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miércoles, 1 de julio de 2026

2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro

2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El año 2026 se perfila como una frontera histórica en la que el orden internacional revela, con mayor crudeza, sus fracturas acumuladas. Las instituciones que durante décadas sostuvieron la gobernanza global muestran signos evidentes de desgaste; los consensos se debilitan; y las naciones comienzan a comprender que la estabilidad del sistema no era una condición permanente, sino una arquitectura sostenida por intereses, equilibrios y voluntades políticas. El mundo ya no transita bajo la confianza plena en la globalización, el libre comercio, las alianzas tradicionales y el multilateralismo como mecanismos suficientes para administrar los conflictos entre potencias.

La nueva geopolítica está marcada por la desconfianza estratégica, la competencia tecnológica y el regreso de la fuerza —económica, militar, diplomática y comercial— como lenguaje dominante. El comercio deja de ser solo intercambio para convertirse en campo de disputa industrial; la tecnología se transforma en instrumento de supremacía; la energía adquiere valor geopolítico; las rutas marítimas se convierten en corredores de poder; y los datos, chips, cables submarinos, sistemas de pago, inteligencia artificial y estándares digitales pasan a ocupar el centro real de la competencia global. Como ha advertido el Fondo Monetario Internacional en su análisis sobre fragmentación geoeconómica, “tras varias décadas de creciente integración económica global, el mundo enfrenta el riesgo de una fragmentación geoeconómica impulsada por políticas públicas”. Esa advertencia resume el nuevo signo de los tiempos: la economía dejó de ser un territorio neutral de intercambio para convertirse en escenario de protección industrial, disputa tecnológica y redefinición del poder mundial. [imf.org], [imf.org]

El multilateralismo no ha desaparecido, pero ha perdido autoridad. La Organización de las Naciones Unidas enfrenta límites visibles para contener guerras, crisis humanitarias y violaciones al derecho internacional; la Organización Mundial del Comercio ya no opera como árbitro incuestionable de la economía global; y los organismos financieros internacionales actúan bajo presiones crecientes de deuda, tensión fiscal, desigualdad y financiamiento climático. Las reglas internacionales siguen proclamándose, pero su cumplimiento se vuelve desigual cuando chocan con los intereses de actores con suficiente poder para imponer excepciones. Esta contradicción desnuda una crisis no solo institucional, sino civilizatoria: la relación entre democracia, soberanía, mercado y seguridad está siendo redefinida.

En ese sentido, la advertencia del secretario general de la ONU, António Guterres, resulta especialmente pertinente: “No podemos crear un futuro adecuado para nuestros nietos con un sistema construido por nuestros abuelos”. La frase, pronunciada en el contexto del debate global sobre el Pacto para el Futuro, condensa la urgencia de reformar un sistema internacional diseñado para otro tiempo, otra correlación de fuerzas y otros desafíos. [un.org], [unric.org]

En este nuevo contexto, la eficiencia ya no basta. Las cadenas globales de suministro, que durante años fueron presentadas como símbolo de integración y productividad, hoy son vistas también como fuentes de vulnerabilidad. Los países buscan resiliencia, autonomía estratégica y control sobre sectores críticos: alimentos, energía, medicamentos, tecnología, puertos, combustibles, semiconductores y manufactura avanzada. La economía mundial se reorganiza menos alrededor del costo mínimo y más alrededor de la seguridad nacional. Por eso, el Munich Security Report 2024, elaborado por la Conferencia de Seguridad de Múnich, advierte que el mundo debe evitar caer en escenarios cada vez más frecuentes de “perder-perder” derivados de la fragmentación del orden global. La cooperación sigue siendo indispensable, pero los Estados actúan con más cautela, más cálculo defensivo y mayor preocupación por las ganancias relativas que por los beneficios compartidos. [presidencia.gob.do], [hoy.com.do]

Para América Latina y el Caribe, el desafío es decisivo: actuar como espectadores periféricos de la reorganización global o convertirse en actores con visión estratégica. La región posee recursos naturales, biodiversidad, ubicación geográfica privilegiada, talento humano, potencial energético y un mercado relevante. Sin embargo, continúa limitada por ciclos de improvisación, baja productividad, polarización política, debilidad institucional y dependencia externa. Si actúa dividida, será tratada como zona de influencia; si negocia con inteligencia, puede posicionarse como plataforma de transición energética, seguridad alimentaria, nearshoring, servicios digitales, manufactura avanzada y diplomacia climática.

La República Dominicana debe asumir esta realidad con especial lucidez. Como economía abierta, turística, logística y comercial, cada tensión global impacta sus puertos, aduanas, zonas francas, energía, exportaciones, importaciones, migración y seguridad. La política exterior dominicana debe dejar de ser un ejercicio protocolar para convertirse en instrumento de desarrollo, defensa nacional y posicionamiento estratégico. En el siglo XXI, cada embajada debe operar como una antena de inteligencia económica; cada puerto y aeropuerto como infraestructura crítica; cada zona franca como plataforma de valor agregado; y cada política educativa como inversión en soberanía productiva.

En esa perspectiva, Meta RD 2036 representa una apuesta valiosa porque introduce ambición, planificación y sentido de dirección. Pero solo será verdaderamente transformadora si no se limita a duplicar el Producto Interno Bruto, sino que contribuye a duplicar capacidades nacionales: productividad, educación, tecnología, energía, logística, diplomacia económica, agroindustria avanzada e innovación. El propio presidente Luis Abinader lo expresó con claridad durante su rendición de cuentas del 27 de febrero de 2026: “Hoy no basta con crecer, hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos”. Esa frase coloca el debate del desarrollo dominicano en su verdadera dimensión: no se trata únicamente de expandir cifras macroeconómicas, sino de construir una economía más productiva, inclusiva, competitiva y socialmente sostenible. [securityco...erence.org]

El desafío, por tanto, no consiste solo en crecer más, sino en crecer mejor. Meta RD 2036 debe traducirse en empleos formales de calidad, mejores salarios, reducción sostenida de la pobreza, fortalecimiento de la clase media, servicios públicos más eficientes y mayor capacidad del Estado para acompañar la transformación productiva. En palabras del presidente Abinader, “Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución”. Esa afirmación tiene importancia política y estratégica porque compromete al país con una agenda que no puede depender de coyunturas, improvisaciones ni ciclos electorales, sino de una visión nacional de largo plazo. [securityco...erence.org], [securesustain.org]

La República Dominicana necesita fortalecer sus sectores tradicionales, pero elevándolos de nivel: turismo más sofisticado, logística más digital, manufactura más tecnológica, agricultura más exportadora, energía más limpia y diplomacia más agresiva en lo económico. Los incentivos fiscales deben atraer inversión, pero también transferencia tecnológica, empleos calificados, encadenamientos locales e innovación. Las universidades deben dejar de ser simples proveedoras de títulos para convertirse en centros de productividad, investigación aplicada y formación de talento global.

La soberanía moderna ya no se mide únicamente por símbolos patrios, discursos solemnes o fronteras formales. Se mide por resiliencia institucional, capacidad productiva, autonomía tecnológica, seguridad energética, formación de talento y poder de negociación internacional. La geopolítica del siglo XXI no esperará a los países rezagados. Avanzará con o sin ellos. Y en esa marcha, cada nación deberá escoger entre reaccionar tarde ante los acontecimientos o construir, con visión de Estado, el lugar que quiere ocupar en la nueva historia mundial.

Luis Orlando Díaz Vólquez,
Ing. de sistemas de computadoras,
editor bibliográfico y
productor de medios de comunicación

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🌍♟️ 2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro
✍️ Por Luis Orlando Díaz Vólquez

El mundo entra en una etapa decisiva. Las viejas certezas de la globalización, el libre comercio y el multilateralismo muestran señales de agotamiento, mientras la geopolítica del siglo XXI revela un escenario más duro, competitivo y fragmentado.

Hoy el comercio es también disputa industrial; la tecnología, instrumento de poder; la energía, asunto de seguridad nacional; y los datos, chips, inteligencia artificial, puertos, cables submarinos y cadenas de suministro, piezas centrales del nuevo tablero global. 🌐⚙️💻

En este contexto, América Latina y el Caribe deben decidir si actuarán como espectadores periféricos o como actores estratégicos capaces de negociar con inteligencia, aprovechar sus recursos, fortalecer su productividad y posicionarse en transición energética, seguridad alimentaria, nearshoring, servicios digitales y manufactura avanzada. 🌎🤝

Para la República Dominicana, el desafío es claro: leer la geopolítica como parte esencial del desarrollo nacional. Cada tensión internacional impacta puertos, aduanas, zonas francas, energía, exportaciones, importaciones, migración y seguridad. Por eso, la política exterior dominicana debe dejar de ser protocolo y convertirse en herramienta de desarrollo, defensa y posicionamiento estratégico. 🇩🇴🚢📦

Meta RD 2036 representa una oportunidad para elevar la mirada nacional. Como afirmó el presidente Luis Abinader: “Hoy no basta con crecer, hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos”. Y también: “Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución”. 📈🏛️

La soberanía moderna ya no se mide solo por símbolos patrios o fronteras formales. Se mide por resiliencia institucional, capacidad productiva, autonomía tecnológica, seguridad energética, talento humano y poder de negociación internacional.

La geopolítica del siglo XXI no esperará a los países rezagados. Avanzará con o sin ellos. La República Dominicana debe escoger entre reaccionar tarde o construir, con visión de Estado, el lugar que quiere ocupar en la nueva historia mundial. 🇩🇴🌍♟️

#GuasábaraEditor #LuisOrlandoDíazVólquez #Geopolítica #MetaRD2036 #RepúblicaDominicana #DiplomaciaEconómica #DesarrolloNacional #SoberaníaProductiva #OrdenMundial #Globalización #Multilateralismo #AméricaLatina #Caribe #Nearshoring #InteligenciaArtificial #Innovación #Competitividad #PolíticaExterior #RD2036 #VisiónDeEstado

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Versión paper de opinión |

2026: cuando el desorden mundial muestra su verdadero rostro

Meta RD 2036 ante la nueva geopolítica: de duplicar el PIB a construir poder nacional productivo, tecnológico y diplomático

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor | guecin.com

Resumen | El año 2026 representa una frontera estratégica para la República Dominicana, América Latina y el sistema internacional. La crisis del multilateralismo, la fragmentación geoeconómica, la competencia tecnológica, el retorno de la política industrial, la disputa por cadenas de suministro, la transición energética y la emergencia de la inteligencia artificial como tecnología de propósito general están redefiniendo las condiciones del desarrollo nacional. En ese contexto, Meta RD 2036 constituye una iniciativa relevante porque introduce ambición, planificación, articulación público-privada y metas cuantificables orientadas a duplicar el producto interno bruto real, crear empleos, elevar ingresos y erradicar la pobreza extrema. Sin embargo, este artículo sostiene que, frente al nuevo desorden mundial, duplicar el PIB no será suficiente si la República Dominicana no duplica también sus capacidades productivas, tecnológicas, educativas, logísticas, energéticas, institucionales y diplomáticas. El objetivo de desarrollo debe pasar de una lógica de crecimiento agregado a una estrategia de soberanía inteligente, productividad avanzada e inserción internacional selectiva. El documento propone interpretar Meta RD 2036 como una plataforma que debe evolucionar hacia una agenda de capacidades nacionales, capaz de convertir a la República Dominicana en una economía más sofisticada, resiliente y estratégicamente relevante en el Caribe ampliado.

Palabras clave: Meta RD 2036, República Dominicana, geopolítica, fragmentación geoeconómica, multilateralismo, productividad, diplomacia económica, inteligencia artificial, zonas francas, desarrollo nacional.


Introducción | El año 2026 se perfila como una frontera histórica en la que el orden internacional muestra con mayor crudeza sus fracturas acumuladas. Las instituciones que durante décadas sostuvieron la gobernanza global evidencian desgaste; los consensos se debilitan; y las naciones comienzan a comprender que la estabilidad del sistema no era una condición permanente, sino una arquitectura sostenida por intereses, equilibrios y voluntades políticas. La globalización, el libre comercio, las alianzas tradicionales y el multilateralismo no han desaparecido, pero han dejado de operar como garantías automáticas de estabilidad, prosperidad y resolución pacífica de conflictos. El Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial identifica la confrontación geoeconómica como el principal riesgo global inmediato y describe un escenario en el que los mecanismos cooperativos se debilitan, los gobiernos se repliegan hacia marcos nacionales y la confianza internacional pierde valor como moneda de coordinación colectiva (World Economic Forum, 2026). [weforum.org], [ebs.publicnow.com]

La nueva geopolítica está marcada por la desconfianza estratégica, la competencia tecnológica y el retorno de la fuerza —económica, industrial, militar, diplomática y comercial— como lenguaje dominante. El comercio ya no se interpreta únicamente como intercambio; se ha convertido también en campo de disputa industrial. La tecnología funciona como instrumento de supremacía. La energía vuelve a ser un recurso de seguridad nacional. Las rutas marítimas son corredores de poder. Los datos, chips, cables submarinos, sistemas de pago, inteligencia artificial y estándares digitales ocupan el centro real de la competencia global. El Fondo Monetario Internacional ha advertido que, tras varias décadas de creciente integración económica global, el mundo enfrenta el riesgo de una fragmentación geoeconómica impulsada por políticas públicas, con costos potenciales en comercio, capitales, tecnología, migración y provisión de bienes públicos globales (Aiyar et al., 2023). [imf.org], [imf.org]

En consecuencia, la economía mundial ha dejado de organizarse exclusivamente alrededor de la eficiencia y el costo mínimo. Ahora se reordena alrededor de la resiliencia, la seguridad económica, la autonomía tecnológica y la capacidad de adaptación ante choques externos. UNCTAD sostiene que el comercio global entra en 2026 bajo presión por el menor crecimiento, la fragmentación geopolítica, las transiciones digital y verde, y regulaciones nacionales más estrictas que están redibujando flujos comerciales, inversiones y cadenas globales de valor (UN Trade and Development, 2026). Esta transformación obliga a los países pequeños y medianos a repensar su estrategia de desarrollo. La apertura económica sigue siendo necesaria, pero ya no basta por sí sola. En el siglo XXI, la apertura sin estrategia puede convertirse en vulnerabilidad. [unctad.org], [unctad.org]

El desgaste del multilateralismo y la crisis de legitimidad del orden global

El multilateralismo no ha desaparecido, pero ha perdido autoridad. La Organización de las Naciones Unidas enfrenta límites visibles para contener guerras, crisis humanitarias y violaciones al derecho internacional. La Organización Mundial del Comercio ya no opera como árbitro incuestionable del comercio global. Los organismos financieros internacionales deben actuar en un entorno cruzado por deuda, tensión fiscal, desigualdad, cambio climático y nuevas demandas de financiamiento para el desarrollo. Las reglas internacionales siguen proclamándose, pero su cumplimiento se vuelve desigual cuando chocan con los intereses de actores con suficiente poder para imponer excepciones. Esa contradicción revela una crisis no solo institucional, sino civilizatoria: la relación entre democracia, soberanía, mercado y seguridad está siendo redefinida.

La advertencia del secretario general de la ONU, António Guterres, resulta especialmente pertinente: “No podemos crear un futuro adecuado para nuestros nietos con un sistema construido por nuestros abuelos”. La frase, utilizada en el contexto del Pacto para el Futuro de Naciones Unidas, condensa la urgencia de reformar un sistema internacional diseñado para otra correlación de fuerzas, otra economía política y otro tipo de amenazas (United Nations, 2024). El desafío no consiste en abandonar el multilateralismo, sino en actualizarlo. Pero esa actualización ocurre en un contexto adverso: las grandes potencias cooperan menos, compiten más y utilizan instrumentos económicos, tecnológicos y regulatorios como herramientas de presión estratégica. [un.org], [unric.org]

El Munich Security Report 2024 también advierte sobre las dinámicas de “perder-perder” derivadas de la fragmentación del orden global. Su argumento central es que, cuando los Estados priorizan excesivamente las ganancias relativas frente a los beneficios absolutos de la cooperación, aumenta el riesgo de una espiral en la que todos pierden: se deteriora el comercio, se encarece la seguridad, se debilitan las instituciones y se reduce la capacidad colectiva para responder a problemas globales (Munich Security Conference, 2024). Esa advertencia resulta clave para América Latina y el Caribe, una región que no posee poder militar comparable al de las grandes potencias, pero sí recursos estratégicos, ubicación geográfica, biodiversidad, capacidad alimentaria, potencial energético y oportunidades logísticas. [presidencia.gob.do], [hoy.com.do]

La geoeconomía como nuevo lenguaje del poder

La principal transformación del presente no es solamente geopolítica; es geoeconómica. La geoeconomía puede entenderse como el uso de instrumentos económicos con objetivos estratégicos de poder. Aranceles, subsidios, restricciones tecnológicas, controles a la inversión, sanciones, normas digitales, financiamiento climático, estándares ambientales, acuerdos de suministro, minerales críticos y cadenas productivas funcionan ahora como herramientas de influencia internacional. En este escenario, el comercio no desaparece, pero cambia de sentido: deja de ser visto como un espacio neutral de eficiencia y pasa a ser interpretado como un terreno de vulnerabilidad o ventaja estratégica.

UNCTAD ha señalado que las cadenas de valor globales continúan reconfigurándose por razones geopolíticas, regulatorias, digitales y ambientales. Las empresas diversifican proveedores, buscan producción cercana o confiable, incorporan criterios de resiliencia y evalúan riesgos políticos que antes eran secundarios (UN Trade and Development, 2026). Esto abre oportunidades para países como la República Dominicana, especialmente en nearshoring, zonas francas, logística, manufactura avanzada, servicios digitales y exportaciones agroindustriales. Pero esas oportunidades no se materializan por simple ubicación geográfica. Requieren infraestructura, energía competitiva, talento humano, estabilidad regulatoria, instituciones eficientes, seguridad jurídica y una diplomacia económica activa. [unctad.org], [tralac.org]

La inteligencia artificial añade una capa adicional de complejidad. El Banco Mundial advierte que la IA puede ayudar a los países en desarrollo a superar fallas de mercado, mejorar servicios de educación y salud, aumentar la productividad de pequeñas empresas y optimizar procesos productivos; sin embargo, también puede ampliar brechas entre países de altos y bajos ingresos debido a la concentración de cómputo, datos, habilidades y grandes plataformas tecnológicas (World Bank, 2026). Para la República Dominicana, la IA no puede ser una moda discursiva. Debe convertirse en política pública transversal: educación, productividad, aduanas, puertos, salud, seguridad, agricultura, turismo, fiscalidad, justicia y servicios públicos. La soberanía moderna también dependerá de la capacidad de usar datos y algoritmos con sentido nacional. [worldbank.org], [thedocs.wo...ldbank.org]

América Latina y el Caribe ante la reorganización global

Para América Latina y el Caribe, la nueva etapa plantea una pregunta decisiva: ¿será la región un espacio periférico de disputa entre potencias o actuará como actor estratégico con voz propia? La región posee activos relevantes: minerales críticos, agua, biodiversidad, producción alimentaria, energías renovables, cercanía con Estados Unidos, capacidad turística, mercados urbanos y talento joven. Sin embargo, continúa afectada por baja productividad, informalidad, fragmentación política, desigualdad, limitada inversión en ciencia y tecnología, y baja sofisticación exportadora.

El riesgo es que América Latina vuelva a ser tratada como zona de influencia, proveedora de materias primas o plataforma de competencia externa sin agenda propia. La oportunidad, en cambio, consiste en construir una inserción internacional inteligente: transición energética con valor agregado, seguridad alimentaria, industria farmacéutica, economía digital, logística regional, turismo sostenible, servicios modernos y manufactura avanzada. Para ello, los países deben pasar de la diplomacia declarativa a la diplomacia económica basada en información, negociación, inteligencia comercial y alianzas tecnológicas.

En el Caribe, este desafío es todavía más sensible. Las economías insulares y semiinsulares enfrentan vulnerabilidad climática, dependencia energética, mercados internos pequeños y exposición a choques externos. Pero también poseen ventajas logísticas, marítimas, turísticas, culturales y geográficas. La República Dominicana, por su tamaño relativo, estabilidad, conectividad, infraestructura portuaria, zonas francas y relación con Estados Unidos, tiene condiciones para jugar un papel más relevante. No obstante, esa relevancia no será automática. Debe construirse con visión de Estado.

República Dominicana: fortalezas, vulnerabilidades y ventana estratégica

La República Dominicana llega a esta coyuntura con fortalezas reales. El Banco Mundial reconoce que el país ha registrado un crecimiento económico superior al promedio latinoamericano durante las últimas dos décadas, pero señala que, para convertirse en una nación de ingresos altos, debe mejorar la productividad, generar más empleos de calidad, fortalecer capital humano, promover competencia, incentivar innovación, mejorar eficiencia fiscal y aumentar resiliencia ante choques externos y eventos climáticos (World Bank, 2026). Esta lectura es fundamental: el país ha crecido, pero el desafío del futuro es la calidad estructural de ese crecimiento. [bancomundial.org]

El sector externo muestra señales positivas. ProDominicana informó que las exportaciones dominicanas alcanzaron en 2025 un récord de USD 14,645.2 millones, con un crecimiento interanual de 13.4 %, en un contexto internacional de tensiones geopolíticas y restricciones comerciales (Presidencia de la República Dominicana, 2026a). Asimismo, fuentes oficiales y sectoriales destacan que la República Dominicana mantiene un desempeño relevante en inversión extranjera directa, zonas francas y posicionamiento logístico regional, aunque persisten desafíos asociados al costo eléctrico, brechas de talento, burocracia, permisos y costos operativos (El Día, 2026; ProDominicana, 2026). [presidencia.gob.do] [eldia.com.do], [prodominicana.gob.do]

Las zonas francas constituyen uno de los principales pilares de la economía dominicana. El Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación reporta para 2025 unos 200,231 empleos, USD 8,604.6 millones en exportaciones y 858 empresas operando (CNZFE, 2026). Sin embargo, el desafío no consiste únicamente en preservar el régimen. Consiste en elevar su complejidad productiva. Las zonas francas deben pasar de ser plataformas de empleo y exportación a convertirse en ecosistemas de aprendizaje tecnológico, innovación, proveedores locales, formación técnica avanzada y transferencia de conocimiento. Cada empresa instalada debe evaluarse no solo por lo que exporta, sino por las capacidades que deja en el país. [cnzfe.gob.do]

Meta RD 2036: valor estratégico y riesgo de insuficiencia

Meta RD 2036 representa una apuesta valiosa porque introduce ambición, planificación y sentido de dirección. Según el Consejo Nacional de Competitividad, el plan busca duplicar el PIB real hacia 2036, eliminar la pobreza extrema, crear 1.7 millones de empleos, triplicar el salario medio y alcanzar grado de inversión para posicionar a la República Dominicana entre las economías más prósperas y competitivas de América Latina (Consejo Nacional de Competitividad, 2025). Esta ambición es positiva. Un país necesita metas. Sin metas, la política pública se convierte en administración rutinaria del presente. [cnc.gob.do], [cnc.gob.do]

El presidente Luis Abinader ha definido esta agenda en términos que trascienden el mero crecimiento estadístico. Durante su rendición de cuentas del 27 de febrero de 2026 afirmó: “Hoy no basta con crecer, hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos”. También sostuvo que “Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución” (Presidencia de la República Dominicana, 2026b). Ambas frases son políticamente significativas porque colocan el desarrollo en una dimensión cualitativa: no basta aumentar el tamaño de la economía; hay que transformar su composición, su productividad, su inclusión social y su capacidad competitiva. [securityco...erence.org]

Sin embargo, Meta RD 2036 puede resultar insuficiente si se limita a duplicar el PIB sin duplicar capacidades nacionales. El PIB puede crecer con baja productividad. Puede crecer concentrado territorialmente. Puede crecer con empleos de baja complejidad. Puede crecer con déficit tecnológico. Puede crecer con dependencia energética. Puede crecer sin innovación local. Puede crecer, incluso, sin aumentar suficientemente el poder negociador del Estado. Por eso, la pregunta no es si Meta RD 2036 es necesaria; lo es. La pregunta es si está suficientemente calibrada para un mundo fragmentado, competitivo y tecnológicamente acelerado.

El siglo XXI exige una noción ampliada de desarrollo. Ya no se trata solamente de crecer, sino de construir capacidades productivas, científicas, educativas, institucionales, logísticas, energéticas y diplomáticas. En un mundo de fragmentación geoeconómica, los países no prosperarán solo porque produzcan más, sino porque sepan proteger, sofisticar, diversificar y proyectar mejor lo que producen. Meta RD 2036 debe convertirse, por tanto, en una estrategia de poder nacional productivo.

Hacia una Meta RD 2036 Plus: productividad, tecnología y soberanía estratégica

La República Dominicana necesita evolucionar hacia una versión ampliada de Meta RD 2036: una Meta RD 2036 Plus basada en productividad, tecnología y soberanía estratégica. Esta propuesta no sustituye la meta original; la eleva. El objetivo no sería únicamente duplicar el PIB, sino duplicar la capacidad nacional de competir, innovar, negociar y resistir choques externos.

La primera misión debe ser productividad total. El crecimiento dominicano no puede depender indefinidamente de más consumo, más construcción, más visitantes o más endeudamiento. Debe apoyarse en educación, competencia, tecnología, infraestructura, innovación, gestión empresarial, digitalización y eficiencia pública. La productividad debe convertirse en obsesión nacional.

La segunda misión debe ser industrialización selectiva. La República Dominicana no necesita producirlo todo, pero sí debe escoger áreas donde pueda construir ventajas: dispositivos médicos, farmacéutica, agroindustria avanzada, servicios digitales, manufactura ligera avanzada, logística regional, energías renovables, turismo médico, economía naranja, ciberseguridad y centros de datos. Esa selección debe basarse en evidencia, demanda internacional, capacidades existentes y posibilidad de encadenamientos locales.

La tercera misión debe ser educación superior productiva. Las universidades no pueden limitarse a otorgar títulos. Deben convertirse en centros de investigación aplicada, innovación empresarial, formación STEM, inteligencia artificial, ciencias de datos, logística, idiomas, ingeniería, biotecnología, economía digital y gestión pública. En el nuevo orden mundial, la educación superior es infraestructura de poder.

La cuarta misión debe ser diplomacia económica. Cada embajada dominicana debe operar como antena de inteligencia comercial, tecnológica y financiera. Asia, Medio Oriente, África y Europa deben ser abordados con estrategias diferenciadas. La relación con Estados Unidos seguirá siendo central, pero no debe ser excluyente. Diversificar mercados, inversiones, cooperación tecnológica y alianzas educativas es una forma de seguridad nacional.

La quinta misión debe ser infraestructura crítica. Puertos, aeropuertos, aduanas, cables submarinos, centros de datos, redes eléctricas, sistemas de pago, parques logísticos y plataformas digitales no son simples activos económicos. Son estructuras de soberanía material. Su protección, modernización y gobernanza deben convertirse en prioridad nacional.

La sexta misión debe ser energía competitiva y resiliente. Un país importador neto de combustibles no puede hablar de soberanía productiva sin abordar su vulnerabilidad energética. La transición hacia renovables, almacenamiento, redes modernas, eficiencia energética y diversificación de fuentes no es solo una agenda ambiental; es una agenda macroeconómica, industrial y geopolítica.

La séptima misión debe ser inteligencia pública. El Estado dominicano debe usar datos para anticipar riesgos, medir impacto, evaluar incentivos, focalizar políticas, reducir corrupción, mejorar servicios y tomar decisiones basadas en evidencia. La OCDE advierte que los incentivos tributarios pueden atraer inversión, pero no siempre son efectivos y pueden generar altos costos y distorsiones si no se diseñan, monitorean y evalúan adecuadamente (OECD, 2026). Esta advertencia es especialmente relevante para un país que utiliza incentivos como parte de su estrategia de atracción de inversión. [oecd.org], [oecd.org]

Riesgos de una estrategia de crecimiento sin transformación

Si Meta RD 2036 mantiene una visión demasiado concentrada en duplicar el PIB, podría enfrentar varios riesgos. El primero es el crecimiento sin sofisticación. El país podría producir más, exportar más o atraer más inversión, pero sin elevar suficientemente el contenido tecnológico de su estructura productiva. El segundo es el empleo sin movilidad social real. Crear empleos es indispensable, pero si una parte significativa corresponde a ocupaciones de baja productividad, el salto salarial será limitado.

El tercer riesgo es la inversión sin transferencia tecnológica. La inversión extranjera directa puede convertirse en motor de desarrollo si transfiere conocimiento, crea proveedores locales, eleva salarios, introduce tecnología y conecta al país con cadenas globales de mayor valor. Pero si opera como enclave, su impacto transformador será reducido. El cuarto riesgo es la apertura sin seguridad económica. Una economía abierta necesita protocolos de resiliencia energética, ciberseguridad, seguridad portuaria, protección de datos, defensa comercial y análisis de riesgos geopolíticos.

El quinto riesgo es la planificación sin narrativa nacional. Meta RD 2036 no debe ser solo un documento técnico. Debe convertirse en una causa colectiva, una narrativa de transformación nacional capaz de movilizar al Estado, al sector privado, a las universidades, a la diáspora, a los trabajadores, a las provincias y a la juventud. Los países no se transforman únicamente con indicadores; se transforman cuando una sociedad asume una dirección compartida.

RD 2044: una visión de Estado para el bicentenario

Una estrategia más ambiciosa podría proyectar Meta RD 2036 hacia RD 2044, año del bicentenario de la independencia nacional. Esa fecha posee valor simbólico y estratégico. Permitiría conectar desarrollo económico, soberanía, identidad, tecnología, diplomacia, defensa, educación y cohesión social en una visión de Estado. La ambición debería ser clara: convertir a la República Dominicana en la economía más productiva, innovadora, logística, digital, sostenible e influyente del Caribe ampliado.

RD 2044 no debería medirse solo por el tamaño del PIB, sino por la calidad de las capacidades nacionales. ¿Cuánto invierte el país en investigación y desarrollo? ¿Cuántos ingenieros, científicos de datos, técnicos especializados y docentes de alto nivel forma cada año? ¿Cuánta tecnología incorporan las zonas francas? ¿Cuántas empresas dominicanas exportan servicios digitales? ¿Cuántos proveedores locales participan en cadenas globales? ¿Cuánta energía limpia y resiliente produce el país? ¿Cuántas embajadas generan oportunidades comerciales medibles? ¿Cuántos territorios fuera de Santo Domingo, Santiago y Punta Cana se convierten en polos productivos?

La visión RD 2044 debe asumir que la soberanía moderna ya no se mide únicamente por símbolos patrios, discursos solemnes o fronteras formales. Se mide por resiliencia institucional, capacidad productiva, autonomía tecnológica, seguridad energética, formación de talento y poder de negociación internacional. En un mundo fragmentado, la soberanía real pertenece a los países capaces de decidir con margen propio.

Conclusión | El año 2026 marca el momento en que el desorden mundial muestra su verdadero rostro. La globalización ya no garantiza prosperidad automática. El multilateralismo ya no asegura reglas equitativas por sí solo. El comercio ya no es solo comercio: es seguridad, tecnología, energía, logística y poder. La diplomacia ya no puede limitarse a ceremonias: debe abrir mercados, atraer inversión inteligente, proteger exportadores, anticipar riesgos y construir coaliciones.

Meta RD 2036 es una señal positiva porque introduce ambición, planificación y articulación público-privada. Pero debe ser recalibrada para el nuevo contexto internacional. Su objetivo no puede ser únicamente duplicar el PIB. Debe duplicar capacidades nacionales. Debe colocar en el centro la productividad, la educación superior, la innovación, la diplomacia económica, la seguridad energética, la infraestructura crítica, la inteligencia artificial, la industrialización selectiva y la cohesión territorial.

La República Dominicana no está condenada a la irrelevancia. Posee ubicación, estabilidad, talento, diáspora, marca turística, puertos, zonas francas, conectividad y vocación comercial. Pero esos activos deben convertirse en estrategia. En el siglo XXI, los países pequeños no fracasan por falta de tamaño; fracasan por falta de visión, coordinación y disciplina estratégica.

Si Meta RD 2036 se queda en crecimiento, será una iniciativa valiosa pero incompleta. Si evoluciona hacia Meta RD 2036 Plus y se proyecta hacia RD 2044, puede convertirse en la base de una transformación histórica: una República Dominicana de alta productividad, soberanía inteligente, economía diversificada, diplomacia activa y presencia estratégica en el Caribe ampliado.

La geopolítica del siglo XXI no preguntará si el país está preparado. Simplemente avanzará. Y en esa marcha, la República Dominicana deberá decidir si quiere ser una economía que reacciona ante el mundo o una nación que construye, con visión de Estado, el lugar que merece ocupar en la historia que ya empezó.

Referencias

Aiyar, S., Chen, J., Ebeke, C. H., García-Saltos, R., Gudmundsson, T., Ilyina, A., Kangur, A., Kunaratskul, T., Rodríguez, S. L., Ruta, M., Schulze, T., Soderberg, G., & Trevino, J. P. (2023). Geoeconomic fragmentation and the future of multilateralism. International Monetary Fund. https://www.imf.org/en/publications/staff-discussion-notes/issues/2023/01/11/geo-economic-fragmentation-and-the-future-of-multilateralism-527266

Consejo Nacional de Competitividad. (2025). Plan Meta RD 2036. https://cnc.gob.do/wp-content/uploads/2025/10/Informe_Meta_RD_2036_septiembre_2025.pdf

Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación. (2026). Datos del sector zonas francas 2025. https://cnzfe.gob.do/

Munich Security Conference. (2024). Munich Security Report 2024: Lose-Lose? https://securityconference.org/en/publications/munich-security-report-2024/

OECD. (2026). A practical guide to investment tax incentives. OECD Publishing. https://www.oecd.org/en/publications/a-practical-guide-to-investment-tax-incentives_427c66a9-en.html

Presidencia de la República Dominicana. (2026a, 14 de enero). Exportaciones dominicanas rompen récord en 2025 y superan los USD 14,600 millones. https://presidencia.gob.do/noticias/exportaciones-dominicanas-rompen-record-en-2025-y-superan-los-usd-14600-millones

Presidencia de la República Dominicana. (2026b, 27 de febrero). Presidente Luis Abinader reafirma compromiso con la transparencia y presenta Meta RD 2036. https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-luis-abinader-reafirma-compromiso-con-la-transparencia-y-presenta-meta-rd-2036

ProDominicana. (2026). República Dominicana: una tierra llena de oportunidades. https://prodominicana.gob.do/

UN Trade and Development. (2026). Global Trade Update: Top trends redefining global trade in 2026. https://unctad.org/publication/global-trade-update-january-2026-top-trends-redefining-global-trade-2026

United Nations. (2024). Pact for the Future. https://www.un.org/pact-for-the-future/en

World Bank. (2026). República Dominicana: panorama general. https://www.bancomundial.org/ext/es/country/dominicanrepublic

World Bank. (2026). World Development Report 2026: Decoding AI. https://www.worldbank.org/en/publication/wdr2026

World Economic Forum. (2026). The Global Risks Report 2026. https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2026/digest/

Paper de opinión con enfoque de think tank

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor | guecin.com

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viernes, 8 de mayo de 2026

La República Dominicana avanza en el diseño de su Política Energética Nacional 2050


La República Dominicana avanza en el diseño de su Política Energética Nacional 2050

En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad de los precios energéticos y una transición acelerada hacia modelos más sostenibles, el avance de la Política Energética Nacional 2050 representa un paso estratégico para la República Dominicana. No se trata únicamente de un ejercicio técnico, sino de una decisión de Estado orientada a anticipar riesgos, reducir vulnerabilidades estructurales y asegurar que el crecimiento económico de las próximas décadas repose sobre bases energéticas más sólidas, diversificadas y resilientes.
El proceso liderado por el Ministerio de Energía y Minas, con el acompañamiento de la ONU, la Cepal y la Fundación Bariloche, evidencia una comprensión clara de que la energía atraviesa todos los ejes del desarrollo: competitividad, estabilidad macroeconómica, inclusión social y sostenibilidad ambiental. Apostar por una planificación al 2050 implica reconocer que la seguridad energética ya no depende solo de garantizar oferta, sino de cómo se genera, a qué costo, con qué impacto ambiental y bajo qué nivel de dependencia externa.
Las declaraciones de la viceministra Betty Soto apuntan a un elemento central del debate contemporáneo: la transición energética no es solo un imperativo ambiental, sino una estrategia de soberanía económica. Diversificar la matriz, ampliar el acceso y acelerar la incorporación de energías renovables reduce la exposición a choques externos y fortalece la capacidad del país para sostener su crecimiento en contextos internacionales adversos. En economías abiertas como la dominicana, la energía es un factor silencioso pero decisivo de competitividad.
En ese marco, resulta particularmente relevante la valoración expresada por Julia Sánchez, coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas, al destacar el crecimiento, la estabilidad y el desarrollo alcanzados por la República Dominicana en las últimas dos décadas. Ese reconocimiento internacional no es retórico: subraya que el país cuenta hoy con credenciales institucionales y macroeconómicas que le permiten pensar políticas de largo plazo. La Política Energética Nacional 2050 se inserta, así, en una narrativa de continuidad, planificación y madurez institucional.
Finalmente, el enfoque promovido por la Cepal —que concibe la transición energética como una oportunidad para impulsar nuevos estilos de desarrollo, cerrar brechas estructurales y generar empleo— coloca el debate más allá del sector eléctrico. Diseñar una política energética al 2050 es, en el fondo, definir qué tipo de economía y de sociedad aspira a ser la República Dominicana. En tiempos de incertidumbre global, planificar con visión estratégica no es un lujo: es una condición indispensable para sostener el progreso y convertir la energía en una verdadera palanca de desarrollo nacional.
LuisOrlando Díaz Vólquez
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jueves, 7 de mayo de 2026

BCRD informa que la inversión extranjera directa alcanzó los US$1,536.7 millones al cierre de marzo de 2026


BCRD informa que la inversión extranjera directa alcanzó los US$1,536.7 millones al cierre de marzo de 2026

Este resultado representa un aumento de US$92.2 millones (6.4 %) respecto al primer trimestre de 2025
Santo Domingo, RD, Lunes 4 de mayo, 2026.- El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) informa que, según cifras preliminares, la inversión extranjera directa (IED) alcanzó los US$1,536.7 millones al cierre del primer trimestre de 2026, aumentando US$92.2 millones (6.4 %) en comparación con el mismo periodo del año anterior. La institución destaca que, unos US$1,046.3 millones, más de dos terceras partes de los flujos por este concepto, corresponden a nuevos aportes de capital por parte de los inversionistas.

Estos flujos reflejan la resiliencia de la República Dominicana en la captación de IED, pese a las tensiones geopolíticas y tendencias hacia la fragmentación señaladas por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) en su más reciente monitor de tendencias de inversión global. La IED que ingresa al país se sustenta en fundamentos internos sólidos: paz social sostenida, estabilidad económica y política, seguridad jurídica, incentivos fiscales, infraestructuras modernas, telecomunicaciones avanzadas y apoyo gubernamental a la inversión extranjera directa.

Al evaluar la distribución sectorial, el BCRD muestra que la mitad de los ingresos de IED se dirigieron a los sectores de turismo (22.5 %) y energía (22.2 %), los cuales mantienen su preponderancia. La minería, apoyada en una mayor producción y precios internacionales favorables, representó un 17.8 % del total. Es bueno resaltar el aporte del desarrollo inmobiliario (14.8 %), también relevante para la IED, especialmente porque su expansión está estrechamente relacionada con el crecimiento del turismo en el país.

En cuanto a las perspectivas sobre la IED durante el año 2026, se espera que los flujos se ubiquen en torno a los US$5,200 millones, a pesar de los riesgos hacia la baja identificados por la UNCTAD que se mencionaron previamente.

La institución señala que, además del aumento de los flujos de IED (6.4 %) y de remesas (1.9 %), las demás variables del sector externo también presentaron un desempeño favorable entre enero y marzo de 2026. En ese sentido, las exportaciones totales alcanzaron US$4,194.5 millones, incrementando un 17.5 % con respecto al primer trimestre de 2025. Dentro estas se destaca las exportaciones de oro, la cuales alcanzaron los US$738.1 millones, unos US$352.5 millones adicionales (91.4 %) con relación en el período, impulsadas por mejoras en la producción y por los niveles históricos de precios que registra el mineral en los mercados internacionales. Por otro lado, las exportaciones de zonas francas lograron la cifra de US$2,078.4 millones, aumentando un 4.6 % de manera interanual.

Asimismo, el BCRD resalta que los ingresos por turismo para el primer trimestre de 2026 sumaron US$3,909.7 millones, unos US$656.0 millones (20.2 %) por encima de los ingresos del primer trimestre de 2025. Este resultado se debió principalmente al aumento en las llegadas de visitantes durante el período, que superaron los 3,350,000.

Cabe destacar que, según estas cifras preliminares, los ingresos de divisas generados por concepto de IED, remesas, turismo, exportaciones de bienes y de otros servicios, superaron los US$13,400 millones entre enero y marzo de 2026, lo que implica un aumento de unos US$1,400 millones respecto al mismo período de 2025, contribuyendo a la estabilidad relativa del tipo de cambio.

El Banco Central reafirma su compromiso con la vigilancia sobre el entorno económico actual para continuar tomando las medidas necesarias para atenuar el impacto en la economía dominicana del desafiante panorama internacional, a fin de garantizar la estabilidad de precios y del mercado cambiario.
https://www.bancentral.gov.do/a/d/6560-bcrd-informa-que-la-inversion-extranjera-directa-alcanzo-los-us15367-millones-al-cierre-de-marzo-de-2026

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🌎🇩🇴 República Dominicana: un oasis en la región
El presidente Luis Abinader reafirma que la inversión en el país es segura y rentable, gracias a la resiliencia de nuestra economía, el crecimiento del turismo, las exportaciones y la confianza internacional.

📈 Crecimiento… pic.twitter.com/OsKigghQzN

— Orlando Díaz, Luis (@LuisOrlandoDia1) May 6, 2026 

República Dominicana ante la geopolítica de la inversión: cuando la IED se convierte en termómetro del orden mundial

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Resumen ejecutivo | El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) informó que la inversión extranjera directa (IED) alcanzó US$1,536.7 millones al cierre del primer trimestre de 2026, con un aumento interanual de 6.4% (US$92.2 millones) y con US$1,046.3 millones —más de dos terceras partes— concentrados en nuevos aportes de capital. Ese dato, por sí solo, es una cifra macroeconómica. Pero, leído en clave geopolítica, es algo más: una señal de confianza en medio de un mundo donde la inversión ya no obedece únicamente a la rentabilidad, sino también a la seguridad, la resiliencia logística, el riesgo regulatorio y la fragmentación del sistema internacional. [bancentral.gov.do] [unctad.org], [unctad.org]

Este paper sostiene una tesis central: la República Dominicana está captando IED no solo por fundamentos internos, sino porque está siendo percibida como un activo de estabilidad dentro de un hemisferio tensionado por choques externos (conflicto y energía), por una reconfiguración de cadenas de suministro y por políticas industriales y de seguridad económica en escalada. Sin embargo, esa misma condición encierra una advertencia: la estabilidad atrae capital, pero la concentración sectorial y la dependencia de corredores globales (energía, transporte marítimo, seguros) pueden convertir un éxito coyuntural en vulnerabilidad estructural si no se gobierna estratégicamente. [bancentral.gov.do], [imf.org] [bancentral.gov.do], [euronews.com]

1) La cifra del BCRD como señal: IED en tiempos de incertidumbre estratégica

El comunicado del BCRD presenta un cuadro externo notable: además de la IED, remesas (+1.9%), exportaciones totales (US$4,194.5 millones, +17.5%), ingresos por turismo (US$3,909.7 millones, +20.2%) y un total de divisas superiores a US$13,400 millones en el trimestre, contribuyendo a la estabilidad relativa del tipo de cambio. Esta combinación sugiere que la economía dominicana está sosteniendo, por varias vías, la generación de dólares en un periodo donde el mundo está revaluando riesgos. Ese matiz es crucial: en geopolítica económica, la liquidez externa es poder, y la capacidad de un país de “autoasegurarse” con flujos recurrentes reduce el costo del capital y mejora la percepción de riesgo. [bancentral.gov.do] [bancentral.gov.do], [imf.org]

Pero la clave está en la composición: el BCRD subraya que más de dos terceras partes de la IED fue capital fresco (no solo reinversión o préstamos intra-compañía). En un contexto global donde —según UNCTAD— el titular de crecimiento de la IED puede estar inflado por flujos vía centros financieros y donde la inversión “real” (proyectos y anuncios) sigue frágil, el dato dominicano merece lectura cualitativa: es IED con intención de permanencia. [bancentral.gov.do] [unctad.org], [unctad.org]

2) El mundo que “cobra peaje” a la inversión: guerra, fragmentación y el retorno del riesgo país

La inversión internacional está viviendo una mutación: de la globalización guiada por eficiencia, hacia una globalización guiada por riesgo. UNCTAD advierte que tensiones geopolíticas, escaladas arancelarias, debilitamiento de disciplinas multilaterales y preocupaciones de “seguridad económica” están alterando el modo en que las multinacionales deciden dónde invertir. Y el FMI, en su WEO de abril 2026, enmarca el panorama bajo el impacto de un conflicto en Medio Oriente que amenaza crecimiento y desinflación, elevando incertidumbre y afectando mercados de commodities, expectativas inflacionarias y condiciones financieras. [unctad.org] [imf.org], [imf.org]

En ese nuevo mapa, la pregunta ya no es solo “¿dónde se gana más?”, sino “¿dónde se pierde menos si el mundo se rompe?”. El propio FMI describe un entorno con riesgos dominantes: prolongación del conflicto, mayor fragmentación, tensiones comerciales renovadas y volatilidad financiera. En paralelo, el Banco Mundial identifica como gran viento en contra el aumento de tensiones comerciales y la incertidumbre de políticas, con un efecto directo: FDI/IED global más “subdued” (apagada), justo cuando los países emergentes necesitan inversión para empleo y productividad. [imf.org], [imf.org] [documents....ldbank.org]

3) La paradoja global: más IED en el titular, menos inversión “productiva” en el subsuelo

UNCTAD ofrece un dato que redefine la conversación: en 2025, la IED global subió 14% a US$1.6 trillones, pero una parte sustancial provino de flujos canalizados por centros financieros, lo que sobreestima la recuperación real; “neto” de esos conductos, el aumento habría sido cercano a 5%. Más importante aún: los indicadores que suelen anunciar inversión productiva a futuro —anuncios greenfield, project finance, M&A internacional— mostraron debilidad, con caída del 16% en número de anuncios greenfield y descenso de project finance. [unctad.org], [unctad.org]

Este telón de fondo vuelve más valiosa la noticia dominicana: si el planeta está “restringiendo” proyectos de largo plazo por incertidumbre y costo de capital, entonces captar IED en crecimiento interanual, con predominio de capital fresco, equivale a ganar una competencia de credibilidad. Pero también obliga a una pregunta estratégica: ¿estamos captando IED que transforma capacidad productiva, o IED que aprovecha rentas sectoriales (turismo/real estate), más sensibles al ciclo geopolítico? Esa es la diferencia entre resiliencia coyuntural y resiliencia estructural. [bancentral.gov.do], [unctad.org] [bancentral.gov.do], [unctad.org]

4) Dónde aterriza el capital: turismo, energía, minería e inmobiliario como “puertos seguros” (y sus costos)

El BCRD señala que casi la mitad de la IED se dirigió a turismo (22.5%) y energía (22.2%); luego minería (17.8%) y desarrollo inmobiliario (14.8%). Esta concentración sectorial es coherente con lo que UNCTAD describe como reorientación de la inversión hacia sectores “estratégicos” —energía, infraestructuras y, cada vez más, activos vinculados a cadenas críticas—, aunque con una fuerte competencia global por captar esos capitales. [bancentral.gov.do] [unctad.org], [unctad.org]

Ahora bien, hay una lectura geopolítica: turismo e inmobiliario no son solo “sectores”; son también percepciones. Cuando un inversionista ancla un proyecto turístico o residencial, está apostando por estabilidad social, continuidad normativa, seguridad y reputación-país. El propio BCRD enumera fundamentos: paz social, estabilidad económica y política, seguridad jurídica, incentivos, infraestructuras modernas y telecomunicaciones avanzadas, además de apoyo gubernamental a la IED. Y UNCTAD insiste en que, en esta era, la selectividad del capital aumenta: se premia previsibilidad regulatoria y reducción de incertidumbre. [bancentral.gov.do] [unctad.org], [unctad.org]

5) Turismo como geopolítica blanda: divisas, narrativa y reputación internacional

Los US$3,909.7 millones de ingresos turísticos en el trimestre (+20.2%), con llegadas que superaron 3,350,000 visitantes, explican por qué la inversión se siente cómoda en el “ecosistema turismo-inmobiliario”. En términos de poder blando, turismo es una forma de “diplomacia cotidiana”: millones de visitantes se convierten en testigos —y multiplicadores— de seguridad, infraestructura y servicios. Esa dinámica crea una retroalimentación: más turismo fortalece confianza, y la confianza atrae más inversión. [bancentral.gov.do] [bancentral.gov.do], [infobae.com]

Esa narrativa también aparece en el discurso público internacional. En una entrevista difundida por Infobae, el presidente Luis Abinader subrayó que “la inversión… es segura” y presentó al país como “oasis”, vinculando resiliencia a diversificación (turismo, exportaciones, remesas) y a esfuerzos institucionales. Más allá de la política, lo relevante para un think tank es la señal: los líderes también gestionan “riesgo-percepción”, y en una economía abierta, percepción y prima de riesgo suelen moverse juntas. El FMI recuerda que, en episodios de conflicto, el “risk-off” financiero y los shocks de commodities tienden a castigar más a los importadores de energía con fragilidades previas; por eso, sostener una narrativa de estabilidad importa. [infobae.com] [imf.org], [imf.org]

6) Energía: la gran prueba de estrés (y el efecto seguro-marítimo)

Que energía concentre 22.2% de la IED no sorprende: el sector es simultáneamente infraestructura, competitividad y seguridad nacional. Pero la energía es, también, el canal más directo por el que la geopolítica puede “entrar” a la economía. El FMI advierte que conflictos y disrupciones marítimas elevan precios de energía y fertilizantes, afectan inflación y endurecen condiciones financieras, con impactos desproporcionados en economías emergentes importadoras. [bancentral.gov.do] [imf.org], [imf.org]

Aquí entra el factor que a menudo se subestima: seguros y fletes. En marzo 2026, reportes internacionales mostraron aumentos drásticos de primas de riesgo de guerra para transitar el Estrecho de Ormuz: Euronews describió saltos de 200%–300% y niveles que pasaron de fracciones (0.02%–0.05% del valor del buque) a rangos cercanos a 0.5%–1% o más. The Business Times reportó contratos alrededor de 1% del valor de casco, renovables cada siete días, con impactos de millones por viaje para VLCCs, además de récords en tarifas de fletamento. Para República Dominicana —economía dependiente de importaciones energéticas— el “precio” de la energía no es solo barril: es barril + seguro + logística + riesgo. Y si esa estructura de costos sube, afecta inflación, subsidios y competitividad, incluso si el turismo sigue fuerte. [euronews.com] [businesstimes.com.sg] [imf.org], [euronews.com]

7) Minería y oro: refugio global, oportunidad local… con gobernanza como condición

El BCRD reporta que la minería captó 17.8% de la IED, mientras las exportaciones de oro alcanzaron US$738.1 millones (+91.4%) por mejoras de producción y precios internacionales favorables. En el tablero geopolítico, el oro es activo-refugio: el FMI, en su análisis de incertidumbre y shocks, reconoce que la tensión geopolítica se asocia con volatilidad y movimientos en precios de activos, incluyendo el oro, en contextos de riesgo. [bancentral.gov.do] [imf.org], [imf.org]

Pero hay un matiz estratégico: UNCTAD observa que, pese a la “carrera” por sectores estratégicos, la inversión global en extractivas y minerales críticos ha mostrado debilidad en anuncios recientes, con caídas en valor en 2025 en ciertos segmentos, reflejando cautela del inversionista. En ese escenario, el desafío dominicano no es solo atraer capital minero, sino convertir renta en capacidad: encadenamientos productivos, servicios especializados, tecnología ambiental, y reglas claras de sostenibilidad. Si la minería opera como enclave, la geopolítica la vuelve vulnerable; si opera como plataforma de aprendizaje y valor agregado, se vuelve resiliente. [unctad.org], [unctad.org] [unctad.org], [bancentral.gov.do]

8) Exportaciones y zonas francas: friendshoring, conectores y el nuevo mapa del comercio

Entre enero y marzo de 2026, el BCRD reporta exportaciones totales por US$4,194.5 millones (+17.5%) y zonas francas por US$2,078.4 millones (+4.6%). Este desempeño dialoga con una tendencia global: UNCTAD, en su actualización de comercio (abril 2026), describe un mundo donde la fragmentación geopolítica coexiste con “conectores” que estabilizan flujos, y donde se observan señales de retorno a friendshoring/nearshoring y concentración de comercio. [bancentral.gov.do] [unctad.org]

En clave think tank, la República Dominicana puede jugar el rol de “conector” regional por tres razones: ubicación, experiencia de zonas francas y estabilidad institucional relativa. Pero esa oportunidad es sensible a la volatilidad de costos logísticos y seguros, especialmente si el conflicto y disrupciones marítimas presionan rutas y precios. El FMI y UNCTAD coinciden en que choques de transporte y energía se transmiten a inflación y a costos del comercio, y que la incertidumbre puede frenar la inversión de largo plazo en infraestructura y producción. La tarea, por tanto, es doble: competir por inversión y, al mismo tiempo, blindar cadenas con logística eficiente, facilitación, digitalización y acuerdos que reduzcan fricción. [imf.org], [unctad.org] [unctad.org], [bancentral.gov.do]

9) El tipo de cambio como espejo: abundancia de divisas hoy, riesgos de concentración mañana

El BCRD subraya que las divisas por IED, remesas, turismo, exportaciones y otros servicios superaron US$13,400 millones en el trimestre, unos US$1,400 millones más que en 2025, apoyando la estabilidad cambiaria. En economía política internacional, eso equivale a un “colchón”: reduce vulnerabilidad externa y alimenta confianza del inversionista. El FMI señala que en shocks geopolíticos, los importadores de commodities pueden sufrir más por depreciación y expectativas inflacionarias; contar con flujos robustos ayuda a amortiguar. [bancentral.gov.do] [imf.org], [imf.org]

Sin embargo, el propio Banco Mundial advierte que, a nivel global, la incertidumbre y las tensiones comerciales actúan como viento en contra de la inversión, con FDI mundial moderada. Esto implica que la competencia por capital será más dura y más selectiva. Si la IED dominicana se concentra en sectores sensibles a ciclos (turismo/real estate) y a shocks (energía), el país necesita una estrategia para ampliar la base: manufacturas de mayor sofisticación, servicios globales, economía digital y logística avanzada. UNCTAD destaca que la competencia por sectores estratégicos y la regionalización pueden abrir oportunidades, pero también concentrar inversión en pocos lugares; la política pública decide si un país entra o queda fuera. [documents....ldbank.org] [unctad.org], [unctad.org]

10) Escenarios 2026: entre la proyección optimista y el “riesgo de cola” geopolítico

El BCRD proyecta flujos de IED alrededor de US$5,200 millones para 2026. Esa proyección es plausible si el país mantiene su diferencial de estabilidad y si la demanda externa (turismo, exportaciones) no se descarrila. Pero el FMI, en su WEO, plantea que el escenario global está dominado por riesgos: un conflicto prolongado o ampliado puede reducir crecimiento y elevar inflación; en escenarios adversos, el crecimiento global podría desacelerarse más y la inflación subir, con efectos más duros en emergentes vulnerables. [bancentral.gov.do] [imf.org], [imf.org]

El punto geopolítico es simple: la inversión odia el vacío de información. Cuando los corredores marítimos se encarecen por primas de riesgo, o cuando las reglas comerciales se vuelven contingentes, el inversionista no cancela necesariamente; pero reprograma, reduce, espera, o concentra en jurisdicciones donde puede salir rápido. Euronews y The Business Times ilustran cómo el “costo del riesgo” puede multiplicarse en semanas vía seguros y fletes, alterando costos de energía y transporte global. Para que la proyección del BCRD se materialice, la República Dominicana necesita no solo buenos números, sino una arquitectura de mitigación: previsibilidad regulatoria, facilitación, seguridad jurídica, y una estrategia de manejo de shocks de energía y logística. [euronews.com], [businesstimes.com.sg] [bancentral.gov.do], [unctad.org]

11) Agenda de política (en clave think tank): convertir la IED en resiliencia productiva

Si aceptamos que la IED actual es, en parte, un “voto” geopolítico por estabilidad, entonces la tarea del Estado y del sector privado es transformar esa confianza en capacidades. UNCTAD recomienda enfoques de promoción de inversión que reduzcan incertidumbre regulatoria y fortalezcan encadenamientos, en un mundo donde la inversión se regionaliza y se politiza. Y el Banco Mundial insiste en que, en un entorno de tensiones comerciales y FDI global débil, los países deben catalizar inversión privada con reformas y marcos creíbles. [unctad.org], [unctad.org] [documents....ldbank.org]

Una hoja de ruta realista —sin triunfalismo, pero con ambición— podría apoyarse en cinco pilares interconectados: (1) facilitación y rapidez (permisología y ventanillas), porque en la era del riesgo el tiempo es prima; (2) diversificación sectorial hacia manufacturas avanzadas, servicios globales y economía digital, para reducir dependencia; (3) infraestructura logística y aduanera como ventaja competitiva regional; (4) energía resiliente (matriz, redes, eficiencia) para amortiguar shocks externos; (5) gobernanza y transparencia como activo estratégico, porque el capital en era de “screening” y compliance premia jurisdicciones confiables. Estas no son abstracciones: son condiciones para que la IED sea sostenible cuando el mundo apriete. [unctad.org], [imf.org]

Conclusión: un “oasis” no se proclama; se administra

Los datos del BCRD confirman una realidad: la República Dominicana está captando IED en aumento y reforzando su frente externo con turismo, exportaciones y remesas. En paralelo, el contexto global descrito por UNCTAD, FMI y Banco Mundial es inequívoco: la inversión se mueve bajo incertidumbre histórica, con fragmentación, shocks de energía y reconfiguración de cadenas. Por eso, la lectura más útil no es celebratoria, sino estratégica: la IED es hoy un termómetro del orden mundial, y República Dominicana está recibiendo una señal favorable. [bancentral.gov.do] [unctad.org], [imf.org]

Pero un país no puede vivir solo de señales. La entrevista citada por Infobae muestra cómo el discurso de estabilidad y seguridad de inversión se está instalando internacionalmente, y eso ayuda. Aun así, la pregunta decisiva es otra: ¿podemos convertir la IED —concentrada en turismo, energía, minería e inmobiliario— en una plataforma de productividad, innovación, empleos de calidad y soberanía económica relativa? UNCTAD advierte que la competencia por sectores estratégicos y la concentración de capital pueden aumentar desigualdades entre países; la respuesta dominicana debe ser construir capacidades internas para no depender solo del viento a favor. [infobae.com] [unctad.org], [unctad.org]

En suma: la IED del primer trimestre no es solo un dato; es un mensaje. Y el mensaje es que, en un mundo donde el riesgo se paga caro (seguros, fletes, energía, financiamiento), la República Dominicana está siendo vista como un destino donde el capital puede respirar. La responsabilidad histórica es sostener esa respiración con instituciones, diversificación y una agenda de resiliencia productiva que permita que el “oasis” sea, además, un proyecto de desarrollo. [euronews.com], [bancentral.gov.do]

Luis Orlando Díaz Vólquez

Fuentes consultadas (selección)


Artículo de opinión

IED con brújula geopolítica: cuando el capital busca refugio en la República Dominicana

Bajada: El BCRD reporta US$1,536.7 millones de inversión extranjera directa en el primer trimestre de 2026. Leído junto a la entrevista del presidente Luis Abinader, el dato revela algo mayor: en un mundo de guerra, seguros marítimos disparados y fragmentación económica, la inversión está premiando la previsibilidad institucional. El reto es convertir esa confianza en productividad y resiliencia duradera.

El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) informó que la inversión extranjera directa (IED) alcanzó US$1,536.7 millones al cierre de marzo de 2026, un incremento interanual de 6.4% (US$92.2 millones) frente al primer trimestre de 2025, y con un rasgo que merece subrayarse: US$1,046.3 millones corresponden a nuevos aportes de capital, es decir, dinero fresco que entra con vocación de permanencia. No estamos ante un número aislado, sino ante un indicador de confianza que se produce en el momento en que la inversión global se vuelve más cautelosa y selectiva por la tensión geopolítica y la fragmentación de reglas y cadenas. Por eso, el dato del BCRD debe leerse como termómetro de un fenómeno más amplio: la IED ya no se decide únicamente por rentabilidad; cada vez más se decide por seguridad, previsibilidad y capacidad de resistir shocks. [bancentral.gov.do] [unctad.org], [unctad.org]

La entrevista del presidente Luis Abinader con Infobae ofrece el marco político de esa lectura. Al describir el impacto de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el mandatario fue directo: “nuestro país no tiene hidrocarburos… económicamente es un golpe importante”. Sin embargo, sostuvo que la economía dominicana ha mostrado resiliencia y diversificación, y que el crecimiento acumulado se ubicó en 4.1%, “de los más altos de la región”, apoyado en turismo, exportaciones y remesas. Esta conexión entre desempeño macro y entorno internacional no es retórica; el FMI ha advertido que los conflictos y las disrupciones logísticas elevan precios de energía, afectan expectativas inflacionarias y endurecen condiciones financieras, golpeando especialmente a importadores netos de combustibles y a economías emergentes con fragilidades previas. La República Dominicana, por tanto, está compitiendo por inversión en un tablero en el que el riesgo “cobra” y en el que la reputación de estabilidad se convierte en ventaja comparativa. [infobae.com], [imf.org] [infobae.com], [bancentral.gov.do] [imf.org], [imf.org]

La clave de esa ventaja, en palabras del propio Abinader, está en la decisión de amortiguar el shock energético sin destruir el poder de compra: el precio del petróleo “prácticamente se ha duplicado” en el último año, pero el país solo trasladó un aumento cercano a 8% a los combustibles; el diferencial, explicó, se cubrió con subsidios y eficiencia del gasto. En la misma entrevista, recordó un precedente de gestión de crisis: durante la guerra Rusia-Ucrania se encareció la urea, insumo de fertilizantes, y el gobierno optó por subsidiarla para evitar que los pequeños productores vieran alterados sus costos, experiencia que llegó a ser “caso de estudio” en la FAO, según afirmó. Esta lógica de amortiguación importa para la IED porque reduce volatilidad doméstica: el FMI sostiene que, ante shocks de oferta en precios sensibles como energía y alimentos, la credibilidad y el anclaje de expectativas son esenciales para impedir que la inflación se vuelva persistente. En ese contexto, no sorprende que Abinader citara la inflación anual en 4.2% y que reconociera proyecciones del Banco Central en torno a 5.1%. [infobae.com] [imf.org], [imf.org] [infobae.com], [bancentral.gov.do]

El propio BCRD, al reportar la IED, colocó el dato dentro de un desempeño externo que refuerza la estabilidad: exportaciones totales por US$4,194.5 millones (+17.5%), ingresos por turismo de US$3,909.7 millones (+20.2%), remesas al alza (+1.9%) y una generación de divisas superior a US$13,400 millones en el trimestre, unos US$1,400 millones más que un año antes, apoyando la estabilidad relativa del tipo de cambio. Este “colchón” de dólares es una forma de seguro macroeconómico: reduce la percepción de vulnerabilidad externa en momentos de tensión global. Y esa protección es más valiosa cuando el comercio mundial sufre fricciones y costos crecientes por incertidumbre, conflictos y restricciones, tal como ha señalado UNCTAD al analizar la evolución reciente del comercio y el retorno de dinámicas de fragmentación. [bancentral.gov.do] [imf.org], [imf.org] [unctad.org], [unctad.org]

Ahora bien, la pregunta estratégica no es solo cuánto entra, sino hacia dónde va. El BCRD reporta que casi la mitad de la IED se dirigió a turismo (22.5%) y energía (22.2%), seguidos de minería (17.8%) y desarrollo inmobiliario (14.8%). La entrevista presidencial complementa esa radiografía con un argumento de reputación-país: Abinader subrayó el peso del turismo y llegó a proyectar 12 millones de visitantes en un año, reafirmando el lugar del país como potencia turística regional. También defendió la fuerza exportadora de las zonas francas, enumerando productos que van desde ropa hasta equipos médicos y eléctricos, además del liderazgo dominicano como exportador de cigarros, con ventas que superan US$1,400 millones anuales. En conjunto, estas señales ayudan a explicar por qué el capital entra: hay diversificación sectorial, flujos de divisas múltiples y un relato de continuidad de negocios. [bancentral.gov.do] [infobae.com], [bancentral.gov.do]

Pero la geopolítica obliga a mirar el “costo del riesgo” más allá de fronteras. En escenarios de tensión, la logística mundial se encarece por primas de seguro y fletes, y esos sobrecostos se filtran a energía, alimentos, transporte y, finalmente, a la inflación y al crecimiento. Reportes internacionales han descrito aumentos abruptos de primas de guerra en corredores estratégicos como el Estrecho de Ormuz, con saltos de cientos por ciento, elevando costos por viaje y empujando al alza los fletes. Para un país importador de hidrocarburos, ese canal es determinante: incluso con subsidios, la presión llega por múltiples vías. Por eso, cuando Abinader afirma que “la inversión en República Dominicana es una inversión segura… somos un oasis en la región”, esa frase funciona como mensaje al mercado: la estabilidad es el producto. [imf.org], [unctad.org] [euronews.com], [businesstimes.com.sg] [infobae.com], [bancentral.gov.do]

La parte más reveladora de la entrevista, sin embargo, es la forma en que el presidente vincula seguridad y clima de inversión. Abinader citó una tasa de 7.5 homicidios por cada 100,000 habitantes, comparándola con Puerto Rico (14.4), y atribuyó la mejora a una fuerza de tarea semanal que integra Ministerio Público, policía, DNCD y Migración. La seguridad pública, en el lenguaje del capital, es reducción de riesgo operativo. Y a esa ecuación añadió institucionalidad: sostuvo que el país atrajo alrededor de US$5,000 millones de IED el año anterior y lo explicó por “fortaleza institucional” y mejora de indicadores. En una época en que UNCTAD advierte que las decisiones de inversión se están politizando y regionalizando, y que la competencia por sectores estratégicos se intensifica, la estabilidad institucional se convierte en ventaja dura, no decorativa. [infobae.com] [infobae.com], [bancentral.gov.do] [unctad.org], [unctad.org]

Finalmente, hay un punto que conecta IED con futuro: Abinader destacó la inversión de US$500 millones de Google para impulsar un hub digital regional, enfatizando el valor de los data centers y su impacto en competitividad y productividad. En la lectura geopolítica contemporánea, lo digital ya no es solo tecnología: es infraestructura estratégica. Y si la República Dominicana quiere que la IED de 2026 sea más que un buen trimestre, debe convertir confianza en capacidades: energía resiliente, logística eficiente, instituciones previsibles, seguridad y capital humano para sectores del presente y del futuro. El BCRD proyecta IED en torno a US$5,200 millones en 2026; lograrlo dependerá de sostener esa narrativa con resultados, porque en tiempos de guerra el capital no busca promesas: busca consistencia. [infobae.com], [unctad.org] [bancentral.gov.do], [imf.org]

Luis Orlando Díaz Vólquez

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