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sábado, 12 de septiembre de 2026

Recomendaciones para un sistema eléctrico sostenible, competitivo y resiliente en la República Dominicana

 PAPER DE POLÍTICA PÚBLICA Y SEGURIDAD ENERGÉTICA

Recomendaciones para un sistema eléctrico sostenible, competitivo y resiliente en la República Dominicana

Hoja de ruta para abastecer la expansión económica de Meta RD 2036 y evaluar la integración energética con Haití y Puerto Rico

Luis Orlando Díaz Vólquez

#GuasábaraEditor

Santo Domingo, República Dominicana12 de septiembre de 2026

Documento de análisis prospectivo. Las metas cuantitativas propuestas requieren validación mediante estudios de expansión, flujo de carga, estabilidad, hidrología, costos y evaluación ambiental.

Resumen

La viabilidad de Meta RD 2036 depende de que la electricidad deje de constituir una restricción fiscal y productiva y se convierta en una plataforma anticipada de crecimiento. Este trabajo desarrolla un diagnóstico de economía política, confiabilidad y seguridad de suministro del sistema eléctrico dominicano, con énfasis en pérdidas de distribución cercanas al 40 %, dependencia de combustibles importados, expansión de la demanda, congestión de redes, almacenamiento insuficiente y exposición a choques geopolíticos y tecnológicos. Mediante revisión documental y análisis de escenarios, se propone una arquitectura 2026-2036 basada en cinco resultados: pérdidas totales de 12-15 %; reserva firme de 15-20 %; matriz diversificada; almacenamiento multitecnología; y sostenibilidad financiera de las EDE. Se concluye que exportar electricidad a Haití y Puerto Rico puede ser estratégico, pero solo después de asegurar el abastecimiento interno, establecer capacidad adicional dedicada, contratos bancables, interconexiones seguras y reglas que impidan socializar riesgos. La respuesta a la concentración china de la cadena BESS no debe ser una exclusión automática, sino una política de doble vía: compras abiertas con requisitos estrictos de ciberseguridad, trazabilidad y control local, junto con proveedores alternativos y ensamblaje regional. El objetivo no es sustituir una dependencia por otra, sino construir opcionalidad.

Palabras clave: seguridad energética; pérdidas eléctricas; BESS; energías renovables; Meta RD 2036; interconexión; resiliencia; República Dominicana.

Resumen

La viabilidad de Meta RD 2036 depende de que la electricidad se convierta en una plataforma habilitadora para el crecimiento en lugar de una restricción fiscal y productiva. Este documento de política evalúa pérdidas de distribución, dependencia de combustibles importados, expansión de la demanda, congestión de la red, requisitos de almacenamiento y exposición geopolítica y tecnológica a la cadena de suministro. Propone una arquitectura 2026-2036 basada en menores pérdidas, reserva adecuada de firmas, una cartera de generación diversificada, almacenamiento multitecnológico y empresas de distribución financieramente sostenibles. Las exportaciones de electricidad a Haití y Puerto Rico son potencialmente estratégicas, pero solo deben avanzar mediante capacidad dedicada adicional, contratos bancables, interconexiones seguras y salvaguardas para los consumidores nacionales. La estrategia recomendada de baterías combina adquisiciones tecnológicamente neutrales, ciberseguridad y requisitos de control local, diversificación de proveedores y capacidades de ensamblaje regional.

Palabras clave: seguridad energética; pérdidas de energía; BESS; energías renovables; Meta RD 2036; interconexión; resiliencia.

1. Introducción y tesis central

La estrategia oficial se denomina Meta RD 2036, no “Meta RD 2026”. Su propósito es duplicar el PIB real y elevar el ingreso por habitante hacia 2036, lo que exige crecimiento sostenido, productividad y una infraestructura capaz de anticipar la demanda. La Comisión Nacional de Energía vincula el Plan Energético Nacional 2025-2038 con esa estrategia y plantea, en términos generales, duplicar la oferta energética.1

La tesis de este paper es que la República Dominicana no necesita una única tecnología salvadora. Necesita un portafolio coordinado de generación firme y flexible, renovables, almacenamiento, transmisión, distribución inteligente, eficiencia energética, reservas de combustible y gobernanza. La primera “fuente” nueva debe ser la energía recuperada al reducir pérdidas: con 39.1 % de pérdidas, el sistema monetiza apenas cerca de 60.9 unidades por cada 100 compradas. Reducirlas a 20 % elevaría en torno a 31 % la energía económicamente recuperada respecto de la base actual, sin construir una central equivalente.

2. Método y alcance

El estudio utiliza análisis documental de fuentes oficiales dominicanas, organismos multilaterales, información sectorial y documentos públicos de 2023-2026. Se emplea un enfoque de planeación robusta bajo incertidumbre: no se busca pronosticar un único futuro, sino identificar inversiones útiles bajo múltiples escenarios de demanda, precios de combustibles, hidrología, disponibilidad tecnológica y tensiones geopolíticas. Las recomendaciones combinan criterios de suficiencia, confiabilidad N-1, costo total del sistema, sostenibilidad fiscal, seguridad cibernética, resiliencia climática y viabilidad institucional.

Limitación principal: varias cifras de 2026 son cortes parciales, anuncios o capacidades en desarrollo. Por ello, se diferencia entre capacidad instalada, capacidad operativa, capacidad contratada y aspiraciones. En particular, MW mide potencia, mientras MWh mide energía almacenada; afirmar que “faltan 494 MW” por restar 106 MW operativos a una iniciativa de 600 MW es solo una aproximación y no sustituye un estudio de duración, localización y servicios requeridos.

3. Diagnóstico estructural

3.1 Distribución: el centro fiscal del problema

En el primer semestre de 2026, las pérdidas combinadas de las EDE se reportaron en 39.1 %, con Edeeste en 55.9 %, Edesur en 32.2 % y Edenorte en 26 %. Las transferencias públicas alcanzaron RD$68,744 millones en ese período. El Banco Mundial identifica redes viejas y sobrecargadas, conexiones ilegales, problemas de medidores y facturación inexacta entre los factores principales; estimó que las pérdidas promediaron US$1,200 millones anuales entre 2017 y 2021, equivalentes a 1.4 % del PIB.2

El déficit no es únicamente tarifario. Es un problema de gobernanza, ingeniería y gestión comercial. Si la tarifa sube sin mejorar calidad, medición y confianza, aumenta el incentivo a la informalidad. Si el subsidio permanece generalizado, se financian pérdidas, consumos altos y fraude junto con hogares vulnerables. La solución debe intervenir circuitos completos y mantenerlos: red, transformadores, medidores, contratos, cobranza, alumbrado, seguridad física, atención al cliente y control posterior.

3.2 Suficiencia aparente y confiabilidad efectiva

El Ministerio de Energía y Minas informó 7,432 MW instalados en el SENI en mayo de 2026. Sin embargo, capacidad nominal no equivale a potencia firme disponible: pesan mantenimientos, indisponibilidades, restricciones de combustible, variabilidad renovable y congestión. Una evaluación difundida para 2026 estimó una necesidad de 4,780.6 MW frente a una oferta efectiva de 4,947.8 MW, margen de apenas 3.5 %, lo que ilustra la sensibilidad del sistema a retrasos o salidas forzadas.3

La política correcta es contratar confiabilidad, no solo megavatios. Deben remunerarse potencia firme, respuesta rápida de frecuencia, reserva giratoria, control de rampas, black start, capacidad reactiva y disponibilidad en nodos críticos. Una planta económica pero indisponible en punta, o una batería ubicada detrás de una congestión, no resuelve la necesidad sistémica.

3.3 Transición renovable y almacenamiento

La CNE reportó en agosto de 2025 que 25 % de la electricidad producida provenía de fuentes renovables y mantiene una meta de 30 % para 2030. OLADE contabilizó aproximadamente 106 MW de BESS operativos en República Dominicana a agosto de 2026, mientras ETED impulsa una cartera de aproximadamente 600 MW para estabilidad, integración renovable, respuesta de frecuencia y arranque negro.4

La cifra de 600 MW debe convertirse en una cartera por servicios y duración: baterías de 1-2 horas para frecuencia y contingencias; 4 horas para desplazar generación solar hacia la punta nocturna; almacenamiento de mayor duración, hidrobombeo o gestión de demanda para eventos prolongados. La ubicación debe decidirse mediante estudios de red, no por disponibilidad de terrenos únicamente.

3.4 Exposición a combustibles y al estrecho de Ormuz

La insularidad hace que los costos marginales y fiscales sean sensibles al petróleo, al gas natural licuado, a los fletes, a los seguros y al tipo de cambio. El estrecho de Ormuz concentra una fracción significativa del comercio mundial de petróleo y GNL; aun sin cierre total, la percepción de riesgo encarece seguros y transporte. Para República Dominicana, el mecanismo de transmisión es múltiple: combustibles más caros, mayores compras de las EDE, subsidio superior, inflación, presión cambiaria y deterioro competitivo.

Diversificar no significa abandonar de inmediato el gas natural. Significa limitar su papel a combustible de transición y respaldo flexible, con terminales y contratos de orígenes diversos, capacidad de combustible alterno donde sea técnicamente razonable, inventarios estratégicos y una trayectoria descendente de horas de operación fósil conforme crezcan renovables, almacenamiento y eficiencia.

4. Escenarios 2026-2036

Escenario

Demanda y economía

Choque externo

Respuesta requerida

Riesgo residual

Base del transformador

Crecimiento cercano a la meta oficial

Precios moderados

Pérdidas <20 % en 2030; renovables+BESS; nueva transmisión

Ejecución institucional

Choque fósil

Demanda alta

Ormuz, fletes y GNL costosos

Reservas, contratos diversificados, eficiencia y despacho de almacenamiento

Costo fiscal temporal

Restricción tecnológica

Demanda media-alta

Baterías/celdas o inversores escasos

Doble abastecimiento, estándares abiertos, inventario de repuestos

Alcalde CAPEX

Clima extremo

Picos de demanda y daños

Huracanes/sequía

Red mallada, microrredes, black start, soterramiento selectivo

Eventos de cola

Hub caribeño

Demanda interna alta + exportación

Riesgo contractual transfronterizo

Capacidad adicional dedicada y cable bidireccional

Pago, regulación y soberanía

5. Arquitectura de solución

5.1 Recuperar energía y sanear las EDE

·        Adoptar metas vinculantes: 32 % en 2028, 24 % en 2030, 18 % en 2033 y 12-15 % en 2036, sujetas a auditoría independiente.

·        Intervenir circuitos completos con balance de energía por subestación, alimentador y transformador; usar medición avanzada, pero con protocolos de reclamación y protección de datos.

·        Crear contratos de desempeño para gerentes y operadores privados especializados, sin privatización automática, con pagos vinculados a pérdidas verificadas, calidad y satisfacción.

·        Focalizar BonoLuz y separar contablemente subsidio social, déficit tarifario, pérdidas técnicas, fraude y deuda pública.

·        Publicar mensualmente SAIDI, SAIFI, pérdidas, cobranza, energía no servida, costo medio, inversión y reclamaciones por circuito.

El proyecto de US$225 millones del Banco Mundial, orientado a rehabilitar redes, normalizar usuarios y modernizar datos, constituye una plataforma escalable. No obstante, su éxito debe medirse por pérdidas sostenidas tres años después de la intervención, no solo por kilómetros construidos o medidores instalados.5

5.2 Portafolio de generación de menor riesgo

Se recomienda evaluar el costo total del sistema mediante subastas tecnológicamente neutrales por bloques: energía solar diurna; energía firme nocturna; flexibilidad; reserva; y energía limpia 24/7. Esto evita comparar de manera incompleta el costo de un kWh solar sin respaldo con un kWh firme.

·        Solar: priorizar proyectos en zonas con capacidad de conexión, techos industriales, estacionamientos y terrenos degradados; exigir previsión de reciclaje y desempeño climático.

·        Eólica: completar mapas de recurso y red, repotenciar sitios buenos y explorar estudios marinos antes de comprometer subsidios.

·        Hidroeléctrica: modernizar turbinas y automatización, coordinar agua-energía-riego y evaluar bombeo reversible sin comprometer seguridad hídrica.

·        Biomasa y residuos: contratar solo proyectos con suministro verificable, control de emisiones y trazabilidad ambiental.

·        Gas flexible: completar ciclos combinados eficientes y terminales resilientes, evitando sobrecontratación que desplace renovables o cree activos varados.

·        Eficiencia: tratarla como recurso de capacidad mediante códigos de construcción, etiquetado, climatización eficiente y respuesta de demanda.

5.3 BESS con o sin suministro chino

La Orden Ejecutiva 14421 de Estados Unidos, de 26 de agosto de 2026, no establece literalmente una prohibición universal e inmediata de “todas las baterías chinas”. Prohíbe determinadas transacciones de equipos extranjeros para el sistema de potencia a granel cuando la autoridad competente determine que interviene una entidad extranjera cubierta y existe riesgo indebido; incluye BESS, inversores, software, firmware y acceso remoto. Además, prevé reglas de implementación dentro de 120 días, mitigaciones y proveedores precalificados.6

La orden no obliga jurídicamente a República Dominicana, pero puede afectar financiamiento estadounidense, seguros, proveedores, integración con Puerto Rico y condiciones del Proyecto Hostos. También eleva el estándar de debida diligencia cibernética. China conserva ventajas sustanciales en celdas y materiales, por lo que una ruptura brusca puede elevar costos y retrasar proyectos.

Camino recomendado: una estrategia de doble vía. Con suministro chino, permitir competencia solo si el sistema usa protocolos abiertos, control local, segmentación de redes, pruebas de penetración, código y firmware auditables, prohibición de accesos remotos no autorizados, escrow de software, inventario de repuestos y derecho contractual de sustitución. Sin suministro chino, diversificar hacia fabricantes y cadenas de Corea del Sur, Japón, Estados Unidos, Europa e India; estandarizar contenedores e inversores; promover ensamblaje, integración y mantenimiento en RD; y usar química LFP, sodio-ion, flujo u otras según servicio, no por moda.

5.4 Transmisión, distribución y resiliencia climática

ETED debe pasar de una expansión reactiva a una cartera anticipada por corredores productivos. Deben priorizarse noroeste renovable, Manzanillo y Cibao industrial, Gran Santo Domingo, polos turísticos del Este, frontera, puertos y zonas francas. La red debe mallarse, digitalizarse y diseñarse para restauración por islas eléctricas, con black start, telecomunicaciones redundantes y centros de control alternos.

La resiliencia exige estándares de viento e inundación, subestaciones elevadas en zonas vulnerables, soterramiento selectivo donde el valor de carga lo justifique, vegetación gestionada, inventario estratégico de transformadores y acuerdos regionales de asistencia mutua. Hospitales, agua, telecomunicaciones, puertos, aeropuertos y centros de emergencia requieren microrredes con solar, BESS y respaldo firme.

6. Exportar electricidad a Haití y Puerto Rico

6.1 Haití: oportunidad condicionada

Una interconexión con Haití puede generar ingresos, apoyar el desarrollo fronterizo y mejorar el balance del sistema. Sin embargo, la situación de seguridad, la debilidad de pago y la infraestructura limitada hacen imprudente asumir exportaciones firmes nacionales en el corto plazo. La secuencia correcta es: proyectos fronterizos modulares; compradores solventes o garantías multilaterales; medición en frontera; protección física; contratos take-or-pay; y expansión gradual.

Las exportaciones no deben subsidiarse con la tarifa dominicana. Deben contratarse a costo pleno, incluir pérdidas, capacidad, reserva y riesgo país, y contar con mecanismos de suspensión que no afecten servicios esenciales. Una primera fase podría abastecer zonas económicas, hospitales, agua y parques industriales mediante microrredes, antes de una sincronización amplia.

6.2 Puerto Rico y Proyecto Hostos

El Proyecto Hostos se ha presentado como una interconexión HVDC submarina con nueva generación dedicada y capital privado; distintas divulgaciones públicas han señalado capacidades de 500 a 700 MW, longitudes y costos diferentes, por lo que la versión final debe verificarse en permisos y contratos. En julio de 2026, sus promotores describieron una inversión aproximada de US$2,100 millones, 700 MW y unos 200 km, con generación exclusiva para el enlace.7

La aprobación dominicana debe exigir bidireccionalidad real, capacidad adicional, estudio independiente de seguridad energética, garantía de que no se desplaza demanda interna, asignación privada de sobrecostos, ciberseguridad compatible con Estados Unidos, seguro por interrupción, fondo de desmantelamiento y reglas de emergencia. El proyecto debe evaluarse como interconexión y activo geoestratégico, no solo como planta exportadora.

7. Gobernanza, financiamiento y mercado

·        Crear un Consejo de Seguridad Energética con CNE, MEM, SIE, ETED, OC, CUED, Hacienda, Medio Ambiente, Industria y Comercio, inteligencia y sector privado, con tablero trimestral.

·        Relanzar el Pacto Eléctrico con compromisos cuantificables, responsables, fechas y verificación social.

·        Implementar subastas competitivas de largo plazo para energía, capacidad, servicios auxiliares y almacenamiento, con garantías de conexión.

·        Usar APP y capital privado para activos donde el riesgo sea asignable, preservando regulación fuerte y evitando garantías soberanas abiertas.

·        Crear bonos de resiliencia y líneas verdes, usar financiamiento multilateral y monetizar reducción de pérdidas y emisiones.

·        Establecer un fondo de transición para trabajadores y comunidades, reciclaje de baterías y paneles, y formación técnica en ITLA, INFOTEP y universidades.

·        Adoptar un precio sombra de carbono y un costo de energía no servida en la evaluación de proyectos.

8. Hoja de ruta priorizada

Horizon

Decisiones críticas

Indicadores

Responsable líder

0-18 meses

Auditar pérdidas; licitar BESS por servicios; mapa de congestión; reglas ciber; reservas de combustible; contratos EDE

Pérdidas dejan de crecer; 600 MW BESS adjudicados con MWh definidos; SAIDI/SAIFI publicados

MEM/CUED/ETAT/SIE

2028

Circuitos integrales; nueva transmisión; demanda flexible; renovación hidro; capacidad firme

Pérdidas ≤32 %; reserva ≥15 %; menos energía no servida

CUED/ETED/CNE

2030

Subastas limpias 24/7; almacenamiento multihora; subsidio focalizado; pilotos Haití

Pérdidas 22-24 %; renovables ≥30 %; costo fiscal descendente

Gobierno/sector privado

2033

Red mallada; microrredes críticas; exportación condicionada; reciclaje regional

Pérdidas ≤18 %; restauración más rápida; menor exposición fósil

ETED/EDE/OC

2036

Sistema regionalmente competitivo, exportador solo con excedente firme

Pérdidas 12-15 %; reserva 15-20 %; déficit operativo eliminado

Estado y mercado

9. Conclusiones

La competitividad eléctrica dominicana no se alcanzará escogiendo entre renovables o térmicas, entre baterías chinas o no chinas, ni entre mercado o Estado. Se alcanzará coordinando recursos, instituciones y riesgos. La prioridad inmediata es reducir pérdidas y elevar confiabilidad; la prioridad estratégica es diversificar; y la prioridad geopolítica es conservar opciones.

La exportación a Haití y Puerto Rico debe ser consecuencia de un sistema interno solvente y con capacidad adicional, no una vía para posponer sus reformas. Si el país reduce pérdidas a 12-15 %, asegura reserva firme, despliega almacenamiento por servicios, fortalece transmisión y profesionaliza las EDE, puede convertir su ubicación, dinamismo económico y base de inversión en una ventaja energética caribeña. Meta RD 2036 requiere que cada megavatio tenga red, combustible o recurso, flexibilidad, contrato, medición y responsable.

Notas

1. Presidencia de la República Dominicana, “Ministro Paliza presenta al Senado estrategia Meta RD 2036,” 7 de octubre de 2025; Comisión Nacional de Energía, “Plan Energético Nacional 2025-2038,” consultado el 12 de septiembre de 2026.

2. “Pérdidas de las distribuidoras eléctricas de la RD rozan el 40 %,” AlMomento.net, 8 de septiembre de 2026; Banco Mundial, “Banco Mundial impulsará distribución eficiente de electricidad en República Dominicana,” 13 de diciembre de 2023.

3. Ministerio de Energía y Minas, “Boletín de Generación y Gestión de Energía, mayo de 2026”; Energía Estratégica, “República Dominicana tendría solo 3,5 % de margen eléctrico en el SENI en 2026,” 2026.

4. Comisión Nacional de Energía, “RD alcanza 25 % de generación renovable,” 12 de agosto de 2025; Luis Ini, “América Latina y el Caribe alcanzan 3,4 GW de BESS en operación,” pv magazine Latinoamérica, 9 de septiembre de 2026; ETED, “Sala de Energía y Sostenibilidad… BESS,” 3 de agosto de 2026.

5. Banco Mundial, “Banco Mundial impulsará distribución eficiente”; Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras, “Banco Mundial y líderes del sector eléctrico dominicano revisan plan de modernización,” 27 de marzo de 2026.

6. La Casa Blanca, "Orden Ejecutiva 14421: Declarando una emergencia nacional para asegurar el sistema de energía masiva de Estados Unidos," 26 de agosto de 2026; Cris Tolomia, "Estados Unidos está corriendo para atrapar a China con baterías," Quartz, actualizado el 8 de septiembre de 2026.

7. “¿Puede República Dominicana exportar electricidad sin poner en riesgo su propio sistema? La apuesta del Proyecto Hostos,” Acento, 9 de julio de 2026; “EE. UU. aprueba cable submarino eléctrico…,” El Nacional, 2 de marzo de 2026.

Referencias

Banco Mundial. (2023, 13 de diciembre). Banco Mundial impulsará distribución eficiente de electricidad en República Dominicana. https://www.bancomundial.org/

Comisión Nacional de Energía. (2025, 12 de agosto). RD alcanza 25 % de generación renovable y se consolida como referente regional. https://www.cne.gob.do/

Comisión Nacional de Energía. (2026). Plan Energético Nacional 2025-2038. https://datacne.gob.do/plan-energetico-nacional/

Consejo Económico y Social. (2025). Informe de veeduría y seguimiento del Pacto Eléctrico.

Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras. (2026, 27 de marzo). Banco Mundial y líderes del sector eléctrico dominicano revisan plan de modernización.

Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana. (2026, 3 de agosto). Sala de Energía y Sostenibilidad: Sistema de almacenamiento de energía con baterías (BESS).

Ini, L. (2026, 9 de septiembre). América Latina y el Caribe alcanzan 3,4 GW de BESS en operación. pv magazine Latinoamérica.

Ministerio de Energía y Minas. (2026). Boletines de generación y gestión de energía.

Presidencia de la República Dominicana. (2024, 18 de junio). Decreto 337-24.

Presidencia de la República Dominicana. (2025, 7 de octubre). Ministro Paliza presenta al Senado estrategia Meta RD 2036.

La Casa Blanca. (26 de agosto de 2026). Orden Ejecutiva 14421: Declarando una emergencia nacional para asegurar el sistema de energía masiva de Estados Unidos.

Tolomia, C. (8 de septiembre de 2026). Estados Unidos compite por alcanzar a China con baterías, pero los analistas dicen que no lo logra. Cuarzo.

sábado, 11 de julio de 2026

Gestión y reconfiguración del sistema energético nacional


Gestión y reconfiguración del sistema energético nacional

La expansión del SENI y su nueva composición

| 13 min de lectura

Uno de los mayores desafíos estructurales de la República Dominicana continúa siendo, sin lugar a dudas, la gestión y transformación del sistema energético nacional. Se trata de un sector complejo, caracterizado por una estructura mixta público-privada, elevados costos operativos, contratos de suministro de largo plazo, subsidios recurrentes y cuantiosas inversiones públicas y privadas.

Durante décadas, el sistema eléctrico ha representado una pesada carga para las finanzas nacionales y un factor limitante para la competitividad económica y el bienestar social.

Diversos organismos multilaterales, como la Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, han señalado reiteradamente la necesidad de profundizar las reformas institucionales y regulatorias del sector eléctrico dominicanoo, debido al elevado nivel de subsidios, las pérdidas operativas y los desafíos de sostenibilidad financiera que persisten desde hace décadas.

El Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) ha experimentado una expansión considerable durante los últimos años. Al cierre de 2025, la capacidad nominal instalada del país se aproximó a los 6,000 megavatios (MW), sustentada principalmente en generación térmica a gas natural y carbón, complementada por una creciente participación de fuentes renovables como la energía solar, eólica e hidroeléctrica.

La composición aproximada de la capacidad instalada nacional presenta la siguiente estructura:

Fuente energéticaCapacidad instalada (MW)Participación (%)
Gas natural1,82531 %
Carbón1,06418 %
Solar fotovoltaica93316 %
Fuel Oil No. 690715 %
Hidroelectricidad62310 %
Energía eólica4337 %
Fuel Oil No. 21342 %
Biomasa301 %
Total5,950100 %

Dentro de la generación basada en carbón destaca la Central Termoeléctrica Punta Catalina, propiedad del Estado dominicano, integrada por dos unidades que aportan conjuntamente 720 MW y que desde 2019 constituyen uno de los principales pilares de la generación de carga base del país.

Asimismo, durante 2026 entró en operación comercial la central de ciclo combinado Manzanillo Power Land, ubicada en Pepillo Salcedo, provincia Monte Cristi, aportando alrededor de 414 MW netos alimentados con gas natural. Esta incorporación fortalece la estrategia nacional de transición hacia combustibles menos contaminantes y consolida la región noroeste como un nuevo polo energético nacional.

La red eléctrica constituye probablemente la infraestructura más grande y compleja administrada por el Estado dominicano. Su funcionamiento eficiente resulta indispensable para sostener el crecimiento económico, la actividad empresarial, el desarrollo industrial y la calidad de vida de los hogares. La demanda energética nacional continúa creciendo a una tasa promedio anual superior al crecimiento poblacional, impulsada por el aumento de la actividad económica, la urbanización y la expansión del parque industrial y comercial.

La historia moderna del sistema eléctrico dominicano comenzó en 1896 con la instalación de la primera planta generadora en Santo Domingo. Posteriormente, en 1955, fue creada la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE), que operó durante décadas como monopolio estatal hasta el proceso de capitalización desarrollado entre 1997 y 2001, mediante el cual el sector fue reorganizado en actividades separadas de generación, transmisión y distribución.

Actualmente, la política energética nacional se orienta hacia la expansión de la generación basada en gas natural y energías renovables. De hecho, las fuentes renovables no convencionales, particularmente la solar y la eólica, ya aportan aproximadamente una cuarta parte de la capacidad instalada nacional y continúan aumentando su participación gracias a nuevas inversiones privadas y a incentivos regulatorios.

Uno de los aspectos más favorables del sistema corresponde a la transmisión eléctrica. Las pérdidas técnicas de la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED) se mantienen alrededor de 1.5 %, un indicador comparable con los estándares internacionales más eficientes. Sin embargo, el principal problema estructural continúa concentrándose en el área de distribución.

Las empresas distribuidoras estatales registran pérdidas totales que rondan el 35 % al 40 % de la energía servida, producto de pérdidas técnicas, fraude eléctrico, conexiones ilegales, insuficiencias de facturación y deficiencias administrativas. Estas pérdidas representan para el Estado dominicano un costo fiscal anual cercano a los dos mil millones de dólares, constituyendo una de las principales fuentes de presión sobre las finanzas públicas.

Este panorama impone importantes restricciones a la inversión pública. Los recursos destinados a subsidiar el sistema eléctrico limitan la capacidad del Estado para financiar áreas estratégicas como educación, salud, infraestructura, innovación tecnológica y protección social.

La gestión moderna de la demanda eléctrica constituye otro de los grandes desafíos del sector. Los sistemas eléctricos deben garantizar una capacidad suficiente para satisfacer la demanda máxima o demanda pico, que suele producirse durante las horas de mayor actividad económica y consumo residencial.

Cuando la capacidad de generación o la estabilidad de las redes resultan insuficientes, aumentan los riesgos de interrupciones y apagones, con consecuencias económicas y sociales significativas.

Tradicionalmente, la generación destinada a cubrir la demanda pico ha dependido de combustibles fósiles con elevados niveles de emisiones de carbono.

Sin embargo, la tendencia mundial apunta hacia una combinación más equilibrada entre gas natural, hidroelectricidad, almacenamiento mediante baterías y energías renovables, apoyadas por redes inteligentes y sistemas avanzados de gestión de la demanda.

La reconfiguración del sistema energético dominicano exige, por tanto, una estrategia integral basada en cinco pilares fundamentales: expansión de la generación eficiente, fortalecimiento de la transmisión, reducción drástica de las pérdidas en distribución, aceleración de la transición energética y modernización institucional.

Solo mediante estas transformaciones será posible garantizar un suministro eléctrico confiable, sostenible y competitivo, capaz de respaldar el crecimiento económico y elevar la calidad de vida de la población dominicana durante las próximas décadas.

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Gestión y reconfiguración del sistema energético nacional
Punta Catalina y Manzanillo impulsan la nueva matriz energética nacional (GENERADA CON IA)
Diario Libre 

miércoles, 27 de mayo de 2026

El sistema eléctrico de RD apuesta a eliminar sobrecargas en el 2027

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El plan incluye 62 subestaciones y nuevas inversiones

El presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED), Celso Marranzini, aseguró ayer que el sistema eléctrico dominicano atraviesa una transformación que ya muestra mejoras importantes tanto en generación como en distribución, aunque admitió que todavía persisten retos estructurales acumulados durante décadas de falta de inversión y mantenimiento.

Sostuvo que empresas distribuidoras de electricidad (EDE) están entregando el 98 % de la demanda energética del país, en medio de un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y aumentos en los costos de combustibles derivados del conflicto en Oriente Medio.

El funcionario explicó que, aunque todavía hay sectores que enfrentan interrupciones y problemas puntuales, el sistema ha experimentado avances relevantes gracias a una combinación de inversiones, reorganización administrativa y expansión de infraestructura eléctrica. Marranzini abordó el tema en la Entrevista Especial de elCaribe y CDN.

Consultado sobre el estado general del sistema eléctrico, afirmó que “definitivamente aquí ha habido un cambio completo” y atribuyó parte de los problemas históricos del servicio al abandono que sufrió el sistema de distribución por años.

Explicó que hubo proyectos financiados por organismos multilaterales que lograban reducir pérdidas hasta entre 8% y 10%, pero que posteriormente volvían a deteriorarse por falta de continuidad en el mantenimiento y seguimiento.

Indicó que muchas personas todavía asocian el sistema eléctrico con los largos apagones de décadas anteriores, aunque el panorama ha cambiado sustancialmente. No obstante, reconoció que continúan registrándose interrupciones asociadas a fallas, condiciones climáticas y trabajos de mantenimiento. En ese contexto, señaló que actualmente se ejecuta el mayor programa de modernización de subestaciones que hayan tenido las distribuidoras eléctricas dominicanas.

Están siendo intervenidas 62 subestaciones en distintas zonas del país. La inversión total prevista para este año podría superar los US$800 millones entre recursos locales y financiamiento de organismos multilaterales e internacionales. “Lo máximo que se había invertido históricamente eran 200 y tantos millones de dólares”, apuntó Marranzini. Aseguró que el objetivo de las distribuidoras es que para finales de 2027 desaparezcan las sobrecargas que obligan a sacar circuitos en períodos de alta demanda, especialmente durante el verano.

El conflicto geopolítico en Medio Oriente y sus posibles efectos sobre el sistema energético dominicano formó parte de la conversación. A Marranzini se le preguntó cuál ha sido el impacto del choque petrolero sobre el sistema eléctrico local.

Su respuesta fue que el país logró protegerse parcialmente mediante contratos de compra de combustibles negociados previamente a precios favorables.

República Dominicana compró todo el carbón correspondiente al 2026 y al mes de enero de 2027 a precios fijos de entre 80 y 85 dólares la tonelada, mientras el precio internacional ya ronda los 110 dólares. Añadió que algo similar ocurrió con los contratos de gas natural, los cuales fueron negociados el año pasado para cubrir 2026 y 2027. “Nosotros tuvimos la previsión o la suerte”, expresó Marranzini al referirse a las negociaciones.

Indicó, sin embargo, que el sistema sí ha resentido el alza en el costo del fuel oil, debido a que varias plantas de emergencia y algunas unidades de generación convencional utilizan ese combustible.

Explicó que este año el costo de generación se ha visto impactado por la concentración de mantenimientos de plantas, una decisión tomada para evitar trabajos durante el verano.

Eso provocó que plantas de bajo costo como Punta Catalina, CEPM e Itabo estuvieran temporalmente fuera de servicio por mantenimiento, obligando la entrada de unidades más costosas. Mencionó entre ellas las plantas de Cat Power, Siba, Palamara y La Vega.

Sobre Itabo 2, dijo que todavía permanecía en mantenimiento y que debía entrar nuevamente en operación “hoy o mañana”. Afirmó que a partir de junio, con el retorno de las plantas de menor costo, el precio promedio de la energía tenderá a disminuir. “El que no sabe lo que está sucediendo es porque no ha prendido la televisión o no ha leído el periódico”, expresó en referencia al conflicto internacional y sus repercusiones económicas.

En la conversación también se abordó el tema del subsidio eléctrico, uno de los mayores desafíos fiscales del sector.

Marranzini afirmó que el subsidio debe analizarse de manera desagregada y no únicamente desde la cifra global que suele divulgarse. Explicó que de un subsidio total –que con frecuencia la prensa dice que podría rondar entre 1,200 y 1,800 millones de dólares-, cerca de 900 millones corresponden directamente al subsidio tarifario que recibe la población.

Destacó que desde hace dos meses las distribuidoras comenzaron a transparentar el monto subsidiado dentro de las facturas eléctricas de los clientes. Que esa información se coloque en el documento que recibe el usuario del servicio servicio de luz (electricidad) fue por mucho tiempo una exigencia de la banca internacional. Y por eso se está haciendo.

“Es muy bueno que el cliente, al ver la factura que le llega diga: bueno, mi factura es de 5,000 pesos, pero hay 2,000 que el Gobierno me subsidia”, manifestó.

Katherine Hernández, Emilio Contreras, Gustavo Martínez, Nelson Rodríguez, Celso Marranzini, Manuel Estrella, José Luis Actis, Yanesi Espinal y Federico Jovine, en la parte preliminar de la entrevista Especial, un espacio en el que los temas abordados fueron diversos.

Alcaldías mala paga

Celso Marranzini dijo que las alcaldías representan otro componente importante del problema financiero, al asegurar que las alcaldías no pagan regularmente el servicio eléctrico. “Los ayuntamientos nos costaron 300 millones de dólares”, afirmó.

El presidente del CUED señaló además que las inversiones en infraestructura eléctrica son contabilizadas como gasto dentro del subsidio, lo que provoca que mientras más se invierte, más elevado parezca el subsidio estatal.

“Aun así, esas inversiones son imprescindibles para reducir pérdidas y mejorar la eficiencia del sistema”, apuntó.

Según las estimaciones realizadas por Celso Marranzini, el subsidio atribuible directamente a ineficiencia, fraude y pérdidas de las EDE ronda los 500 millones de dólares (unos RD$30 mil millones, si se calcula a la tasa actual de 60 pesos por un dólar). “Estamos atacando el fraude, mejorando las subestaciones, las líneas de distribución, tratando de conseguir contratos de energía más baratos”, dijo.

Sobre los riesgos asociados a los contratos internacionales de suministro energético, Marranzini aseguró que hasta ahora ningún suplidor ha planteado cláusulas de fuerza mayor vinculadas a la crisis de Medio Oriente.

Marranzini resaltó el proceso de organización interna y financiera de las distribuidoras.

Explicó que cerca del 60 % del carbón que utiliza el país proviene de Colombia y el resto de EE.UU. lo que reduce la exposición directa a problemas logísticos derivados del conflicto. “Hasta ahora nosotros sentimos una cierta tranquilidad dentro de un entorno tan complicado como el que vive el mundo”, indicó.

No obstante, reiteró que el aumento del diésel y del fuel oil sí impacta semanalmente los costos y obliga al Gobierno a asumir parte de esos incrementos.

Otro tema abordado fue la transformación de la matriz energética y la expansión de generación. Marranzini recordó que cuando llegó al CUED encontró un sistema que ya comenzaba a quedarse corto en capacidad de generación. Desde su punto de vista debió realizarse una nueva licitación energética antes de eso -desde 2018- y recordó que, aunque Punta Catalina representó una adición importante, ya para 2020 y 2021 resultaba insuficiente frente al crecimiento de la demanda eléctrica dominicana.

Eso obligó a contratar generación de emergencia como las plantas de Siba y otras de respaldo. “Pero yo creo que no hay nada más caro que los apagones”, expresó. Y agregó: “Posteriormente se construyó Energía 2000, que opera en ciclo simple y a partir del 30 de julio entrará a ciclo combinado”. Marranzini destacó el avance de San Felipe I, proyecto ubicado junto a AES, el cual describió como una planta que “va muy bien”.

Las plantas Manzanillo I y Manzanillo II tienen previsto entrar en operación entre finales de 2027 y principios de 2028. Agregó que ya están firmados los contratos de San Felipe II, aunque esa central todavía no ha comenzado a construirse.

San Felipe I aportará cerca de 500 megavatios y Energía 2000 otros 400 adicionales. Según dijo, toda esta expansión permitirá sustituir plantas viejas y costosas, evitando que el país vuelva a enfrentar el déficit energético de 2020.

Celso Marranzini, José Luis Actis, Gustavo Martínez, y Emilio Contreras, en el encuentro.

“Punta Catalina no es la solución total”

Marranzini insistió en que Punta Catalina no puede verse como la solución total del sistema eléctrico. “Ha sido una adición excelente a la generación, pero no es la solución del sector”, afirmó. Aseguró que la solución implica mejoras simultáneas en transmisión, distribución y expansión de energías renovables. Sobre este último aspecto, destacó el crecimiento de las fuentes renovables y el desarrollo de sistemas de almacenamiento con baterías.

Informó que ya fue firmado un contrato con AES para incorporar 130 megavatios en baterías y que recientemente se realizó una licitación combinada de energía solar y almacenamiento por 345 megavatios. Informó que Punta Catalina se prepara para lanzar una licitación de 75 megavatios en baterías y que la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED) trabaja en otro proceso de 300 megavatios.

Según explicó, esos sistemas contribuirán significativamente a la estabilidad y evitarán que en determinados momentos sea necesario sacar plantas térmicas o solares de operación.

Celso Marranzini y el equipo que le acompañó, respondieron cada pregunta que surgió.

Los gerentes de las EDE

Durante la entrevista con elCaribe-CDN, Marranzini estuvo acompañado de José Luis Actis, gerente de Edesur; Gustavo Martínez, de Edenorte, y Emilio Contreras, de Edeeste, quienes explicaron el proceso de cambios en las empresas a su cargo, cuyos detalles serán expuestos ampliamente en la edición de este diario. Un aspecto sobre las EDE que resaltó Marranzini fue la estabilidad y el buen clima laboral del que se disfruta.