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martes, 16 de marzo de 2021

Sobre el entretenimiento, la política y los likes _ Por TONY RAFUL (HIJO)

OPINIÓN

Sobre el entretenimiento, la política y los likes

Ya no parecería bastar con tratar de agradar al barrio, la iglesia o La familia, sino de uniformar el comportamiento con cientos de seguidores de distintos gustos en busca de sus likes.

Por TONY RAFUL (HIJO) 

“La opinión, reina del mundo, no está sometida al poder de los reyes. Ellos mismos son sus primeros esclavos”. J.J. Rousseau

Hace unos meses mi amigo comediante Elias Serulle compartía una frase de su colega norteamericano Dave Chappelle. En ella, Chappelle hablaba de lo complicado que resulta el trabajo de un cómico visto que “Cualquier trabajo que te hace depender de la aprobación de los demás para tu vivir es una locura de trabajo”. Y es que pretender desarrollar tu vida y forjar tu personalidad en base a la atención y el afecto de un público amplio no solo te hace inauténtico sino inestable.

A pesar de que el espectáculo parecería ser la rama principal donde vemos este tipo de conducta e incentivos, no es la única. Y hoy en día nuestra forma de vida parece más permeada por estos incentivos a través de las redes sociales. Conozco casos extremos de personas que llevan años persuadiendo a amigos a entrar a las redes para que les otorgaran sus likes. Ya siquiera les interesaba si le gustaban realmente la foto o no, lo importante era la cantidad reflejada, el aparente reconocimiento público, la forma y el instante frívolo y excitante de los corazones rojos notificados. Por suerte no vivían de eso, aunque me parece una carga pesada depender de esos estímulos.

Si bien el ser humano tiene una naturaleza gregaria, que implica ceder ante la vida social ciertos aspectos de su conducta o pensamiento, la presencia en redes potencia la distorsión  en la búsqueda de agradar obstaculizando nuestra expresión.

El expresidente de los EEUU Lyndon Johnson era reo de algo parecido y como el comediante Chappelle lo relacionaba a su actividad. Llegaba más lejos, se declaraba enfermo. Cuenta la historiadora Doris Kearns que las elecciones llegaron a provocarle “fiebres, escalofríos, dolores de estómago, dolores de cabeza, depresión  y cálculos renales.” A Joe Phipps, un colaborador de su equipo le confesó  que:

“Hay que darse cuenta que un político, un buen político, es un bicho raro. Todo el que periódicamente tenga que ponerse de rodillas para pedirles a los votantes que demuestren que lo aman dándole su voto, está realmente enfermo. Y según lo obsesionado que esté, podría estar muy, muy enfermo… Trata de pensar en mí como un familiar o un amigo gravemente enfermo que necesita todo el cuidado, la compasión, el consuelo y el amor posible para mejorar. Y sabes que con el tiempo se recuperara y que la enfermedad no regresara hasta las próximas elecciones.”

Este “padecimiento” es propio de los líderes democráticos según Alexis de Tocqueville, ya que según este: “En las aristocracias los hombres poseen con frecuencia mucha grandeza y fuerza personal” y que “Cuando se encuentran discordes con la mayoría de sus compatriotas se retiran a su propio círculo, donde hallan apoyo y consuelo”.

La condena a no obedecer a las masas es el aislamiento social, por lo que “La sensación de soledad e impotencia los sobrecoge y les hace desesperar.”Razón por la cual, Tocqueville decía que no conocía“ningún país en que haya tan poca independencia mental y verdadera libertad como en América”.

Para fines de quienes buscan u ostentan el poder, este conocimiento los conduce a dominar la comunicación, la agenda noticiosa y hasta el lenguaje en favor de sus intereses. Esto debido a que así terminarían dominando la opinión de la gente y con ello el entretenimiento, la política… etc. Es así como podrían, por ejemplo, simular y enfocar la repulsa en la corrupción de unos particulares sin que corra el riesgo un sistema corrupto mayor.

En esta dinámica las masas, manipuladas o no, reducen la capacidad crítica y a los críticos hacia la conformidad, incentivando la censura o autocensura en lo que llama Elisabeth Noelle-Neumann  la espiral del silencio.

A pesar de que el mundo del entretenimiento no suele enfrentarse con los intereses del poder,  si existen sobrados ejemplos de que cuando hay transgresiones estas fuerzas pueden resultar implacables, a saber: 1) Las consecuencias enfrentadas por Tommie Smith y John Carlos luego de levantar su puño en las Olimpiadas del 1968; 2) las de Colin Kaepernick arrodillándose en la NFL 2016; 3) las de las Dixies Chicks diciéndose avergonzadas de Bush en 2003; y 4) recientemente las declaraciones del futbolista Zlatan Ibrahimovic al baloncestista Lebron James diciendo que “no le gusta las personas que con algún estatus pasan a la política”pidiendo que se mantenga James en lo que es bueno. El afamado Michael Jordan compartía una visión similar a la de Zlatan cuando bromeando dijo en su apogeo que los republicanos también compraban sus tennis. Básicamente, no te arriesgues a perder público no importa la seguridad, el dinero o los records que exhibas.

Con los años hemos visto una proliferación en la búsqueda de aprobación a través de las redes a todos niveles. Ya no parecería bastar con tratar de agradar al barrio, la iglesia o la familia, sino de uniformar el comportamiento con cientos de seguidores de distintos gustos en busca de sus likes. Quedaría pues la interrogante de si esto representa progreso alguno. La ansiedad aflora, la necesidad de pertenencia crece y se potencia nuestro miedo a tomar riesgos y a aislarnos.

Y así andamos. Un poco enfermos, cada vez más condicionados a pescar estos virus.  Cada vez más susceptibles y menos nuestros. Sacrificando nuestro tiempo, atención y personalidades al agrado superficial y ajeno… incluso en este texto https://acento.com.do/opinion/sobre-el-entretenimiento-la-politica-y-los-likes-8923524.html

lunes, 18 de febrero de 2019

Y si el voto electrónico nos resulta peor que el de papel? | Tony Raful (hijo)

¿Y si el voto electrónico nos resulta peor que el de papel?

Tony Raful (hijo) - 7 de febrero de 2019 
Tony Raful (hijo)“El problema con los sistemas de votación asistidos por computadoras es que centralizan la oportunidad de hacer fraudes” Gary L. Greenhalg
Sin ánimos de contrariar la posible idea de progreso en la Junta Central Electoral, no logro entender la necesidad de apostar de inmediato a un nuevo sistema de votación en el país, en especial de manera generalizada.
Tres mil técnicos desaparecidos fue la excusa para la falla de los scanners en el 2016, una apuesta que el día de las elecciones reveló el nivel de improvisación y monstruosidad que existió en ella. ¿Por qué entonces después de haber gastado tanto dinero en esos scanners (que aún cuestan millones de pesos mensuales almacenar) nos arriesgaríamos a otra aventura en un país con recursos limitados? La respuesta más puntual sería hacer más eficiente y transparente las votaciones, pero existen razones para preocuparse. 
Se le llama voto electrónico en su acepción amplia al uso de la tecnología al momento de votar, almacenar y transferir por una red la selección política de los ciudadanos en los colegios electorales, este sistema así como tiene fortalezas también conlleva debilidades y riesgos. “En algunos casos, los fallos pueden originarse del escarceo de recursos y la dependencia excesiva de los gobiernos en el sector privado debido a la falta de experiencia en el área de tecnología” (Hapsara, Imran, Turner, 2017).
Es decir, en el momento en que la JCE debido a sus limitaciones técnicas (en materia de máquinas, software, expertos…) contratan una empresa para ser auxiliados, dependen de esta, externalizando la responsabilidad del conteo y en el peor de los casos la posibilidad de un fraude. Y dependiendo de cómo sea la instalación de dicho sistema, el cambio puede generar una concentración peligrosa de datos digitales que no existe en la modalidad del papel.
En este sentido, cabe destacar que la democracia valora que el voto sea secreto, que la elección se realice en libertad y que su resultado sea registrado. En principio, el voto electrónico no debería arriesgar ninguno de estos valores, sin embargo la aplicación de este tipo de tecnología ha levantado con el tiempo preocupaciones en relación a:

1.    Identificar el voto hecho por el ciudadano
El 17 de mayo de 2013, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que las razones del apretado resultado en las recientes elecciones de ese país se debieron a 900.000 electores, los cuales ya estaban identificados “con Cédula de Identidad y todo… “. A pesar de no tener certeza de cómo fueron identificados estos votantes por Maduro, la declaración llevó a algunos a cuestionar el sistema electrónico mediante el cual habían votado.
Esto debido a que una vez se registra un ciudadano con su cédula en un sistema digital y vota, es muy fácil para un sistema corrompido vincular ambos datos y suministrarlos a un tercero habilidoso. Comprometiendo así el secreto del voto y provocando una reducción en la libertad de ejercer el mismo. En la actualidad mediante el voto en papel, no hay forma de distinguir por quién se tiró un voto en la urna, pues todos los votos se confunden una vez introducidos.
Por eso se hace preciso, que la máquina a utilizar no registre datos individualizados, ni el orden ni la hora de cómo han sido echados los votos, así como que no esté conectada a una red de acceso u otro equipo remoto o local para que la información no sea vinculable.

2. Las auditorías a las máquinas
Pero ¿Y si la máquina no registra mi voto adecuadamente? ¿O si me dice que se registró bien y luego envía otro dato? Se dirá que para eso están las auditorías, no obstante para inspeccionar un software es probable que se necesite otro software, en el cual a su vez hay que depositar la confianza, la cual se limita más si este resulta ser privado y no de datos abiertos. 
En este sentido, es oportuno recordar que por cada partido político y su equipo técnico verificando estos softwares, existen decenas de hackers/crackers/piratas cibernéticos dispuestos a penetrar y corromperlos por dinero o ideología, dentro y fuera del país y las instituciones. Y aun si tenemos certeza de que la máquina está registrando y enviando todo de conformidad antes de las elecciones, la alteración puede ser realizada después de la auditoría, en cualquier etapa del proceso.

 3. La impresión como soporte
Por eso algunos partidos han pedido un sistema de impresión o papel, mediante el cual cada máquina tenga su soporte físico. Este soporte no debería ser codificado, debería esclarecer igual que si fuese una boleta física el resultado de elección del votante, donde este luego de haber confirmado, proceda a verificarlo y depositarlo en una urna.
Sin embargo, ¿En qué ocasiones contará la mesa electoral los votos manualmente una vez lo ha hecho la máquina?  ¿Se hará dicho conteo después de los resultados electrónicos? Parecería un doble trabajo (ni hablar del doble gasto) que cualquiera que ha experimentado el tiempo y el cansancio en una mesa electoral le podrá decir que no será realizado para todos los niveles.
Y no puede faltar la pregunta que todo el mundo que ha enviado algo a imprimir conoce ¿Qué sucederá si la impresora se atasca o deja de imprimir? O ¿Si los oficiales de la mesa tiran a la basura los resultados impresos? ¿Será el dato electrónico predominante? Todos estos escenarios se han dado en otras latitudes.
4. La necesidad de un protocolo
Por eso la necesidad de un protocolo que aclare dudas. Todo actor político, autoridad electoral y ciudadano debe preguntarse ¿Qué pasará si las máquinas empiezan a fallar por todo el país y no hay alternativa electrónica inmediata? ¿Si la empresa que suministra falla en proporcionar las máquinas o en verificar el software a tiempo? (como ha pasado en algunas partes de EEUU) ¿Tendremos disponibles boletas impresas en todos los colegios electorales para todas las situaciones?
En el caso de las elecciones 2016, fue tanta la confianza que se le dio a la situación de los scanners, que existieron mesas que no sabían hacer actas manuales, porque el nivel de información recibida y la tozudez para usar los scanners devino en ceguera a la hora de instruir.
El nivel de profundidad que debe tener un protocolo de voto electrónico para contemplar todas las situaciones posibles no se alcanza de un momento a otro. ¿Y si falla la energía eléctrica? ¿O un alto voltaje daña las máquinas? ¿Si la máquina se sobrecalienta? ¿Si una persona destruye el monitor? ¿Si se freeza? ¿Y si un ciudadano introduce un dispositivo en la máquina mientras se encuentra sólo con un virus que altere los resultados? ¿Se podrá entonces impugnar patrones de votación dudosos? ¿Dónde se guardarán todas estas máquinas? ¿Cómo será la logística de almacenarlas e instalarla para las elecciones? ¿Las tendrán los presidentes de mesa en sus casas el día antes? ¿Podrán manipularlas? ¿Cómo los delegados sin conocimientos en tecnología en todo el país podrán verificar que “la urna digital está realmente vacía”? ¿Que la urna digital no multiplica los votos de algún candidato después de un cierto número votantes? A mayor cantidad y complejidad de procesos invisibles menor fiscalización.  
Imaginen ahora aplicar todo esto simultáneamente en los 16,070 colegios electorales habilitados.  
En la actualidad el sistema que opera en el país es caótico, sobre todo a la hora de contar los votos y registrar las actas. Sin embargo, ese mismo caos produce que haya que tener una estructura muy grande dedicada a sabotear unas elecciones, la cual ha de ser muy costosa, pública y desordenada. En el caso electrónico, bien puede hacerse eficiente y ordenado un fraude con sólo una persona a distancia. Y el esfuerzo tecnológico para modificar un voto es el mismo que para modificar miles, sin que nadie sea visto.
Aun así algunas recomendaciones que podría hacer de proceder con esta nueva apuesta a toda costa sería:  
  1. No realizar auditorías sobre una muestra pequeña de las máquinas sino sobre la totalidad. Asimismo, no realizar auditorías sobre un número limitado de votos. Las mismas deben realizarse completas como el día de las elecciones, debido a que puede existir fallas o una programación corrupta que empiece a registrarse a partir de 50, 100 votos emitidos.      
  2. Que el registro a cada votante sea realizado de manera independiente  y manual en la mesa, nada de registros en la computadora con la cédula, para proteger el secreto del voto y evitar ser vinculado.
  3. Que la máquina esté aislada en la votación y no sea utilizada para transferir datos, sin conexión a la red y sin registro de horas ni orden, debido a que esto genera mayor riesgo.
  4. Que una vez terminado el proceso, el ciudadano pueda verificar su voto con una impresión de la máquina y echarlo en una urna tradicional.
  5. Que se proceda a imprimir el acta de voto electrónico, dar lectura y firma entre los miembros del colegio.
  6. Que en otro dispositivo distinto se proceda a enviar el acta firmada a la JCE.
Y es que aun si usted confía en todos los jueces de la JCE, la edad promedio entre sus cinco miembros es de 68 años, y al no tener un ‘expertise’ técnico en el tema, la confianza de ellos es delegada a su vez en otros técnicos, otras empresas, cuyas promesas instruidas tampoco son fiables considerando el interés en juego y el avance de la tecnología y los piratas digitales.
Finalmente, si me preguntaran, creo que la JCE debe iniciar por un programa piloto sólo en algunas provincias y colegios electorales específicos, en los cuales se tenga capacidad técnica de sobra para acudir a las elecciones y limitar la ocurrencia de estos riesgos. Porque en definitiva, no se puede partir de la confianza en este tipo de procesos, sino de la duda.
https://acento.com.do/2019/opinion/8649138-voto-electronico-nos-resulta-peor-papel/

Tueska, Hoepelman y su conjura contra las leyes de violencia de género | Tony Raful (hijo)

Tueska, Hoepelman y su conjura contra las leyes de violencia de género

Tony Raful (hijo) - 24 de enero de 2019 
Tony Raful (hijo)“Esclavitud profesional” llamó George Michael a su contrato con la empresa Sony Music en los años 90, ya que según el artista le dejaba poco control sobre su trabajo y su carrera. Tras una larga batalla contra la empresa, Michael terminaría derrotado en los tribunales. La industria musical tiende a velar por sus relaciones comerciales como cualquier otro negocio lucrativo, con poca consideración por el ser humano.
En años recientes, en el plano local fue objeto de mucho seguimiento público el contrato de representación artística del salsero David Kada. El artista no pudo siquiera utilizar por años el nombre que lo hizo famoso, por el mismo encontrarse registrado a la empresa de su ex manejador. También es conocido en nuestra historia musical los problemas enfrentados por la cantante Maridalia Hernández con su disquera décadas atrás.  
Por consiguiente, es fácil reconocer que las diferencias y tensiones siempre han existido entre el mundo artístico y el corporativo. Agreguémosle a eso las complicaciones de un divorcio, y nos podremos acercar más al conflictivo caso de la especie.  
Dos años han pasado desde que la merenguera Tueska se separara de su exesposo y manejador Evelio Herrera. En este período la cantante ha exhibido una vida de lujo junta a su nueva y polémica pareja. Poco o nada han mostrado las engañosas redes sociales de animosidad o penurias, sino todo lo contrario, dificultando el papel a desempeñar en esta semana de víctima intrafamiliar, a raíz de una denuncia interpuesta a su exesposo.
Luego de su separación y conflictos en tribunales con su exesposa, Evelio Herrera ha dejado claro que “Si hay alguien que quiera invertirle, que me devuelva mi dinero”, reduciendo el problema a uno de interés económico y financiero más que de amor u odio para Tueska. Este tipo de declaración podría convertirlo en una persona desalmada, poco caballerosa y hasta fría, pero no es suficiente para tipificarlo como agresor.
Por su parte, Tueska alega haber enfrentado agresiones psicológicas en sus redes sociales, “que aunque no dejen marcas visibles si dejan cicatrices emocionales, espirituales, te quebrantan, dañan la armonía familiar… te hieren profundamente”. Un concepto tan etéreo que puede ser aplicado para cualquier ruptura amorosa o pérdida de un ser querido.
Según los medios, el expediente que reposa en la Fiscalía se desarrolla diciendo que “Herrera se mantuvo asediándola e insultándola desde febrero del 2018, tanto personalmente como vía telefónica, y en las redes sociales de una manera subliminal”. Todo lo que sería descartado por la jueza debido a ausencia de pruebas.
De igual forma, en la solicitud de medida coerción se señala que en el año 2013, bajo manipulación, Evelio hizo que esta firmara un contrato “leonino y abusivo” hasta el 2023. Por lo que, sería oportuno que la artista aclarase si el matrimonio que contrajeron el año siguiente, en 2014, también fue firmado bajo dicha manipulación.
Por su parte, el abogado Jose Hoepelman, representante de Tueska, establece que los “documentos restringen los derechos elementales de la señora Tueska a través de prohibir que ella trabaje”, creando violencia psicológica y estrés postraumático. Siguiendo esta lógica, es lamentable para otros artistas como George Michael o David Kada, no haber sostenido una relación con sus manejadores ya que sufrieron similares percances sin tener a cargo el recurso de la violencia de “género”.
Y he aquí uno de los principales riesgos de todo este espectáculo. Y es que el uso de la violencia de “género” y/o “intrafamiliar” no puede ser un instrumento más en el arsenal de lucha contra conflictos civiles o chantajes comerciales. Y si al Ministerio Público le importan las mujeres como alegan deben exigirle contundencia y pruebas, no relatos.
La coerción en este caso es la exageración más flagrante y vengativa, no hay indicios ni testimonios de violencia física, ¿qué buscaba entonces el Ministerio Público y el abogado Hoepelman al intentar reducir a este hombre?
Despojar a un hombre de su libertad por un conflicto civil y comercial es mezquino y desproporcionado. Hacerlo en el inicio de un fin de semana largo, demuestra una intención tan malvada que cualquier empatía hacia la supuesta víctima debe ser revocada, ya que lo que se perseguía era extender en el tiempo su prisión preventiva sin razón justificada.
Todo esto pone entredicho la lucha de género, ya que le pone una cara y una figura popular a la justificación que vendrá cuando un abuso real ocurra. Dirán “Mira el caso de Tueska, hay mujeres que hacen eso…”, y nuestras mujeres estarán más desprotegidas por el nivel de popularidad que ha alcanzado este caso.
Y aunque el fin del esquema pudo haber sido loable para algunos, es decir recuperar a toda costa su carrera musical, el mismo fue uno de matices individualista, el cual no tomó en cuenta pisotear y relajar el derecho de esas víctimas reales, de poner en riesgo sus vidas, de poner en entredicho sus testimonios y la credibilidad de los fiscales. Cosa la cual también el abogado Hoepelman debió saberlo antes de proceder a asesorarle por ese camino.
Y es que la credibilidad se gana en los actos y no en las poses, así como la confianza a través de la coherencia en el tiempo. Y ambas son muy susceptibles de ser rotas con acciones de esta calaña. https://acento.com.do/2019/opinion/8645033-tueska-hoepelman-conjura-las-leyes-violencia-genero/

Tony Raful (hijo) Opinión Abogado con maestría en Derecho de la Regulación Económica (PUCMM) y Política Económica Internacional (Universidad de Kent).

viernes, 8 de febrero de 2019

Y si el voto electrónico nos resulta peor que el de papel? | Tony Raful (hijo)

¿Y si el voto electrónico nos resulta peor que el de papel?

Tony Raful (hijo) - 7 de febrero de 2019 
Tony Raful (hijo)
“El problema con los sistemas de votación asistidos por computadoras es que centralizan la oportunidad de hacer fraudes” Gary L. Greenhalg
Sin ánimos de contrariar la posible idea de progreso en la Junta Central Electoral, no logro entender la necesidad de apostar de inmediato a un nuevo sistema de votación en el país, en especial de manera generalizada.
Tres mil técnicos desaparecidos fue la excusa para la falla de los scanners en el 2016, una apuesta que el día de las elecciones reveló el nivel de improvisación y monstruosidad que existió en ella. ¿Por qué entonces después de haber gastado tanto dinero en esos scanners (que aún cuestan millones de pesos mensuales almacenar) nos arriesgaríamos a otra aventura en un país con recursos limitados? La respuesta más puntual sería hacer más eficiente y transparente las votaciones, pero existen razones para preocuparse. 
Se le llama voto electrónico en su acepción amplia al uso de la tecnología al momento de votar, almacenar y transferir por una red la selección política de los ciudadanos en los colegios electorales, este sistema así como tiene fortalezas también conlleva debilidades y riesgos. “En algunos casos, los fallos pueden originarse del escarceo de recursos y la dependencia excesiva de los gobiernos en el sector privado debido a la falta de experiencia en el área de tecnología” (Hapsara, Imran, Turner, 2017).
Es decir, en el momento en que la JCE debido a sus limitaciones técnicas (en materia de máquinas, software, expertos…) contratan una empresa para ser auxiliados, dependen de esta, externalizando la responsabilidad del conteo y en el peor de los casos la posibilidad de un fraude. Y dependiendo de cómo sea la instalación de dicho sistema, el cambio puede generar una concentración peligrosa de datos digitales que no existe en la modalidad del papel.
En este sentido, cabe destacar que la democracia valora que el voto sea secreto, que la elección se realice en libertad y que su resultado sea registrado. En principio, el voto electrónico no debería arriesgar ninguno de estos valores, sin embargo la aplicación de este tipo de tecnología ha levantado con el tiempo preocupaciones en relación a:

1.    Identificar el voto hecho por el ciudadano
El 17 de mayo de 2013, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que las razones del apretado resultado en las recientes elecciones de ese país se debieron a 900.000 electores, los cuales ya estaban identificados “con Cédula de Identidad y todo… “. A pesar de no tener certeza de cómo fueron identificados estos votantes por Maduro, la declaración llevó a algunos a cuestionar el sistema electrónico mediante el cual habían votado.
Esto debido a que una vez se registra un ciudadano con su cédula en un sistema digital y vota, es muy fácil para un sistema corrompido vincular ambos datos y suministrarlos a un tercero habilidoso. Comprometiendo así el secreto del voto y provocando una reducción en la libertad de ejercer el mismo. En la actualidad mediante el voto en papel, no hay forma de distinguir por quién se tiró un voto en la urna, pues todos los votos se confunden una vez introducidos.
Por eso se hace preciso, que la máquina a utilizar no registre datos individualizados, ni el orden ni la hora de cómo han sido echados los votos, así como que no esté conectada a una red de acceso u otro equipo remoto o local para que la información no sea vinculable.
2. Las auditorías a las máquinas
Pero ¿Y si la máquina no registra mi voto adecuadamente? ¿O si me dice que se registró bien y luego envía otro dato? Se dirá que para eso están las auditorías, no obstante para inspeccionar un software es probable que se necesite otro software, en el cual a su vez hay que depositar la confianza, la cual se limita más si este resulta ser privado y no de datos abiertos. 
En este sentido, es oportuno recordar que por cada partido político y su equipo técnico verificando estos softwares, existen decenas de hackers/crackers/piratas cibernéticos dispuestos a penetrar y corromperlos por dinero o ideología, dentro y fuera del país y las instituciones. Y aun si tenemos certeza de que la máquina está registrando y enviando todo de conformidad antes de las elecciones, la alteración puede ser realizada después de la auditoría, en cualquier etapa del proceso.

 3. La impresión como soporte
Por eso algunos partidos han pedido un sistema de impresión o papel, mediante el cual cada máquina tenga su soporte físico. Este soporte no debería ser codificado, debería esclarecer igual que si fuese una boleta física el resultado de elección del votante, donde este luego de haber confirmado, proceda a verificarlo y depositarlo en una urna.
Sin embargo, ¿En qué ocasiones contará la mesa electoral los votos manualmente una vez lo ha hecho la máquina?  ¿Se hará dicho conteo después de los resultados electrónicos? Parecería un doble trabajo (ni hablar del doble gasto) que cualquiera que ha experimentado el tiempo y el cansancio en una mesa electoral le podrá decir que no será realizado para todos los niveles.
Y no puede faltar la pregunta que todo el mundo que ha enviado algo a imprimir conoce ¿Qué sucederá si la impresora se atasca o deja de imprimir? O ¿Si los oficiales de la mesa tiran a la basura los resultados impresos? ¿Será el dato electrónico predominante? Todos estos escenarios se han dado en otras latitudes.

4. La necesidad de un protocolo
Por eso la necesidad de un protocolo que aclare dudas. Todo actor político, autoridad electoral y ciudadano debe preguntarse ¿Qué pasará si las máquinas empiezan a fallar por todo el país y no hay alternativa electrónica inmediata? ¿Si la empresa que suministra falla en proporcionar las máquinas o en verificar el software a tiempo? (como ha pasado en algunas partes de EEUU) ¿Tendremos disponibles boletas impresas en todos los colegios electorales para todas las situaciones?
En el caso de las elecciones 2016, fue tanta la confianza que se le dio a la situación de los scanners, que existieron mesas que no sabían hacer actas manuales, porque el nivel de información recibida y la tozudez para usar los scanners devino en ceguera a la hora de instruir.
El nivel de profundidad que debe tener un protocolo de voto electrónico para contemplar todas las situaciones posibles no se alcanza de un momento a otro. ¿Y si falla la energía eléctrica? ¿O un alto voltaje daña las máquinas? ¿Si la máquina se sobrecalienta? ¿Si una persona destruye el monitor? ¿Si se freeza? ¿Y si un ciudadano introduce un dispositivo en la máquina mientras se encuentra sólo con un virus que altere los resultados? ¿Se podrá entonces impugnar patrones de votación dudosos? ¿Dónde se guardarán todas estas máquinas? ¿Cómo será la logística de almacenarlas e instalarla para las elecciones? ¿Las tendrán los presidentes de mesa en sus casas el día antes? ¿Podrán manipularlas? ¿Cómo los delegados sin conocimientos en tecnología en todo el país podrán verificar que “la urna digital está realmente vacía”? ¿Que la urna digital no multiplica los votos de algún candidato después de un cierto número votantes? A mayor cantidad y complejidad de procesos invisibles menor fiscalización.  
Imaginen ahora aplicar todo esto simultáneamente en los 16,070 colegios electorales habilitados.  
En la actualidad el sistema que opera en el país es caótico, sobre todo a la hora de contar los votos y registrar las actas. Sin embargo, ese mismo caos produce que haya que tener una estructura muy grande dedicada a sabotear unas elecciones, la cual ha de ser muy costosa, pública y desordenada. En el caso electrónico, bien puede hacerse eficiente y ordenado un fraude con sólo una persona a distancia. Y el esfuerzo tecnológico para modificar un voto es el mismo que para modificar miles, sin que nadie sea visto.
Aun así algunas recomendaciones que podría hacer de proceder con esta nueva apuesta a toda costa sería:  

  1. No realizar auditorías sobre una muestra pequeña de las máquinas sino sobre la totalidad. Asimismo, no realizar auditorías sobre un número limitado de votos. Las mismas deben realizarse completas como el día de las elecciones, debido a que puede existir fallas o una programación corrupta que empiece a registrarse a partir de 50, 100 votos emitidos.      
  2. Que el registro a cada votante sea realizado de manera independiente  y manual en la mesa, nada de registros en la computadora con la cédula, para proteger el secreto del voto y evitar ser vinculado.
  3. Que la máquina esté aislada en la votación y no sea utilizada para transferir datos, sin conexión a la red y sin registro de horas ni orden, debido a que esto genera mayor riesgo.
  4. Que una vez terminado el proceso, el ciudadano pueda verificar su voto con una impresión de la máquina y echarlo en una urna tradicional.
  5. Que se proceda a imprimir el acta de voto electrónico, dar lectura y firma entre los miembros del colegio.
  6. Que en otro dispositivo distinto se proceda a enviar el acta firmada a la JCE.

Y es que aun si usted confía en todos los jueces de la JCE, la edad promedio entre sus cinco miembros es de 68 años, y al no tener un ‘expertise’ técnico en el tema, la confianza de ellos es delegada a su vez en otros técnicos, otras empresas, cuyas promesas instruidas tampoco son fiables considerando el interés en juego y el avance de la tecnología y los piratas digitales.
Finalmente, si me preguntaran, creo que la JCE debe iniciar por un programa piloto sólo en algunas provincias y colegios electorales específicos, en los cuales se tenga capacidad técnica de sobra para acudir a las elecciones y limitar la ocurrencia de estos riesgos. Porque en definitiva, no se puede partir de la confianza en este tipo de procesos, sino de la duda.
https://acento.com.do/2019/opinion/8649138-voto-electronico-nos-resulta-peor-papel/
Tony Raful (hijo)
Opinión
Abogado con maestría en Derecho de la Regulación Económica (PUCMM) y Política Económica Internacional (Universidad de Kent).

lunes, 24 de julio de 2017

Las nuevas altas multas de tránsito y la espada Excalibur - Por Tony Raful hijo

Por caminar fuera del paso peatonal, es decir cruzar la calle mal a pies, una persona enfrenta la misma multa de RD$5,117 pesos que por otras violaciones a la ley.
"Las nuevas altas multas de tránsito y la espada Excalibur" 
Por: Tony Raful hijo
Tony Raful (hijo)“Muchas veces nosotros confiamos en ‘hay que hacer una ley’ ‘cambiar la ley’. Os voy a contar una historia, la leyenda en torno al rito artúrico de la espada Excalibur. Sabéis que Excalibur es una espada famosa que hizo rey a Arturo. El que fuese capaz de sacarla de una piedra donde estaba clavada era el rey de Inglaterra.
Estaban discutiendo una serie de nobles, de ¿cómo sería la espada?, ¿si sería muy larga?, ¿si muy ancha?, ¿si de dos filos?, ¿sería de acero, que buena empuñadora? porque eso sería importante, usar esa espada para combatir los enemigos. Y el más inteligente de aquellos le dijo: ¡Estúpidos! Estáis hablando de la espada. ¿Por qué no habláis del brazo que sea capaz de usarla?” 
JA
Hace poco entró en vigencia la Ley de Tránsito que crea el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) y con ellas muchas expectativas de la sociedad dominicana. Con la creación del INTRANT cambian las reglas de juego en el país de manera positiva. Se apuesta a un mecanismo centralizado y moderno que ha de ir desarrollándose. No obstante en el cambio del monto de las multas debió ocurrir una transición menos abrupta.
Lo menos que pagaremos de multa con esta ley es el equivalente al salario mínimo en el Sector Público Centralizado, al día de hoy RD$5,117 pesos. Más de 100 dólares por multa, con la salvedad de que aquí no ganamos en dólares. ¿Habrán pensado en sí mismos los congresistas y sus elevados ingresos al imponer estos montos? Porque obviamente dejaron de lado que el ingreso promedio de las familias en el país se sitúa alrededor de 20 mil pesos. Pero hay que seguir interrogándose ¿Qué más dejaron pasar los congresistas?
¿Era acaso la falta de altos montos de multas la razón de la violación de las leyes de tránsito? ¿O tenía que ver más con la eficiencia y el cobro de éstas? En ocasiones basta con una sanción pequeña pero siempre aplicada para ser más eficaces. Según el profesor Pedro Gerson éste ha sido el éxito del “Programa Conduce Sin Alcohol” en México, donde los conductores cambiaron su comportamiento a sabiendas de que ahora hay más probabilidad de un castigo que antes, a pesar de las penas ser menores.
Muchas personas dirán “Bien hecho, porque así el delincuente al volante tendrá su merecido”. Pero cualquier análisis de política pública debe pasar por cuestionar la estructura que impondrá la sanción, no sólo el que la dicta.
Y es que RD$5,117 pesos es casi un tercio del sueldo que devengan los agentes metropolitanos del transporte (AMET). Sin desmeritar su función ni educación podemos deducir, que como seres humanos que son, la tentación estará muy presente a evadir sus responsabilidades. Me explico, un AMET que gana 16 mil pesos al mes, ¿no se enfrentará a un gran dilema si es ofrecido en soborno 4 mil pesos para evadir una multa de 5 mil?
Ya cantaba Juan Luis Guerra y 440 en una canción que por violar el tránsito la autoridad que lo detiene le dice “Acompáñeme Civil al destacamento/ o resuelva desde aquí cómpreme el silencio y olvídese de mí”. Ya lo canta Don Míguelo “No le pare a los guardia’ que si nos llevan preso’/ yo le doy su par de pesos”. El soborno a las autoridades es parte de cultura local, más si se trata de individuos no vigilados, con poder y necesidades.
Otro caso interesante puede surgir a raíz de las potenciales injusticias. Un Reporte “Pagando más por ser pobres” del 2017 demostraba que en California los conductores negros eran parados más a menudo sin causa alguna y por ende multados. A pesar de que quizás la injusticia no suceda aquí por asuntos raciales, podría suceder por ingreso económicos, tipo de vehículos y poder social. Y es que la primera injusticia inicia antes de detenerte, porque le sale igual la multa a una familia de escasos recursos que a una de altos.
Por caminar fuera del paso peatonal, es decir cruzar la calle mal a pies, una persona enfrenta la misma multa de RD$5,117 pesos que por otras violaciones a la ley. Igual multa para los conductores que no mantengan una distancia razonable del vehículo que le precede. O para aquel que haga uso de sus bocinas en áreas urbanas (salvo que sea para evitar un accidente). En esto también existe un margen de discrecionalidad peligroso que puede resultar en una escalada de violencia contra los Amets, de aquellas personas que no quieren verse frente a tan alta multa o que su imposición la han considerado injusta.
¿Tendrá en sus prioridades pagar una de estas multas una persona que gane 30 mil pesos y dos hijos? ¿Queremos que esa sea una? ¿Por encima de la multa que lo condena ya en el país a no alcanzar la canasta familiar, a pagar la energía, la cara educación de sus hijos, o los altos impuestos al combustible?
En una ciudad (para los que viven en la capital) donde los problemas de transporte público te invitan a adquirir un automóvil, resulta injusto la fijación de una multa con un precio tan alto, dado que el carro es para muchos una necesidad.
Puede que estos montos resulten disuasorios para algunos, pero no se puede construir una sociedad desde el castigo desproporcional, con tarifas europeas para sus multas; porque así surgen los resentimientos, la violencia y hasta se reproduce la pobreza. No sólo era pensar en la espada señores congresistas, era también pensar en el brazo que iba a usarla, en la población que iba a ser afectada.
Tony Raful (hijo)
Opinión
Abogado con maestría en Derecho de la Regulación Económica (PUCMM) y Política Económica Internacional (Universidad de Kent).

jueves, 4 de mayo de 2017

Sugerencias pa’ la Feria del Libro - Tony Raful (hijo)

Sugerencias pa’ la Feria del Libro

Tony Raful (hijo) - 4 de Mayo de 2017 
Tony Raful (hijo)“Ah pero aquí na’ma hay libro e”. Muchacha de aproximadamente 16 años que caminaba en la Feria del Libro.
Cada año se suceden críticas sobre la Feria Internacional del Libro. En años anteriores las más frecuentes eran que se trataba de una feria gastronómica, una musical, una de artesanía… más que una feria del Libro. Eran observaciones válidas que ante los ojos del que lee, que suele ser minoría, enfadaba.
Porque la música opaca el libro, la gastronomía opaca al libro, Telemicro opaca al libro… y entonces el llamado protagonista de la Feria terminaba siendo un actor secundario. Lo cual en una sociedad donde ya es muy difícil y extraño leer, debido al ruido, el constante estímulo y la poca disciplina, es digno de lamentar.
El Ministerio de Cultura para este año se enfocó en desmontar estas críticas y lo logró. Pero surgieron otras como la de la muchacha que inicia la nota: “poca asistencia”, “aburrido”… Porque si restamos de la ecuación esos mismos elementos que opacan al libro, la popularidad del evento cae de manera estrepitosa, y buena parte de la gente acostumbrada al espectáculo se decepciona.
¿Cómo compaginar entonces ambos mundos sin menospreciar al otro? Es la pregunta que deben hacerse las autoridades. Y la respuesta es fácil, ofreciendo los dos aparte.
Cada año se nota la necesidad de eventos culturales, la ciudad y quienes la habitan precisamos de este tipo de actividades, dónde caminar, compartir y aprender. Y es que las ferias pasadas habían establecido un buen argumento en favor de la existencia de dos ferias, no para un innecesario dilema entre escritores y artistas.
Todos sabemos que la Cultura supera al libro, y que como tal una feria al Libro es insuficiente para una ciudadanía ávida de cultura. Por lo que, se hace propicio crear tanto una Feria del Libro como una Feria de la Cultura para los años venideros.
En la Feria de la Cultura, el Ministerio podría aprender de todos estos pequeños Festivales que frecuentemente se suceden en la capital (como el BurgerFest, que el Ministerio incluso ha apoyado) y reinventarse. Puede dividir la Plaza de la Cultura en un área gastronómica (invitar a los  Foodtrucks de comida), agregar un área de danza, un área para niños, tener un programa de teatro, de música y también, claro, un espacio menor para el libro. Porque el Libro tendrá su propia Feria, la cual debe hacerse más modesta y centrada. Y en esta nueva Feria del Libro convendría que la misma:
1) Se expanda a un mes, teniendo como el grueso de actividades (y pensando en los trabajadores) los fines de semanas, no los días laborables.
2) Se dedique no sólo a un autor y a un país, sino a un libro. Un libro del cual se hagan simposios, concursos y hasta juegos.
3) Se publicite y eduque con tiempo la presencia de grandes invitados, como Leonardo Padura y Raul Zurita, presentes en la Feria pasada, pero quienes no contaron con una difusión correspondiente a su estatura de escritores.
4) Obligue a las instituciones del gobierno (que tanto millones gastan) a elegir un autor y un libro de su respectivo tema para fomentar el contenido. A modo de ejemplo puede ser que si el Tribunal Constitucional decide tener una caseta, el mismo se vea obligado a elegir una obra de Hans Kelsen sobre Derecho Constitucional y deba promoverla.
Así la nueva Feria del Libro deberá tener como propósito el ser menos densa y más digerible. Mientras que la nueva Feria de la Cultura será por su parte más parecida a lo que conocimos en años anteriores. El Ministerio de Cultura podría celebrar con 6 meses de distancia una de la otra, para tener tiempo de entregarnos su mejor oferta.
Y es que si como dice el Ministro de Cultura, Pedro Verges, en 2014 se gastaron 146 millones de pesos en la Feria del Libro, mientras que en 2017 su administración proyectaba gastar solo 80 millones de pesos, estamos en capacidad de producir dos ferias en el año y fomentar el desarrollo de una cultura nacional con calidad. ¡Anímese Ministro! http://acento.com.do/2017/opinion/8454220-sugerencias-pa-la-feria-del-libro/

jueves, 16 de marzo de 2017

Las Offshore, paraísos del escape, robo a los Estados Nacionales - Tony Raful (hijo)

Las Offshore, paraísos del escape, robo a los Estados Nacionales

Tony Raful (hijo) - 16 de Marzo de 2017 
Tony Raful (hijo)“Los paraísos fiscales no son sólo sobre impuestos. Se trata de escaparse – escaparse de las leyes criminales, de los deudores, de los impuestos, escaparse de una prudente regulación financiera – y sobre todo, escaparse del escrutinio democrático y de la rendición de cuentas” Nick Shaxson
Hace alrededor de un año a raíz de revelaciones de que políticos ecuatorianos tenían cuentas en paraísos fiscales, el Presidente Rafael Correa dijo “Me indigna que funcionarios públicos tengan empresas offshore; contradice el espíritu de nuestro Gobierno”. A pesar de no ser ilegales, los paraísos fiscales le roban cada año a los Estados nacionales miles de millones de dólares, con el propósito de hacer a sus titulares más ricos e independientes de tributaciones locales, aumentando la desigualdad social.
Para tener una idea, la riqueza financiera global presupuestada se calcula en 95.5 trillones de dólares, esto viene siendo la suma de todos los depósitos, portafolios de acciones, acciones en fondos mutuales, contratos de seguro tenidos por individuos sin deudas… Siendo conservador Gabriel Zucman en su libro “La riqueza perdida de las naciones” estima que el 8% de esa riqueza es decir 7.6 trillones se encuentra en paraísos fiscales, para tener una cifra de comparación la deuda total de Grecia es de 350 billones de dólares.
El presidente Correa no se quedaría de manos cruzadas,  y estableció en las pasadas elecciones un plebiscito en el cual el pueblo ecuatoriano decidiría si los funcionarios públicos podían poseer estas llamadas cuentas offshore. Y la gente decidió que no. Correa diría “Ganamos ampliamente la consulta popular… Queremos de verdad luchar contra la corrupción, no a los paraísos fiscales o visto de otra forma sí a la consulta popular”.
Un buen triunfo para el Ecuador. Ya que este tipo de esquema financiero afecta mayormente a los países pequeños o en vías de desarrollo, los cuales carecen de mecanismos o fuerza suficiente para exigirles transparencia a los países huéspedes de paraísos fiscales. Es decir, desconocen cuáles de sus ciudadanos evaden sus responsabilidades fiscales y tributarias y no pueden perseguirlos. EEUU podría forzar a Suiza a entregarle esos datos con FATCA, pero República Dominicana no, porque carece de capacidad para influir y negociar con Suiza. Por eso vemos como América Latina pierde el 22% de su riqueza financiera en estos paraísos mientras que EEUU sólo el 4%.
Y aún si el acuerdo entre los países tuviese lugar, resolver este problema no sería tarea fácil. Las entidades financieras construyen complejos sistemas, usan compañías de carpeta, trusts, holdings y fundaciones como titulares. Por lo que un país pida las informaciones sobre sus nacionales a un banco puede ser inútil cuando una compañía de nacionalidad A, está formada por compañías de nacionalidades B y C, a su vez compuestas de individuos de nacionalidad D, E y F.
Tampoco será fácil ya que la velocidad con la que ocurren este tipo de transacciones permite el rápido escape de los evasores de la lenta burocracia persecutora estatal. Hace unos años se conoció el caso de un político europeo que cuando su Estado fue a inquirir al banco si tenía cuentas, la respuesta se limitó a ser negativa, el dinero había sido transferido a otra offshore en Singapur.
En el caso de los políticos es peor, porque ellos tienen un mandato popular, y al representar el Estado, evadir o eludir sus impuestos es antiético e indignante. Sin embargo el noble ejemplo de Correa y Ecuador puede que resulte insuficiente, ya que el mecanismo de evadir impuestos por excelencia se mantiene, ese de poner las cuentas a nombre de un tercero.
Penosa e insuficiente es la respuesta también desde el ámbito de políticas públicas de muchos Estados, las cuales se encaminan cada día en perder más ingresos. Disminuir los impuestos (y por ende la inversión social) para atraer inversionistas mientras observan cómo se generan más rentabilidad en los paraísos fiscales. Otras respuestas aplicadas adolecen del problema porque se hacen confiando en los mismos banqueros que el sistema crea y mantiene.
Pero hay salida. Gabriel Zucman propone en su libro un mecanismo mundial centralizado que regulen estos valores, ahora mismo existen pero tienen limitaciones territoriales y son privados, no comparten información con los Estados de manera regular. De igual forma sugiere crear impuestos globales en las fuentes, lo cual reduciría las compañías de carpeta y otras técnicas de simulación, la opacidad e induciría a los beneficiarios a declarar.
Otro aspecto esencial es terminar con el Secreto Financiero, esto es la privacidad de los fondos de las personas en las instituciones financieras. Uno de los miedos de un organismo centralizado es que al tener todos los valores de las personas registrados se afecte la privacidad individual. Sin embargo, Zucman explica que todos los países tienen registro de propiedad para inmuebles, pudiendo saber con certeza quién posee un determinado terreno en casi cualquier parte del mundo y cobrarle los debidos impuestos, y esta era considerada la fuente principal de riqueza en el pasado.
Todo esto sólo es obtenible si se logra una presión conjunta de las víctimas (los pueblos) frente a los paraísos fiscales. Y es que en la actualidad, los más grandes ladrones de nuestros Estados son las políticas de países como Suiza, Islas Caimán, Panamá, Luxemburgo, Singapur y demás sucursales de paraísos fiscales. O bien Paraísos de la desigualdad que mientras el número de cuentas offshores aumentan, ven el número de clientes disminuir. Paraísos de la evasión formados por una mayoría de personas que no los declaran en sus países de origen ni pagan iguales tributos, paraísos de la elusión, del lavado… Infiernos de la democracia, de la igualdad, del desarrollo… A los cuales deben hoy enfrentar los Estados, aunque sólo sea iniciando por sus funcionarios.
http://acento.com.do/2017/opinion/8440491-las-offshore-paraisos-del-escape-robo-los-estados-nacionales/
Tony Raful (hijo)
Opinión
Abogado con maestría en Derecho de la Regulación Económica (PUCMM) y Política Económica Internacional (Universidad de Kent).