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martes, 9 de mayo de 2017

Crónica de una conversión: soy danilista - Por José Luis Taveras

Crónica de una conversión: soy danilista

Me declaro danilista y, como gesto irrefutable de esa confesión de fe, haré lo que en su momento no pudo lograr el compañero Alfonso Crisóstomo, El Querido, cuando quiso proponer a Leonel Fernández como candidato al Premio Nobel de la Paz.
José Luis Taveras - 9 de Mayo de 2017
José Luis TaverasHe caído de bruces sobre una razón opacada por mis prejuicios. Confieso que he sido un hombre perturbado por obsesiones y vilezas, pero ayer tuve una experiencia mística que me apremia a testificar: Odebrecht se me ha transfigurado en una revelación; una especie de epifanía gloriosa como las que tuvieron San Pablo camino a Damasco, el apóstol Juan en la isla de Patmos o Martín Lutero cuando un rayo le cortó el aliento cerca de Stotterhiem. ¡Dios! Todo este tiempo malogrado sin poder ver la verdad detrás de hechos tan claros.
Como saben, he sido un fanático contumaz, un prisionero de las pasiones y envidias más sórdidas, las que he vaciado sin clemencia en contra del presidente Danilo Medina y de su gobierno. Después de esta insólita vivencia espiritual, no solo debo pedirle perdón al presidente, sino proclamar que a partir de hoy me rindo ante su luminoso liderazgo.  Perdóneme, señor presidente, le he acusado de forma cruel, impune y abusiva. Lo bárbaro es que esa abominación ha arrastrado a tanta gente enferma inoculada por el mismo sentimiento agrio, verde y venenoso.   
Ahora me pregunto: ¿cómo no habíamos despertado antes? Odebrecht ha sido una señal enviada por designio de insondables potencias celestes para convencernos del hombre que tenemos como líder. No hay que descifrar viejos acertijos ni escrutar en fuentes esotéricas para descubrir la dimensión de prócer de Medina, esa que ha desarropado de cuerpo entero ¡el milagro de Odebrecht!
Hasta el inmenso Hugo Chávez cayó en los garfios infernales de Odebrecht; no hubo candidato ni presidente que no se resistiera a la seducción de Joao Santana como carnada de las tramas de la corporación; claudicaron todos: Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, Nicolás Maduro, Mauricio Funes y otros tantos. Solo hubo una digna contención a las pretensiones corruptoras de esa mafia global y la encarnó mi presidente, Danilo Medina, quien puso a Odebrecht en su merecido puesto, al decirle: “Voy a usar a su Joao, pero mi pueblo paga mi campaña y su trabajo”, y así lo hizo. ¿Para qué presentar las pruebas de esos pagos, las cuentas donde se depositaron, el contrato de los servicios de Joao o los giros por sus prestaciones? ¿Acaso no basta la propia declaración de quien los recibió y la palabra de Danilo? Los ejecutivos de Odebrecht, jefes de Joao, encargados de pagar coimas, resentidos por la entereza de un presidente incorruptible, insisten en mancillar su honradez, defendida por Mónica Moura, la séptima esposa de Joao y una testigo tan veraz como el sol que cada mañana calienta las arenas de Ipanema, Río de Janeiro.
Pero algo más sublime: los anteriores gobiernos dominicanos y los de los países donde Odebrecht puso sus ojos cayeron en las garras de sus ambiciones y le dieron obras al precio que la constructora pidiera, menos Danilo Medina. Este hombre marcó la frontera y él mismo negoció con la constructora una reducción al monto adjudicado de la obra más colosal de los últimos años: Punta Catalina. Y para arruinar las dudas, buscó, como elegidos al apostolado, a un puñado de hombres cabales bajo la égida del santo varón de los oráculos empresariales, quien, comprendiendo el encaro del llamado, renunció a algunas de sus misiones mercuriales para presidir el supremo sanedrín de la verdad. Pronto evacuará su fallo: soberano, inapelable y eterno; como para cerrar de una buena vez el caso. Ningún presidente ha hecho eso.  En otros países, las comisiones han sido nombradas por esos antros llamados parlamentos, en nombre de un ridículo sofisma de participación democrática.
¿Y qué decir de los sobornados?  Mi presidente, junto al procurador, su discípulo amado, aplicará la vara insobornable de la justicia en contra de aquellos marcados por los siete espíritus (oshas) africanos: Elegguá, Oggún, Orula, Obbatalá, Shangó, Oshún y Yemayá.  Esa lista será revelada en un convulsivo trance místico bajo el tañido de tambores y atabales rituales; en ella no aparecerán las vacas servidas al culto de los dioses; serán animales impuros y ponzoñosos no aptos para el altar, según las enseñanzas del Levítico, primordialmente de la familia caprina de abundante reproducción en la agreste línea noroeste. Solo el presidente y el procurador recibirán la gracia de los nombres revelados. ¡Oh, mi Yemayá, quítame lo malo, quítame lo malo y échalo en el mar!…
A partir de este testimonio veo y siento tan claras verdades que antes desechaba por la irracionalidad de mi enardecido fanatismo. Me declaro danilista y, como gesto irrefutable de esa confesión de fe, haré lo que en su momento no pudo lograr el compañero Alfonso Crisóstomo, El Querido, cuando quiso proponer a Leonel Fernández como candidato al Premio Nobel de la Paz.
¿Cuál presidente, teniendo a las oficinas globales de sobornos de Odebrecht a unas cuadras, su despacho no se benefició de sus ofertas? Ese hecho hay que documentarlo para llevarlo a Estocolmo y demostrarle al mundo que en una isla pequeña cabe una honradez tan inmensa. En el único lugar donde Odebrecht no pudo doblegar a un gobierno fue en la República Dominicana, gracias al inmenso Danilo Medina.
Me pongo al servicio de las agencias de inteligencia del Estado para hacer las “delaciones premiadas” patrióticamente necesarias para develar los oscuros planes del movimiento verde.  El país debería estar de júbilo… ¿y qué pasa?
Compañeros Sigfrido y Carlos Amarante: a sus órdenes, listo para cualquier misión, menos para poner drogas. Compañero Franklin Almeyda, lo siento: usted ni nadie podrá impedir la reelección indefinida de Danilo; a partir de hoy me tendrá de frente.  Por mandato de la historia, el nuevo y gran benefactor estará ahí mientras respire; no creemos en leyendas de viejos vientos. ¡Sieg heil, Danilo!
http://acento.com.do/2017/opinion/8455494-cronica-una-conversion-danilista/
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por Cleide Carvalho #Odebrecht

niega vivo de petición de escritura y dice Lula gira 'partido político' interrogatorio evento

El ex presidente se reunirá con el juez el 10 de junio, miércoles
por 

Juez Sérgio Moro elogió los cambios realizados en el proyecto de texto sobre el abuso de autoridad - Andrei los Heuler / AFP / 23.11.2016
SAO PAULO - El juez Sergio Moro negó en la mañana del lunes que la petición de la defensa del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva a la audiencia el próximo miércoles no sólo muestran el testigo, pero el juez y los demás presentes durante el interrogatorio. En su resolución, el juez dijo que el ex presidente y su defensa tienen la intención de convertir el interrogatorio en un "evento político del partido."
Uno de los objetivos de PT en escribir la declaración, de acuerdo con el columnista del blog Lauro Jardim , es el uso de las imágenes de la campaña anterior presidente en 2018. Al negar la solicitud, Moro cita como ejemplo el llamado de militantes del PT a expresiones de apoyo en Curitiba. De acuerdo con él, la grabación de la parte de la audiencia con "fines políticos partidistas no puede ser permitida, ya que está prohibido con el fin de un proceso penal."

"No ignoran los acusados ​​Luiz Inacio Lula da Silva y su defensa tienen la intención de transformar un acto normal de los procesos penales, la oportunidad cuestionamiento que el acusado tiene que defenderse en un evento de partido político, que tiene, por ejemplo, los llamados militantes partidarios de manifestaciones en apoyo del ex presidente en esa fecha ya esta ciudad, como si algo más allá del interrogatorio iba a suceder. Así que hay un riesgo de que el imputado y su defensa desean registrar también la audiencia, audio y video, y no con propósito o con fines privados consistentes con los aceptados por el proceso, por ejemplo para permitir el registro fidedigno de lo que sucedió con fines de procedimiento, pero con fines partidistas, absolutamente ajeno a la finalidad del proceso ", dijo Moro en la orden.


La defensa de Lula dijo que enviaría a la queja OAB sobre la acusación hecha por Moro, que Lula y sus abogados podrían utilizar las grabaciones realizadas en la audiencia a "fines políticos del partido." Dijo que es un grave error decir que fueron llamados manifestantes a Curitiba y que está actuando como un político es el juez, que pidió "partidarios a través de videos caseros," no la defensa de Lula.
El fin de semana, el juez Sergio Moro grabó un video publicado en Facebook pidiendo partidarios chorro de lavado no ir a Curitiba para evitar confrontaciones.
Moro dijo que se escucharon en el proceso en otro lugar, ya que los fiscales federales y abogados para Léo Pinheiro, ex presidente de la OEA "con los mismos derechos que el ex presidente" y que todos de acuerdo en que la defensa de Lula hizo una grabación.
También dijo que la forma actual de la grabación, se centró en el declarante no resulta en perjuicio del acusado.
"La cámara está enfocada en el testigo, acusado o testigo, porque es la pieza relevante de la prueba, que será evaluada por los jueces de diferentes instancias. No hay intención de perjudicar al acusado o sugerir su culpabilidad con este enfoque, tanto es así que testimonio de testigos, que no sufren ninguna carga se registra de la misma manera. de hecho, esto no es un procedimiento de esta Corte, sino de toda la Cámara Federal de la 4ª Región, para grabar el testimonio con el foco en declarante ", dijo Moro.
La defensa de Lula será de interés
La defensa de Lula dijo que apelará la decisión y dijo que "se pone sobre una arbitraria". Para los abogados, vale la pena el Código de Procedimiento Civil, que establece en su artículo 367 que la grabación de la audiencia es prerrogativa de un abogado y puede "ser grabado totalmente en imagen y sonido, en medios digitales o analógicos, permite el acceso rápido las partes y órganos de juzgar, con sujeción a la legislación específica ".
Para los abogados, si "el juez está escuchando la grabación de imagen y sonido, Abogado de la parte está también autorizado por la ley para hacer su propia grabación."

Tudo sobre o depoimento de Lula a Sérgio Moro


  • Depoimento será sobre caso do tríplex
    
Ex-presidente da OAS confirma que tríplex era de Lula
Foto: Marcos Alves / Agencia O Globo 27/01/2016
    Foto: Marcos Alves / Agencia O Globo 27/01/2016
    Lula é réu, acusado de corrupção passiva e lavagem de dinheiro no caso do tríplex no Guarujá. O MPF afirma que ele é o verdadeiro dono do imóvel, que teria sido reformado pela OAS. A empreiteira também teria usado dinheiro de propina para pagar o armazenamento do acervo do ex-presidente. Veja todas as acusações contra Lula.
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miércoles, 1 de marzo de 2017

El discurso de Danilo - José Luis Taveras -

El discurso de Danilo

José Luis Taveras - 28 de Febrero de 2017
José Luis TaverasTuve que desechar un día de sol y viento en Cabarete para poder ver al Presidente. Desatender una provocación tan sugerente demandó mucha reciedumbre. A pesar de los titubeos lo hice convencido de que nadie más que mis sentidos podía acopiar la impresión más fiel de sus gestos y apreciar así el valor de sus palabras. No solo quería escucharlo sino escrutar las intenciones de su mirada, como cuando anunció no reelegirse.
Soporté el discurso hasta el aplauso de cierre; inquirí en el meneo visual que se balanceaba entre los dos ángulos del telepronter. Mastiqué cada aliento, inflexión y pausa; advertí y conté hasta los siete saltos al guión discursivo.
Una alocución ordenada en cascada sobre recuentos y promesas, algo así como los vaivenes de un pincel cuando busca retozar con la degradación de matices: de los tonos más claros a los más puros. Las memorias del presidente fueron un estofado de deseos, datos genéricos, cifras apuradas y planes apenas esbozados; algunos aciertos plausibles, pero mucha lluvia sobre lo mojado. El tema que me privó del furioso oleaje del mar fue justamente aquel dejado para calzar, como epílogo, el andamio de la arenga: Odebrecht, Punta Catalina y la impunidad.
Sobre Punta Catalina el presidente se montó en una barata comparsa de lentejuelas al insinuar que el clamor popular por develar sus encubrimientos es una trama del sector generador interesado en boicotear su terminación. Denunció su voracidad, reconoció que el gobierno paga una de las energías más caras del mundo, sin embargo no lo hizo para anunciar propuestas firmes y así, en el marco del pacto eléctrico, rescatar al Estado de su postración ante la depredación de los generadores o para desempolvar el engavetado expediente FONPER sobre el fraude eléctrico, sino para denigrar y asociar el legítimo pedido ciudadano con las apetencias de uno de los oligopolios más devastadores de las finanzas públicas. Esa es la línea discursiva que esperaba la portentosa plataforma de comunicación abonada al gobierno; a partir de este martes se afinarán las notas y sonarán las bocinas con eufórica estridencia. Se le olvidó, sin embargo, decir que es justamente a ese sector “subversivo” y “anárquico” a quien él mismo ha llamado con mucha insistencia para invertir en Punta Catalina, ofreciéndole en venta parte de su participación accionaria. Es perverso jugar a la simulación de esa manera.
Como habíamos presentido, Danilo Medina se pone al lado del movimiento verde, pero no para responder a su reclamo en buena lid, (avalado por más de un cuarto de millón de firmas) sino para evocar con aparente nostalgia los años perdidos de su rebeldía estudiantil. La ciudadanía no aspira a estimular viejas añoranzas cívicas, ni a inspirar poesías épicas; quiere que un presidente sensato atienda una petición justa y racional: nombrar a gente independiente en la gestión judicial del caso Odebrecht que le inspire la confianza que no ha logrado la palabra ni el accionar del presidente.
Como quien quiere apresurar su plan, Danilo Medina proclama que en el caso Odebrecht la población se sorprenderá de lo que vendrá. Claro, es políticamente imperativo comenzar a dar señales en una investigación secreta que lo mejor que ha logrado es un descargo penal a favor de la principal acusada. No hay que ser un observador muy agudo para suponer lo que sigue: una pasarela de exfuncionarios de cierto relieve con medidas de coerción a cuesta. Para dar el golpe de efecto las prisiones preventivas vendrán en paquetes aún para el caso de los Tucano. Presumo que don Víctor Díaz Rúa, el más odiado de todos los sospechosos, deberá estar preparando sus mochilas, obvio, sin su Rolex. Las carpas del circo se desplegarán a su máximo estiramiento en medio de los petardos mediáticos más trepidantes.
El presidente le envió un mensaje subliminal a la comisión de Agripino, dándole las coordenadas para las conclusiones de su informe. Dijo que no detendrá las plantas de carbón de Punta Catalina si se demuestra fuera de toda duda razonable que el proyecto “se realizó de acuerdo a los más altos estándares, si su precio es efectivamente más bajo que el promedio y si todas las firmas internacionales que participaron en la licitación actuaron con responsabilidad”. La comisión trabajará denodadamente para despejar toda duda de que eso fue justamente así, aunque, para ayudar a la apariencia, destacarán algunos fallos y menudas irregularidades.
El discurso del presidente, lejos de renovar confianza, confirmó que el gobierno no va a hacer concesiones en su estrategia para mediatizar el alcance de las acciones para que no desborden los límites políticamente convenidos. Muchos esperaban un discurso dócil, comprensivo y consecuente con las aprensiones de la sociedad. Danilo Medina fue desafiante, frontal y contestatario. Veremos si esa actitud de aparente fortaleza podrá tolerar lo que guarda la caja de Pandora en Brasil. Entonces sabremos si se seguirá cantando la rumba Odebrecht sazonada con el famoso estribillo: “caiga quien caiga”. http://acento.com.do/2017/opinion/8435423-el-discurso-de-danilo/
José Luis Taveras
Letras Libres
Abogado corporativo y comercial, escritor y editor.

martes, 7 de febrero de 2017

Las bolas del Procurador / José Luis Taveras

Las bolas del Procurador

José Luis Taveras - 7 de febrero de 2017
José Luis TaverasEl Procurador resbala en un campo minado. Su trabajo no es fácil: por un lado, debe evitar que la investigación se le vaya de la mano y alcance a intereses muy sensibles del gobierno; y, por el otro, debe convencer a una sociedad escéptica y vigilante que él actúa al borde de esas presiones entregando resultados oportunos y creíbles. El reciente acuerdo con Odebrecht lo deja sin maniobras. El caso llega así a un punto irreversible donde no podrá seguir obrando de forma ambivalente. Le llegó la hora de sudar.
Hasta ahora la gestión de la investigación ha insinuado un guión político revelado en tres fases:
  1. a) Sacar a Odebrecht del escenario. El Procurador lo logró de forma rápida y resuelta con un acuerdo relámpago (anunciado tempranamente y concertado poco tiempo después) que desarraiga a la empresa del proceso y la deja felizmente habilitada para seguir operando en el país. Así, Odebrecht queda liberada de la onerosa de carga de tener que imputar, como acusada, a los sobornados. Sortear el riesgo de tener en el proceso a una confesa infractora es un gran alivio para el gobierno; ahora el funcionario judicial asume de forma absoluta ese control pudiendo jugar discrecionalmente con los nombres dispuestos a servir a la posible expiación judicial del caso.
  1. b) Dejar el papel de Odebrecht a cargo de un tercero parcial. Este acto fue espectacular y se reveló en el opening de la trama para que no quedaran dudas. El libreto lo interpretó Ángel Rondón que, consecuente con el designio político, dijo que fue él quien recibió el dinero que ahora Odebrecht se obliga a pagar. El acreditado cabildero alega que este pago lo recibió a título de “representante o agente comercial” para exculparla y de paso liberarse. Ahora tenemos a Odebrecht fuera del proceso como acusada (no así como testigo) y en su lugar a un amigo del presidente asumiendo la responsabilidad única, personal y directa en la recepción de los pagos declarados como sobornos por una sobornante ya descargada de responsabilidad penal. De esta manera todo cuelga de lo que diga o no diga Lutero como Papa.
  1. c) Imputaciones con base en las confesiones u omisiones del tercero parcial y de las diligencias discrecionales del Ministerio Público. Ángel Rondón terminará el proceso manteniendo invariablemente su posición. Nadie lo sacará de esa; así, se libera él y exonera a los grandes nombres; y si no, queda a su libre escogencia a quién acusa y a quién no. Odebrecht, ya fuera del proceso, cumplirá de forma activa con sus compromisos de cooperación judicial, claro, en aquellos casos que selectivamente el Ministerio Público pudiera requerirle, que de seguro serán los que involucran a funcionarios de segunda categoría de pasados gobiernos y uno que otro de esta Administración, quienes, como yihadistas, tendrán la misión histórica de sacrificarse para impedir que la impunidad imponga su verdad, por aquello de “servir al partido para servir al pueblo”. Ya veremos.

A pesar de todo lo anterior, en este apuro del Procurador se aplica un adagio muy socorrido: “lo que va, viene”; así, en los esfuerzos para inspirar confianza en el acuerdo suscrito recientemente con Odebrecht, el Procurador, orondo, se explayó afirmando que con él (el acuerdo) se garantiza el cumplimiento de un conjunto de compromisos asumidos por la empresa extranjera para colaborar en la investigación y en los procesos judiciales que se abrirán en contra de los demás implicados; más concretamente Odebrecht se obligó a: a) proporcionar al Ministerio Público toda la información que le sea requerida, especialmente la delación premiada sobre las operaciones de Odebrecht en el país ofrecida ante el Ministerio Público Federal de Brasil; b) colaborar en las investigaciones locales del Ministerio Público; c) brindar información esencial y útil para esclarecer y comprobar la participación de otros imputados;   y, en general, c) robustecer la acusación del Ministerio Público.
Independientemente de las fragilidades del acuerdo, cuyo análisis trataré después que se haga público su contenido, entiendo que este pesado pliego de obligaciones puesto a cargo de Odebrecht pone al filo las responsabilidades del Procurador en su gestión investigativa y acusadora. Esto así porque con un marco tan amplio y accesible de auxilio judicial como el que presuntamente se obliga la empresa acusada, el funcionario no podrá alegar a su favor la falta de cooperación ni de medios para conminarla a cumplir, como tampoco desaprovechar esta facilidad negociada a su riesgo en apoyo de una investigación seria, meritoria y sustanciosa. Más aún en un escenario donde todo depende de sus diligencias sin una acusada que, por liberarse de una condena y una inhabilitación definitiva, pueda revelar identidades e inculpar más fácilmente. En otras palabras, el Procurador se la está jugando solo y a puro pecho, sin la posibilidad de alegar el incumplimiento de la empresa para justificar las debilidades de la acusación en contra de los demás implicados.
Ante este cuadro prefiero presumir que concluir: primero, que el Procurador no sabe la magnitud social de su responsabilidad, de cuya firmeza pende la gobernabilidad de los próximos años; y, segundo, que, en su defecto, porta los testículos más portentosos que hayan colgado en hombre alguno después de Adán para optar por el camino de la dilución que sugiere la estrategia política. ¿Podría un hombre comprometer de esa manera su credibilidad y arriesgarse? Hasta pensarlo horroriza. Prefiero creer que Jean Alain nos sorprenderá y dejará en el terreno a aquellos que lo consideraban un hombrecillo escaso, dócil y destemplado, que tener que confirmar esos mismos reproches y otros más. Para retozar políticamente con un caso como éste hay que tener bien tendidas y henchidas de testosteronas ambas bolas, porque hacerlo sería una felonía eternamente irredimible; mejor morir.
http://acento.com.do/2017/opinion/8427482-las-bolas-del-procurador/
José Luis Taveras / Letras Libres
Abogado corporativo y comercial, escritor y editor.

martes, 6 de diciembre de 2016

Uno de los asesinos en serio de una patria es, el político corrupto | Trompo Loco - MASADA @TrompoLoco98 @fundacionmasada


Uno de los asesinos en serio de una patria es, el político corrupto
TROMPO LOCO - MASADA
Fundacion Masada Inc
https://youtu.be/C2mLopUbEiA
Publicado el 25 nov. 2014
Trompo loco-Masada: ¡préndele la luz a los corruptos!

Cero Impunidad

9 de diciembre

Solo faltan:

Cortometraje Dolce Vita


Cero Impunidad

 JORNADA CERO IMPUNIDAD

Afiche-MASADA1Es la primera campaña de concienciación colectiva promovida por la Fundación Masada, Inc.

Su objetivo es auspiciar una corriente ciudadana de repudio a la impunidad que arropa el ejercicio de la gestión pública en la República Dominicana con el propósito de sensibilizar a los actores del sistema político.
Esta jornada se concentra estratégicamente en dos proyectos:
a) La producción y divulgación de contenidos y propuestas audiovisuales en formato de cortometrajes sobre la corrupción pública como un modelo antivalor en una sociedad democrática. Estas producciones se promoverán desde esta plataforma para su divulgación masiva en todas las redes sociales. Se trata de un material no comercial, absolutamente educativo, destinado a ser difundido de forma gratuita respetando los derechos y créditos autorales. Serán colocados de forma serial hasta el 9 de diciembre de 2014. Se autoriza a cualquier ciudadano, organización o medio a su uso y divulgación siempre que no sea con fines lucrativos, partidistas o proselitistas.
b) La realización de una protesta emblemática denominada “Cero Impunidad” el día 9 de diciembre, declarado por la ONU como el Día Internacional contra la Corrupción. Esta jornada consistirá en el encendido de las luces de todos los vehículos de motor en circulación por todas las vías del territorio nacional en repudio a la impunidad, desde la seis de la mañana hasta las seis de la tarde.
Fundación Masada, Inc. no promueve, acepta ni tolera acciones ni métodos de violencia de ningún género.
Fundación Masada, Inc. convoca a todas las asociaciones, fundaciones y entidades culturales, educativas, comunitarias, ciudadanas o sociales a integrarse en la organización y promoción de esta jornada. Con tal propósito le indicamos nuestros contactos:
info@masada.com.do
809-582-4444
Aleyda Quiñonez

Flyer-Masada
Descargas
http://www.masada.com.do/no-impunidad/
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Trompo Loco le responde al alcalde por la Torre Eiffel (compártelo)

martes, 1 de diciembre de 2015

Si mal no recuerdo, ¡no todos somos pendejos! / Por José Luis Taveras

Si mal no recuerdo, ¡no todos somos pendejos!

Por José Luis Taveras. 1 de diciembre de 2015 
Esta extraña embestida en contra de la corrupción judicial es sintomática y sospechosa; nació enferma, no es sincera.
José Luis Taveras

José Luis Taveras

Abogado corporativo y comercial, escritor y editor.
Los que controlan el poder son diestros titiriteros. Mueven los hilos de la trama política con el pulso de sus finas pericias, convencidos, quizás, de que conducen a una manada de monos. En sus dominios, pocas cosas suceden fortuitamente, más bien lucen animadas por cierto dirigismo: una especie de mano invisible que fabrica situaciones, desvía atenciones e induce percepciones en la justa línea de sus estrategias.
Después de la sentencia de la Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia a favor del senador Félix Bautista, el Procurador General de la República gritó al viento su despecho y confesó su desconfianza en la Justicia. En su aparente desconcierto, insinuó la intención de no recurrirla en casación. No obstante, mientras el plazo para hacerlo corría, algunos ilusos interpretaron su declaración como una reacción momentánea. En su candidez le creyeron cuando, al introducir el expediente, el funcionario prometió llevar el caso hasta las últimas consecuencias. El plazo finalmente venció y el Procurador calló; según la prensa, “tiró la toalla”. Era fácil justificarlo: ¿Para qué hacerlo si ya se sospechaba el resultado? No, absolutamente no. Ese simplismo es irresponsable, ligero y aprensivo; con su omisión, Francisco Domínguez Brito responde a una decisión política.
El Procurador le dio la espalda a su obligación pública para evitar una prolongación del caso al periodo electoral como premisa implícita del pacto negociado entre las facciones del PLD; de paso, le sorteó un sudoroso trance a la Suprema Corte de Justicia. De haber recurrido, cada juez tendría que mostrar su desnudez en un clima de dobleces, suspicacias y evasiones. Supongo que algunos hasta soltaron el aliento.
Vencido el plazo, se desata una épica cruzada de “moralización” de la Justicia con rápidas investigaciones disciplinarias y públicas a jueces penales que presuntamente aceptaron sobornos para favorecer a imputados de crímenes de sangre. Reaparece otro procurador, infundido y “virilizado”, proponiendo hasta la convocatoria del Consejo Nacional de la Judicatura para elaborar políticas públicas de saneamiento del aparato judicial. El David que no pudo recurrir una sentencia en el caso de corrupción pública más grande de la historia ahora toma aire de Goliat para plantear la discusión de una reforma judicial de microondas. Pero lo más hilarante de la comedia es que en cuestión de horas se prende un romance lúbrico entre el Presidente de la Suprema Corte de Justicia y el Procurador para investigar y perseguir mano a mano a jueces del Poder Judicial. Sí, la misma Suprema Corte espuria que hace apenas días resentía el máximo representante del Ministerio Público. Súbitamente se propaga un dengue moralizador que hace olvidar la impunidad, esa que malversa la defensa inmunológica del Estado. Se despliegan entonces las carpas del circo para crucificar a la jueza Awilda Reyes y redimir, con el olvido, a los jueces políticos que premiaron la corrupción pública. Seamos coherentes: ni una cosa ni la otra. En el mundo de apariencias que vivimos, el pecado de la jueza no es más abominable que haberle cercenado el brazo ejecutor a la Justicia para castigar el robo público. Sin pretender legitimar jamás su proceder, el dinero presuntamente aceptado por la jueza es un lunar en el cuerpo si se compara con la sentencia que decretó la impotencia del sistema para tratar el cáncer de su inminente muerte.
Esta extraña embestida en contra de la corrupción judicial es sintomática y sospechosa; nació enferma, no es sincera. Con ella se pretende levantar una columna de humo para tapar la gran trama y de paso acreditarle al gobierno algunos bonos que mejoren su percepción en el tema de la corrupción, materia que hasta ahora ha reprobado deshonrosamente. Jugar a la política con la Justicia es siniestro. Y eso es lo que se está haciendo con este despampanante destape.
Evitemos la estridencia y dejemos que el Poder Judicial actúe en el normal desempeño de sus controles disciplinarios y punto. Si hay que procesar penalmente, que se haga, pero sin tramoyas. Ahora, si vamos a adecentar a la Justicia, empecemos por el tronco y extirpemos aquellos nudos y malformaciones que llevaron al mismo Procurador a declarar su decepción, ¿o somos locos? El problema medular de la Justicia reside en el germen político. Desde que se incorporaron políticos como jueces, su credibilidad e independencia colapsaron. Todo lo que se haga eludiendo ese problema es cosmético y, a lo más, remedial. La perversión del sistema judicial nació con los retorcidos pactos políticos y las agendas de impunidad que prohijaron. Lo prudente es que las autoridades judiciales no hagan nada en medio del periodo electoral; sería como practicar una cirugía en una sala contaminada. Todo lo que se haga se interpretará políticamente, esté o no animado por ese interés. No perfumemos el cadáver; démosle sepultura, pero después del duelo. http://acento.com.do/2015/opinion/8304321-si-mal-no-recuerdo-no-todos-somos-pendejos/

martes, 28 de julio de 2015

Danilo: el presidente de la cara roja

Por José Luis Taveras. 28 de julio de 2015 - 12:14 am -  Danilo: el presidente de la cara roja
Entrar a un segundo mandato sin rupturas claras con ese esquema es desgastante. De ganar, Danilo no encontrará el colchón político que le brindó la antipatía de Leonel. Será un gobierno predecible, aburrido y cansado.
José Luis Taveras

José Luis Taveras

Abogado corporativo y comercial, escritor y editor.
Danilo llegó atado. Le adeudaba gratitud a Leonel por haber puesto el Estado a favor de su campaña, pero con la carga de sus contratistas como pasivo de la heredad. Estratégicamente, Danilo fue colocando a su gente en posiciones de grandes presupuestos, mientras el poder le devolvía las lealtades políticas abandonadas. A finales del segundo año, la vida le sonreía plácidamente al presidente: una popularidad épica sobre los escombros de Leonel, el control político de los órganos del partido y las insinuantes posibilidades de una reelección. Obviamente, no todo bajó del cielo. Se hizo un trabajo fino y callado a imagen y semejanza de la personalidad del gobernante; solo habló la indiscreta dermatitis de su cara. La inflamación alcanzó los tonos más acentuados precisamente en los tiempos en que Quirino llegaba al país con bultos llenos de lodos y facturas, esos que dejaron sin fuerza a los vientos de El León y que desataron la furia de los Castillo. El rostro del presidente me recordaba La Máscara de la Muerte Rojade Edgar Allan Poe.  Sospechaba de las turbulentas presiones internas que sacudían su mundo interior, dejando que los hechos hablaran sin poder decir lo que hacía. Lo que siguió fue mejor de lo esperado: en un tiempo casi medido, Leonel se volvió un harapo, la prohibición constitucional fue desmontada, los furibundos Castillo salieron del Gobierno, el PRD se rindió a sus pies, la oposición política, lánguida y perezosa, siguió durmiendo mientras las encuestas han dejado en el techo la popularidad del presidente ¿Y a dónde se fue su dermatitis?…
La cara del presidente habló por su silencio. El rubor nos dirá cómo andan las tensiones disimuladas o la verdad callada. La dermatitis de Danilo, simple o atópica –poco importa– es más sincera que su palabra; sus matices desabrigarán las apariencias. No soy dermatólogo, mucho menos enciclopedista, como presume la media de los dominicanos, pero a pesar de lo que me digan los que saben, el presidente, de personalidad tímida y calculadora, somatiza su estrés. Su flácida piel nos dirá lo que la prudencia o la conveniencia tapan, sin reparar en las raíces genéticas, inmunológicas, alérgicas, infecciosas o emocionales de su afección cutánea. No me persuaden las teorías, creo más en la cara que en las pocas palabras del presidente. Su dermatitis es generosamente sincera, pero descaradamente desleal.
Danilo empieza a disfrutar su presidencia; luce relajado, confiado e imperturbable. Le tengo miedo a ese confort. Es generalmente el estado que preludia los envanecimientos del poder, aquello que algunos suelen llamar la cresta del trono.  Me convence un presidente ocupado, pero también preocupado. En un momento parecido de su mandato, Leonel se “ocupó” de su proyección internacional haciendo diez viajes por año; estaba, sin embargo, muy despreocupado. Un presidente relajado es una tentación para el ocio y los negocios del poder, para las indulgencias y los inventos políticos. Por eso no es casual que regularmente la crisis de los gobiernos empiecen en la segunda mitad de sus periodos.
Una de las despreocupaciones de Danilo que más me ocupa es la corrupción. Esta realidad alcanzó niveles frustratorios cuando en la semana antepasada el gobierno hizo un destemplado llamado a sus funcionarios a presentar su declaración patrimonial. Es bochornoso ver cómo todavía un simple trámite genera tanta apatía sin un régimen de consecuencias reales. Si para esa menuda diligencia hay que rogar –o joder– tanto, habrá que imaginar para procesar judicialmente a un funcionario. La lucha en contra de la corrupción perdió interés en la agenda del presidente, si alguna vez lo tuvo.
No es ocioso recordarle a Danilo que lo que redime o condena a un presidente en la América Latina de hoy es su decisión frente a la corrupción, convertida en la principal demanda social de la región –Guatemala, Honduras, México, Panamá, Brasil–. Su espejo es Dilma Roussef, cuyos programas han inspirado en parte las políticas sociales del gobierno de Medina. Esta señora, a los quince meses de su gobierno, alcanzó un 77 % de popularidad, puntuación récord en la historia política de su país. Hoy, la misma señora está a punto de imponer otra marca: la más baja popularidad, con un 7.7 %, acosada por el infame escándalo de la estatal Petrobas, en el cual el 69.2 % de la población cree que ella tuvo algún tipo de culpa y el 62 % se muestra a favor de llevarla a un juicio político para destituirla del cargo. Las tendencias mundiales de la participación social en los procesos políticos recientes están transmitiendo mensajes claros a los gobiernos: abrir es mejor que tapar; investigar es mejor que archivar; la impunidad es más subversiva de la gobernabilidad que las crisis económicas.
Sepa el presidente que hay ojos detrás de sus ejecutorias, de las obras y contrataciones públicas, como las plantas de carbón, proyecto que ya algunos leonelistas aseguran que con su sobrevaloración el círculo político-empresarial del presidente pretenderá el posicionamiento económico que no ha logrado; le llaman eufemísticamente “La Tercera Línea del Metro”.  Danilo no ha hecho nada distinto ni relevante en el tema de la corrupción pública. El modelo de gobierno de “haciendas” personales sigue inmutable y con los mismos ministros, ajados y, en algunos casos, repulsivos. Entrar a un segundo mandato sin rupturas claras con ese esquema es desgastante. De ganar, Danilo no encontrará el colchón político que le brindó la antipatía de Leonel. Será un gobierno predecible, aburrido y cansado. Un gran compromiso con la ética pública como eje de una nueva administración y con rostros nuevos deberá ser revitalizador, de lo contrario tendremos que acostumbrarnos a las erupciones cutáneas de un presidente frecuentemente en apuros. De ser así, el ingenio del pueblo lo llamará “el presidente de la cara roja”.
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