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Carter, hitos de un presidente breve y de un idealista centenario
El presidente Jimmy Carter gobernó el país entre 1977-1981. https://eldia.com.do/carter-hitos-de-un-presidente-breve-y-de-un-idealista-centenario/ Washington. – El expresidente Jimmy Carter, que falleció este domingo a los 100 años de edad, no incluyó más que un mandato en la Casa Blanca , pero en esos cuatro años lideró varios momentos históricos hasta que su popularidad fue dañada por la crisis de los rehenes en Irán.
Pero su labor a favor de los derechos humanos y la democracia no cejó durante toda su vida tras la creación del reputado Centro Carter.
Estos fueron algunos de sus hitos- En su primer día como presidente, en enero de 1977, Carter declaró un perdón general a todos los objetores de la Guerra de Vietnam que evadieron el reclutamiento en ese impopular conflicto, que finalizó con la caída de Saigón en Abril de 1975, una salida traumática y humillante para los estadounidenses.
El 7 de septiembre de ese mismo año, Carter firmó con Omar Torrijos la devolución del Canal de Panamá a los panameños. Los tratados Torrijos-Carter marcaron un hito para la soberanía panameña en esa vía de comunicación marítima entre el océano Pacífico y el Atlántico.
El presidente electo Donald Trump ha criticado recientemente el paso dado por Carter y ha amenazado con volver a restaurar la soberanía estadounidense de esta franja que atraviesa el istmo. Carter restableció la Sección de Intereses en La Habana en el otoño de 1977 en un intento de normalizar progresivamente las relaciones con la Cuba de Fidel Castro. Este desenfriamiento se va al traste con el éxodo masivo del Mariel hacia Florida entre la primavera y el otoño de 1980.
Carter auspicia y participa en los acuerdos de Camp David de septiembre de 1978 entre el presidente egipcio Anwar el Sadat y el primer ministro israelí Menachem Begin. Este paso histórico tras la fundación de Israel y las posteriores crisis en Oriente Medio servirán de marco para el acuerdo de paz y la normalización de relaciones entre Israel y Egipto de 1979.
En 1979, Carter decidió restringir la ayuda militar a la junta militar en la guerra civil de El Salvador, aunque la mantiene ante la revolución sandinista del verano de ese año en Nicaragua. En abril de 1980, Carter preside como Comandante en Jefe sobre el intento fallido de liberar a los rehenes estadounidenses de la embajada en Teherán, tomado por estudiantes de la revolución islámica que derrocó a Mohammad Reza Pahleví en 1979. Un helicóptero estadounidense colisiona contra un avión en el desierto iraní y mueren 8 soldados.
Los 52 secuestrados no serán liberados hasta enero de 1981, cuando Carter abandonó la presidencia y da el relevo al republicano Ronald Reagan. Carter y su esposa Rosalynn Carter fundaron el Centro Carter en 1982 en Atlanta (Georgia) con el objetivo de apoyar a la resolución de conflictos, defender los derechos humanos y prevenir la pobreza y la enfermedad en el mundo. A la postre, esta ONG se convertirá en una de las más influyentes y reputadas del mundo.
Ese trabajo llevó al expresidente a recibir el Premio Nobel de la Paz en 2002. El Centro Carter realizó su primera misión de supervisión electoral en las elecciones de 1989 en Panamá y declaró la victoria del general Manuel Noriega fraudulentas. Desde entonces el Centro Carter monitoreará decenas de procesos electorales.
En julio de este año declara que las elecciones presidenciales venezolanas, que el Consejo Nacional Electoral (CNE) adjudicó a Nicolás Maduro “no satisfacen los estándares internacionales de integridad electoral y no pueden ser consideradas democráticas”. Entre 1994 y 1995, Carter media en negociaciones de desarme con Corea del Norte, de restauración democrática en Haití, alto el fuego en Bosnia o en la guerra civil sudanesa.
Carter se suma al grupo “The Elders”, creado por Nelson Mandela, para mediar en crisis internacionales y apoyar en la resolución de problemas globales. Hasta 2015, Carter se mantuvo activo en la mediación de crisis globales, medió en la liberación en 2010 de un joven maestro estadounidense en Corea del Norte e hizo una aparición histórica en la televisión pública cubana en una visita a la isla en 2002, con el objetivo de mejorar las relaciones. https://eldia.com.do/carter-hitos-de-un-presidente-breve-y-de-un-idealista-centenario/
Muere Jimmy Carter, el presidente de EE.UU. que nunca involucró a su país en una guerra y le devolvió a Panamá la soberanía del Canal
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Su llegada a la Casa Blanca sorprendió a su propia familia. Cambió la relación de Washington con América Latina. Y en su país muchos piensan que fue mejor expresidente que presidente. Jimmy Carter, el exmandatario más longevo de Estados Unidos, murió este domingo a los 100 años.
La vida de Carter resultó paradójica en varios sentidos.
De ella destacó mucho más allá que sus años como 39º presidente de EE.UU. Fue entre 1977 y 1981, tiempos difíciles de Guerra Fría en los que evitó entrar en conflictos militares ante desafíos internacionales e impulsó un crucial acuerdo de paz en Medio Oriente.
Había llegado al cargo como un hombre sencillo y honesto en un país sacudido por el escándalo Watergate, pero problemas domésticos y una crisis de rehenes en Irán lo debilitaron en solo un mandato: fue el primer presidente de EE.UU. en perder una reelección desde Herbert Hoover en 1933.
Sin embargo, tras ser vencido por Ronald Reagan en 1980, Carter regresó al pueblo en el que había crecido y mantuvo una gran proyección internacional enfocado en temas de derechos humanos, igualdad y protección ambiental, lo que le valió galardones como el Premio Nobel de la Paz en 2002.
Su resiliencia fue llamativa hasta el final, después de superar un cáncer y perder en noviembre de 2023 a su esposa de toda la vida, Rosalynn, quien estaba en cuidados paliativos como él, algo que generó reflexiones sobre este tipo de servicios al final de la vida.
Los blancos del vecindario
James Earl Carter Jr nació en 1924 en Plains, Georgia, el "sur profundo de Estados Unidos", durante una época de férrea segregación racial en la que su familia era la única blanca en un vecindario negro.
"Todos mis vecinos, mis compañeros de juego y mis compañeros de trabajo en el campo eran negros, y así fue hasta los 16 años", contó el expresidente en una entrevista con NPR, la radio pública de EE.UU. en 2011.
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Pie de foto,Carter regresó a su plantación en Georgia cuando dejó la presidencia.
Ingresó a la prestigiosa Academia Naval de Annapolis, Maryland, de donde se graduó como alférez y luego fue ascendido a teniente en primer grado. Pero en lugar de seguir en la Marina, dedicó gran parte de su juventud a reconstruir la producción de la granja de maní que había heredado de su padre, la cual era apenas rentable tras el pago de deudas y la división de bienes.
Residió con su esposa Rosalynn y sus tres hijos en una vivienda subsidiada para pobres.
Fue un cristiano devoto, "renacido" confeso que dedicaba sus domingos a enseñar la Biblia en su congregación bautista.
Pero era políticamente progresista, en algunos casos hasta un límite para su generación, y se volvió tal vez lo más cercano a un presidente de izquierda que tuviera EE.UU.
Su cara afable, amplia sonrisa espontánea y acento sureño pudieron haber proyectado una imagen de inocencia, pero Carter era hábil en la competencia electoral.
En la década de 1970, asumió en su campaña para gobernador de Georgia una postura conservadora frente a la segregación porque sabía que de otra manera sería difícil que lo eligieran.
Sin embargo, ya en la gobernación se declaró a favor de los derechos civiles e implementó medidas en contra de la segregación racial.
Un desconocido en la Casa Blanca
Desde la plataforma del gobierno de Georgia, Carter decidió buscar la nominación del Partido Demócrata a la presidencia de EE.UU., un movimiento que pocos esperaban incluso entre su familia.
"Cuando le dije a mi madre que me lanzaría a la presidencia, ella me preguntó: '¿Presidencia de qué?'", reveló en una entrevista al diario británico The Guardian.
De hecho, nadie creía que este desconocido, un extraño en el politizado ambiente de Washington, podría llegar muy lejos.
"Cuando se dieron cuenta, ya habían perdido", declaró Carter.
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Pie de foto,Rehén estadounidense en manos de seguidores de la Revolución Islámica iraní.
Jimmy Carter asumió el poder en enero de 1977, tras haber derrotado en una apretada contienda al presidente y candidato republicano Gerald Ford, quien arrastraba el lastre del escándalo Watergate de su antecesor Richard Nixon.
Una vez en la Casa Blanca, demostró que su profunda fe no tenía nada que ver con la tradicional derecha religiosa, sino con posturas muy liberales.
Entre otras cosas, Carter nombró a más negros y latinos en su gabinete que todos sus antecesores, emitió una orden ejecutiva otorgando amnistía a los evasores de la conscripción para la guerra en Vietnam y empezó a alertar sobre los peligros del calentamiento global décadas antes de que esos conceptos se volvieran populares.
Entrega del Canal de Panamá
En el ámbito de las relaciones exteriores, firmó un tratado de reducción de armas nucleares con la entonces Unión Soviética, logró la paz entre Israel y Egipto con el acuerdo de Camp David y devolvió el Canal de Panamá a ese país centroamericano.
"La única otra iniciativa de EE.UU. en América Latina que se compara en magnitud con el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba (que impulsó Obama) fue la devolución del canal a la soberanía de Panamá", expresó a BBC Mundo Peter Hakim, presidente emérito y analista del centro Diálogo Interamericano, en Washington, del que Carter era miembro y asesor.
El control del canal por parte de EE.UU., más la zona que lo enmarcaba y que era considerada territorio estadounidense dentro de un país soberano, era una de las fuentes más profundas de irritación de la región contra Washington.
La iniciativa de Carter para lograr la firma de los Tratados del Canal de Panamá fue muy peleada en el Congreso, donde necesitaba dos tercios del voto.
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Pie de foto,El presidente panameño Omar Torrijos en la Casa Blanca con Carter.
Tras una muy estrecha victoria, el entonces mandatario pudo dar inicio al desarrollo de una nueva relación con sus vecinos continentales.
"Fue un momento coyuntural en las relaciones entre EE.UU. y América Latina", señaló Hakim. "Demostró que Washington tomaba en serio los temas de soberanía e independencia y que los países podían tomar sus propias decisiones".
Por otro lado, al promover la importancia de los derechos humanos en los asuntos exteriores, Carter logró un cambio sustancial en la relación de EE.UU. con América Latina.
Desde su campaña electoral criticó a la administración republicana que le precedió por contribuir al derrocamiento del presidente socialista democráticamente electo en Chile, Salvador Allende, en 1973 y ayudar a establecer una dictadura militar en ese país.
Ya con Carter en el gobierno, EE.UU. recortó la ayuda militar en el hemisferio y supeditó el financiamiento a avances en derechos humanos, lo que según expertos fue importante para que regímenes dictatoriales de Sudamérica disminuyeran sus abusos y comenzaran a debilitarse.
Carter también intentó extender su política de vecino colaborador hacia Cuba, luego de un largo embargo económico y episodios de hostilidad en plena Guerra Fría.
Según Hakim, casi logra una normalización de las relaciones.
Sin embargo, el envío de tropas cubanas a Etiopía y otros países africanos que atravesaban guerras civiles y revoluciones hizo que Washington pusiera freno a esa posibilidad.
Aun así, el presidente estableció la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana, donde hubo presencia de diplomáticos estadounidenses en Cuba hasta la reapertura de una embajada en la isla en 2016.
Paz y crisis
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Pie de foto,Jimmy Carter en su momento más crítico en la Casa Blanca: la crisis de los rehenes en Irán en 1979.
Esa política exterior le dio a Carter una reputación sólida en América Latina comparado con otros presidentes de EE.UU.
Fue un contraste respecto a cómo lo percibieron en su propio país, donde muchos lo veían como un mandatario débil y fracasado porque solo ejerció durante un período.
"Su gobierno y su lugar en la historia están teñidos por su derrota contra Ronald Reagan, que era un oponente formidable, y la crisis de rehenes en Irán", comentó Thomas Pickering, subsecretario de Estado durante la administración Carter y embajador en varios países incluyendo Rusia, Jordania y El Salvador.
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Pie de foto,Carter con los líderes de Egipto, Anwar Sadat (izquierda) e Israel, Menahem Begin (derecha), en 1978.
En 1979, tras la revolución islámica en Irán, estudiantes inspirados por el fundamentalismo del ayatolá Jomeini irrumpieron en la embajada de EE.UU. en Teherán y tomaron 52 rehenes estadounidenses y los retuvieron durante 444 días.
Carter intentó un audaz rescate con helicópteros que fracasó trágicamente, con la pérdida de soldados de élite, pero resistió los llamados para bombardear Irán.
Aunque generalmente se interpreta como un punto negativo el que no hubiera enfrentado militarmente al "enemigo", el expresidente le dijo en 2015 al diario The Guardian que su mayor orgullo fue no haber llevado al país a una guerra.
"Mantuvimos nuestro país en paz. Nunca fuimos a la guerra. Nunca lanzamos una bomba. Nunca disparamos una bala. Sin embargo, logramos nuestras metas internacionales. Le llevamos paz a otros pueblos, incluyendo Egipto e Israel", relató.
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Pie de foto,Rosalynn y Jimmy Carter en un baile en la Casa Blanca, en 1977.
"Su labor para lograr lo que pasó en Camp David, a pesar de algunos traspiés, fue asombrosa", resaltó el embajador Pickering a BBC Mundo en relación con la cumbre entre Carter, el primer ministro de Israel Menachem Begin y el presidente de Egipto Anwar Sadat.
"Admiré su determinación y su valor para asumir una labor tan grande, tan compleja y con tantas ramificaciones en términos del impacto que tendría en los asuntos internos de EE.UU. entre otras cosas", añadió el diplomático, que contribuyó en los primeros momentos de la estrategia para esa paz.
En efecto, Carter se involucró personalmente en Camp David durante momentos en que la situación parecía un caso perdido para lograr moldear una serie de propuestas que Begin y Sadat pudieran aceptar y que formaría posteriormente la base del tratado de paz entre ambos países.
"Camp David se reconoce como el primer logro importante que se registró en la larga búsqueda de la paz en Medio Oriente", indicó Pickering.
Como ex subsecretario de Estado, también recordó una experiencia en el Consejo de Calidad Ambiental que indica cómo Carter anticipó problemas que son muy puntuales hoy en día, como el cambio climático.
"Produjimos un reporte de lo que se podría esperar en el año 2000 en varios ámbitos, desde población hasta recursos forestales, y cómo afectarían el medio ambiente mundial y qué deberíamos hacer en ese entonces, en los años 70, para anticipar los efectos".
Fracaso económico y derrota electoral
Pero el pueblo estadounidense estaba más preocupado con el estado de la economía, que se le había ido de las manos a Carter.
La inflación estaba entre 16% y 17%, había crisis energética, al presidente se le veía como un mal administrador.
En un discurso dijo que EE.UU. atravesaba un período de desconfianza, sugiriendo que el país había perdido la energía, innovación y espíritu vanguardista que lo caracterizaban.
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Pie de foto,Carter se reunió varias veces con Fidel Castro, en la imagen, juntos en Canadá en 2000 en el entierro de Pierre Trudeau.
"Fueron palabras mal escogidas y no lo que los estadounidenses querían oír. Fue severamente criticado por ambos partidos", sostuvo Hakim. "La economía fue la causa de su caída casi tanto como la crisis en Irán".
Los frecuentes reportes sobre la suerte de los rehenes y las largas colas en las estaciones de gasolina generaron un sentido de impotencia que se sumó a desafíos internacionales como el triunfo de los sandinistas en Nicaragua, la invasión de la Unión Soviética en Afganistán y el subsiguiente boicot de los Juegos Olímpicos de Moscú.
Los estadounidenses no pudieron soportar el pesimismo y, presentados con la alternativa del carismático y agresivo Reagan, rechazaron a Carter para un segundo período.
Activista, estadista, Nobel
A pesar del golpe sufrido por la derrota electoral, Carter regresó a su hogar en Plains, Georgia, donde reconstituyó su carrera y dio inicio a su período de mayor actividad.
En 1982 fundó con su esposa Rosalynn el Centro Carter, con el propósito de "combatir la enfermedad, hambre, pobreza, opresión y conflicto" a nivel global.
Con el centro viajó por el mundo llevando programas de salud para frenar el contagio de enfermedades en más de una decena de países en África y América.
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Pie de foto,Jimmy Carter y Hugo Chávez se entrevistaron en Venezuela en más de una ocasión.
Sus misiones incluyeron la promoción de los derechos humanos, la democracia y la buena gobernabilidad.
Fue mediador en la resolución de conflictos abriendo el camino de mayor entendimiento entre EE.UU. y Corea del Norte.
Con su histórica visita a Cuba y reunión con Fidel Castro en 2002, allanó el camino para la normalización de las relaciones entre La Habana y Washington durante el gobierno de Obama.
Ese mismo año recibió el Premio Nobel de la Paz por los esfuerzos del centro para "encontrar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales, promover el desarrollo social e impulsar la democracia".
También fue observador en procesos electorales de diferentes países, incluido uno polémico en Venezuela donde ratificó pese a críticas el resultado de un referendo a favor del entonces presidente Hugo Chávez, en 2004.
"Redefinió el papel que los expresidente de EE.UU. pueden jugar a nivel global", expresó Hakim, de Diálogo Interamericano.
"Eso fue una revelación que algunos han tratado de imitar, como Bill Clinton con su propia fundación".
El embajador Pickering cree que los logros de Carter hablan por sí solos y no deben ser minimizados o descartados porque perdiera la reelección.
"Fue instrumental en crear consciencia en cuanto a los derechos humanos y cómo eso debe reflejarse en la política exterior de EE.UU. y eso resiste cualquier escrutinio", concluyó.
Superación de un cáncer
Cuando cumplió 90 años, Carter publicó su trigésimo primer libro, "Una vida completa: Reflexiones a los 90", y un año después, durante una clase de catequesis en una iglesia baptista en Plains, dio la buena noticia de que estaba libre del cáncer cerebral que le habían diagnosticado en 2015.
Los oncólogos decidieron tratarlo con radiaciones focalizadas en los tumores y un medicamento para reforzar su sistema inmunológico.
El exmandatario estuvo seis meses recibiendo el tratamiento, conocido como inmunoterapia, y a finales de ese mismo año informó que estaba libre del cáncer.
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Pie de foto,La madre de Carter, Lillian, no entendía a qué presidencia quería aspirar.
En febrero de 2023 anunció que evitaría los tratamientos para prolongar su existencia y entraría en cuidados paliativos con la intención de pasar sus últimos días en la tranquilidad de su casa de Plains, la misma donde unos meses después moriría su esposa durante 77 años y a quien él definió como “el pináculo” de su vida.
Esa opción fue vista por especialistas en cuidados terminales como una ayuda para la comprensión del significado de los cuidados paliativos en los últimos meses de vida.
En Plains lloran hoy la partida de su vecino más célebre.
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HOMESEARCHSKIP TO CONTENTSKIP TO NAVIGATIONVIEW MOBILE VERSION The Opinion Pages|Jimmy Carter: America Must Recognize Palestine
OP-ED CONTRIBUTOR
Jimmy Carter: America Must Recognize Palestine
ATLANTA — We do not yet know the policy of the next administration toward Israel and Palestine, but we do know the policy of this administration. It has been President Obama’s aim to support a negotiated end to the conflict based on two states, living side by side in peace.
That prospect is now in grave doubt. I am convinced that the United States can still shape the future of the Israeli-Palestinian conflict before a change in presidents, but time is very short. The simple but vital step this administration must take before its term expires on Jan. 20 is to grant American diplomatic recognition to the state of Palestine, as 137 countries have already done, and help it achieve full United Nations membership.
Back in 1978, during my administration, Israel’s prime minister, Menachem Begin, and Egypt’s president, Anwar Sadat, signed the Camp David Accords. That agreement was based on the United Nations Security Council Resolution 242, which was passed in the aftermath of the 1967 war. The key words of that resolution were “the inadmissibility of the acquisition of territory by war and the need to work for a just and lasting peace in the Middle East in which every state in the area can live in security,” and the “withdrawal of Israel armed forces from territories occupied in the recent conflict.”
From left, President Anwar Sadat of Egypt, Prime Minister Menachem Begin of Israel and President Jimmy Carter of the United States in 1978 during the White House announcement of a Middle East peace agreement reached at Camp David. Credit Associated Press
The agreement was ratified overwhelmingly by the Parliaments of Egypt and Israel. And those two foundational concepts have been the basis for the policy of the United States government and the international community ever since.
This was why, in 2009, at the beginning of his first administration, Mr. Obama reaffirmed the crucial elements of the Camp David agreement and Resolution 242 by calling for a complete freeze on the building of settlements, constructed illegally by Israel on Palestinian territory. Later, in 2011, the president made clear that “the borders of Israel and Palestine should be based on the 1967 lines,” and added, “negotiations should result in two states, with permanent Palestinian borders with Israel, Jordan and Egypt, and permanent Israeli borders with Palestine.”
Today, however, 38 years after Camp David, the commitment to peace is in danger of abrogation. Israel is building more and more settlements, displacing Palestinians and entrenching its occupation of Palestinian lands. Over 4.5 million Palestinians live in these occupied territories, but are not citizens of Israel. Most live largely under Israeli military rule, and do not vote in Israel’s national elections.
Meanwhile, about 600,000 Israeli settlers in Palestine enjoy the benefits of Israeli citizenship and laws. This process is hastening a one-state reality that could destroy Israeli democracy and will result in intensifying international condemnation of Israel.
The Carter Center has continued to support a two-state solution by hosting discussions this month with Israeli and Palestinian representatives, searching for an avenue toward peace. Based on the positive feedback from those talks, I am certain that United States recognition of a Palestinian state would make it easier for other countries that have not recognized Palestine to do so, and would clear the way for a Security Council resolution on the future of the Israeli-Palestinian conflict.
The Security Council should pass a resolution laying out the parameters for resolving the conflict. It should reaffirm the illegality of all Israeli settlements beyond the 1967 borders, while leaving open the possibility that the parties could negotiate modifications. Security guarantees for both Israel and Palestine are imperative, and the resolution must acknowledge the right of both the states of Israel and Palestine to live in peace and security. Further measures should include the demilitarization of the Palestinian state, and a possible peacekeeping force under the auspices of the United Nations.
A strong Security Council resolution would underscore that the Geneva Conventions and other human rights protections apply to all parties at all times. It would also support any agreement reached by the parties regarding Palestinian refugees.
The combined weight of United States recognition, United Nations membership and a Security Council resolution solidly grounded in international law would lay the foundation for future diplomacy. These steps would bolster moderate Palestinian leadership, while sending a clear assurance to the Israeli public of the worldwide recognition of Israel and its security.
This is the best — now, perhaps, the only — means of countering the one-state reality that Israel is imposing on itself and the Palestinian people. Recognition of Palestine and a new Security Council resolution are not radical new measures, but a natural outgrowth of America’s support for a two-state solution.
The primary foreign policy goal of my life has been to help bring peace to Israel and its neighbors. That September in 1978, I was proud to say to a joint session of Congress, “Blessed are the peacemakers, for they shall be called the children of God.” As Mr. Begin and Mr. Sadat sat in the balcony above us, the members of Congress stood and applauded the two heroic peacemakers.
I fear for the spirit of Camp David. We must not squander this chance.
Jimmy Carter, the founder of the Carter Center, was the 39th president of the United States.
En esta foto del 23 de agosto de 1976 se ve al entonces candidato presidencial demócrata …
ATLANTA (AP) — La determinación del tratamiento más adecuado para el expresidente Jimmy Carter dependerá del tipo de cáncer que padezca, su origen y factores como la edad y la salud, dijeron los médicos.
Carter, de 90 años, anunció el miércoles que su reciente operación de hígado descubrió que el cáncer se ha propagado a otras partes del organismo. "Ajustaré mi agenda para someterme a tratamiento en Emory Healthcare", dijo en una declaración difundida por el Centro Carter en Atlanta.
El doctor Len Lichtenfeld, subdirector médico de la American Cancer Society (Sociedad Oncológica Estadounidense), dijo que "hay mucho que no sabemos", aunque la tarea central será determinar dónde se originó el cáncer, lo que decidirá el tratamiento. A veces no se puede detectar el lugar de origen, de modo que se requiere un análisis genético del tumor para ver qué mutaciones lo impulsan y qué fármacos podrían combatirlas.
"Dada la edad del presidente, sin duda se discutirá cuidadosamente cualquier tratamiento, su potencial y sus consecuencias, con él y con su familia", agregó.
La edad en sí no impide un tratamiento exitoso, afirmó el doctor Lodovico Balducci, especialista en el cáncer en la vejez en el Moffitt Cancer Center (Centro Oncológico Moffitt) en Tampa. Mucho depende de la "edad biológica" del paciente en comparación con su edad cronológica.
"Un varón de 90 años normalmente tendría una expectativa de vida de dos o tres años, pero Jimmy Carter probablemente es mucho más joven" en términos de su función, dijo Balducci. "Si toleró la cirugía hepática, me imagino que tiene una tolerancia relativamente buena" a otros tratamientos que podrían intentarse. Por ejemplo, Moffitt desarrolló una escala para calcular el grado en que un paciente de edad avanzada puede tolerar la quimioterapia y el riesgo de efectos secundarios adversos.
La primera tarea es determinar si el cáncer es curable, "lo que es improbable con cáncer en metástasis", o si es posible prolongar significativamente la vida mediante cirugía u otros tratamientos, agregó Balducci. "El cáncer en alguien de 90 años es un problema serio, pero no significa que no pueda beneficiarse con un tratamiento".
La declaración de Carter dijo que se suministrará más información cuando esté disponible, "posiblemente la semana próxima".
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La periodista de The Associated Press Marilynn Marchione en Milwaukee contribuyó para este despacho https://es-us.noticias.yahoo.com/estudian-c-mo-tratar-el-c-ncer-jimmy-104619674.html