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martes, 30 de junio de 2026

Más allá de la incautación: la nueva frontera aduanera contra el crimen transnacional

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Más allá de la incautación: la nueva frontera aduanera contra el crimen transnacional

El narcotráfico ya no opera solamente en la frontera física; se infiltra en cadenas logísticas, tecnologías emergentes, contenedores, manifiestos, rutas comerciales y grietas institucionales. Por eso, la aduana moderna no puede limitarse a decomisar: debe producir inteligencia, articular investigaciones y contribuir a desmantelar redes criminales completas.

El crimen organizado ha entendido antes que muchos Estados que la globalización no solo mueve mercancías, capitales y personas: también mueve riesgos. La sofisticación del narcotráfico contemporáneo confirma que las redes criminales ya no dependen únicamente del ocultamiento rudimentario ni de la corrupción fronteriza tradicional. Hoy penetran cadenas de suministro globales, manipulan flujos logísticos, explotan tecnologías emergentes, diversifican rutas, modifican sustancias sintéticas y convierten operaciones aparentemente comerciales en plataformas de distribución ilícita. La Organización Mundial de Aduanas ha advertido, en el marco de sus sesiones 147.ª y 148.ª del Consejo, que combatir esta amenaza exige pasar de la lógica limitada de la incautación a una estrategia integral orientada a investigaciones, judicialización y desmantelamiento de redes transnacionales. 

Esta reflexión tiene una importancia directa para países como la República Dominicana, cuyo valor geoestratégico reside precisamente en su condición de punto de conexión entre mercados, rutas marítimas, comercio regional, turismo, zonas francas, puertos, aeropuertos y corredores logísticos. En un país que aspira a consolidarse como hub logístico del Caribe, la seguridad aduanera no puede ser tratada como un asunto accesorio ni como una función meramente recaudatoria. La Aduana del siglo XXI está llamada a ser una institución de soberanía económica, seguridad nacional, facilitación comercial y protección social. Su desafío consiste en permitir que el comercio legítimo fluya con eficiencia, mientras detecta, interrumpe y documenta las operaciones ilícitas que intentan esconderse dentro de ese mismo comercio.

La incautación, por sí sola, ya no basta. Un cargamento decomisado representa una victoria táctica, pero no necesariamente una derrota estructural para la red criminal. Si después del decomiso no se identifica la arquitectura financiera, logística, empresarial, tecnológica y judicial que sostiene la operación, el crimen reorganiza su ruta, cambia de intermediario, sustituye el contenedor y vuelve a intentarlo. Por eso la OMA insiste en fortalecer la cooperación entre Aduanas, Policía y Poder Judicial, así como el intercambio oportuno de información, el análisis de datos y la aplicación de la ley basada en inteligencia.

La verdadera frontera ya no está únicamente en el puerto, el aeropuerto o el paso terrestre. Está en la calidad de los datos, en la trazabilidad de los manifiestos, en la interoperabilidad de los sistemas, en la capacidad de perfilar riesgos, en la lectura anticipada de patrones comerciales anómalos y en la articulación de expedientes capaces de sostener procesos penales exitosos. Una Aduana moderna no solo abre contenedores; abre líneas de investigación. No solo revisa mercancías; interpreta comportamientos. No solo decomisa drogas; debe ayudar a identificar quién financia, quién coordina, quién transporta, quién documenta, quién encubre, quién lava y quién se beneficia.

El auge de las drogas sintéticas agrava todavía más el escenario. Según la OMA, estas sustancias son más baratas de producir, más fáciles de ocultar y constantemente modificadas para evadir los mecanismos de detección. Eso obliga a revisar los modelos tradicionales de inspección. La lucha contra el narcotráfico ya no puede depender exclusivamente de intuiciones operativas ni de perfiles estáticos. Requiere laboratorios, escáneres, analítica predictiva, cooperación internacional, capacitación constante de oficiales de primera línea, intercambio de inteligencia y modelos dinámicos de gestión de riesgo. El volumen del comercio global hace imposible revisarlo todo; por eso la clave está en saber qué revisar, cuándo revisar, por qué revisar y cómo convertir esa revisión en evidencia útil para la justicia. 

Esa es la diferencia entre una Aduana reactiva y una Aduana estratégica. La primera espera que el delito llegue a la frontera. La segunda estudia las rutas antes de que llegue el cargamento. La primera celebra el decomiso como punto final. La segunda lo entiende como punto de partida. La primera mide su éxito por toneladas incautadas. La segunda lo mide por redes desarticuladas, condenas obtenidas, activos recuperados, operadores identificados y vulnerabilidades cerradas. En esa transición se juega buena parte de la seguridad institucional de los Estados.

La cooperación interinstitucional es indispensable, pero debe ser real, no ceremonial. Aduanas, Dirección Nacional de Control de Drogas, Ministerio Público, Policía, organismos de inteligencia, autoridades portuarias, aeroportuarias, marítimas, financieras y judiciales tienen que operar bajo protocolos compartidos, intercambio seguro de información y objetivos comunes. Si cada institución guarda sus datos como feudo, el crimen organizado gana por fragmentación estatal. Si cada decomiso se convierte en una rueda de prensa y no en una investigación ampliada, la red criminal conserva su núcleo operativo. Si el expediente judicial no se construye desde el primer indicio aduanero, la frontera habrá hecho su parte, pero el sistema habrá fallado en la consecuencia.

También hay una dimensión ética y política que no puede ignorarse. El narcotráfico no solo transporta sustancias prohibidas: transporta corrupción, violencia, lavado de activos, deterioro institucional y captura de territorios. Allí donde una red criminal logra contaminar una cadena logística, también intenta contaminar funcionarios, empresas, intermediarios, comunidades y decisiones públicas. Por eso la protección de la sociedad, lema de la OMA para 2026 bajo el concepto de vigilancia y compromiso aduanero, debe asumirse como una doctrina de Estado y no como una consigna administrativa. 

Para la República Dominicana, este debate llega en un momento decisivo. El país ha avanzado en modernización aduanera, digitalización, gestión de riesgo, facilitación del comercio y posicionamiento logístico. Pero precisamente esos avances elevan la responsabilidad. Cuanto más relevante sea el país en el comercio regional, más atractivo será para quienes buscan utilizar el flujo legítimo como cobertura de operaciones ilícitas. La competitividad no puede divorciarse de la seguridad. Un hub logístico sin controles inteligentes puede convertirse en una autopista del crimen. Pero un hub logístico con Aduanas robustas, tecnología, cooperación judicial y gobernanza de datos puede ser un modelo regional de comercio seguro.

El reto, entonces, no consiste en cerrar el comercio, sino en protegerlo. No se trata de convertir la frontera en obstáculo, sino en filtro inteligente. No se trata de perseguir al operador económico legítimo, sino de impedir que el crimen se disfrace de operador legítimo. La facilitación comercial y la seguridad aduanera no son objetivos contradictorios; son dos caras de una misma institucionalidad madura. Un país que reduce tiempos, mejora procesos y digitaliza trámites también debe elevar sus capacidades de detección, investigación y judicialización.

La OMA ha colocado el punto exacto sobre la mesa: hay que ir más allá de las incautaciones. Esa frase encierra una advertencia y una ruta. La advertencia es que el crimen organizado aprende, innova y se adapta. La ruta es que los Estados deben aprender, innovar y adaptarse más rápido. En esa carrera, la Aduana no puede ser una simple puerta de entrada y salida; debe ser un centro neurálgico de inteligencia económica, seguridad logística y defensa institucional.

La sociedad no se protege únicamente decomisando cargamentos. Se protege desmontando estructuras. Se protege fortaleciendo expedientes. Se protege cerrando brechas tecnológicas. Se protege entrenando oficiales. Se protege compartiendo información. Se protege llevando ante la justicia no solo al transportista capturado, sino al financista, al coordinador, al lavador, al facilitador y al beneficiario final. Ese es el salto cualitativo que exige esta época.

Porque en la nueva geografía del narcotráfico, la frontera ya no termina donde se revisa un contenedor. Termina donde el Estado logra convertir información en inteligencia, inteligencia en investigación, investigación en acusación, acusación en condena y condena en desmantelamiento real de la red criminal. Todo lo demás, aunque necesario, seguirá siendo apenas una victoria parcial frente a un enemigo que ya aprendió a operar más allá de la frontera.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

[wcoomd.org]

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El tráfico de drogas se está volviendo más sofisticado, con redes criminales que explotan las cadenas de suministro globales, las tecnologías emergentes y nuevos métodos de ocultamiento. Enfrentar este desafío requiere más que incautaciones en las fronteras: exige una acción coordinada entre Aduanas, fuerzas del orden y el poder judicial.

El último artículo de noticias de la OMA reflexiona sobre las discusiones celebradas durante las Sesiones del Consejo de la OMA acerca de cómo las Aduanas pueden fortalecer su rol en la protección de la sociedad mediante el fortalecimiento de la aplicación de la ley basada en inteligencia, el profundización de la cooperación interinstitucional y el apoyo a investigaciones y procesamientos exitosos que desmantelen redes criminales transnacionales.

Leer más: https://wcoomd.org/en/media/newsroom/2026/june/from-border-to-bust-sharpening-customs-role-in-protecting-society-against-drug-trafficking.aspx

World Customs Organization @WCO_OMD | Más allá de las incautaciones: Desmantelando redes criminales

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World Customs Organization @WCO_OMD | Beyond Seizures: Dismantling Criminal Networks

Drug trafficking is becoming more sophisticated, with criminal networks exploiting global supply chains, emerging technologies, and new concealment methods. Addressing this challenge requires more than border seizures—it demands coordinated action across Customs, law enforcement, and the judiciary.

The latest WCO news article reflects on the discussions held during the WCO Council Sessions on how Customs can strengthen its role in protecting society by enhancing intelligence-led enforcement, deepening inter-agency cooperation, and supporting successful investigations and prosecutions that dismantle transnational criminal networks.

Read more: https://wcoomd.org/en/media/newsroom/2026/june/from-border-to-bust-sharpening-customs-role-in-protecting-society-against-drug-trafficking.aspx

Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga

La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral llamada a enfrentar con visión moderna las amenazas de la delincuencia organizada transnacional.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La suscripción del Memorando de Entendimiento en materia aduanera entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica debe ser leída con una dimensión que supera ampliamente el acto formal de cooperación entre dos administraciones públicas. En un mundo donde el comercio internacional se ha convertido simultáneamente en motor de desarrollo y en espacio de vulnerabilidad estratégica, los acuerdos que fortalecen la inteligencia aduanera, la trazabilidad logística y la capacidad de respuesta frente al crimen organizado constituyen instrumentos esenciales de soberanía, seguridad nacional y competitividad económica.

La delincuencia organizada transnacional ya no opera solamente en los márgenes visibles de la ilegalidad. Ha aprendido a infiltrarse en los circuitos formales del comercio, a utilizar contenedores, rutas marítimas, puertos de alto volumen, intermediarios logísticos y cadenas de suministro globalizadas para desplazar mercancías ilícitas bajo la cobertura del intercambio legítimo. Esa realidad obliga a los Estados a abandonar las respuestas aisladas, reactivas o exclusivamente policiales. La seguridad contemporánea exige integración institucional, intercambio de inteligencia, análisis de riesgo, cooperación portuaria y una comprensión profunda de cómo se mueven hoy los flujos comerciales y criminales a escala internacional.

Desde esa perspectiva, el acuerdo suscrito en Bruselas por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, representa un paso de alto valor estratégico. No se trata únicamente de prevenir infracciones aduaneras ni de combatir el tráfico ilícito de drogas como fenómeno aislado. Se trata de construir una arquitectura de cooperación capaz de anticipar amenazas, compartir información sensible, identificar patrones de riesgo y articular operaciones coordinadas entre plataformas portuarias de primer orden, como Amberes y Caucedo.

El Puerto de Amberes ocupa una posición determinante en la logística europea, mientras que Caucedo se ha consolidado como un nodo clave del Caribe y de la conexión dominicana con los grandes mercados internacionales. La cooperación entre ambos espacios no es, por tanto, un detalle técnico, sino una decisión geopolítica y comercial de considerable alcance. Allí donde convergen volúmenes crecientes de carga, rutas marítimas complejas y operaciones globales de distribución, también se multiplican los riesgos de penetración criminal. La respuesta inteligente no consiste en cerrar el comercio, sino en hacerlo más seguro, más transparente y más resistente frente a las redes ilícitas.

Este Memorando adquiere mayor relevancia porque forma parte de una secuencia institucional más amplia. La República Dominicana y Bélgica ya habían avanzado, primero, mediante un entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica; luego, mediante un acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte belga. Ahora, con la incorporación del componente aduanero, la cooperación bilateral alcanza una tercera dimensión concreta y complementaria: la del comercio exterior, los puertos, la fiscalización inteligente y la protección de la cadena internacional de suministro.

Esa continuidad revela algo más que voluntad diplomática. Revela método. Revela una visión de Estado orientada a construir capacidades permanentes, no simples gestos coyunturales. En materia de seguridad transnacional, los países que improvisan quedan rezagados frente a organizaciones criminales que planifican, innovan y se adaptan con rapidez. Por eso resulta fundamental que la República Dominicana impulse, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su Embajada en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, una agenda integral que conecte seguridad, aduanas, diplomacia, movilidad marítima y cooperación policial.

La administración aduanera moderna ya no puede limitarse a recaudar, inspeccionar y despachar mercancías. Su rol ha evolucionado hacia una función estratégica dentro del Estado. Las aduanas son hoy centros de inteligencia económica, filtros de seguridad, garantes de la legalidad comercial y actores indispensables en la defensa de la integridad logística. Cada contenedor que entra o sale de un puerto representa una oportunidad para el comercio legítimo, pero también un posible punto de explotación para estructuras criminales. De ahí la importancia de fortalecer los mecanismos de alerta temprana, el intercambio de análisis de riesgo y la identificación de tendencias utilizadas por redes ilícitas.

En este contexto, el acuerdo dominico-belga se inscribe también en la lógica de la Organización Mundial de Aduanas, que ha promovido durante años la necesidad de facilitar el comercio sin sacrificar la seguridad. La gran tarea de nuestro tiempo es equilibrar ambos objetivos: que las mercancías legales circulen con mayor rapidez y que las operaciones sospechosas sean detectadas con mayor precisión. La eficiencia aduanera no se mide únicamente por la velocidad del despacho, sino por la capacidad de distinguir, con inteligencia y tecnología, entre el operador confiable y la amenaza encubierta.

La República Dominicana, por su posición geográfica, su conectividad marítima y su creciente importancia logística, no puede actuar como espectadora en esta conversación global. El país está llamado a desempeñar un papel más activo en la seguridad del Caribe, en la protección de las rutas comerciales y en la construcción de alianzas con socios estratégicos de Europa y otras regiones. La cooperación con Bélgica, en ese sentido, no solo fortalece la relación bilateral; también proyecta al país como un actor responsable dentro del sistema internacional de comercio seguro.

Este Memorando debe traducirse ahora en resultados medibles. La firma es importante, pero su verdadero valor dependerá de la implementación: intercambio oportuno de información, protocolos ágiles de comunicación, formación técnica, operaciones coordinadas, interoperabilidad institucional y evaluación permanente de riesgos. Los acuerdos internacionales se validan en el terreno, no en el papel. Se justifican cuando permiten decomisos más efectivos, investigaciones mejor articuladas, alertas más tempranas y una reducción real de las brechas utilizadas por la criminalidad organizada.

También es necesario subrayar que la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada no puede descansar exclusivamente sobre la persecución. Requiere prevención, inteligencia, cooperación internacional y fortalecimiento institucional. Cuando dos países deciden compartir capacidades, experiencias y mecanismos de control, están reconociendo que las amenazas actuales no respetan fronteras y que ninguna nación, por fuerte que sea, puede enfrentarlas sola. La seguridad portuaria del siglo XXI es necesariamente cooperativa, tecnológica y transnacional.

La presencia de la embajadora Joan M. Cedano, del equipo técnico dominicano y de altos funcionarios belgas en este proceso confirma, además, la importancia de la diplomacia operativa: aquella que no se limita al discurso, sino que produce instrumentos concretos de coordinación institucional. En tiempos de amenazas híbridas, crimen sofisticado y comercio global interdependiente, la diplomacia debe servir también para proteger puertos, asegurar rutas, fortalecer agencias y anticipar riesgos.

La República Dominicana y Bélgica han dado, con este acuerdo, una señal correcta: el comercio legítimo necesita seguridad; la seguridad necesita cooperación; y la cooperación necesita confianza, continuidad y resultados. Amberes y Caucedo no son solo puntos geográficos en un mapa logístico. Son puertas de entrada y salida de economías conectadas, y por tanto deben ser también espacios de vigilancia inteligente, responsabilidad compartida y defensa del interés público.

En definitiva, este Memorando de Entendimiento coloca a la cooperación aduanera en el lugar que le corresponde: en el corazón de la seguridad económica y de la soberanía moderna. Porque proteger la cadena logística global no es una tarea secundaria; es proteger la legalidad del comercio, la reputación del país, la confianza de los mercados y la seguridad de nuestras sociedades. La delincuencia organizada transnacional actúa sin fronteras. Los Estados, si quieren vencerla, deben aprender a cooperar con igual velocidad, mayor inteligencia y más firmeza institucional.

| #GuasábaraEditor

Más allá de la incautación: la nueva frontera aduanera contra el crimen transnacional

El narcotráfico ya no opera solamente en la frontera física; se infiltra en cadenas logísticas, tecnologías emergentes, contenedores, manifiestos, rutas comerciales y grietas institucionales. Por eso, la aduana moderna no puede limitarse a decomisar: debe producir inteligencia, articular investigaciones y contribuir a desmantelar redes criminales completas.

El crimen organizado ha entendido antes que muchos Estados que la globalización no solo mueve mercancías, capitales y personas: también mueve riesgos. La sofisticación del narcotráfico contemporáneo confirma que las redes criminales ya no dependen únicamente del ocultamiento rudimentario ni de la corrupción fronteriza tradicional. Hoy penetran cadenas de suministro globales, manipulan flujos logísticos, explotan tecnologías emergentes, diversifican rutas, modifican sustancias sintéticas y convierten operaciones aparentemente comerciales en plataformas de distribución ilícita. La Organización Mundial de Aduanas sostuvo, durante sus sesiones 147.ª y 148.ª del Consejo, que el combate contra el tráfico de drogas exige ir más allá de las incautaciones fronterizas y avanzar hacia una cooperación más profunda entre aduanas, fuerzas del orden y poder judicial, con inteligencia, análisis de datos e intercambio oportuno de información orientados a investigaciones y procesamientos exitosos (World Customs Organization [WCO], 2026a). [wcoomd.org]

Esa reflexión tiene una importancia directa para países como la República Dominicana, cuyo valor geoestratégico reside precisamente en su condición de punto de conexión entre mercados, rutas marítimas, comercio regional, turismo, zonas francas, puertos, aeropuertos y corredores logísticos. En un país que aspira a consolidarse como hub logístico del Caribe, la seguridad aduanera no puede ser tratada como un asunto accesorio ni como una función meramente recaudatoria. La aduana del siglo XXI está llamada a ser una institución de soberanía económica, seguridad nacional, facilitación comercial y protección social. Su desafío consiste en permitir que el comercio legítimo fluya con eficiencia, mientras detecta, interrumpe y documenta las operaciones ilícitas que intentan esconderse dentro de ese mismo comercio. La propia OMA ha insistido en que las administraciones aduaneras ocupan una posición única dentro de la cadena de suministro global y deben pasar de modelos tradicionales de perfilamiento hacia esquemas de selección basados en inteligencia, gestión dinámica de riesgos, tecnología innovadora y capacitación permanente de los oficiales de primera línea (WCO, 2026a). [wcoomd.org]

La incautación, por sí sola, ya no basta. Un cargamento decomisado representa una victoria táctica, pero no necesariamente una derrota estructural para la red criminal. Si después del decomiso no se identifica la arquitectura financiera, logística, empresarial, tecnológica y judicial que sostiene la operación, el crimen reorganiza su ruta, cambia de intermediario, sustituye el contenedor y vuelve a intentarlo. Por eso, la lucha aduanera moderna debe concebir el decomiso no como punto final, sino como punto de partida. La OMA fue precisa al señalar que la inteligencia, el intercambio oportuno de información y el análisis de datos facilitan tanto las incautaciones como las investigaciones penales capaces de desmantelar redes criminales transnacionales (WCO, 2026a). [wcoomd.org]

La verdadera frontera ya no está únicamente en el puerto, el aeropuerto o el paso terrestre. Está en la calidad de los datos, en la trazabilidad de los manifiestos, en la interoperabilidad de los sistemas, en la capacidad de perfilar riesgos, en la lectura anticipada de patrones comerciales anómalos y en la articulación de expedientes capaces de sostener procesos penales exitosos. Una aduana moderna no solo abre contenedores; abre líneas de investigación. No solo revisa mercancías; interpreta comportamientos. No solo decomisa drogas; debe ayudar a identificar quién financia, quién coordina, quién transporta, quién documenta, quién encubre, quién lava y quién se beneficia. Esa visión coincide con el Marco SAFE de la OMA, concebido para asegurar y facilitar el comercio global mediante cooperación aduanera, alianzas con el sector privado, gestión de riesgos, información anticipada de carga y coordinación con otras agencias gubernamentales (WCO, 2021). [wcoomd.org]

El auge de las drogas sintéticas agrava todavía más el escenario. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito advirtió en su Informe Mundial sobre las Drogas 2026 que los mercados ilícitos se están transformando rápidamente, impulsados por nuevas tecnologías, sustancias novedosas, inestabilidad global y expansión de rutas criminales; además, estimó que 331 millones de personas consumieron drogas en 2024, equivalente al 6.2 % de la población mundial entre 15 y 64 años (United Nations Office on Drugs and Crime [UNODC], 2026). El mismo informe señala que los fabricantes ilícitos continúan inventando sustancias sintéticas para evadir regulaciones y mecanismos de detección, con 755 nuevas sustancias psicoactivas reportadas en circulación en 2024, de las cuales 118 fueron identificadas por primera vez (UNODC, 2026). [unodc.org] [unodc.org], [unodc.org]

Ese cambio obliga a revisar los modelos tradicionales de inspección. La lucha contra el narcotráfico ya no puede depender exclusivamente de intuiciones operativas ni de perfiles estáticos. Requiere laboratorios, escáneres, analítica predictiva, cooperación internacional, capacitación constante, intercambio de inteligencia y modelos dinámicos de gestión de riesgo. El volumen del comercio global hace imposible revisarlo todo; por eso la clave está en saber qué revisar, cuándo revisar, por qué revisar y cómo convertir esa revisión en evidencia útil para la justicia. La OMA también ha advertido que la crisis del fentanilo y de otras drogas sintéticas demanda operaciones regionales y globales que no solo detecten e intercepten sustancias ilícitas, sino que activen investigaciones destinadas a desmontar las redes que las producen, transportan y comercializan (WCO, 2026b). [wcoomd.org]

Esa es la diferencia entre una aduana reactiva y una aduana estratégica. La primera espera que el delito llegue a la frontera. La segunda estudia las rutas antes de que llegue el cargamento. La primera celebra el decomiso como punto final. La segunda lo entiende como evidencia inicial. La primera mide su éxito por toneladas incautadas. La segunda lo mide por redes desarticuladas, condenas obtenidas, activos recuperados, operadores identificados y vulnerabilidades cerradas. En esa transición se juega buena parte de la seguridad institucional de los Estados. La OMA ha colocado este principio en el centro de su agenda de 2026 bajo el lema de proteger a la sociedad mediante vigilancia y compromiso, subrayando que la cooperación internacional e interinstitucional es indispensable para hacer más seguro y resiliente el sistema global de comercio (WCO, 2026c). [wcoomd.org]

La cooperación interinstitucional es indispensable, pero debe ser real, no ceremonial. Aduanas, Dirección Nacional de Control de Drogas, Ministerio Público, Policía, organismos de inteligencia, autoridades portuarias, aeroportuarias, marítimas, financieras y judiciales tienen que operar bajo protocolos compartidos, intercambio seguro de información y objetivos comunes. Si cada institución guarda sus datos como feudo, el crimen organizado gana por fragmentación estatal. Si cada decomiso se convierte únicamente en una rueda de prensa y no en una investigación ampliada, la red criminal conserva su núcleo operativo. Si el expediente judicial no se construye desde el primer indicio aduanero, la frontera habrá hecho su parte, pero el sistema habrá fallado en la consecuencia.

También hay una dimensión ética y política que no puede ignorarse. El narcotráfico no solo transporta sustancias prohibidas: transporta corrupción, violencia, lavado de activos, deterioro institucional y captura de territorios. Allí donde una red criminal logra contaminar una cadena logística, también intenta contaminar funcionarios, empresas, intermediarios, comunidades y decisiones públicas. Por eso la protección de la sociedad debe asumirse como una doctrina de Estado y no como una consigna administrativa. La seguridad aduanera, cuando se ejerce con inteligencia, legalidad y cooperación, no protege únicamente la frontera; protege la reputación del país, la confianza de los mercados, la integridad de las instituciones y la vida cotidiana de los ciudadanos.

Para la República Dominicana, este debate llega en un momento decisivo. El país ha avanzado en modernización aduanera, digitalización, gestión de riesgo, facilitación del comercio y posicionamiento logístico. Pero precisamente esos avances elevan la responsabilidad. Cuanto más relevante sea el país en el comercio regional, más atractivo será para quienes buscan utilizar el flujo legítimo como cobertura de operaciones ilícitas. La competitividad no puede divorciarse de la seguridad. Un hub logístico sin controles inteligentes puede convertirse en una autopista del crimen. Pero un hub logístico con aduanas robustas, tecnología, cooperación judicial, gobernanza de datos y alianzas internacionales puede ser un modelo regional de comercio seguro.

El reto, entonces, no consiste en cerrar el comercio, sino en protegerlo. No se trata de convertir la frontera en obstáculo, sino en filtro inteligente. No se trata de perseguir al operador económico legítimo, sino de impedir que el crimen se disfrace de operador legítimo. La facilitación comercial y la seguridad aduanera no son objetivos contradictorios; son dos caras de una misma institucionalidad madura. Un país que reduce tiempos, mejora procesos y digitaliza trámites también debe elevar sus capacidades de detección, investigación y judicialización.

La OMA ha colocado el punto exacto sobre la mesa: hay que ir más allá de las incautaciones. Esa frase encierra una advertencia y una ruta. La advertencia es que el crimen organizado aprende, innova y se adapta. La ruta es que los Estados deben aprender, innovar y adaptarse más rápido. En esa carrera, la aduana no puede ser una simple puerta de entrada y salida; debe ser un centro neurálgico de inteligencia económica, seguridad logística y defensa institucional.

La sociedad no se protege únicamente decomisando cargamentos. Se protege desmontando estructuras. Se protege fortaleciendo expedientes. Se protege cerrando brechas tecnológicas. Se protege entrenando oficiales. Se protege compartiendo información. Se protege llevando ante la justicia no solo al transportista capturado, sino al financista, al coordinador, al lavador, al facilitador y al beneficiario final. Ese es el salto cualitativo que exige esta época.

Porque en la nueva geografía del narcotráfico, la frontera ya no termina donde se revisa un contenedor. Termina donde el Estado logra convertir información en inteligencia, inteligencia en investigación, investigación en acusación, acusación en condena y condena en desmantelamiento real de la red criminal. Todo lo demás, aunque necesario, seguirá siendo apenas una victoria parcial frente a un enemigo que ya aprendió a operar más allá de la frontera.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Referencias

United Nations Office on Drugs and Crime. (2026, 26 de junio). UNODC World Drug Report 2026: Global drug markets transforming rapidly as technology, novel drug types and instability present traffickers with new opportunities. https://www.unodc.org/unodc/press/releases/2026/June/unodc-world-drug-report-2026_-global-drug-markets-transforming-rapidly-as-technology--novel-drug-types-and-instability-present-traffickers-with-new-opportunities.html [unodc.org]

World Customs Organization. (2021). SAFE Framework of Standards 2021. https://www.wcoomd.org/-/media/wco/public/global/pdf/topics/facilitation/instruments-and-tools/tools/safe-package/safe-framework-of-standards.pdf [wcoomd.org]

World Customs Organization. (2026a, 30 de junio). From border to bust: Sharpening Customs’ role in protecting society against drug trafficking. https://www.wcoomd.org/en/media/newsroom/2026/june/from-border-to-bust-sharpening-customs-role-in-protecting-society-against-drug-trafficking.aspx [wcoomd.org]

World Customs Organization. (2026b, 30 de abril). WCO Secretary General launches Webinar Series on “Customs Protecting Society through Vigilance and Commitment”. https://www.wcoomd.org/en/media/newsroom/2026/april/wco-secretary-general-launches-webinar-series-on-customs-protecting-society.aspx [wcoomd.org]

World Customs Organization. (2026c, 26 de junio). WCO Council Sessions open with Customs’ role in protecting society high on the agenda. https://www.wcoomd.org/en/media/newsroom/2026/june/wco-council-sessions-open-with-customs-role-in-protecting-society-high-on-the-agenda.aspx [wcoomd.org]

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OPINIÓN | Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga

La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral llamada a enfrentar con visión moderna las amenazas de la delincuencia organizada transnacional.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La suscripción del Memorando de Entendimiento en materia aduanera entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica debe ser leída con una dimensión que supera ampliamente el acto formal de cooperación entre dos administraciones públicas. En un mundo donde el comercio internacional se ha convertido simultáneamente en motor de desarrollo y en espacio de vulnerabilidad estratégica, los acuerdos que fortalecen la inteligencia aduanera, la trazabilidad logística y la capacidad de respuesta frente al crimen organizado constituyen instrumentos esenciales de soberanía, seguridad nacional y competitividad económica.

La delincuencia organizada transnacional ya no opera solamente en los márgenes visibles de la ilegalidad. Ha aprendido a infiltrarse en los circuitos formales del comercio, a utilizar contenedores, rutas marítimas, puertos de alto volumen, intermediarios logísticos y cadenas de suministro globalizadas para desplazar mercancías ilícitas bajo la cobertura del intercambio legítimo. Esa realidad obliga a los Estados a abandonar las respuestas aisladas, reactivas o exclusivamente policiales. La seguridad contemporánea exige integración institucional, intercambio de inteligencia, análisis de riesgo, cooperación portuaria y una comprensión profunda de cómo se mueven hoy los flujos comerciales y criminales a escala internacional.

Desde esa perspectiva, el acuerdo suscrito en Bruselas por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, representa un paso de alto valor estratégico. No se trata únicamente de prevenir infracciones aduaneras ni de combatir el tráfico ilícito de drogas como fenómeno aislado. Se trata de construir una arquitectura de cooperación capaz de anticipar amenazas, compartir información sensible, identificar patrones de riesgo y articular operaciones coordinadas entre plataformas portuarias de primer orden, como Amberes y Caucedo.

El Puerto de Amberes ocupa una posición determinante en la logística europea, mientras que Caucedo se ha consolidado como un nodo clave del Caribe y de la conexión dominicana con los grandes mercados internacionales. La cooperación entre ambos espacios no es, por tanto, un detalle técnico, sino una decisión geopolítica y comercial de considerable alcance. Allí donde convergen volúmenes crecientes de carga, rutas marítimas complejas y operaciones globales de distribución, también se multiplican los riesgos de penetración criminal. La respuesta inteligente no consiste en cerrar el comercio, sino en hacerlo más seguro, más transparente y más resistente frente a las redes ilícitas.

Este Memorando adquiere mayor relevancia porque forma parte de una secuencia institucional más amplia. La República Dominicana y Bélgica ya habían avanzado, primero, mediante un entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica; luego, mediante un acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte belga. Ahora, con la incorporación del componente aduanero, la cooperación bilateral alcanza una tercera dimensión concreta y complementaria: la del comercio exterior, los puertos, la fiscalización inteligente y la protección de la cadena internacional de suministro.

Esa continuidad revela algo más que voluntad diplomática. Revela método. Revela una visión de Estado orientada a construir capacidades permanentes, no simples gestos coyunturales. En materia de seguridad transnacional, los países que improvisan quedan rezagados frente a organizaciones criminales que planifican, innovan y se adaptan con rapidez. Por eso resulta fundamental que la República Dominicana impulse, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su Embajada en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, una agenda integral que conecte seguridad, aduanas, diplomacia, movilidad marítima y cooperación policial.

La administración aduanera moderna ya no puede limitarse a recaudar, inspeccionar y despachar mercancías. Su rol ha evolucionado hacia una función estratégica dentro del Estado. Las aduanas son hoy centros de inteligencia económica, filtros de seguridad, garantes de la legalidad comercial y actores indispensables en la defensa de la integridad logística. Cada contenedor que entra o sale de un puerto representa una oportunidad para el comercio legítimo, pero también un posible punto de explotación para estructuras criminales. De ahí la importancia de fortalecer los mecanismos de alerta temprana, el intercambio de análisis de riesgo y la identificación de tendencias utilizadas por redes ilícitas.

En este contexto, el acuerdo dominico-belga se inscribe también en la lógica de la Organización Mundial de Aduanas, que ha promovido durante años la necesidad de facilitar el comercio sin sacrificar la seguridad. La gran tarea de nuestro tiempo es equilibrar ambos objetivos: que las mercancías legales circulen con mayor rapidez y que las operaciones sospechosas sean detectadas con mayor precisión. La eficiencia aduanera no se mide únicamente por la velocidad del despacho, sino por la capacidad de distinguir, con inteligencia y tecnología, entre el operador confiable y la amenaza encubierta.

La República Dominicana, por su posición geográfica, su conectividad marítima y su creciente importancia logística, no puede actuar como espectadora en esta conversación global. El país está llamado a desempeñar un papel más activo en la seguridad del Caribe, en la protección de las rutas comerciales y en la construcción de alianzas con socios estratégicos de Europa y otras regiones. La cooperación con Bélgica, en ese sentido, no solo fortalece la relación bilateral; también proyecta al país como un actor responsable dentro del sistema internacional de comercio seguro.

Este Memorando debe traducirse ahora en resultados medibles. La firma es importante, pero su verdadero valor dependerá de la implementación: intercambio oportuno de información, protocolos ágiles de comunicación, formación técnica, operaciones coordinadas, interoperabilidad institucional y evaluación permanente de riesgos. Los acuerdos internacionales se validan en el terreno, no en el papel. Se justifican cuando permiten decomisos más efectivos, investigaciones mejor articuladas, alertas más tempranas y una reducción real de las brechas utilizadas por la criminalidad organizada.

También es necesario subrayar que la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada no puede descansar exclusivamente sobre la persecución. Requiere prevención, inteligencia, cooperación internacional y fortalecimiento institucional. Cuando dos países deciden compartir capacidades, experiencias y mecanismos de control, están reconociendo que las amenazas actuales no respetan fronteras y que ninguna nación, por fuerte que sea, puede enfrentarlas sola. La seguridad portuaria del siglo XXI es necesariamente cooperativa, tecnológica y transnacional.

La presencia de la embajadora Joan M. Cedano, del equipo técnico dominicano y de altos funcionarios belgas en este proceso confirma, además, la importancia de la diplomacia operativa: aquella que no se limita al discurso, sino que produce instrumentos concretos de coordinación institucional. En tiempos de amenazas híbridas, crimen sofisticado y comercio global interdependiente, la diplomacia debe servir también para proteger puertos, asegurar rutas, fortalecer agencias y anticipar riesgos.

La República Dominicana y Bélgica han dado, con este acuerdo, una señal correcta: el comercio legítimo necesita seguridad; la seguridad necesita cooperación; y la cooperación necesita confianza, continuidad y resultados. Amberes y Caucedo no son solo puntos geográficos en un mapa logístico. Son puertas de entrada y salida de economías conectadas, y por tanto deben ser también espacios de vigilancia inteligente, responsabilidad compartida y defensa del interés público.

En definitiva, este Memorando de Entendimiento coloca a la cooperación aduanera en el lugar que le corresponde: en el corazón de la seguridad económica y de la soberanía moderna. Porque proteger la cadena logística global no es una tarea secundaria; es proteger la legalidad del comercio, la reputación del país, la confianza de los mercados y la seguridad de nuestras sociedades. La delincuencia organizada transnacional actúa sin fronteras. Los Estados, si quieren vencerla, deben aprender a cooperar con igual velocidad, mayor inteligencia y más firmeza institucional.

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La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral estratégica frente a la delincuencia organizada transnacional.

En un mundo donde el comercio internacional es motor de desarrollo, pero también espacio de vulnerabilidad, este acuerdo fortalece el intercambio de información, los mecanismos de alerta temprana, el análisis de riesgo y la cooperación entre plataformas portuarias clave como Amberes y Caucedo. 🔎📦🛡️

La República Dominicana avanza así hacia una diplomacia operativa, moderna y orientada a resultados, donde las aduanas dejan de ser solo puntos de control para convertirse en centros estratégicos de seguridad económica, facilitación comercial y defensa de la legalidad internacional. ⚓🤝

Porque proteger la cadena logística global es también proteger la soberanía, la confianza de los mercados, la reputación del país y el comercio legítimo. La delincuencia organizada actúa sin fronteras; los Estados deben cooperar con mayor inteligencia, velocidad y firmeza institucional.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

#Aduanas #AduanasRD #RepúblicaDominicana #Bélgica #CooperaciónInternacional #SeguridadAduanera #ComercioInternacional #CadenaLogística #Amberes #Caucedo #Puertos #InteligenciaOperativa #DelincuenciaOrganizada #Narcotráfico #DiplomaciaDominicana #SeguridadRegional #OMA #LogísticaGlobal #GuasábaraEditor



República Dominicana y Bélgica suscriben Memorando de Entendimiento para fortalecer la cooperación aduanera y combatir la delincuencia organizada transnacional

Ambos países reafirman su compromiso de ampliar el intercambio de información e inteligencia, fortalecer los mecanismos de alerta temprana y promover operaciones conjuntas entre sus principales plataformas portuarias.

29 de junio de 2026

Bruselas, Bélgica, 29 de junio de 2026.– La República Dominicana y el Reino de Bélgica suscribieron un Memorando de Entendimiento en materia aduanera, con el objetivo de fortalecer la cooperación bilateral para prevenir, investigar y combatir las infracciones aduaneras y las actividades de la delincuencia organizada transnacional que afectan el comercio internacional, en particular el tráfico ilícito de drogas.

El acuerdo fue firmado en la sede de la Administración General de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren.

En el acto participaron, además, la embajadora de la República Dominicana ante el Reino de Bélgica y jefa de Misión ante la Unión Europea, Joan M. Cedano; el asesor técnico de la Dirección General de Aduanas, Gabino José Polanco; la ministra consejera, Ellen Martínez de Cooreman; la asistente del director general, Nohely Bencosme; así como altos funcionarios de la administración aduanera belga.

La firma de este Memorando constituye el tercer resultado concreto de la iniciativa impulsada por el Gobierno de la República Dominicana, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) y por conducto de la Embajada de la República Dominicana en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, con el propósito de establecer un marco integral de cooperación bilateral con el Reino de Bélgica en materia de seguridad y lucha contra la delincuencia organizada transnacional.

Como parte de esta agenda común, en abril de este año ambos países suscribieron un primer memorando de entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica. Posteriormente, el pasado 15 de junio, firmaron un segundo acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte del Reino de Bélgica.

El nuevo Memorando de Entendimiento establece un marco de cooperación entre ambas administraciones aduaneras para promover el intercambio de experiencias, información e inteligencia; fortalecer los mecanismos de alerta temprana; compartir análisis de riesgo, tendencias y métodos utilizados por redes criminales; coordinar posiciones en el marco de la Organización Mundial de Aduanas; y fomentar acciones conjuntas orientadas a proteger la integridad de la cadena internacional de suministro.

Asimismo, el instrumento contempla la posibilidad de desarrollar operaciones coordinadas, intercambiar buenas prácticas y fortalecer la colaboración entre las autoridades competentes para enfrentar las actividades de la delincuencia organizada transnacional vinculadas al comercio internacional.

La suscripción de este acuerdo responde al interés compartido de ambos países de reforzar la cooperación operativa frente a los desafíos que plantea el narcotráfico internacional, especialmente ante el incremento del uso de rutas comerciales y puertos para el tráfico ilícito de drogas.

En ese contexto, la República Dominicana y Bélgica reafirmaron su compromiso de continuar fortaleciendo el intercambio de información e inteligencia, promover operaciones conjuntas y profundizar la cooperación entre los principales puertos de ambos países, el Puerto de Amberes y Caucedo, contribuyendo así a una mayor seguridad regional, a la protección de la cadena logística global y al fortalecimiento del comercio internacional legítimo.

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🇩🇴🤝🇧🇪 República Dominicana y Bélgica fortalecen su cooperación aduanera y de seguridad internacional

La República Dominicana y el Reino de Bélgica suscribieron en Bruselas un Memorando de Entendimiento en materia aduanera para reforzar la prevención, investigación y combate de las infracciones aduaneras, el narcotráfico y la delincuencia organizada transnacional que amenaza el comercio internacional.

Este acuerdo, firmado por el director general de Aduanas, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, permitirá ampliar el intercambio de información e inteligencia, fortalecer alertas tempranas, compartir análisis de riesgo y promover operaciones coordinadas entre plataformas estratégicas como Amberes y Caucedo. 🚢🔎

Con esta iniciativa, ambos países avanzan hacia una cooperación más sólida, moderna y efectiva para proteger la cadena logística global, garantizar un comercio internacional legítimo y elevar los estándares de seguridad regional. 🌍📦🛡️

#RepúblicaDominicana #Bélgica #AduanasRD #CooperaciónInternacional #SeguridadAduanera #ComercioInternacional #Caucedo #Amberes #LuchaContraElNarcotráfico #CadenaLogística #DelincuenciaOrganizada #OMA #DiplomaciaDominicana #SeguridadRegional

 

lunes, 29 de junio de 2026

República Dominicana y Bélgica suscriben Memorando de Entendimiento para fortalecer la cooperación aduanera y combatir la delincuencia organizada transnacional


República Dominicana y Bélgica suscriben Memorando de Entendimiento para fortalecer la cooperación aduanera y combatir la delincuencia organizada transnacional

Ambos países reafirman su compromiso de ampliar el intercambio de información e inteligencia, fortalecer los mecanismos de alerta temprana y promover operaciones conjuntas entre sus principales plataformas portuarias.

29 de junio de 2026

Bruselas, Bélgica, 29 de junio de 2026.– La República Dominicana y el Reino de Bélgica suscribieron un Memorando de Entendimiento en materia aduanera, con el objetivo de fortalecer la cooperación bilateral para prevenir, investigar y combatir las infracciones aduaneras y las actividades de la delincuencia organizada transnacional que afectan el comercio internacional, en particular el tráfico ilícito de drogas.

El acuerdo fue firmado en la sede de la Administración General de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren.

En el acto participaron, además, la embajadora de la República Dominicana ante el Reino de Bélgica y jefa de Misión ante la Unión Europea, Joan M. Cedano; el asesor técnico de la Dirección General de Aduanas, Gabino José Polanco; la ministra consejera, Ellen Martínez de Cooreman; la asistente del director general, Nohely Bencosme; así como altos funcionarios de la administración aduanera belga.

La firma de este Memorando constituye el tercer resultado concreto de la iniciativa impulsada por el Gobierno de la República Dominicana, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) y por conducto de la Embajada de la República Dominicana en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, con el propósito de establecer un marco integral de cooperación bilateral con el Reino de Bélgica en materia de seguridad y lucha contra la delincuencia organizada transnacional.

Como parte de esta agenda común, en abril de este año ambos países suscribieron un primer memorando de entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica. Posteriormente, el pasado 15 de junio, firmaron un segundo acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte del Reino de Bélgica.

El nuevo Memorando de Entendimiento establece un marco de cooperación entre ambas administraciones aduaneras para promover el intercambio de experiencias, información e inteligencia; fortalecer los mecanismos de alerta temprana; compartir análisis de riesgo, tendencias y métodos utilizados por redes criminales; coordinar posiciones en el marco de la Organización Mundial de Aduanas; y fomentar acciones conjuntas orientadas a proteger la integridad de la cadena internacional de suministro.

Asimismo, el instrumento contempla la posibilidad de desarrollar operaciones coordinadas, intercambiar buenas prácticas y fortalecer la colaboración entre las autoridades competentes para enfrentar las actividades de la delincuencia organizada transnacional vinculadas al comercio internacional.

La suscripción de este acuerdo responde al interés compartido de ambos países de reforzar la cooperación operativa frente a los desafíos que plantea el narcotráfico internacional, especialmente ante el incremento del uso de rutas comerciales y puertos para el tráfico ilícito de drogas.

En ese contexto, la República Dominicana y Bélgica reafirmaron su compromiso de continuar fortaleciendo el intercambio de información e inteligencia, promover operaciones conjuntas y profundizar la cooperación entre los principales puertos de ambos países, el Puerto de Amberes y Caucedo, contribuyendo así a una mayor seguridad regional, a la protección de la cadena logística global y al fortalecimiento del comercio internacional legítimo.

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🇩🇴🤝🇧🇪 República Dominicana y Bélgica fortalecen su cooperación aduanera y de seguridad internacional

La República Dominicana y el Reino de Bélgica suscribieron en Bruselas un Memorando de Entendimiento en materia aduanera para reforzar la prevención, investigación y combate de las infracciones aduaneras, el narcotráfico y la delincuencia organizada transnacional que amenaza el comercio internacional.

Este acuerdo, firmado por el director general de Aduanas, Dr. Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, permitirá ampliar el intercambio de información e inteligencia, fortalecer alertas tempranas, compartir análisis de riesgo y promover operaciones coordinadas entre plataformas estratégicas como Amberes y Caucedo. 🚢🔎

Con esta iniciativa, ambos países avanzan hacia una cooperación más sólida, moderna y efectiva para proteger la cadena logística global, garantizar un comercio internacional legítimo y elevar los estándares de seguridad regional. 🌍📦🛡️

#RepúblicaDominicana #Bélgica #AduanasRD #CooperaciónInternacional #SeguridadAduanera #ComercioInternacional #Caucedo #Amberes #LuchaContraElNarcotráfico #CadenaLogística #DelincuenciaOrganizada #OMA #DiplomaciaDominicana #SeguridadRegional

OPINIÓN

Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga

La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral llamada a enfrentar con visión moderna las amenazas de la delincuencia organizada transnacional.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La suscripción del Memorando de Entendimiento en materia aduanera entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica debe ser leída con una dimensión que supera ampliamente el acto formal de cooperación entre dos administraciones públicas. En un mundo donde el comercio internacional se ha convertido simultáneamente en motor de desarrollo y en espacio de vulnerabilidad estratégica, los acuerdos que fortalecen la inteligencia aduanera, la trazabilidad logística y la capacidad de respuesta frente al crimen organizado constituyen instrumentos esenciales de soberanía, seguridad nacional y competitividad económica.

La delincuencia organizada transnacional ya no opera solamente en los márgenes visibles de la ilegalidad. Ha aprendido a infiltrarse en los circuitos formales del comercio, a utilizar contenedores, rutas marítimas, puertos de alto volumen, intermediarios logísticos y cadenas de suministro globalizadas para desplazar mercancías ilícitas bajo la cobertura del intercambio legítimo. Esa realidad obliga a los Estados a abandonar las respuestas aisladas, reactivas o exclusivamente policiales. La seguridad contemporánea exige integración institucional, intercambio de inteligencia, análisis de riesgo, cooperación portuaria y una comprensión profunda de cómo se mueven hoy los flujos comerciales y criminales a escala internacional.

Desde esa perspectiva, el acuerdo suscrito en Bruselas por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, representa un paso de alto valor estratégico. No se trata únicamente de prevenir infracciones aduaneras ni de combatir el tráfico ilícito de drogas como fenómeno aislado. Se trata de construir una arquitectura de cooperación capaz de anticipar amenazas, compartir información sensible, identificar patrones de riesgo y articular operaciones coordinadas entre plataformas portuarias de primer orden, como Amberes y Caucedo.

El Puerto de Amberes ocupa una posición determinante en la logística europea, mientras que Caucedo se ha consolidado como un nodo clave del Caribe y de la conexión dominicana con los grandes mercados internacionales. La cooperación entre ambos espacios no es, por tanto, un detalle técnico, sino una decisión geopolítica y comercial de considerable alcance. Allí donde convergen volúmenes crecientes de carga, rutas marítimas complejas y operaciones globales de distribución, también se multiplican los riesgos de penetración criminal. La respuesta inteligente no consiste en cerrar el comercio, sino en hacerlo más seguro, más transparente y más resistente frente a las redes ilícitas.

Este Memorando adquiere mayor relevancia porque forma parte de una secuencia institucional más amplia. La República Dominicana y Bélgica ya habían avanzado, primero, mediante un entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica; luego, mediante un acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte belga. Ahora, con la incorporación del componente aduanero, la cooperación bilateral alcanza una tercera dimensión concreta y complementaria: la del comercio exterior, los puertos, la fiscalización inteligente y la protección de la cadena internacional de suministro.

Esa continuidad revela algo más que voluntad diplomática. Revela método. Revela una visión de Estado orientada a construir capacidades permanentes, no simples gestos coyunturales. En materia de seguridad transnacional, los países que improvisan quedan rezagados frente a organizaciones criminales que planifican, innovan y se adaptan con rapidez. Por eso resulta fundamental que la República Dominicana impulse, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su Embajada en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, una agenda integral que conecte seguridad, aduanas, diplomacia, movilidad marítima y cooperación policial.

La administración aduanera moderna ya no puede limitarse a recaudar, inspeccionar y despachar mercancías. Su rol ha evolucionado hacia una función estratégica dentro del Estado. Las aduanas son hoy centros de inteligencia económica, filtros de seguridad, garantes de la legalidad comercial y actores indispensables en la defensa de la integridad logística. Cada contenedor que entra o sale de un puerto representa una oportunidad para el comercio legítimo, pero también un posible punto de explotación para estructuras criminales. De ahí la importancia de fortalecer los mecanismos de alerta temprana, el intercambio de análisis de riesgo y la identificación de tendencias utilizadas por redes ilícitas.

En este contexto, el acuerdo dominico-belga se inscribe también en la lógica de la Organización Mundial de Aduanas, que ha promovido durante años la necesidad de facilitar el comercio sin sacrificar la seguridad. La gran tarea de nuestro tiempo es equilibrar ambos objetivos: que las mercancías legales circulen con mayor rapidez y que las operaciones sospechosas sean detectadas con mayor precisión. La eficiencia aduanera no se mide únicamente por la velocidad del despacho, sino por la capacidad de distinguir, con inteligencia y tecnología, entre el operador confiable y la amenaza encubierta.

La República Dominicana, por su posición geográfica, su conectividad marítima y su creciente importancia logística, no puede actuar como espectadora en esta conversación global. El país está llamado a desempeñar un papel más activo en la seguridad del Caribe, en la protección de las rutas comerciales y en la construcción de alianzas con socios estratégicos de Europa y otras regiones. La cooperación con Bélgica, en ese sentido, no solo fortalece la relación bilateral; también proyecta al país como un actor responsable dentro del sistema internacional de comercio seguro.

Este Memorando debe traducirse ahora en resultados medibles. La firma es importante, pero su verdadero valor dependerá de la implementación: intercambio oportuno de información, protocolos ágiles de comunicación, formación técnica, operaciones coordinadas, interoperabilidad institucional y evaluación permanente de riesgos. Los acuerdos internacionales se validan en el terreno, no en el papel. Se justifican cuando permiten decomisos más efectivos, investigaciones mejor articuladas, alertas más tempranas y una reducción real de las brechas utilizadas por la criminalidad organizada.

También es necesario subrayar que la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada no puede descansar exclusivamente sobre la persecución. Requiere prevención, inteligencia, cooperación internacional y fortalecimiento institucional. Cuando dos países deciden compartir capacidades, experiencias y mecanismos de control, están reconociendo que las amenazas actuales no respetan fronteras y que ninguna nación, por fuerte que sea, puede enfrentarlas sola. La seguridad portuaria del siglo XXI es necesariamente cooperativa, tecnológica y transnacional.

La presencia de la embajadora Joan M. Cedano, del equipo técnico dominicano y de altos funcionarios belgas en este proceso confirma, además, la importancia de la diplomacia operativa: aquella que no se limita al discurso, sino que produce instrumentos concretos de coordinación institucional. En tiempos de amenazas híbridas, crimen sofisticado y comercio global interdependiente, la diplomacia debe servir también para proteger puertos, asegurar rutas, fortalecer agencias y anticipar riesgos.

La República Dominicana y Bélgica han dado, con este acuerdo, una señal correcta: el comercio legítimo necesita seguridad; la seguridad necesita cooperación; y la cooperación necesita confianza, continuidad y resultados. Amberes y Caucedo no son solo puntos geográficos en un mapa logístico. Son puertas de entrada y salida de economías conectadas, y por tanto deben ser también espacios de vigilancia inteligente, responsabilidad compartida y defensa del interés público.

En definitiva, este Memorando de Entendimiento coloca a la cooperación aduanera en el lugar que le corresponde: en el corazón de la seguridad económica y de la soberanía moderna. Porque proteger la cadena logística global no es una tarea secundaria; es proteger la legalidad del comercio, la reputación del país, la confianza de los mercados y la seguridad de nuestras sociedades. La delincuencia organizada transnacional actúa sin fronteras. Los Estados, si quieren vencerla, deben aprender a cooperar con igual velocidad, mayor inteligencia y más firmeza institucional.

| #GuasábaraEditor

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🌍🚢🇩🇴🇧🇪 Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga

La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral estratégica frente a la delincuencia organizada transnacional.

En un mundo donde el comercio internacional es motor de desarrollo, pero también espacio de vulnerabilidad, este acuerdo fortalece el intercambio de información, los mecanismos de alerta temprana, el análisis de riesgo y la cooperación entre plataformas portuarias clave como Amberes y Caucedo. 🔎📦🛡️

La República Dominicana avanza así hacia una diplomacia operativa, moderna y orientada a resultados, donde las aduanas dejan de ser solo puntos de control para convertirse en centros estratégicos de seguridad económica, facilitación comercial y defensa de la legalidad internacional. ⚓🤝

Porque proteger la cadena logística global es también proteger la soberanía, la confianza de los mercados, la reputación del país y el comercio legítimo. La delincuencia organizada actúa sin fronteras; los Estados deben cooperar con mayor inteligencia, velocidad y firmeza institucional.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

#Aduanas #AduanasRD #RepúblicaDominicana #Bélgica #CooperaciónInternacional #SeguridadAduanera #ComercioInternacional #CadenaLogística #Amberes #Caucedo #Puertos #InteligenciaOperativa #DelincuenciaOrganizada #Narcotráfico #DiplomaciaDominicana #SeguridadRegional #OMA #LogísticaGlobal #GuasábaraEditor

Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La firma del Memorando de Entendimiento en materia aduanera entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica representa un paso estratégico en una agenda bilateral orientada a enfrentar las amenazas de la delincuencia organizada transnacional. Más que un acto protocolar, el acuerdo coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección logística global como ejes de una cooperación indispensable.

En el comercio internacional contemporáneo, rutas marítimas, puertos, contenedores y operadores logísticos son instrumentos esenciales para el desarrollo económico, pero también espacios de vulnerabilidad. La delincuencia organizada ha aprendido a infiltrarse en los circuitos formales del comercio, utilizando la complejidad de las cadenas globales de suministro para ocultar mercancías ilícitas bajo la apariencia del intercambio legítimo. Esa realidad exige respuestas estatales integradas, preventivas y tecnológicas.

Desde esa perspectiva, el acuerdo suscrito en Bruselas por el director general de Aduanas, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, no debe interpretarse como cooperación limitada al ámbito técnico. Su alcance es mayor: construir una arquitectura institucional capaz de anticipar amenazas, compartir información sensible, fortalecer alertas tempranas, identificar patrones de riesgo y articular operaciones coordinadas entre plataformas portuarias estratégicas como Amberes y Caucedo.

La importancia de esta conexión es evidente. Amberes ocupa una posición determinante en la logística europea, mientras Caucedo se ha consolidado como un nodo clave del Caribe en los grandes flujos del comercio internacional. Allí donde convergen altos volúmenes de carga, operaciones de transbordo y rutas marítimas complejas, también aumentan las posibilidades de penetración criminal. Por eso, la respuesta inteligente no consiste en obstaculizar el comercio, sino en hacerlo más seguro, transparente, trazable y resistente.

Este Memorando adquiere una dimensión adicional porque forma parte de una secuencia institucional más amplia entre la República Dominicana y Bélgica. Primero, ambos países avanzaron mediante un entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal belga. Luego, firmaron un acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte del Reino de Bélgica. Ahora, con el componente aduanero, la cooperación bilateral alcanza una tercera dimensión: comercio exterior, fiscalización inteligente, seguridad portuaria y protección de la cadena internacional de suministro.

Esa continuidad revela método, no improvisación. Revela una visión de Estado orientada a construir capacidades permanentes frente a amenazas que no reconocen fronteras. En materia de seguridad transnacional, los países que actúan de manera aislada quedan rezagados frente a organizaciones criminales que planifican, innovan y se adaptan con rapidez. De ahí la importancia de que la República Dominicana impulse, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su Embajada en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, una agenda que conecte diplomacia, aduanas, seguridad marítima, cooperación policial e inteligencia operativa.

La administración aduanera moderna ya no puede concebirse únicamente como instancia de recaudación, inspección y despacho. Su papel ha evolucionado hacia una función estratégica dentro del Estado. Las aduanas son hoy centros de inteligencia económica, filtros de seguridad, garantes de la legalidad comercial y actores indispensables en la defensa de la integridad logística. Cada contenedor representa una oportunidad para el comercio legítimo, pero también un posible punto de explotación para estructuras criminales. Por ello resultan esenciales el análisis de riesgo, las alertas tempranas y el intercambio oportuno de información.

El acuerdo dominico-belga se inscribe, además, en la lógica promovida por la Organización Mundial de Aduanas: facilitar el comercio sin sacrificar la seguridad. La eficiencia aduanera contemporánea no se mide solo por la rapidez del despacho, sino por la capacidad de distinguir, con tecnología e inteligencia, entre el operador confiable y la amenaza encubierta. Ese equilibrio entre agilidad y control define la competitividad, la seguridad económica y la credibilidad internacional de los países.

Para la República Dominicana, por su posición geográfica, conectividad marítima y creciente relevancia logística, esta cooperación con Bélgica proyecta al país como un actor responsable dentro del sistema internacional de comercio seguro. Sin embargo, el verdadero valor del Memorando dependerá de su implementación: intercambio efectivo de información, protocolos ágiles, formación técnica, interoperabilidad institucional, operaciones coordinadas y evaluación permanente de riesgos.

En definitiva, este Memorando coloca la cooperación aduanera en el corazón de la soberanía moderna. Proteger la cadena logística global es proteger el comercio legítimo, la reputación del país, la confianza de los mercados y la seguridad de la sociedad. La delincuencia organizada transnacional actúa sin fronteras; los Estados, si quieren enfrentarla con éxito, deben cooperar con mayor inteligencia, velocidad y firmeza institucional.

jueves, 24 de octubre de 2024

Bruselas dice que la cumbre de los BRICS muestra el «fracaso» y el «aislamiento» de Rusia

Bruselas dice que la cumbre de los BRICS muestra el «fracaso» y el «aislamiento» de Rusia
Por EFE / jueves, 24 de octubre 2024 | 9:25 am

Bruselas, 24 oct (EFE).- La Comisión Europea aseguró este jueves que la declaración de la cumbre de los BRICS, que terminó sin una posición unánime sobre la guerra de Ucrania, «es otra prueba del aislamiento internacional de Rusia» y demuestra su «fracaso» en el intento por recibir apoyos.

El párrafo número 36 de la declaración, dedicado a Ucrania, hace una referencia a las posiciones nacionales de los países participantes y «su compromiso con los propósitos y los principios de la Carta de la ONU, así como con un acuerdo pacífico y con la diplomacia».

El portavoz de Exteriores del Ejecutivo comunitario, Peter Stano, dijo hoy que «esa referencia a las posiciones nacionales de los miembros individuales de los BRICS en esta declaración demuestra que los intentos de Rusia de obtener algún apoyo han fracasado de nuevo».

«Sirve como otra prueba y otro ejemplo del aislamiento internacional de Rusia en relación a su guerra ilegal contra los ucranianos», continuó el portavoz, en la rueda de prensa diaria de la institución.

Es una declaración similar a la que ayer hizo el Ministerio de Exteriores ucraniano, que en una nota afirmó que «los intentos de Moscú de imponer la idea de una supuesta posición alternativa del llamado Sur Global sobre la agresión rusa contra Ucrania han fracasado de nuevo”.

Stano también dijo que la Unión Europea no se siente «apelada» por la condena de los BRICS -Rusia, China, Brasil, India, Sudáfrica, Irán, Emiratos Árabes, Egipto y Etiopía- contra las sanciones a algunos de sus miembros, asegurando que contradicen el derecho internacional.

«Las sanciones de la UE son una posición legal, de obligado cumplimiento para las empresas y los ciudadanos europeos y están basadas en las leyes de la UE», apuntó el portavoz, quien resaltó que «se imponen cuando hay una prueba de violaciones de derechos humanos, de normas democráticas del derecho internacional».

«Hay algunos países entre los miembros de los BRICS sujetos a sanciones europeas por buenas razones, justificadas legalmente», dijo Stano, en referencia a las medidas restrictivas que la UE tiene contra Rusia, China e Irán. EFE

https://www.swissinfo.ch/spa/bruselas-dice-que-la-cumbre-de-los-brics-muestra-el-%22fracaso%22-y-el-%22aislamiento%22-de-rusia/87790141