martes, 28 de julio de 2026

Endeudarse para crecer: una defensa responsable de los préstamos públicos en la actual coyuntura dominicana


Endeudarse para crecer: una defensa responsable de los préstamos públicos en la actual coyuntura dominicana

En la actual coyuntura fiscal, defender los préstamos públicos de la República Dominicana no significa promover un endeudamiento irresponsable ni ignorar los riesgos de la deuda. Significa entender que un país en desarrollo, con compromisos sociales, necesidades de infraestructura, presión por generar empleos, demanda de servicios públicos y aspiraciones de competitividad internacional, no puede paralizar su inversión estratégica por temor al debate político. La verdadera discusión no debe ser si el Estado debe endeudarse o no, sino para qué se endeuda, bajo qué condiciones, con qué transparencia y con cuáles retornos económicos y sociales.

La República Dominicana enfrenta una realidad fiscal compleja: debe sostener el crecimiento, cumplir compromisos de desarrollo, mejorar infraestructura, fortalecer la seguridad, ampliar servicios públicos, modernizar instituciones y mantener la confianza de los inversionistas. Todo esto ocurre en un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, mayores exigencias comerciales, costos financieros todavía relevantes y competencia entre países por atraer capitales. En ese contexto, el financiamiento público bien dirigido no es un lujo. Es una herramienta de política económica.

Los préstamos, cuando se destinan a inversión productiva, infraestructura, logística, energía, educación, salud, agua, transporte, seguridad y modernización institucional, tienen un efecto multiplicador sobre la economía. Permiten construir carreteras, puertos, acueductos, hospitales, escuelas, sistemas digitales, redes eléctricas y obras que elevan la productividad nacional. Una economía sin inversión pública suficiente pierde competitividad, encarece sus procesos, reduce su capacidad exportadora y debilita la confianza del capital privado.

La República Dominicana no puede darse el lujo de frenar su agenda de desarrollo. El país compite por inversión extranjera directa con economías que ofrecen mejores puertos, mejor conectividad, mayor seguridad jurídica, energía más estable, trámites más ágiles y plataformas logísticas más eficientes. En 2025, la inversión extranjera directa alcanzó un récord histórico de US$5,032.3 millones, el cuarto año consecutivo de máximo nivel, según datos divulgados por la Presidencia con base en estadísticas del Banco Central. Ese resultado confirma que la confianza internacional existe, pero también exige que el país siga invirtiendo para sostenerla. [presidencia.gob.do]

En el primer trimestre de 2026, la República Dominicana recibió US$1,536.7 millones en inversión extranjera directa, un aumento de 6.4 % respecto al mismo período de 2025, lo que evidencia que el país sigue siendo atractivo aun en un escenario global desafiante. Esa confianza no se preserva con inmovilismo fiscal, sino con estabilidad macroeconómica, reglas claras, inversión en infraestructura, seguridad jurídica y capacidad del Estado para acompañar el crecimiento productivo. [presidencia.gob.do], [diariolibre.com]

Por eso, en lugar de satanizar los préstamos, la pregunta central debe ser:¿están financiando gasto corriente improductivo o están construyendo capacidades permanentes para el país? Si el endeudamiento se utiliza para cubrir ineficiencias, clientelismo o gastos sin retorno, debe ser cuestionado con firmeza. Pero si se utiliza para ampliar infraestructura, sostener programas sociales estratégicos, mejorar servicios, fortalecer la seguridad ciudadana, apoyar sectores productivos y crear condiciones para generar empleos, entonces ese financiamiento debe ser evaluado con una visión de Estado.

La coyuntura fiscal dominicana exige prudencia, pero también realismo. Fitch Ratings proyectó para 2026 un crecimiento económico de 4 % y un déficit fiscal de 3.2 % del PIB, dentro de un escenario de consolidación gradual y control del gasto. La misma calificadora indicó que la deuda del gobierno general se mantendría por debajo de la mediana de países con calificación similar, aunque advirtió sobre la importancia de manejar los riesgos asociados al endeudamiento externo. Esa lectura permite una conclusión equilibrada: hay espacio para financiar desarrollo, pero no para endeudarse sin disciplina. [eldinero.com.do] [eldinero.com.do]

La defensa de los préstamos públicos debe ir acompañada de una exigencia clara: cada peso tomado prestado debe convertirse en valor público verificable. Eso implica proyectos con estudios técnicos, licitaciones transparentes, cronogramas de ejecución, rendición de cuentas, auditorías, medición de impacto y evaluación posterior. La deuda útil es aquella que deja activos, productividad, empleos y crecimiento. La deuda peligrosa es la que deja solo intereses, burocracia y desconfianza.

En el caso dominicano, el financiamiento puede ser una palanca decisiva para consolidar sectores estratégicos como turismo, zonas francas, logística, energía renovable, agroindustria, manufactura, tecnología, infraestructura portuaria y comercio exterior. Estos sectores no solo atraen inversión extranjera, también generan empleos, divisas, encadenamientos productivos y oportunidades para pequeñas y medianas empresas. Si el Estado no invierte en las condiciones básicas que esos sectores necesitan, otros países ocuparán el espacio competitivo que la República Dominicana ha venido ganando.

También hay una dimensión social que no debe minimizarse. Un Estado que renuncia a financiar políticas públicas esenciales en nombre de una austeridad mal entendida puede terminar profundizando desigualdades, deteriorando servicios y debilitando la cohesión social. La estabilidad fiscal es importante, pero la estabilidad social también lo es. Un país con crecimiento sin inclusión, infraestructura sin equidad o inversión sin empleos dignos termina acumulando tensiones que afectan su propio modelo económico.

Defender préstamos responsables es defender la posibilidad de que el país siga creciendo sin abandonar sus compromisos con la gente. Es defender obras que conecten comunidades, programas que fortalezcan capacidades, proyectos que eleven la productividad, inversiones que ayuden a formalizar empleos y políticas que mantengan a la República Dominicana como destino confiable para el capital nacional e internacional.

La clave está en combinar tres principios: responsabilidad fiscal, inversión estratégica y transparencia absoluta. Responsabilidad fiscal para que la deuda sea sostenible. Inversión estratégica para que el financiamiento produzca crecimiento. Transparencia absoluta para que la ciudadanía sepa en qué se usa el dinero, quién ejecuta, cuánto cuesta y qué impacto genera.

La República Dominicana no debe endeudarse para sobrevivir políticamente. Debe financiarse para competir, producir, modernizarse y crecer. En una economía abierta, pequeña y altamente conectada al comercio internacional, quedarse atrás cuesta más caro que invertir. El verdadero riesgo no está en tomar préstamos responsables para desarrollar el país; el riesgo está en no invertir lo suficiente para sostener la competitividad, perder empleos, frenar la inversión extranjera y debilitar el futuro.

Por eso, en esta coyuntura, la defensa de los préstamos públicos debe formularse con madurez: sí al financiamiento responsable, sí a la inversión productiva, sí a la disciplina fiscal, sí a la transparencia y sí a una visión de desarrollo que mantenga a la República Dominicana creciendo, generando empleo y atrayendo inversión extranjera directa.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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🇩🇴📊 Endeudarse con responsabilidad no es debilidad: es financiar el futuro de la República Dominicana.

Luis Orlando Díaz Vólquez sostiene que, en la actual coyuntura fiscal, el país no puede paralizar su agenda de desarrollo por temor al debate político sobre los préstamos. La verdadera discusión no debe ser si la República Dominicana se financia o no, sino para qué se endeuda, bajo qué condiciones y con cuáles resultados para la gente. ⚖️💡

Si los préstamos se orientan a infraestructura, seguridad, energía, logística, salud, educación, transporte, modernización institucional y apoyo a los sectores productivos, entonces se convierten en una herramienta legítima para generar empleos, elevar la competitividad y seguir atrayendo inversión extranjera directa. 🚢🏗️📈

La deuda irresponsable hipoteca el futuro. Pero la deuda bien administrada, transparente y productiva construye carreteras, fortalece puertos, mejora servicios, impulsa empresas, crea oportunidades y sostiene el crecimiento económico. 🇩🇴🚀

La República Dominicana necesita disciplina fiscal, sí. Pero también necesita inversión estratégica para no quedarse atrás en un mundo donde los países compiten por capital, empleos, tecnología y mercados. 🌎🤝

Endeudarse para gastar mal es un error. Financiar el desarrollo con visión, transparencia y responsabilidad es una decisión de Estado.

✍️ Luis Orlando Díaz Vólquez
👍 #GuasábaraEditor

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