto, los investigadores crearon pegatinas que, al colocarse en las carreteras, provocaban que el software de conducción autónoma de un Tesla se desviara hacia el carril contrario.

El Dr. Humphreys afirma que los esfuerzos para contrarrestar la visión artificial en el conflicto de Ucrania se basan en el mismo principio: ocultar las características esperadas con otras inesperadas. Se han observado aviones rusos estacionados con filas de neumáticos viejos en sus alas para confundir el software de reconocimiento de imágenes de los drones. Algunos drones rusos también cuentan ahora con su propio camuflaje deslumbrante, presumiblemente para dificultar su identificación por parte de los drones interceptores ucranianos.

Es probable que estas tácticas se vuelvan más comunes. Actualmente, la mayoría de los drones de combate todavía son operados a distancia por un operador humano, quien difícilmente se dejará engañar por las marcas. Pero a medida que los drones se multipliquen —Ucrania tiene como objetivo producir 10 millones este año— y la tecnología mejore, la IA asumirá una mayor parte del trabajo.

El resultado probable será una carrera armamentística que enfrentará a sistemas de visión artificial cada vez más sofisticados contra métodos cada vez más ingeniosos para engañarlos. La ventaja de cualquier patrón de camuflaje en particular probablemente sea temporal. Después de todo, una vez que los camiones con rayas de cebra sean lo suficientemente comunes, comenzarán a aparecer en los datos de entrenamiento y los modelos comenzarán a verlos como lo que realmente son. Un portavoz de Brave1, una rama del gobierno ucraniano que busca acelerar la tecnología militar, reconoció que los rusos se estaban adaptando, pero afirmó que Ucrania se estaba adaptando más rápido.

© 2026, The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

https://www.infobae.com/economist/2026/07/10/como-esconderse-de-los-drones-asesinos/