Mostrando las entradas con la etiqueta Dirección General de Aduanas (DGA). Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Dirección General de Aduanas (DGA). Mostrar todas las entradas

martes, 21 de abril de 2026

Nelson Arroyo marca una gestión innovadora en sus primeros 100 días al frente de Aduanas

 

Nelson Arroyo marca una gestión innovadora en sus primeros 100 días al frente de Aduanas

A esto se suman el incremento en recaudaciones, aumento de divisas, fortalecimiento del capital humano, la adopción de estándares internacionales de trazabilidad y cooperación.

Santo Domingo, RD., 21 de abril de 2026. – La Dirección General de Aduanas (DGA), bajo el liderazgo de Nelson Arroyo, celebra sus primeros 100 días de gestión con resultados positivos en las recaudaciones, gracias a la implementación de estrategias focalizadas en sectores claves y un aumento en las divisas, lo que refleja su compromiso con la eficiencia y el desarrollo económico del país.

Logrando, en el primer trimestre de este año, la mayor recaudación en la historia de la DGA para ese periodo. Asimismo, marzo de 2026 es el de mayor recaudación en comparación con años anteriores, concediéndole un periodo histórico a la gestión de su director general.

En cuanto a las divisas, las estadísticas oficiales de Aduanas arrojan resultados positivos que reflejan una notable recuperación y crecimiento en el ingreso de estas, marcando un precedente positivo para la economía nacional. Se incautaron US$725,895, EU€21,450.00, así como RD$35,000.00 en la frontera montos equivalentes a unos RD$46,425,774.54, a la tasa de cambio actual.

El titular de la entidad recaudadora afirmó que el reto central que tiene al frente de la DGA es garantizar una gestión aduanera ágil, predecible y alineada con las dinámicas del comercio global, capaz de facilitar el tránsito eficiente de mercancías, sin comprometer el control, la recaudación ni la seguridad de la cadena logística.

“De manera complementaria, trabajamos en la articulación efectiva con los demás actores del sistema logístico: puertos, aeropuertos, zonas francas y otras entidades del Estado, en el desarrollo del capital humano y en la adopción de estándares internacionales de trazabilidad y cooperación”, expresó Arroyo.

Agregó que una Aduana moderna trasciende en su rol recaudador y se consolida como un socio estratégico del desarrollo productivo, del nearshoring y de la atracción de inversión.

Durante el primer trimestre se desarrollaron programas de formación orientados al fortalecimiento de capacidades institucionales, donde más de 1,800 colaboradores han sido capacitados. 

Asimismo, colaboradores de la institución representaron a la República Dominicana en la Reunión Anual del Comité de Fortalecimiento de Capacidades de la Organización Mundial de las Aduanas (OMA). 

“Hemos concebido una iniciativa de mejora continua, orientada a fortalecer de manera progresiva y sostenible la gestión aduanera en los puntos fronterizos terrestres, al tiempo que promueve el desarrollo de capacidades técnicas y operativas del personal de la institución. Como parte de la misma, se implementará un programa piloto de pasantías operativas, en la que oficiales de aduanas que actualmente desempeñan sus funciones en las distintas administraciones del país participarán, durante un período de un mes, en labores de apoyo en las terminales fronterizas terrestres de Dajabón, Elías Piña, Jimaní y Pedernales”, aseguró el funcionario.

Arroyo prometió que dará continuidad a los programas Despacho en 24 Horas (D24H) y Exporta Más (+) mismos que forman parte de un plan estructurado y de una visión integral de Estado, orientada a modernizar y agilizar los procesos aduaneros, tanto en las importaciones como en las exportaciones.

Desde su llegada, ha impulsado iniciativas que promueven la capacitación continua, el desarrollo profesional y la integración de los colaboradores, reconociendo que el recurso humano es el pilar fundamental para el éxito y la eficiencia en el servicio aduanero.

Este enfoque ha permitido mejorar los procesos internos y elevar la calidad de atención, demostrando que el empeño puesto en el capital humano se traduce en resultados positivos para la institución y el país.

“Creo en la importancia de tener un entorno laboral donde haya acercamiento, se fomente la innovación, el trabajo en equipo y el sentido de pertenencia, en eso creo, en una fuerza laboral cada vez más motivada y, juntos, enfrentar los retos del sector aduanero”, aseguró.

OPINIÓN | Cien días que marcan rumbo: la Aduana como arquitectura del desarrollo bajo Nelson Arroyo

Los primeros 100 días de una gestión pública suelen ser un termómetro: no definen el total de una administración, pero sí revelan su brújula. En el caso de la Dirección General de Aduanas (DGA), el balance inicial bajo el liderazgo de Nelson Arroyo proyecta una intención clara: convertir a la Aduana en un órgano más ágil, más predecible y más alineado con el comercio global, sin ceder un milímetro en control, recaudación ni seguridad de la cadena logística. Esa combinación —facilitación con firmeza— es justamente la que distingue a las aduanas modernas en un mundo donde el tiempo es costo y la trazabilidad es confianza.

El dato más visible y, a la vez, más exigente para cualquier administración aduanera es la recaudación. La DGA reporta que, en el primer trimestre de 2026, se logró la mayor recaudación histórica para ese período, y que marzo se convirtió en el mes de mayor recaudación en comparación con años anteriores dentro de ese mismo marco temporal. Cuando el desempeño fiscal se acompaña de estrategias focalizadas en sectores clave, el mensaje institucional va más allá de “cobrar más”: implica mejorar la capacidad del Estado para sostener servicios, invertir y planificar; y, simultáneamente, elevar la credibilidad del sistema ante los actores económicos que requieren reglas claras, procesos eficientes y previsibilidad operativa.

Pero medir la efectividad aduanera solo por recaudación sería incompleto. La Aduana contemporánea es, por definición, un punto de equilibrio entre facilitar comercio y proteger fronteras. En ese sentido, el componente de control y cumplimiento también se vuelve central. Las cifras divulgadas sobre incautaciones de divisas en frontera —US$725,895, €21,450 y RD$35,000, equivalentes a aproximadamente RD$46,425,774.54 a la tasa actual— no son únicamente un registro contable: son una señal de que el control fronterizo está operando, de que se persiguen flujos ilícitos y de que la seguridad económica también se defiende con procedimientos, inteligencia y coordinación interinstitucional.

El propio Nelson Arroyo ha definido el reto con una formulación que, en términos de gestión pública, es correcta y ambiciosa: una DGA “ágil, predecible y alineada con las dinámicas del comercio global”. En otras palabras, una institución capaz de acelerar el tránsito legítimo de mercancías, reducir fricciones y costos logísticos, y a la vez sostener un estándar alto de fiscalización y seguridad. Ese enfoque se complementa con un punto clave: la articulación efectiva con puertos, aeropuertos, zonas francas y demás actores del sistema logístico. Porque una Aduana eficiente no se construye solo puertas adentro; se construye como red, como sistema y como plataforma.

Aquí aparece un concepto que el país debe internalizar con más fuerza: la Aduana no es simplemente un órgano recaudador; es un socio estratégico del desarrollo productivo. Esto es particularmente relevante en el contexto del nearshoring, donde las empresas buscan relocalizar o acercar cadenas de suministro a mercados de destino, priorizando estabilidad, rapidez y certidumbre. República Dominicana tiene ventajas comparativas —ubicación, conectividad, zonas francas, experiencia exportadora—, pero esas ventajas se convierten en ventajas competitivas cuando los procesos aduaneros acompañan el ritmo del mercado. Una traba documental puede costar un contrato; una demora de horas puede romper una cadena de frío; una imprevisibilidad operativa puede desincentivar inversión. Por eso, cuando la DGA se declara aliada de la atracción de inversión, está asumiendo un rol acorde con las exigencias del comercio internacional.

La modernización real, sin embargo, no vive solo en el discurso; vive en el músculo institucional. En este punto, la decisión de priorizar el capital humano es, probablemente, una de las apuestas más determinantes de estos primeros 100 días. El reporte de más de 1,800 colaboradores capacitados en el primer trimestre sugiere una estrategia que entiende una verdad simple: no hay transformación sostenible sin servidores públicos entrenados, motivados y orgullosos de su misión. Capacitar no es “gastar”, es blindar la institución con competencias técnicas, criterios unificados y cultura de servicio. Y en una entidad como Aduanas, donde la complejidad operativa es alta, la formación continua se traduce en mejores decisiones, menor discrecionalidad y mayor coherencia en la aplicación de normas.

A esto se suma la dimensión internacional, expresada en la participación de representantes dominicanos en la Reunión Anual del Comité de Fortalecimiento de Capacidades de la Organización Mundial de las Aduanas (OMA). La presencia en estos espacios no es protocolaria; es estratégica. Significa conectarse con estándares, buenas prácticas y marcos de cooperación que hoy definen la gobernanza aduanera global: trazabilidad, gestión de riesgo, intercambio de información, integridad institucional y facilitación. Una Aduana que conversa con el mundo se prepara mejor para competir y, sobre todo, para defender con mayor eficacia la seguridad de su cadena logística.

En la frontera terrestre, donde convergen desafíos operativos, sociales y geopolíticos, la iniciativa de mejora continua anunciada —con un programa piloto de pasantías operativas de un mes en Dajabón, Elías Piña, Jimaní y Pedernales— apunta en la dirección correcta. La frontera es, a la vez, oportunidad y presión: oportunidad para dinamizar comercio legal y desarrollar comunidades; presión por la necesidad de control, coordinación y respuesta ante el contrabando y otros ilícitos. Fortalecer capacidades técnicas y operativas en esos puntos es una inversión en soberanía logística, en gestión del riesgo y en orden institucional.

Asimismo, la promesa de continuidad de programas como Despacho en 24 Horas (D24H) y Exporta Más (+) es un mensaje de estabilidad de política pública. En un entorno económico donde la competitividad se mide por tiempos y costos, la continuidad es un activo: evita la improvisación, reduce incertidumbre y permite construir resultados acumulativos. Modernizar y agilizar procesos tanto para importaciones como exportaciones no solo beneficia al Estado; beneficia al aparato productivo, al consumidor y al posicionamiento del país como hub regional.

La frase de Arroyo sobre el entorno laboral —acercamiento, innovación, trabajo en equipo y sentido de pertenencia— puede parecer, para algunos, un elemento “blando”. Pero en realidad es un componente “duro” de la reforma institucional. La innovación no ocurre en estructuras rígidas; ocurre en culturas que premian la propuesta, corrigen con evidencia y alinean objetivos. Cuando el recurso humano se integra a una visión, la institución deja de “funcionar” y empieza a “gestionar”. Y una Aduana que gestiona es una Aduana que puede planificar, medir, corregir y mejorar.

Estos 100 días, por tanto, no deben leerse como una victoria final, sino como un inicio con señales concretas: resultados en recaudación, acciones de control que elevan la seguridad económica, impulso al capital humano, vinculación con estándares internacionales y un enfoque sistémico hacia la cadena logística. Lo verdaderamente importante ahora es sostener el ritmo, profundizar la interoperabilidad con los actores del comercio, consolidar la trazabilidad y asegurar que la agilidad no sea episodio, sino norma.

En un país que apuesta por insertarse con mayor fuerza en el comercio global, la Aduana no puede ser un cuello de botella; debe ser una autopista segura. Y en estos primeros 100 días, la gestión de Nelson Arroyo ha dejado una idea central: una DGA moderna no solo recauda, sino que habilita desarrollo, protege la economía y eleva la competitividad nacional.

Luis Orlando Díaz Vólquez

miércoles, 25 de febrero de 2026

Aduanas enfrenta el comercio ilegal y la evasión: incauta cientos de miles de mercancías en lo que va de año

Aduanas enfrenta el comercio ilegal y la evasión: incauta cientos de miles de mercancías en lo que va de año

La DGA ha retenido cientos de televisores y aires acondicionados, además de cientos de miles de bebidas, medicamentos, municiones, pertrechos militares y divisas, detectados en puertos y aeropuertos del país.

24 de febrero de 2026 | GE
Santo Domingo, R.D.– La Dirección General de Aduanas (DGA), a través de su Gerencia de Inteligencia, mantiene operativos permanentes para detectar y neutralizar la importación ilegal de mercancías con fines comerciales, así como el ingreso irregular de suplementos nutritivos, municiones, pertrechos militares y armas, entre otros artículos.

Entre las retenciones más relevantes registradas en lo que va de año, se destacan 236 aires acondicionados y 306 televisores. En estos casos, se intentó evadir el pago de RD$3,499,367.00 en impuestos.

Asimismo, la DGA retuvo más de 9,000 productos para el cuidado personal, principalmente cremas y perfumes; 2,297 suplementos nutritivos; más de 60,000 kilogramos de ropa usada y 462 pares de tenis, entre otras mercancías.

En otro operativo, las autoridades aduaneras ocuparon US$196,000, que pretendían ser ingresados al país de manera irregular.

Además, se retuvieron 15,798 cigarrillos, siete armas de fuego, 40,880 municiones, 75 bebidas alcohólicas, 50 pertrechos militares, 27 partes de vehículos y nueve vehículos, entre otros artículos.

Como resultado de estos hallazgos, la Gerencia de Inteligencia ejecutó tres allanamientos, realizó cuatro entregas controladas y arrestó a una persona, mientras las investigaciones continúan en curso.

Dentro de las municiones ocupadas figuran pólvora para cartuchos, perdigones de distintos calibres y partes de armas. En cuanto a los pertrechos militares, se incluyen chalecos antibalas, binoculares, gorras e insignias tipo militar, además de catanas, ballestas y pistolas de hidrogel.

Estas mercancías fueron retenidas por haber sido importadas mediante declaraciones falsas o por carecer de los permisos requeridos, especialmente en el caso de productos de consumo regulado y artículos de naturaleza farmacéutica.

Las detecciones se realizaron en la Administración de Haina, Puerto Plata y el área de carga del Aeropuerto Internacional de Las Américas.

Con estas acciones, la DGA evita que artículos introducidos irregularmente lleguen al mercado local, reafirmando su rol de protección a la sociedad y de fortalecimiento del comercio lícito.

La institución informó, además, que continuará intensificando las labores de inteligencia y adoptando medidas adicionales para impedir la importación irregular de mercancías que puedan afectar la seguridad y la tranquilidad ciudadana, ya sea mediante falsas declaraciones o por ocultamiento en cargas consolidadas.

Aduanas frente al contrabando: inteligencia que protege el comercio y la seguridad

Por Luis Orlando Díaz Vólquez
En un país abierto al intercambio, con puertos y aeropuertos que conectan a la República Dominicana con las cadenas globales de valor, la línea que separa el comercio lícito del negocio clandestino puede ser más delgada de lo que muchos imaginan. Por eso, cuando la Dirección General de Aduanas (DGA) presenta resultados como los reportados en lo que va de año —retenciones de electrodomésticos, suplementos, divisas, cigarrillos, municiones, armas y pertrechos militares— no estamos ante un simple parte informativo: estamos frente a una señal de autoridad del Estado, de defensa del mercado formal y, en los casos más sensibles, de protección directa a la seguridad ciudadana.

Las cifras son elocuentes y ayudan a dimensionar el impacto real de la evasión. La retención de 236 aires acondicionados y 306 televisores, con una evasión estimada de RD$3,499,367.00 en impuestos, pone en evidencia una práctica recurrente: importar mercancías de alta demanda mediante subvaluación o declaraciones falsas para reducir el pago tributario y obtener ventajas indebidas. Ese “ahorro” ilegal produce un daño doble: debilita las finanzas públicas —que sostienen servicios esenciales— y castiga al comercio formal que cumple con sus obligaciones fiscales, regulatorias y logísticas. En otras palabras, el contrabando no “abarata” el mercado; lo distorsiona, desplaza al que hace las cosas bien y premia al que viola las reglas.

Sin embargo, el fenómeno va más allá de lo fiscal. La ocupación de US$196,000 que pretendían ser ingresados al país de manera irregular, junto con 15,798 cigarrillos, siete armas de fuego, 40,880 municiones y 50 pertrechos militares, sitúa el tema en un plano que no admite ambigüedades: el de la seguridad y el orden público. Cuando el control aduanero intercepta municiones, pólvora para cartuchos, perdigones de distintos calibres y partes de armas, no se trata de mercancía “atípica”, sino de insumos que pueden alimentar circuitos de violencia y criminalidad. Y cuando, además, aparecen pertrechos militares —chalecos antibalas, binoculares, gorras e insignias tipo militar— junto con objetos potencialmente peligrosos como catanas y ballestas, el mensaje es inequívoco: la frontera comercial también es una frontera de prevención y disuasión.

Hay un punto adicional que merece resaltarse: el rol de la inteligencia. Estos resultados no lucen como hallazgos aislados, sino como el producto de una estrategia de monitoreo, análisis de riesgo y operaciones coordinadas. Prueba de ello es que los decomisos no se quedaron en la estadística, sino que derivaron en tres allanamientos, cuatro entregas controladas y el arresto de una persona, con investigaciones en curso. Ese giro —del decomiso a la identificación de redes— es esencial. El contrabando moderno opera como una industria: financia su logística, utiliza documentación falseada, aprovecha rutas, intermediarios y métodos de ocultamiento, y suele apoyarse en cargas consolidadas para disimular el ilícito. Si la respuesta institucional se limitara a retener mercancías, el infractor asumiría la pérdida como un “costo operativo”. Cuando se investiga, se judicializa y se sigue la trazabilidad, el cálculo cambia: el riesgo se multiplica y el negocio se vuelve menos rentable.

También conviene mirar con atención el componente de salud y consumo. La retención de más de 9,000 productos de cuidado personal —cremas y perfumes— y 2,297 suplementos nutritivos, así como más de 60,000 kilogramos de ropa usada y 462 pares de tenis, abre una discusión que a menudo se subestima. En estos rubros, el problema no es únicamente tributario; es regulatorio y sanitario. Cuando mercancías de consumo regulado ingresan sin permisos, fuera de control y sin trazabilidad, se amplía la posibilidad de falsificaciones, adulteraciones, vencimientos alterados o almacenamiento inadecuado. En cosméticos y perfumes, lo falsificado puede incluir sustancias irritantes o contaminantes. En suplementos, el riesgo se agrava porque se venden bajo promesas de salud sin respaldos verificables. Y en ropa usada, además del marco normativo, aparecen preocupaciones de manejo, higiene y control. El resultado final es el mismo: el consumidor queda expuesto y el comercio formal compite en desventaja frente a quien evade los costos de cumplir.

Que las detecciones se hayan producido en la Administración de Haina, Puerto Plata y el área de carga del Aeropuerto Internacional de Las Américas refuerza otra idea clave: la reputación logística de un país se construye con eficiencia, sí, pero también con control. Aspirar a ser un hub regional implica garantizar que la facilitación del comercio conviva con la integridad institucional. Un Estado que cede terreno en el control aduanero termina pagando la factura en recaudación, en seguridad, en confianza de los operadores y en prestigio internacional. En cambio, una aduana fuerte no frena el intercambio; lo ordena, lo hace más confiable y protege la competencia.

El reto, por tanto, no es solo exhibir resultados, sino sostenerlos y convertirlos en una política de continuidad. Eso implica profundizar el análisis de riesgos, reforzar la coordinación interinstitucional, perseguir la economía del ilícito donde más duele —la financiación y las redes— y garantizar que las sanciones sean efectivas para que el costo de delinquir supere cualquier potencial ganancia. Al mismo tiempo, es importante que el operador confiable encuentre en la institucionalidad una aliada: control firme para el riesgo alto, agilidad para el cumplimiento. Esa combinación es la que legitima el control y fortalece el comercio lícito.

En tiempos en que el contrabando intenta normalizarse como si fuese una “alternativa” de mercado, conviene reiterarlo con claridad: no es un truco, es una agresión al empleo formal, a la competencia justa, a la salud del consumidor y a la seguridad del país. Las retenciones de electrodomésticos por evasión muestran el rostro económico del problema; las armas, municiones y pertrechos, su cara más peligrosa; y los productos regulados, el riesgo silencioso que afecta a miles. La DGA, al sostener operativos permanentes y activar herramientas de inteligencia, reafirma una idea esencial: el comercio lícito no se defiende solo con discursos, sino con vigilancia, investigación y consecuencias. Y en ese esfuerzo, cada declaración falsa detectada y cada carga irregular retenida no es solo una victoria administrativa; es una defensa concreta de la sociedad.

Autor: Luis Orlando Díaz Vólquez

miércoles, 28 de enero de 2026

Editorial | Planificación, disciplina y visión compartida: la ruta estratégica de la DGA hacia 2026 | Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Nelson Arroyo, director general de Aduanas

Editorial | Planificación, disciplina y visión compartida: la ruta estratégica de la DGA hacia 2026

La presentación del Plan Operativo Anual (POA) 2025 por parte de la Dirección General de Aduanas (DGA) marca un hito institucional que trasciende el simple cierre de un ciclo de trabajo. Es, ante todo, un ejercicio de transparencia, evaluación y madurez organizacional que reafirma la importancia de la planificación como columna vertebral de la gestión pública moderna.

Durante la jornada, el director de Aduanas, Nelson Arroyo, enfatizó un principio que sintetiza la filosofía operativa que impulsa a la institución: “Primero se planifica, luego se ejecuta, se da seguimiento y se evalúa”. Este enfoque, más que una metodología, constituye una cultura de gestión basada en evidencia, donde cada acción debe responder a metas claras, medibles y alineadas con los objetivos estratégicos nacionales.

Arroyo subrayó un mensaje esencial para toda la estructura institucional: “Espero que las metas establecidas para cada una de las áreas sea con el objetivo de cumplirlas, no con el objetivo de simplemente cumplir con el Plan Operativo Anual”. Esta frase no solo interpela a los equipos de trabajo, sino que también orienta la visión de futuro de la DGA: la planificación no puede convertirse en un rito administrativo, sino en el motor que define la calidad y el impacto del servicio aduanero en el comercio, la competitividad y la seguridad del país.

En ese mismo espíritu, la Gerente de Planificación, Nataly Rojas, destacó que “el éxito de Aduanas depende del compromiso de cada uno de ustedes”, un llamado a la corresponsabilidad institucional que reconoce que los logros de 2025 son resultado del trabajo coordinado de áreas diversas, pero integradas bajo un mismo propósito. Su mensaje, que combina reconocimiento y motivación, proyecta el ambiente con el que la institución se prepara para enfrentar los desafíos de 2026: unidad, disciplina y visión compartida.

La presentación del POA 2025 no fue solo un acto protocolaire. Representó un espacio de reflexión institucional, donde se revisaron aprendizajes, se ponderaron resultados y se reafirmó el compromiso con la rendición de cuentas, un valor esencial para una gestión pública confiable. Reconocer el esfuerzo de cada área, así como la forma en que sus aportes se articulan dentro de la misión de Aduanas, fortalece la cohesión interna y alimenta una cultura de mejora continua.

De cara al 2026, la DGA se posiciona en un punto estratégico: con metas claras, procesos fortalecidos y un liderazgo institucional centrado en la eficiencia, la integridad y la innovación. El desafío ahora es transformar la planificación en resultados tangibles, que fortalezcan el comercio exterior, garanticen controles más inteligentes y eleven la calidad del servicio aduanero.

En un contexto global cada vez más complejo, donde las aduanas juegan un rol clave en la seguridad económica y el flujo logístico internacional, la República Dominicana necesita una DGA comprometida, moderna y orientada a resultados. Los pasos dados en 2025 confirman que esa es la dirección correcta.

El 2026 se aproxima con retos importantes, pero también con la certeza de que las bases están firmes. Como señaló el equipo de Planificación: los logros no son un punto final, sino el impulso para seguir avanzando. La planificación ya está trazada. Ahora, corresponde ejecutar con excelencia.

Autor: Luis Orlando Díaz Vólquez | @GuasabaraEditor @LuisOrlandoDia1 

Opinión | La planificación: piedra angular del éxito institucional en la Dirección General de Aduanas

La planificación no es un ejercicio burocrático ni un requisito administrativo: es la base sobre la cual se construye el éxito de cualquier empresa, institución o proyecto. En un mundo donde la eficiencia, la transparencia y la capacidad de adaptación son más necesarias que nunca, planificar se convierte en una herramienta estratégica que determina el rumbo, el desempeño y los resultados de una organización. La Dirección General de Aduanas (DGA) ha demostrado comprender ese principio, y por ello el 2026 se perfila como un año decisivo para consolidar su crecimiento institucional.

El mensaje es claro: para lograr objetivos reales, primero se debe trazar un camino. Sin planificación no hay visión, no hay metas medibles, no hay dirección. La improvisación puede servir para resolver urgencias, pero jamás para construir progreso. Por eso, afirmar que “la planificación es fundamental en todo lo que hacemos para el éxito de una empresa, de una institución o de cualquier proyecto” no es solo un recordatorio; es una convicción que debe guiar la cultura de trabajo de cada colaborador de Aduanas.

La DGA ha dado pasos firmes en los últimos años: modernización tecnológica, fortalecimiento de capacidades, simplificación de procesos y una mayor orientación hacia la transparencia y la rendición de cuentas. Pero cada avance alcanzado exige una nueva etapa de compromiso. De ahí que 2026 no pueda ser un año ordinario, sino uno de consolidación. Si 2025 permitió evaluar logros y aprendizajes, 2026 debe ser el espacio para ejecutar con precisión, profundizar las buenas prácticas y elevar la vara institucional.

El propio mensaje institucional, de su director general, Nelson Arroyo, lo deja claro: “Yo sé que este año 2026 debe ser un año importante para continuar con el crecimiento de la Dirección General de Aduanas.” Esta afirmación no es solo una expectativa, sino un llamado a la responsabilidad compartida. El crecimiento de una institución pública no depende solo del liderazgo, sino del compromiso diario de cada equipo, de cada área, de cada persona que comprende que su función incide directamente en la competitividad del país.

La jornada que inicia, tal como se expresó, debe ser “fructífera”. ¿Qué significa esto en términos prácticos? Significa trabajar con metas claras, con enfoque, con disciplina, con seguimiento oportuno y con la capacidad de corregir desviaciones a tiempo. Significa que la planificación no puede quedarse en los documentos: debe materializarse en acciones concretas, en decisiones efectivas y en resultados verificables.

Finalmente, el deseo expresado —“que al final consigamos los objetivos que nos hemos trazado”— debe entenderse como un compromiso colectivo. No se trata solo de cumplir un plan operativo; se trata de fortalecer a la DGA como institución clave para el comercio exterior, la seguridad nacional, la facilitación logística y el desarrollo económico de la República Dominicana.

El 2026 se presenta como una oportunidad. Y como toda oportunidad, debe ser aprovechada con visión, organización y trabajo responsable. La planificación ya está hecha. Ahora corresponde convertirla en logros.

@GuasabaraEditor | Luis Orlando Díaz Vólquez



jueves, 22 de enero de 2026

Aduanas y exportadores: la competitividad se construye en la coordinación

 

Aduanas y exportadores: la competitividad se construye en la coordinación

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En el comercio exterior, la competitividad rara vez se gana en discursos; se gana en procesos. Se gana cuando un exportador puede planificar con certeza, cuando una carga sale a tiempo, cuando los trámites no se duplican y cuando la logística deja de ser un costo oculto para convertirse en un activo país. Por eso, el intercambio entre la Dirección General de Aduanas y la directiva de ADOEXPO trasciende el protocolo: pone en primer plano una verdad estratégica que el país no puede postergar más. La facilitación del comercio no es un “tema técnico”; es una política de desarrollo.

La economía dominicana ha demostrado capacidad productiva y vocación exportadora, pero el salto hacia una mayor competitividad exige atacar el punto donde muchos esfuerzos se desgastan: la fricción operativa en la cadena logística. En la práctica, cada requisito redundante, cada validación innecesaria, cada inspección mal coordinada y cada hora de espera en un puerto se traduce en dinero, pérdida de ventanas comerciales y reducción del margen de las empresas. Es ahí donde la institucionalidad se convierte en ventaja competitiva o en obstáculo silencioso.

En ese sentido, cuando se plantea fortalecer mecanismos de colaboración —bajo la lógica de una alianza público‑privada— el debate no debe quedarse en la buena intención. La conversación real debe girar alrededor de resultados concretos: simplificación de trámites, digitalización efectiva de punta a punta, interoperabilidad entre instituciones, gestión de riesgo inteligente para inspecciones y, sobre todo, reducción verificable de tiempos y costos. La eficiencia operativa no es un lujo; es una condición para competir en mercados que premian precisión y penalizan retrasos.

Lo más importante de este tipo de encuentros es que reafirman una regla de oro: la aduana moderna no es solo control; es control con inteligencia y facilitación con estándares. La función aduanera tiene la responsabilidad de proteger al Estado y a la sociedad, pero también la obligación de no convertir esa protección en una carga administrativa que encarezca al exportador formal. Si el control se ejerce con datos, perfiles de riesgo, tecnología y coordinación, el sistema puede ser más seguro y, al mismo tiempo, más ágil. Esa es la ecuación correcta.

Por su parte, el sector exportador no es un usuario pasivo del sistema; es un co‑constructor de competitividad. El diálogo con ADOEXPO debe ser aprovechado para identificar cuellos de botella con evidencia: dónde se pierde tiempo, qué procesos requieren reingeniería, cuáles pasos ya no agregan valor y qué cambios normativos o procedimentales permitirían exportar con mayor fluidez. Cuando el sector privado aporta información, experiencia y propuestas, el Estado gana capacidad de diseño; cuando el Estado escucha y ejecuta, el sector privado gana predictibilidad. Ese intercambio es, en esencia, una política pública inteligente.

La insistencia en “reducir tiempos y costos” también tiene una lectura de país: cada mejora en logística impacta no solo a la empresa exportadora, sino a la reputación nacional. Un país confiable es aquel donde los compromisos de entrega se cumplen, donde la trazabilidad es clara, donde el cumplimiento normativo es parte del método y donde el proceso es lo suficientemente estable para atraer inversión, integrarse a cadenas globales y sostener crecimiento. La competitividad no se declara; se demuestra.

De ahí que la alianza público‑privada, si quiere ser más que una etiqueta, debe institucionalizarse como una práctica permanente: mesas técnicas con agenda, cronograma, responsables, indicadores y evaluación. Porque en facilitación del comercio, lo que no se mide no se gestiona, y lo que no se gestiona no mejora. El reto es convertir cada conversación en decisiones y cada decisión en resultados verificables para el exportador y para el país.

En definitiva, la reunión con ADOEXPO envía un mensaje correcto: el comercio exterior competitivo se construye con coordinación, simplificación y eficiencia. Pero la verdadera medida del éxito será la capacidad de traducir esa voluntad en una experiencia concreta para el exportador: menos incertidumbre, menos fricción, más velocidad, más transparencia. Ahí es donde una aduana se convierte en facilitadora del desarrollo y donde el sector exportador encuentra condiciones para crecer, diversificar mercados y llevar lo mejor de lo nuestro al mundo.

22 de enero de 2026




lunes, 19 de enero de 2026

OPINIÓN | Nelson Arroyo y la responsabilidad de un liderazgo que escucha

Nelson Arroyo y la responsabilidad de un liderazgo que escucha

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Todo cambio en la Administración Pública implica un examen profundo sobre el rumbo que toman las instituciones y sobre la capacidad de sus líderes para conducirlas hacia metas superiores. En la Dirección General de Aduanas (DGA), ese proceso inicia con la llegada de Nelson Arroyo, un servidor público cuya trayectoria ha estado marcada por tres pilares que hoy adquieren renovada relevancia: transparencia, eficiencia y resultados.

Pero Arroyo plantea una visión que trasciende la figura del director. En un país donde históricamente se ha depositado demasiado peso en las decisiones individuales, él recuerda que ninguna transformación real se sostiene sin equipos comprometidos, sin técnicos que crean en su rol, sin estructuras que funcionen con planificación, coordinación y respeto institucional. Su mensaje no es de protagonismo, sino de corresponsabilidad.

En su declaración pública, el nuevo director general reafirma una idea esencial para los tiempos que vive la administración pública dominicana:

“Los resultados no dependen de una sola persona, sino de equipos enfocados y conscientes del impacto de su trabajo.”

Esta afirmación resume una filosofía moderna del servicio público, una en la que el liderazgo no se impone, sino que se construye escuchando, acompañando y liderando con el ejemplo. En una institución tan estratégica como Aduanas —puerta de entrada y salida del comercio, garante de seguridad y motor de competitividad— este enfoque no es solo deseable: es imprescindible.

La DGA vive un período en el que la modernización tecnológica, la agilidad operativa y la integridad institucional se han convertido en estándares exigidos tanto por el país como por la comunidad internacional. Para sostener estos avances, Arroyo coloca el foco en lo más valioso: las personas.

Reconoce la dedicación detrás de cada proceso, el profesionalismo que sostiene cada verificación, cada despacho, cada análisis de riesgo. Valora el esfuerzo cotidiano que, aunque muchas veces invisible, es la base de una Aduanas moderna y confiable.

Su mensaje apunta a un norte claro: consolidar una institución donde el trabajo en equipo sea la norma, donde la comunicación interna fluya, donde cada rol se comprenda como parte de un engranaje que mueve al país.

La propia DGA lo reafirma en su comunicación oficial:

todo inicio implica responsabilidad y visión compartida. Y ese es, quizá, el punto más importante. Modernizar una entidad no es solo adquirir tecnología; es construir una cultura organizacional que piense a largo plazo, que genere resultados sostenibles y que entienda su obligación con la nación.

Arroyo asume el reto con un llamado a la unión, al compromiso colectivo y a la convicción de que cuando la institución avanza, avanza el país. Si esta visión se materializa en políticas efectivas, acompañamiento técnico y respeto por el talento humano, la DGA tendrá ante sí una oportunidad histórica para seguir fortaleciendo su rol en la administración del comercio y en la defensa de los intereses nacionales.

El desafío está planteado. El liderazgo que escucha ya dio su primer paso.

Santo Domingo, República Dominicana | 19.01.2026 | Por @LuisOrlandoDia1 @GUASABARAeditor @aduanard @nelsonarroyop

martes, 21 de octubre de 2025

Comerciantes reconocen a Yayo Sanz Lovatón como “Servidor Público del Año 2025”


Comerciantes reconocen a Yayo Sanz Lovatón como “Servidor Público del Año 2025”

Santo Domingo, R.D., 20 de octubre de 2025 | 21:17 p.m.
En el marco de la celebración del 51.º aniversario de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC) y la entrega del Premio Juan Pablo XXVII Comerciante, el director general de Aduanas (DGA), Yayo Sanz Lovatón, fue distinguido como “Servidor Público del Año 2025” por su destacada gestión y su contribución al fortalecimiento de las relaciones entre el comercio organizado y las autoridades aduaneras.
El reconocimiento fue entregado por el presidente de la FDC, Iván de Jesús García, en un acto solemne que contó con la presencia del excelentísimo presidente de la República, Luis Abinader, así como de ministros, legisladores y líderes empresariales. El galardón fue recibido en medio de aplausos y muestras de aprecio por parte de los asistentes.

Un liderazgo basado en transparencia y eficiencia
Durante su intervención, Yayo Sanz Lovatón afirmó:
“La eficiencia en el trabajo en equipo, basada en principios de integridad y transparencia, junto al liderazgo del presidente Luis Abinader, ha sido clave para el progreso del país”.
Este reconocimiento reafirma el compromiso del sector público y privado con el desarrollo económico de la República Dominicana, que en los últimos cinco años se ha consolidado como la economía de mayor crecimiento en América Latina. El país ha sido reconocido internacionalmente por sus avances en transparencia institucional, reducción de la pobreza y atracción de inversión extranjera, marcando un antes y un después en su evolución socioeconómica.

Autoridades y personalidades presentes
En la mesa de honor participaron:
Luis Abinader, presidente de la República.
Iván de Jesús García, presidente de la FDC.
Magín Díaz, ministro de Hacienda y Economía.
Víctor Bisonó, ministro de Industria, Comercio y MIPYME.
Eduardo Estrella, ministro de Obras Públicas y Comunicaciones.
Eddy Olivares, ministro de Trabajo.
Limbert Cruz, ministro de Agricultura.
Ricardo de los Santos, presidente del Senado.
Raquel Minier, vicepresidenta de Supermercados FDC.
Eddy Alcántara, presidente de PROCONSUMIDOR.
También se destacó la presencia de los subdirectores de la DGA: Daniel Peña, Lucía Zorrilla y Francis Almonte, entre otras autoridades.

Empresas galardonadas y reconocimientos especiales
Entre las empresas premiadas se encuentran:
Supermercado Cepín, PFISA, CEABA, Plaza Valverde, Eco Catalina, Cervecería Nacional Dominicana, Rancho Típico Cuevas de las Águilas, Hotel Yonú y Davelba Tours.
Los reconocimientos especiales fueron otorgados a:
Magín Díaz, ministro de Hacienda.
Víctor Bisonó, ministro de Industria, Comercio y MIPYME.
Joaquín Caraballo, periodista del Diario Libre.
El gran galardón empresarial fue entregado al empresario Francisco María, presidente de Farmacias El Sol, por su trayectoria y compromiso con la sociedad.

Acerca de la Federación Dominicana de Comerciantes
Fundada en 1975, la FDC agrupa a más de 447 asociaciones y 63,890 afiliados en todo el país, representando al comercio organizado y promoviendo la formalización, capacitación y defensa de los intereses del sector. Su labor ha sido reconocida por instituciones como el Senado de la República, consolidándose como un pilar del desarrollo económico nacional.

En el 51.º aniversario de la @FederacionDomC se reconoció la unidad y el compromiso de quienes impulsan el desarrollo del comercio dominicano.


En @aduanard seguiremos apoyando a quienes fortalecen nuestra economía y hacen posible el desarrollo del país. ¡Vamos! 🤝 pic.twitter.com/tZjb2myVxg

— Yayo (@SanzLovaton) October 20, 2025
...

Comerciantes reconocen a Yayo Sanz Lovatón como “Servidor Público del Año 2025”: Liderazgo institucional y desarrollo económico

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La reciente distinción otorgada a Yayo Sanz Lovatón como “Servidor Público del Año 2025” por la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC) constituye un hito significativo en la relación entre el sector público y privado en la República Dominicana. Este reconocimiento, entregado en el marco del 51.º aniversario de la FDC y la ceremonia del Premio Juan Pablo XXVII Comerciante, no solo resalta la gestión eficiente del director general de Aduanas (DGA), sino que también pone de manifiesto la importancia de la transparencia y la integridad como pilares del desarrollo económico nacional.

En su intervención, Sanz Lovatón enfatizó que la eficiencia en el trabajo en equipo, sustentada en principios éticos y en la colaboración con el presidente Luis Abinader, ha sido determinante para el progreso del país. Esta afirmación cobra especial relevancia en un contexto donde la República Dominicana se ha consolidado como la economía de mayor crecimiento en América Latina durante los últimos cinco años, logrando avances sustanciales en transparencia institucional, reducción de la pobreza y atracción de inversión extranjera. Tales logros no son fortuitos; responden a políticas públicas orientadas a la modernización y a la articulación estratégica entre el Estado y los actores económicos.

El evento, que reunió a autoridades gubernamentales, líderes empresariales y representantes del comercio organizado, refleja la necesidad de fortalecer espacios de diálogo y cooperación. La presencia del presidente de la República y de ministros clave en áreas como Hacienda, Industria y Comercio, Agricultura y Trabajo evidencia que el desarrollo económico es una tarea colectiva que demanda visión, compromiso y responsabilidad compartida.

Reconocer a un servidor público por su desempeño no debe interpretarse únicamente como un acto protocolar, sino como un mensaje claro sobre la relevancia de la gestión pública en la competitividad nacional. En un mundo globalizado, donde la eficiencia aduanera impacta directamente en la dinámica comercial, la labor de la DGA bajo el liderazgo de Sanz Lovatón se convierte en un factor diferenciador para la República Dominicana. La simplificación de procesos, la digitalización y la transparencia son elementos que contribuyen a la formalización del comercio y a la generación de confianza en los mercados internacionales.

Este galardón también invita a reflexionar sobre el papel de las instituciones gremiales, como la FDC, en la construcción de un entorno económico sostenible. Su trayectoria de cinco décadas, agrupando a más de 447 asociaciones y 63,890 afiliados, demuestra que la organización empresarial es un componente esencial para la estabilidad y el crecimiento. La articulación entre gremios y autoridades no solo fortalece la gobernanza económica, sino que también promueve la innovación y la inclusión productiva.

En conclusión, la distinción a Yayo Sanz Lovatón trasciende el ámbito personal y se convierte en un símbolo del compromiso institucional con la transparencia, la eficiencia y el desarrollo. Este reconocimiento reafirma que la República Dominicana avanza hacia un modelo económico más competitivo y equitativo, donde la colaboración público-privada es la clave para enfrentar los desafíos del presente y del futuro.

Comerciantes reconocen a Yayo Sanz Lovatón como “Servidor Público del Año 2025”

Referencias

Banco Central de la República Dominicana. (2025). Informe de desempeño económico 2020-2025. Santo Domingo: BCRD.

Dirección General de Aduanas. (2025). Memoria institucional 2024-2025. Santo Domingo: DGA.

Federación Dominicana de Comerciantes. (2025). Historia y misión de la FDC. Recuperado de https://fdc.org.do

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2024). Perspectivas económicas de América Latina. París: OCDE.

Presidencia de la República Dominicana. (2025). Informe de gestión gubernamental 2020-2025. Santo Domingo: Presidencia RD.