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jueves, 19 de septiembre de 2019

Sobre la posverdad | por Juan Carlos Guerra @JuanCaGuerra

Líneas de Guerra
Sobre la posverdad
Juan Carlos Guerra | 19 de septiembre de 2019 | 12:03 am
Juan Carlos GuerraAhora que está tan en boga el concepto de la posverdad y, sobretodo, que a propósito de las primarias del 06 de octubre se publican a diario encuestas con distintos resultados para cada precandidato, me permito compartir con la lectoría de Acento, unas interesantes reflexiones sobre el tema aparecidas en la revista mexicana Letras Libres el 18 de junio del 2018  bajo la firma de Daniel Gascón, titulado: “Diez apuntes sobre la posverdad”:
“1. La posverdad no es la mentira de siempre. Aunque tampoco está claro lo que es. El Oxford English Dictionary la define como una situación en que “los hechos objetivos son menos determinantes que la apelación a la emoción o las creencias personales en el modelaje de la opinión pública”. Para el DRAE, es la “distorsión deliberada que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública”. Parece más adecuada la del OED. Manuel Arias Maldonado ha escrito que la mejor definición del concepto es una viñeta del New Yorker que dice: “Este ha sido el pronóstico meteorológico demócrata, a continuación veremos el pronóstico republicano.”
No es tanto la frase de Montaigne, según la cual la verdad es una y la mentira son muchas. Es más bien que, como dice Kenan Malik, vivimos en un mundo con demasiadas verdades.
2.Las fake news existen desde hace mucho. Pensemos en casos como los protocolos de Sión o la voladura del Maine. Es célebre la frase que dice que la primera víctima en la guerra es la verdad. Antes eran los Estados y los periódicos quienes tenían más capacidad de creación y promoción de noticias falsas. Una diferencia que presentan las circunstancias actuales es que la facilidad de producción y diseminación permite que estructuras más pequeñas lo hagan. Dos tipos en calzoncillos en un sótano de Macedonia pueden inventar que el papa apoya a Donald Trump y que esa noticia falsa circule. En el nerviosismo de los medios y los gobiernos por las fake news hay un elemento que tiene que ver con la ansiedad que produce la pérdida de un monopolio: el de la intoxicación.
3.Dos elementos más de las fake news. A veces, como en El hombre que fue Jueves, lo que hay detrás de esos actores son los Estados. Y, como ocurre a menudo, lo que dice el otro son fake news: Trump lo utiliza con los medios que publican noticias desfavorables.
4.Se ha hablado mucho de Orwell. Pero el ejemplo en el que se suele pensar (1984) no es muy adecuado. Es una alegoría de un Estado totalitario. Allí lo que vemos es un lugar donde la información –o la desinformación– está canalizada. Un solo poder controla el flujo. Altera el pasado según los intereses del presente. Ahora lo que vemos es un ecosistema donde la información llega de muchos lados: la información rigurosa y la mentira conviven como en un lago donde llega agua de distintos lugares. El objetivo y el resultado es enfangar, dificultar las diferencias, introducir una especie de visión cínica. (Los textos de Orwell sobre el lenguaje y la política, o sobre la visión de la guerra civil española pueden ser más útiles.)
5.Tiene que ver con la pereza mental. Se aprovecha de los sesgos, de lo que preferimos pensar. A lo que encaja con lo que pensamos o deseamos oponemos menos resistencia. Se beneficia de una confusión entre hechos y opiniones: la verdad es lo que se percibe como verdad. Hannah Arendt decía que esa confusión era una de las bases del totalitarismo, una condición para su triunfo.
6.Una anécdota sobre la mentira que cuenta Arendt: Un centinela montaba guardia para advertir a la población en caso de que apareciese el enemigo. El hombre era amigo de las bromas, así que, para divertirse, dio una falsa voz de alarma. Sin embargo, después corrió a las murallas para defender la ciudad de los enemigos que él mismo había inventado. De ello se sigue que cuanto más éxito tenga un embustero y mayor sea el número de los convencidos, más probable es que acabe por creer sus propias mentiras.
7.Se aprovecha también de la confusión, de lo que se ha llamado relativismo epistémico, la aceptación de ese estado de cosas. En el artículo que he mencionado, Malik lo vincula con el posmodernismo, que propicia la erosión de conceptos como universalidad. Este relativismo, que fue dominante en la academia, fue practicado por la izquierda académica: la medicina no es superior a la brujería, se trata simplemente de dos sistemas de pensamiento distintos. Por bienintencionada que sea esa tendencia, por escarmentados que estemos por la arrogancia racionalista de Occidente y sus consecuencias, no hay nada, sostiene Malik, progresista en esa negación del universalismo, en la adopción del relativismo, en la primacía de lo subjetivo sobre lo objetivo.
8.Hay un énfasis en lo identitario y una negación de lo común. La verdad será distinta para unos y para otros, según sus condiciones, y en último término la experiencia es incomunicable. La política de la identidad y el relativismo, dice Malik, puede haber sido adoptada por la izquierda, pero parte de una visión profundamente conservadora. Son ideas que tienen una raíz romántica, contrailustrada. No hay que despreciarlas por completo: la Contrailustración, en cierto sentido, también es parte de la Ilustración. Posiblemente quienes usan la posverdad no piensan en el relativismo epistémico, pero para Malik que la izquierda suscribiera esas tesis la dejó en una posición frágil para defenderse.
9.Las formas de comunicación modernas, con su primacía de la expresión, de lo subjetivo sobre lo objetivo, refuerzan esa tendencia. Y contribuyen –como la fragilidad de los medios, la fragmentación, la facilidad de acceso a la información y de publicación– al desgaste de la autoridad, de la confianza en la veracidad, en una sociedad paradójica: por un lado hay un ethos falsamente igualitario, donde se cuestionan los expertos y se detesta a los pedantes, pero se adora obsesivamente el éxito.
10.La prensa quiere fiscalizarlo todo pero no se deja fiscalizar por nadie. Una parte esencial y simple está en que los periódicos cuenten bien las cosas, hagan bien su trabajo (algo que incluye las soflamas sobre cómo vamos a salvar la democracia –a todos nos gusta un poco de épica–, pero quizá cosas más modestas también como publicar bien las noticias). Ha habido intentos de regulación: por ejemplo, en Francia y en Alemania. También Le Monde puso un sistema de evaluación de la información. Ha habido propuestas de las empresas de tecnología. Todas tienen sus complejidades técnicas y generan dudas. Yo soy instintivamente partidario de la frase de Rorty: “Cuida de la libertad y la verdad se cuidará sola.” Aunque también, como dice Arias Maldonado, las redes están en un Estado de naturaleza: para llegar a Elias habrá que pasar por Hobbes. Una nueva realidad comunicativa requerirá nuevas formas de regulación, sabiendo que en caso de duda debe primar la libertad. “
https://acento.com.do/2019/opinion/8730017-sobre-la-posverdad/
Juan Carlos Guerra
Líneas de Guerra

jueves, 21 de febrero de 2019

El debate de “fake news” de Lusa y Efe abre con llamado a la responsabilidad

FAKE NEWS
El debate de “fake news” de Lusa y Efe abre con llamado a la responsabilidad
EFE - LISBOA 21 / 02 / 2019, 07:09 AM
$!El debate de “fake news” de Lusa y Efe abre con llamado a la responsabilidad
Fernando Garea, presidente de EFE 
El debate sobre la expansión y combate a las “fake news” (noticias falsas) organizado hoy por la agencia de noticias portuguesa Lusa y la española Efe comenzó con un llamamiento a la responsabilidad a toda la sociedad, que afronta un problema serio si acepta contenidos falsos.
Las conferencias, que se desarrollan en el centro Culturgest de Lisboa, fueron inauguradas con mensajes de los responsables de ambas agencias, que pusieron el foco de atención en las nefastas consecuencias que tienen las noticias falsas para la democracia.
Las “fake news”, apuntó el presidente de Lusa, Nicolau Santos, “no son un problema del periodismo, son un problema de las democracias, de los partidos, de los gobiernos, de las empresas y también de las personas”.
Para justificar esta frase, agregó que el “65 % de las personas en todo el mundo se informan en primer lugar a través de redes sociales”, algo en sí un riesgo porque, explicó, ese contenido “no es periodismo”, ya que no hay garantías de que en su creación se utilicen mecanismos como el contraste de información.
Por ello, continuó, “el combate a los contenidos falsos es una cuestión democrática”, especialmente este año en el que se celebrarán elecciones europeas y generales en Portugal y España.
“Es importante que (esos comicios) sean decididos libremente y no manipulados a través de contenidos falsos”, aseveró.
El presidente de Efe, Fernando Garea, subrayó la “contradicción de términos” que supone, dijo, que “hablemos de noticias falsas y que lo hayamos aceptado”.
“Hemos cedido y perdido ya en la primera batalla, la del haber aceptado sin resistencia el término noticias falsas, para definir lo que simplemente es la mentira”, consideró.
Garea afirmó que es “obligación” de los periodistas luchar contra “la pasividad” para “hacer frente a esas mentiras intencionadas y desenmascarar a los autores”.
Y además, “buscar formas eficaces de hacer nuestro trabajo, es decir, para impedir que prosperen esas mentiras, vengan de donde vengan. Es nuestra obligación”, insistió.
La apertura del evento se completó con la intervención de la ministra de Cultura de Portugal, Graça Fonseca, quien opinó que las “fake news” afectan al “futuro de las democracias occidentales y la calidad de la democracia”.
En este sentido, expuso que de entre aquellos que se informan a través de redes sociales “apenas el 32 % saben cuál es el origen de la noticia”, algo sobre lo que invitó a reflexionar.
En este contexto, agregó, las agencias de noticias tienen una “especial responsabilidad” porque, al menos en el caso portugués, dos tercios de las noticias diarias proceden de Lusa.
“Si este primer nivel falla, significará que el 75 % de las noticias de ese día serán falsas”, concluyó Fonseca, para quien los medios de comunicación deben ser “un arma fuerte, capaz también de transformarse, adaptarse y responder” frente a la “competencia” de las redes sociales.
https://www.diariolibre.com/actualidad/internacional/el-debate-de-fake-news-de-lusa-y-efe-abre-con-llamado-a-la-responsabilidad-FG12148397

lunes, 12 de noviembre de 2018

Sobre los engaños y la posverdad, #SepaQue en su último libro: La manipulación del lenguaje, Nicolás Sartorius les combate. Recomendamos leer: "El derecho a decidir es reaccionario"

Nicolás Sartorius: "El derecho a decidir es reaccionario"
CONVERSACIONES EN EL DIVÁN
LUCÍA MÉNDEZ | 12 NOV. 2018
JORDI AVELLÀ
El cofundador de CCOO y ex dirigente del PCE e IU lidera la Asociación por una España Federal y combate los engaños y la posverdad en su último libro: La manipulación del lenguaje.
Lidera usted la que llama «solución federal» al problema territorial de España. ¿Por qué cree que es la fórmula adecuada?
En la época de la globalización, la federación es lo adecuado para negociar con los poderes globales. Hay que ir a una fórmula federal europea. También en España. El Estado de las Autonomías es un sistema cuasi federal que con el tiempo se ha convertido en un falso confederalismo. Cada autonomía se relaciona bilateralmente con el Gobierno. Los presidentes visitan La Moncloa para sacar lo que puedan. Un grupo pequeño o incluso un solo diputado logra lo que no está escrito porque completa la mayoría. Es un sistema disfuncional, negativo e injusto que produce desigualdad. No hay instrumentos propios de una federación para discutir los problemas. El Senado, por ejemplo, no funciona. Ni la Conferencia de Presidentes.
La globalización ha estimulado el crecimiento de los nacionalismos.
Los nacionalismos son muy malos, todos. No diré como Mitterrand que el nacionalismo es la guerra, pero sí que llevó a las dos guerras mundiales. El nacionalismo utiliza un lenguaje que entra como el agua. Lo estamos viendo en EEUU, en Italia. Eso es lo que lleva al racismo y la xenofobia. En España aún no hay ese pánico al inmigrante, pero no tengo tan claro que esa corriente que hay en Europa no pueda llegar aquí. Ahí está Vox.
¿Serviría ese modelo federal para el independentismo catalán?
Si convences a un 15 o 20% de los votantes independentistas ya sería un avance. Muchos son independentistas de última hora, por el cabreo y el malestar de la crisis. Se han enganchado al independentismo porque propone algo.
Aunque sea un engaño.
A falta de otras propuestas, gana el que propone, aunque sea un engaño; ya pasó con el Brexit. Si convences a un 15% ya es algo. Pero nosotros no presentamos la solución federal sólo por el tema catalán. Es una necesidad para el país.
Algunas formaciones de la nueva izquierda defienden el derecho a decidir.
El derecho a decidir es una forma de emboscar el derecho de autodeterminación. En la era de la globalización esto es profundamente reaccionario.
¿Por qué cree que esa izquierda defiende planteamientos reaccionarios?
Porque no entienden lo que está pasando en el mundo. Hubo una época en la que la autodeterminación era progresista. Hoy es al contrario. El Estado nación es cada día más débil. Si divides más, serás un pigmeo. Cada comunidad autónoma podría decidir cómo quiere estar en España, lo cual es de aurora boreal porque cada una podría decidir una cosa distinta. No siempre votar es democrático. Si una parte va a decidir sobre mi destino y yo no voto, eso no es democrático.
En su último libro 'La manipulación del lenguaje' incluye el concepto de «referéndum legal y pactado» que piden los independentistas, entre los muchos ejemplos de engaños.
Es que el referéndum legal y pactado, ni es legal ni es pactado. Es imposible. No es legal porque la Constitución no lo permite, puesto que se modifica el sujeto de la soberanía nacional. Y no es pactado porque no se pacta nada, ya que la pregunta viene dada. Y cuando se habla de un referéndum no vinculante nos están llamando tontos. Un referéndum políticamente va a misa.
Parece que una parte de la izquierda tiene algún problema con la idea de España y con los símbolos nacionales.
La Dictadura hizo un daño terrible y la ultraderecha quiso apropiarse de los símbolos nacionales.
Y ¿por qué la izquierda se lo permitió?
Ahí la izquierda cometió un error. Hay una España progresista en la Historia y en la tradición. Los comunistas de la Transición poníamos la bandera de España bien visible en todos los mítines. El partido comunista que yo conocí tenía clarísimo que había que defender la unidad de España.
Felipe González se preguntaba el otro día por qué entonces fue posible el pacto y ahora los acuerdos parecen imposibles.
En teoría parecía imposible que un comunista se pusiera de acuerdo con un franquista. Pero sucedió. Yo creo que entonces había un factor de riesgo enorme. Si no nos poníamos de acuerdo, el país se iba al traste. Y ahora estamos en una democracia bastante estabilizada.
A pesar de la alta tensión política y de los cambios en el sistema de partidos.
La democracia española es muy fuerte. Ha resistido pruebas muy duras, como el terrorismo y los golpes militares. Se ha vacunado. Los que llegamos al pacto del 78 no es que fuéramos unos santos benefactores. El acuerdo fue posible porque una parte no tenía fuerza para imponerse a la otra. Nuestra generación tenía conciencia de que no se podía volver a los tiempos de la guerra. Conocíamos la Historia.
¿Y los líderes de ahora no?
Yo no creo que los políticos de ahora estén menos preparados que nosotros. Quizá tienen otro tipo de formación, con muchos másters y cosas así. Aunque es verdad que algunos de los debates en el Parlamento son de risa. Están en una campaña electoral permanente.
La crisis catalana está condicionando el debate político español y la falta de acuerdos.
La democracia española puede convivir con el tema catalán. De hecho, convive. Pero no debemos estar toda la vida así, sin cambiar nada, una negociación es imprescindible. Quedarse como don Tancredo no le hace un buen servicio a la Constitución. La reforma del Estatuto catalán podría ser un pacto intermedio.
Eso es lo que ha propuesto el nuevo presidente Pedro Sánchez para rebajar la tensión, y la oposición y muchos ciudadanos le acusan de ser rehén del independentismo.
Los jueces hacen su trabajo, y cuando creen que se ha cometido un delito, acusan. Eso no quita para que se haga una oferta política. Creo que la existencia de presos es lo único que une en este momento al independentismo, un tema sentimental, emocional. Creo que sería un error hacer concesiones no justificables ni justificadas a los nacionalistas. Creo que este Gobierno no lo va a hacer.
¿Cómo se puede negociar nada sobre Cataluña en esta situación?
La manera de encontrarse es que las partes se reconozcan. Es absurdo negar que España sea una nación. Igual que es absurdo negar que las comunidades autónomas tienen poderes estatales, y que pueden existir naciones culturales dentro del Estado.
https://www.elmundo.es/espana/2018/11/12/5be8780346163fc74c8b45a1.html

domingo, 14 de octubre de 2018

La gleba actuante, pero no pensante: Mi posverdad

La gleba actuante, pero no pensante: Mi posverdad

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El Diccionario Etimológico de Helena define la gleba de esta manera: “La palabra gleba viene del latín glaeba, alternante a veces con la forma gleba, que comparte raíz con globus, glomus, glomeris, o gluten. Como globus, la palabra conlleva la idea de aglutinación, de masa aglutinada y pegada”.
El feudalismo de la Edad Media dividió a los seres humanos en castas jerárquicamente dependientes, y este sistema social y económico, evoluciono y pervivió hasta el s. XVIII incluido.
Los nobles y eclesiásticos, divididos en jerarquías piramidales de fidelidades internas, tenían exención de impuestos y una serie de privilegios legales, que rompían la igualdad ante la ley del ciudadano postulada en el mundo romano anterior.
En sus dominios, los feudos lo componían una amplísima población campesina (gleba no trashumante) que estaba vinculada a la tierra en que vivía y de la que no podía separarse.
Ahí debía producir para su subsistencia y principalmente, para sus señores nobiliares y eclesiásticos, que heredaron el dominio sobre esas tierras además de la posesión de los derechos civiles y sociales de los campesinos y sus hijos, de generación en generación.
Durante varios siglos, esta relación simbiótica tuvo varios matices, pero en el fondo, el secularismo siempre imperó en esta relación, llegando a crear una casta social que se denominó “Los siervos de la Gleba”. Esta casta tuvo una naturaleza del tipo “Patronaje” donde los derechos, haberes y deberes se pasaban de generación a generación.: Todo un enclave generacional.
Hago este introito para dejar bien claro que el origen del término Gleba conlleva una dependencia con un “Patrono”, no importa la naturaleza jurídica de este.
Enrique Carpintero, afamado periodista, nos brinda la oportunidad de retroalimentarnos en lo referente a la conceptualización del accionar de la Gleba, utilizando el arquetipo de la Posverdad.
El define la Posverdad como “Un neologismo encubridor que aparece mencionado repetidamente en los medios de comunicación. Este neologismo alude a la distancia cada vez mayor entre los discursos de los políticos y los hechos reales que producen, ya que estos últimos influyen menos en la opinión pública que los llamados a la emoción y la creencia personal. Esto no es nuevo en la historia de la humanidad”.
A mi entender, esta condición secular, desde el punto de vista de los prejuicios comunes, nos otorga la potestad de elucubrar lo siguiente:
Cuando se toma la imaginación (producto final de la cultura que nos rodea) como un conocimiento certero e infalible, caemos en el error de estructurar una falsabilidad basada en prejuicios o en conocimientos tradicionales del saber.
Claro está, que este accionar conduce al error Interpretativo divorciado del entendimiento, veraz y coherente, de la realidad de los hechos circundantes, por lo que nos deja un único camino asequible: La Razón.
A pesar de la descripción que realizase magistralmente el Dr. Joaquín Balaguer Ricardo el 16 de agosto del 1988, sobre el termino gleba, donde resaltó la capacidad de rebelión de este estrato social, los gobiernos subsiguientes han optado por el paradigma de ¨Pagar para no pegar¨.
Nuestra ¨Gleba Insular¨ ya no son aquellos siervos de la tierra o el terrón, que debían inexorablemente labrar de generación en generación, atados ellos y su descendencia, al trozo de tierra que tenían asignado y que en la posteridad del siglo XIX y a principios del XX, auparon líneas de accionar ideológico marxista-leninistas con miras a su redención. Al contrario, hoy día son entes sociales enquistados en los cascos urbanos, no solo periféricos, sino también intraurbanos.
Su presencia se siente en la deambulación de sus componentes por las calles de nuestras ciudades sin en rumbo fijo ni tampoco con una concepción clara de hacia dónde deben llegar. Hacen transito interruptus en cualquier aventura, que les pueda dar dinero, poder o reconocimiento, aun sea de naturaleza delictiva o reñida con las buenas costumbres y la moral.
Su presencia en el ámbito nacional es caldo de cultivo para los peores despropósitos de los políticos corruptos, a través de la manipulación de su ignorancia y necesidades perentorias. Los manipulan con dádivas, coimas y un clientelismo vulgar y deshumanizado, dirigido a conservar los privilegios obscenos de estos hierofantes del poder.
En palabras sencillas y diáfanas: Pasaron a ser de un ente agrario feudal a una masa amorfa manipulable. Esa es mi Postverdad. http://hoy.com.do/la-gleba-actuante-pero-no-pensante-mi-posverdad/

jueves, 11 de octubre de 2018

Bernie Sanders: Trump miente sobre 'Medicare para todos' y ha empeorado la atención médica | @SenSanders Bernie Sanders: Trump lies about 'Medicare for All' and he's made health care worse

Dada la propensión del presidente a mentir sobre casi todo, no es sorprendente que Trump esté distorsionando enormemente lo que hace mi legislación de Medicare para Todos.
Mi respuesta a su desastroso artículo de opinión ayer:
- Bernie Sanders (@SenSanders)
Bernie Sanders: Trump lies about 'Medicare for All' and he's made health care worse
Bernie Sanders, Opinion  Published 2:06 p.m. ET Oct. 11, 2018

Medicare for All is popular because it would save people money and assure them the health care they need. Trump's only defense is to lie about my bill.

LINKEDINCOMMENTMORE
The American people have a very clear choice in the upcoming elections. On one side is Donald Trump and the Republican leadership in Congress, who made throwing 32 million Americans off of health insurance their number one priority in Washington. On the other side is my "Medicare for All" plan supported by 16 senators and 122 House members. It would guarantee everyone could get the health care they need without going into debt at far lower cost than the current dysfunctional system.
And Americans are very clear about which side they are on. In a poll last summer, 70 percent said they support expanding and improving Medicare to cover everyone in our country. They understand that there is something profoundly wrong when our current dysfunctional health care system is designed not to provide quality care to all, but to enable the private health insurance industry and drug companies to make billions in profits.
Despite spending almost twice as much per capita as any other country, 30 million Americans have no health insurance and many more are underinsured with high deductibles and co-payments. Further, the pharmaceutical industry charges us, by far, the highest prices in the world for prescription drugs. It is insane that today it costs an average of $28,000 a year to provide health insurance to a family of four. It is equally insane that one out of five Americans cannot afford the prescription drugs their doctors prescribe.

Donald Trump has only made health care worse

Medicare is the most popularsuccessful and cost-effective health insurance program in the country. Today, only people 65 and older are eligible for it. Americans shouldn’t have to wait that long to get the high-quality health care they need and deserve.
As president, Trump has made our health care system worse. While we were able to defeat his budget which proposed a $1 trillion cut to Medicaid, a $500 billion cut to Medicare and a $72 billion cut to the Social Security disability fund, we were unable to stop other very harmful measures.
As a result of his efforts to sabotage the Affordable Care Act, 13 million more Americans will become uninsured over the next decade while millions more have seen their premiums rise. Further, his administration is working alongside 20 Republican state attorneys general to end the protection that the Affordable Care Act now guarantees to people with pre-existing conditions, such as cancer, heart disease and diabetes. No one can estimate how many thousands of those people will die if they can no longer purchase affordable insurance.
We have a different idea: Expand Medicare to all. My bill would provide comprehensive and cost-effective health care for everyone — without out-of-pocket expenses.
Study after study shows that when we eliminate private insurance premiums, deductibles and co-payments, the average American will pay substantially less for health care than he or she currently pays. For example, a recent study by RAND found that moving to a Medicare for All system in New York would save a family with an income of $185,000 or less about $3,000 per person a year, on average.  Even the projections from the conservative Mercatus Center suggest that the average American could save about $6,000 under Medicare for All over a 10-year period.
Medicare for All not only benefits individuals and families, it would also benefit the business community. Small and medium sized businesses would be free to focus on their core business goals instead of wasting precious energy and resources navigating an incredibly complex system to provide employee health insurance. Equally important, with universal health care, workers would not have to stay at jobs they dislike just because their employer provides decent health insurance. 

Medicare for All is better for seniors

Given the president’s propensity to lie about almost everything, it is not surprising that Trump is grossly distorting what the Medicare for All legislation does. 
Our proposal would not cut benefits for seniors on Medicare, as the president and his Republican allies claim. In fact, we expand benefits. Millions of seniors today cannot afford dental care, vision care or hearing aids because Medicare does not cover them. Our proposal does. In addition, Medicare for All would eliminate deductibles and copays for seniors and significantly lower the cost of prescription drugs. Medicare for All allows seniors and all Americans to see the doctors they want, not the doctors in their insurance networks.
Trump claims that Medicare for All is not affordable. That is nonsense. What we cannot afford is to continue spending almost twice as much per capita on health care as any other country on Earth. We can’t afford the $28,000 it currently costs to provide health insurance for the average family of four.  We can’t afford to have 30 million Americans with no health insurance and even more who are under-insured with high deductibles and high co-payments. We can’t afford to have millions of Americans get sicker than they should, and in some cases die, because they can’t afford to go to the doctor.
Here is the bottom line: If every major country on earth can guarantee health care to all and achieve better health outcomes, while spending substantially less per capita than we do, it is absurd for anyone to suggest that the United States of America cannot do the same.
Bernie Sanders is an independent senator from Vermont. Follow him on Twitter: @SenSanders


You can read diverse opinions from our Board of Contributors and other writers on the Opinion front page, on Twitter @usatodayopinion and in our daily Opinion newsletter. To respond to a column, submit a comment to letters@usatoday.com. https://www.usatoday.com/story/opinion/2018/10/11/bernie-sanders-donald-trump-lies-medicare-all-health-care-column/1594863002/
 

martes, 31 de julio de 2018

Las nuevas plataformas y la propagación de noticias falsas

Las nuevas plataformas y la propagación de noticias falsas
Las redes sociales y servicios de mensajería se han convertido en los medios de propagación
de noticias falsas. (Shutterstock)


El avance de las nuevas tecnologías ha incrementado el alcance de las informaciones de forma nunca antes vista en la historia de la humanidad. El internet, redes sociales y equipos móviles han permitido el acceso a informaciones de forma instantánea en cualquier lugar. Sin embargo, otros problemas han surgido, como las llamadas noticias falsas.
La sociedad del 2018 se enfrenta a la problemática de la veracidad de las informaciones que consumen a través de los diferentes medios digitales, en especial las redes sociales como Facebook, Twitter y servicios de mensajería masivos como Whatsapp.
Las consecuencias de la distribución de noticias falsas van desde la desinformación de los usuarios, hasta la creación de conflictos dentro de las sociedades.
Las elecciones presidenciales de los Estados Unidos en 2016 fue uno de los eventos víctima de la circulación de noticias falsas.
Estudios publicados en septiembre de 2017 por la Universidad de Oxford, y en el que se examinaron más de 7 millones de publicaciones en Twitter durante los primeros once días de noviembre de 2016, demostraron que la cantidad de noticias falsas fue equiparable a la misma cantidad de informaciones publicadas por fuentes creíbles.
Según el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos en una publicación en su página web, más de 126 millones usuarios estadounidenses fueron expuestos a contenido falso a través de la red social Facebook.
Las redes sociales se han convertido en el principal medio de propagación de informaciones falsas. Pero también plataformas de mensajería instantánea como Whatsapp, están siendo utilizadas como medio de difusión de esa clase de noticias.
El caso más reciente es la propagación, a través de Whatsapp, de un vídeo en el que se muestra a dos hombres a bordo de una motocicleta, que toman a un niño y se lo lolevan, y que fue difundido como una noticia sobre una banda criminal que se dedicaba a secuestrar niños en la India.
Sin embargo, las imágenes reales son parte de una campaña para crear conciencia sobre la seguridad de menores en el país, según reporta la BBC.
La manipulación del video llevó a la muerte en mayo de un joven de 26 años en la ciudad de Bangalore, el cual fue tomado como un presunto secuestrador.
El problema de este tipo de informaciones ha llevado a la creación de secciones para detectar y esclarecer noticias falsas por reconocidos medios como el New York Times, CNN y BBC, entre otros.
Plataformas digitales han iniciado procesos para combatir a este mal que no solo afecta a los usuarios, sino el negocio de medios como Facebook, Twitter, Whatsapp (propiedad de Facebook).
Por meses Facebook ha realizado cambios en su plataforma y su algoritmo para minimizar la cantidad de noticias falsas a la que podrían estar expuestos los usuarios.
Dentro de las medidas implementadas por Facebook se encuentran la identificación de cuentas sospechosas, el lugar de donde fue compartida la noticia y la disminución de elementos visuales en informaciones falsas ya conocidas.
Whatsapp por su parte ha establecido que los mensajes solo podrán ser reenviados a un máximo de 20 personas, en busca de minimizar la distribución masiva de estas informaciones.
Twitter, por otro lado, ha anunciado el cierre de millones de cuentas falsas como medida para combatir la propagación de noticias falsas.
Tanto las plataformas en las que se publican las informaciones falsas, como los usuarios, con el poder de reenviarlas y continuar la cadena de desinformación, tienen el deber de reportar y detener la propagación de estas publi- caciones.
¿Cómo detectar información falsa?
Lo primero que deben tener en cuenta los usuarios es conocer la fuente, medio o autor, que publicó la noticia. La reputación de los medios de comunicación es un buen punto de partida para el consumo de las informaciones. Otros elementos noticiosos como la calidad de la escritura en las informaciones, la mención de las fuentes y la fecha de publicación ayudan a identificar si la noticia es verídica o no.  https://m.diariolibre.com/ciencia-y-tecnologia/tecnologia/las-nuevas-plataformas-y-la-propagacion-de-noticias-falsas-JA10459716