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domingo, 27 de mayo de 2018

Opinión: Merkel en China, un difícil acto de equilibrismo

POLÍTICA

Opinión: Merkel en China, un difícil acto de equilibrismo

Gracias a las políticas erráticas de Trump, Alemania se está acercando a China. Pekín es más predecible, pero no es un socio más fácil que EE. UU. Europa tiene muchas tareas que abordar, opina Matthias von Hein.
China Shenzhen Angela Merkel und Li Xi (Reuters/B. Yip)
Entre sus homólogos, Angela Merkel podría considerarse entretanto una experta en China. Su undécima visita a dicho país, la primera fue en 2005, debería haber sido como una primera visita o una visita rutinaria después de la larga formación de gobierno en Berlín. Pero, ¿qué es rutinario en una época en la que la administración estadounidense alza el hacha contra el orden internacional? De este modo, Donald Trump estuvo siempre presente, como un tercer inivitado invisible, durante las conversaciones de Merkel en China. Para la canciller fue desde luego una hazaña: ¿buscar la alianza con China sobre asuntos internacionales relevantes, pero sin dejarse aplastar por el gigante asiático? Y, al mismo tiempo, sin romper los lazos con la Casa Blanca.
El socio confiable
China es actualmente el socio más confiable y predecible en las relaciones internacionales, subrayó Donald Trump durante el viaje de Merkel a China. Apenas algunas horas después de que Merkel y el primer ministro chino, Li Keqiang, apelaran a Trump y a Kim Jong-un a seguir adelante con la cumbre planeada, la Casa Blanca la canceló.
Naturalmente, Pekín también escuchó con mucha atención cuando Donald Tusk, el presidente del Consejo Europeo, dijo la semana pasada con respecto a la retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán: "Con estos amigos no se necesita más enemigos". Durante la reunión con Angela Merkel, el primer ministro chino, Li Keqiang, explicó con mucho gusto que China se comportó de manera "responsable" con respecto a Irán. Sin decirlo pero para todos sonó "a diferencia de Estados Unidos". El presidente francés Macron, por su parte, habló casi al mismo tiempo en San Petersburgo con el presidente ruso, Putin, sobre las formas de rescatar el acuerdo con Irán.

Pekín y Berlín, China y Europa se están acercando. El mundo al revés: las similitudes con la dictadura monopartidista de China ahora son mayores que con el socio democrático tradicionalmente más importante del otro lado del Atlántico en cuestiones como la protección climática, el libre comercio e incluso Irán. Una encuesta reciente muestra hasta qué punto se ha filtrado esto en la conciencia general de la población alemana. Se preguntó a los encuestados si Estados Unidos es un socio confiable. Solo el 14 por ciento respondió afirmativametne; el 43 por ciento estima que China es confiable.
Matthias von Hein, redactor de DW.
Matthias von Hein, redactor de DW.
Las diferencias permanecen
Pero incluso si, como lo expresó el líder chino y líder del partido Xi Jinping, las relaciones bilaterales han alcanzado una "amplitud y profundidad sin precedentes", sigue existiendo una gran variedad de diferencias. Y Angela Merkel tiene el mérito de llamarlas por su nombre de manera sobria. En lo que respecta a los derechos humanos, Merkel es ahora la única europea que abre la boca en Pekín. También se ha posicionado claramente en asuntos económicos, porque Pekín está lejos de comportarse como marcan las normas y es mucho más proteccionista que Estados Unidos bajo Trump.
La canciller pudo comprobar en Shenzhen en qué dirección se está desarrollando China. Se trata de una ciudad que no existía hace 30 años, pero que hoy es el centro de la industria china de innovación. Allí se observa y rastrea sin pausa vehículos y personas con cámaras de video incluso con reconocimiento facial. El Partido Comunista de China logra combinar la dictadura y la alta tecnología. También en el oeste de China, en la inquieta provincia de Sinkiang, lejos del itinerario de Merkel, se ha instalado un perfecto sistema de vigilancia que supera las pesadillas de George Orwell. Xi Jinping, el líder más poderoso del partido desde Mao, no oculta sus ambiciones: China quiere ser líder mundial económica y políticamente, estableciendo su modelo de gobierno como rival de la democracia liberal. China persigue sus objetivos a largo plazo, de manera consecuente y flexible en los detalles. Pero todos estos objetivos no son necesariamente en interés de Europa.
No solo socio, también competencia
Para poder subsistir entre los centros de gravedad de Washington y Pekín, Europa debe dejar de centrarse de forma atormentada en sí misma e ir en dirección hacia una nueva unidad, con capacidad para actuar y decidir. Sin embargo, Pekín domina a la perfección el juego "divide y vencerás". Los europeos deben entender que China no es solo económica y políticamente un socio, sino también un competidor.
Matthias von Hein (RMR/EL)
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domingo, 5 de marzo de 2017

Opinión: belicosidad creciente en EEUU - Matthias von Hein

EL MUNDO

Opinión: belicosidad creciente en EE. UU.

¿Será el mundo realmente más seguro si el país con mayor poderío militar gasta más en armas y menos en diplomacia? No, los planes armamentistas de Donald Trump son el camino equivocado, opina Matthias von Hein.
USA Marinesoldaten (Getty Images/AFP/T.A. Clary)
Desde el martes pasado sabemos que Donald Trump es capaz de entregar discursos más largos, leyendo desde un teleprompter y sin llegar a ser tan agresivo. Y en el asombro general de la prensa por este hecho, se ha pasado por alto un punto importante: el anuncio del presidente número 45 de Estados Unidos de que pretende aumentar el presupuesto militar del país en unos 54.000 millones de dólares.
Ese aumento por sí solo es aproximadamente igual al presupuesto militar anual de Rusia y casi el doble que el de Alemania. Trump mismo habló de "uno de los mayores aumentos en el gasto de defensa nacional en la historia de Estados Unidos". Con 550.000 millones de dólares, Estados Unidos gasta mucho más en su Ejército que cualquier otro país del planeta. Uno tiene que sumar los presupuestos de los siete países próximos en el índice global de gastos de defensa para llegar a una suma equivalente.
"Volver a ganar guerras”
El razonamiento de Trump para este desenfreno en el gasto en defensa es el siguiente: Estados Unidos tiene que comenzar a ganar guerras de nuevo. No obstante, cuando el Ejército estadounidense expulsó a los talibanes de Kabul, puso fin al reinado de Sadam Husein en Bagdad o ayudó a derrocar a Muamar al Gadafi en Libia, su poderío militar ya era claramente superior al de cualquier otro país. Los soldados estadounidenses ya han acumulado las victorias que Trump exige de ellos.
von Hein Matthias Kommentarbild App
Matthias von Hein
No obstante, estas guerras fueron ganadas, pero la paz se perdió en última instancia. Y fue justamente debido al enfoque, a corto plazo, en lo que supuestamente serían soluciones militares simples, desechando, al mismo tiempo, una estrategia política sostenible. El resultado han sido conflictos asimétricos con actores no estatales, terrorismo creciente, desintegración de estructuras gubernamentales y, en consecuencia, más terrorismo.
Confusamente, Trump ha criticado en repetidas ocasiones las recientes desventuras militares de Estados Unidos, citando específicamente el inmenso costo de estas y su falta de éxito. Pero si Trump quiere ser más cauteloso acerca de las intervenciones militares, ¿por qué quiere aumentar el gasto en defensa? ¿Cuál es el punto de fortalecer aún más al ejército si planea poner fin a despliegues costosos en el extranjero?
Más armas, menos diplomacia
Se supone que el aumento del material y software militar se financiará justamente mediante la reducción de fondos del Departamento de Estado (o ministerio de Exteriores) y de la cooperación para el desarrollo. El debilitamiento de la diplomacia y el diálogo, al tiempo que se fortalece la fuerza militar, no son recetas útiles para un futuro pacífico.
Más armas por sí solas no harán del mundo un lugar más seguro; ni fuera ni dentro de Estados Unidos: a pesar de que 2017 acaba de empezar, más de 2.000 personas han perdido la vida a consecuencia del uso de armas de fuego en los dos primeros meses del año en ese país norteamericano.
Los beneficiarios más claros de los aumentos del presupuesto militar son los contratistas de la industria armamentista. Los recientes anuncios de Trump han dado impulso a las acciones de estas empresas. Y esto es algo que no debe tomarse a la ligera: sobre todo porque, de acuerdo con el ranking de Standard & Poor de las 500 mayores empresas cotizadas en el mercado de valores de Estados Unidos, las acciones de compañías como Lockheed Martin, General Dynamics y Northrop Grumman ya se habían encarecido en más del doble de la tasa del mercado global en los últimos cinco años.

China aumentará en un 7 por ciento su presupuesto militar