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miércoles, 31 de agosto de 2022

CAPITAL EN EL SIGLO 21 | Tráiler oficial (HD)

CAPITAL EN EL SIGLO 21 | Tráiler oficial (HD)
https://youtu.be/V_ta99Du9fk a través de @YouTube
El Capital en el Siglo XXI, Thomas Piketty

lunes, 29 de agosto de 2022

miércoles, 16 de febrero de 2022

Thomas Piketty: El crecimiento económico por sí solo no mejora la distribución del ingreso. Incluso, puede profundizar las desigualdades

Thomas Piketty: El crecimiento económico por sí solo no mejora la distribución del ingreso. Incluso, puede profundizar las desigualdades

El autor de “El Capital del Siglo XXI” explicó las razones de su planteamiento, que desvirtúa tesis como la del norteamericano Simon Kuznets, según el cual el desarrollo económico implica una reducción automática de la brecha entre ricos y pobres, durante la conferencia magistral pronunciada en el auditorio de la Universidad Externado de Colombia, para iniciar las celebraciones de sus 130 años.

La intervención del Estado y la aplicación de políticas inequívocas y transparentes, especialmente en el campo fiscal, que debe fortalecerse día a día, son indispensables para reducir la desigualdad en los ingresos. El crecimiento económico por sí solo puede, incluso, generar situaciones de gran inequidad en la distribución de la riqueza, señaló el economista francés Thomas Piketty -uno de los académicos más renombrados del momento- en el inicio de la celebración de los 130 años del Externado.

El autor de “El Capital del Siglo XXI” explicó las razones de su planteamiento, que desvirtúa tesis como la del norteamericano Simon Kuznets, según el cual el desarrollo económico implica una reducción automática de la brecha entre ricos y pobres, durante la conferencia magistral pronunciada en el auditorio de la Universidad Externado de Colombia, para iniciar las celebraciones de sus 130 años.

Profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales y de la Escuela de Economía de París, Thomas Piketty es considerado el economista más sobresaliente del mundo en el momento. Su obra, “El Capital en el Siglo XXI”, ofrece visiones novedosas y frescas sobre problemas relacionados con la riqueza, sus formas de acumulación en esta etapa del capitalismo y los desafíos de su distribución. El destacado académico fue invitado a Colombia por el Hay Festival y las universidades de los Andes y Externado de Colombia.

Piketty invitó a países como el nuestro, que presenta uno de los más altos índices de desigualdad, pues el 10% de la población posee el 50% de la riqueza, a establecer, para comenzar, un sistema tributario con el más alto nivel de transparencia, que favorece un flujo de información necesario para su análisis y fiscalización y, luego, algo que parece obvio, pero que no lo es tanto: hacer que los más ricos paguen más impuestos.

El profesor invitado lamentó la ausencia de información sobre la tributación en Colombia lo que le impide un análisis más profundo y específico sobre el país pero, aun así, declaró que no nos podemos escapar de adelantar una política consistente en eliminación de las exenciones al impuesto a la riqueza, una mayor transparencia en el sistema, que se conozcan las cifras de tributación, y políticas dirigidas a contrarrestar la corrupción y la concentración de la propiedad.

Gravar con altos impuestos a las capas más ricas de la población no implica herir de muerte al capitalismo, como muchos lo sostienen, aclaró Piketty, y puso como ejemplo a los Estados Unidos, donde entre 1930 y 1980 se impusieron altas tazas de tributación a la riqueza, que según su opinión, antes que trabar el crecimiento, lo impulsaron.

Explicó el conferencista que en ciertos momentos de la historia las élites en Estados Unidos y Europa aceptaron esa realidad, presionadas por hechos políticos como la revolución bolchevique en Rusia. De esa manera, después de la depresión del año 29, se registraron simultáneamente políticas de altos impuestos a la renta y reducciones notables en las desigualdades.

Así que, agregó, no se trata, como algunos piden, de “tener paciencia” y esperar a que el crecimiento económico genere la igualdad; eso no va a pasar por arte de magia.

Concentración actual de la riqueza
Piketty describió la realidad actual como una época de aumento progresivo de la concentración de la riqueza, especialmente en Estados Unidos a partir de 1980, acompañado de un estancamiento de la clase media, un crecimiento sostenido de la deuda de hogares y una supremacía del sistema financiero, carente de reglas suficientes, con consecuencias como las crisis que se han sucedido.

La explicación de ese fenómeno es compleja y debe incluir hechos como el crecimiento exagerado de los salarios en los niveles altos, que no se compagina con la productividad de las empresas, el aumento, también desmedido, de los costos educativos, que cada vez hace más difícil para las capas medias y bajas ingresar a la educación de primera calidad, la baja en el salario mínimo en términos absolutos y de su capacidad de compra, y la declinación de los sindicatos, que hacían presión sobre las condiciones laborales.

Basado en datos de la revista Forbes, el conferencista mostró cómo en los últimos años ha aumentado la riqueza de los millonarios en unas proporciones excesivamente altas, lo que genera incertidumbre para la mayoría de la población que debería aumentar sus ingresos al mismo ritmo, por lo menos. Por otra parte, estas fortunas no son producto de la innovación -Carlos Slim no se inventó el teléfono- sino de situaciones como la privatización de empresas con gangas para los nuevos dueños, fenómeno que ha ido en aumento. “La buena noticia es que se están acabando las empresas para privatizar”, señaló.

Este regreso a una sociedad basada en el patrimonio, implica necesariamente un aumento de las desigualdades, sostuvo Piketty, al poner de presente realidades como la concentración en finca raíz y activos financieros y la importancia creciente de los capitales heredados, como consecuencia del decrecimiento demográfico. Así, quienes no poseen riqueza familiar ven muy difícil un mejoramiento de sus condiciones económicas. Entonces, uno de los retos es que el sistema tributario grave con mayor intensidad el capital que los salarios.

El papel de lo jurídico

Por su parte, Juan Carlos Henao rector del Externado planteó una reflexión sobre el papel de lo jurídico en la disminución de la desigualdad, y cuestionó como jurista si pueden las decisiones judiciales incidir de manera significativa en la reversión de las grandes tasas de desigualdad descritas, y hasta dónde las decisiones judiciales están llamadas a jugar un papel importante en este asunto de la distribución equitativa del ingreso.

De otro lado, Henao, en coincidencia con la conferencia de Piketty, hizo un llamado al sistema tributario nacional para que solucione el tema de la ausencia de información transparente, pues “un sistema democrático que no da información de los tributos de manera transparente no es un sistema democrático, y en eso nosotros somos absolutamente quedados en este país”.

Finalmente, el Rector preguntó a Piketty sobre su visión del impacto económico para Colombia la firma de un tratado de paz, a lo que el economista respondió que, sin poder dar cifras, no tiene dudas que el impacto sería mucho mayor de lo que se piensa.

Entretanto el exministro Guillermo Perry Rubio, docente de economía de la Universidad de los Andes tras declarar que el de Piketty es el libro de economía más importante en el mundo en el momento actual, desarrolló algunos puntos de la conferencia del académico francés y se refirió al trabajo y las discusiones en el seno de la Comisión de Expertos para la Competitividad Tributaria, de la cual hace parte.

Perry reiteró que lo más grave de la concentración de la riqueza está en la parte más rica, y que urge la implantación de un impuesto global al capital progresivo, trabajo que debe realizar Colombia con otros países, para intervenir, por ejemplo, en el fenómeno de los paraísos fiscales.

Puso de presente también realidades como la falta de leyes de competencia en sectores como las telecomunicaciones, que ha permitido la concentración del negocio en unas pocas manos.

En su análisis dijo que en la actualidad estamos como antes de 1910, pues el capital heredado ha adquirido una importancia desmedida, lo que puede tener consecuencias devastadoras en Colombia. Por ello, agregó, es preciso trabajar más en el control de los capitales a nivel global, establecer gravamen a los dividendos y eliminar los beneficios tributarios.

Finalmente señaló que es poco lo que estamos haciendo en educación de calidad para todos, lo que necesariamente tiene impacto en una adecuada distribución de la riqueza en el país. 

https://www.uexternado.edu.co/economia/thomas-piketty-crecimiento-economico-solo-no-mejora-la-distribucion-del-ingreso-incluso-puede-profundizar-las-desigualdades/

lunes, 12 de julio de 2021

BID, CEPAL, PNUD, BID: cuatro informes y una sola realidad | Es que la pobreza, más aún, la desigualdad, contienen como germen letal la conflictividad social. | Por CÁNDIDO MERCEDES

Por CÁNDIDO MERCEDES 

BID, CEPAL, PNUD, BID: cuatro informes y una sola realidad

“Se ha convertido en un lugar común decir que el sistema capitalista actual no tiene futuro, ya que profundiza en las desigualdades y agota el planeta. Esto no es falso, pero, a falta de una alternativa concreta, el actual sistema tiene todavía muchos días por delante”.

 (Thomas Piketty)

Entre julio de 2020 y junio de 2021 hemos visto cuatro informes: 1) Desigualdad y Descontento social: Como abordarlos desde la política pública, del BID; 2) Panorama social de América Latina, de la CEPAL; 3) Atrapados: Alta Desigualdad y bajo crecimiento en América Latina y el Caribe, del PNUD; 4) Como acelerar el crecimiento económico y fortalecer la clase media en América Latina, del BID.

Cuatro estudios que diagnostican y relievan las sociedades de América Latina y el Caribe. Informes que destacan donde se encuentran la medula espinal de los elementos cardinales del acontecer contemporáneo: económico, social, político e institucional de la Región. Auscultan con una simetría perfecta, develando el interior de cada formación social. Gravitando en la ponderación de la pobreza y la desigualdad como ejes articulares de la violencia. La desigualdad genera más violencia y la violencia más desigualdad. ¡Un laberinto donde nos encontramos atrapados!

Ese círculo trae consigo de manera inexorable el malestar social y el potencial de conflictividad social. La CEPAL en el Informe de Panorama social de América Latina y el Caribe, nos señala el malestar social como “Son percepciones negativas de distintas dimensiones de la vida social. Puede resultar de una desaprobación respecto de diversos elementos de la estructura socioeconómica, la dimensión político e institucional o las relaciones sociales y se expresa como insatisfacción con el ejercicio del poder público, la representación política a la distribución del bienestar, así como también por la desconfianza hacia las instituciones y las personas y sentimientos de inseguridad”.

Para ilustrarnos de manera más gráfica nos resalta el diagrama siguiente:

Para tener una idea acerca del peligro de la desigualdad y de los indicadores, veamos las inversiones en República Dominicana de acuerdo a la CEPAL:

 AñoGasto social en Proporción del PIB
20187.6
20197.7

Protección Social: 18.

Distribución del Gasto social por funciones 2018:

Educación52.6
Salud21.7
Viviendas y servicios Com.4.4
Recreación, cultura y religión2.1
Protección del Medio ambiente1.3

Como nos dice Thomas Piketty en la obra ya citada “No basta con la igualdad educativa y el Estado social; para lograr la igualdad real, la totalidad de las relaciones de poder y dominación tienen que ser repensadas. Esto requiere, en concreto, un mejor reparto del poder en las empresas”. El trabajo del BID concerniente a descontento social y como abordarlos desde la política pública, tiene una parte relativa a formalización y el gasto público en capital humano como herramienta para redistribuir. La desigualdad mediante el Coeficiente de GINI y PIB per cápita, en la Región, es la segunda más alta en el mundo. En República Dominicana el Índice de GINI se encuentra en 0.452. La diferencia en desigualdad del ingreso es pasmosa en nuestro país: el 20% más rico tiene el 56% y el 40% más pobre apenas un 10%.

La informalidad laboral es una muestra social del quebradizo eje institucional y del peso de la exclusión. Además, la informalidad trae consigo, al mismo tiempo, lo gravoso que implica los factores de la economía sumergida (ilegal), que penetra más fácil allí donde hay más informalidad. Por último, la informalidad laboral impide un sistema de seguridad social menos horizontal, menos amplio, menos universal y equitativo, que refleje su capacidad de sostenibilidad y de pensiones/jubilaciones verdaderamente sociales.

En el Índice Global de Competitividad del Talento Humano 2020 obtuvimos 81 de 132 países. En el Índice Global de Innovación 2020 quedamos en el Ranking 90 de 131 países. En el Índice Global de Competitividad del Foro Económico quedamos en el Ranking 78 de 141 países. Este Índice del Foro Económico mide las siguientes variables:

  1. Instituciones.
  2. Infraestructuras.
  3. Entorno Macroeconómico.
  4. Salud y Educación Primaria.
  5. Educación Superior y Formación.
  6. Eficiencia del Mercado de Bienes.
  7. Eficiencia del Mercado Laboral.
  8. Desarrollo del Mercado Financiero.
  9. Preparación Tecnológica.
  10. Tamaño del Mercado.
  11. Sofisticación en Materia de Negocios.
  12. Innovación.

El BID nos señala los determinantes de la desigualdad: “Persisten profundas inequidades que impiden el acceso de los más pobres a los bienes y servicios fundamentales para la movilidad social. Un factor determinante de las brechas sociales es la incapacidad del sector público de distribuir eficientemente los recursos suficientes para proveer servicios públicos de calidad”. El nivel del Gasto público social: 7.6% del PIB, en cambio, en la Región de AML: 10.9% promedio.

Es que la pobreza, más aún, la desigualdad, contienen como germen letal la conflictividad social. La conflictividad se expresa, como dice la CEPAL en su Panorama “Abordar los factores que originan el malestar es, por lo tanto, fundamental para evitar niveles crecientes de conflictividad, expresiones de violencia y crisis de representación y legitimidad democrática que obstaculizan el desempeño económico”. La desigualdad es como un coctel, una bomba molotov que genera resentimientos que derivan de manera emocional un vengador social y desde la óptica ideológica política, la búsqueda de alternativas a un mundo mejor, más humano, más incluyente, más participativo, más feminista no importa su denominación.

A esa conclusión llegó Piketty con su libro ¡Viva El Socialismo! Nos dice “Hete aquí que, treinta años después, en 2020, el hipercapitalismo ha ido demasiado lejos. Ahora estoy convencido de que hay que pensar en la superación del capitalismo, en una nueva forma de socialismo, participativo y descentralizado, federal y democrático, ecológico, mestizo y feminista”.

Atrapados: Alta Desigualdad y bajo crecimiento en América Latina y el Caribe, del PNUD del mes de junio del presente año, en su prólogo de Achim Steiner se destaca muy bien el perfil del Informe “…. Las tasas de desigualdad más altas del mundo, el quintil más rico de la población de la región representa alrededor de 56% de los ingresos nacionales. 22 millones de personas han caído por debajo de la línea de la pobreza en la región, regresando a los niveles del 2008”. Abunda “cómo las desigualdades que conducen a la concentración del poder en manos de unos pocos pueden distorsionar las políticas públicas en formas que perpetúan los patrones de desigualdad existentes y obstruyen la productividad”.

En nuestro país la pobreza monetaria, que estaba en 21.0 (pre pandemia), se encuentra en 24. El desempleo ampliado que estaba en 12 oscila entre 14-16. La informalidad laboral que estaba en 52 se fue a 54. Los ingresos y salarios reales han disminuido por varios factores: alrededor de un 8.8% disminuyeron por los ingresos por empleos, se le llamó a muchos a trabajar, empero, con menos salarios. El desempleo, al aumentar, ha traído consigo una disminución en la calidad y nivel de vida. La informalidad ha venido con mayor precariedad en los ingresos y la estabilidad. La inflación acumulada (10.48) ha visto degradarse el salario real.

Nos dice el PNUD “Son críticos la concentración de poder, la violencia en todas sus formas, política, criminal y social, y los elementos de diseño de los sistemas de protección social y de los marcos regulatorios de los mercados laborales que introducen distorsiones a la economía”. La pobreza como la desigualdad es multidimensional, enfatiza el Informe para reforzar “más allá del ingreso, otras formas de desigualdad persisten obstinadamente. Las de género en participación laboral y horas de trabajo no remunerado, dedicados a actividades de cuidado…. Si el talento se distribuye indiscriminadamente al nacer, las sociedades desiguales desperdician el talento de una parte relevante de la sociedad cuando excluyen una parte del capital humano del mercado laboral o sentencian a algunos grupos a una menor acumulación de capital”.

La concentración del poder económico y político. Esa enorme concentración es lo que genera la mayor desigualdad, sobre todo, cuando deviene del sector privado, empresarial, que mira sus intereses privados y muy poco el bien común. De ahí, la reflexión de Piketty: Compartir el poder y la propiedad.

Como señala el Informe del BID: Como acelerar el crecimiento económico y fortalecer la Clase Media en ALC, nos esboza “… la gran tarea pendiente del continente es crecer no solamente por acumulación de capital y empleo, sino aumentar de manera permanente la productividad para crecer más sostenidamente”. ¡Buscar ese necesario equilibrio que produzca una mayor cohesión social en el tejido social, a través de una economía más inclusiva con mayor descentralización de los poderes!

 CÁNDIDO MERCEDES , Sociólogo

 mercedesyasociados@gmail.com

Sociologo.Experto en Gerencia.Especialidad en Gestion del Talento Humano;Desarrollo Organizacional y Gerencia Social y Sociología Organizacional.Consultor e Instructor Organizacional.Catedrático universitario.a

https://acento.com.do/opinion/bid-cepal-pnud-bid-cuatro-informes-y-una-sola-realidad-8963355.html

viernes, 29 de septiembre de 2017

El fenómeno Piketty y la Argentina - Marcelo Zlotogwiazda - ECONOMIA

POR MARCELO ZLOTOGWIAZDA.-Economista y periodista
 viernes 29 de Septiembre de 2017
El fenómeno Piketty y la Argentina

Si de copiar lo bueno que sucede fuera del país se trata, hay por lo menos dos realidades argentinas que invitan a seguir con atención la fenomenal repercusión que continúa teniendo en el mundo lo expuesto hace cuatro años por Thomas Piketty en su ya célebre libro "El Capital en el Siglo XXI". En brevísima síntesis, el economista francés planteó que en el capitalismo la desigualdad tiende a crecer porque la rentabilidad del capital es mayor que el crecimiento de la economía, que la influencia de la herencia en la desigualdad social es cada vez mayor, y propuso crear un impuesto mundial a la riqueza, hacer más progresivo el impuesto al ingreso y gravar fuertemente la herencia.

La primera razón para interesarse en lo que rodea a Piketty es que la Argentina es un país muy desigual y con una grieta social (la grieta más importante) que se sigue ampliando. El ahora creíble INDEC informó esta semana una desmejora en la distribución del ingreso, que es el tema central de la investigación de Piketty. Los nuevos datos para el segundo trimestre de este año marcan que mientras el 20 por ciento más rico de la población aumentó su participación en la torta en 1,7 puntos porcentuales respecto de igual trimestre de 2015, las porciones del 20 por ciento más pobre y de la mitad más pobre son ahora más chicas que hace dos años. Lo que lógicamente se reflejó en un empeoramiento del índice Gini, la variable más utilizada para medir la desigualdad.
El segundo motivo para prestar atención a todo lo que gira alrededor de las ideas del francés es que luego de las elecciones de octubre va a comenzar aquí el debate sobre la reforma tributaria que presentará el Gobierno, que al parecer no va a ir en el sentido que Piketty considera apropiado para contrarrestar la tendencia hacia la desigualdad y concentración que tiene el capitalismo.
Una visita a Barnes & Noble, la principal cadena de librerías de los Estados Unidos, da la pauta del impacto que mantiene lo escrito en C21, que es la manera abreviada con que muchos académicos y periodistas se refieren a "El Capital en el Siglo XXI". El sugestivo parecido al CR7 de Cristiano Ronaldo no es casual: salvando enormes distancias, la fama de Piketty entre los economistas es proporcional a la del astro del Real Madrid en el fútbol. Además de exhibir en forma destacada ejemplares de C21, a su lado hay otros dos libros de su autoría y dos más muy recientes que tratan sobre su teoría y sus propuestas. De estos últimos dos, uno lo publicó la influyente organización conservadora Cato Institute y se titula Anti-Piketty.
El otro lo acaba de publicar Harvard University Press, la división editorial de esa universidad, que fue la que adquirió los derechos de C21 para idioma inglés. El título de este nuevo libro es After Piketty -The agenda for Economics and Inequality, y consiste en una recopilación de veinte artículos elaborados especialmente, más lo que los premios Nobel, Paul Krugman y Robert Solow, habían escrito en su momento, y todo coronado con una respuesta de Piketty a las observaciones y críticas que se le hacen.
Son casi 700 páginas apasionantes para cualquiera preocupado por la desigualdad y sus consecuencias. En la presentación, sus tres editores (Heather Boushey, J. Bradford Delong y Marshall Steinbaum) sostienen que C21 fue "un best seller de dimensiones asombrosas" (lleva vendidos 2,2 millones de ejemplares en treinta idiomas), pero que no se trató de un éxito efímero sino que "cambio el debate sobre política económica, sobre desigualdad y sobre crecimiento". En igual sentido, el serbio Branko Milanovic, considerado uno de los principales especialistas en temas de desigualdad, afirma en su artículo que Piketty marcó "una divisoria de aguas en el pensamiento económico".
A lo largo de After Piketty diversos autores profundizan sobre las consecuencias políticas de la mayor desigualdad económica. Una de ellas, que a través del financiamiento a la política y del control e influencia sobre los medios de comunicación, la riqueza concentrada amplifica la voz de los ricos y es determinante en la fijación de la agenda del debate público.
Otra consecuencia de la desigualdad es la creciente preferencia de las elites económicas por la educación privada y la prestación privada de servicios públicos, lo que hace que esos grupos privilegiados pierdan interés y compromiso con la educación pública y los servicios públicos en general, y difundan discursos hostiles a lo estatal y gratuito.
El libro no es una apología. Si bien Krugman coincide en que C21 "cambió la manera de pensar la sociedad y la economía", critica a Piketty por subestimar la incidencia en la desigualdad de los supersalarios que cobran los CEO de las grandes empresas. A Solow le simpatiza un impuesto a la herencia, incluso más progresivo que el que plantea el francés (1% a la herencia de entre 1 y 5 millones de dólares y 2% de ahí en más), pero confiesa ser escéptico sobre la posibilidad de aplicarlo en Estados Unidos, "donde ni siquiera están siendo políticamente capaces de mantener los impuestos a la propiedad inmobiliaria". Y la socióloga Elizabeth Jacobs le objeta cuestiones de teoría política.
En el libro aparece como pincelazos la admiración de Piketty por Balzac. En alusión a la herencia, Krugman parafrasea una cita de C21 sobre Rastignac, el protagonista de Papá Goriot: "Es mejor tener los parientes adecuados que tener un buen empleo". http://www.ambito.com/898837-el-fenomeno-piketty-y-la-argentina

sábado, 28 de noviembre de 2015

Stiglitz, Piketty y Joon Chang, los invitados de lujo del Hay Festival

Stiglitz, Piketty y Joon Chang, los invitados de lujo del Hay Festival
Una de las novedades en el 2016 es la presencia de tres economistas estelares. Conversarán sobre cómo alcanzar el equilibrio mundial
Por:  noviembre 28, 2015
Stiglitz, Piketty y Joon Chang, los invitados de lujo del Hay Festival
Foto: tomada de hayfestival.com
Hace dos años, el 27 de enero de 2013, las sillas del salón Santa Clara del Hotel Sofitel, en Cartagena, se colmaban mientras una voz gruesa de acento venezolano con destellos argentinos saludaba a la audiencia: “Buenas tardes. Mi nombre es Sergio Dahbar, soy el editor de la revista El Librero y me complace poder conversar con el escritor William Ospina”. El público aplaudía mientras el escritor colombiano estrechaba la mano con Dahbar, agradeciéndole la invitación, y este último entonaba ante el micrófono una breve biografía de Ospina: “Desde hace más de 20 años que este escritor, nacido en la ciudad de Padua, al norte del Tolima, ha venido trabajando la poesía, el ensayo y la novela. Como grandes escritores latinoamericanos, Ospina ha construido una obra de ficción, a la par de una obra ensayística. Su trilogía (de novelas) que tiene a Ursúa, luego a El País de la Canela y finalmente a La Serpiente sin Ojos siguen una exploración sobre la conquista y sobre el pasado de su país y también el pasado de América Latina”.
Todos los años, el Hay Festival Cartagena se encarga de invitar a un banquete de escritores nacionales e internacionales de la talla de Ospina, Vargas Llosa, Le Clezio, Ramonet, Molina Foix, Cercas, entre otros, para hacer coloquios sobre su vida y sus obras; para preguntar sus opiniones sobre la coyuntura nacional e internacional; para explorar su mundo de las ideas; para entender sus inspiraciones; aciertos, desaciertos; para analizar cómo narran, cómo crean situaciones, personajes y, en general, para compartir las historias detrás de los grandes maestros de la palabra. El 2016 no será la excepción, y por eso del 28 al 31 de enero, el espectáculo de la conversación tendrá una nómina de lujo.
Grandes autores nacionales como Daniel Samper Pizano, Juan Gabriel Vásquez, Pablo Montoya, Piedad Bonnett, Mario Mendoza y Melba Escobar serán partícipes de coloquios enfocados en literatura en el Corralito de Piedras. Además de escritores y ensayistas, estarán poetas como Hanif Kureishi, Lorrie Moore, Yuval Noah Hariri, Uwe Timms, Patricio Pron, Andrés Trapiello y Gonçalo Tavares.
No obstante, la gran novedad del festival la marcan un trío de economistas estelares: Thomas Piketty, el premio Nobel Joseph Stiglitz, y el coreano Ha Joon Chang, quienes conversarán con el escritor venezolano Moisés Naím sobre cómo equilibrar la economía mundial.
Como es tradición, las charlas del Hay Festival incluyen conversatorios no solo con escritores, sino también con actores, directores, músicos y dramaturgos. Hace dos años, el festival contó con el actor mexicano Gael García Bernal; en el 2016 el mundo del cine estará representado por los actores Emma Suárez, Jorge Perugorría y Leonardo Sbaraglia; por los directores Ciro Guerra, ganador de siete premios internacionales gracias a El Abrazo de la Serpiente, Stephen Frears y Luis Ospina. También habrá espacio para la música. La Plaza de la Aduana escuchará los pregones de los músicos cubanos Pedrito Calvo y Jorge Karamba, mientras que el teatro Adolfo Mejía recibirá a Juanes, Fonseca y Robi Draco Rosa quienes charlarán sobre la relación entre la música y la literatura. http://www.las2orillas.co/stiglitz-piketty-joon-chang-los-invitados-de-lujo-del-hay-festival-cartagena/

sábado, 13 de junio de 2015

En defensa de la igualdad: Sir Anthony Atkinson

El contrapunto

En defensa de la igualdad: Sir Anthony Atkinson

13.06.2015 | 05:00
En agosto de 2013 se publicó El capital en el siglo XXI, del economista francés Thomas Piketty. Esta obra de 600 páginas, dedicada al estudio de la desigualdad, inmediatamente traducida al inglés, se convirtió fulminantemente en un «best seller» mundial. Fue ese año el regalo de Navidad de mis hijos. Se lo agradezco. Como agradezco la llegada de otro libro, tan importante como aquél: Inequality: What can be done? Esta obra del economista británico Sir Anthony Atkinson, el pionero de la investigación del fenómeno económico y social de la desigualdad, nos ha llegado en mayo. Con esa magia que siempre tiene un libro todavía calentito de la imprenta. Lo ha publicado la Harvard University Press. Con sus 384 páginas y un precio razonable ya está en Amazon y en las librerías de Estados Unidos e Inglaterra. Es una obra importante. Muy importante. Como nos anuncia su título: La desigualdad: ¿Qué se puede hacer?» Y sitúa a su autor, el septuagenario profesor Atkinson (el que fuera mentor académico de Thomas Piketty) en la tradición de pensadores como John Maynard Keynes o David Ricardo.
Abre el fuego el economista con un certero y convincente ataque a la desigualdad. Ataque que nos alerta sobre los peligros para la cohesión social que representan los crecientes desequilibrios económicos y sociales en los países ricos, muy especialmente en Estados Unidos, Inglaterra y en países emergentes como China. Señala el veterano economista a la desigualdad económica como destructora de oportunidades y bienestar para millones de ciudadanos. Destaca en las advertencias de Anthony Atkinson la relacionada con los mecanismos que las minorías económicamente poderosas utilizan para influenciar a los gobiernos en una dirección muy concreta: la defensa y la protección de su riqueza.

Cuando se priorizan unos niveles bajos de inflación sobre la creación de empleo o cuando se potencia la bajada de impuestos para las capas más privilegiadas de la sociedad, en detrimento de la educación o las infraestructuras, es obvio que los gobiernos empiezan a funcionar como correas de transmisión de los intereses de los poderosos.
En los interesantes gráficos que acompañan a este libro indispensable (que espero poder ver pronto traducido al español) podemos seguir los cambios en ingresos y en la presión fiscal, cada vez más hostiles a las grandes mayorías. O seguir las líneas ascendentes de la desigualdad desde principios del siglo XX, con los paréntesis de las dos guerras mundiales y las décadas posteriores a 1945, para dispararse de nuevo a partir del 1980. Leyendo este libro, es obvio que el profesor Atkinson ha sido extremadamente cuidadoso en respetar el terreno ya explorado por su antiguo alumno y actual colega, el profesor Thomas Piketty. Ahí se puede ver a lo que convierte a un gran académico en un maestro de maestros. http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2015/06/13/defensa-igualdad-sir-anthony-atkinson/773360.html

jueves, 4 de junio de 2015

Piketty rechaza la “Legión de Honor” francesa

ECONOMIA
Piketty rechaza la “Legión de Honor” francesa
Piketty rechaza la “Legión de Honor” francesaEl notable economista francés Thomas Piketty, especialista en desigualdad económica y distribución de la renta, rechazó la “Legión de Honor”, la mayor condecoración de su país que le otorgó el gobierno francés. “No creo que le corresponda a un Gobierno decidir lo que es honorable” manifestó el autor del bestseller “El capitalismo en el siglo […]
El notable economista francés Thomas Piketty, especialista en desigualdad económica y distribución de la renta, rechazó la “Legión de Honor”, la mayor condecoración de su país que le otorgó el gobierno francés.
“No creo que le corresponda a un Gobierno decidir lo que es honorable” manifestó el autor del bestseller “El capitalismo en el siglo XXI”.
Añadió que el Gobierno daría un mejor uso de su tiempo si se dedicase a la reactivación en Francia y en Europa, haciendo evidente así su distanciamiento con el Ejecutivo socialista liderado por Francois Hollande, a quien apoyó públicamente durante la campaña del 2012.
El director de estudios de la escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales (EHESS) de París es crítico particularmente con el abandono de Hollande de su gran proyecto de reforma fiscal a favor de un impuesto más progresivo.
El quiebre definitivo se confirmó con el nombramiento en marzo del primer ministro Manuel Valls tras el giro socialdemócrata de Hollande. “Creo que hay que un grado de improvisación en la política fiscal y la política económica de Francois Hollande que consterna”, manifestó entonces Piketty. 
http://www.lucidez.pe/portada-economia/piketty-rechaza-la-legion-de-honor-francesa/
MÁS SOBRE  en el blog 1
MÁS SOBRE Thomas Piketty en el blog 2

MÁS de ACTUALIDADhttp://guasabaraeditor.blogspot.com/

sábado, 23 de mayo de 2015

Enseñanzas del “foro económico mundial” y su aplicación

Acercar puntos de interés socio-económicos en busca de mejores indicadores de “Desarrollo Humano”.
WERNER R. GONZÁLEZ

En la evolución de las economías maduras pero también dentro de la evolución contemporánea de aquellas economías emergentes, ha habido y hay, una tendencia generalizada de aceptación para que los Estados acuñen “la responsabilidad social y ambiental” con enfoque empresarial dentro sus territorios en busca de productividad y competitividad para incrementar los ingresos de caja hacia el Estado mismo; y que los gobiernos, sobre la base de sus presupuestos generales, implementen políticas que permitan llevar bienestar a su población con efectividad y transparencia –Esto fue expresado, en entre líneas, en el Foro Mundial Económico– con su eslogan: “La Riviera Maya”, celebrado recientemente en Quintana Roo, México.
No obstante, en una de las sesiones, se logró incluir adicionalmente dentro de la agenda, el tema de “la auditoría social” que para el caso de Guatemala: “los consejos de desarrollo” podrían jugar un papel clave desde el municipio (infortunadamente, los gobiernos no han sabido, o no han querido dar el tratamiento adecuado a este sector). 
En lo anterior, se anclan y se fortalecen aquellos “otrora” principios de la economía social de mercado, tratándose más bien de un tema de Estado: “en que el gobierno junto a las fuerzas vivas –reconocidas legalmente– en la nación, deben retomar el liderazgo para redefinir las reglas del juego”. Empezando por mejorar la carrera administrativa del servicio civil, disminuir la burocracia y el clientelismo. Aspectos que permitirían ir minimizando estructuras delictivas como: red “La Línea”.
Habiendo logrado aquello; se podrían recuperar, al menos, Q15.1 millardos, de acuerdo a información ofrecida, en medios televisivos, por autoridades del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales. Tras lo cual, habrían recursos adicionales para trabajar en los anhelos siguientes: 1. Educación universal de calidad; 2. Construcción de sistemas de riego para producción agrícola manejando los encadenamientos productivos; 3. Red hospitalaria con enfoque curativo y preventivo reduciendo la transición epidemiológica (el desarrollo de las enfermedades); y, 4. Oxigenar el sistema de transporte en la ciudad de Guatemala bajo presupuestos participativos.
Es justo en la implementación de aquellos aspectos en que la economía social de mercado rediseña sus principios hacia: 1. Todo el Estado que sea necesario para todo mercado posible; 2. Ningún derecho sin responsabilidad y ninguna autoridad sin democracia; 3. Hacer más con menos –El Estado– con rendición de cuentas y auditoría social; 4. Una educación con cobertura y calidad igualitaria; y, 5. Una eficiente recaudación fiscal para una mejor política social en consenso con los sectores activos de la economía nacional. Estos preceptos (unos más-unos menos) que fueron discutidos en el Foro Económico Mundial, los he podido encontrar en los libros: “El Capital en el siglo XXI del doctor Thomas Piketty y en Ideas para una mejor vida ciudadana” que usted puede revisar, si lo desea. 
El objetivo, es: acercar puntos de interés socio-económicos en busca de mejores indicadores de “Desarrollo Humano”, en franco esfuerzo al combate de los flagelos hambre y pobreza.
http://www.elperiodico.com.gt/es/20150523/opinion/12813/Ense%C3%B1anzas-del-%E2%80%9Cforo-econ%C3%B3mico-mundial%E2%80%9D-y-su-aplicaci%C3%B3n.htm

sábado, 16 de mayo de 2015

La London School of Economics ficha a Thomas Piketty

ECONOMIA 
Autor de 'El capital en el siglo XXI' 
La London School of Economics ficha a Thomas Piketty 
El economista francés será profesor de honor en el recién creado Instituto Internacional de las Desigualdades El escritor Thomas Piketty, durante una visita a Madrid El escritor Thomas Piketty, durante una visita a Madrid
El escritor Thomas Piketty, durante una visita a Madrid 
SERGIO GONZÁLEZ VALERO CARLOS FRESNEDACorresponsal Londres Actualizado:14/05/2015
Thomas Piketty, el celebérrimo autor de El capital en el siglo XXI , ha fichado por la London School of Economics (LSE) como profesor de honor en el recién creado Instituto Internacional de las Desigualdades (III)
El economista francés de 44 años vuelve así a la institución en la que estudió en los años noventa y que tanto contribuyó a la forja delbest seller que le ha convertido en una estrella mundial. Piketty alternará su estancia en Londres con su puesto en la Universidad de París.
"Me emociona poder trabajar en el instituto recién creado en el LSE", ha declarado Piketty. "El aumento de las desigualdades económicas es uno de los grandes retos de nuestros tiempos y necesitamos desesperadamente. En el LSE podremos crear una auténtica dinámica para marcar la diferencia y entender las causas y las consecuencias de la desigualdad".

Motivación para el crecimiento

"Yo no tengo ningún problema con la desigualdad en sí misma", reconoció el propio Piketty durante una multitudinaria conferencia en el LSE hace un años. "Hasta cierto punto, puede ser hasta una motivación para el crecimiento. Pero cuando la desigualdad se hace extrema, el efecto es justamente el contrario: es mala para el crecimiento, porque se hace perpetua e impide la movilidad económica y social".
En aquella intervención Piketty (que reconoció no haber leído El Capital de Marx pero sí El manifiesto comunista) denunció la vuelta paulatina la capitalismo del siglo XIX... "Estamos regresando al capitalismo patrimonial y a la acumulación de riqueza en manos de muy pocos, a unos niveles que no se veían casi desde la era preindustrial".
El autor de Capital en el siglo XXI ha anunciado que su labor irá más allá de la investigación en las causas y ahondará también en la posibles soluciones: "La opacidad fiscal y los paraísos fiscales deberían ser un asunto tan apremiante o más que el cambio climático... De hecho, la distribución de la riqueza es demasiado importante como para dejarla en manos de los economistas, los sociólogos o los historiadores. Es algo que interesa a todo el mundo, y es bueno que cada vez haya más interés".
http://www.elmundo.es/economia/2015/05/14/5554cdfb268e3e3e2c8b45af.html

viernes, 17 de abril de 2015

El Capital, de Piketty o la justificacion y defensa del capitalismo

16 ABRIL, 2015
Por Juan Pablo Mateo.

El Capital, de Piketty o la justificacion y defensa del capitalismo

Crónica Popular. 09 febrero, 2015.
El libro El capital en el siglo XXI del economista francés Thomas Piketty (en adelante TP) se ha convertido es un éxito de ventas formidable, logrando impulsar una serie de debates que han trascendido los muros de la academia. Es de justicia reconocerle este indudable mérito al autor de un libro de más de 600 páginas. Publicado inicialmente en francés con Seuil, acaba de aterrizar en España de la mano de Fondo de Cultura Económica.
Resulta curiosa la diferencia entre la recepción del libro en el país del autor, Francia, y en el mundo anglosajón. Cuando fue publicado en su versión original, no tuvo un gran impacto, ni en el ámbito académico ni entre el público. Fue un libro más, porque al fin y al cabo abordaba un tema ya muy presente en Francia, no ofrecía un análisis novedoso, tenía debilidades teóricas, y las propuestas coincidían con las tradicionales en la izquierda (véase Tyler Cowen y Veronique de Rugy, 2014). Es interesante, en este sentido, preguntarse por las razones del éxito mediático logrado por esta obra tan extensa de TP. Como bien han apuntado otros (Nadal, 2014; Palley, 2014), al fin y al cabo el tema de la desigualdad ha sido analizado empíricamente por otros muchos autores. ¿Por qué entonces TP logra el reconocimiento que no han tenido otros? Una revisión de su planteamiento permite confirmar lo que muy bien expresan otros colegas. La economía ortodoxa hace tiempo que no se rebaja a discutir de tú a tú con economistas heterodoxos. Ello supondría reconocerles como economistas serios y contribuir a legitimarlos.
“Piketty es quizás esa persona. Su libro encuentra perturbadoras tendencias en materia de desigualdad creciente, pero sus herramientas analíticas y sus recomendaciones de política económica dejan mucho que desear. Los conceptos utilizados son los que convencionalmente utiliza la teoría económica neoclásica y han sido desacreditados en debates teóricos bien conocidos. La ignorancia de Piketty sobre estos debates es sorprendente porque tienen que ver precisamente con la definición de capital, palabra clave en el título de su obra.” (Nadal, 2014)
Roberts (2014) señala que el propósito de TP era “corregir el marxismo y reemplazarlo con sus propias ‘leyes fundamentales’, que implican que el capitalismo pueda funcionar con una adecuada política económica que reduzca las desigualdades. Por ello es recibido con aplausos entre los economistas ortodoxos anglosajones cuando se tradujo al inglés y la razón de que, probablemente, no lograra los mismos elogios en francés”. Si la economía dominante no tiene argumentos para una discusión en la que se demuestra su falta de rigor, directamente se suprime de los libros (la famosa controversia de Cambridge), y si se topa con realidades que no puede explicar, las bautiza como paradojas seguidas del apellido del autor. Y ancha es Castilla. Como en tantas otras ocasiones, parece que el sistema elige el interlocutor que va a hacer las veces de contrincante y lo eleva a la fama. Décadas atrás, entre los años cincuenta y setenta del pasado siglo, se produjo un intenso debate que TP prácticamente pasa por alto, y que se conoce como la controversia de Cambridge. Intervinieron los Cambridge de ambos lados del Atlántico sobre las inconsistencias del concepto neoclásico de capital. La parte norteamericana, neoliberal, salió derrotada, reconociendo la imposibilidad de evitar contradicciones, como reconoció el propio P. Samuelson. Pero ello no supuso problema alguno. Simplemente, el tema desapareció de los libros de texto, y TP lo despacha como una breve trifulca en la que faltaban datos. Deben ser los mismos de los que, según él, carece El Capital de Marx (un breve análisis sobre el tema para no economistas, en Astarita, Rolando (2010). “Dificultades neoclásicas debajo de la alfombra”, 20 de octubre. http://rolandoastarita.wordpress.com/2010/10/20/dificultades-neoclasicas-debajo-de-la-alfombra/)
¿Y quién es Piketty? TP es un economista francés especializado en el estudio de la distribución del ingreso y la riqueza, profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) y de la Paris School of Economics. Políticamente se vincula a la ‘socialdemocracia’, a la sazón consejero de Ségolène Royale, candidata socialista a la presidencia en 2007. La mezcla es ilustrativa de lo que nos encontramos en el libro: un análisis de un economista que asume el marco analítico de la ortodoxia neoclásica pero que tiene algo más de conciencia social, por lo que señala ciertas críticas y realiza algunas propuestas de política económica. El éxito logrado por esta publicación y el tipo de debate generado resulta revelador de muchas cuestiones sobre la ciencia económica, y más en general por la izquierda que tenemos. En concreto, el estado lamentable que esta ciencia social tiene, y que se ve reflejado en los planes de estudio en las universidades, por los economistas más importantes y las argumentaciones que se lanzan al ruedo. Por extensión, resulta un logro que muchos le presenten como izquierdista, contribuyendo así a marcar, una vez más, los límites del terreno de juego en el que interesa que se lleve a cabo el debate. A pesar de todo, solo por haber contribuido al debate sobre la desigualdad, supone algo positivo.
EL ANÁLISIS Y LOS MÉRITOS DEL LIBRO
El libro de TP aborda el funcionamiento del capitalismo desde la esfera de la distribución del ingreso, con una perspectiva de largo plazo. Constituye un extraordinario esfuerzo de trabajo empírico, que culmina una labor desarrollada durante años. TP demuestra que la distribución, del ingreso y la riqueza, se ha vuelto más inequitativa en las últimas décadas, y parece que la tendencia puede continuar. El planteamiento básico del libro es expuesto por TP en la primera página: cuando la tasa de ganancia del capital supera a la tasa de crecimiento económico, el capitalismo genera desigualdades arbitrarias e insostenibles. En consecuencia, según su autor, los valores democráticos y meritocráticos que sostienen estas sociedades se ven minados. Para ello desarrolla lo que denomina como leyes fundamentales del capitalismo.
Para TP la contradicción fundamental del capitalismo se localiza en la esfera de la distribución del ingreso. Pero no existe explotación, sólo una injusticia derivada de la herencia, que socava la democracia y la meritocracia
Son varios los méritos que reconozco en este libro. En primer lugar, rescata el estudio de la distribución del ingreso conjugando análisis teórico y empírico. El autor alude a pautas o tendencias de comportamiento global de la economía, presentando una recopilación de datos que, en un ejercicio de honestidad y generosidad que no son comunes, pone a disposición del público en su web (http://piketty.pse.ens.fr/en/capital21c2) . Finalmente, se atreve a realizar predicciones futuras, poco alentadoras, llevando a cabo una serie de propuestas concretas para remediarlas.
Hay que valorar una cuestión que pareciera baladí en TP, pero no lo es, pues utiliza la palabra capitalismo. Sí, es cierto que debiera ser la norma, y es indicativo del estado de este campo del saber, pero un libro tan vendido en el que se habla de distribución, con la palabra capitalismo por doquier, y en el que se recomienda aumentar los impuestos a los más ricos, ya constituye un elemento positivo.
TP afirma y demuestra empíricamente que la desigualdad en términos de riqueza es superior a la que se deriva de los ingresos, lo que tiene implicaciones decisivas para las propuestas de política económica. La desigualdad descendió a partir del periodo de entreguerras, hasta el giro hacia el neoliberalismo desde los años setenta-ochenta del siglo pasado. Pese al incremento de la desigualdad en las últimas décadas, todavía es inferior a la existente un siglo atrás, antes de las convulsiones iniciadas por la I Guerra Mundial. En la actualidad, el 10% más rico posee el 60-65% de toda la riqueza.
El autor encuentra una relación entre la introducción de las políticas neoliberales y la acentuación de la desigualdad. Destaca un elemento concreto: los países que más han reducido los impuestos a los más ricos son aquellos en los cuales los ingresos de este grupo se ha incrementado en mayor medida. El análisis de TP ofrece a su vez sustento a quienes han levantado la bandera del 99% frente a una poderosa minoría del 1%, ya que el grueso del incremento de la desigualdad ha procedido de este pequeño grupo.
Critica, además, la ausencia de información estadística sobre la distribución del ingreso elaborada por instituciones oficiales. Es una cuestión muy importante porque contrasta la cantidad de indicadores financieros con la ausencia y falta de fiabilidad de datos sobre este tema, por ejemplo, información del poder adquisitivo de diferentes tipos de ingresos y de desigualdad que incorporen a los grupos más poderosos. No parece ser una omisión debida al azar. Resulta lamentable que sean organizaciones privadas las que elaboren este tipo de indicadores, demasiado sensibles e importantes como para dejarlos a estas instituciones.
LOS FUNDAMENTOS TEÓRICOS
Al analizar un libro de economía, es preciso revelar la perspectiva teórica del autor. Ello es importante para que el lector no economista sepa lo que tiene entre manos, y porque el marco teórico determina qué categorías se utilizan y cómo se llevan a cabo las relaciones de causalidad.
Aunque el autor no lo explicita como debiera, el fundamento teórico de TP es la teoría marginalista, axioma de la economía neoclásica. Para entendernos, la corriente del pensamiento económico dominante desde la década de los setenta del siglo XIX (de ahí el termino ortodoxia), la que se estudia en las facultades de Economía y el soporte ideológico de los libros que uno encuentra en las estanterías de las librerías en cuyo título aparece la palabra economía sin adjetivo después. Se identifica ciencia económica con el enfoque dominante, naturalizándolo.
Salvo las correspondientes críticas por parte de los más ortodoxos neoliberales, las valoraciones que ha recibido el libro por parte de algunos de los más importantes economistas del establishment han sido excepcionalmente elogiosas, tales como R.M. Solow, B. Milanovic, P. Krugman o M. Wolf. Ello, por supuesto, no puede ser casual.
De esta adscripción a la ortodoxia económica se derivarán unas determinadas categorías económicas, que se definen de una forma diametralmente opuesta a otras corrientes del pensamiento económico. Nos limitamos a mencionar dos elementos teóricos del análisis de TP que resultan indispensables para su desarrollo argumentativo en forma de lo que denomina ‘leyes fundamentales del capitalismo’: el stock de capital y la distribución del ingreso.
El concepto de capital
El primer elemento a tener en cuenta es el concepto de capital, que da título a la obra de TP. Marx (1857-58, I:273) comentaba que “es necesario desarrollar con exactitud el concepto de capital, ya que el mismo es el concepto básico de la economía moderna (…), de la concepción certera del supuesto fundamental de la relación, tienen que derivar todas las contradicciones de la producción burguesa, así como el límite ante el cual ella misma tiende a superarse.” En efecto, del concepto de capital de TP, y el uso que le da, se derivarán sus ‘leyes’ del capitalismo y las propuestas para su mejora.
Para TP, el capital es la suma de todos los activos que pueden ser apropiados e intercambiados en mercados: de carácter inmobiliario (residencial -viviendas), financiero, y lo que denomina como ‘profesional’ (planta, infraestructura, maquinaria, patentes…). TP asume el concepto ortodoxo del capital, y utiliza los términos capital y riqueza como sinónimos. Es un ejemplo evidente de lo que para Marx era una concepción fetichizada de las categorías económicas.
TP, como buen ortodoxo, confunde las características sociales de las categorías económicas con las particularidades propias del valor de uso de las cosas portadoras de tales relaciones sociales. Lo cual significa identificar el capital, en tanto que relación social de producción propia del capitalismo, con una serie de cosas (valores de uso), por lo que vale para cualquier época histórica, es decir, definiendo un concepto económico, que refleja un proceso social, con la forma material (de cosas como las máquinas, etc.) que adopta en la producción. Por eso TP señala que el capital en todas las civilizaciones proporciona servicios de vivienda y actúa como factor productivo.
Esta elección tiene importantes repercusiones para el análisis empírico de TP. Baste el ejemplo de la inclusión de la tierra y las viviendas en el stock de capital, que en el siglo XIX representaban una gran parte del ‘capital’. Maito (2014) demuestra la incidencia en el cálculo de la tasa de beneficio, que relaciona el beneficio empresarial con el stock de capital. Utilizando la misma base de datos que TP, deduce las partidas que no se pueden considerar como capital desde el marxismo (por ejemplo, las viviendas), y demuestra que la rentabilidad muestra una tendencia descendente en el período estudiado por TP.
La teoría de la distribución del ingreso
Las carencias teóricas en la exposición de TP se manifiestan claramente en su análisis de los determinantes de los ingresos. Se aprecia una ausencia de solidez en la utilización de un marco teórico para el análisis de lo que, no olvidemos, constituye el objeto de su libro. Y conste que no lo señalo por mi desacuerdo con el enfoque neoclásico. Lo que sucede es que TP no expone claramente la teoría de la productividad marginal, su opinión y las posibles limitaciones, procedan de sus fundamentos o de la necesidad de completarla.
Se trata del análisis de un economista que asume el marco analítico de la ortodoxia neoclásica pero que tiene algo más de conciencia social, por lo que señala ciertas críticas y realiza algunas propuestas de política económica
Muy al contrario de lo que sería honesto y deseable, TP la menciona como algo que se da por hecho mientras expone los datos, y ante paradojas que no logra explicar coherentemente, señala una aparente crítica que, en puridad, se limita a que resulta, para este autor, muy simplificadora de una realidad muy compleja. Pero insistamos, TP es un autor que analiza la distribución del ingreso desde la perspectiva neoclásica de la productividad marginal. Así, la distribución factorial del ingreso (trabajo, capital y renta) se corresponde con lo que cada uno produce o aporta. Como el precio de las mercancías resulta de la agregación de lo que cada individuo o factor productivo ha aportado a su producción, se puede afirmar que la distribución del ingreso es un caso especial de la teoría de los precios (véase Astarita, 2006). En este esquema no puede haber lugar para una concepción de la explotación, porque existe una equivalencia entre lo que cada uno aporta al producto y lo que recibe en forma de ingreso. Es la justificación de la armonía social, la ausencia de contradicciones, en definitiva, fiel reflejo de lo que Marx denominaba como economía vulgar, que encuentra en TP uno de sus más claros publicitadores.
“La tierra se convierte, así, en fuente de la renta, el capital en fuente de la ganancia y el trabajo en fuente del salario. Y la forma invertida en que se manifiesta la inversión real se encuentra naturalmente reproducida en las ideas de los agentes de este modo de producción. Es un tipo de ficción sin fantasía, una religión de lo vulgar. Los economistas vulgares –muy distintos de los investigadores económicos por nosotros criticados- traducen en realidad las ideas, los motivos, etc., de los exponentes de la producción capitalista cautivos en ella y en los que sólo se refleja en su apariencia superficial.” (Marx, 1861-63, III:403)
Por si existiera alguna duda, el economista francés B. Guerrien, experto en teoría económica y crítico de los fundamentos del enfoque neoclásico, analizaba la teoría de la distribución de TP en un libro de 2008 de la colección Repères, con el título de “L’économie des inégalités” (La economía de las desigualdades). En esa obra, TP defiende la teoría neoclásica de la distribución. Guerrien (2010) señalaba el discurso vago de TP, en el cual la teoría neoclásica de la distribución del ingreso nunca fue verdaderamente expuesta. ¡En un libro sobre las desigualdades! Sin embargo, continúa Guerrien, TP sustenta la principal conclusión: la eficiencia de la remuneración con la productividad marginal, lo que le permitía justificar su tesis central sobre la fiscalidad. Por tanto, no hay que luchar por mayores salarios ni por un Estado del bienestar, bastará con la fiscalidad. Debe ser la teorización económica de la Tercera Vía. Vistas las carencias de TP en ese libro, el análisis de este éxito de ventas sólo puede calificarse como una reincidencia manifiesta.
El éxito logrado por este libro y el tipo de debate generado resulta revelador de muchas cuestiones sobre la ciencia económica, y más en general por la izquierda que tenemos
Como no es posible enfrentarse a esta ley tecnológica de raíz neoclásica que vincula dicha teoría al uso más eficaz de los recursos productivos, ¿qué puede quedar a la conciencia social de TP? Pues lo que mencionará otra vez en el libro que nos ocupa, la apuesta por una fiscalidad progresiva. Porque es cierto que TP es un economista con conciencia social. En verdad, los economistas serios, los que defienden el neoliberalismo, pero también los no menos serios que consideran que la intervención estatal puede lograr el equilibrio, tienen mucha conciencia social, del tipo idealista que complementa un análisis superficial justificativo del sistema capitalista. La contradicción entre su análisis económico y algunas de sus proclamas las señalaba B. Guerrien, y TP las vuelve a repetir: TP denunciaba en entrevistas las excesivas remuneraciones en el ámbito de las finanzas, pero ello contradice su marco teórico. ¿Es una excepción a la regla? ¿Por qué no habrá otras? ¿Sólo ocurre en las finanzas?
Así pues, pese a que TP se muestra extremadamente crítico con la teoría de la productividad marginal, no justifica que sea una teoría errónea, sino que existen casos que no puede explicar cuando no existen las condiciones ideales de libre mercado. Al introducir la hipótesis de ‘información imperfecta’, el concepto de ‘producto marginal individual’ resulta, entonces y sólo entonces, difícil de definir. La consecuencia de que no exista un capitalismo puro con competencia imperfecta es que ciertos grupos sociales podrán fijar su ingreso por encima de su productividad marginal. Así es como explica las elevadas remuneraciones de ciertos ejecutivos, ya que al estar en posición de fijar sus salarios, tendrán un incentivo natural para que sea generosamente superior a su productividad marginal. El alejamiento parcial de esa teoría por parte de TP no se deriva de sus fundamentos. Aboga simplemente por un modelo más complejo en el que se reconozca que la tasa de beneficio del capital también dependa del poder de negociación de las partes implicadas, por lo que el beneficio puede ser en ocasiones mayor o menor que la productividad marginal. Un extraordinario ejemplo de heterodoxia. ¡Tal es la explicación que nos da un economista de la talla de TP en su libro superventas!
TP altera no obstante algunos cimientos del enfoque neoclásico: se ocupa de analizar la distribución del ingreso como un fenómeno en sí, considera que el ingreso del grupo social que en mayor medida se ha beneficiado del neoliberalismo no se justifica con su productividad marginal, así como se opone a la meritocracia implícita en la ortodoxia al hablar de herencia. TP abre grietas, pero no para derribar, sino para reformar, aunque permite que entre el Sol y algunas miserias teóricas queden al descubierto. Sin embargo, de su análisis se colige que, en circunstancias normales y como generalidad, el beneficio depende de lo que aporte el capital en tanto que cosas. Esta productividad marginal en última instancia depende de su escasez. Si hay poco capital, el beneficio será mayor.
Un ejemplo de las inconsistencias teóricas de este autor se puede ver en una entrevista de la que reproducimos un extracto (http://potemkinreview.com/pikettyinterview/ ):
Piketty: Yo no creo en el modelo básico neoclásico. Pero considero que es un lenguaje a utilizar para responder a aquellos que creen que si el mundo funcionara de esa forma, todo estaría bien. Y uno de los mensajes de mi libro es, primero, que no funciona así, y segundo, incluso si así fuera, las cosas serían todavía casi tan malas.
Entrevistador: ¿Estás diciendo que a pesar de tu retórica estratégica para comunicarte con economistas neoclásicos sobre un marco en la que ellos se sienten cómodos, tu visión no es sólo que rechazas las explicaciones de la productividad marginal del ingreso para los que más tienen, sino también de forma general?
Piketty: Sí, creo que el poder de negociación es muy importante para la determinación de las participaciones relativas del capital y el trabajo en el ingreso nacional.
Por tanto, TP muestra un esquema de valores cuando menos curioso, y además, el problema sigue sin resolverse. ¿De dónde surge la diferente capacidad de negociación? Constituye una descripción, pero no una explicación. Los que ganan más son los que pueden lograr ganar más. Perfecto. No producen más, pero pueden engañar y lograr ganar más. ¿Entonces hay o no explotación? De todas formas, creo que no cambia mucho lo expresado en el libro que analizamos. TP dice que el poder de negociación es muy importante, lo cual significa que puede alterar algo la determinación por la productividad marginal, no necesariamente que ésta no tenga relevancia.
LAS LEYES DE FUNCIONAMIENTO DEL CAPITALISMO SEGÚN PIKETTY
Una parte esencial del libro expone lo que TP denomina como ‘leyes de funcionamiento del capitalismo’. No obstante, se muestra crítico de lo que denomina como determinismo económico en el análisis de las pautas de la distribución del ingreso, ya que entiende que la historia de la distribución de la riqueza se explica más bien por elementos como las guerras mundiales o la política económica (el neoliberalismo desde los años ochenta). Resulta sorprendente la carencia de una reflexión rigurosa sobre el concepto de leyes del movimiento y causalidad. ¿Qué entiende por determinismo económico? ¿Cuál es la relación entre la economía y la política? ¿Por qué no argumenta en torno a los diferentes tipos de factores que explican la distribución del ingreso?
El primer problema es que TP parte de una concepción de la economía según el enfoque neoclásico de la Economics, como si fuera una ciencia técnica, en lugar de una perspectiva de Economía política. Eso le lleva a ubicar categóricamente ambas dimensiones en compartimentos estancos, y como si fueran fuerzas de orden técnico. De ahí una tensión entre lo que para TP constituyen leyes cerradas y determinismo económico, frente a la indeterminación del ámbito de lo político.
A su vez, resulta increíble la falta de rigor de TP cuando pretende desmarcarse del determinismo económico mientras sustenta la teoría de la productividad marginal del ingreso. En puridad, se le podría achacar a él un enfoque puramente tecnológico de lo que constituyen relaciones sociales. Pero como quiere huir de lo que percibe como determinismo, y parece ser consciente de las implicaciones de su marco teórico, acaba en un eclecticismo voluntarista. Por ello, para TP la cuestión de la distribución de la riqueza acaba siendo una cuestión cuasi-política. No cabe extraer, pues, elemento alguno en el capitalismo hacia la convergencia, divergencia o mantenimiento de la desigualdad. El fundamento tiene un carácter subjetivo, en función de una negociación o pugna política entre individuos. En otras palabras, TP utiliza el enfoque neoclásico para abordar la economía pura, y luego le añade una dosis de realismo político para ver la resultante, pero sin explicar el lugar analítico que le correspondería a cada instancia. Por ello, serían sectores o ámbitos de la sociedad cuya apropiada gestión de su equilibrio permitiría que el sistema avance de la forma que se desee. Más que leyes del funcionamiento del capitalismo, lo que existe en verdad a juicio de TP son dos tipos de fuerzas que operan en el mismo plano, pero en dos sentidos opuestos. Veamos:
i) Hacia la convergencia:
Por una parte, existen fuerzas que impulsan el sistema económico hacia una reducción de las desigualdades. TP menciona la difusión del conocimiento y la inversión en formación y habilidades, así como la mayor demanda de trabajo cualificado procedente de las tecnologías productivas, junto al crecimiento demográfico. Resulta increíble juntar en tan poco espacio tan bajo nivel de argumentación, como si no fuera el proceso productivo el que estableciera la necesidad de mayo o menor nivel de conocimiento de la mano de obra. Según TP, no importa que haya empresarios y trabajadores, el conocimiento no solo nos hará libres, sino menos desiguales en términos de ingreso.
Por otra parte, la alusión al crecimiento demográfico resulta muy incompleta, a la par que cómica, pues habría que aclarar si se refiere a que un aumento de la clase de los más ricos reduciría su participación en la riqueza total, el tipo de relación entre la acumulación de capital y la demografía, y la experiencia histórica. Lo menos que puedo decir es que TP debería demostrar algo sobre lo que no ofrece argumentos.
ii) Hacia la divergencia
La primera fuerza polarizante que menciona carece de argumentación alguna. Se trata más bien de constatar que un grupo social (ejecutivos) que gana mucho dinero puede disponer de la capacidad de lograr incrementar sus emolumentos de una forma significativamente superior al promedio. La idea fundamental es que puede lograr más ingresos, no que sus ingresos tengan una naturaleza cualitativamente diferente a la de otros grupos, tampoco su relación con los medios de producción y, así, el lugar que ocupan en el proceso productivo. El problema es que esto es contradictorio con la teoría neoclásica de la distribución, por lo que debe ser una simple excepción.
La segunda fuerza divergente es la más decisiva, y a ella se dedica gran parte del libro: el conjunto de fuerzas derivadas del proceso de acumulación cuando el crecimiento económico es débil y la tasa de beneficio es elevada. Para ello exponen dos leyes fundamentales del capitalismo, y que abordamos a continuación.
La primera ley fundamental del capitalismo
La primera ley que expone TP es α= r×β, donde ‘α’ representa la participación del beneficio en el ingreso nacional (B/Y) (beneficio relativo), ‘r’ es la tasa de ganancia o beneficio respecto del stock de capital (B/K), y ‘β’ el ratio capital-producto (K/Y). TP sostiene que es una identidad contable, válida en todos los momentos y lugares. Se puede ver, afirma, como una definición del beneficio relativo más que como una ley.
Resulta impropio de un autor como TP que quiera hacernos pasar por identidad contable neutral lo que en verdad constituye una expresión de teoría económica. Tiene razón Husson (2014) cuando le reclama proporcionar un sentido de causalidad a la expresión. TP trata ‘r’ como una variable dependiente, con entidad propia, y por tanto, como un rasgo o propiedad intrínseca de las cosas. Pero no ofrece explicación alguna sobre los fundamentos de la tasa de beneficio. Deberemos interpretar que ‘r’ responde a la productividad marginal del capital, es decir, a lo que producen las cosas-riqueza. TP se limita a asegurar que históricamente la tasa de beneficio ha tenido un nivel relativamente constante, aunque también afirma que es impredecible y arbitraria. Por tanto, no está sometida a presión alguna, al contrario de los que afirmaban los clásicos Smith y Ricardo, o Marx en el tercer volumen de El Capital. Parece evidente la profundidad de las lagunas teóricas de TP. El enfoque teórico es neoclásico, lo que implica una concepción puramente tecnológica de la rentabilidad del capital, mientras TP se opone al mecanicismo y después afirma lo contrario. Y es que no se puede estar a buenas con Dios y con el diablo.
Piketty afirma y demuestra empíricamente que la desigualdad en términos de riqueza es superior a la que se deriva de los ingresos, lo que tiene implicaciones decisivas para las propuestas de política económica
En TP, el beneficio relativo es la variable dependiente, que se explica por la rentabilidad (r) y un indicador tecnológico de la producción (K/Y). Vemos que los salarios no juegan papel alguno para explicar el monto del beneficio. Es más, a partir de su ecuación, interpretamos que los salarios podrían ser el excedente o residuo una vez el capital se ha apropiado de lo que le corresponde, o que poseen una dinámica absolutamente ajena. ¿pero incluso cuando un grupo social tiene una capacidad de negociación tan importante? Aquí la oposición con la tradición de Ricardo y Marx es absoluta. Y añado: también con la forma en la cual las Cuentas Nacionales calculan el beneficio, como resultado de quitar los salarios al PIB. Curiosamente, que resulta coherente con Marx y en contradicción con la economía neoclásica en la cual basa su metodología. Como bien apunta Boyer (2014), la relación salarial, “la relación de dominación propia a la organización de la producción dentro de una economía capitalista”, está totalmente ausente en el análisis de Piketty.
La segunda ley del capitalismo
La segunda ley del capitalismo es β= s/g. Así, el ratio β= K/Y depende positivamente de la tasa de ahorro (s) (parte del ingreso total que no se consume improductivamente) y negativamente del crecimiento del PIB (g). No olvidemos que el ratio β era una de las variables explicativas de la primera ley. Lo que TP pretende explicar es por tanto el ratio K/Y, que es una materialización del proceso de acumulación de capital (incremento anual del stock de capital, es decir, inversión descontando depreciación), a partir de la tasa de ahorro y del crecimiento económico. TP rescata la expresión del modelo base del enfoque ortodoxo, expuesto por Robert Solow en 1956, por lo que se ha de tener en cuenta que esta segunda ley utiliza el instrumental teórico del modelo neoclásico de crecimiento.
Hagamos unos breves apuntes sobre las variables y la causalidad. En primer lugar, una de las categorías explicativas, el ahorro, sugiere una elección de individuos maximizadores de utilidad, por el cual se decide renunciar al consumo presente para posponerlo en el tiempo. Esta abstinencia justifica recibir un ingreso que lo compense, el tipo de interés. Así es como razona la economía dominante.
En segundo lugar, TP no señala nada respecto de la relación entre ahorro e inversión. Implícitamente, da a entender que considera que todo el ahorro se canaliza hacia la inversión, por lo que no puede haber crisis, ni dinero con valor intrínseco y, por tanto, atesoramiento, como señala Marx. No existe en TP una teoría de la inversión más que el flujo automático que fluye automáticamente desde el ahorro. Además, TP considera una tasa de ahorro (s) constante mientras cae el crecimiento económico (g), por lo que ambas variables son independientes. En definitiva, un enfoque microeconómico basado en las preferencias de los individuos y en su dotación de factores, de carácter psicológico y a histórico.
Para TP, esta ley se cumple para el largo plazo. Dado un nivel de ahorro y de crecimiento del PIB, entonces el ratio K/Y es el que se acomoda, tendiendo a converger con el ratio s/g. Resulta fascinante el juego de palabras y conceptos que emplea el autor. Dice que esta ley es el resultado de un proceso dinámico, y representa un estado de equilibrio hacia el que tiende la economía. Por tanto, lo esencial es que el capitalismo tiende hacia el equilibrio. ¿Que implica ello? En coherencia con el enfoque neoclásico, el capitalismo tiende a autorreproducirse, a crecer sin cesar. Las crisis no pueden responder a elementos endógenos al sistema económico, sino a factores exógenos que se introducen en la maquinaria sistémica y ocasionan interrupciones momentáneas del equilibrio. En verdad, lo único dinámico que encontramos en TP es que el equilibrio que menciona es una tendencia al largo plazo, por lo que está sujeto a ciertas alteraciones de corto plazo. En ellas, por tanto, reside el dinamismo de su análisis.
Además, ¿cómo es posible tomar como factor independiente el crecimiento del PIB, en lugar de considerarlo como el fenómeno que queremos explicar? Resulta que el marco explicativo de TP se refiere a las consecuencias del crecimiento del PIB, el cual no queda explicado. Como bien apunta Husson (2014), ¿por qué habría de aumentar el capital (mediante la acumulación) si la tasa de crecimiento del PIB está dada de antemano? ¿Cómo es posible que una elevada tasa de ahorro implique una menor tasa de crecimiento? En este sentido, incluso economistas ortodoxos como Krusell y Smith (2014) critican este supuesto por el que una tasa de crecimiento que se aproxima a cero no impide que la tasa de ahorro se acerque al 100%, ofreciendo evidencia empírica para el caso.
Las perspectivas sombrías del futuro
El problema que identifica TP, y que justifica la publicación de este libro, es que atisba en el largo plazo un crecimiento económico que seguirá siendo reducido, así como un menor crecimiento de la población. Esta dinámica, acompañada de una elevada tasa de ahorro, dan lugar a un incremento estructural en el largo plazo de K/Y, corolario de s/g.
Nos detenemos un momento en este ratio K/L. TP no ofrece un análisis pormenorizado de sus fundamentos, pero menciona sus determinantes: demografía, productividad, junto a la política económica. El elevado nivel de K/Y se explica por la ralentización tanto del crecimiento de la población (demografía) como de la productividad, así como por las medidas de política económica. En principio, aspectos, si no externos, sí al menos tangenciales respecto del núcleo del sistema económico. No obstante, el autor no explica los fundamentos de estos factores. Resultan ser elementos exógenos, dados, que uno se encuentra en la investigación empírica. Por tanto, resultan ser hechos prácticos producto del azar coyuntural.
Ahora bien, ¿resulta independiente la productividad del crecimiento del producto y la inversión? Aquí TP cae en el sempiterno error de la circularidad. Explica la distribución del ingreso por la productividad, lo que resulta tautológico en su enfoque teórico, en el que cada factor productivo es remunerado con un ingreso equivalente a su productividad marginal. Tanto argumento parea al final llegar a algo así.
Si K/Y aumenta, según evolucione la tasa de retorno ‘r’, la distribución del ingreso se hará más o menos regresiva (primera ley del capitalismo). Consideremos que ante el incremento relativo del factor capital, la teoría neoclásica de la función de producción predice una caída de ‘r’. La productividad marginal depende de la escasez/abundancia relativa de los factores, por lo que un incremento de relativo de la cantidad de capital presiona a la baja el ingreso del capital, el beneficio respecto de dicho capital ‘r’. En tales condiciones, si ‘β’ aumenta pero es compensado por la caída de ‘r’, el beneficio relativo ‘α’ podría permanecer igual. Es ahí donde interviene la propuesta analítica de TP, ya que señala que la tasa de beneficio ‘r’ no disminuirá lo suficiente como para evitar el incremento de K/Y. En la jerga neoclásica, esto significa que la elasticidad de sustitución entre capital y trabajo es superior a la unidad, porque el incremento de K es mayor que la caída de su ingreso ‘r’, el cual no se funda en un proceso de valorización (extracción de plustrabajo y apropiación de plusvalía, como en Marx), sino en una relación técnica sometida a la ley de los rendimientos marginales decrecientes.
Así pues, al final gran parte de la coherencia argumentativa de la explicación neoclásica que ofrece TP, si bien con añadidos eclécticos de carácter institucional o social, se reduce a su supuesto de la tasa de ahorro, junto a su idea respecto de la elasticidad de sustitución entre factores. Será este tipo de cuestiones, y no los fundamentos antes aludidos, lo que condense el tipo de críticas de los autores neoliberales. Por ejemplo, Krusell y Smith (2014) no comparten este supuesto por el que una tasa de crecimiento que se aproxima a cero no impide que la tasa de ahorro se acerque al 100%, ofreciendo evidencia empírica para el caso. En consecuencia, como apuntan estos autores, no se justifica la alarma de Piketty sobre el incremento de la desigualdad en el futuro, pues aunque ‘g’ caiga, se debe suponer, como hace TP, que el ahorro funciona de manera irreal y/o que ‘r’ es relativamente independiente de la cantidad de capital (Krusell y Smith, 2014)
Por otra parte, TP señala que existen dos elementos que pueden influir en el curso de K/Y en función de la composición del stock de capital: los recursos naturales y el precio de los activos. Igualmente, no existe análisis alguno sobre el papel de las finanzas en el capitalismo. TP lo menciona como un elemento externo que puede influir, pero sin precisar más al respecto.
En virtud de lo expuesto, TP alude a la desigualdad entre la rentabilidad del capital y el crecimiento del ingreso total (r-g) como fundamento de una tendencia hacia una creciente regresividad en la distribución de la riqueza. Esta desigualdad implica para TP que la riqueza acumulada en el pasado crece más rápidamente que el producto y los salarios, y por tanto, el empresario se convierte en rentista. Aclara TP que esta fuerza no depende de imperfecciones o fallos del mercado, pero que cuanto más perfecto sea el mercado, más probabilidad habrá de que dicha diferencia sea más amplia. La contradicción fundamental del capitalismo para TP, en definitiva, reside en la posibilidad de que durante un elevado lapso de tiempo r > g, lo que ocasionaría que la desigualdad aumentaría, ya que las fuerzas divergentes serían más poderosas.
Piketty encuentra una relación entre la introducción de las políticas neoliberales y la acentuación de la desigualdad y destaca un elemento concreto: los países que más han reducido los impuestos a los más ricos son aquellos en los cuales los ingresos de este grupo se ha incrementado en mayor medida
La contraposición de ‘r’ y ‘g’, en los términos expuestos por TP, parece implicar que ambas categorías están determinadas de manera independiente. Es otro aspecto en lo que su enfoque se opone al de Marx, para quien la tasa de ganancia era el fundamento objetivo de la inversión, que a su vez condicione el crecimiento económico. Por eso que ‘r’ se coloque en Marx como variable dependiente de fenómenos tecnológicos y distributivos, y no al revés. A diferencia de TP, Marx desarrollara la ‘ley de la tendencia descendente de la tasa de ganancia’. Sin embargo, la desigualdad r-g es para TP una proposición histórica contingente, que es cierta en unos periodos pero no en otros. Al fin y al cabo, señala, todo depende de la tecnología (para que se utiliza el capital) y de las actitudes hacia el ahorro y la propiedad. En tales circunstancias, en su esquema analítico no hay rasgos objetivos del sistema al margen del comportamiento individual (psicología) y la dotación técnico-factorial de cada uno (tecnología). Considero que no cabe hablar de leyes del movimiento en el marco analítico de TP, sino elementos contingentes que dependen de la coyuntura particular. Explícitamente rechaza hablar de necesidad lógica absoluta. Por el contrario, es el resultado de una confluencia de factores en gran parte independientes unos de otros. Una explicación…. Contingente en sí misma.
CONCLUSIONES
En estas líneas he expuesto algunos de los elementos del análisis de Piketty. Lo primero ha sido aclarar que este libro es producto de un gran trabajo empírico, que ha permitido construir series de largo plazo sobre una cuestión esencial, la distribución de la riqueza. Pero hasta ahí el mérito que le reconozco al autor.
Como buen ortodoxo, confunde las características sociales de las categorías económicas con las particularidades propias del valor de uso de las cosas portadoras de tales relaciones sociales
El marco de análisis tiene amplias lagunas, tanto por su utilización del enfoque neoclásico, como por las carencias que demuestra. Para TP la contradicción fundamental del capitalismo se localiza en la esfera de la distribución del ingreso. Pero no existe explotación, sólo una injusticia derivada de la herencia, que socava la democracia y la meritocracia. Tal es el avance de este autor frente a la apologética neoliberal, que culmina con la pretensión de un impuesto global. Aunque muchos pretenden ver en TP un heterodoxo, como hacen con P. Krugman, debe quedar claro que el fundamento económico es absolutamente coherente con el enfoque dominante que se enseña mayoritariamente en las universidades y es el que vemos en los analistas que aparecen en los medios de comunicación. Su objetivo: la justificación y defensa del capitalismo, soslayando cualquier alusión a la explotación. Con ello no se pretende desincentivar la lectura de este libro, muy al contrario. Simplemente, revelar el marco de análisis que en general estos autores presentan como evidente.
Ha quedado por analizar una cuestión muy importante. El título del libro pareciera recordar la gran obra económica de K. Marx. Pero curiosamente, no sólo TP no se ha tomado la molestia de leer El Capital, sino que muestra muy poco rigor atribuyendo a Marx una serie de planteamientos absolutamente ajenos a su pensamiento. En otro momento abordaremos esta falta de respeto hacia una ciencia social, la Economía política.
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