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martes, 26 de febrero de 2019

#tbt Hawley-Smoot, el desastroso impuesto que Trump quiere imitar

Hawley-Smoot, el desastroso impuesto que Trump quiere imitar

En 1930, Estados Unidos aprobó esta ley con la intención de proteger su mercado interior e intentar salir cuanto antes de la crisis del 29. Su presidente aplica ahora una estrategia similar sin reparar en que ya en aquella ocasión resultó un tremendo fracaso

  • Crac del 29
06 de mayo de 2018. 08:18h
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Madrid.+

Para muchos, que Donald Trump, presidente republicano de la primera potencia económica mundial, apueste por el proteccionismo comercial constituye una traición contra los principios que históricamente ha representado tanto EE UU como el Partido Republicano. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: en contra de lo que suele pensarse, el proteccionismo exterior no es una novedad ni para EEUU ni, sobre todo, para el Partido Republicano. De hecho, hasta que, en 1945, arrancó el progresivo desarme multilateral de las relaciones comerciales globales, EEUU se había caracterizado por ser un país que, en una primera etapa (entre 1790 y 1860), había hecho pivotar la mayor parte de sus ingresos tributarios sobre los aranceles exteriores y que, en una segunda etapa (entre 1860 y 1945), solía abusar con frecuencia de las restricciones comerciales para, presuntamente, proteger a su naciente industria manufacturera.
Durante esa segunda etapa, además, fue el Partido Republicano –la formación que representaba los intereses del Norte industrial del país, siempre deseoso de blindarse frente a la competencia extranjera– quien impulsó semejante política de restricción comercial, mientras que el Partido Demócrata –la formación que era mayoritariamente apoyada por el Sur agrario, el cual producía alimentos para la exportación a los mercados foráneos– aspiraba a una mayor apertura comercial.
Pues bien, uno de los momentos más dramáticos de esta segunda etapa de proteccionismo restriccionista liderada por el Partido Republicano fue en 1930, con la aprobación del arancel Hawley-Smoot. La relevancia histórica de este paquete de barreras exteriores es difícilmente cuestionable: por un lado, contribuyó a agravar la ya de por sí durísima Gran Depresión de los años 30; por otro, sus desastrosos efectos económicos supusieron un punto y aparte en el enfoque de la política comercial de EEUU, virando desde el proteccionismo unilateral hacia la reciprocidad aperturista. Pero, ¿qué fue exactamente el arancel Hawley-Smoot? ¿Cómo se gestó y que repercusiones tuvo?
Los años 20 fueron una década de fuerte crecimiento económico en EEUU: la recuperación tras la Primera Guerra Mundial y la fuerte (e insostenible) expansión del endeudamiento –alentada por la recién creada Reserva Federal– imprimieron un acelerado ritmo de expansión que atornillaron en el poder al partido en el Gobierno, a saber, el Partido Republicano de Warren Harding (presidente desde 1921 a 1923), de Calvin Coolidge (presidente desde 1923 a 1929) y de Herbert Hoover (presidente desde 1929 a 1933).
Durante ese período de crecimiento, los congresistas republicanos se las arreglaron en 1922 para, fieles a su tradición programática, incrementar fuertemente la protección comercial a través del denominado arancel Fordney-McCumber: una medida que duplicó el gravamen exterior medio sobre los productos importados.
Como la economía seguía creciendo con fuerza, este ley arancelaria pasó bastante desapercibida y no generó demasiado malestar entre la población. De hecho, los políticos demócratas, tradicionalmente opuestos a este tipo de medidas, fueron incapaces de lograr que sus críticas calaran entre los votantes, de modo que su discurso librecambista fue progresivamente marginado y abandonado incluso entre sus propias élites. Ahora bien, pese a la bonanza generalizada, sí había un colectivo social que comprendía al 25% de la fuerza de trabajo y que seguía pasándolo mal: el campo.
Presidencia y Congreso
Los agricultores eran víctimas de las dos hojas de la tijera: por un lado, estaban altamente hipotecados; por otro, los precios internacionales de sus mercancías descendían. Y, por si lo anterior fuera poco, el arancel Fordney-McCumber había encarecido los costes de muchas de las manufacturas que importaban para producir. Dado que los republicanos controlaban no sólo la presidencia del país, sino también el Congreso, ni siquiera llegó a plantearse la solución de aliviar la situación de los agricultores mediante una reversión del arancel Fordney-McCumber que moderara el proteccionismo sobre las importaciones del agro. Al contrario, uno de los ejes de la campaña para las elecciones presidenciales de 1928 fue la «equiparación arancelaria», a saber, que el arancel que protegiera la producción agraria fuera tan elevado como el arancel que protegía aquellas manufacturas que los agricultores importaban. Así, por ejemplo, el candidato republicano (y posterior presidente) Herbert Hoover prometió «usar el gobierno para proporcionar a los agricultores todas las ventajas de la política arancelaria que históricamente había caracterizado al país».
Y así sucedió: en diciembre de 1928, el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, presidido por el republicano Willis C. Hawley, comenzó a deliberar sobre un nuevo arancel que supuestamente iba a aumentar la protección sobre los agricultores. Meses más tarde, en mayo de 1929, el Comité de Finanzas del Senado, presidido por el republicano Reed Smoot, arrancó su propio debate al respecto. El proyecto de reforma arancelaria de la Cámara de Representantes no coincidía exactamente con el del Senado, dado que cada representante y senador dentro de ambas cámaras no solo había atendido a los intereses laborales y geográficos de sus electores sino también a la lluvia de maletines con la que fueron regados por los lobbies de cada sector productivo particular, generándose un entramado de protecciones incoherente y a la carta: tan es así que, durante su tramitación, representantes y senadores se habían olvidado del presunto objetivo original de la «equiparación arancelaria» entre el agro y la industria, y, por el contrario, optaron por incrementar aún más los aranceles industriales que tanto perjudicaban a los agricultores. Para salvar las diferencias entre ambos proyectos de ley, en abril de 1930, ambas cámaras comenzaron a trabajar en un proyecto conjunto que fue finalmente aprobado merced al voto favorable de los representantes y senadores republicanos y que terminó siendo ratificado por el presidente Hoover el 17 de junio de ese mismo año.
Así nació el arancel Hawley-Smoot: una legislación de 2.000 páginas que aumentaba la protección exterior estadounidense con respecto a los ya muy proteccionistas niveles previos del arancel Fordney-McCumber de 1922. En este sentido, el arancel exterior medio de todos los productos protegidos frente a la competencia global pasó del 35,65% al 60%, debido no solo al incremento de tasas contenidas en la propia ley Hawley-Smoot, sino también a la fuerte deflación interna de precios que estalló a partir de ese mismo año como consecuencia de la Gran Depresión (si imponemos un arancel de 10 céntimos de dólar por kilo de azúcar cuando el precio del kilo de azúcar es 1 dólar, el arancel equivale al 10%; si su precio se reduce a 50 céntimos, y mantenemos el arancel de 10 céntimos, éste equivale al 20%).
Los efectos de este arancel fueron simplemente devastadores para una economía que acababa de entrar en la mayor depresión de toda su historia: las importaciones a EEUU desde el resto del mundo se hundieron un 40% en apenas tres años, lo que dificultó que las hiperendeudadas economías europeas pudiesen obtener los dólares que necesitaban para pagar sus deudas, las cuales a su vez habían sido financiadas en un elevado porcentaje por la propia banca estadounidense. El resultado de todo ello ya es historia: quiebra de la banca europea, quiebra de la banca estadounidense, desmembramiento del patrón oro internacional, guerra comercial global, liquidación de las relaciones comerciales internacionales y, en última instancia, conflicto militar a gran escala. Ya lo pronosticó el economista francés Frédéric Bastiat: «Si las mercancías no cruzan las fronteras, lo harán los soldados». Y, por desgracia, así fue.
Paralelismos
Casi un siglo después de que el Partido Republicano dinamitara el comercio exterior con el arancel Hawley-Smoot, parece que Trump está flirteando con una estrategia similar, tras haber amenazado a China, México y la UE con una elevación de los aranceles estadounidenses frente a sus exportaciones. Cabe considerar la hipótesis de que Trump solo esté yendo de farol y de que únicamente pretenda forzar una apertura comercial de los estados a los que ha amenazado con una represalia proteccionista: «O liberalizas tu comercio o te cierro mis mercados». El problema es que, aun en el supuesto optimista, los riesgos que se están asumiendo con esta táctica son enormes: hoy el mundo está más globalizado que en los años 30 del siglo pasado, esto es, el mundo es más interdependiente. Entrar en una guerra comercial masiva significaría matar la globalización y, con ella, una de las fuentes de nuestra prosperidad. Como hizo el arancel Hawley-Smoot, pero peor.
https://www.larazon.es/cultura/hawley-smoot-el-desastroso-impuesto-que-trump-quiere-imitar-BC18293310

lunes, 11 de febrero de 2019

La revisión del DR-CAFTA | por Guillermo Moreno

EN DIRECTO
Guillermo Moreno
La revisión del DR-CAFTA
La verdad cruda es que luego de 14 años de la firma del DR-CAFTA, en la agropecuaria persisten los mismos problemas de acceso al crédito, uso ineficiente del agua, insignificante inversión en tecnología, investigación y extensión agrícola y permanecen las mafias importadoras que llevan a la quiebra al productor nacional.
11 / 02 / 2019, 12:00 AM
Llegó el momento de que los productores agropecuarios del país desarrollen por sí mismos, un plan de acción para exigir al gobierno de Danilo Medina asumir la revisión del DR-CAFTA.
Luego de hacer algunos amagos favorables, el gobierno de Danilo Medina, por conveniencias políticas, abandonó a los productores nacionales a su suerte. Así lo dejó claro el Ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, el pasado 30 de enero, ante la Cámara Americana de Comercio, al expresar: “No hay ninguna solicitud de revisión del DR-CAFTA. Eso está descartado y no está entre las prioridades del Gobierno, ni se va a tocar el Tratado de Libre Comercio”.
Esto significa que en estos momentos, la posibilidad de revisión del tratado depende exclusivamente de la acción de los propios productores agropecuarios. De su organización y movilización. De su capacidad de ganarse la opinión pública y de colocarlo como tema de la agenda política y económica del país. De obligar al Gobierno a que el Estado Dominicano asuma esta justa causa en la defensa de la producción nacional.
La firma del DR-CAFTA se produjo en el 2005, por el gobierno de Hipólito Mejía y su entrada en vigencia fue el 1º de marzo de 2007, ya en la gestión de Leonel Fernández. Por este tratado, el país consintió la eliminación gradual de las barreras arancelarias respecto de los productos provenientes de los EEUU y cinco países de Centroamérica, hasta llegar a un área de libre comercio con la desagravación total.
En un periodo de 10 años, que culminó el 1º de marzo de 2015 se eliminó en un 100 % los gravámenes arancelarios para los productos industriales. De igual modo, para la producción agropecuaria se estableció un calendario de desagravación en varios años. Así, en el 2017 quedaron desagravados, en un 100 %, la importación de pavo, papas y grasa de cerdo. En el 2020 la carne bovina, el cerdo, el queso, los aceites vegetales, los frijoles, la cebolla y el ajo. Para el 2025 se completará la desagravación total, con el grupo de productos considerados más sensibles: el pollo, la leche en polvo, el yogur, el queso mozzarella y el arroz.
El punto es que ninguno de los supuestos beneficios que traería el DR-CAFTA se ha alcanzado. No se produjo la prometida disminución de precios para los consumidores. Los EEUU no redujeron los subsidios a sus productores. Tampoco se logró un aumento de las exportaciones del país. Por el contrario, se ha incrementado el déficit comercial tanto con EEUU y varios de los países de Centro América que forman parte del tratado.
Esta situación no se da al azar. Los gobiernos del peledé no hicieron su tarea. No definieron las políticas públicas que permitieran mejorar sustancialmente la productividad y la rentabilidad en la agropecuaria nacional. No desarrollaron el necesario proceso de readecuación, rubro por rubro, previo a cada desmonte arancelario.
La verdad cruda es que luego de 14 años de la firma del DR-CAFTA, en la agropecuaria persisten los mismos problemas de acceso al crédito, uso ineficiente del agua, insignificante inversión en tecnología, investigación y extensión agrícola y permanecen las mafias importadoras que llevan a la quiebra al productor nacional.
Para colmo, el gobierno de Danilo Medina, lejos de impulsar en estos siete años una política agropecuaria integral, se ha dedicado a hacer supuestas visitas “sorpresa” cuyo verdadero objetivo ha sido promover su reelección y fomentar el clientelismo político.
Para que tengamos una idea de lo que se nos viene encima, examinemos el caso del arroz, producto básico de nuestra dieta alimentaria.
La producción de arroz del país ronda una media por encima de los 12 millones de quintales al año. Su siembra abarca algo más del 20 % de la superficie total dedicada a la producción agrícola del país y comprende unas 14 provincias.
¿Qué pasará en estas provincias cuando la importación de arroz de los EEUU, país donde el Estado subsidia a sus productores, acapare el mercado nacional sin que el productor local pueda competir? ¿Qué harán los más de 55 mil productores de arroz? ¿Qué destino tendrán los más de 500 mil dominicanos que participan del proceso de siembra, cosecha, transporte y comercialización de este cereal?
Esta situación descrita para el arroz hay que extrapolarla a la producción de habichuelas, ajo, cebolla, pollo, leche, carne bovina y cerdo.
Estamos describiendo un proceso que concluirá en los próximos cinco años y que llevará a la quiebra masiva de millares de productores, a la pérdida de nuestra cultura productiva agropecuaria, a incrementar la despoblación de la zona rural y a la migración al exterior y a las principales ciudades y, subsecuentemente, a mayor marginalidad, inseguridad, precariedad de los servicios, desempleo, economía informal.
Solo la unidad de todos los sectores productivos del país y su movilización con base en la concertación de un programa de defensa de la producción nacional puede parar el inminente colapso que se avecina para la agropecuaria nacional.
Sin producción no hay nación. Sin nación no hay patria. Sin patria no somos nada.
https://www.diariolibre.com/opinion/en-directo/la-revision-del-dr-cafta-DF12063808 
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viernes, 8 de febrero de 2019

ACUERDO COMERCIAL | EEUU no planea excluir países o revisar DR-Cafta

ACUERDO COMERCIAL
EEUU no planea excluir países o revisar DR-Cafta
El subsecretario de Comercio y Asuntos Agrícolas de EEUU visitó RD
Suhelis Tejero - SANTO DOMINGO 08 / 02 / 2019, 12:00 AM
Hace semanas circuló una versión en los medios según la cual Estados Unidos analizaba sacar del DR-Cafta a varios países, entre ellos República Dominicana. La historia se unió a las reiteradas solicitudes que han hecho los productos locales y hasta el propio ministro de Agricultura, Osmar Benítez, de revisar el acuerdo comercial. Pero para Ted McKinney, subsecretario de Comercio y Asuntos Agrícolas para el Extranjero del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, no ocurrirá ni una cosa ni la otra. “Nuestro punto de vista es que continuemos en el trayecto en el cual estamos”, enfatizó.
Durante una breve visita a República Dominicana, McKinney señaló a Diario Libre que no tiene conocimiento de que la administración de Donald Trump vaya a hacer algún cambio al DR-Cafta o que analice retirar a algún país del acuerdo y que, si bien no es un tratado perfecto, “tenemos que trabajar para que sea lo mejor que se pueda”.
“Es un tratado de libre comercio sumamente beneficioso para ambos países. Un 60 % de los productos que enviamos a RD van a un proceso que agrega valor a sus productores y consumidores. Queremos desarrollar una industria, empleos, y eso ha ocurrido. No es un acuerdo perfecto para todos, pero ha sido una muy buena relación y un buen tratado de libre comercio”, expresó.
—¿Una revisión al acuerdo es algo que podamos ver en los próximos meses?
Esa decisión será tomada por mis colegas en la oficina de representantes de libre comercio, pero en la forma en que lo veo, me pregunto ¿por qué? Sugerí tomar los programas de apoyo existentes, como ya estamos haciendo. Evaluémoslos. ¿Estamos haciendo todo lo que podemos para que los problemas desaparezcan o se minimicen? No creo que hayamos hecho eso de una manera eficiente. Vamos a avanzar para que podamos trabajar con el marco de trabajo actual. ¿Abrirlo? No lo creo.
—Los productores locales dicen que sus colegas en EEUU reciben subsidios que generan competencia desigual...
No vemos que exista ningún subsidio que pueda crear una ventaja diferencial o desventaja. Pensamos que estamos al mismo nivel. Ahora bien, reconocemos que nuestro uso de la agricultura con todos los avances tecnológicos, es sumamente distinto al de la República Dominicana, y por eso estamos dedicando millones de dólares a programas para poder nivelar la situación a favor de los productores dominicanos.
—¿Cómo va República Dominicana en materia de controles fitosanitarios?
Las normas fitosanitarias mantienen a raya la entrada de las enfermedades a los países. Lamentablemente, a veces esas políticas son abusadas y se convierten en algo detrás de lo que los países pueden ocultarse. Pienso que la relación entre República Dominicana y EEUU es muy honesta. Pienso que no es fácil establecer equivalencias en la seguridad alimentaria, pero esos procesos de control no son para que las personas se mantengan al margen. Con la ayuda de Estados Unidos, la República Dominicana incrementa su rol y mejora en la parte científica y eso es lo que queremos fomentar.
—Usted participa en la negociación China-EEUU, ¿qué efectos puede tener la guerra comercial para RD?
Estoy seguro de que EEUU o China no quieren daños colaterales; sin embargo, han existido. EEUU ha mostrado liderazgo al decir a nuestros amigos que no están jugando limpio con las reglas. No se puede tener un rol honesto al robar propiedad intelectual. Ese comportamiento debe cambiar. Me siento optimista. Estaremos viajando a Beijing la próxima semana y esperamos escuchar cómo ellos cambiarán sus formas y, si lo hacen, tendremos un futuro brillante como relación comercial y también en el cambio para todo el mundo. En pocas palabras, no se pueden hacer trampas para mejorar su economía. El 2 de marzo sabremos qué pasará y espero que podamos llegar a ese momento porque todos tenemos mucho que perder, incluida la República Dominicana.
Nivel de gripe aviar en RD no requiere cuarentena comercial
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos señaló que la República Dominicana tiene influenza aviar de baja patogenicidad (LPAI por sus siglas en inglés), que no requiere restricciones o cuarentena comercial, como se requiere para la influenza aviar de alta patogenicidad (HPAI por sus siglas en inglés).
Para abordar el más reciente brote de influenza aviar (LPAI), el Departamento de Agricultura y el Servicio de Inspeccion Sanitaria de Animales y Plantas (APHIS por sus siglas en inglés) han brindado capacitación para el personal técnico de laboratorio para mejorar la capacidad de la República Dominicana en diagnosticar la presencia de la influenza (gripe) aviar y para procesar las muestras.
El APHIS procesó muestras en su laboratorio localizado en Ames, Iowa para secuenciar el virus y determinar su tipo.

EEUU no planea excluir países o revisar DR-Cafta
Agenda de McKinney en el país
  • Lunes 4 de febrero:
  • 3:30 pm: Llegada del subsecretario McKinney.
  • 5:00 pm: Visita a Grupo Ramos /Multicentro La Sirena.
  • 6:30 pm: Recepción con egresados del Programa Cochran del Departamento de Agricultura.
  • Martes 5 de febrero:
  • 10:00 am: Reunión con el Ministro de Agricultura, Osmar Benítez.
  • 11:00 am: Reunión con embajadora de Estados Unidos en RD, Robin S. Bernstein.
  • 11:35 am: Desvele de placa conmemorativa de árbol de mango donado por el Ministerio de Agricultura al gobierno de EEUU.
  • 12:00 m: Partida del subsecretario McKinney.
https://www.diariolibre.com/economia/eeuu-no-planea-excluir-paises-o-revisar-dr-cafta-KH12042899

Estudio de la PUCMM: Todavía hay oportunidad en el DR-Cafta

Los dominicanos están “hartos” de la corrupción, afirma embajada de Estados Unidos | Discurso de Robert Copley en el almuerzo AMCHAMDR | Embajada EEUU dice inseguridad afecta a sus ciudadanos que residen en República Dominicana | DR-Cafta es piedra angular de relación comercial RD-EEUU | @EmbajadaUSAenRD @AMCHAMDR | #AlmuerzoAMCHAMDR | @CeroImpunidadRD #corrupcion #MafiaMoradaPLD #findelaimpunidad #MarchaVerde

Corrupción, impunidad, falta de competitividad e inseguridad ciudadana acogotan a la República Dominicana | Robert Copley, encargado de negocios @EmbajadaUSAenRD en RD/#AlmuerzoAMCHAMDR @AMCHAMDR

*Corrupción, impunidad, falta de competitividad e inseguridad ciudadana acogotan a la República Dominicana | **@EmbajadaUSAenRD discurso de Robert Copley, encargado de negocios de la embajada de los EEUU en RD, en el almuerzo AMCHAMDR * Discurso del Encargado de Negocios, de la Embajada EEUU en RD, a.i. Robert Copley en el almuerzo AMCHAMDR Robert Copley Encargado de Negocios, a.i. / Embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo *Discurso “El DR-CAFTA, los próximos diez años”, *Miércoles, 22 de noviembre, 2017 Discurso Preparado Gracias a la Cámara Americana de Comercio, o AMCHAMDR... más »

Guerra comercial China – EE.UU.: por qué México es uno de los mayores beneficiados

Guerra comercial China - EE.UU.: por qué México es uno de los mayores beneficiados

banderasDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionMéxico es una de las naciones que puede salir ganando de la guerra comercial de China con Estados Unidos.
Una leyenda urbana cuenta que la grafía de la palabra crisis en chino significa peligro, pero también oportunidad.
Muchos lo disputan como una traducción equivocada, pero en la política mundial, parece cobrar sentido.
Al menos, si tenemos en cuenta los efectos beneficiosos para algunos países de la guerra comercial de Estados Unidos contra China.
Y es que, si bien la disputa entre las dos economías más grandes del mundo ha sido un importante factor de riesgo para los inversores desde el pasado año y ha puesto bajo amenaza las perspectivas económicas de los países de la región de Asia Pacífico, también podría traer notables ganancias a otros si el conflicto se prolonga.
Principalmente a naciones europeas, México y Canadá, según un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) publicado el lunes.
"Nuestro análisis muestra que si bien los aranceles bilaterales no son muy efectivos para proteger a las empresas nacionales, son instrumentos muy válidos para limitar el comercio desde el país afectado", explicó Pamela Coke-Hamilton, directora de la división de comercio internacional de la organización.
Qué es una guerra comercial, qué armas emplea y cómo puede afectar a tu vida diaria
La razón es simple: los aranceles bilaterales alteran la competitividad global en beneficio de las empresas que operan en países que no están directamente afectados por ellas.
De ahí que, según Coke-Hamilton, el efecto de los aranceles entre Estados Unidos y China será principalmente "distorsionador".
"El comercio bilateral entre Estados Unidos y China disminuirá y será reemplazado por el comercio originado en otros países ", agregó.
Y es entonces cuando otras naciones que comercian con esas dos potencias pueden obtener su tajada de ganancias.

La guinda del pastel

El estudio advierte que los aranceles "hacen poco por ayudar a las empresas nacionales" de Estados Unidos y China y, por el contrario, terminan beneficiando a exportadores en terceros países.
De hecho, según los cálculos de la ONU, de los US$250.000 millones en exportaciones chinas sujetas a aranceles estadounidenses, aproximadamente el 82% se desviará a empresas en otros países.
Mientras, aproximadamente el 12% serán retenido por empresas chinas y solo el 6% serán irá manos de firmas estadounidenses.
De manera similar, de los aproximadamente US$85.000 millones en exportaciones de EE.UU. sujetos a los aranceles de China, alrededor del 85% serán capturados por empresas de otros países.
Entre tanto, de ese total, las firmas estadounidenses solo retendrán menos del 10%, mientras que las empresas chinas capturarán alrededor del 5%.
La investigación señala que estos resultados son consistentes en diferentes sectores, desde maquinaria hasta muebles, equipos de comunicación, productos químicos o instrumentos de precisión.
Pero entonces, ¿quiénes son los beneficiados?

Los beneficiados

De acuerdo con la investigación de la ONU, los países que se espera que se beneficien más de las tensiones entre Estados Unidos y China son aquellos que son más competitivos y tienen la capacidad económica para reemplazar a las empresas estadounidenses y chinas.
El estudio indica que las exportaciones de la Unión Europea, como conjunto, son las que aumentarán más, capturando alrededor de US$70.000 millones del comercio bilateral entre Washington y Pekín (US$50.000 millones de las exportaciones chinas a Estados Unidos y US$20.000 millones de las exportaciones de EE.UU. al país asiático).
Mientras, México será la gran beneficiada del continente americano, con una ganancia por nuevas exportaciones que supera los US$26.000 millones.
Según cifras oficiales, ese país es la novena mayor economía de exportación en el mundo y Estados Unidos y China son su primer y tercer mercado, respectivamente.
De ahí que la confrontación entre las dos potencias ha hecho del país latinoamericano una fuente de nuevas exportaciones para ellas.
Pero las ventajas de México por esta guerra comercial no quedan ahí: esa última nación es también la que mayores ingresos tendrá del aumento del porcentaje del total de exportaciones (un 5,9%) como resultado del conflicto, muy por encima del bloque europeo (0,9%) u otras grandes potencias, como Japón (2,3%) o Canadá (3,4%).
Donald Trump y Xi Jinping.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionChina acusó a Estados Unidos de lanzar "la mayor guerra comercial".
Y si bien estas cifras no representan un monto notable del comercio mundial, que en 2017 ascendió a unos US$17 billones, para muchos países representan una parte importante de sus exportaciones.
De hecho, los aproximadamente US$27.000 millones del comercio entre Estados Unidos y China que serían capturados por México representarían alrededor del 6% de sus exportaciones totales.
Pero esta no sería la única nación latinoamericana que se beneficiaría.
El reporte señala que Argentina, Brasil, Chiley Perú también tendrían su parte en el pastel de reparto de las exportaciones como resultado de la guerra comercial.

Las malas noticias

Sin embargo, no todo son buenas noticias para estos países.
El estudio también subraya que incluso para las naciones cuyas exportaciones aumentarán por la guerra comercial, no todos los resultados serán positivos.
El mercado de la soja es uno de los ejemplos.
Los aranceles chinos aplicados a ese grano que antes importaba de Estados Unidos han provocado efectos de distorsión del comercio en beneficio de varios países exportadores, en particular de Brasil, que de repente se convirtió en el principal proveedor de soja para China.
sojaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionBrasil se convirtió en el principal exportador de soja a China tras la guerra comercial.
Pero debido a que la magnitud y la duración de los aranceles no están claros, los productores brasileños se han mostrado reacios a tomar decisiones de inversión que pueden resultar poco rentables si se revocan las restricciones.
El estudio también subraya que si bien algunos países experimentarán un aumento en sus exportaciones, es probable que dominen los efectos globales negativos.
Una preocupación común es el impacto inevitable que las disputas comerciales tendrán en la economía mundial, todavía frágil.
Y es que una desaceleración económica a menudo acompaña las perturbaciones en los precios de los productos básicos, los mercados financieros y las monedas, todo lo cual tendrá importantes repercusiones para los países en desarrollo.
Entre tanto, los gobiernos de EE.UU. y China buscan llegar a un acuerdo antes del venidero 2 de marzo para hallar una alternativa a su guerra comercial.
Si no lo logran llegar antes de esa fecha límite, Washington aumentará los aranceles de productos chinos del 10% al 25%.
Hasta entonces, algunas empresas estarán preocupadas. Otras se estarán frotando las manos.
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