DGA y CBP firman convenio para reforzar la seguridad del comercio internacional
El Acuerdo de Perfilamiento de Carga fortalece la cooperación bilateral y consolida el posicionamiento de la República Dominicana como un socio estratégico para el comercio internacional seguro.
Santo Domingo, R.D., 2 de julio de 2026. - La Dirección General de Aduanas (DGA) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) formalizaron un Acuerdo de Perfilamiento de Carga para el Puerto de Haina, con el objetivo de fortalecer los mecanismos de prevención, control y gestión de riesgos en el comercio exterior.
La firma de esta alianza representa un paso trascendental en los esfuerzos conjuntos para reforzar la seguridad de la cadena logística internacional, mediante el intercambio de información y la cooperación operativa orientada a identificar oportunamente posibles amenazas antes de la llegada de las cargas a los respectivos territorios aduaneros.
El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, afirmó que tanto la iniciativa como el procedimiento constituyen herramientas fundamentales para fortalecer la capacidad de respuesta ante las amenazas que afectan el comercio internacional.
“La Iniciativa de Seguridad de Contenedores y el Procedimiento Estándar de Perfilamiento de Carga persiguen un objetivo muy claro: fortalecer la colaboración para combatir de manera más eficaz los distintos ilícitos que lamentablemente afectan no solo a la República Dominicana, sino al mundo entero”, expresó Arroyo.
El titular de la entidad recaudadora señaló que, ante la evolución constante del crimen transfronterizo, la cooperación entre las administraciones aduaneras es un elemento clave para garantizar una respuesta más efectiva.
“Todos sabemos que las aduanas tienen objetivos muy claros. Por un lado, facilitar el comercio; pero, al mismo tiempo, esa facilitación no debe impedirnos combatir los ilícitos ni asestar golpes contundentes al crimen organizado. Esta iniciativa y este acuerdo, especialmente en un puerto tan importante como Haina, agregan un valor significativo y fortalecerán nuestra capacidad operativa”, indicó.
Durante el acto, el agregado regional para el Caribe de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP), Abdias Ortiz, valoró el alcance de esta nueva etapa de cooperación bilateral y recordó los casi 20 años de trabajo conjunto entre ambas instituciones.
“Estamos muy felices de que, después de muchos años colaborando con la Dirección General de Aduanas de la República Dominicana, hayamos llegado a este punto tan importante. Este año cumplimos aproximadamente 20 años de colaboración formal con Aduanas de la República Dominicana”, manifestó Ortiz.
El funcionario estadounidense destacó además que este acuerdo permitirá ampliar los esfuerzos conjuntos en materia de seguridad y facilitación comercial.
“Continuaremos trabajando juntos contra el crimen y promoviendo la facilitación del comercio, compartiendo información e inteligencia de manera constante. Por eso estamos muy contentos de continuar colaborando ahora en el Puerto de Haina, de forma oficial y formal, mediante este acuerdo que vamos a firmar hoy”, afirmó.
Los Procedimientos Operativos Estándar (SOP) derivados de este acuerdo permitirán establecer mecanismos de coordinación y perfilamiento de carga enfocados en la detección y prevención de actividades ilícitas vinculadas al narcotráfico, contrabando, tráfico de armas de fuego, transporte de precursores químicos, violaciones a los derechos de propiedad intelectual y otras infracciones de interés común.
En el acto, participaron: Raquel Soriano, subdirectora general de Aduanas; Rosa Fernández, subdirectora de Zonas Francas; Gabino Polanco, asesor técnico; Francis Almonte, subdirector administrativo; Frederick López, subdirector de Tecnología; Eduardo Rodríguez, asesor general de la Dirección General de Aduanas; Degnis De León, gerente de Comunicaciones, entre otros.
También, estuvo presente Magdalena Collado, oficial de Selección de Objetivos de la CBP y de la Iniciativa de Seguridad de Contenedores (CSI).
Con esta firma, la Dirección General de Aduanas reafirma su visión de construir una gestión aduanera moderna, segura y alineada con los más altos estándares internacionales, consolidando a la República Dominicana como un referente regional en materia de facilitación comercial, seguridad fronteriza y cooperación internacional.
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Aduanas, seguridad y confianza: la nueva frontera del comercio internacional
El Acuerdo de Perfilamiento de Carga entre la Dirección General de Aduanas y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos fortalece la cooperación bilateral, eleva los estándares de control en el Puerto de Haina y consolida a la República Dominicana como socio estratégico para un comercio global más seguro, transparente y competitivo.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La seguridad del comercio internacional se ha convertido en una condición esencial para la competitividad de las naciones. En un mundo marcado por cadenas logísticas cada vez más complejas, amenazas transnacionales más sofisticadas y mercados que exigen trazabilidad, transparencia y confianza, ninguna economía abierta puede aspirar a consolidar su liderazgo si no es capaz de proteger sus puertos, anticipar riesgos y cooperar con los principales actores del sistema aduanero global. Por eso, la firma del Acuerdo de Perfilamiento de Carga entre la Dirección General de Aduanas de la República Dominicana y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos representa mucho más que un convenio técnico: constituye una decisión estratégica de Estado en favor de la seguridad, la facilitación comercial y la credibilidad internacional del país.
El acuerdo formalizado para el Puerto de Haina adquiere una importancia particular porque toca uno de los puntos neurálgicos del sistema logístico dominicano. Haina no es simplemente una terminal portuaria; es una de las principales puertas de entrada y salida del comercio exterior nacional, un espacio decisivo para la actividad empresarial, las zonas francas, las importaciones, las exportaciones y el funcionamiento de amplios segmentos de la economía productiva. Fortalecer la seguridad de ese puerto equivale a robustecer una parte fundamental de la infraestructura económica del país.
Durante demasiado tiempo, el debate sobre la gestión aduanera fue presentado como una falsa disyuntiva entre facilitar el comercio o reforzar los controles. La realidad contemporánea demuestra exactamente lo contrario. Las aduanas modernas no están llamadas a escoger entre agilidad y seguridad, sino a integrar ambos objetivos mediante tecnología, inteligencia, análisis de riesgo, cooperación internacional y procedimientos operativos eficientes. Un comercio más rápido, pero vulnerable al crimen organizado, no es sostenible. Un comercio excesivamente controlado, pero lento e imprevisible, tampoco es competitivo. La verdadera modernización aduanera consiste en facilitar más, pero controlar mejor.
En ese sentido, el planteamiento del director general de Aduanas, Nelson Arroyo, recoge con claridad la esencia de esta nueva visión. La misión de una administración aduanera no se limita a recaudar ni a despachar mercancías. También implica proteger la economía, combatir los ilícitos, preservar la integridad de la cadena de suministro y garantizar que el comercio legítimo pueda desarrollarse en un entorno seguro. Cuando Arroyo afirma que la facilitación comercial no debe impedir combatir el narcotráfico, el contrabando, el tráfico de armas y otras formas de crimen transfronterizo, está definiendo el equilibrio que exige la aduana del siglo XXI.
La extensión al Puerto de Haina de la Iniciativa de Seguridad de Contenedores fortalece precisamente esa capacidad. El perfilamiento de carga permite pasar de una lógica reactiva a una lógica preventiva. Ya no se trata únicamente de inspeccionar mercancías cuando llegan a destino, sino de identificar riesgos antes de que la carga arribe al territorio aduanero. Esa anticipación es vital en una época en que las redes ilícitas utilizan rutas comerciales, contenedores, documentación y estructuras empresariales aparentes para mover drogas, armas, precursores químicos, mercancías falsificadas y otros bienes asociados al crimen organizado.
La cooperación con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos añade un valor estratégico indiscutible. Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales de la República Dominicana y un actor central en la arquitectura de seguridad del comercio internacional. Que ambas administraciones aduaneras profundicen sus mecanismos de intercambio de información, inteligencia y coordinación operativa envía una señal poderosa a los mercados: la República Dominicana no solo quiere mover más mercancías; quiere moverlas con mayor seguridad, transparencia y estándares internacionales.
El agregado regional para el Caribe de la CBP, Abdias Ortiz, recordó que esta relación institucional se ha construido sobre casi dos décadas de colaboración formal. Ese dato revela algo esencial: la confianza entre aduanas no se improvisa. Se edifica con cooperación sostenida, resultados verificables, canales técnicos, respeto institucional y una comprensión compartida de las amenazas. Frente a delitos que no reconocen fronteras, las respuestas aisladas son insuficientes. El crimen transnacional opera con redes; los Estados deben responder con alianzas.
Los Procedimientos Operativos Estándar derivados del acuerdo serán determinantes para convertir la voluntad política en eficacia institucional. El verdadero impacto de este convenio dependerá de su capacidad para establecer protocolos claros, mecanismos de coordinación, criterios de selección de objetivos, intercambio oportuno de información y acciones conjuntas orientadas a prevenir actividades ilícitas. La seguridad aduanera moderna descansa en la calidad de los datos, en la capacidad de análisis y en la rapidez con que las instituciones pueden transformar información en decisiones operativas.
Pero este acuerdo no debe verse únicamente desde la óptica del control. Su alcance también es económico. En el comercio global, la confianza se ha vuelto un activo competitivo. Los inversionistas, navieras, exportadores, importadores y operadores logísticos evalúan la seguridad de los puertos, la previsibilidad de los procesos, la integridad institucional y la capacidad de los países para cumplir estándares internacionales. Un puerto seguro atrae más confianza. Una aduana moderna reduce riesgos. Una cadena logística transparente genera mejores condiciones para la inversión.
La República Dominicana posee una ventaja geográfica indiscutible en el Caribe, pero la geografía por sí sola no garantiza liderazgo. El liderazgo logístico se construye con infraestructura, tecnología, seguridad jurídica, eficiencia administrativa, personal capacitado y cooperación internacional. En esa ecuación, la Dirección General de Aduanas ocupa un papel central. Su desempeño incide directamente en la competitividad nacional, en la atracción de inversión extranjera, en la expansión de las exportaciones y en la reputación del país como plataforma regional de comercio.
Este convenio también refuerza la visión de una gestión aduanera alineada con los más altos estándares internacionales. La República Dominicana necesita seguir avanzando hacia una aduana predictiva, digital, interoperable y basada en inteligencia. El desafío no es menor. Los flujos comerciales aumentan, las modalidades delictivas se transforman, la presión sobre los puertos crece y la competencia regional por convertirse en hub logístico es cada vez más intensa. Quien logre combinar seguridad, eficiencia y confianza tendrá una ventaja decisiva en la nueva economía global.
Más allá del acto protocolar, la firma entre DGA y CBP debe interpretarse como una señal de madurez institucional. El país comprende que la seguridad fronteriza ya no puede ser vista como un asunto periférico, sino como parte integral de su estrategia de desarrollo. Proteger la cadena de suministro es proteger el empleo, la inversión, las exportaciones, la reputación portuaria y la capacidad del país para insertarse con éxito en los mercados internacionales.
La presencia de autoridades de la DGA y representantes de CBP en este proceso confirma que la cooperación técnica, cuando se sostiene con visión estratégica, puede producir resultados concretos. Figuras como Raquel Soriano, Rosa Fernández, Gabino Polanco, Francis Almonte, Frederick López, Eduardo Rodríguez, Degnis De León y Magdalena Collado forman parte de una arquitectura institucional que deberá acompañar la implementación efectiva del acuerdo. Porque los convenios solo adquieren verdadero significado cuando se traducen en procedimientos, capacidades, resultados y confianza pública.
En definitiva, el Acuerdo de Perfilamiento de Carga para el Puerto de Haina coloca a la República Dominicana en una ruta correcta: la de una aduana que facilita el comercio legítimo, combate con mayor inteligencia los ilícitos y fortalece su cooperación con aliados estratégicos. Esa es la aduana que demanda el presente y que exigirá aún más el futuro.
La seguridad del comercio internacional no es un obstáculo para el crecimiento; es una condición para hacerlo sostenible. Y en esa dirección, la Dirección General de Aduanas envía un mensaje claro: la República Dominicana no solo aspira a ser un punto estratégico del Caribe, sino un referente regional de confianza, integridad logística y cooperación internacional.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La seguridad del comercio internacional se ha convertido en una condición esencial para la competitividad de las naciones. En un mundo marcado por cadenas logísticas cada vez más complejas, amenazas transnacionales más sofisticadas y mercados que exigen trazabilidad, transparencia y confianza, ninguna economía abierta puede aspirar a consolidar su liderazgo si no es capaz de proteger sus puertos, anticipar riesgos y cooperar con los principales actores del sistema aduanero global. Por eso, la firma del Acuerdo de Perfilamiento de Carga entre la Dirección General de Aduanas de la República Dominicana y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos representa mucho más que un convenio técnico: constituye una decisión estratégica de Estado en favor de la seguridad, la facilitación comercial y la credibilidad internacional del país.
El acuerdo formalizado para el Puerto de Haina adquiere una importancia particular porque toca uno de los puntos neurálgicos del sistema logístico dominicano. Haina no es simplemente una terminal portuaria; es una de las principales puertas de entrada y salida del comercio exterior nacional, un espacio decisivo para la actividad empresarial, las zonas francas, las importaciones, las exportaciones y el funcionamiento de amplios segmentos de la economía productiva. Fortalecer la seguridad de ese puerto equivale a robustecer una parte fundamental de la infraestructura económica del país.
Durante demasiado tiempo, el debate sobre la gestión aduanera fue presentado como una falsa disyuntiva entre facilitar el comercio o reforzar los controles. La realidad contemporánea demuestra exactamente lo contrario. Las aduanas modernas no están llamadas a escoger entre agilidad y seguridad, sino a integrar ambos objetivos mediante tecnología, inteligencia, análisis de riesgo, cooperación internacional y procedimientos operativos eficientes. Un comercio más rápido, pero vulnerable al crimen organizado, no es sostenible. Un comercio excesivamente controlado, pero lento e imprevisible, tampoco es competitivo. La verdadera modernización aduanera consiste en facilitar más, pero controlar mejor.
En ese sentido, el planteamiento del director general de Aduanas, Nelson Arroyo, recoge con claridad la esencia de esta nueva visión. La misión de una administración aduanera no se limita a recaudar ni a despachar mercancías. También implica proteger la economía, combatir los ilícitos, preservar la integridad de la cadena de suministro y garantizar que el comercio legítimo pueda desarrollarse en un entorno seguro. Cuando Arroyo afirma que la facilitación comercial no debe impedir combatir el narcotráfico, el contrabando, el tráfico de armas y otras formas de crimen transfronterizo, está definiendo el equilibrio que exige la aduana del siglo XXI.
La extensión al Puerto de Haina de la Iniciativa de Seguridad de Contenedores fortalece precisamente esa capacidad. El perfilamiento de carga permite pasar de una lógica reactiva a una lógica preventiva. Ya no se trata únicamente de inspeccionar mercancías cuando llegan a destino, sino de identificar riesgos antes de que la carga arribe al territorio aduanero. Esa anticipación es vital en una época en que las redes ilícitas utilizan rutas comerciales, contenedores, documentación y estructuras empresariales aparentes para mover drogas, armas, precursores químicos, mercancías falsificadas y otros bienes asociados al crimen organizado.
La cooperación con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos añade un valor estratégico indiscutible. Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales de la República Dominicana y un actor central en la arquitectura de seguridad del comercio internacional. Que ambas administraciones aduaneras profundicen sus mecanismos de intercambio de información, inteligencia y coordinación operativa envía una señal poderosa a los mercados: la República Dominicana no solo quiere mover más mercancías; quiere moverlas con mayor seguridad, transparencia y estándares internacionales.
El agregado regional para el Caribe de la CBP, Abdias Ortiz, recordó que esta relación institucional se ha construido sobre casi dos décadas de colaboración formal. Ese dato revela algo esencial: la confianza entre aduanas no se improvisa. Se edifica con cooperación sostenida, resultados verificables, canales técnicos, respeto institucional y una comprensión compartida de las amenazas. Frente a delitos que no reconocen fronteras, las respuestas aisladas son insuficientes. El crimen transnacional opera con redes; los Estados deben responder con alianzas.
Los Procedimientos Operativos Estándar derivados del acuerdo serán determinantes para convertir la voluntad política en eficacia institucional. El verdadero impacto de este convenio dependerá de su capacidad para establecer protocolos claros, mecanismos de coordinación, criterios de selección de objetivos, intercambio oportuno de información y acciones conjuntas orientadas a prevenir actividades ilícitas. La seguridad aduanera moderna descansa en la calidad de los datos, en la capacidad de análisis y en la rapidez con que las instituciones pueden transformar información en decisiones operativas.
Pero este acuerdo no debe verse únicamente desde la óptica del control. Su alcance también es económico. En el comercio global, la confianza se ha vuelto un activo competitivo. Los inversionistas, navieras, exportadores, importadores y operadores logísticos evalúan la seguridad de los puertos, la previsibilidad de los procesos, la integridad institucional y la capacidad de los países para cumplir estándares internacionales. Un puerto seguro atrae más confianza. Una aduana moderna reduce riesgos. Una cadena logística transparente genera mejores condiciones para la inversión.
La República Dominicana posee una ventaja geográfica indiscutible en el Caribe, pero la geografía por sí sola no garantiza liderazgo. El liderazgo logístico se construye con infraestructura, tecnología, seguridad jurídica, eficiencia administrativa, personal capacitado y cooperación internacional. En esa ecuación, la Dirección General de Aduanas ocupa un papel central. Su desempeño incide directamente en la competitividad nacional, en la atracción de inversión extranjera, en la expansión de las exportaciones y en la reputación del país como plataforma regional de comercio.
Este convenio también refuerza la visión de una gestión aduanera alineada con los más altos estándares internacionales. La República Dominicana necesita seguir avanzando hacia una aduana predictiva, digital, interoperable y basada en inteligencia. El desafío no es menor. Los flujos comerciales aumentan, las modalidades delictivas se transforman, la presión sobre los puertos crece y la competencia regional por convertirse en hub logístico es cada vez más intensa. Quien logre combinar seguridad, eficiencia y confianza tendrá una ventaja decisiva en la nueva economía global.
Más allá del acto protocolar, la firma entre DGA y CBP debe interpretarse como una señal de madurez institucional. El país comprende que la seguridad fronteriza ya no puede ser vista como un asunto periférico, sino como parte integral de su estrategia de desarrollo. Proteger la cadena de suministro es proteger el empleo, la inversión, las exportaciones, la reputación portuaria y la capacidad del país para insertarse con éxito en los mercados internacionales.
La presencia de autoridades de la DGA y representantes de CBP en este proceso confirma que la cooperación técnica, cuando se sostiene con visión estratégica, puede producir resultados concretos. Figuras como Raquel Soriano, Rosa Fernández, Gabino Polanco, Francis Almonte, Frederick López, Eduardo Rodríguez, Degnis De León y Magdalena Collado forman parte de una arquitectura institucional que deberá acompañar la implementación efectiva del acuerdo. Porque los convenios solo adquieren verdadero significado cuando se traducen en procedimientos, capacidades, resultados y confianza pública.
En definitiva, el Acuerdo de Perfilamiento de Carga para el Puerto de Haina coloca a la República Dominicana en una ruta correcta: la de una aduana que facilita el comercio legítimo, combate con mayor inteligencia los ilícitos y fortalece su cooperación con aliados estratégicos. Esa es la aduana que demanda el presente y que exigirá aún más el futuro.
La seguridad del comercio internacional no es un obstáculo para el crecimiento; es una condición para hacerlo sostenible. Y en esa dirección, la Dirección General de Aduanas envía un mensaje claro: la República Dominicana no solo aspira a ser un punto estratégico del Caribe, sino un referente regional de confianza, integridad logística y cooperación internacional.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
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