Mostrando las entradas con la etiqueta Frontera RD-Haití. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Frontera RD-Haití. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de julio de 2026

Presidente Abinader detalla cooperación con fuerza multinacional en Haití y avances en seguridad fronteriza

Presidente Abinader detalla cooperación con fuerza multinacional en Haití y avances en seguridad fronteriza
El mandatario explicó que RD brinda apoyo logístico y humanitario, no participación directa en operaciones.
12 de Julio 2026 | 22:25
Presidente Abinader

Santo Domingo.– El presidente Luis Abinader informó que la República Dominicana mantiene una participación de carácter logístico y de apoyo humanitario en la misión de la fuerza multinacional desplegada en Haití, sin involucramiento directo en operaciones antipandillas. 

Durante una entrevista concedida a medios de comunicación, el jefe de Estado precisó que la cooperación del país se centra en asistencia médica humanitaria y en la coordinación de información con la misión internacional. 

“Nosotros no tenemos participación directa. Lo que tenemos es participación logística. Tenemos participación de apoyo, de ayuda humanitaria médica. Y tenemos una coordinación”, expresó el mandatario. 

Al ser cuestionado sobre si dicha coordinación incluye el intercambio de inteligencia, el presidente Abinader confirmó que existe un canal de comunicación permanente. 

“Sí, hay coordinación con esa fuerza multinacional. Si hay alguna situación, ellos nos lo informan y nosotros nos preparamos”, indicó. 

Fortalecimiento de la frontera y mejoras salariales a militares 

Sobre la situación en la zona fronteriza, el presidente destacó el impacto positivo de la verja perimetral inteligente en la reducción de los robos y el contrabando. 

Asimismo, resaltó el proceso de modernización y equipamiento de las Fuerzas Armadas, que ahora cuentan con vehículos blindados y mejor armamento. 

El mandatario también se refirió al aumento salarial aplicado al personal militar. Señaló que los sueldos se han triplicado, al pasar de 9,000 pesos a aproximadamente 27,000 pesos. 

Añadió que los miembros de las Fuerzas Armadas asignados a la frontera reciben una compensación adicional por especialidad. 

“Las Fuerzas Armadas están mejor equipadas. Ya tenemos blindados. Antes no teníamos blindados. Tenemos un armamento mucho mejor. A los militares se les aumentó el sueldo tres veces. Y a los de la frontera se les paga una especialidad”, puntualizó. 

Relaciones con el Gobierno haitiano 

En cuanto a la relación bilateral, el presidente Abinader manifestó que actualmente no es fluida debido a la crisis institucional que atraviesa Haití. 

Explicó que más del 70 % de Puerto Príncipe se encuentra bajo el control de bandas armadas, lo que genera una situación de precariedad que limita la comunicación directa. 

“La relación con el Gobierno haitiano no es muy fluida por las condiciones que hay allá. Coordinamos con las fuerzas extranjeras y, cuando hay que hacer alguna coordinación con el Gobierno, la hacemos a través de la Cancillería”, sostuvo. 

El Gobierno dominicano reiteró su compromiso con la estabilidad regional, la defensa de la soberanía nacional y el apoyo a los esfuerzos internacionales para contribuir a la pacificación de Haití. 

viernes, 12 de junio de 2026

Puertos secos sí, pero con justicia

Enfoque
Puertos secos sí, pero con justicia
Luis Orlando Díaz |
10/06/2026 00:00
La discusión surgida en Jimaní en torno a la construcción de un puerto seco no puede reducirse a una consigna simplista entre modernidad y atraso. Lo expresado por comerciantes, legisladores, autoridades municipales y comunicadores en la Alcaldía de ese municipio revela una preocupación legítima: que una infraestructura concebida para ordenar el comercio termine alterando la economía real que durante décadas ha sostenido a miles de familias en Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales. Los mercados binacionales no son un mecanismo marginal; son una red de ingresos, empleo, circulación de mercancías y estabilidad social en una franja históricamente vulnerable y estratégicamente decisiva para la República Dominicana.

Sería injusto, sin embargo, ignorar que la propuesta de puertos secos tiene una lógica de Estado. El Gobierno dominicano anunció en febrero de 2026 una red de puertos secos en la frontera con Haití, bajo régimen de zona franca y con una inversión privada superior a los US$300 millones, como parte de una estrategia para formalizar el comercio, fortalecer el control aduanero y cerrar espacios a la irregularidad. Esa visión fue reforzada por el Decreto 166-26, que declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de estas instalaciones en la zona fronteriza. Desde el punto de vista logístico, aduanero y fiscal, el planteamiento tiene sentido.

El problema comienza cuando la racionalidad técnica no conversa con la realidad social. La Ley 168-21 de Aduanas y su reglamentación apuntan a insertar al país en estándares modernos de facilitación del comercio, mientras distintos estudios han advertido que el intercambio dominico-haitiano sigue dependiendo en gran medida de flujos terrestres y de una alta informalidad. El FMI ha señalado que cerca del 85 % del comercio bilateral se mueve por vía terrestre, y diagnósticos sobre la relación económica entre ambos países han recomendado mejorar la infraestructura física y administrativa de la frontera. Todo eso respalda la necesidad de modernizar. Pero modernizar no debe significar desalojar a quienes hoy viven del comercio tradicional.

En Dajabón, reportes periodísticos describen un movimiento semanal superior a RD$400 millones y la participación de más de mil pequeños comerciantes. Ese dato ayuda a entender por qué en Jimaní se teme que un puerto seco mal diseñado concentre operaciones, favorezca a grandes operadores y deje fuera a comerciantes minoritarios, transportistas, cargadores y pequeños suplidores. Una política pública puede ser eficiente en los papeles y, al mismo tiempo, profundamente regresiva en el territorio si no mide quiénes pagan el costo de la transición. No tendría sentido ordenar la mercancía mientras se desordena la vida de los ciudadanos de la frontera.

La salida razonable no es rechazar de plano toda infraestructura logística, sino exigir una política de Estado inclusiva, gradual y territorialmente justa. Si los puertos secos han de existir, deben ser complementarios y no sustitutivos de los mercados binacionales. Eso implica diseñar un modelo dual: una plataforma moderna para carga, inspección, almacenamiento y despacho, y al mismo tiempo reglas de protección y acceso preferente para comerciantes tradicionales, cooperativas, transportistas y mipymes locales. También exige financiamiento, acompañamiento técnico, formalización simplificada y participación real de los actores fronterizos en la gobernanza del proyecto.

Jimaní y los demás pueblos fronterizos no necesitan una modernización que los empobrezca en nombre de la eficiencia, sino una transformación que los incorpore al desarrollo nacional. La frontera dominicana tiene derecho a más institucionalidad, más competitividad y más seguridad, pero también tiene derecho a que el progreso no se construya sobre el sacrificio de su economía popular. Si los puertos secos han de formar parte del futuro, que lo hagan como instrumentos de inclusión, prosperidad compartida y justicia territorial. Solo así dejarán de ser una amenaza y podrán convertirse en una verdadera política de desarrollo.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260610/puertos-secos-justicia_909178.html

 ......


El autor es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

.....

jueves, 11 de junio de 2026

Puertos secos sí, pero con justicia territorial y sin desalojar la economía viva de la frontera | Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Opinión

Puertos secos sí, pero con justicia territorial y sin desalojar la economía viva de la frontera

Luis Orlando Díaz Vólquez | 10/06/2026 00:00

La frontera dominico-haitiana necesita modernización, control y eficiencia logística. Pero ninguna política pública será legítima si, en nombre del orden, termina debilitando el tejido económico que durante décadas ha sostenido a Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales. El verdadero desarrollo no reemplaza a los pequeños comerciantes: los integra, los fortalece y les abre un lugar digno en el nuevo modelo productivo.

La discusión surgida en Jimaní alrededor de la posible instalación de un puerto seco no debe simplificarse como una confrontación entre modernidad y atraso. Lo expresado por comerciantes, legisladores, autoridades municipales y actores comunitarios en esa demarcación revela una preocupación legítima: que una infraestructura concebida para organizar el comercio termine alterando, o incluso desplazando, la economía real que hoy da sustento a miles de familias en la franja fronteriza. Los mercados binacionales no son un residuo del pasado ni una anomalía informal que deba ser removida del mapa; son una estructura de supervivencia, intercambio y cohesión social en provincias que han cargado históricamente con rezagos estructurales, baja inversión y fragilidad institucional.

Sería un error, sin embargo, negar que la propuesta de puertos secos tiene una lógica estratégica de Estado. El 27 de febrero de 2026, el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader Corona anunció una red de puertos secos en la frontera con Haití, bajo régimen de zona franca, como parte de un proyecto logístico que busca formalizar el intercambio, fortalecer el control aduanero y cerrar espacios a la irregularidad; esa iniciativa fue presentada como un “muro económico” complementario al control territorial ya existente. La medida fue luego reforzada por el Decreto 166-26, que declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de estos puertos secos en la zona fronteriza. Además, la propuesta contempla una inversión privada superior a los US$300 millones, lo que confirma que no se trata de una medida marginal, sino de una apuesta estructural por reordenar el comercio binacional. 

Desde el punto de vista técnico, logístico y aduanero, el planteamiento tiene fundamentos atendibles. La Ley 168-21 modernizó el marco normativo de aduanas en la República Dominicana y fue concebida precisamente para alinear el país con estándares internacionales de facilitación del comercio, control y procedimientos aduaneros. A la vez, diagnósticos recientes del Consejo Económico y Social recuerdan que el comercio con Haití tiene una magnitud que supera por mucho lo que reflejan únicamente las operaciones formalizadas: en 2024, el intercambio oficial alcanzó US$909.5 millones, mientras estudios previos del Banco Central citados por el CES mostraron que solo el comercio informal fronterizo había representado US$429.6 millones en 2017. Es decir, la frontera no solo necesita vigilancia: necesita instituciones capaces de ordenar sin destruir y formalizar sin asfixiar.

Pero la racionalidad técnica no basta cuando no conversa con la sociología del territorio. En Dajabón, reportes periodísticos recientes describen un movimiento semanal superior a RD$400 millones en el mercado binacional y una participación de más de mil pequeños comerciantes entre dominicanos y haitianos. Ese dato no es anecdótico: permite dimensionar por qué en Jimaní y en otros puntos de la frontera existe el temor de que un puerto seco mal concebido concentre operaciones en pocos operadores, favorezca estructuras empresariales de mayor escala y arrincone a comerciantes minoristas, transportistas, cargadores, pequeños suplidores y economías familiares que viven del flujo cotidiano del intercambio. Una política pública puede ser eficiente en el papel y, al mismo tiempo, regresiva en el territorio si no mide quiénes pagan el costo de la transición.

En este punto conviene despejar una confusión importante: la línea oficial no ha sido la de eliminar los mercados binacionales, sino la de reordenarlos y hacerlos convivir con una infraestructura más moderna. El propio Gobierno, al presentar la estrategia “Frontera Fuerte”, anunció la construcción de un nuevo mercado binacional en Restauración, cerca de Tilorí, como parte del mismo paquete de seguridad, conectividad y desarrollo económico para la frontera. A eso se suma que el ministro de Defensa y otros voceros oficiales han sostenido públicamente que los puertos secos no están pensados para afectar el comercio fronterizo, sino para dinamizarlo y fortalecerlo. Incluso en el debate mediático posterior, voces como la de Julio Martínez Pozo resumieron un criterio clave: el puerto seco solo tendría legitimidad si no sustituye el mercado fronterizo, sino si lo ordena, lo formaliza y lo integra.

Ahí está, precisamente, el punto de equilibrio que debería asumir el Estado. La salida más inteligente no es rechazar toda infraestructura logística ni abrazar de forma acrítica cada promesa de modernización. La salida correcta es diseñar un modelo dual y territorialmente sensible: puertos secos para inspección, despacho, almacenamiento y trazabilidad de cargas; y, al mismo tiempo, mercados binacionales fortalecidos, formalizados y protegidos como espacios de economía popular transfronteriza. Eso exige reglas de transición, gobernanza local, crédito para mipymes, formalización simplificada, asistencia técnica, acceso a servicios logísticos y representación efectiva de comerciantes y transportistas en el diseño del nuevo esquema. Si la frontera va a modernizarse, debe hacerlo ampliando ciudadanía económica, no reduciéndola.

Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales no necesitan una modernización que los vacíe, sino una que los eleve. La frontera dominicana tiene derecho a más institucionalidad, más control, más competitividad y más seguridad; pero también tiene derecho a que la eficiencia no se construya sobre el sacrificio de quienes han sostenido durante décadas el intercambio comercial en condiciones adversas. Los puertos secos pueden ser parte del futuro, sí, pero solo tendrán legitimidad histórica si se convierten en una herramienta de prosperidad compartida y no en un mecanismo de concentración económica. Modernizar la frontera no puede significar desalojar su economía viva; debe significar, precisamente, reconocerla, protegerla y llevarla a una etapa superior de desarrollo.


Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

.....


El autor es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

NOTICIA RELACIONADA

Enfoque
Puertos secos sí, pero con justicia
Luis Orlando Díaz |
10/06/2026 00:00

La discusión surgida en Jimaní en torno a la construcción de un puerto seco no puede reducirse a una consigna simplista entre modernidad y atraso. Lo expresado por comerciantes, legisladores, autoridades municipales y comunicadores en la Alcaldía de ese municipio revela una preocupación legítima: que una infraestructura concebida para ordenar el comercio termine alterando la economía real que durante décadas ha sostenido a miles de familias en Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales. Los mercados binacionales no son un mecanismo marginal; son una red de ingresos, empleo, circulación de mercancías y estabilidad social en una franja históricamente vulnerable y estratégicamente decisiva para la República Dominicana.

Sería injusto, sin embargo, ignorar que la propuesta de puertos secos tiene una lógica de Estado. El Gobierno dominicano anunció en febrero de 2026 una red de puertos secos en la frontera con Haití, bajo régimen de zona franca y con una inversión privada superior a los US$300 millones, como parte de una estrategia para formalizar el comercio, fortalecer el control aduanero y cerrar espacios a la irregularidad. Esa visión fue reforzada por el Decreto 166-26, que declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de estas instalaciones en la zona fronteriza. Desde el punto de vista logístico, aduanero y fiscal, el planteamiento tiene sentido.

El problema comienza cuando la racionalidad técnica no conversa con la realidad social. La Ley 168-21 de Aduanas y su reglamentación apuntan a insertar al país en estándares modernos de facilitación del comercio, mientras distintos estudios han advertido que el intercambio dominico-haitiano sigue dependiendo en gran medida de flujos terrestres y de una alta informalidad. El FMI ha señalado que cerca del 85 % del comercio bilateral se mueve por vía terrestre, y diagnósticos sobre la relación económica entre ambos países han recomendado mejorar la infraestructura física y administrativa de la frontera. Todo eso respalda la necesidad de modernizar. Pero modernizar no debe significar desalojar a quienes hoy viven del comercio tradicional.

En Dajabón, reportes periodísticos describen un movimiento semanal superior a RD$400 millones y la participación de más de mil pequeños comerciantes. Ese dato ayuda a entender por qué en Jimaní se teme que un puerto seco mal diseñado concentre operaciones, favorezca a grandes operadores y deje fuera a comerciantes minoritarios, transportistas, cargadores y pequeños suplidores. Una política pública puede ser eficiente en los papeles y, al mismo tiempo, profundamente regresiva en el territorio si no mide quiénes pagan el costo de la transición. No tendría sentido ordenar la mercancía mientras se desordena la vida de los ciudadanos de la frontera.

La salida razonable no es rechazar de plano toda infraestructura logística, sino exigir una política de Estado inclusiva, gradual y territorialmente justa. Si los puertos secos han de existir, deben ser complementarios y no sustitutivos de los mercados binacionales. Eso implica diseñar un modelo dual: una plataforma moderna para carga, inspección, almacenamiento y despacho, y al mismo tiempo reglas de protección y acceso preferente para comerciantes tradicionales, cooperativas, transportistas y mipymes locales. También exige financiamiento, acompañamiento técnico, formalización simplificada y participación real de los actores fronterizos en la gobernanza del proyecto.

Jimaní y los demás pueblos fronterizos no necesitan una modernización que los empobrezca en nombre de la eficiencia, sino una transformación que los incorpore al desarrollo nacional. La frontera dominicana tiene derecho a más institucionalidad, más competitividad y más seguridad, pero también tiene derecho a que el progreso no se construya sobre el sacrificio de su economía popular. Si los puertos secos han de formar parte del futuro, que lo hagan como instrumentos de inclusión, prosperidad compartida y justicia territorial. Solo así dejarán de ser una amenaza y podrán convertirse en una verdadera política de desarrollo.
https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260610/puertos-secos-justicia_909178.html

 ......


.....

martes, 9 de junio de 2026

Puertos secos sí, pero con justicia territorial y sin desalojar la economía viva de la frontera

Puertos secos sí, pero con justicia territorial y sin desalojar la economía viva de la frontera

La modernización logística de la frontera dominico-haitiana puede ser una política de Estado pertinente, siempre que no se convierta en un atajo tecnocrático que sacrifique a Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales. El desarrollo verdadero no sustituye a los pequeños comerciantes: los incorpora, los fortalece y los convierte en protagonistas del nuevo modelo productivo.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La discusión abierta en Jimaní no debe simplificarse como una disputa entre “progreso” y “resistencia al cambio”. Lo que ha ocurrido en la Alcaldía de ese municipio, donde comerciantes, autoridades municipales, legisladores y comunicadores expresaron su rechazo a la propuesta de construir un puerto seco, revela algo más profundo: la frontera dominicana no quiere quedar atrapada entre el abandono de ayer y una modernización excluyente mañana. La advertencia hecha por los actores locales apunta a un temor legítimo: que una infraestructura pensada para ordenar el comercio termine desarticulando el tejido económico que hoy sostiene miles de hogares en la región.

Sería injusto negar que la idea de crear puertos secos tiene una lógica estratégica. El Gobierno anunció el 27 de febrero de 2026 una red de puertos secos en la frontera con Haití, bajo régimen de zona franca y con una inversión privada estimada en más de US$300 millones, como parte de una visión que busca formalizar el intercambio, reducir el contrabando y convertir la zona fronteriza en un corredor de mayor trazabilidad y control aduanero. Esa orientación fue luego reforzada por el Decreto 166-26, que declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de puertos secos en la frontera.

Desde una perspectiva técnica, el planteamiento tiene fundamento. La Ley 168-21 de Aduanas y su marco reglamentario procuran alinear al país con estándares internacionales de facilitación del comercio, y distintos diagnósticos sobre el comercio bilateral dominico-haitiano han insistido en la necesidad de mejorar la infraestructura administrativa, física y tecnológica en la frontera. Un estudio del FMI sobre el comercio transfronterizo con Haití recuerda, además, que alrededor del 85 % del intercambio bilateral se mueve por vía terrestre y que una parte importante permanece fuera de los registros oficiales, con impactos fiscales e institucionales evidentes. Un puerto seco, bien concebido, podría ayudar a corregir parte de esas distorsiones.

Pero el problema central no está en la teoría logística, sino en la sociología real de la frontera. Los mercados binacionales no son únicamente puntos de intercambio; son estructuras de supervivencia, cohesión social y circulación económica en territorios históricamente periféricos. En Dajabón, reportes periodísticos recientes sitúan el movimiento semanal del mercado en más de RD$400 millones y describen una dinámica de más de mil pequeños comerciantes que dependen directamente de ese flujo. Cuando los comerciantes de Jimaní alertan que un puerto seco mal diseñado podría desplazar actividades y concentrar operaciones, no están defendiendo privilegios: están defendiendo empleos, ingresos y estabilidad familiar en comunidades donde las opciones de reconversión no abundan. 

Ahí radica el punto más delicado de esta coyuntura. Una política pública puede ser eficiente en términos de recaudación, seguridad y control, y al mismo tiempo ser socialmente regresiva si desconoce quiénes pagan la transición. Las críticas al modelo han señalado que los requisitos técnicos, financieros y operativos contemplados para este tipo de instalaciones podrían favorecer a grandes operadores y dejar fuera a pequeños y medianos comerciantes fronterizos. Si eso ocurriera, la modernización se transformaría en sustitución social: el Estado formalizaría los flujos, pero informalizaría el destino de quienes hoy viven de ellos. Y el desarrollo no puede consistir en ordenar mercancías mientras se desordena la vida de la gente. 

Por eso, la respuesta políticamente más madura no es decir “no” a toda infraestructura logística, sino decir “sí” a una política de Estado inclusiva, gradual y territorialmente inteligente. La clave está en asumir que el puerto seco, si se ejecuta, debe ser complementario y no sustitutivo del mercado binacional tradicional. Un esquema dual permitiría que las operaciones de mayor escala, con exigencias de inspección, consolidación, almacenamiento y despacho aduanero, se canalicen por una plataforma moderna, mientras el comercio minorista y de subsistencia conserva un espacio regulado y protegido dentro de la economía fronteriza. Esa articulación es la única forma de modernizar sin desalojar.

Además, cualquier transición seria debe incluir instrumentos concretos de inclusión económica. No basta con prometer que habrá “oportunidades”; hay que diseñarlas. Eso supone acceso preferente o cuotas para comerciantes tradicionales, cooperativas, transportistas y mipymes de la zona; programas de financiamiento blando para adecuación operativa; asistencia técnica para formalización simplificada; y participación efectiva de los actores locales en la gobernanza del proyecto. La frontera no puede ser tratada como un simple corredor logístico de importación y reexportación. Debe ser concebida como una geografía humana donde el capital privado, la autoridad aduanera y el comercio popular convivan dentro de reglas transparentes y de beneficio compartido. 

También hace falta coherencia institucional. Mientras el país ha venido impulsando o supervisando nuevos mercados binacionales en Pedernales, Jimaní y Elías Piña como parte de la estrategia de desarrollo fronterizo, no tendría sentido levantar otra infraestructura que compita de manera desordenada con esas obras o que envíe señales contradictorias sobre el modelo económico deseado para la zona. Si el Estado invierte o supervisa mercados binacionales modernos y, al mismo tiempo, promueve puertos secos, entonces debe explicar con precisión cuál será la arquitectura funcional entre ambos sistemas, qué papel jugará cada uno y cómo se evitará la duplicidad burocrática y económica.

Jimaní y los pueblos fronterizos no necesitan una nueva promesa abstracta de desarrollo; necesitan una política de Estado con sentido humano, visión productiva y justicia territorial. La frontera dominicana tiene derecho a más institucionalidad, más seguridad y más competitividad, pero también tiene derecho a no ser empobrecida en nombre de la eficiencia. El país puede y debe modernizar su comercio con Haití, cerrar brechas de informalidad y fortalecer el control aduanero. Lo que no puede hacer es convertir a los comerciantes que durante décadas sostuvieron la economía fronteriza en víctimas de un modelo que no los reconoce. Si los puertos secos han de ser parte del futuro, que lo sean como palancas de inclusión y prosperidad, no como puertas de salida para la economía popular de la frontera.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuásabaraEditor

...

Noticia relacionada

Comerciantes y legisladores de la frontera rechazan propuesta de construir un puerto seco en Jimaní
Durante un encuentro en el Alcaldía de Jimaní, representantes de distintos sectores advirtieron sobre el impacto económico y social que podría generar el proyecto en los mercados binacionales de la zona fronteriza.
Santo Domingo, R.D., 7 de junio de 2026.– Comerciantes, autoridades municipales y legisladores de la zona fronteriza expresaron su rechazo a la propuesta de construir un “puerto seco” en el municipio de Jimaní, al considerar que esta iniciativa podría alterar la dinámica comercial que sostiene miles de empleos en las provincias fronterizas.
La posición fue presentada durante un encuentro celebrado en la Alcaldía de Jimaní, donde representantes de diversos sectores analizaron las implicaciones económicas y sociales que, a su juicio, tendría la ejecución del proyecto sobre los mercados binacionales de Dajabón, Elías Piña, Jimaní y Pedernales.
Durante la jornada, el diputado por la provincia San Juan, Carlos Morillo, advirtió que la centralización de operaciones logísticas en un puerto seco podría reducir las oportunidades de negocios para comerciantes minoritarios y medianos que dependen del actual esquema de intercambio comercial en la frontera.
En ese mismo sentido, el diputado por la provincia Independencia, Llanelis Matos, sostuvo que cualquier propuesta de desarrollo en la zona debe ser evaluada con responsabilidad, tomando en cuenta su impacto sobre los actores económicos que sostienen las actividades comerciales en los principales mercados fronterizos del país.
Los comerciantes también manifestaron su preocupación ante la iniciativa. Entre ellos, Sócrates Méndez (Socratín) afirmó que la construcción del puerto seco afectaría de manera directa a quienes durante décadas han sustentado la economía de la región mediante el comercio binacional.
A esta posición se sumaron Daniel Pérez Pérez, Aurín Dotel y Marcos López, quienes coincidieron en que el proyecto podría representar una amenaza para el sustento de numerosas familias que dependen de las actividades comerciales en la frontera.
Durante su intervención, Marcos López hizo un llamado a fortalecer la unidad entre los sectores comerciales de las provincias fronterizas, con el propósito de defender los intereses comunes de la región y preservar los espacios tradicionales de intercambio económico.
En el encuentro también participaron comunicadores locales, quienes respaldaron las inquietudes externadas por los comerciantes y advirtieron sobre los posibles efectos que, según señalaron, tendría la iniciativa sobre la economía regional.
Por su parte, el alcalde de Jimaní, Laureano Santana, expresó el respaldo del gobierno municipal a los comerciantes y reiteró su compromiso con la defensa de los mercados fronterizos.

“El ayuntamiento no puede respaldar iniciativas que pongan en riesgo el sustento de miles de familias que dependen directamente del comercio binacional en Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales”, expresó el ejecutivo municipal.

La actividad concluyó con una intervención del comerciante Juan Francisco González, quien exhortó a los presentes a mantener una posición firme frente al proyecto y a continuar defendiendo los mercados fronterizos tradicionales.
El encuentro fue convocado por la Asociación de Comerciantes de Jimaní-Mal Paso, junto a otras organizaciones vinculadas al sector comercial fronterizo. Los participantes informaron que la próxima reunión se llevará a cabo en la provincia de Pedernales, donde continuarán evaluando las implicaciones del proyecto y las acciones a seguir.

Fuente verificada: Beller Digital. [bellerdigital.net]

.....

Puertos secos sí, pero con justicia territorial para la frontera

La discusión surgida en Jimaní en torno a la construcción de un puerto seco no puede reducirse a una consigna simplista entre modernidad y atraso. Lo expresado por comerciantes, legisladores, autoridades municipales y comunicadores en la Alcaldía de ese municipio revela una preocupación legítima: que una infraestructura concebida para ordenar el comercio termine alterando la economía real que durante décadas ha sostenido a miles de familias en Jimaní, Dajabón, Elías Piña y Pedernales. Los mercados binacionales no son un mecanismo marginal; son una red de ingresos, empleo, circulación de mercancías y estabilidad social en una franja históricamente vulnerable y estratégicamente decisiva para la República Dominicana. 

Sería injusto, sin embargo, ignorar que la propuesta de puertos secos tiene una lógica de Estado. El Gobierno dominicano anunció en febrero de 2026 una red de puertos secos en la frontera con Haití, bajo régimen de zona franca y con una inversión privada superior a los US$300 millones, como parte de una estrategia para formalizar el comercio, fortalecer el control aduanero y cerrar espacios a la irregularidad. Esa visión fue reforzada por el Decreto 166-26, que declaró de alto interés nacional el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de estas instalaciones en la zona fronteriza. Desde el punto de vista logístico, aduanero y fiscal, el planteamiento tiene sentido. 

El problema comienza cuando la racionalidad técnica no conversa con la realidad social. La Ley 168-21 de Aduanas y su reglamentación apuntan a insertar al país en estándares modernos de facilitación del comercio, mientras distintos estudios han advertido que el intercambio dominico-haitiano sigue dependiendo en gran medida de flujos terrestres y de una alta informalidad. El FMI ha señalado que cerca del 85 % del comercio bilateral se mueve por vía terrestre, y diagnósticos sobre la relación económica entre ambos países han recomendado mejorar la infraestructura física y administrativa de la frontera. Todo eso respalda la necesidad de modernizar. Pero modernizar no debe significar desalojar a quienes hoy viven del comercio tradicional. 

En Dajabón, reportes periodísticos describen un movimiento semanal superior a RD$400 millones y la participación de más de mil pequeños comerciantes. Ese dato ayuda a entender por qué en Jimaní se teme que un puerto seco mal diseñado concentre operaciones, favorezca a grandes operadores y deje fuera a comerciantes minoritarios, transportistas, cargadores y pequeños suplidores. Una política pública puede ser eficiente en los papeles y, al mismo tiempo, profundamente regresiva en el territorio si no mide quiénes pagan el costo de la transición. No tendría sentido ordenar la mercancía mientras se desordena la vida de los ciudadanos de la frontera. 

La salida razonable no es rechazar de plano toda infraestructura logística, sino exigir una política de Estado inclusiva, gradual y territorialmente justa. Si los puertos secos han de existir, deben ser complementarios y no sustitutivos de los mercados binacionales. Eso implica diseñar un modelo dual: una plataforma moderna para carga, inspección, almacenamiento y despacho, y al mismo tiempo reglas de protección y acceso preferente para comerciantes tradicionales, cooperativas, transportistas y mipymes locales. También exige financiamiento, acompañamiento técnico, formalización simplificada y participación real de los actores fronterizos en la gobernanza del proyecto. 

Jimaní y los demás pueblos fronterizos no necesitan una modernización que los empobrezca en nombre de la eficiencia, sino una transformación que los incorpore al desarrollo nacional. La frontera dominicana tiene derecho a más institucionalidad, más competitividad y más seguridad, pero también tiene derecho a que el progreso no se construya sobre el sacrificio de su economía popular. Si los puertos secos han de formar parte del futuro, que lo hagan como instrumentos de inclusión, prosperidad compartida y justicia territorial. Solo así dejarán de ser una amenaza y podrán convertirse en una verdadera política de desarrollo. 

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuásabaraEditor

.....

miércoles, 18 de marzo de 2026

Ministro Sanz Lovatón impulsa la frontera como eje de producción y desarrollo

Ministro Sanz Lovatón impulsa la frontera como eje de producción y desarrollo

El Estado apuesta por transformar la frontera en un centro productivo que genere empleo, orden e integración económica.

Dajabón, R.D., 18 de Marzo 2026 | En un movimiento estratégico para consolidar la soberanía económica, el orden logístico y el desarrollo territorial en la frontera, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Yayo Sanz Lovatón, encabezó este martes una extensa mesa de trabajo y un recorrido de evaluación técnica por el mercado fronterizo de Dajabón.

La intervención gubernamental tuvo como objetivo escuchar sugerencias para la implementación de estrategias diseñadas para eficientizar el flujo de mercancías y que estas se traduzcan en una expansión directa de las oportunidades comerciales, protegiendo a los pequeños emprendedores locales y conectándolos con las grandes cadenas de valor del país.

“El gobierno del presidente Luis Abinader entiende a la perfección que ustedes son el motor que mantiene viva y productiva nuestra frontera. No venimos a imponer modelos que los desplacen; venimos a articular soluciones para que haya más volumen, más seguridad y mejor comercio”, aclaró Sanz Lovatón, ante decenas de comerciantes. “Nos llevamos hoy ideas sumamente valiosas, nacidas de quienes conocen la realidad de este mercado mejor que nadie. Como abanderado histórico de las mipymes, puedo afirmar: vamos a seguir invirtiendo, y vamos a asegurar que el progreso de Dajabón tenga el rostro de su gente”.

Desde el liderazgo local, el destacado empresario Héctor Kildere Taveras validó la intervención oficial, calificando la presencia del ministro como “una acción de Estado atinada, transparente y a tiempo”. “Desde el empresariado dajabonero apoyamos firmemente toda iniciativa que venga a dignificar nuestro mercado y a construir desarrollo genuino”, subrayó.

Paz social y validación territorial

Para consolidar este pacto y proyectar un frente unificado, el diseño de esta política de intervención contó con el respaldo in situ de un bloque integral de autoridades civiles y legislativas, conformado por la gobernadora provincial, Severina Gil; el alcalde del municipio, Santiago Riverón, y el diputado Tony Bengoa.

De manera fundamental para la cohesión sociopolítica del territorio, la jornada contó con el acompañamiento del sacerdote José Luis Núñez Mármol, conocido popularmente como “Padre Chepe”. Su presencia fungió como garantía moral de que la perspectiva comunitaria, la paz social y la dignidad de los trabajadores más vulnerables se mantendrán en el centro gravitacional del desarrollo fronterizo.

Con esta acción territorial, el MICM reafirma su doctrina de gobernanza por proximidad, transformando la incertidumbre en un sólido capital de confianza institucional y asegurando que la frontera dominico-haitiana se desarrolle bajo un modelo innegociable: prosperidad inclusiva, orden logístico y rentabilidad para los dominicanos.

https://presidencia.gob.do/noticias/ministro-sanz-lovaton-impulsa-la-frontera-como-eje-de-produccion-y-desarrollo

viernes, 24 de octubre de 2025

Director de Aduanas destaca aumento comercial y de controles en Dajabón


Director de Aduanas destaca aumento comercial y de controles en Dajabón

En la Feria “Dajabón Vívelo”, Sanz Lovatón reveló que solo por esa provincia se han exportado más de US$293.61 millones en el periodo enero-septiembre de 2025, un 22.12 % más de manera interanual.

22 de octubre de 2025 | Santo Domingo, RD.- 

El director general de Aduanas, Yayo Sanz Lovatón, destacó la importancia y el crecimiento comercial de Dajabón, así como el fortalecimiento de los controles aduaneros en ese importante paso fronterizo, para la seguridad y la producción nacional. 

El funcionario reveló que solo por el paso fronterizo de Dajabón, en el periodo enero-septiembre de 2025 se han exportado más de US$293.61 millones, representando un crecimiento de 22.12 % en comparación al mismo periodo del año anterior. 

Esas exportaciones están compuestas en un 37.0 % por tejidos de algodón, un 24.36 % por camisetas de algodón y un 13.53 % por cemento. 

Mientras que las importaciones realizadas por Dajabón en lo que va de año han tenido un valor de US$11.93. 

Resaltó, además, que el intercambio total con Haití a septiembre de 2025 ascendió a US$882.69 millones, para un crecimiento del 30.2 % en comparación a los US$677.88 millones intercambiados en igual periodo de 2024. 

Explicó que hace cinco años el promedio de nuestras exportaciones totales mensuales era de unos US$700 millones de dólares al mes, ya en el 2023 se promediaban unos US$1,200 millones mensuales, y en el año 2025 el promedio mensual supera ya los US$1,300 millones, producto del esfuerzo del Gobierno por incrementar las exportaciones. 

“En el año 2024, el principal renglón económico de este país, no fue el turismo, por primera vez en más de 25 años, el principal renglón económico de este país  fueron las exportaciones”, indicó Sanz Lovatón en referencia a la importancia económica para el país, de la actividad logística. 

Asimismo, el titular de Aduanas explicó que ese incremento del intercambio comercial ha ido de la mano con controles legales e inspecciones más estrictas gracias a la implementación de tecnología en las Aduanas de Dajabón, y a una mayor colaboración entre las instituciones fronterizas que convergen en ese y otros pasos fronterizos. 

Eso ha dado como resultado más de 4.8 millones de municiones retenidas, más de 178 millones de unidades de cigarrillos incautados, más de 600 armas confiscadas, más de 90 mil unidades de botellas de bebidas alcohólicas y más de 6 millones de artículos que violaban la propiedad intelectual retenidos. 

En materia de seguridad recordó que la DGA donó en marzo de 2025 unas 10 unidades móviles de vigilancia a las Fuerzas Armadas, las cuales han fortalecido la vigilancia en toda la línea fronteriza. 

Dajabón Vívelo 

La Feria Ecoturística “Dajabón Vívelo”, es un evento organizado por la diputada de Dajabón Daritza Zapata, con un objetivo de proyectar su provincia como un destino turístico de gran potencial, al resaltar sus recursos naturales, culturales y productivos. 



Dajabón: frontera estratégica, polo logístico y modelo de desarrollo sostenible

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La provincia de Dajabón ha dejado de ser percibida únicamente como un punto limítrofe entre República Dominicana y Haití, para convertirse en un epicentro del desarrollo logístico, comercial y ecoturístico del país. Esta transformación se evidencia en los resultados presentados por la Dirección General de Aduanas (DGA) durante la Feria Ecoturística “Dajabón Vívelo”, celebrada en octubre de 2025, donde se destacó un crecimiento interanual del 22.12 % en las exportaciones realizadas por esta provincia, alcanzando los 293.61 millones de dólares entre enero y septiembre del presente año.

Este dinamismo comercial se sustenta en una estructura productiva que responde a las demandas del mercado haitiano, compuesto por una población estimada entre 11 y 12 millones de personas. Los principales productos exportados desde Dajabón incluyen tejidos de algodón (37.0 %), camisetas de algodón (24.36 %) y cemento (13.53 %), lo que revela una especialización en bienes de consumo básico y materiales de construcción, esenciales para la economía haitiana. En contraste, las importaciones por esa vía alcanzaron los 11.93 millones de dólares, reflejando la dinámica comercial de la zona fronteriza.

El intercambio total con Haití ascendió a 882.69 millones de dólares, reflejando un crecimiento del 30.2 % respecto al mismo período de 2024. Este aumento no solo representa una expansión comercial, sino también un fortalecimiento institucional en materia de seguridad y control fronterizo. El director general de Aduanas, Eduardo Sanz Lovatón, explicó que hace cinco años el promedio mensual de exportaciones era de 700 millones de dólares, cifra que aumentó a 1,200 millones en 2023 y supera los 1,300 millones en 2025, consolidando las exportaciones como el principal renglón económico del país, por encima del turismo.

Este crecimiento ha sido acompañado por una mejora significativa en los controles aduaneros, gracias a la implementación de tecnología avanzada y a la coordinación interinstitucional en la frontera. Entre los resultados más destacados se encuentran más de 4.8 millones de municiones retenidas, 178 millones de unidades de cigarrillos incautados, más de 600 armas confiscadas, 90 mil botellas de bebidas alcohólicas retenidas y más de 6 millones de artículos que violaban la propiedad intelectual.

En materia de seguridad, la DGA donó en marzo de 2025 diez unidades móviles de vigilancia a las Fuerzas Armadas, fortaleciendo la supervisión en toda la línea fronteriza. Estas acciones evidencian una política pública orientada a garantizar la legalidad del comercio, proteger la soberanía nacional y fomentar un entorno propicio para la inversión.

La feria “Dajabón Vívelo”, organizada por la diputada Daritza Zapata, ha sido una plataforma para proyectar la provincia como un destino turístico verde, inclusivo y sostenible. La presentación de las “Rutas Verdes de Dajabón” y la guía turística “Desde Dajabón, inicia tu ruta” son iniciativas que articulan el ecoturismo con el desarrollo comunitario, capacitando a 128 líderes locales en gestión ambiental y económica. Iniciativas como #DajabónVívelo generan oportunidades, impulsan la economía y demuestran cómo la tradición y el progreso pueden ir de la mano, construyendo un futuro más sólido para todos los dominicanos.

Este evento ha contado con el respaldo de autoridades nacionales, incluyendo la vicepresidenta Raquel Peña, quien reafirmó el compromiso del Gobierno con el fortalecimiento de la frontera norte como polo de inversión sostenible. La narrativa que emerge de Dajabón es clara: la frontera no es un límite, sino una oportunidad.

El director general de Aduanas expresó que “la historia de la economía dominicana tendrá párrafos muy importantes escritos desde Dajabón”, una afirmación que sintetiza el potencial transformador de esta provincia. Iniciativas como “Dajabón Vívelo” demuestran que el desarrollo fronterizo puede construirse con innovación, planificación legislativa, alianzas institucionales y participación ciudadana.

En conclusión, Dajabón representa un modelo replicable para otras zonas fronterizas del país. Su evolución como centro logístico, comercial y ecoturístico es testimonio de que el crecimiento económico puede ir de la mano con la sostenibilidad, la seguridad y la inclusión territorial. Es responsabilidad de los tomadores de decisiones continuar fortaleciendo este proceso, garantizando que la frontera sea, cada vez más, un espacio de progreso y dignidad para todos.


Referencias

Dirección General de Aduanas. (2025, abril 23). Informe mensual de Haití: enero-marzo 2025. https://www.aduanas.gob.do/media/vffhnn1v/informe-mensual-de-haití-marzo-2025.pdf

Diario Libre. (2025, octubre 9). Comercio con Haití crece más de 32 % pese a violencia en ese país. https://www.diariolibre.com/economia/negocios/2025/10/09/comercio-con-haiti-crece-mas-de-32--pese-a-violencia-en-ese-pais/3271659

7 Días. (2025, marzo 29). Aduanas fortalece frontera dominicana con donación de unidades móviles a las Fuerzas Armadas. https://7dias.com.do/2025/03/29/aduanas-fortalece-frontera-dominicana-con-donacion-de-unidades-moviles-a-las-fuerzas-armadas/

Diario Libre. (2025, octubre 21). “Dajabón, corazón de la frontera”: Feria ecoturística promueve los atractivos de la provincia. https://www.diariolibre.com/economia/turismo/2025/10/21/dajabon-corazon-de-la-frontera-feria-ecoturistica/3285103

Hoy Digital. (2025, octubre 19). Feria «Dajabón Vívelo» exhibe potencial cultural y ecoturístico de la provincia. https://hoy.com.do/feria-dajabon-vivelo-exhibe-potencial-cultural-y-ecoturistico-de-la-provincia/

...


📍 Dajabón: frontera estratégica, polo logístico y modelo de desarrollo sostenible

🇩🇴 En el marco de la Feria Ecoturística “Dajabón Vívelo”, el director de Aduanas, Yayo @SanzLovaton, destacó que las exportaciones por esta provincia superaron los US$293.61 millones entre enero y septiembre de 2025, con un crecimiento interanual del 22.12 %.

📈 El intercambio comercial total con Haití alcanzó los US$882.69 millones, reflejando un aumento del 30.2 %. Este dinamismo va acompañado de mayores controles fronterizos, tecnología avanzada y cooperación institucional.

🔒 Se han incautado:

  • 4.8 millones de municiones
  • 178 millones de cigarrillos
  • 600 armas
  • 90 mil botellas de alcohol
  • 6 millones de artículos falsificados

🌿 La feria, organizada por la diputada Daritza Zapata, proyecta a Dajabón como destino ecoturístico y logístico clave para el desarrollo sostenible de la frontera.

🗣️ “La historia económica de RD tendrá párrafos escritos desde Dajabón”, afirmó @SanzLovaton.

📌 ¡La frontera no es un límite, es una oportunidad! 

#DajabónVívelo #AduanasRD #ComercioFronterizo #DesarrolloSostenible #LuisOrlandoDíazVólquez #Opinión #FronteraRD #Haití #ExportacionesRD #TurismoVerde #SeguridadFronteriza @aduanard 


Director de Aduanas destaca aumento del comercio y fortalecimiento de controles en Dajabón

22 de octubre de 2025 | Santo Domingo, RD. – En el marco de la Feria Ecoturística “Dajabón Vívelo”, el director general de Aduanas, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, resaltó el crecimiento sostenido del comercio bilateral entre República Dominicana y Haití, así como el fortalecimiento de los controles aduaneros en el paso fronterizo de Dajabón.

Sanz Lovatón informó que, entre enero y septiembre de 2025, las exportaciones dominicanas por Dajabón superaron los US$293.61 millones, lo que representa un incremento interanual de 22.12 %. Los principales productos exportados incluyen tejidos de algodón (37.0 %), camisetas de algodón (24.36 %) y cemento (13.53 %).

En contraste, las importaciones por esa vía alcanzaron los US$11.93 millones en lo que va de año, reflejando la dinámica comercial de la zona fronteriza.

El titular de la Dirección General de Aduanas (DGA) también destacó que el intercambio total con Haití ascendió a US$882.69 millones hasta septiembre de 2025, lo que representa un crecimiento de 30.2 % respecto al mismo período de 2024, cuando se registraron US$677.88 millones.

“El esfuerzo del Gobierno dominicano por impulsar las exportaciones ha dado resultados tangibles. En 2025, el promedio mensual de exportaciones supera los US$1,300 millones, consolidando este sector como el principal renglón económico del país, por encima del turismo”, afirmó Sanz Lovatón.

Asimismo, subrayó que este crecimiento ha sido acompañado por una mejora significativa en los controles aduaneros, gracias a la implementación de tecnología avanzada y a la coordinación interinstitucional en la frontera. Entre los resultados más destacados se encuentran:

  • 4.8 millones de municiones retenidas
  • 178 millones de unidades de cigarrillos incautados
  • Más de 600 armas confiscadas
  • 90 mil botellas de bebidas alcohólicas retenidas
  • 6 millones de artículos que violaban la propiedad intelectual

En materia de seguridad, recordó que en marzo de 2025 la DGA donó 10 unidades móviles de vigilancia a las Fuerzas Armadas, fortaleciendo la supervisión en toda la línea fronteriza.

La Feria “Dajabón Vívelo”, organizada por la diputada Daritza Zapata, busca proyectar a Dajabón como un destino turístico de alto potencial, resaltando sus recursos naturales, culturales y productivos, en el marco de una estrategia de desarrollo sostenible e inclusivo para la región fronteriza.

miércoles, 22 de octubre de 2025

Dajabón Vívelo: Tradición, Progreso y Desarrollo Fronterizo en la República Dominicana

Dajabón: frontera estratégica, polo logístico y modelo de desarrollo sostenible
Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La provincia de Dajabón ha dejado de ser percibida únicamente como un punto limítrofe entre República Dominicana y Haití, para convertirse en un epicentro del desarrollo logístico, comercial y ecoturístico del país. Esta transformación se evidencia en los resultados presentados por la Dirección General de Aduanas (DGA) durante la Feria Ecoturística “Dajabón Vívelo”, celebrada en octubre de 2025, donde se destacó un crecimiento interanual del 22.12 % en las exportaciones realizadas por esta provincia, alcanzando los 293.61 millones de dólares entre enero y septiembre del presente año.

Este dinamismo comercial se sustenta en una estructura productiva que responde a las demandas del mercado haitiano, compuesto por una población estimada entre 11 y 12 millones de personas. Los principales productos exportados desde Dajabón incluyen tejidos de algodón (37.0 %), camisetas de algodón (24.36 %) y cemento (13.53 %), lo que revela una especialización en bienes de consumo básico y materiales de construcción, esenciales para la economía haitiana.

El intercambio total con Haití ascendió a 882.69 millones de dólares, reflejando un crecimiento del 30.2 % respecto al mismo período de 2024. Este aumento no solo representa una expansión comercial, sino también un fortalecimiento institucional en materia de seguridad y control fronterizo. La DGA ha implementado tecnología avanzada y ha promovido la colaboración interinstitucional, logrando incautaciones significativas: más de 4.8 millones de municiones, 178 millones de cigarrillos, 600 armas, 90 mil botellas de bebidas alcohólicas y más de 6 millones de artículos que violaban la propiedad intelectual.

En marzo de 2025, la DGA donó 10 unidades móviles de vigilancia a las Fuerzas Armadas, reforzando la seguridad en toda la línea fronteriza. Estas acciones evidencian una política pública orientada a garantizar la legalidad del comercio, proteger la soberanía nacional y fomentar un entorno propicio para la inversión.

La feria “Dajabón Vívelo”, organizada por la diputada Daritza Zapata, ha sido una plataforma para proyectar la provincia como un destino turístico verde, inclusivo y sostenible. La presentación de las “Rutas Verdes de Dajabón” y la guía turística “Desde Dajabón, inicia tu ruta” son iniciativas que articulan el ecoturismo con el desarrollo comunitario, capacitando a 128 líderes locales en gestión ambiental y económica.

Este evento ha contado con el respaldo de autoridades nacionales, incluyendo la vicepresidenta Raquel Peña, quien reafirmó el compromiso del Gobierno con el fortalecimiento de la frontera norte como polo de inversión sostenible. La narrativa que emerge de Dajabón es clara: la frontera no es un límite, sino una oportunidad.

El director general de Aduanas, Eduardo Sanz Lovatón, expresó que “la historia de la economía dominicana tendrá párrafos muy importantes escritos desde Dajabón”, una afirmación que sintetiza el potencial transformador de esta provincia. Iniciativas como “Dajabón Vívelo” demuestran que el desarrollo fronterizo puede construirse con innovación, planificación legislativa, alianzas institucionales y participación ciudadana.

En conclusión, Dajabón representa un modelo replicable para otras zonas fronterizas del país. Su evolución como centro logístico, comercial y ecoturístico es testimonio de que el crecimiento económico puede ir de la mano con la sostenibilidad, la seguridad y la inclusión territorial. Es responsabilidad de los tomadores de decisiones continuar fortaleciendo este proceso, garantizando que la frontera sea, cada vez más, un espacio de progreso y dignidad para todos.

Dajabón Vívelo: Tradición, Progreso y Desarrollo Fronterizo en la República Dominicana

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La reciente celebración de la feria ecoturística “Dajabón Vívelo” constituye un hito en la redefinición del concepto de frontera en la República Dominicana. Este evento, organizado por la diputada Daritza Zapata y respaldado por autoridades nacionales, entre ellas la vicepresidenta Raquel Peña y el director general de Aduanas, Eduardo Sanz Lovatón, proyecta a Dajabón como un espacio donde convergen tradición, innovación y sostenibilidad. Más que una feria, se trata de una declaración de principios: la frontera no es un límite, sino un territorio de oportunidades.

Desde la perspectiva económica, los datos son elocuentes. Entre enero y septiembre de 2025, las exportaciones por la provincia de Dajabón superaron los 293.61 millones de dólares, lo que representa un incremento del 22.12 % respecto al mismo período del año anterior. Asimismo, el intercambio comercial con Haití alcanzó los 882.69 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 30.2 %, destacando productos como tejidos, camisetas de algodón y cemento. Estas cifras no solo reflejan dinamismo comercial, sino también la efectividad de políticas orientadas a la modernización y transparencia de los procesos aduaneros, acompañadas de controles más estrictos y tecnología avanzada.

En el plano social y cultural, la feria ha puesto en valor la identidad de Dajabón mediante la promoción de rutas verdes, experiencias sostenibles y la primera guía turística de la provincia, titulada Desde Dajabón, inicia tu ruta. Esta iniciativa, que incluye la formación de 128 líderes ecoturísticos, evidencia un compromiso con el desarrollo inclusivo y la conservación ambiental. Como señaló la diputada Zapata, “Dajabón no es solo frontera, es cultura, naturaleza y oportunidad”, una afirmación que sintetiza la visión de un modelo territorial basado en la equidad y la sostenibilidad.

El liderazgo institucional ha sido determinante en este proceso. Tal como expresó Sanz Lovatón, “cuando hacemos bien nuestro trabajo, el país crece”, una frase que cobra sentido al observar cómo la Dirección General de Aduanas impulsa la competitividad mediante la simplificación de trámites y la implementación de tecnologías que fortalecen la seguridad y la transparencia. Estas acciones no solo facilitan el comercio, sino que también contribuyen a la formalización económica y a la generación de empleo en zonas históricamente rezagadas.

En términos estratégicos, “Dajabón Vívelo” representa una narrativa renovada para la frontera norte: de ser percibida como un espacio marginal, pasa a convertirse en un polo de atracción para el turismo, la inversión y la innovación. Este cambio de paradigma responde a una lógica de desarrollo territorial que articula políticas públicas, participación comunitaria y alianzas público-privadas, consolidando un modelo replicable en otras regiones del país.

No es, pues, la Feria Ecoturística de Dajabón un evento aislado, sino el inicio de una transformación estructural que conjuga tradición y progreso. La apuesta por un desarrollo sostenible, inclusivo y competitivo en la zona fronteriza constituye, sin duda, una estrategia que fortalece la cohesión social y proyecta a la República Dominicana hacia un futuro más justo y equilibrado. Como sociedad, debemos asumir el reto de creer en nuestras provincias, en su gente y en su potencial para liderar procesos de cambio que trasciendan las fronteras físicas y mentales.

Miércoles, 22 de octubre de 2025.