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domingo, 18 de agosto de 2019

Bots para la comunicación política | Por Antoni Gutierrez-Rubí

2 noviembre 2016 - Autor: Antoni Gutierrez-Rubí
Bots para la comunicación política 
Bots para la comunicación política
La trazabilidad digital de los electores se ha convertido en una poderosísima herramienta de competición política. Ese rastro es una minería de datos sobre las relaciones, los patrones y comportamientos de las personas. Un botín incalculable. Y, al mismo tiempo, un dato decisivo —en sí mismo— en un entorno de atenciones limitadas y predicciones de profecías autocumplidas gracias a los algoritmos que nos crean realidades tan confortables como complacientes. La batalla por la trazabilidad es decisiva para una comunicación política más dependiente que nunca de la fuerza de los buscadores.
Un buen ejemplo es la capacidad de Google para predecir los resultados electorales y de hacerlo con un nivel de acierto altísimo. También Twitter podría convertirse, con los sistemas de medición adecuados, en una herramienta útil para recoger tendencias a partir de las relaciones y conversaciones que se desarrollan en esta red. Parece claro que la demoscopia ya no se puede definir sólo a través de opiniones, ahora también podemos medir los intereses y el comportamiento de los ciudadanos.
En este contexto en el que las conversaciones se resumen en patrones matemáticos y estadísticos, los bots aparecen como una tentación para mecanizar las relaciones personales, creando realidades paralelas o ficticias. Y también pueden ser una alternativa para una mayor eficacia comunicativa —no exenta de riesgos y amenazas—, por lo que merecen ser estudiados y analizados. Existen diferentes tipologías de esos bots al servicio de los partidos políticos y, desde luego, no todos son negativos o inmorales. En este texto veremos alguno de ellos:
1. Bots de seguidores. «¿Quieres aumentar tus seguidores? ¡Oferta! Por 100 euros conseguirás 10.000 más». Seguro que más de una vez hemos visto mensajes parecidos a este. Se trata de la opción más sencilla y burda: la mercantilización de la audiencia con dosis de egosurfing. Son seguidores falsos, creados por empresas o por la propia gente del partido para aumentar la percepción de fuerza en redes sociales. A menudo, los medios de comunicación sólo miden los números y, erróneamente, ponen en grandes titulares que X candidato tiene más seguidores que otro (un gran error, ya que no miden el engagement).
Es por eso que la compra de seguidores falsos para superar al adversario ha sido hasta hace poco una medida habitual (hasta que se han producido diferentes escándalos). Otra opción que se realiza a veces es comprar seguidores falsos para el adversario y después denunciarlo (o, al menos, es lo que dicen haber padecido aquellos a los que encuentran con usuarios falsos).
2. Bots de difusión. A través de estos bots se automatizan los tuits y los retuits. Se trata de conseguir trending topics y de difundir los contenidos (aunque esos bots casi no tengan seguidores). El número de estos bots no es una cifra baladí. Según indican en Media Esfera, “23 millones de cuentas de Twitter son manejadas por bots, o lo que es lo mismo, un 8,5 % de usuarios activos tuitean automáticamente”. Otra cifra: en Twitter, durante los días previos al referéndum del ʻbrexitʼ se observó que, de las casi 314.000 cuentas en Twitter que hablaban acerca de la votación, a favor o en contra, el 15 % fueron en gran medida o totalmente automatizadas. En España son también comunes algunas de estas situaciones, por ejemplo, el ejército tuitero para apoyar a Esperanza Aguirre y atacar en 2011 a la ‘marea verde’ (profesores en huelga).
En los debates estadounidenses de esta campaña presidencial, John Howard, de la Universidad de Oxford, demostró como un tercio de los tuits de apoyo a Trump en Twitter son de bots. Por ejemplo, durante el primer debate presidencial en EE. UU., el tráfico a favor de Trump fue el doble de los que apoyaban a Clinton. Se registraron casi dos millones de tuits a favor de Trump y solo unos 613.000 a favor de Clinton. Al investigar las características de los mensajes, los investigadores observaron que el 33 % de los apoyos a Trump provenían de cuentas de robots, frente al 22 % registrado a favor de Clinton (que también cuenta con esa ayuda ‘no humana’).
Esta tipología de bots es una herramienta bastante usada por algún partido y muy perseguido tanto por Twitter como por la prensa. Recomiendo saber algo más leyendo el texto Política automatizada, de Myriam Redondo. Allí se indican tres webs donde poder saber si una cuenta es o no un bot (aunque suele ser difícil de detectar): www.Theblockbot.comwww.Twitteraudit.comhttp://truthy.indiana.edu/botornot. Carlos Guadián también indicaba en su blog algunos trucos para detectarlos.
Existe, además, un interesantísimo blog, bots de Twitter, que desvela estas malas prácticas en la política española y quiénes son los autores materiales. Tal como indican: «aunque estrictamente el término bots denotaría automatización, de manera coloquial se denomina así cuando una persona o un partido gestiona varias cuentas de perfil falso (pueden ser cientos) para lanzar propaganda como si fuesen opiniones de personas reales y también para atacar a adversarios políticos». Y es que el ataque es otra de las prácticas comunes de esta tipología de bots que, a través del anonimato, atacan a políticos o a partidos. El tema no es si sus ataques tienen más o menos difusión (aunque puedan tenerla), sino que interrumpe la comunicación online normal del agredido/a, que debe defenderse intentando, siempre, no crear a su vez un efecto Streisand.
Otra tipología de ataque es la que se denomina «Twitter spam», cuando un político promueve que se «presione» a otro a través de sus redes. Hay ejemplos en todo el mundo, incluso también lo usó Barack Obama, con menos éxito del esperado. En Estados Unidos y en Francia, además, se automatizó este ataque organizado contra los adversarios políticos, creando herramientas web para hacerlo.
3. Bots de tráfico. Estos bots, como bien explica Guillermo Perezbolde en un artículo de 2012, buscan generar tráfico en sitios web de manera artificial. Actualmente ya no son tan comunes gracias a que Google hace unos años los combatió mejorando sus métodos de detección para que no afectaran a sus servicios de publicidad. En redes sociales estos bots son utilizados para simular likes o clics en links dentro de Facebook o incluso se utilizan para aumentar la cantidad de visitas en un vídeo de YouTube.
Recientemente hemos podido ver un ejemplo en política. Justo después del ʻbrexitʼ, se hizo una petición al Gobierno británico para que volviera a repetir el referéndum. La petición online obtuvo más de 3,7 millones de nuevas firmas ese fin de semana —una oleada ampliamente interpretada por la prensa mundial como un signo de remordimiento de los votantes—. Pero cuando los expertos observaron la petición, surgieron inconsistencias. Al mediodía del domingo, la petición tenía 42.000 firmas de la Ciudad del Vaticano (con una población de alrededor de 800 ciudadanos) y casi 25.000 de Corea del Norte (donde el acceso a Internet es muy limitado). En resumen, eran bots los que sumaban peticiones y votos.
4. Bots temporales. Se promueve entre los activistas y militantes que cedan sus propias redes sociales para que, una o dos veces al día, el partido o el candidato/a puedan publicar informaciones en ellas. Es un buen modo, a su vez, de segmentar entre diferentes públicos y de llegar a más gente, pero hay que hacerlo bien para lograr que realmente funcione. La teoría es que siempre llega más lejos y se percibe como más creíble el mensaje de un amigo, familiar o de un contacto personal, que no un anuncio del partido. En este sentido, si los mensajes parecen demasiado impostados o publicitarios pueden tener el efecto contrario. Hay numerosos ejemplos, en España (CiU, PSOE, PP) o en otros países (Obama 2008 y 2012). En Argentina, Macri también lo usó, a través de la empresa Spreadshout, que se dedica precisamente a gestionar estos estados de Twitter o Facebook cedidos.
Suele ser muy controvertido y criticado (especialmente por los adversarios), aunque todos los partidos lo intentan hacer igualmente de otro modo, como enviando vía WhatsApp o Telegram lo que quieren que pongan sus activistas en sus redes —aunque no sea automatizado—.
5. Chatbots automáticos. Para explicarlo, nada mejor que un ejemplo sencillo: en The Guardian, vía Facebook, se puede hablar por chat con un robot y recibir información sobre cocina. Si se le indica los alimentos que tenemos en nuestro frigorífico, o qué nos apetece comer, nos envía enlaces de recetas, pero también información culinaria. Totemcat nos muestra otros ejemplos rápidos que nos ayudan a entender para qué sirven: «entre algunos de los bots más útiles se encuentra Cluise. Con este bot, podemos digitalizar nuestra ropa y sugerirnos una vestimenta en función de nuestras preferencias o las condiciones climatológicas. Otro bot muy interesante es Jessie´s Story, un vídeojuego en el que tenemos que hablar con Jessie, una chica de 20 años y aconsejarle sobre qué decisiones debería tomar en su vida. Dependiendo de los consejos, el resultado final del juego será distinto. Y para finalizar, Mezi, un asistente personal para compras. Tan solo tenemos que preguntar sobre lo que queremos comprar y nos ofrecerá una lista completa de dónde hacerlo. Además, nos guía hasta nuestro destino y nos ofrece reviews de otros usuarios».
El auge de las chat apps y el mayor uso del dispositivo móvil para leer las noticias ha provocado que los editores estén experimentado con servicios de mensajería instantánea para llegar al público sin estar fuera de la conversación, según escribe el periodista digital Stephen Abbot, y que nos cuenta el especialista Miquel Pellicer. El desarrollo parece imparable. El primer editor de noticias del mundo no emplea periodistas. Facebook es ahora el mayor medio de comunicación del mundo, pero sin disciplina de verificación ni los principios del periodismo. Pero las agencias ya se han apuntado a los bots. Reuters se convirtió en la más reciente agencia de noticias en adoptar la automatización de contenidos. Sí, ahora usa robots, o más bien tecnología basada en Inteligencia Artificial. Y el éxito del chatbot de The Sun para la cobertura de los partidos de fútbol les ha animado a lanzar nuevos bots verticales.
En política, politibot (creado por Eduardo Suárez, Martín González, Kiko Llaneras, Juan Font, David Martín-Corral y Jorge Galindo) triunfó en España en las pasadas elecciones generales, vía Telegram. Se trataba de un robot que nos ofrecía un montón de buena información sobre la campaña en nuestros móviles.
Aunque hay ya centenares de chatbots (se pueden encontrar en Botlist) que pueden interactuar con nosotros sin demasiados problemas, y hacerlo en diferentes redes (Facebook Messenger, Telegram, Kik, Skype…). Incluso hay herramientas para que cualquiera pueda crear su propio chatbot.
En política, como indican en el The Washington Post, desde principios de junio una cuenta denominada @StayWokeBot ha hecho todo lo posible para mantener la moral entre la comunidad de protesta negra en Estados Unidos. Este robot hace dos cosas, aunque puede hacer más en el futuro: en primer lugar, anima a los activistas negros; en segundo lugar, cuando alguien le sigue, pregunta en qué estado vive y, después de la respuesta, le dice a qué políticos debe presionar para pedirles que voten a favor de dos medidas de control de armas. No es el único bot que se dedica a animar e informar a sus activistas. También existen: @congressedits@NRA_tally o @droptheIbot.
En abril de 2015, un equipo de Microsoft creó un proyecto muy similar a @StayWokeBot que tuiteaba a usuarios en América Latina y les pedía ideas para generar soluciones a la corrupción del gobierno. En general, el 45 % de los tuits de los bots recibió una respuesta.
6. Los bots asistentes de políticos. Es una sugerente opción. En este mes de octubre (2016) se acaba de presentar un bot (no oficial) de Carles Puigdemont, Presidente de Catalunya. Puigdebot, a través de las redes sociales (Facebook o Instagram), es un programa que simula mantener una conversación con el Presidente y que está programado para ofrecer respuestas automáticas, incluyendo otras opciones como las de votar en un referéndum simulado sobre la independencia. Sus creadores, Josep Maria Ganyet, ingeniero informático y profesor de la Pompeu Fabra, y Quico Domingo, consultor IT, lo han presentado en el marco del ciclo de debates Catosfera: «No se trata de suplantar a nadie, sino que es un asistente que le hará llegar los mensajes; es una tecnología que está mucho al orden del día porque permite comunicarse de una forma muy natural sin tener que descargarte ninguna aplicación».
La Casa Blanca —este sí que es oficial— te invita a escribir al presidente Barack Obama a través de Facebook Messenger. En su página de Tumblr, la Casa Blanca anunció que los estadounidenses ahora pueden mandarle mensajes al Presidente usando un bot en Messenger. Obama, que no ha renunciado ni a leer la correspondencia dirigida a él, ni a escribir las respuestas (a mano) de algunas cartas de los ciudadanos, dispone así, desde hace unas semanas, de un bot oficial de correspondencia.
Una conclusión no concluyente. Nicholas Carr, escritor y finalista del Premio Pulitzer, afirmaba en una entrevista reciente: «La tecnología puede desafiarnos y mejorarnos o volvernos criaturas pasivas». Y tiene razón. Los bots nos reducen a un patrón previsible y programable por un algoritmo. Nuestra identidad se convierte en un dato. Y reducen a nuestros representantes y a nuestras instituciones a un proceso de mecanización de la representación, creando atmósferas de retroalimentación que limitan la diversidad y la pluralidad. Los bots pueden alimentar el pensamiento único, creando nuevas corporaciones de servicios. Carr, en su último libro The Glass Cage: How Our Computers Are Changing Us (que examina las consecuencias personales y sociales de nuestra dependencia en crecimiento de los ordenadores, los robots y las apps), nos presenta un horizonte inquietante: «¿Hemos sido seducidos por una mentira?» Recopilando una década de publicaciones de su blog Rough Type, así como varios de sus ensayos, el autor ofrece una historia alternativa de la era digital.
La industria también habla cada vez más claramente, sin ambigüedades: «La explosión del Big Data llegará con los robots», afirma el vicepresidente de Gartner, Stephen Prentice, quien nos previene y anticipa que la economía tecnológica se reducirá a «una industria de grandes ecosistemas en el que quienes controlen los chatbots serán los grandes ganadores». Un ejemplo: Telegram premiará con un millón de dólares a desarrolladores de bots para su app. La empresa asegura que no pedirá nada a cambio, únicamente quiere hacer crecer su ecosistema digital de esta herramienta que imita el comportamiento humano.
¿Qué pasará con la comunicación y con la política en la era de los bots y del Big Data? Es pronto para aventurar un desenlace, aunque ya vamos viendo luces y no pocas sombras. Dependerá de nuestra capacidad de autonomía y de nuestra capacidad regulatoria. Mientras, en la política democrática (institucional y electoral) pueden ser, también, un poderoso instrumento para facilitar (mucha) información, haciéndola instantánea y accesible, reduciendo la arbitrariedad del poder, al homologar respuestas y procesos de servicios públicos, por ejemplo. Homologaciones que deben ser objeto de regulación, obviamente. La información digital es y será, cada día más, el derecho natural a la información.
Los partidos políticos y las campañas electorales los van a utilizar con intensidad por su eficiencia, por su eficacia y por su flexible fortaleza. Los programadores serán los nuevos narradores. Y los bots formarán parte del nuevo escenario de la tecnopolítica.
Publicado en: Beerderberg
Artículos asociados:
– La invasión de los chatbots (Mayte Rius. La Vanguardia, 16.07.2017)
– Los bots en las elecciones de EE. UU. y su papel en futuras campañas (El Telégrafo, 21.11.2016)
– La guerra de los ‘bots’ se libra en Wikipedia (M. Victoria S. Nadal. El País, 25.10.2016)
– Bots, la inteligencia artificial con la que conversaremos (Zuberoa Campos y Juanlu Ocampos. El País One, 25.10.2016)
– Obama y la Inteligencia Artificial (Andrés Ortega. eldiario.es, 27.10.2016)
– Robots, la nueva revolución informativa (David Alandete. El País, 2.11.2016)
– Un robot que escribe como Dylan (Carmen Jané. El Periódico, 4.11.2016)
– El uso de perfiles falsos, generalizado en las campañas políticas (laSexta Noticias, 6.11.2016)
– ¿Qué tan ético es que políticos usen robots para influir en Twitter?(Semana, 20.10.2016)
– Victoria de Trump… y de los trolls (Miguel Ormaetxea. Media-tics, 9.11.2016)
– Los robots atacan (Víctor Lapuente. El País, 10.01.2017)
– Política automatizada: Bots, trols y propaganda digital encubierta en la comunicación internacional (Myriam Redondo. ACOP Papers nº5)
– The New Yorker presenta un bot poeta por su aniversario (Kevin Morán. Clasesdeperiodismo.com, 7.03.2017)
– El futuro de la comunicación humano-máquina: el test de Turing (Kevin Warwick & Huma Shah. BBVA Open Mind)
– El bot que convierte tus quejas en faxes para que llegues a políticos del pleistoceno (Resistbot)
– Telegram Bot Store– Estudio analiza mercado negro de bots en Twitter (Sofia Pichihua. Clasesdeperiodismo.com, 10.07.2017)
En un entorno que empieza a estar colonizado por los bots, el activismo no se queda atrás. En Estados Unidos podemos encontrar #Resistbot, (Resistbot) diseñado especialmente para agilizar y fomentar el activismo:
    • Este bot convierte los mensajes de texto en cartas dirgidas al Congreso.
    • Mediante una pequeña interacción en la que pide el nombre e información sobre el tema, encuentra a los representantes clave.
    • Solo hay que poner el mensaje “resist” al 50409 para empezar. Se tarda menos de 5 minutos para que el mensaje sea escuchado en el Congreso.
#Estudio Political Bots
Oxford Internet Institute acaba de publicar un estudio sobre el uso de redes de bots para manipular la opinión pública en redes sociales.
URL: http://comprop.oii.ox.ac.uk/2017/06/19/computational-propaganda-worldwide-executive-summary/
  • El estudio se ha llevado a cabo por 12 investigadores en 9 países (Brasil, Canadá, China, Alemania, Polonia, Taiwán, Rusia, Ucrania y Estados Unidos).
  • Se han analizado decenas de millones de publicaciones de 7 redes sociales.
  • Los períodos para captar estas publicaciones han sido durante períodos electorales, crisis políticas e incidentes de seguridad nacional entre 2015 y 2017.
  • El 45 % de las conversaciones políticas de Twitter en Rusia están automatizadas.
  • Las redes más potentes son una combinación de perfiles automatizados y trolls a sueldo.
  • Algunas redes buscan mejorar la situación política impulsando el debate político como ocurre en Canadá.
  • Estas redes han tenido un rol muy importante en los últimos acontecimientos políticos en Brasil.
  • El caso más complejo y efectivo de manipulación se da en Ucrania desde el año 2000.
  • Los gobiernos autoritarios dirigen estas campañas entre su población y la de otros países; por ejemplo, China ha dirigido campañas en su propio territorio y en Taiwán.
  • En países democráticos, partidos, candidatos y lobbies alquilan dichas redes para hacer campaña, mientras que los Gobiernos asignan recursos públicos para la creación experimentación y uso de dichas redes.
– Troops, Trolls and Troublemakers: A Global Inventory of Organized Social Media Manipulation (Samantha Bradshaw & Philip N. Howard, University of Oxford)
– Estado del arte en el desarrollo de chatbots a nivel mundial (Futurizable, 22.09.2017)
– Chatbot, la herramienta social para llevar en el bolsillo (Alejandra Espino. Ethic, noviembre 2017)
– Olentzero ya está en WhatsApp (eitb.eus, 15.12.2017). EiTB ha desarrollado el primer chatbot para WhatsApp con Olentzero como protagonista
– Los ‘chatbots’ que ayudan a reducir tu ansiedad (M. Victoria S. Nadal. El País-Revista Retina, 31.12.2017)
– El mundo secreto de los bots y los trolls… (y cómo esos “ejércitos” influyen en la política) (Pablo M. Fernández. Chequeado, 13.11.2017)
– Curso gratuito en inglés: ‘Construyendo bots de periodismo’, del 12 de febrero al 11 de marzo (Knight Center for Journalism in the Americas)
–  #ElectionWatch: Italy’s Self-Made Bots. How the Lega’s followers automate themselves (Medium.com)
– La fábrica de seguidores. Descubre el mercado negro de la redes sociales(Nicholas Confessore, Gabriel J.X. Dance, Richard Harris and Mark Hansen. The New York Times, 27.01.2018)
– Los humanos y algoritmos detrás de Politibot (Jordi Mon & Liliana Ochoa. vozpópuli, 17.01.2018)
– Twitter, haters y el misterioso cambiazo de los seguidores por bots (José Antonio Luna. eldiario.es, 18.02.2018)
– Bots contra democracia (Jorge Galindo. El País, 20.02.2018)
– Los bots como servicio de noticias y de conectividad emocional con las audiencias. El caso de Politibot (Hada M. Sánchez Gonzales. Universidad de Sevilla. María Sánchez González. Universidad de Málaga/UNIA)
– Media Sites That Don’t Purge Bots Should Be Fined, Senator Says (Craig Torres & Ben Brody. Bloomberg Politics, 25.02.2018)
– Las redes rotas de la campaña electoral en México (Fernando Peinado, Elvira Palomo, Javier Galán. El País, 22.03.2018)
– Fake News and Bots May Be Worrisome, but Their Political Power Is Overblown (Brendan Nyhan. The New York Times, 13.02.2018)
– 
Este chatbot creado por la UNAM platica contigo sobre las elecciones(Susana Avendaño Urquijo. Unocero, 31.03.2018)
– Informe Pew Research Center: Bots in the Twittersphere (versión .PDF) by Stefan Wojcik, Solomon Messing, Aaron Smith, Lee Rainie, and Paul Hitlin
– Tweetment Effects on the Tweeted: Experimentally Reducing Racist Harassment (Kevin Munger. Springer Link, 11.11.2016)
– Bots in the Twittersphere (Pew Research Center, 9.04.2018)
– Botometer, una herramienta que mide diferentes aspectos de la actividad de los usuarios
(más referencias en este hilo de Twitter)
– La Generalitat de Catalunya llança #gencatbot (https://t.me/gencatbot)
– Cómo detectar un “bot” o un “seguidor fantasma” en Twitter o Facebook en 3 sencillos pasos (BBC News Mundo, 6.06.2018)
– Robot Traffic Report (Informe de dianomi)
– ‘Chatbots’, un imprescindible en la empresa (BBVA, 24.09.2018)
– Manual de buenas maneras para chatbots (Ignacio G. R. Gavilán. A un clic de las TIC, Telefónica, 20.09.2018)
– ‘Bots’ de Twitter generaron “contenido violento” para influir en el 1-O, según un estudio (El Periódico, 20.11.2018)
– ‘Chatbots’ que hablan con ‘chatbots’ (BBVA, 4.12.2018)
– Bots anónimos propagan la islamofobia (Josep Lluís Micó. La Vanguardia, 3.01.2019)

lunes, 3 de junio de 2019

La era de los troles y los acosadores llorones

OPINIÓN |COMENTARIO
La era de los troles y los acosadores llorones
Por DAVID BROOKS 3 de junio de 2019
Credit Christopher Lee para The New York Times

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A lo largo de los últimos años, las tasas de suicidios entre adolescentes han aumentado terriblemente. Los índices de depresión están incrementando y la salud mental en general en Estados Unidos se está deteriorando. ¿Qué está pasando?
Mi respuesta comienza con la tecnología, pero en realidad se trata del tipo de conciencia que induce la vida en línea.
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Cuando los estilos de comunicación cambian, también lo hace la gente. En 1982, el académico Walter Ong describió la manera en que, hace siglos, un cambio de la cultura oral a la impresa transformó la conciencia humana. Alguna vez, la narrativa era una experiencia compartida, con énfasis en los proverbios, las parábolas y los mitos. Con el inicio de la prensa se convirtió en una experiencia más privada y el contenido de esa narrativa, más realista y lineal.
Como lo argumenta L. M. Sacasas en la edición más reciente de The New Atlantis, el cambio de la comunicación impresa a la electrónica está demostrando ser trascendental de manera parecida. Yo diría que la gran diferencia es esta: la atención y el afecto han pasado de ser vínculos privados a productos públicamente comerciables.
Es decir, hasta hace poco, la mayor parte de la atención que recibía una persona provenía de la familia y los amigos, y era bastante estable. Pero ahora, la mayor parte de la atención que recibe una persona puede provenir de muy lejos y es tremendamente volátil.
A veces tu publicación en línea puede volverse viral y ser admirada o ridiculizada de manera masiva, mientras que en otras ocasiones tu publicación puede dejarte solo y completamente ignorado. La comunicación en sí, que alguna vez fue en gran medida colaborativa, ahora a menudo es competitiva, con pujas para obtener afecto y atención. También es más manipuladora, con gestos diseñados para generar una respuesta.
Es más probable que la gente atrincherada en las redes sociales esté siempre en alerta: ¿cómo van mis índices de audiencia en este momento? También es más probable que sientan que la cantidad de atención que están recibiendo es inadecuada.
Como lo dijo David Foster Wallace en ese famoso discurso de graduación de Kenyon, si orientas tu vida hacia el dinero, jamás sentirás que tienes lo suficiente. De igual manera, si orientas tu vida hacia la atención, siempre te sentirás menospreciado; siempre te sentirás emocionalmente inseguro.
Los nuevos tipos sociales surgen en un régimen de comunicación como ese. El nuevo tipo más prominente es el trol y, de hecho, los estadounidenses han elegido a un trol como presidente.
Los troles buscan atención tratando de hacer que los demás se sientan mal. Los estudios de la gente que se dedica a trolear hallan que tienen puntajes altos en medidas de psicopatía, sadismo y narcisismo. Los medios en línea no los han vuelto despiadados; simplemente lo son: internet les ha dado una plataforma para usar ese salvajismo en todo su esplendor.
Los troles también tienen altos puntajes de empatía cognitiva. Intelectualmente, entienden las emociones de la gente y cómo hacerla sufrir. Sin embargo, califican más bajo en la empatía afectiva. No sienten el dolor de los demás, así que, cuando te lastiman, no les importa.
El troleo es una manera muy efectiva de generar atención en una economía competitiva y volátil de la atención. Es una manera de sentirse virtuoso e importante, sobre todo si afirmas estar troleando en nombre de algún grupo marginado.
Otro tipo prominente de personalidad en esta economía es el acosador llorón. Esta es la persona que toma su dolor y victimización y los utiliza para asegurarse de que todas las conversaciones giren en torno a sí mismo. “Esta es la era del acosador llorón, un híbrido horrendo de víctima y vencedor, llorón y atacante”, escribió Julie Burchill en The Spectator hace algunos años.
El acosador llorón comienza con un trauma genuino. Aquel suceso terrible que sucedió naturalmente hace que el acosador llorón se sienta poco seguro, en estado de alerta y cohibido a tal punto que está absorto en sí mismo. El trauma hace que esa persona esté preocupada de manera intensa por su autoimagen.
El problema proviene de la necesidad subsecuente de controlar cualquier situación, de no ser capaz de ver el panorama completo, la tendencia a reaccionar violentamente por miedo y furia como una manera de fijar la atención en sí mismo y anular a los demás. Este tipo de comportamiento está en el núcleo de muchos de los casos de cierres de plataformas y escándalos de censura en los campus.
El troleo, el ciberacoso y otras tácticas para llamar la atención surgen de un sentimiento de debilidad y fomentan un entorno que causa más dolor, en el que no es seguro dirigir con vulnerabilidad ni probar ideas ni hacer las cosas que generan compañerismo genuino.
El internet se ha convertido en un lugar en el que la gente se comunica con base en su ego competitivo: soy más fabuloso que tú (gran parte de esto se vive en Instagram). Eres más tonto que yo (gran parte de esto se vive en Twitter). No es un lugar donde la gente comparta información con el corazón y el alma.
Desde luego, es más probable que la gente involucrada en ese tipo de entorno se sienta deprimida, y sufra de problemas de salud mental. Claro, es más probable que vean las relaciones humanas a través de la óptica del abusador y la víctima, y que sean extremadamente sensibles a cualquier desequilibrio de poder. Imagina que tienes 17 años y que unas personas que apenas conoces están diciendo cosas amables o desagradables acerca de ti, alguien que aún no se ha creado una identidad. Eso genera ansiedad existencial y, por lo tanto, fanatismo.
Dos palabras nos acechan en este momento: trauma y equidad. El trauma es vivir con las consecuencias de un suceso negativo o, lo más importante: no tener un lugar adonde ir para sanar las consecuencias porque la conversación pública no es segura. La equidad es el sueño de un mundo en el que a todos les den el mismo nivel de atención y dignidad. El sueño aún es posible, pero se está desvaneciendo con cada ataque despiadado que se asesta en su nombre.
23 abr. 2018 - No todos los bots son iguales, así que dependiendo de sus características ... https://canalbots.com/2017/05/04/diferencias-entre-bots-y-trolls/.

martes, 24 de abril de 2018

Ministros del G7 proponen un grupo de trabajo sobre Rusia y la desinformación

Ministros del G7 proponen un grupo de trabajo sobre Rusia y la desinformación

La ministra canadiense de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland, hace una seña al lado del Ministro de Seguridad Pública de Canadá, Ralph Goodale, durante una foto familiar para los ministros de asuntos exteriores y los ministros de seguridad del G7 en Toronto el lunes 23 de abril de 2018. (Chris Young/The Canadian Press via AP )


TORONTO. La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, dijo hoy que los países del G7 estudiarán la formación de un grupo de trabajo para defender la democracia contra los esfuerzos de desestabilización de Rusia.
Freeland anunció en una rueda de prensa celebrada al finalizar la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 en Toronto (Canadá) que presentarán una propuesta para que los líderes del grupo la discutan cuando se reúnan en Canadá a principios de junio.
“Nos hemos comprometido a crear una propuesta para nuestros líderes sobre la formación de un grupo de trabajo en el G7 sobre la defensa de la democracia contra la desinformación”, explicó Freeland.
La ministra canadiense añadió que era uno de los resultados “más interesantes” de la reunión de ministros del G7 que se inició el domingo en la ciudad canadiense.
Pero el secretario de Estado en funciones de EE.UU., John Sullivan, que celebró una conferencia de prensa minutos después de la ofrecida por Freeland, evitó citar el acuerdo de los países del G7 sobre las campañas de desinformación y desestabilización democrática de Rusia.
Sullivan se limitó a señalar que Rusia debe dejar de colocar “impedimentos” para alcanzar la paz en Siria.
Presionado sobre la postura del presidente estadounidense, Donald Trump, ante la creación de un grupo de trabajo en el G7 sobre las acciones de Rusia para influir elecciones en países occidentales, Sullivan defendió la política estadounidense.
Sullivan afirmó que Washington “ha tomado significantes acciones en respuesta” a Moscú, como la expulsión de numerosos agentes rusos en Estados Unidos o la imposición de sanciones contra los oligarcas rusos.
El secretario en funciones añadió que también quieren “trabajar con Rusia” en áreas donde “puedan y necesiten” trabajar con ese país.
Durante la conferencia de prensa, Freeland también señaló que los ministros del G7 habían discutido la situación en Venezuela, y agradeció a sus socios su “solidaridad” con Canadá para mantener la atención en “el problema venezolano”. https://m.diariolibre.com/mundo/ministros-del-g7-proponen-un-grupo-de-trabajo-sobre-rusia-y-la-desinformacion-AF9700174

lunes, 23 de abril de 2018

DIFERENCIAS ENTRE BOTS Y TROLLS

DIFERENCIAS ENTRE BOTS Y TROLLS

No todos los bots son iguales, así que dependiendo de sus características podemos salir fácilmente de una posible crisis de acoso virtual. En la siguiente infografía de Purpura Creative Station se explican las principales diferencias entre bots y trolls.
Es importante matizar que los bots son cuentas masivas en redes sociales que se venden por lotes y son usados para simular popularidad o lanzar temas de tendencia. No hay una persona detrás de esta cuenta, sino un software. En cambio, un troll es un acosador digital cuyo objetivo es spamear a los usuarios de forma masiva y molesta.
Veamos con detalle algunas de estas diferencias entre bots y trolls:
infografia bots y trolls canal bots
https://canalbots.com/2017/05/04/diferencias-entre-bots-y-trolls/

jueves, 19 de abril de 2018

Manipulación pone en entredicho la credibilidad de las redes sociales



Manipulación pone en entredicho la credibilidad de las redes sociales

‘Influencers’. En Twitter la información falsa corre más de prisa que la verdad, por culpa de las cuentas falsas o ‘bots’. Riesgos. Un ‘bot’ puede rastrear información confidencial de seguidores.
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SANTO DOMINGO.-La manipulación de Facebook y Twitter para divulgar informaciones, falsedades o para hacer propaganda simulando tendencias ficticias han puesto en entredicho la credibilidad de estas redes sociales a nivel mundial.
En la actualidad las redes se han convertido en una herramienta esencial y estratégica, pero registrarse en ellas constituye un riesgo, como lo ha revelado el escándalo de Facebook y una que otra vulnerabilidad en Twitter.
La red social Facebook siempre ha sido criticada por la falta de privacidad, hoy enfrenta la peor crisis en sus 14 años, luego de que los datos de 88 millones de usuarios fueron expuestos por la consultora Cambridge Analytica para la campaña electoral del presidente estadounidense Donald Trump.
En el país lo más común es que desde las esferas gubernamentales usen personas contratadas, cuentas falsas o motores digitales para bombardear con mensajes predeterminados o hacer tendencias.
El más reciente ejemplo ocurrió con la Encuesta Nacional de Inmigrantes donde usuarios diferentes, que empezaron a divulgar el mismo mensaje, que a su vez era compartido por otros grupos también vinculados a agencias gubernamentales.
El texto: En 2012, el 5.4 % de la población era inmigrante y en 2017 el 5.6 %, una diferencia de solo 0.2 en cinco años, una cifra ínfima.
Esto demuestra que el Gobierno aplica una efectiva política de control migratorio”, fue publicado como propio por un grupo de cuentas (no retuitear, sino como contenido propio), lo cual deja claro que se trataba de una estrategia para manipular las tendencias de Twitter.
El hecho dejó en evidencia el afán por hacer ver que el Gobierno ha sido eficiente en aplicar la política migratoria, renglón en la que las autoridades salen muy mal paradas en todas las mediciones de opinión pública.
Y así con casi todos los temas que el Gobierno coloca en la agenda pública o campañas que emprende.
Espionaje digital
El consultor SEO, SEM, y Marketing Online, Alex Madera, explica que “desde hace mucho tiempo diversas plataformas y redes sociales han utilizado los datos de los usuarios para captar todo lo que le interesa al usuario y poder comercializar esa información, ofrecérsela a los anunciantes y tener un objetivo claro cuando diseñen publicitaria”.
“Una vez te registras en una plataforma ya esos datos se proceden a comercializar de inmediato, ya que es una información más precisa para conocer su target”, manifiesta Madera.
Mientras que el asesor en temas de comunicación política y uso de tecnología Melvyn Pérez dijo que “el impacto del escándalo en Facebook será mínimo, pues entre la mayor parte del público en República Dominicana no existe conciencia sobre la importancia de la privacidad personal y la protección de datos”.
Twitter en la mira
La interacción las redes sociales, que es su esencia también, es un arma de doble filo, pues se ha incrementado el uso de los bots, que son cuentas que simulan ser personas en una red social y son creadas con un fin determinado, completamente distinto al habitual de un usuario.
El programador explica que “los bots son piezas de software (apps) configuradas para ejecutar acciones automatizadas”.
En cuanto al auge de los bots, Pavel Decamps, consultor de Social Media Analytics, explica que “en República Dominicana no es nuevo, hace dos o tres años su existencia fue creciendo, pero el aumento se debe a que las instituciones, políticos, publicitarias y profesionales de las relaciones públicas han preferido buscar el camino fácil”.
Víctimas de bots
En las últimas semanas varios “influencers” han percibido un crecimiento de la presencia de bots al revisar que muchos de sus seguidores de la red social Twitter tienen características exactamente iguales.
Entre algunas de las particularidades que EL DÍA pudo observar es que no tienen nombres, poseen la misma fecha de creación (mes de abril), la mayoría no tiene avatar o foto de perfil, información personal, entre 40 y 60 seguidores, ninguna actividad (Twits, RT, likes, comentarios, fotos, etc.) y siguen “influencers”, medios de comunicación e instituciones públicas.
En un “bureo” realizado se pudo constatar la presencia de estas cuentas en las de “influencers” y periodistas como son Alicia Ortega, Ricardo Nieves, Edith Febles, Altagracia Salazar, Roberto Cavada, Huchi Lora, José P. Monegro, así como los artistas Mozart La Para, Cheddy García, Sergio Carlo, Eddy Herrera, entre otros.
Al ser cuestionada sobre la presencia de estos bots en su cuenta, Edith Febles dijo que notó a los bots cuando su cuenta alcanzó los 100 mil seguidores y al analizar su patrón todos tenían el mismo perfil.
También Altagracia Salazar, quien tiene 94.7 mil “followers” considera que los bots cada día van en aumento, tanto que paga el servicio de auditoría de Twitter para identificar los seguidores que son falsos de los reales, determinar su porcentaje y bloquearlos.
¿Cómo funcionan los bots en Twitter?
El asesor tecnológico Melvyn Pérez explica que los bots se programan para cuando se menciona una frase o hashtag, darle retweet, seguir a un usuario determinado o responder tweets con respuestas prefabricadas.
Estos tienen diversos usos que pueden ser legítimos o ilegítimos, en el primer caso tienen usos como notificar cuando alguien menciona tu nombre en tu Twitter o compartir en Twitter cada imagen que subes a Instagram.
Mientras que en el segundo puede configurar miles para hacer propaganda ilegítima, en cualquier escenario, ya sea político, social o cultural. Los intereses de un bot son cambiar o generar tendencia de una determinada información.
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