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— LuisOrlando Díaz Vólquez (@GUASABARAeditor) July 16, 2019
Fotografía de archivo del 14 de junio de 2011 que muestra al expresidente peruano Alejandro Toledo. (EFE/SAÚL MARTÍNEZ)
El expresidente peruano Alejandro Toledo (2001-2006) fue arrestado este martes en Estados Unidos como parte del pedido de extradición hecho por las autoridades de Perú para procesarlo por presuntos actos de corrupción vinculados con la empresa Odebrecht, informó el Ministerio Público peruano.
La detención preventiva de Ollanta Humala, expresidente de Perú, inquieta en ese país donde otro expresidente, Alberto Fujimori, está en la cárcel y uno más, Alejandro Toledo, es buscado por la justicia. La sentencia contra Lula da Silva confirma que ser expresidente ya no garantiza la impunidad.
El expresidente de Perú Ollanta Humala es escoltado por policías a la cárcel de Diones, en Lima, donde también está preso el expresidente Alberto Fujimori.CreditMartín Mejía/Associated Press
BUJAMA, Perú – Un expresidente que va a la cárcel produce una sensación inquietante, un leve desequilibrio, como si en alguna parte del simbólico edificio de la nación se hubiera retirado una pieza y ahora no se sabe cómo se comportarán las restantes.
En los últimos 16 años, el Perú ha tenido una racha de cinco presidentes constitucionales. Récord absoluto en un registro que ya va para los dos siglos. El primero, Valentín Paniagua, fue designado de urgencia en medio del derrumbe del régimen de Alberto Fujimori, dejó un buen recuerdo pero gobernó menos de un año. Alejandro Toledo, su sucesor, tiene orden de captura internacional y vive en California, a la espera que un juez estadounidense decida su destino. El siguiente, Alan García, vive en Madrid, visita Lima y no tiene requerimientos con la justicia, aunque su nombre ha sido mencionado en multitud de casos de corrupción. El último, o penúltimo de la sucesión, Ollanta Humala, junto con su poderosa pareja, Nadine Heredia, acaban de ser detenidos.
El cargo tiene riesgos laborales insostenibles. Se supone que los expresidentes son la voz de la experiencia, en algunos lugares hasta los consideran objetos suntuosos e inútiles como jarrones chinos, pero en el Perú desde hace mucho tiempo, son el centro de encarnizados debates políticos. Es la transfiguración en cuatro o cinco personas de un malestar colectivo, de algo que ocurre en la conciencia de millones de personas: la bancarrota o crisis generalizada de las maneras que los peruanos tienen para organizarse y representarse políticamente. Y apenas es la cumbre de una enorme montaña, debajo de ella se encuentra el país flotante y siempre inesperado, que atraviesa los tiempos sin dirigencias, élites, ejemplos compartidos que marquen un rumbo.
Por eso, las vicisitudes judiciales de la pareja Humala-Heredia deben ser vistas en el plano más amplio de una disolución paulatina, un hundimiento del que no se sabe qué puede resultar. La escalera descendente ha sido proporcionada esta vez por el caso Lava Jato. Hace 16 años fueron los videos que grababa Vladimiro Montesinos como chantaje y autobiografía. Con una periodicidad aproximada a los grandes desastres del fenómeno de El Niño, cada tres lustros los drenajes del sistema político se obstruyen y nos vemos obligados a vivir en la emergencia, hasta que el barro se seca.
Cierto que no deja de ser un consuelo que el sentimiento anticorrupción se haya extendido a los más diversos estratos, aunque cada cual lo haga por distintas razones y la introspección sea muy rara.
Como cada escalón, el último tiene rasgos peculiares y hasta únicos. Se trata de una pareja de esposos, “la pareja presidencial” se les llamaba hace menos de un año. Lo conyugal, desde los chistes sexuales hasta los ataques políticos, ha alimentado a la prensa, la televisión y la maledicencia pública durante cinco años. En general, nadie los defiende, aunque muchos piensan que no son las principales cabezas que hay que cobrar. Están solos, abandonaron a sus aliados y no crearon nuevas alianzas. El aparato de los negocios, los medios, la sociedad mejor establecida, la misoginia nacional, nunca los llegó a aceptar, aunque no fueron ni por asomo el Chávez andino y la Cristina criolla que tanto los desvelaba.
El exmandatario Alberto Fujimori es escoltado por policías desde su casa en Santiago de Chile hacia donde fue llevado a Perú para enfrentar cargos de corrupción y violaciones de derechos humanos, el 22 de septiembre de 2007.CreditKyodo News/AP Photo
En realidad, no podían ser de otro modo: su impericia política era notable. Eran una pareja afortunada y ambiciosa que volvió a encontrar el modo de cruzar al otro lado del espejo de nuestra representación política. Acto asombroso, demostrado reiteradamente al menos desde los tiempos de Alberto Fujimori, como prueba de lo mágico y profundamente irracional de esas rifas colosales que los peruanos organizan cada cinco años bajo el nombre de elecciones generales.
Esto ocurre en el año uno de la era Trump. Pocos días antes, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva del Brasil, algo así como el CEO de la casa matriz de la corrupción continental, recibió una condena de nueve años de prisión. Ya nadie confía en sus presidentes y el Perú cree tener el privilegio y el espanto de marchar adelante en este fenómeno extendido. Una nueva reedición de la vieja frase del poeta Cesar Moro: “En todas partes se cuecen habas, pero en el Perú solo se cuecen habas”.
Los caminos judiciales son inescrutables, aunque es probable que la detención de los Humala-Heredia no dure mucho tiempo, se discute su carácter “preventivo”. Pero, al menos para él, los problemas con la justicia apenas acaban de comenzar. Se presenta en el horizonte el juicio de Madre Mía, un lugar remoto de la Amazonía donde Ollanta Humala, bajo el seudónimo de Capitán Carlos, sirvió durante los años de la guerra contra Sendero Luminoso. Fosas clandestinas, cuerpos exhumados, testimonios, las pruebas contra él se siguen reuniendo, y si se presentan con todo su aterrador significado, es posible que el juicio de Madre Mía se convierta en la madre de todos los juicios, donde se sopesarán los actos de un hombre, pero también los de una institución y sus formas de hacer la guerra.
Pero todo esto es demasiado difícil de digerir en un solo bocado. Por el momento se le acusa de haber recibido 3 millones de dólares para su campaña electoral. La flagrante hipocresía que envuelve estos procedimientos es que todos saben que los principales candidatos recibieron otros tantos “aportes”, millones más, millones menos, de la misma fuente o de manos todavía más oscuras, como el narcotráfico, la tala de madera o la minería ilegal. Por eso, tal vez, una súbita conmiseración por el caído ha ganado los ánimos de algunos de sus peores enemigos en los últimos días. Después de todo, nadie sufre el síndrome del expresidente preso como otro expresidente que todavía está libre.
El Poder Judicial peruano descartó que exista "persecución política" contra el expresidente Alejandro Toledo y afirmó que es él mismo quien está "politizando" su caso con su negativa a participar en el proceso.
Orden internacional de captura
Duberlí Rodríguez, presidente del Poder Judicial del Perú, se expresó así en la cadena estatal TV Perú, en donde respondió a las denuncias que Toledo en una entrevista a la Agencia Efe que han tenido amplia repercusión en el país andino.
Allí, el expresidente (2001-2006) afirmó que no tiene intención de regresar a Perú para afrontar a la justicia, que lo acusa de haber recibido sobornos multimillonarios por parte de la constructora brasileña Odebrecht, porque en su país existe una "conspiración" impulsada por sus rivales políticos Keiko Fujimori y Alan García que han manipulado a los jueces y que impediría que él tuviera un juicio justo.
Rodríguez consideró "una equivocación" de Toledo el presentar así el caso que se sigue en su contra y explicó que, entre otras cosas, el pedido internacional de captura y el de prisión preventiva que pesan contra él son "provisionales" y se deben precisamente a su negativa a participar en el proceso.
Rodríguez: "Jueces en Perú son nombrados por órgano autónomo”
El juez recordó además que en Perú los jueces no son designados por el Congreso de la República, ni por el Poder Ejecutivo, sino que son nombrados por un órgano constitucional autónomo.
"Y, por último, existe la prohibición expresa de que un juez esté inscrito en un partido político y, mucho menos, hacer labor partidaria, entonces este argumento es reiterativo que no tiene sustento porque si hubiera persecución, ¿quién lo persigue?", añadió.
El titular de la Corte Suprema peruana afirmó además que en todo momento se ha mantenido el derecho a la defensa de Toledo, cuyos abogados asistieron a las audiencias que se han seguido en este caso y recordó que todavía nadie lo ha juzgado, sino que solamente está siendo investigado.
"El Poder Judicial solo resuelve medidas cautelares y otras acciones similares, pero si el Ministerio Público presenta una denuncia habrá un juicio oral y ahí se definirá si es culpable o no", explicó.
Los reclamos judiciales contra el exmandatario surgieron en febrero último, después de que el representante de Odebrecht en Perú, Jorge Barata, revelara que la empresa pagó 20 millones de dólares a Toledo para facilitar sus negocios en el país y adjudicarle a la constructora varios proyectos de gran envergadura.
JOV (efe, Terra)
ENTIENDA LA OPERACIÓN LAVA JATO
El inicio
El 17 de marzo de 2014, la Policía Federal lanzó la Operación Lava Jato, que investiga una megarred de lavado y malversación de fondos que involucra a políticos, Petrobras y grandes contratistas en el país. El nombre se tomó de la gasolinera de Brasilia donde la PF ejecutó 81 órdenes judiciales el mismo día 17. Uno de los primeros detenidos fue el cambista de dinero Alberto Youssef (foto).
El titular del 16 Juzgado Penal de Lima, Mario Guerra, ordenó hoy la detención preventiva por 18 meses contra el expresidente peruano Alejandro Toledo (2001-2006), su esposa Elianne Karp y otros procesados por el caso Ecoteva, tras incluir en este la denuncia por el presunto soborno de la empresa Odebrecht.
Se trata de la segunda orden de detención contra Toledo, después de que otro juzgado dictó, en febrero pasado, su captura por el presunto soborno de 20 millones de dólares entregado por Odebrecht al exmandatario para adjudicarse la construcción de dos tramos de la carretera Interocéanica sur. La orden de detención se hace extensiva también al empresario Josef Maiman, quien creó la empresa Ecoteva con la suegra de Toledo, Eva Fernenbug, y a su exjefe de seguridad Abraham Dan On.
El expresidente peruano y su esposa son procesados por lavado de activos a raíz de las comprasinmobiliarias hechas en Perú con fondos procedentes de Ecoteva, una firma creada en Costa Rica.
La fiscal Rosana Villar sostiene que el dinero de la empresa Ecoteva procede de los pagos ilícitos de Odebrecht a Toledo, realizados a cuentas bancarias de Maiman, quien supuestamente transfería los fondos a un entramado de cuentas “offshore” cuyo destino final era Ecoteva, investigada en Perú desde hace cuatro años.
No obstante, el abogado del exgobernante, Roberto Su, declaró a los periodistas que se ha cometido una “doble incriminación por los mismos hechos”, y que desconoce los fundamentos porque el juez no ha entregado la resolución a las partes. “Hemos apelado a ciegas porque no sabemos cuáles son los fundamentos”, agregó.
Mario Vargas Llosa pide que expresidentes peruanos aclararen vínculos con Odebrecht
LIMA. – El Nobel de LiteraturaMario Vargas Llosa instó a los expresidentes Alejandro Toledo y Ollanta Humala, a quienes apoyó en el pasado, a aclarar las acusaciones que enfrentan en el escándalo de corrupción de la brasileña Odebrecht en Perú.
“Los estadistas corruptos, presidentes, ministros, funcionarios, deben ser castigados e ir a la cárcel”, dijo Vargas Llosa, quien visita su ciudad natal Arequipa, 1.000 km al sur de Lima, en compañía de su novia Isabel Preysler.
“Por supuesto (que me siento decepcionado)”, admitió en relación al escándalo en que están envueltos ambos políticos a quienes respaldó en sus aspiraciones presidenciales.
“Un hombre público debe cumplir con la ley, ser el ejemplo para que los ciudadanos cumplan con la ley. Si han delinquido, hay que exigir que sean muy severamente sancionados”, resaltó Vargas Llosa.
El escritor peruano aseguró que Toledo (2001-2006), habría cometido un delito, aunque en el caso de Humala (2011-2016), matizó que más bien incurrió en una infracción a la ley peruana.
“En el caso de Alejandro Toledo me parece muy claro, en el caso de Ollanta Humala no me parece demasiado claro porque aparentemente si hubo delito, el delito consistió en que le dieron dinero para una campaña electoral, algo que no estaba prohibido en Perú”, dijo Vargas Llosa a periodistas en Arequipa.
Los dos expresidentes son investigados por la fiscalía en el marco del caso de corrupción que protagonizó Odebrecht en Perú. Toledo es acusado de haber recibido una coima de 20 millones de dólares para otorgar a la empresa brasileña la concesión de la construcción de la carretera interoceánica, entre Brasil y Perú, inaugurada en 2006.
Un juez pidió prisión preventiva para Toledo, quien reside en California, Estados Unidos, donde trabaja como investigador en la Universidad de Stanford.
Perú gestiona su extradición desde hace más de un mes. “Espero que Toledo regrese al Perú o lo regresen, que venga y dé una explicación, que se defienda con todas las garantías que debe tener en un sistema democrático. Si se demuestra que ha delinquido, debe ser castigado”, afirmó el Premio Nobel de Literatura 2010.
Humala, por su parte, es investigado por un presunto aporte de tres millones de dólares de Odebrecht para la campaña electoral que lo llevó al poder en 2011.
Sede de Odebrecht en São Paulo, en diciembre pasado.SEBASTIAO MOREIRAEFE
Un equipo especial del Ministerio Público peruano detuvo la tarde de este lunes a Juan Carlos Zevallos, expresidente del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte (Ositrán) en el segundo Gobierno de Alan García(2006-2011). A Zevallos se lo acusa de recibir 750.000 dólares en sobornos para favorecer a Odebrecht, acelerando la emisión de los certificados de avance de obra en la ejecución de los tramos II y III de la Carretera Interoceánica Sur, que une Perú y Brasil.
Estos certificados suelen ser emitidos a pedido del concesionario, para autentificar cada avance de una obra. Zevallos recibió los sobornos de manera escalonada, entre 2008 y 2013, en cuentas abiertas en la Banca Privada de Andorra. Su captura se debe a las confesiones de Jorge Barata, exrepresentante de Odebrecht en Perú, devenido en colaborador de la justicia peruana, quien dio detalles de estas actividades.
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El expresidente de Ositran fue detenido en su residencia de La Molina. Era investigado por el delito de enriquecimiento ilícito en el ejercicio de su función entre los años 2007 y 2012. Para incorporarlo en las pesquisas, los fiscales tomaron en consideración un desbalance patrimonial de más de medio millón de dólares, con diversos terrenos en los alrededores de la ciudad de Lima, además de un inmueble de más de 400.000 dólares en el barrio de Camacho.
Ni toda la atención puesta la última semana en Perú por los desbordes e inundaciones, que hasta el momento han costado la vida de 75 personas, ha detenido las tornas de las investigaciones por corrupción vinculadas a Odebrecht. Las operaciones de la empresa brasileña se remontan hasta 1979, habiendo participado en numerosos proyectos de infraestructura como carreteras, centrales hidroeléctricas, proyectos de irrigación, vías de metro y tuberías para transporte de hidrocarburos. En diciembre de 2016, Marcelo Odebrecht reconoció que la constructora que lleva su apellido desembolsó 29 millones de dólares en sobornos a funcionarios de gobiernos peruanos entre 2005 y 2014.
Zevallos es el cuarto funcionario del segundo Gobierno de Alan García detenido por el caso Odebrecht. Antes fueron intervenidos el exmiembro del comité de licitación del Metro de Lima, Edwin Luyo; el exfuncionario del viceministro de Comunicaciones, Miguel Navarro, y el exviceministro de Comunicaciones, Jorge Cuba. La exintegrante del comité de licitación del tren eléctrico Mariella Huerta, se encuentra prófuga de la justicia.