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miércoles, 7 de junio de 2017

Venezuela: Ministro de Defensa exhorta a militares a respetar los DDHH

AMÉRICA LATINA

Venezuela: Ministro de Defensa exhorta a militares a respetar los DDHH

El general Vladimir Padrino López hizo un llamado a las fuerzas de seguridad a no cometer "atrocidades" en las manifestaciones. Se trata de la primera vez que el funcionario emite este tipo de advertencia.
 Venezuela Proteste in Caracas (Reuters/C. G. Rawlins)
El ministro de Defensa venezolano, el general Vladimir Padrino López, advirtió este martes (06.06.2017) a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que no tolerará que sus efectivos cometan "atrocidades" mientras mantienen el orden a las manifestaciones convocadas por la oposición.
El ministro agregó que aquellos funcionarios que "se aparten de la línea de Estado, de la preeminencia", del respeto a los derechos humanos y que no tengan un comportamiento profesional "entonces tienen que asumir su responsabilidad".
Se trata de la primera vez que el ministro de defensa emite este tipo de advertencia a las fuerzas de seguridad. El pasado 7 de mayo, Padrino López había defendido la actuación de la GNB en las protestas antigubernamentales que se iniciaron en el país el pasado 1 de abril.
El ministro aseguró en ese entonces que la actuación policial había "contenido" la violencia de las manifestaciones y asumió "algunos excesos que hay por allí de manera aislada" de algunos funcionarios.
El cambio de postura de Padrino López se produce tras un incremento en las denuncias por el uso excesivo de la fuerza de la GNB y la Policía Nacional Bolivariana (PNB), que habrían disparado perdigones y robado las pertenencias de decenas de manifestantes y profesionales de la prensa.
La oposición, reunida en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), introdujo este martes también una denuncia formal ante el Ministerio Público (Fiscalía) contra efectivos de la fuerza pública asegurando que estos están alterando municiones en la contención de las protestas.
La Asamblea Nacional convocó al ministro de Interior, el general Néstor Reverol, para responder por las denuncias de excesos y violaciones de derechos humanos que habrían cometido los organismos policiales para reprimir las protestas. El funcionario no acudió.
Ante su ausencia, la bancada mayoritaria de la oposición votó a favor de iniciar el proceso de destitución del ministro, cuya votación definitiva podría ocurrir este jueves. Sin embargo, en este momento los actos emanados de la Asamblea venezolana no tienen carácter vinculante tras ser declarada en "desacato" por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) el año pasado.
Venezuela ha experimentado 67 días de protestas que han dejado según la Fiscalia 65 muertos, y centenares de heridos.
JCG (EFE, dpa)

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 Venezuela Proteste (Reuters/H. Romero)
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Un poco de esperanza en el caos de Caracas

AMÉRICA LATINA

Un poco de esperanza en el caos de Caracas

Muchos jóvenes en Venezuela se involucran en el trabajo social con el fin de mejorar la condición de los vecindarios más peligrosos de la ciudad, reporta Tobias Käufer.
Venezuela „Caracas mi convive | (DW/T. Käufer)
En el calor del mediodía, los muchachos del llamado "Bloque 23 de Enero” esperan ansiosos a que se seque la pintura de una nueva cancha de básquetbol, pero Jesús Delgado, de 23 años de edad, los insta a tener paciencia. "Espéren unos minutos; después podrán jugar”, les dice el joven venezolano. Delgado y sus compañeros de la ONG "Caracas mi convive” quieren arreglar unos últimos detalles antes de que los jóvenes inauguren la cancha. Trabajando en conjunto con el fundador de la organización, Leandro Buzón, instalan las mallas en las cestas de básquetbol y exclaman "¡Listo!”, a lo que siguen los aplausos de los vecinos. Es un pequeño triunfo en medio del caos actual que vive Venezuela.

Más información:

Oriundo del "Bloque 23 de Enero”
Delgado nació y se crió en este vecindario que muchos consideran uno de los distritos más peligrosos de Caracas. El "Bloque 23 de Enero” es también un bastión de los "chavistas”, fieles seguidores del líder revolucionario Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro. "Este barrio es mi vida” dice Delgado a DW. Es precisamente aquí, en el lugar en el que Chávez logró su gran triunfo político hace casi 20 años, donde un naciente movimiento de oposición está comenzando a cobrar popularidad. En la barriada que se ha visto fuertemente afectada por la crisis, Delgado quiere impulsar el cambio. "No hay organizaciones, ni instituciones del Estado que se preocupen por los jóvenes y niños, es por eso que quiero hacer algo para mejorar su situación de vida” dice el joven.
Venezuela „Caracas mi convive | Bloque 23 de Enero (DW/T. Käufer)
Vista del "Bloque 23 de Enero", un bastión del Chavismo que "Caracas mi convive" acerca más a la oposición
La restauración de canchas de deportes y de centros culturales es una de las maneras en que cumplen sus objetivos. La organización cuenta con un creciente apoyo de los mismos vecinos, y tiene unos 25 miembros que trabajan en diversos proyectos. Sin embargo, no todas las iniciativas independientes son vistas con optimismo en el vecindario chavista. "Los Colectivos ya han investigado la organización muchas veces” indica Delgado. A su parecer, estos grupos son bandas de paramilitares con vínculos al gobierno que controlan todo el distrito. Según la oposición, estas bandas, las cuales el gobierno ha armado, son la razón por la cual Caracas se ha convertido en una de las ciudades más peligrosas del mundo.
Los Colectivos actúan como grupos de crimen organizado con frecuencia, algo que el Estado ha tolerado, controlando el tráfico de drogas y armas. Así lo cuentan los vecinos, aunque bajo el manto del anonimato. "Ellos tratan de frenar o detener nuestro trabajo” relata Delgado. "Sólo nos dejan trabajar bajo su autorización” agrega el joven. La razón de este comportamiento se haya en el hecho de que el Chavismo siempre había dominado el área de trabajo social, pero ahora han llegado ONG opositores a llenar un vacio existente.
Venezuela „Caracas mi convive | (DW/T. Käufer)
Miembros de la organización restauran una cancha de basquetbol
Trabajo social como alternativa
Los jóvenes que rodean a Delgado y Buzón se concentran en el trabajo social activo. "La gente aquí nos apoya. En especial, los padres de niños y jóvenes están muy agradecidos de que por fin se haga algo” cuenta Delgado. 
Muchos de los voluntarios pertenecen a la oposición. No obstante, Leandro Buzón insiste que es importante que su organización permanezca independiente, asegurando que "la independencia política siempre ha sido nuestra norma y seguirá siendo así”. Buzón piensa que la crisis es lo que ha llevado a que muchos en su ONG estén en contra del gobierno. "El gobierno es el culpable de las condiciones del país. Es totalmente normal que la gente pierda la fe en el gobierno cuando las cosas están mal” añade el fundador.
"Lo más importante para mí es ayudar a los niños” afirma Delgado, y agrega que "no podemos permitir que las cosas sigan así”. Delgado no descarta posibles planes políticos de la organización en algún momento del futuro. "Si seguimos creciendo y trabajando de esta manera, no hay razón por la cual no deberíamos involucrarnos políticamente para cambiar las cosas aquí” afirmó. "El estado no puede funcionar si no funciona la sociedad”, agregó, "esto es lo que vivimos a diario en Venezuela”.
Tobias Käufer (JCG/ CP)

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lunes, 5 de junio de 2017

El sí o no de la guerra civil en Venezuela

AMÉRICA LATINA

El sí o no de la guerra civil en Venezuela

Quienes refutan la probabilidad de una guerra civil en Venezuela alegan que el oficialismo tiene todas las armas en su poder. ¿Qué otros factores imposibilitan o propician una conflagración fratricida en ese país?
Venezuela Caracas Protest Gedenken getöteter Student (Getty Images/AFP/R. Schemidt)
Aunque la situación política de Venezuela es escrutada con mayor exhaustividad desde finales de 2015, los diagnósticos que la prensa mundial hace de su crisis institucional siguen exhibiendo desbalances llamativos. Por un lado, el exceso de cautela que la sigue inhibiendo de afirmar que el de Nicolás Maduro se ha convertido en un régimen dictatorial, independientemente de que el chavista haya llegado al poder a través de los votos. Por otra parte, la recurrencia con que augura una inminente conflagración fratricida. Esa tendencia obliga a preguntar:
¿No es irrefutable, a estas alturas, que el sucesor de Hugo Chávez es un déspota? ¿Qué tendría que pasar realmente para que en Venezuela se desatara una guerra civil? ¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra?
Hechos y palabras
Tomando como referencia la noción de “democracia mínima”, Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas en el Amherst College de Massachusetts, alega sin titubeos que la Revolución Bolivariana ha trocado en una dictadura. “En un país hay democracia cuando tienen lugar elecciones libres y justas, y todos los partidos políticos pueden participar en ellas sin cortapisas. Aun si nos remitimos a esa acepción de democracia –la más elemental de todas– cabe afirmar que ésta dejó de existir en Venezuela”, asegura el experto.
Víctor Mijares, profesor de Relaciones Internacionales en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, coincide con Corrales. “Llamemos al régimen de Maduro como queramos: tiranía, autocracia, autoritarismo competitivo, régimen burocrático-autoritario… Lo problemático es negar el hecho de que en Venezuela no hay una democracia, de que el sistema político imperante en ese país no respeta el Estado de derecho”, subraya el politólogo y alude al éxito con que el establishment chavista persuade a los periodistas de autocensurarse.
Venezuela | Demonstranten blockieren Straße (Reuters/C. Garcia RawlinsREUTERS)
Dictadura y resistencia
“Me consta que corresponsales extranjeros edulcoran sus reportes para que no se les expulse del país. Al mismo tiempo, muchos consideran que su cobertura truncada del acontecer nacional es el precio a pagar porque Venezuela tenga una ventana hacia el mundo”, señala Mijares, dejando entrever el peso que las palabras pueden tener en la política. Esto trae a la memoria la suerte corrida por el Hermano Líder y Guía de la Revolución Libia, Muamar al Gadafi, cuando comenzó la Primavera Árabe en 2011.
Mandatarios europeos que llegaron al punto de fotografiarse con Gadafi en poses reverenciales terminaron tachándolo de sátrapa. De ahí en adelante, sus días estuvieron contados. ¿En qué forma cambiaría el forcejeo político en Venezuela si jefes de Estado y de Gobierno, secretarios generales de organismos internacionales y periodistas dejaran de referirse al “presidente Maduro” y comenzaran a llamarlo abiertamente “el tirano Nicolás”? ¿No recibiría la oposición antichavista, automáticamente, el rango de “resistencia” y el apoyo externo correspondiente?
Civismo y violencia sistemática
Agotados los esfuerzos para estabilizar la situación del país, ¿qué implicaciones tendrían ese rebautizo y la nueva narrativa? ¿No quedaría el terreno allanado para que Gobiernos puntuales, bloques de países, fabricantes o trafagadores enviaran armamento a Venezuela con miras a apertrechar a la revolución y a la contrarrevolución, como ocurrió en Angola y Nicaragua? Y, si eso sucediera, ¿qué facción del antichavismo se atrevería a prescindir de las bombas molotov artesanales para emprender la lucha con armas de mayor calibre?
“Ese escenario es posible. Hay muchos intereses en juego de cara a Venezuela por ser una nación petrolera. La influencia de CubaChinaRusia y Estados Unidos sobre el sistema político venezolano es innegable. En el Consejo de Seguridad de la ONU se discutió sobre la crisis venezolana porque a más de una potencia le conviene que su evolución favorezca a sus propias ambiciones”, dice Mijares. Corrales admite que el riesgo de una guerra civil es real, pero confía en que la oposición seguirá rechazando el uso sistemático de la violencia “para no caer en esa trampa”.
Venezuela gewaltsame Proteste (Reuters/C. Veron)
Antichavismo: “radicales y moderados”
“El actual es el cuarto ciclo de protestas antigubernamentales masivas desde 1999 y, como en los anteriores, la oposición ha mostrado civismo. Aunque Maduro busca propiciar enfrentamientos, provocando a ciertos sectores del antichavismo, los episodios de violencia han sido casos aislados. Conservar el carácter pacífico de las manifestaciones opositoras es el gran desafío; eso hará más difícil que el Gobierno las tilde de sublevaciones armadas para justificar medidas coercitivas más extremas que las implementadas hasta ahora”, acota Corrales.
La heterogeneidad de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la alianza electoralista de partidos antichavistas, es un factor clave en este contexto. A finales de abril, el semanario germano Der Spiegel citaba al analista político venezolano Nicmer Evans, portavoz de la formación chavista no oficialistaMarea Socialista, y al sociólogo alemán Heinz Dietrich, otrora asesor del difunto Hugo Chávez (1999-2013). Evans denunciaba la aparición de fuerzas “armadas, estructuradas y financiadas” en el seno de la mal llamada “derecha”.
La asimetría de los contendores
Y Dietrich pronosticaba que los círculos opositores dispuestos a sacar a Maduro del poder de manera violenta se impondrían sobre los moderados. Pero si la polarización política se ha reducido y la mayoría de los venezolanos ya no comulga ni con Maduro ni con la MUD, como lo asevera el propio Evans desde que se deslindó del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), ¿qué tan factible es que en el país estalle un conflicto armado como el de El Salvador o Guatemala? Y si ocurre, ¿qué tan asimétrico sería?
Cada vez que las fricciones políticas han derivado en círculos viciosos de protesta y represión –entre los años 2001 y 2003, en 2007, en 2014 y ahora, en 2017–, la prensa internacional ha alertado sobre la proximidad de una guerra civil. Muchos venezolanos reaccionan exasperados, arguyendo que sólo se puede hablar de una guerra civil cuando hay al menos dos bandos armados y subrayando que los fusiles están todos en manos de instancias policialesmilitares y paramilitares leales al autoproclamado socialismo del siglo XXI.
Venezuela Schwere Ausschreitungen bei Protesten (Reuters/M. Bello)
Armamento: oferta y demanda
Pero, ¿es acaso inconcebible que un fenómeno similar a La Violencia colombiana prospere en territorio venezolano? ¿Qué traficante que se precie de serlo ignoraría la potencial demanda de artillería en un país de fronteras tan porosas como extensas?  “Aunque me sorprendería que en este mismo instante no estuviera entrando armamento a Venezuela desde Brasil o Colombia, no puedo imaginarme a los jóvenes de la clase media empuñando escopetas”, sostiene Wolfgang Muno, de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia.
“Lo que sí está claro es que ni la Unión Europea, ni Estados Unidos, ni Rusia, ni China estarían dispuestos a proveer esas armas”, agrega Muno. Thomas Fischer, director del Instituto Central de Estudios Latinoamericanos (ZILAS), adscrito a la Universidad Católica de Eichstätt-Ingolstadt, lo secunda: “No creo que Estados Unidos decida apoyar militarmente a la oposición venezolana como lo hizo con la siria. Y, al menos durante la gestión del presidente Juan Manuel Santos, tampoco creo que Colombia lo haga”.
Ejército, rebeldía y guerrilla
Fischer advierte, eso sí, que la constelación puede cambiar si el uribismo llega al poder en Colombia. El especialista también trae a colación el peligro de que parte del arsenal de las FARC desaparezca durante su proceso de desarme y reaparezca en el mercado negro venezolano. De momento luce descartable el ruido de sables en Caracas; pero, a juicio de Fernando Mires, profesor emérito de la Universidad de Oldenburg, militares descontentos, fusiles en ristre, podrían unirse a la oposición civil si ésta se mantiene en las calles.
“Si se fortalecen las disidencias dentro de las Fuerzas Armadas, uno podría concebir el surgimiento de una guerrilla en Venezuela. Obviamente no deseo eso, pero frente a una dictadura asumida, existe la posibilidad de que finalmente la resolución de la crisis sea violenta. Hay que trabajar para que ello no ocurra”, decía, por su parte, Michael Reid, columnista de la revista The Economist y autor de obras como El continente olvidado. La batalla por el alma de América Latina, al ser consultado por Mariano de Alba en el sitio web ProDaVinci.com
Venezuela Anti-Regierungs Proteste (Reuters/C.G. Rawlins)
Profecía autocumplida
“Yo me he abstenido conscientemente de usar el término ‘guerra civil’ en mis publicaciones sobre Venezuela, no sólo porque me parece sensacionalista, sino también porque tiene un halo de profecía autocumplida: hablar de guerra civil es como conjurarla. Lo que vemos en Venezuela es una espiral de violencia ascendente porque, como se intensifica la represión estatal, también se intensifica la respuesta. Las agresiones se han vuelto más cruentas y sus blancos, más definidos”, explica Claudia Zilla, de la Fundación Ciencia y Política (SWP), de Berlín.
“Los ataques no son sólo impulsivos, hay también algunos calculados, como se vio cuando la casa natal de Chávez fue incendiada, por ejemplo. Pero si comenzara un conflicto remotamente parecido a una guerra civil, yo me pregunto si realmente veríamos a dos bandos claramente identificables. ¿Combatirían todos los adversarios de Maduro como un bloque? ¿Estarían del mismo lado y actuarían coordinadamente todos los militares, los policías, las milicias bolivarianas y los paramilitares chavistas? Yo no lo creo”, dice la investigadora.
“Conociendo el caos que impera en la sociedad venezolana actualmente –¡y más específicamente en la jerarquía estatal!–, yo imagino que más bien habría divisiones tanto en las filas oficialistas como en las opositoras. Estoy casi segura de que habría un sector pacifista de la oposición que se retraería y diría: ‘Este no es el camino. Esto no es lo que queremos. Esto va a conducir a que nos matemos todos’ ”, comenta Zilla.
Evan Romero-Castillo

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